La Marquise Rebelle.
Capitulo 12. Desilusiones.
Después de ver a su padre caer al piso mientras se retorcía de dolor, Lita había pedido ayuda a gritos e inmediatamente habían subido hasta su habitación todos los sirvientes al servicio de los Miller, así como su madre y su hermana, mas para su distinguido padre, el señor Joseph Miller, había sido demasiado tarde pues cuando el medico llegó este les hizo saber que Joseph Miller había muerto.
Tras saber la noticia del deceso de Joseph Miller, inmediatamente Lita había sido culpada por su madre y su hermana, quienes en los próximos dos días de celebración fúnebre habían evitado dirigirle la palabra, ignorarla y si acaso de vez en cuando dedicarle miradas de reproche. En cuanto al velorio, este había sido un acontecimiento del cual se habló mucho en Pluckley, inmediatamente se les mandó invitaciones a las familias de las altas esferas sociales del pueblo, se contrataron los servicios de un fotógrafo que retratara a Joseph Miller en su lecho de muerte, e incluso se contrataron personas que acompañaran a la marcha fúnebre y así, los restos de Joseph Miller habían sido enterrados en la mansión Miller justo al lado de donde descansaban los restos de su primogénito, el joven Anthony Miller.
"¿Estás bien Lita?" Le preguntó Reizel en un susurro, quien se acercó a ella para darle su apoyo en aquel momento en que todas las miradas de quienes se congregaban se fijaban en ella, murmurando seguramente sobre el echo de que llorara en silencio, como si tratara de reprimir sus lagrimas y que no se acercara a su madre y a su hermana que lloraban desconsoladamente.
"Sí." Respondió Lita en voz baja, limpiándose las lagrimas con un pañuelo y luchando contra aquellos sentimientos de rabia, remordimiento y tristeza que le provocaba el echo de pensar en su padre, sin comprender siquiera si lo que le dolía era su muerte o el echo de que en sus últimos momentos de vida hubiera estado discutiendo con ella y reprochándole como siempre no ser la hija perfecta o culpándola por la muerte de Anthony; mas de lo único que estaba segura era de que en ese momento mas que nunca extrañaba a Andrew, deseaba que él estuviera ahí, que la estrechara entre sus brazos y que le diera esa seguridad que sólo encontraba a su lado y que creía haber perdido desde que él había partido a América… ¡Como lo echaba de menos!
Finalmente, quienes habían concurrido a la ceremonia fúnebre poco a poco comenzaron a alejarse hasta que frente a la tumba de Joseph Miller sólo quedaban Ellen, Molly, Lita, Rei, Darien, John, asi como los sirvientes de los Miller.
"Mamá." Se acercó Lita hacia donde estaban su madre y Molly. "Yo en verdad lamento la…
"¡Callate y no vuelvas a dirigirme la palabra Lita!" Le metió una sonora bofetada Ellen a su hija. "Por respeto a la memoria de tu padre me contuve en la ceremonia fúnebre porque sé que a tu padre no le gustaban los escándalos y que lo ultimo que quería era ver manchado el apellido Miller, pero ahora que todos se han ido te pido que por favor empaques tus cosas y te largues no sólo de la mansión sino también de Pluckley."
"Pero mamá." Se llevo Lita la mano a su mejilla mientras le daba rienda suelta a las lágrimas que le eran imposibles de contener. "No me pidas eso, soy tu hija y…
"Pues ojala no hubieras nacido, nunca hubiera querido decirlo y culpaba a tu padre cuando lo decía, pero él tenia razón, ojala en hubieras sido tú quien muriera y no Anthony." Dijo Ellen con rencor en su voz. "No sólo has sido la causante de la muerte de mi hijo mayor sino también de mi marido y…
"Señora por favor." Se acercó Darien. "Disculpa que me entrometa pero creo que no debería hablarle así a su hija."
"Además por si no lo sabe, su hija está embarazada." Comentó Reizel.
