"Si sientes con intensidad, lo llevarás hasta la eternidad".
- anónimo
.
- ¿Sera como un concurso? - Steele se había puesto de pie al escuchar aquello.
- Pues... solo eso parece - Andrew parecía molesto. Tal vez su propuesta fue rechazada.
- Te dije que tu idea era aburrida - canturreo Steele.
- ¡Claro que no!, es una excelente idea, ellos son los del pésimo gusto - en efecto la habían rechazado.
- Ya no importa, ósea... ¿cada uno trabajara en una propuesta por si solo? -
- Si - Andrew se veía bastante enfadado y si Steele seguía presionando pronto estallaría.
- Genial -
- Pero con suerte te dirán lo mismo que a mí -
- Bah... celoso - ella tomo algunas carpetas y salió -
- ¡Hey a donde vas! -
- Hasta donde yo se tenemos el día libre, así que me voy - y yo quería ir tras ella. Me sentía un tanto claustrofóbica allí dentro. Jamás me había imaginado que también nosotros nos iríamos de gira.
- Antipática - y estaba en lo cierto con el. - ¿acaso tu no estas feliz? - si de algo estaba segura es que no se desquitaría conmigo.
- Si - conteste secamente y regrese la mirada al monitor.
- Bueno tu no tienes de que preocuparte, de todas formas estoy seguro de que escogerán tu idea -
- ¿De que hablas? -
- Vamos, no tienes que fingir conmigo, yo no me trago ese cuento de que a Bill le gustaron tus diseños y por eso te trajo, tonterías -
- ¿Disculpa?, ¿acaso piensas que ahí algo mas? - estaba apunto de golpearlo.
- Oh, "Yo" sé que ahí algo mas, si esos dos... Tom contrato a Steele y ellos después salieron -
- ¡Yo no me acuesto con Bill! - estaba realmente ofendida. Me levante y golpeé la mesa con mis manos.
- No, por ahora... pero después el se pondrá lindo contigo... y lo aras... - el después de escupirme aquello y dirigirme una mirada de asco salió de ahí. Me quede completamente enojada. El era un reverendo imbécil. Aunque... no, no podía pensar aquello de Bill, ¿El?, ¿coqueteándome?, por favor... habían pasado meses desde la ultima vez que había platicado con el, si le puede llamar, "hablar" a aquel encuentro el la tienda. Así que no, no podía ser simplemente... Andrew era un psicópata, simplemente eso.
Decidí actuar como los demás. Ese día era uno de los únicos días libres durante la gira y sin duda, tendría mi día libre. Tome mis cosas, mi bolso y salí de ahí.
.
Paseaba por la acera y de lejos podía ver el mar. Era hermoso y se veía muy atractivo así que decidí ir a echar un vistazo. Aun había algunos patinadores por ahí, los esquive exitosamente y llegue hasta la orilla. Me senté y contemple un poco las olas. Todo estaba tan en calma, algunas personas estaban yéndose de ahí, supongo que es porque ya era algo tarde, pero otros adolescentes aun seguían por allí. Yo misma lo hice, alguna vez me fui con mis amigos a alguna playa, para pasarla bien y hasta el anochecer, era algo de las muchas ventajas de ser adolescente, no piensas mucho en lo que haces.
Quizá a esta hora, los demás están en sus casas intentando crear una buena idea para el nuevo video, yo sabía que ese método de forzar a la imaginación no funcionaba... o al menos a mí jamás me funciono. Siempre fui un desastre en la clase de dibujo, pero cuando por casualidad quería pintar algo, esto resultaba ser bueno. Tan solo por el hecho de que fue echo con las ganas y la dedicación necesaria. En mi... la inspiración llegaría... a su tiempo. Bien o mal, realmente no me interesaba tanto participar... no necesitaba mas de lo que ya tenia, era feliz con mi empleo, haciendo lo que me gusta y amo. Así que no puedo pedir más. Aun con las palabras de Andrew rondándome la cabeza... eso no pasaría.
- 5...4...3... - el atardecer, hermoso sin duda. Cuando era niña salía al patio tan solo a contemplarlo. Me aprecia una de las cosas más hermosas que existían. Siempre eh querido fotografiar uno, pero siempre que ahí uno tan precioso como este... no traía mi cámara conmigo. Y si no era con mi cámara profesional, no seria con ninguna otra. - 2...1 - y ahí va. Pude ver la primera estrella y pedí un deseo. Me recosté un momento mas en la arena que aun permanecía caliente. Me sentí mas relajada que en mucho tiempo. Pero sabía que tenía que irme. Tome mis cosas y fui hacia mi casa.
.
- ¿Y que paso? - Steele estaba bastante impaciente y cuando vio entrar a Andrew no pudo evitar saltar inmediatamente de su asiento - ¡Hombre cuenta!, ¿alguna les gusto? -
- Si - dijo secamente Andrew, mientras masajeaba sus sienes con los dedos.
