Nuevo capítulo de Luz y Oscuridad, de GohanxVidel para todos ustedes ;)

Capítulo 13

Un sangriento combate bajo la lluvia.

Cayó un rayo del cielo… El rostro apacible, nacarado y aparentemente muerto de Gohan se iluminó. La lluvia continuaba precipitándose con mucha intensidad. El emperador Cooler nada más estaba de pie, mirando al niño que -por suposiciones suyas- había fallecido debido a su propia mano.

El objetivo se había logrado: la raza de los saiyajin ya no existía. El terrible e imperdonable error de Freezer ya estaba solucionado. Entonces, y era obvio de pensar para el demonio del frío, él se había ganado el título de gobernante supremo del universo. Solo él merecía ese título, y no el insecto desagradecido de su padre que no sabía valorar su propia extirpe. El honor, el poder y la gloria eran las principales características de un verdadero emperador. Él, Cooler, era el único que poseía esas cualidades. No su padre, no ese miserable bastardo que desgraciadamente tuvo que otorgarle la vida, no un estúpido que ponía sus esperanzas en leyendas tan absurdas y ridículas como "artefactos divinos capaces de otorgar a su propietario toda omnipotencia e invulnerabilidad" ¿Podía existir algo más infantil?

Su metodología se basaba en hechos concretos y comprobables. Allí estaba la prueba, una mortal y sangrienta prueba, salpicada de barro y bañada por la lluvia, con la piel quemada, con las esperanzas muertas… muertas como su propia vida. Así tenía que ser, era el lugar correcto donde debían terminar los "débiles" y "amantes trágicos".

Porque el amante trágico no es solo aquel cuya persona más querida muere dejándolo en un terrible dolor. También es una persona que sufre por su amor, que se revuelca en la soledad imaginando lo imposible y fantaseando en lo improbable. Esas personas, indeseables y tóxicas, masoquistas por naturaleza, que se humillan ante el objeto amado, solo tienen un destino: la muerte, trágica como su tortuoso deseo.

El niño que antes se lamentaba y lloraba por la muerte de un ser amado… ahora estaba muerto. Su dolor le había conllevado a eso: atacar y morir en el intento de algo absurdo, ¿y qué había obtenido? Nada, absolutamente nada que valiera la pena, solo la muerte.

Cooler alzó la vista. ¡Ah! ¡Qué bien se sentían las gotas de lluvia rozando con su rostro, al igual que el estallido de los rayos! El frío era más que agradable, era demasiado acogedor, avasallante, ¡era el premio de su victoria y el perfecto añadido antes del glorioso apocalipsis! Porque sí: la Tierra estaba condenada a su fin. No había nada que pudiera salvarla de su destino final.

Entonces Cooler sonrió, emocionado por lo que estaba por venir. Muchos acontecimientos importantes se avecinaban y la destrucción de la Tierra era el mejor inicio para eso. No podía esperar a ver la cara de su padre cuando se diera cuenta de que su hijo, su primogénito, ese individuo que nunca había querido y en cuya infancia estuvo aislado en un segundo plano, se revelaba en su contra, mostrándole quién era el verdadero mandatario, quién realmente se merecía el trono y la gloria de todo el Universo.

Era el comienzo de una posible y larga guerra, pero cuyo fin tendría un único e inevitable desenlace: su victoria. La victoria del emperador Cooler.

La oscura maldad que el changlong sentía en el corazón se reflejó en una sádica sonrisa y, levitando, alzándose poco a poco sobre el ancho y negro cielo, empezó a reírse mientras veía el cuerpo torturado de Gohan. La risa duró muy poco, así como también su repentina alegría. Cooler notó algo extraño en las facciones del chico y de inmediato se dio cuenta de que él aún seguía con vida. No estaba muerto, había movido ligeramente la expresión, pero sin abrir los ojos ni levantarse. Entonces Cooler dejó de subir y regresó al suelo, donde se acercó a la orilla del cráter mirando a Gohan con mucha seriedad.

— "¿Lo habré imaginado?" — Pensó el hermano de Freezer al ver que el niño saiyajin no daba señales de vida — "Es mejor asegurarse. Voy a darle el golpe definitivo y si está vivo… morirá de inmediato"

Dicho esto alzó el brazo, dispuesto a matar al indefenso muchacho, pero entonces ocurrió algo increíble: el presunto muerto había saltado del cráter. Estaba vivo, pretendía atacarle. ¡Plaf! Recibió un golpe que lo tumbo de inmediato, y ahora él era quien yacía tendido en el suelo con la lluvia chocando contra su cuerpo. Gohan, con el brazo extendido y el puño cerrado, jadeaba. Su expresión reflejaba un cierto dolor. El niño se encontraba desecho: la vestimenta destrozada, las heridas le cubrían la piel como si fuera una macabra obra de arte. Si conseguía salir vivo de todo aquello… sin duda le quedarían varias cicatrices.

— Te… te dije — Expresó Gohan con dificultad — Que yo… yo… ¡soy el defensor de la Tierra y no la abandonaré!

Cooler se levantó, muy perplejo, y le dijo al párvulo:

— ¿Cómo es posible que sigas con vida? ¿Cómo es posible que resistas tanto? ¿Acaso eres inmortal?