"¿Embarazada?" La miró con reproche Ellen. "Entonces con mas razón lárgate de Pluckley ahora mismo Lita, y no vuelvas, ya bastante daño nos has hecho, no querrás ahora también ser la causante de que se pueda romper el compromiso de tu hermana por la mala reputación que tienes, ¿verdad? Si de verdad nos quieres aunque sea sólo un poco lárgate y no vuelvas y por tu bien y el nuestro deseo que ese bastardo…
"No necesito mas." La interrumpió Lita. "En este mismo momento me largo de sus vidas."
Lita se dio media vuelta para dirigirse lo mas rápido que le fuera posible a la mansión y preparar su equipaje, daba los pasos lo mas rápido que le fuera posible, queriendo evitar que miraran sus lagrimas y dejar escapar los sollozos que amenazaban con salir de su garganta pero apenas entrar a la mansión y comenzar a subir las escaleras pisó su vestido, lo cual causo que ella perdiera el equilibrio y sin poder evitarlo rodó por las escaleras hasta llegar al inicio de estas, retorciéndose de dolor y asustándose cuando de pronto se acordó de su bebe y al moverse un poco miró las manchas de sangre en el piso.
Algunas horas después…
Tras aquella caída, al escuchar sus gritos, los sirvientes y su familia se habían acercado a Lita, Darien la había levantado en brazos e inmediatamente la llevó a su recamara mientras que el cochero de los Miller había ido en búsqueda del medico de la familia, quien al llegar inmediatamente había estado atendiendo a Lita, mas nada se pudo hacer para evitar la tragedia en la vida de Lita.
"¿Cómo está mi bebe?" Preguntó Lita abriendo los ojos cuando horas después despertó, llevando una de sus manos a su vientre.
"Lady Hansford, lamento mucho lo que tengo que decirle." Dijo él medico. "Pero ha perdido a su bebe y…- Lita comenzó a sollozar desconsoladamente mientras tomaba la pequeña manta blanca que desde semanas atrás había estado bordando para su bebe.
"Eso no es cierto." Interrumpió Lita al doctor. "¡No pude haber perdido a mi hijo, no, no eso no es posible!"
"Lita, tranquila." Susurró Rei quien estaba sentada a su lado, poniendo una mano sobre su hombro en señal de apoyo.
"No pude haberlo perdido, ni siquiera nacía, ni siquiera Andrew llego a saberlo." Decía Lita entre lagrimas, conmoviendo a Rei y al medico.
"Lo lamento mucho señora, hice lo que estuvo en mis manos." Comentó él doctor. "Y, me da mucha pena decírselo, pero lo mas probable es que a futuro no pueda ser madre."
"¿Qué?" Preguntó Lita con voz entrecortada, sintiendo como si el mundo se derrumbara a sus pies. "¿Nunca?... ¿Está usted diciendo que nunca voy a poder concebir un hijo?" Preguntó a gritos, dejando que el dolor escapara de su alma en forma de lagrimas, sintiéndose como una mujer seca e inútil al saber que no podría darle un hijo a Andrew, sintiéndose culpable al no haber tenido cuidado al subir las escaleras y haber perdido a aquel hijo que seria motivo de alegría para los dos y a la vez sintiendo rabia y rencor contra su familia que le daba la espalda y con el mismo Andrew a quien culpaba por no estar ahí para abrazarla, para susurrarle que todo estaría bien y consolarla.
-0-0-0-
En dos semanas que habían transcurrido el mundo parecía haberse derrumbado a los pies de Lita, pues no sólo había fallecido su padre, sino que prácticamente había perdido a su madre y a su hermana y para terminar de hundirle en la tristeza, habia perdido a su bebe además de recibir la noticia de que nunca mas podría embarazarse lo cual, al llegar a Londres, la llevó a pasarse días y días encerrada, hasta que el frio mes de noviembre llegó y con ello su cumpleaños, además de una carta de Andrew en la que él le comunicaba que tardaría un poco mas de lo esperado en regresar a Londres pues al parecer le estaba yendo muy bien con su negocio en America.