- ¡Dime cual! -
- La de ella - el levanto un dedo y me señalo. Yo mire detrás de mí, pero solo nosotros tres habíamos propuesto una idea.
- ¿¡Que! - Steele era tan amigable, con su sonrisa de horror y espanto pintada en la cara. - ¡La de ella! - sip, siempre tan dulce. Aunque yo tampoco podía creerlo. Aunque realmente no me sorprendía tanto... mi idea, aunque lo dijera yo... era bastante buena. Realmente había quedado satisfecha con ella.
- Si... la de ella - el escupió la ultima palabra mientras se sentaba en su escritorio a repasar unas cosas y yo recupere mi conciencia.
- ¿Enserio? -
- Si, ve... necesitan escucharlo de tu viva voz - Me quede un momento mentalizando aquello - ¿iras? -
- ¡Si! - dije enérgica mientras caminaba hacia la puerta, cuando escuche algo detrás de mi.
- Te lo dije - fue la fría voz de Andrew quien me lo dijo y nuevamente recordé lo que me había dicho noches atrás. Coincidencia, cada vez creía mas en ti.
.
- Maldición - dije al salir de las oficinas. Yo había pensado que "El" estaría allí, pero no estuvo... vaya enserio necesitaba un doctor. Urgentemente. Me encontraba en la calle, aun era algo temprano, alrededor de las 3 de la tarde y yo ya había terminado mis asuntos. Habíamos regresado a L.A. por algunos asuntos, todos... incluida la banda. Me era extrañamente familiar estar ahí, cada vez esto se iba convirtiendo en mi hogar supongo. Cruce hasta llegar a la calle, donde levante mi mano para tomar un taxi y regresar a mi apartamento. Afortunadamente uno se había estacionado. Mientras me subía a este escuche una voz gritar desde dentro del edificio, me gire para mirar.
- "¡Sr. Kaulitz!" - Oh no, una figura alta y delgada estaba saliendo del edificio. Parecía que detenerse y darse por vencido, pero entonces sus ojos se cruzaron con los míos y reanudo la marcha. Hacia mí.
- Bi-Bill - logre tartamudear mientras el me introducía dentro del taxi. - ¿¡Que haces! - por fin había podido hablar.
- Te raptare - el se giro y me miro y sus ojos centellearon. Después se voleo a girar hacia el chofer, mientras un loco "modista" salía del edificio. - al centro por favor -
- ¿¡Que! No, no, no, a la calleWinton! - El chofer parecía agobiado.
- Escuche... le daré 30 dólares si nos lleva a donde le dije.
- Como diga - y el chofer arranco. Me quede petrificada. Yo no traía más que 20. Entre refunfuños me senté y me acurruque en el asiento. Esto... esta fuera de control. Mire por la ventana y me pregunto si podría saltar.
- Ni siquiera lo pienses... - había hablado el, mientras repasaba su bolso y sacaba unos lentes de sol. - Sabes que iría por ti - Esto me silencio.
.
- ¿Y aquí que es? - Dije mirando un gran almacén que se alzaba frente a nosotros.
- Es un mercado de pulgas - respondió el pagándole al taxista que después se alejo.
- ¿Por que... -
- Es barato y ahí buena ropa... vamos -
- Ah no, tu ya me trajiste hasta aquí, ahora yo me voy a mi casa, te serví de escape pero no seré tu niñera. - lo mire retadoramente. De ninguna manera... no, el no aria que yo... En ese momento el se levanto los lentes y me miro con una cara de suplica.
- Por favor - ¡Dios!, ¡Auxilio! Lo pensé un momento, el me ofreció la entrada y yo pase delante de el.
Sobra decir lo que había ahí, Bill dijo que solo quería una gorra pero se detenía en cada pequeño lugar para ver los sacos. Absurdo le dije, ¿En Los ángeles?, el lo pensó un momento y los miro. Mientras yo lo sacaba a tirones de ahí.
- Eres muy ruda - me dijo mientras hacia un mohín.
- Tu eres un distraído - le respondí, al momento de apoyar mi codo en un estante. - Humo... - mire unos lentes. Estilo Ray-ban y con transparencias en rojo. - Creo que me he enamorado - dije en un susurro. Bill dejo de mirar sus lentes y miro lo que yo observaba.
- Son bonitos, pruébatelos - y ahora que lo veía bien, traía puestos unos lentes diferentes a los de hace unos minutos.
- Bien - dije y me los puse. Perfectos. Pero al ver la etiqueta. $33. Creo que todo se vino abajo. - Oh... no - me los quite y los puse de nuevo en su lugar.
- ¿que pasa?, ¿no te gustan? - dijo el.
- Muy caros, no tengo ese dinero encima - y me dirigí hacia las pulseras.
.
- Bien, ¿ahora donde? - le decía mientras caminábamos por el centro y el ya tenia su identidad bajo candado.
