13. Perfecto

El profesor repartió los exámenes de literatura. Ese tipo era un amante de los decimales; bastante perfeccionista.

No me lo esperaba. Ni yo, ni Satoshi, ni nadie de la clase. Pero no debí sorprenderme al ver en mi clasificación un 9'9 de 10, teniendo en cuenta cómo era el profesor.

¿Dónde estaba mi error?

Satoshi se dio un impulso nada más tener el suyo. Miró por encima de mis hombros.

-¿Qué tal ha ido?

-Ah, pues, la verdad... –enmudecí al darme cuenta de que tenía la vista puesta en mi examen. Leía la nota y tenía el semblante ensombrecido.

Iba a pegarme. Seguro.

Cogió el shinai que siempre estaba apoyado al lado de su escritorio, y se dirigió al profesor con su hoja de examen. No discutieron mucho tiempo. Satoshi pareció vencer, porque regresó con una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Perfecto! –exclamó feliz.

Me mostró entonces su calificación. Antes un 9'9 que estaba tachado, ahora corregido en un 9'8.