-¿Quieres escribirle una carta a Andrew?- Preguntó Reizel en un susurro.
-No.- Respondió Lita dejando escapar algunas lagrimas de sus ojos.- No lo merece y no creo que le interese, si me amara tanto como dice entonces me hubiera llevado a su lado o hubiera estado aquí a mi lado cuando mas lo he necesitado, no quiero nada.- Dijo Lita, quien tomó la carta y la rompió en pedacitos.
-Lita, no te pongas así, a Andrew no le gustaría verte triste.- Dijo Reizel.- Él te ama, además deberías de comer algo, hace muchos días que…
-Vete por favor Reizel, quiero estar sola.- Pidió Lita.
- Pero Lita.
-¡Dije que te vayas!- Le gritó Lita.- ¿Por qué no entiendes que quiero estar sola?
-De acuerdo, si eso es lo que quieres entonces te dejare sola Lita, pero cualquier cosa que necesites no dudes en pedírmela.
-0-0-0-
Despues de salir de la habitación de Lita, Reizel se dirigió a la cocina que en esos momentos se encontraba sola y comenzó a preparar una infusión con hierbas, cuando de pronto Darien irrumpió en aquel lugar y en la profundidad de sus pensamientos.
-Ya estarás contenta, ¿verdad Reizel?
-No entiendo de que me hablas.- Dijo Rei.- ¿Podrías ser mas claro?
-No te hagas.- La miró Darien recriminantemente.- Se que debes estar brincando de gusto porque Lady Lita haya perdido a su bebe y haya quedado estéril, conozco a las de tu calaña Reizel y sé que debes estar esperando el momento oportuno para meterte en las sabanas de Andrew, pero una cosa si te digo, a él las rameras sólo le gustan para pasar el rato, ¿o que?, ¿acaso pensabas que yo creo en tu lealtad y amistad desinteresada para con la marquesa?
-Creeme que lo que piense un administrador de poca categoría no me interesa.- Dijo Reizel.- Y si, soy una ramera, lo tengo bien claro, pero es eso mismo lo que me hace ser libre Darien, no deseo ser una de esas mujercitas tontas y sumisas que siempre están esperando por un marido que paga por revolcarse con otra, prefiero ser la mala y si, si te rechace es porque eres incapaz de darme lo que me merezco, porque una cosa si te digo Darien, yo nací para la grandeza, no para conformarme con cualquiera.
Reizel estaba a punto de salir de la cocina, olvidándose incluso de aquella infusión que estaba preparando, pero entonces, cuando estaba a punto de huir de aquel hombre que removía las fibras mas sensibles de su corazón, este la tomó del brazo y la hizo girarse, robándole un beso apasionado que la dejó sin respiración y le robó el aliento.
"Suéltame." Gritó Reizel, quien lo golpeó en la entrepierna y aprovechando que Darien estaba adolorido salió de la cocina, sin darse cuenta de que al escapar se le había caído un brazalete de rubíes que ande levantó del piso, mirándolo detenidamente y recordando como años atrás su amigo la había comprado para regalársela a una de tantas amantes que conocía.