- ¡Mira eso! - dijo el mientras señalaba una pequeña feria - ¡Vamos! -
- ¿Que? - en ese momento me vi arrastrada hacia las puertas de aquella feria. Mientras entrabamos y yo veía los juegos mecánicos y luego contemplaba la sonrisa celestial de mi acompañante. - Oh no... No, ni se te ocurra... yo me mareo en esas cosas. -
- Pues ese es el chiste, ¿no? - el me sonrió y se acerco mas a lo que parecía ser una montaña rusa y la contemplaba.
- ¿Bill? -
- ¿Donde estará la fila? - Yo no me lo podía creer. - Ya la vi - El me tomo de la mano y me arrastro hacia ella.
- ¡N-no!, ¡Estas loco! - logre soltarme de su agarre, el me miro confundido.
- ¿No te gusta? -
- Claro que no... Me gusta mi comida exactamente donde esta; dentro de mi estomago - a esto si que no podría hacerme ceder. Ni en un millón de años.
- Pero... - el miro al piso y después pareció entenderlo. - Bien... busquemos uno que no te asuste -
- ¡Hey! no me asusta es solo que... - El me miro incrédulo y levanto su ceja.
- Bueno entonces subamos - y de nuevo esa sonrisa confianzuda.
- ¡Bill! ¡Espérame! - pateé el suelo un momento y después fui hacia el.
.
- ¿Como demonios lo haces? - le decía mientras esperaba que los encargados me pusieran cinturones y correas, propios del juego.
- ¿Como hago que? - el parecía tan excitado, como un niño. Esa sonrisa absurda le relucía a la perfección.
- ¡Esto!, Maldición... maldición - estaba totalmente asustada, sentía que en cualquier momento me desmayaría.
- Calma, todo estará bien - el coloco un momento su mano sobre la mía. En ese momento una voz en off, nos decía que el juego empezaría en 10... 9-
- Estas consiente de que si muero vendré por ti, ¿Verdad? -
- No morirás - el me volvió a sonreír y dirigió su mirada al frente, yo hice lo mismo con lo ultimo. Mientras escuchaba el 3...2...1 y el grito ahogado de Bill me anuncio que todo había empezado.
.
- ¡ajajajajaja!, ¡No moriste ves! - me decía Bill mientras nos quitábamos los cinturones.
- ¡Pues estuve a punto! - le reproche yo.
- ¡Si, tus gritos me lo dijeron todo! -
- ¿Disculpen? - nos hablo el encargado. Ambos miramos a lo que el se refería. Bill no me había soltado de la mano, ni un momento. La retire enseguida y regrese la mirada a mis pies. El escozor en mis mejillas se hizo presente. Amos bajamos de aquel carro y salimos.
- Mhhh... Vamos por ahí - me dijo Bill mientras se volvía a colocar sus lentes obscuros.
- Aun me siento mareada - le dije. Y era verdad.
- Sentémonos - dijo el, mientras me señalaba una banca cercana. Me senté y eche la cabeza hacia atrás.
- ¿Te sientes muy mal? -
- Pasara en un momento - dije mientras tocaba mi frente con mi antebrazo. No me imagino lo horrible que me he de ver, con el pelo totalmente alborotado.
- Espera - me dijo el. Yo seguía con mis parpados firmemente cerrados. Mientras escuchaba las voces de las personas a mí alrededor. - Toma, bebe, te ara bien -
- ¿Mhhhh? - me quite el antebrazo y lo mire, traía consigo una botella de agua. Realmente parecía apenado. - Gracias - dije tomando la botella y llevándomela a los labios.
- Perdón por obligarte a subir - dijo aun de pie. Mirándome beber.
- Sabes algo... hacia años que no me subía a una... me gusto - le dije simplemente.
- ¿Subimos otra vez? - casi me atragante con el agua. - Era broma - me dijo y se soltó riendo en mi cara.
- Muchacho loco - le dije esta vez con una sonrisa en la cara.
- Veo que te sientes mejor -
- Si, un poco -
- Bueno vamos por allá - en ese momento me vi de nuevo movida por unos largos brazos.-
- ¿Tiro al blanco? - le dije al llegar a un establecimiento.
- Soy el mejor en estos juegos -
- Claro... - le dije con sorna.
- ¿Estas retándome? - aun con esos lentes distinguí su ceja alzada.
- La verdad... si -
- Oh ¿te crees mejor en esto que yo? -
- Si - de inmediato le hice un gesto al dependiente, para que me pasara mis respectivos dardos.
- Bien, veamos lo que tienes - me dedico una media sonrisa. Y yo de igual manera. Cuando nos indicaron comenzamos a tirar nuestros dardos.
Continuara.
wiiii dia de feria! XDD
Bueno lo del taxi es porque Bill ha dicho que a el le gustaria una chica, con la cual hacer loqueras, y que seria genial escapar un dia de toda su "Vida" subirse a un taxi, con su amada y terminar en alguna parte. XDDD el lo dijo a mi no me culpen :DDD. Vaya que si esta medio mareante este cap XDDD bien espero que les guste. Se los dejo con cariño y amor, como siempre sus comentario son mi alimento n_n! y ya saben cualquier cosa me dicen ^^.
Deka.