— ¡No moriré mientras mi corazón siga latiendo de esperanza! — Responde el chico, infranqueable, como un muro, sin dejar que el pirata espacial penetrara en sus pensamientos. Esta vez no lo dejaría, porque iba a defenderse con fortaleza.

— ¿Esperanza? — De los labios de Cooler salió una pregunta, que más bien parecía burla mezclada con rabia — ¿Has dicho esperanza? ¡Esperanza! Yo voy a mostrarte como se hace añicos… ¡TU MALDITA ESPERANZA! — Gritó furioso. El suelo tembló cuando Cooler empezó a expulsar su energía.

Era un poder increíble y aterrador, pero Gohan, por encima de sus miedos, no se movió ni huyó. Varias grietas se formaron bajo los pies del niño, cuyo torso estaba descubierto y por el cual bajaba una cascada de agua de lluvia. Las heridas ardían muchísimo, era insoportable el dolor, pero ya no mostraría indicios de cobardía, incluso ante el poder de la furiosa onda expansiva. El chubasco pareció detenerse, ¿o se trataba del huracanado viento que se estaba llevando las gotas de lluvia fuera de su posición?

— ¡Aquí tienes tu querida esperanza! — Exclamó Cooler. Alzó un dedo y Gohan tuvo que hacer un rápido movimiento para esquivar el Rayo de la Muerte, que por poco y le alcanza, pero cuando el niño volvió a mirar al frente, su combatiente ya había arrojado otro. También lo esquivó, afortunadamente, pero detrás vinieron otros más. Cada segundo era una eterna pesadilla y un posible sendero hacia el cementerio. La muerte venía demasiado cerca; sin embargo, Son Gohan la combatiría a capa y espada como lo había hecho a lo largo de aquella batalla, o mejor dicho, de aquel infierno.

Los ataques pasaban como veloces rayos y Cooler no dejaba de arrojar más y más. Gohan saltaba de un lado a otro, se agachaba, brincaba, se inclinaba hacia atrás, sin entender la razón por la que aún seguía con vida. Estaba acorralado, no tenía escapatoria, sabía con total seguridad que el sujeto que lo atacaba no perdería el tiempo y cada golpe que efectuara en contra suya sería un ataque mortal y definitivo, un paso hacia la victoria. Entonces…

— ¡AHHHHHHHHH!

Uno de los rayos logró rozar el brazo izquierdo e inutilizable de Gohan, lo cual le provocó una cortada muy dolorosa. El niño se detuvo y nuevamente imaginó que había llegado el final, iba a morir igual que Lime, atravesado por un rayo mortal, pero el hermano de Freezer también dejó de atacar y lo que hizo fue cambiar de táctica.

¿Qué hizo entonces?

Con la palma de la mano lanzó un ataque de aire comprimido, directamente al estómago de Gohan. Éste soltó un quejido y un chorro de sangre por la boca, para luego ser azotado por múltiples golpes de la misma índole, por todo el cuerpo. Abrumado, cayó de rodillas en el momento que Cooler toma impulso y lanza el ataque final con una fuerza muy superior, rematando de esta forma a su víctima, la cual otra vez muerde el polvo –o mejor dicho, el barro- desplomándose en el charcoso suelo, a merced de la lluvia.

— ¡Ahora morirás! — Dijo Cooler brincando hacia él, con intenciones de darle el golpe final, sin embargo, Gohan no se quedaría dormido allí. El hijo de Son Goku despega hacia arriba haciendo uso de las fuerzas que le quedaban, unas fuerzas que parecía venir de un lugar desconocido, porque era imposible que un niño aguantara semejante tortura y que de paso continuara atacando y defendiéndose de tal manera.

— ¡No me rindo! ¡HE DICHO QUE NO ME RINDO! — Exclamó en medio del vuelo. Volaba sin dirección específica, solo quería alejarse de su perseguidor, quien no dejaba de seguirlo de aquí para allá. Al expulsar su ki comenzó a defenderse, arrojando bolas de energía que Cooler evadía con sutil facilidad, y éste lo seguía, no dejaba de seguirlo el maldito, ¡ya se estaba mareando por dar tantas vueltas en medio de aquella terrible tormenta! ¡Quería terminar de una vez por todas! ¡Acabar para siempre con el insensato individuo que se atrevió a matar a su pequeña y querida amiga! Pero… sentía que no iba a poder, el mundo estaba dando vueltas. Veía el cielo lleno de sombras, los rayos que caían de las nubes, la lluvia, las bolas de ki, el rostro enojado y maligno de Cooler. Su brazo derecho parecía actuar por sí solo, así como su cuerpo dando vueltas en el aire. Estaba cansado… tan cansado… Deseaba dormir… Estaba mareado… Tenía ganas de vomitar… El sueño… Dormirse… Quería dormirse y nunca más despertar… Todo se estaba poniendo oscuro…

(…)

— Sabes, Milk, últimamente he estado pensando en demasiadas cosas… En muchas cosas…

Bulma conversaba dulcemente con su amiga pelinegra, la madre de Gohan y viuda de los Son. Ambas se encontraban sentadas en un mueble, cercanas entre sí y disfrutando de una tibia y reconfortante taza de café, pero Milk no parecía tan radiante como la científica de la Corporación Cápsula. Continuamente, ella miraba hacia la puerta como esperando que alguien se apareciera por allí, y al ver que esto en ningún momento sucedía, su rostro poco a poco fue tornándose triste y ligeramente angustiado. Esta situación no había sido advertida por Bulma, quien seguía enfrascada en su oratoria. Los rayos centelleantes del sol iluminaban sus rostros de manera hermosa.