-0-0-0-
Algunas horas después…
Lita había salido de su habitación tras varios días de encierro; afuera el clima era frio, demasiado crudo pero a ella poco parecía importarle, parecía no hacer efecto en ella pues había salido vestida con un sencillo vestido de lana, sin siquiera llevar puesta una capa que la cubriera de las inclemencias del clima. Aquel día era su cumpleaños, pero poco le importaba, ya nada tenia sentido cuando se sentía tan deprimida, tan sola, con el dolor de que su padre hubiera muerto estando enojado con ella, con el echo de saber que su familia la repudiaba, que Andrew no la amaba tanto como meses atrás se lo había dicho, que estaba tan sola en el mundo y que ya ni siquiera podría tener a aquel hijo suyo que alegraría su vida. Así, con el alma en pena, siguió caminando sin rumbo fijo, sin tener pensado a donde se dirigía y cuando menos se dio cuenta ya se encontraba en el bosque, fuera de los terrenos de Hansford House y al saberse sola se sentó sobre el tronco de un árbol que estaba en medio del camino y en silencio se echó llorar desconsoladamente y sintiendo como si ya no pudiera seguir viviendo con tanto sufrimiento sacó de una pequeña bolsa que llevaba consigo una botellita de arsénico que tiempo atrás había comprado en una farmacia para utilizarlo como producto de belleza, no había mucho que pensar, ya no quedaba nada en el mundo porque vivir, porque luchar, no tenia a nadie que fuera a lamentar su muerte, tal vez ni siquiera Andrew y entonces armándose de valor y sabiendo que la muerte no seria dolorosa abrió el pequeño frasco y tragó todo el contenido de golpe. Sabia que entonces poco a poco la muerte llegaría, así que por mucho tiempo, no supo si fueron minutos o horas, esperó sentada hasta que poco a poco comenzó a sentir dolores de estomago, sudoraciones y comenzó a vomitar, sintiendo como poco a poco iba perdiendo las fuerzas y la vida.
-0-0-0-
Lita abrió los ojos sintiendo aun como si el cuerpo le pesara pese a darse cuenta de que se encontraba recostada en su cama, sintió un poco de decepción al darse cuenta de que su plan no había funcionado, de que muy seguramente alguien la había encontrado y entonces también se dio cuenta de que a cada extremo de su cama se encontraban sentados Reizel y Sapphire.
"¿Cómo te sientes?" Le preguntó Sapphire en un susurro.
"Porque demonios no me dejaron morir." Respondió Lita en un tono de reproche.
"Porque no tienes derecho a quitarte la vida con tu propia mano." Le respondió Reizel. "No es justo para ti ni para las personas que te queremos."
Lita esbozó una sonrisa amarga ante el comentario de Reizel y entonces estiró su mano para estrechar la mano de su amiga y doncella.
"Pues creo que si me muriera a nadie le causaría gran pesar salvo a ti mi querida y fiel Reizel." Dijo Lita en un susurro. "Mi padre hasta el final de sus días estuvo decepcionado de mi, mi madre y mi hermana me han dado la espalda, A Andrew no le importo tanto como pregonaba y ahora ni siquiera tengo a mi bebe." Susurró Lita llevándose una mano al vientre y dejando que algunas lágrimas salieran de sus ojos.
"No digas eso Lita." Respondió Sapphire. "He tratado poco a Reizel pero me he dado cuenta de que ella es una buena amiga tuya y sabes que en mi corazón tú también tienes un lugar muy especial."
Lita desvió su mirada, sabia que Sapphire no la amaba tanto como alguna vez le había echo creer, pero eso ya no importaba.
"Tengo que ir a la cocina a preparar algunos te que le harán bien a tu salud." Dijo Rei. "Si no te molesta Lita, llamare a Elizabeth para que se quede contigo mientras te los preparo, tu sabes, para que no te quedes a solas con Lord Black."
"No es necesario que llames a Elizabeth." Susurró Lita en voz baja. "Poco me importa ya comportarme como una dama decente, además aunque quisiera mi cuerpo no tiene fuerzas para hacer algo impropio y aunque no confió mucho en Sapphire, sé que seria incapaz de aprovecharse de mi."
Reizel salió de la habitación, no sin antes decirle a Sapphire, casi como si se tratara de una orden, que cuidara de Lita, dejándolos así solos, sumergidos en un total silencio pues Lita parecía no querer hablar.
"Lita, cuando te encontré desmayada en el bosque, no sabes cuanto me asuste temiendo que pudiera haberte sucedido algo, me aterraba la idea de que pudieras haber muerto." Dijo Sapphire, quien llevó una de sus manos a la frente de Lita, acariciándola suavemente.
"¿Qué hacías en aquel lugar donde me encontraste?" Preguntó Lita.
"Venia con la intención de buscarte pese a que tú ya me habías pedido anteriormente que no lo hiciera." Respondió Sapphire. "Hace días me encontré en con Elizabeth en la ciudad, le pregunte por ti y me comentó que tenias pocos días de llegar y lo sucedido con tu padre y con el bebe que esperabas. Supuse que entonces estarías desconsolada, quise buscarte inmediatamente y darte consuelo, pero fue entonces que te encontré en el bosque y te traje a casa, temí que hubieras muerto, después vino el medico y nos informó que al parecer habías consumido arsénico."
"Te hubiera agradecido mas que me dejaras morir."
"Jamás podría hacer eso Lita." Dijo Sapphire acariciando un mechón de su cabello mientras la miraba tiernamente. "Sé que en el pasado cometí muchos errores, no fui capaz de defender mi amor por ti, te hice sufrir y me case con otra, pero lo que es cierto es que te amo y aunque no me separare de Minna, por el hijo que ella está esperando, te juro que voy a protegerte incluso de ti misma."
"Palabras Sapphire, son sólo palabras." Dijo Lita. "No creo en ti como tampoco creo en Andrew, los dos han causado en mi la mayor de la felicidad y la peor de las desdichas, pero me temo que Andrew te ganó en ambas cosas."
"No me importa que ya no me ames Lita." Contestó Sapphire. "Con que yo te ame es suficiente para querer protegerte con la vida misma.
"Vete." Pidió Lita.
"No me iré."
"Quiero estar sola."
Sapphire iba a responder algo, mas entonces ambos escucharon que alguien llamaba a la puerta y después la voz de Elizabeth a quien Lita dejó entrar.
"Lord Black, disculpe que lo moleste, sucede que ha venido uno de sus sirvientes con la noticia de que su esposa está dando a luz."
"¿Qué?" Se sorprendió Sapphire. "Tengo entendido que aun faltaban dos meses." Sapphire se dio cuenta de pronto del dolor que podrían causar las palabras de Elizabeth en Lita, pues aun estaba reciente la pérdida de su hijo y efectivamente, al voltear a verla notó aquella expresión de infinita tristeza en su mirada. "Lita…
"Ve con tu esposa y tu hijo." Dijo Lita. "Y felicidades a los dos de mi parte."
Sapphire se quedó pensativo por un momento, mirando a Lita, dudando entre ir o no ir, pues aunque no quería dejarla sola, también sabia que era su deber estar al lado de Minna en aquellos momentos y recibir a su hijo que estaba por ver la luz del día.
"Me iré Lita, pero te prometo que volveré, no te dejare sola."
Una vez que Sapphire saliera de la habitación Lita se acostó de manera fetal en la cama, abrazando la almohada de Andrew que con el paso de los meses había perdido el olor de su fragancia, llorando en silencio, extrañándolo y odiándolo por su ausencia, hasta que poco a poco sus ojos se cerraron.
-0-0-0-
Una semana después…
Después de una semana en que Lita hubiera tratado de acabar con su propia vida y de estar metida en cama, poco a poco había comenzado a aburrirse de estar encerrada en su habitación vigilada por Reizel, Elizabeth o Sapphire que durante la semana había acudido tres veces a visitarla; así mismo, el negarse a comer a causa de la depresión en que estaba sumida poco a poco había comenzado a provocarle malestares estomacales así que bien que mal aquella mañana se había puesto de pie, se había vestido con un vestido en color rosa pálido y había acudido a la cocina para tomar un poco de pan, queso, te y manzanas, no sin antes advertirle a sus sirvientas que quería estar sola y mas les valía no seguirle el paso, así que después de echa la advertencia salió al jardín sin importarle lo frio del invierno, caminando sin tener rumbo fijo hasta que se alejó lo bastante de la mansión pero no sin salir de los terrenos pertenecientes a Hansford House y se sentó sobre una manta que llevaba, comenzando a comer despacio y en silencio mientras pensaba en todo lo sucedido desde hacia algunos meses: la partida de Andrew, la muerte de sus padres, el rechazo de su madre y su hermana y la perdida de su bebe que era el dolor mas grande que nunca antes había sentido.