— Yo, al igual que muchos científicos — Comentaba Bulma —, seguimos investigando la misteriosa desaparición de esa estrella. ¿No te resulta raro? ¡No puede ser posible que un astro tan gigantesco simplemente se desvanezca! — Hizo una señal con las manos, como si un objeto invisible se desvaneciera en frente suyo — No fue una supernova, ni una gigante roja que luego se convierte en una enana blanca, ¡la estrella desapareció como por arte de magia! Qué locura, ¿no, amiga? ¿Pasa algo?

Cuando volteó a verla, Bulma por fin se dio cuenta que su acompañante no la estaba escuchando. Ella observaba una y otra vez la puerta, donde solo penetraba el viento como eterno visitante, y por donde el niño risueño y provisto de ternura que tanto amaba aún no se presentaba. Ni siquiera la televisión, donde la hermosa entonada de Ángel Migeru deleitaba a todo aquel que la escuchara, la sacaba de ese ensimismamiento en el que Milk se había sumergido. ¿Dónde estaba él? ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué se tardaba tanto? ¿Qué era ese extraño presentimiento de madre, el cual le aseguraba que algo malo estaba ocurriendo?

— Gohan se ha tardado mucho — Expresó Milk sin dejar de ver hacia la puerta. Bulma le colocó la mano en el hombro, sonriendo.

— Tranquila, ya sabes cómo son los niños cuando están jugando — Dijo tranquilamente, pues ella sabía con total perfección la causa de que Gohan se demorara. Con una expresión de emoción, imaginaba lo que en tales instantes estuviera ocurriendo, y se preguntaba si el pequeño semisaiyajin fue lo suficientemente valiente para confesarle a Lime que estaba enamorado de ella. Si todo salió como ambos, él y Bulma, lo querían, entonces ese día había nacido un lindo, prematuro y tierno noviazgo. A fin de todo, ¿tenía algo de malo que dos niños se demostraran el sincero e inocente cariño que sienten el uno por el otro? Es mejor un amor infantil, que un amor adulto lleno de conflictos y mentiras, por lo que sin duda era mejor que Gohan y Lime disfrutaran al máximo ese amor lleno de pureza, porque al momento de crecer… las cosas ya no serían color de rosa. Eso era una verdadera lástima, pero estaba segura… de que era la verdad. Tanto Gohan como Lime iban a crecer y nadie podría hacer algo para evitarlo.

Pero ni siquiera la sonrisa de Bulma lograba cambiar los ánimos de Milk.

— Te voy a decir una cosa Milk, y no lo tomes como una ofensa, pero creo que te estresas demasiado. ¡Vamos! ¡Hay que relajarse! ¿Por qué en vez de preocuparte tanto, no te concentras en el televisor y oyes tan bonita canción? ¡Vaya! ¡Pero qué voz tan divina tiene esa mujer! — Alegó, y se llevó la taza a la boca.

— No sé Bulma — Añadió Milk — Yo siempre me he caracterizado por tener una sensibilidad muy fuerte, y te puedo asegurar que este presentimiento no es injustificado. Algo está sucediendo en algún lugar, algo que involucra a mi pequeño Gohan, algo que cambiará nuestras vidas para siempre.

Bulma se quedó viéndola, perpleja, pero luego palmea en el hombro de Milk y le dice burlona:

— ¡Pero qué radical eres! Puede que esté sucediendo algo, pero no tiene que ser en el sentido malo. Yo te aseguro, con todas la de la ley, que eso que está pasando es algo que traerá bienes para el futuro.

— Ahora tengo el presentimiento de que tú me estás ocultando algo — Dijo Milk con recelo. Bulma rió nerviosa y volvió a tomar café cuando alguien llega por la puerta y la madre de Gohan, pensando que su hijo había llegado, se levanta del mueble con inquietud, pero su sonrisa no fue tan radiante cuando vio a su padre entrar a la casa. Estaba feliz de verlo, eso no hay que negarlo, pero no tanto como lo estaría si el que hubiera entrado fuera su dulce primogénito.

— ¡Buenas tardes! ¡He llegado Milk! — Saludó el corpulento hombre. La barbuda cara se ocultaba por detrás de unas bolsas cargadas de alimentos y víveres.

— Ah, ¡hola papá! ¿Y todo eso?

— ¿Cómo que todo eso? — Preguntó extrañado, pero luego rió — ¡Es la comida de la semana! ¿Quieres ayudarme a…? ¡Ah! ¡Pero si es Bulma! ¡Un gusto verte por aquí muchacha! ¿Harías el favor de echarme una mano con estas bolsas? ¡Es que pesan mucho!