Así, mientras pensaba en una y tantas cosas escuchó el trote de un caballo y al voltear hacia la valla donde terminaban los terrenos de los Hansford miró a Sapphire quien venia montado en su blanco caballo; por un momento le paso por la mente ponerse de pie y advertirle como de costumbre que no volviera, que no era correcto, pero la verdad era que no tenia ganas de ponerse de pie, ni de discutir ni mucho menos de esforzarse por ser una buena esposa cuando Andrew no lo merecía.
"Lita, ¿Qué haces fuera de tu casa?" Le preguntó Sapphire con preocupación mientras bajaba del caballo y lo ataba al tronco de un árbol.
"Solo quería estar sola." Respondió Lita. "Estoy harta de que me cuiden como si fuera una niña."
"Solo no queremos que te vuelvas a hacer daño." Dijo Sapphire sentándose a su lado.
"Ni siquiera creo que tuviera el valor para volver a hacerme daño." Esbozó Lita una sonrisa forzada, pues nada podía borrar de su rostro la expresión de tristeza. "Ahora mismo no seria tan valiente como para tomarme un frasco con arsénico, fue horrible mientras creí que agonizaba, pero no volvería a tolerarlo."
"Entonces me alegra que así sea." Dijo Sapphire.
"¿No crees que no deberías estar aquí?" Le preguntó Lita. "Minna ha dado a luz hace apenas una semana y tú has venido ya tres veces a casa, creo que es con ella con quien deberías estar y por cierto, ¿Cómo está tu bebe? Nadie me ha dicho nada y yo tampoco hasta ahora lo había preguntado."
"Temí que hablarte de mi hija pudiera lastimarte." Dijo Sapphire.
"Siempre el nacimiento de un bebe es motivo de alegrías, cuéntame, ¿Cómo es tu hijita? Al menos me consolara imaginarme como podría haber sido el hijo que perdí."
"No quiero hacerte sentir mal."
"Créeme Sapphire que ya nada me puede doler mas." Dijo Lita. "Cuéntame sobre tu hija o entonces te echare de mi casa."
Sapphire esbozó una sonrisa al ver como los hijos de Lita brillaban y de nuevo comenzaba a amenazarlo, pues al menos eso significaba que se estaba sintiendo mejor.
"Es una niña preciosa." Comentó Sapphire. "La mas hermosa que he visto sin duda, tiene una piel muy blanca y suave, unas mejillas regordetas y sonrosadas, unos ojos azules muy lindos, labios rosados y cabello obscuro, así es mi pequeña Cathy."
"¿Cathy?" Sonrió Lita ahora con sinceridad. "Como la mamá de Minna, es un nombre hermoso, Catherine, Cathy."
"Minna quiso que la llamáramos así y la verdad no me desagrada la idea."
"Yo ni siquiera pude saber si tendría un niño o una niña." Dijo Lita. "Pero si hubiera sido una niña me hubiera gustado que se llamara Lilith y si hubiera sido un niño me hubiera gustado que se llamara Anthony o Andrew."
Los ojos de Lita de pronto se humedecieron y de nuevo comenzó a darle rienda suelta a las lagrimas y a su dolor, mas entonces, de pronto sintió a Sapphire pasando un brazo sobre su hombro y aunque al principio quiso resistirse, la verdad era que sentía la necesidad de ser consolada, abrazada y dejó que él la rodeara entre sus brazos mientras ella lloraba desconsoladamente.