— ¡Con todo gusto señor! A ver… — Y se dispuso a ayudarlo. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para que las bolsas no se le cayeran y se formara un completo estropicio. Una vez el cargamento estaba en el suelo, Ox Satán se desplomó en el mueble, con tanta fuerza que Milk dio un brinquito. Bulma se carcajeó y también se sienta, viendo con nostalgia el rostro cansado de aquel hombre, el tipo de los cuernos de hierro, el padre de su amiga y un gran consuelo para ella, y para Gohan — "Me alegra que Milk tenga personas que la ayudan y se preocupan por ella" — Pensó, mientras Ángel Migeru terminaba su canción.

(…)

Volaba por el cielo, semiinconsciente. Casi ni tenía idea de lo que sucedía alrededor suyo, era como si el sonido que afloraba en la realidad… se escuchara demasiado lejos. ¿Acaso así se sentía morir? De ser así, entonces resultaba agradable, al punto de convertirse en algo maravilloso, en la posible salvación de todo. Al ser invadido por esa indescriptible sensación de paz, Gohan quiso morir ya. Sí, ¿por qué Cooler no terminaba con todo de una vez? Pero en ese momento pareció escuchar una voz que decía: ¡No te rindas! ¡Sigue luchando! ¡Tú eres la última esperanza que le queda a la Tierra! Y fue así como nuevamente recapacitó y abrió los ojos, viendo como las gotas de lluvia caían desde un cielo abarrotado de nubes oscuras. Trató de recuperar el control de su cuerpo, pero sus miembros estaban tan cansados, que no puede evitar desplomarse hacia abajo. Chocó contra el suelo a una gran velocidad, oyéndose de inmediato un ¡crac! Luego su grito se pronunció de una forma aterradora por todo el valle. Se había quebrado el brazo izquierdo -que de por sí ya era inservible- cuando hizo contacto con una dura roca, la cual quedó manchada de sangre.

¡Qué terrible pesadilla! El pobre Gohan estaba llegando al punto culmine de sus fuerzas… ¡Ni siquiera podía levantarse! ¡Sus pies no daban para más! Él quedó allí, en la superficie resbalosa donde el agua se mezcla con sangre, con los ojos entreabiertos y la angustia y el sufrimiento apretándole la garganta.

¿Qué le impulsaba a seguir adelante, a resistirse con tanto empeño a la muerte?

¿Su familia? ¿Sus amigos caídos? ¿El recuerdo de Lime, de algo que jamás iba a ser? ¿O tal vez todo al mismo tiempo?

El hecho es que algo muy en el fondo de su corazón, hasta el hoyo más recóndito y escondido de su alma, le decía: ¡Levántate! ¡Sigue combatiendo! ¡Cómo si fuera más fácil hacerlo que decirlo!

Se oyó el chapoteo del agua. Al parecer, el enemigo había descendido al suelo.

— Estás hecho pedazos. No tiene caso que sigas combatiendo si sabes que no podrás salir victorioso — Dijo Cooler — Es inútil, ¡completamente inútil que te levantes del suelo! Mejor te mataré y pondré fin a tu padecimiento. Entenderás que después de todo… soy misericordioso.

Pero las palabras de Cooler no conseguían detener a Gohan, quien, luchando desesperadamente por colocarse en pie, apoya la mano derecha en el suelo. El esfuerzo que estaba haciendo era inmenso, las gotas de sangre caían desde su rostro y se mezclaban con el agua de lluvia, y ésta, formando un espejo natural, reflejó la expresión llena de cansancio que Gohan tenía. El niño se vio a sí mismo, sintiéndose aterrado y destrozado al mismo tiempo cuando vio esa cara verdaderamente demacrada y destruida: llena de sangre, suciedad, moretones y cubierta de mechones negros y empapados de agua. Nunca imaginó que llegaría a verse de tal manera. El dolor físico y espiritual lo estaban matando, gruñidos de rabia y agonía comenzaron a salir de su boca, amargas lágrimas, en cuya cristalina superficie se ocultaba el nombre de Lime, bajaron a través de sus sangrientas, enrojecidas e hinchadas mejillas; todo eso mientras su delgado brazo temblaba en una enfrascada lucha por no dejar caer de nuevo su cuerpo al suelo.

— ¡No te levantes! ¡No te pongas de pie! ¡Es absurdo! ¡Ya te dije! — Advirtió Cooler, pero el semisaiyajin no pretendía hacerle caso. El hermano de Freezer no entendía aquella infundada terquedad. No tenía sentido que siguiera peleando si sabía que él no iba a ganar.

En medio de temblores y estremecimientos, Gohan comenzó a reincorporarse. Lo hacía muy lentamente y el agua bajaba por su espalda llena de sangre y laceraciones. Por primera vez Cooler se veía realmente confundido, sin dar crédito a lo que estaba viendo, y de pronto sintió admiración por aquella extraordinaria voluntad, sin que el changlong comprendiera de dónde diablos provenía ese extraño sentimiento. De hecho, era la primera vez que él sentía algo ajeno a su egoísmo y maldad.

Cuando el hijo de Son Goku terminó de levantarse, el miedo pudo notarse en la expresión de Cooler.

— ¿Qué haces? ¡Te dije que no tiene sentido…!

— ¡Cállate! — Lo interrumpió Gohan — ¡Cállate de una maldita vez! — Su voz sonó atronadora y escalofriante; incluso, como un efecto irónico de la naturaleza, un rayo cayó desde el cielo al mismo tiempo que él exclamaba esa oración. Cooler se estremeció, pero sonrió para disimular su repentino miedo.