"No vas a estar sola Lita." Susurró Sapphire en voz baja, tomándola de la barbilla con una de sus manos mientras besaba sus ojos humedecidos. "Te juro que daría lo que fuera por evitarte tanto dolor ma belle, tú no te mereces esto, tú merecerías felicidad y a un hombre que este a tu lado amándote incondicionalmente."
Lita se sintió reconfortada por las palabras de Sapphire así que cuando sintió los labios de él besando sus mejillas no se apartó de su lado, sabia que no era correcto, pero deseaba tanto recibir un poco de atenciones y cariño que cuando sintió los labios de él cerca de los suyos cerró los ojos y se entregó a las sensaciones que le provocaban sentir aquel tierno beso que poco a poco se convirtió en un beso posesivo y apasionado.
"Te amo Lita, te amo." Susurró Sapphire en voz baja cuando sus labios se separaron por la falta de aire.
"Sapphire, tu esposa no se merece eso." Susurró Lita entre lágrimas, aunque sin aquel tono de reproche que siempre la caracterizaba.
"¿Y tú Lita?" Preguntó Lita. "¿Acaso tú si mereces estar abandonada por tu marido? ¿Acaso que él te haya enamorado para después abandonarte y largarse por meses?, ¿Crees que mereces sufrir sola y sin ser consolada la muerte de tu padre y la perdida de tu bebe?... ¡No Lita, tú no lo mereces!... Tú mereces otra clase de hombre, a alguien mejor que Andrew y mejor que yo, ¿Aun así te sigues guardando para él?
"No es de él de quien estamos hablando." Dijo Lita. "Estamos hablando de tu esposa, ella es una mujer muy dulce y buena, no merece que le hagas esto y tu bebe tampoco."
"Pues tienes razón en que ninguna de las dos merece eso, mucho menos mi hija." Dijo Sapphire. "Te mentiría si te dijera que tengo intenciones de abandonarlo todo para huir contigo, en otras circunstancias, si no tuviera a Cathy lo haría, pero mi hija no tiene la culpa de mis errores."
"¿Y entonces?"
"Entonces permíteme amarte y mimarte aunque sea a escondidas." Dijo Sapphire. "Sí, sé que Minna no lo merece, sé que es una mujer buena pero estoy harto de ella, de tener que cargar con la obligación de estar a su lado, de su comportamiento de mujer correcta y recatada, sé que no merece que hable así de ella pero estoy harto y cumpliré con no abandonarlas ni a ella ni a Cathy pero eso no implica que deje de amarte."
Sapphire de nuevo volvió de nuevo volvió a besar a Lita, quien se entregó al placer que le provocaba aquel beso, de cierto era que no sentía lo mismo que había sentido antaño, pues ya no era un beso dado por amor, sino un beso dado por despecho, por deseo y por la necesidad de sentirse amada, por la necesidad de querer olvidar a Andrew pese a que él estaba en sus pensamientos incluso cuando besaba a Sapphire.
"Esto no es correcto." Dijo Lita, quien enseguida se puso de pie y salió corriendo con dirección a la Hansford House.
-0-0-0-
Reizel se encontraba sentada en la pequeña mesita que estaba dentro de su habitación, a un lado del balcón mientras iluminándose con la luz de una vela y la de la luna que se filtraba por la ventana intentaba escribir una carta que una y otra vez rompía, como si no supiera como iniciarla. Escuchó de pronto que alguien abría la puerta de su habitación lo cual la sobresaltó, pero al voltear se dio cuenta de que quien estaba al pie de su puerta era Darien.
"¿Por qué entras así idiota?" Le preguntó Reizel. "¿Acaso el señorito payo no tiene educación?"
"¿Y desde cuando con las rameras uno debe de tener educación?" Preguntó Darien, quien sacó unas monedas de una de las bolsas de su pantalón y las tiró sobre la cama de Reizel. "Quiero acostarme contigo."
Reizel miró las monedad que se encontraban sobre la cama y esbozó una sonrisa burlona.