— ¿Te crees lo suficientemente fuerte como para mandarme a callar de esa manera? — Preguntó sarcásticamente el emperador del frío — ¡Tú debes ser el niño más valiente del Universo! ¡Pero a veces la valentía es sinónimo de estupidez!

— Tú… — Gruñó Gohan, a quien no le importaba estar de espaldas a su adversario. A pesar de encontrarse muy lastimado, el semisaiyajin se veía imponente: la sangre por todo su cuerpo, a través del torso descubierto, le otorgaban una imagen de épico guerrero. Aunque era un niño sus músculos eran bastante definidos, y la lluvia que no dejaba de caer torrencialmente terminaba por ser el último añadido para que Gohan luciera como un verdadero saiyajin… como el último saiyajin — Tú… — Dijo de nuevo. Tenía los puños y dientes apretados e igualmente no se avergonzaba de que las lágrimas continuaran fluyendo como si de un manantial se tratase, manchando de una luz sus mejillas destrozadas — Tú… — Y en este punto la rabia alcanzó a notarse de inmediato. Esa furia, esa impotencia, que la vez se vuelve la potencia máxima. La ira crecía con el poder y latía con el corazón, fuerte y velozmente. Son Gohan se estaba enfureciendo como nunca en su vida — Tú… eres igual a él… Eres como él… Eres igual a Freezer — Expresó, rechinando los dientes. Sintió dolor debido a que sus puños se apretaban con demasiada fuerza — Él mató al señor Piccolo, a Dende, a Krillin, y mi papá murió por combatirlo, y… y… — Había comenzado a jadear — Ahora tú vienes aquí y… y… aggg… asesinas a la única amiga que he tenido… Crees… crees… ¡¿Crees que tienes el derecho a decidir quién muere y quien debe seguir con vida?! ¡No tienes ningún derecho a arrebatarles la vida a los demás! ¡Ningún derecho! ¡¿Me has entendido miserable canalla?! ¡No eres más que un ser repugnante que merece la muerte y el sufrimiento! ¡No puedo permitir que sigas con vida!

Gohan había alzado la vista hacia el cielo. Estaba elevando su ki en un grito de furia incontenible, y Cooler lo observaba un tanto sorprendido; sin embargo, el changlong sonríe. No cabe duda de que se encontraba fascinado, quizás hasta encantado por haber provocado la furia de su oponente. El suelo temblaba con estrépito y un aura de hermosa transparencia cubría la iracunda silueta del último saiyajin.

— ¡NO TE PERDONARÉ! ¡JAMÁS VOY A RENDIRME HASTA VER TU CADÁVER EN EL SUELO! — Exclamó, y el poder que emanó a continuación rompió todas las expectativas de Cooler. Segundos más tarde se libraría un extraordinario enfrentamiento:

El furioso guerrero atacó con todas las fuerzas de su ser, superando la lluvia misma con la suya propia: la lluvia de golpes supersónicos que un humano normal no podría observar con los ojos. Cooler se vio abrumado por un terremoto de ataques que parecían venir de todos lados. El brazo derecho de Gohan pareció duplicarse, ¡no! ¡Triplicarse! ¡Cuadriplicarse! ¡Multiplicarse por decenas! ¡Y sus pies parecían una tormenta de meteoros que atacaban sin cesar!

¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Seis! ¡Siete! ¡Ocho! ¡Nueve! ¡Diez! ¡Veinte! ¡Cuarenta! ¡Ochenta! ¡Cientos eran los golpes! ¡Demasiados! ¡Pero Cooler se defendía, no iba a dejar que un niñato lo venciera! ¡Fue así como el intercambio de puñetazos y patadas comenzó a realizarse de una manera admirable! Ataques de aquí para allá… ¡Truenos y centellas! ¡Resplandecía el ambiente por efecto de los rayos y el agua lluviosa se mezcló con el sudor! ¿Quién iba a caer? ¿Quién iba a triunfar? ¿El mal? ¿O el bien?

Los estruendos de la pelea dieron la impresión de mezclarse con una épica y gloriosa melodía de batalla, que erizaba la piel y estremecía los sentidos. Los guerreros gritaban de adrenalina, exclamaban de potencia, y sus gritos retumbaban de una forma que parecía que la Tierra temblaba de emoción, porque sin duda… ¡sin duda era el momento definitivo! ¡El punto de inflexión que marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad!

Son Gohan atacaba, igualmente Cooler. De parte a parte se golpeaban en la cara, en el estómago, en las extremidades y en el alma, porque la fuerza inhumana y el poder aterrador penetraba hasta el espíritu, y éste gritaba ansiando la victoria. Pero la diferencia de poderes era la misma, el emperador del frío aún llevaba la ventaja en este punto; sin embargo, el último saiyajin sobrepasaba eso con su valentía, y moriría en pos del sitio que era su hogar. ¡Él lucharía por un buen futuro! ¡Y no debía permitir que el terrorífico emperador del diablo evitara que su mundo brillara de una incandescente luz de esperanza!

Creyó oír las voces de sus amigos dándole ánimos desde un lugar desconocido y lejano. El grito de su padre, el Súper Saiyajin Legendario; el grito de su maestro, el gran Piccolo Daimaio; el grito de quien fue su gran amigo, el terrícola Krillin; la fuerza que nacía desde su corazón y se materializaba en sus músculos, se incrementó. Era un poder misterioso cuyo origen era eso: un misterio, pero de una cosa si estaba seguro: las ganas de luchar y hacer justicia eran enormes. Ese desastroso deseo de morir que antes sentía ahora se había esfumado sin dejar rastro alguno.

— ¡Iyaaaaaaaaaaaaaaaaa! —Exclamó con todas sus fuerzas, asestándole un poderoso golpe a Cooler en toda la boca del estómago. Éste gritó de un infinito dolor y su cuerpo se arrastró por el suelo, pero ¿acaso creía, el insensato, que ese era todo el poder del último saiyajin? ¡Por supuesto que no! ¡De ninguna manera! Con la mano en la frente, Gohan expresó: ¡Masenko! Y lanzando dicha técnica hacia Cooler, provocó una explosión.

Se originó entonces una cortina de humo, de la cual salió Cooler unos segundos después de haber recibido el ataque. Estaba furioso y al parecer lastimado, pues tenía sangre en el cuerpo. Nunca antes alguien lo había atacado de aquella manera, por lo que, deseoso de exterminar de una vez por todas al maldito niño saiyajin, extendió el brazo derecho, arrojando un destello morado, mientras exclamaba: ¡Asqueroso saiyajin! ¡¿Crees que tienes la suficiente fuerza para vértelas con el poderoso Cooler?!

La técnica de Cooler no podía compararse al Masenko. Era más grande y aterradora, inmensa y escalofriante. Gohan mostró una expresión de absoluto asombro y… lo que sucedió después, ya es obvio. La explosión fue gigantesca y estremecedora. La Tierra tembló y todo indicaba que era el fin. El ambiente brilló igual al sol y la onda expansiva arrasó con todo a su paso.

A varios kilómetros del lugar de impacto, en la Montaña Paoz, los residentes de la casa de los Son salieron hacia afuera cuando escucharon un tremendo escándalo. Al hacerlo quedaron pasmados, pues en la inmensa lejanía se alzaba, aterradoramente, una montaña de humo y fuego. La vista resultaba horriblemente bella.

— ¡Santo cielo! ¿Qué es eso? — Exclamó Bulma, cuando la onda expansiva llegó hasta donde ellos estaban. Los árboles se inclinaron y las tres personas allí personas tuvieron que hacer un gran esfuerzo para no caerse. Luego se escuchó el gritó despavorido de una angustiada Milk:

— ¡Oh no! ¡Mi Gohan! ¡Mi Gohan está en peligro! — Dijo la aterrada mujer. Si no hubiera sido por Ox Satán, quien la detuvo en el acto, ella habría salido corriendo hacia el bosque en busca de su hijo — ¡Suéltame papá! ¡Mi Gohan se puede morir! ¡Tenemos que ir a buscarlo! ¡Tenemos que ir a buscarlo! — Decía entre llantos mientras su padre la sujetaba con fuerza.

— ¡Milk! ¡Tranquilízate por favor! ¿De dónde sacas que Gohan corre peligro? — Vociferó el hombre muy aturdido.

— ¡Yo lo sé! ¡Sé que él está en peligro! ¡Si no vamos ahora será demasiado tarde!

— ¡Tienes que tranquilizarte! ¡No sabemos qué fue lo que provocó esa explosión!

— ¿Qué habrá pasado? — Se preguntó Bulma mirando el hongo de humo — Esa explosión solo pudo haberla provocado… ¿Acaso…? — La expresión de su rostro había cambiado a una de miedo y asombro. Era un hecho que aquello no era normal, y en ese momento se sintió verdaderamente preocupada. ¿Había iniciado una batalla en la Tierra? ¿Quién contra quién? ¿Estaría Gohan involucrado?

— ¡¿Qué esperas Bulma?! — Le gritó Milk. La científica se estremeció — ¡Tenemos que ir por Gohan!

— Pero…

— ¡Subamos al avión ahora!

Bulma se quedó petrificada, estática, sin saber qué hacer. Estaba preocupada por Gohan y Lime. Quería entender qué era lo que estaba ocurriendo, por lo que obedeció las palabras de Milk y se encaminó hacia el avión, seguido por los otros dos.

En el lugar de impacto, la intensa luz causada por el destello ya se estaba diluyendo. Seguía lloviendo, el ambiente había quedado desolado y una nueve de polvo cubría la superficie.

El emperador Cooler levitaba, jadeando por efecto del cansancio, y no estaba feliz ni tranquilo por la efectividad de su ataque, porque él sabía que su objetivo había logrado evadir de nuevo la muerte. A unos cuantos metros de su posición estaba Gohan y se veía incluso más cansado que el hermano de Freezer, quien le dedica una furtiva mirada y no duda en arrojarle otro destello de energía, mucho más pequeño que el anterior. El semisaiyajin lo esquiva provocando la furia de Cooler.

— ¡¿Hasta cuándo piensas rendirte?! ¡Debes entender de una buena vez que tus estúpidos ataques de furia no servirán para derrotarme! — Le espetó el changlong. Gohan suelta un gruñido y se le echa encima.