"¿Crees que puedes comprarme con tan poca cosa Darien?"
"¿No te satisface eso?" Arqueó una de sus cejas Darien, sintiéndose herido en su orgullo y después sacó el brazalete de rubíes que a Rei se le había tirado, notando como esta abría sus ojos grandemente al verlo. "¿O tengo que darte esto para que me cumplas?"
"¡Dame eso!" Le dijo Rei en algo que mas bien parecía una orden. "¿Por qué debería de dártelo?"
"Porque es mio, dámelo o si no yo misma me encargare de que Andrew te ponga en la calle cuando vuelva."
Darien soltó una sonora carcajada al escuchar las amenazas de Reizel.
"¿Y crees que me echaría a mi por una prostituta?" Se acercó Darien tomándola fuertemente d ella barbilla. "¡Dime quien demonios te dio esto!"
"¿Para que preguntas algo que ya sabes?"
"¡Eres una perra cínica!" Le gritó Darien, quien entonces miró hacia la pequeña mesita donde miró un montón de papel y se acercó a ella tomando una de las cartas."
"¡Dámelas!" Pidió Reizel inútilmente.
"Así que estabas escribiendo una carta para Andrew, para tu querido Andrew."
"¡Eso es algo que a ti no te importa!" Le gritó Reizel.
Darien aventó entonces la carta al piso, no le importaba donde cayera y entonces empujó a Reizel sobre la cama, abriéndole la cama y posicionándose entre sus piernas, ella al principio le pedía que se apartara de su lado, que la dejara, pero de pronto su cuerpo comenzó a manifestar lo contrario que sus palabras y como un par de animales en celo le dieron rienda suelta a aquella pasión provocando que aquella noche fría de invierno se tornara en una noche húmeda.
-0-0-0-
Al igual que en otras noches desde que Andrew había partido rumbo a América, Lita se encontraba despierta, mas esa vez no lloraba, pues aquel beso que Sapphire le había arrebatado provocó que la tristeza por momentos fuera contrarrestada, sorprendiéndose así misma de encontrarse sonriendo por momentos, feliz de saber que aun provocaba el deseo de otro hombre.
Miró hacia el lado de la cama donde meses atrás dormía Andrew y no pudo evitar sentir un poco de tristeza y añorar sentir su cálido cuerpo, aquellas noches en que le hacia el amor; mas de pronto se dijo que no quería estar triste, que no quería pensar en él, pues en su corazón también había resentimiento y dolor por lo que ella consideraba en el abandono de Andrew y cuando menos se lo esperaba estaba pensando en aquel beso que le había dado Sapphire y comenzó a recordar aquel romance que habían tenido mucho antes de que ella se casara con Andrew, preguntándose de vez en cuando que se sentiría que Sapphire le hiciera el amor.
Adelantos del siguiente capitulo…
-¿Qué hacemos aquí?- Preguntó Lita.- No creo que sea el mejor lugar, alguien podría descubrirnos.
Sapphire tomó a Lita de la cintura y la recargó contra la puerta de aquella cabaña, atrapando sus labios en un beso fiero, haciéndola callar de aquella manera y mientras la besaba apasionadamente, mientras ella le respondía echándole los brazos al cuello él abrió la puerta de aquella cabaña y entonces la levantó en brazos, cerrando después la puerta y dirigiéndose a uno de los cuartos donde estaba una amplia cama en la cual tumbó a Lita, levantándole la parte baja del vestido y sacándole las enaguas para al fin poder ver su anhelante sexo.
-No te preocupes ma belle.- Susurró Saphire tiernamente mientras se acomodaba entre sus piernas.- Nadie nos encontrara, ninguno de los sirvientes ocupa esta cabaña.
Notas de autor: Hola mis chicas, aquí les tengo el siguiente capitulo de la marquesita… ¿Qué les parece? Espero sea de su agrado, saludos a todas mis niñas que me leen y no se pierdan el siguiente capitulo.