Vuelve a producirse un intenso choque de puñetazos y patadas, que provocaban ondas expansivas cada vez que un miembro impactaba contra otro. El furioso ataque de Gohan no parecía haber disminuido y lo hacía con un empeño incluso mayor que en los minutos anteriores. La impaciencia ya empezaba a dominar el corazón de Cooler, el cual, expidiendo un grito de molestia, aumentó la velocidad de su arremetida obligando a Gohan a retroceder.

Entonces el último saiyajin comenzó a verse realmente superado. Aun así no dejaba de atacar, atacar y atacar. Aunque no pudiera usar un brazo estaba dando una buena pelea y se defendía de una forma admirable, evitando que el hermano de Freezer diera por terminaba la contienda. Sin embargo, no duraría por mucho tiempo si continuaba solamente defendiéndose de esa manera, tarde o temprano Cooler lo superaría y cuando lo hiciera, sin duda no pestañearía al momento de acabar con su vida, pues el individuo del espacio se veía verdaderamente decidido en terminar la batalla. El final se acercaba, entonces… ¿cómo iba a ganar? ¿Cuál era el camino hacia la salvación? ¿Era posible que sucediera un milagro?

¡Zas! ¡De pronto Gohan recibió un golpe en el estómago! ¡El dolor y el terror se combinaron inmediatamente! ¡Había perdido la ventaja en aquella milésima de segundo y Cooler sacaría provecho de eso, sin lugar a dudas!

— ¡Llegó tu fin! — Sentenció el villano.

— ¡Por supuesto que no! — Contradijo Gohan. Cooler preparaba otro golpe que, por la fuerza en lo que hacía, sería el definitivo. El hermano de Freezer pretendía golpear al semisaiyajin con tanta potencia que incluso atravesaría su estómago y, su víctima, aterrada de pies a cabeza, sin saber cómo reaccionar en aquel decisivo momento que se congelaría en el tiempo, vio como el puño asesino arremetía contra su persona. Entonces, no supo cómo lo hizo, pero alcanzó a esquivarlo justo cuando ya iba a impactar contra sus tripas. La expresión de Cooler fue de un absoluto asombro, estaba estupefacto, y sin ni siquiera tener tiempo de asimilarlo, recibió una violenta patada por parte de Gohan, golpe que lo arrojó igual a un proyectil.

El cuerpo de Cooler poco a poco desaparecía de vista pero Gohan lo siguió instintivamente con la mirada. Voló detrás de él alejándose del antiguo escenario de batalla sin quitar la vista de su objetivo. Éste, con una expresión de dolor en la cara, trató de detenerse, y cuando lo hizo, vio como habían regresado a la playa. El cadáver de Lime yacía en la superficie, pero Cooler no tuvo tiempo de mirarlo porque al instante apareció Gohan quien le propinó un puñetazo en el rostro. Cooler cae al suelo, muy cerca del agua, para luego ver hacia arriba y esquivar un rayo de energía que su adversario había lanzado en contra suya. El ataque explota en la arena ocasionando un cráter.

— ¡No he terminado! — Exclamó Gohan descendiendo al suelo. Las ganas de pelear seguían ardiendo en su corazón y la perspectiva de rendirse resultaba prácticamente imposible.

En la playa también llovía y el viento soplaba como un terrible huracán. Por detrás de una gruesa cortina de humo, Gohan vio como la negra silueta de Cooler poco a poco aparecía. El semisaiyajin se disponía a volver a atacar, pero algo lo detuvo: Cooler sujetaba algo con su mano derecha, y ese algo colgaba hacia abajo, aparentemente inerte. Fue entonces cuando Gohan se dio cuenta, con horror, que su oponente sujetaba el cuerpo de Lime por el tobillo y lo bamboleaba de un lado a otro.

— ¿Así que esta es la amiga por la que tanto te has lamentado? — Interrogó Cooler expidiendo una risita. En su rostro, Gohan tenía una expresión de terror.

— ¡¿Qué haces?! — Exclamó furioso y aterrado al mismo tiempo, pero Cooler fingió no escucharlo y solo se limitaba a jugar con su indefensa víctima — ¡No! ¡Déjala! ¡No te atrevas a tocarla!

— Ya la estoy tocando — Se burló Cooler. Con una media sonrisa en la cara alzó el cuerpo de Lime hasta la altura de su vista. Ella se veía triste y apacible, pálida como la muerte. Su ropa estaba llena de suciedad y el agujero que el Rayo Mortal había causado chorreaba sangre por todos lados; Cooler se dispuso a examinar dicha herida, donde las entrañas de la pobre niña podían ser plenamente observadas, rojas y sanguinolentas — Fue una lástima que yo haya llegado dos días antes de lo previsto y que esta criatura pagara el precio de ello; pero bueno… ¡así es la vida!

— ¡Aléjate de ella! ¡Te digo que te alejes! — Volvió a solicitar un enojado semisaiyajin, ganándose una sádica mirada por parte de Cooler. Gohan ya iba a atacarlo cuando observó como el pirata espacial coloca la mano izquierda encima del estómago de Lime y entonces… ¡Flash! ¡La atravesó con un destello de energía!

Un sofocado grito de horror salió desde las entrañas de Gohan. El niño puso los ojos en blanco, temblando por todo el cuerpo, y la lluvia contribuía a hacerlo sentir como un verdadero desgraciado. No podía creer lo que sus ojos estaban viendo, como la sangre volaba en todas las direcciones, como Lime ahora poseía dos horribles agujeros en su tierna figura, y como Cooler reía igual a un lunático. Llorando de impotencia y rabia, sintiendo como su sangre hervía a cósmicas temperaturas, brincó hacia el maldito infeliz responsable de su desgracia, pero volvió a detenerse en el camino al ver que éste arrojaba el cadáver de Lime al aire, apuntándole directamente. Iba a desintegrar el cuerpo justo en frente de sus narices.

¡No! ¡De ninguna forma lo permitiría!

El destello de energía salió a través de la mano de Cooler, dirigiéndose hacia su objetivo, y justo cuando ya iba a hacer contacto, Gohan se mete en el medio y recibe el ataque en su lugar, justo en la espalda. Él grita de dolor sintiendo como su piel ardía como el fuego, mientras abrazaba con todas sus fuerzas el cuerpo de su amiga empapándose con su sangre. La miró a los ojos por un segundo, partiéndosele el alma cuando lo hacía, y esos ojos no podían verlo porque estaban muertos y cerrados. Cayeron al suelo, él encima de la niña. Se arrastraron como si fueran dos indefensas sabandijas que no tenían esperanza, y Gohan deseó que el tiempo se detuviera, que aquello durara para siempre, porque si soltaba el cuerpo de Lime sentía que moriría en el acto; sin embargo, oyó como una exclamación sentenciaba su vida: ¡Ahora si eres mío! El ki de Cooler se había movido cual veloz rayo. Gohan se reincorporó y al mirar al frente sus manos actuaron por si solas al detener el puño de Cooler que intentaba hacerle daño. Fueron diez segundos, donde el último saiyajin y el demonio de frío corazón se miraron con demasiado odio, hasta que el primero sujeta con firmeza el brazo del segundo y entierra las uñas en su carne.

La sangre salpicó y Cooler produce un chillido. Trató de zafarse del agarre del niño pero éste lo agarraba con demasiada fuerza y, expulsando su ki y gritando de poder, Gohan jala el brazo arrancándoselo de lleno, como el que saca un árbol de raíz. El aterrador grito de Cooler se propagó a través de toda la playa.

— ¡AHHHHHHHHHHHHHH! ¡Maldito criajo de mierda! ¡PÚDRETE EN EL INFIERNO! — Exclamó a los cuatro vientos. Gohan soltó la amputada extremidad tirándola al suelo, en el momento que un furioso y adolorido Cooler le apunta con la mano que le quedaba. De ella salió un tumulto de energía, roja como el fuego, y Gohan dejó a salir un grito de sufrimiento. Todo su cuerpo estaba quemándose, ardiendo de manera infernal, y así fue como entendió que la sentencia de Cooler no fueron vagas palabras. Aquello era un verdadero infierno.

— ¡UAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!

Los harapos que Gohan llevaba encima se hicieron añicos, dejándolo completamente desnudo. Su piel comenzó a descarnarse provocándole una aterradora agonía; sin embargo, el poder no fue tan violento como para desintegrarlo. El masacrado Gohan rebotó por el suelo y a su lado iba el cuerpo de Lime, cuya ropa también fue destruida e igualmente había quedado desnuda. Una gran luz brilló alrededor de la costa y el último saiyajin, aún consciente, quedó sepultado bajo un montón de rocas, junto a Lime.

El brazo izquierdo de Cooler temblaba, y el derecho chorreaba sangre a diestra y siniestra. La expresión del changlong era de furia y mucho dolor.

— ¡Aggg! ¡Hijo… de… puta! ¡¿Cómo pudiste arrancarme el brazo?! — Añadió entre jadeos — "¡No lo entiendo! ¡Es algo absurdo y sin sentido! ¡No puede ser que el poderoso Cooler haya sido lastimado por un simple mocoso!" — Pensaba contrariado — "La raza saiyajin es verdaderamente peligrosa, ahora entiendo por qué Freezer los eliminó… ¡No puedo permitir que uno de ellos siga con vida!" — Entonces miró su brazo amputado, que yacía en el suelo, y fue presa de una enorme cólera — ¡Niño rufián! ¡ESTO NUNCA TE LO PERDONARÉ! ¡ ¡VOY A HACERTE PEDAZOS JUNTO CON ESTA MIERDA DE PLANETA!

Comenzó a elevarse en las alturas, mientras extendía su brazo izquierdo y mostraba el dedo índice. Gohan, quien había oído perfectamente lo que Cooler había dicho, salió de las rocas, sangrando por todos lados y muy débil. Lo único que pudo hacer fue mirar hacia el cielo donde el hermano de Freezer ya preparaba su último ataque.

— ¡No! ¡No lo hagas por favor! — Suplicó angustiado.

Fin del capítulo trece

Muchas gracias por darle otra oportunidad a mi historia y disculpen por la tardanza. El siguiente capítulo ya está en proceso de escritura, a los que leen en Fanfic Es lamentablemente no podré subir el capítulo debido a problemas con el internet, pero ojalá puede subirlo muy pronto a esa página también. Saludos a todos, les agradecería muchísimos que me dejen reviews Hasta la otra.

GohanxVidel.