-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo como (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utlización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.
Capítulo 12
Tal y como Danzo había esperado que pasara; los gobernadores habían partido satisfechos al saber que se cumplirían sus demandas, no le agradaba en ningún contexto que la Emperatriz Viuda Tsunade regresara al Palacio Imperial, pero no solo era una figura de respeto en el Imperio pese a todo lo que él en lo personal pudiera pensar o sentir, además y si bien Neji seguía sus indicaciones, era la persona más adecuada para dirigir la corte Interna, eso decían la tradiciones. La Emperatriz se mostraba dócil tanto en privado como en público, por lo que y pensándolo bien, Danzo no tenía ningún problema en obsequiarle el presente de volver a tener cerca a su madre, finalmente la niña había sucumbido ante el sentir de madre, volviéndose sumisa y rezagada, dispuesta a cumplir con todo cuanto se le dijera que hiciera y consultando su opinión como Regente Imperial en todo momento, si, Kami mediante ahora todo seria para mejor. Su hijo Neji era el Emperador, pero la presencia de Consortes Imperiales traería problemas, la Emperatriz quizás podría sentir atracción por alguno de ellos y si volvía a embarazarse…habría problemas, porque si algo había probado la historia era que en ocasiones no era el o la primogénita quien llegaba al trono, sino el más apto, pero ya tomarían medidas para cuando ese día llegara, lo mejor por ahora era celebrar la victoria, porque teniendo a los sobrinos o hijos de los gobernadores en su poder, bajo el mismo techo en ese Palacio, todo saldría a pedir de boca si ejecutaba una amenaza, nadie se atrevería a llevarle la contraria. Todo era simple estrategia. En su despacho y reunido junto a su hijo Pein que estaba sentado frente a él, ambos profundizaban ene l porque había aceptado todo cuanto los gobernadores habían pedido, como hijos y familia que eran se protegían entre sí, pero no había mejor forma de hacerlo que manejando el juego del poder.
-Japón es un territorio demasiado grande- recordó Danzo, bebiendo tranquilamente de su copa, teniendo sobre si la confusa y entendible mirada de su hijo mayor que intentaba seguirle el ritmo a la estrategia que su padre astutamente había ideado. -¿Cómo podríamos manejar a las demás provincias?- la pregunta quedo momentáneamente quedo en el aire haciendo sonreír ladinamente a Pein, como siempre su padre estaba un paso al frente por sobre cualquier otra persona, eso es lo que siempre le permitía ser el vencedor. -Algunos gobernadores incluso postularan a sus hijos como candidatos a consortes, teniéndolos cerca tenemos garantizados tanto a aliados como a rehenes- menciono vagamente, descendiendo la mirada hacia el sake en su copa que oscilo ante el movimiento de su mano, evidentemente los gobernadores creerían haber vencido, pero él siempre tendría la última palabra al final de cada decisión.
-Pero entonces, ¿Por qué hicimos que el rey de Konoha se casara con alguien de nuestra familia, con Yukina?- inquirió Pein que si bien había comprendido completamente la estrategia, no alzaba a comprender donde entraba el rey de Konoha en todo este juego.
-Porque quiero que Konoha desaparezca y forme parte de Sunagakure- rebeló el Shimura, alzando la mirada y encontrándola con la de su hijo, -por lo que ahora debemos tratar correctamente con Naruto Uzumaki- aconsejo, sabiendo que volvería a ver el rostro del rey de Konoha por el Palacio Imperial ya fuera tarde o temprano.
Otros tal vez no lo hubieran hecho, pero él sí; había visto en los ojos del rey de Konoha, en su corazón y había sido capaz de ver el sentir romántico que guardaba por la Emperatriz, desde luego que un hombre enamorado era fácil de manipular, pero no hubiera resultado, no tratándose de la Emperatriz, Sakura era una mujer, ciertamente, pero no era como la mayoría, el amor no la cegaba, no a u punto en que no fuera capaz de dejar de saber o entender lo que pasaba a su alrededor y esta habilidad era muy cotizada por los soberanos y Emperadores del mundo, era una mujer que podía aprender a librar sus batallas sola, por lo que Danzo no quería enfrentarse a ella, no sabiendo que era una leona dormida a punto de enseñar las fauces. Naruto Uzumaki era un rey y como todo rey de un estado pequeño—pero importante—como lo era Konoha, velaría por el bienestar de su tierra, por lo que en memoria de su difunto padre el rey Minato, había aceptado sin preámbulos la boda, claro que no era más que un mero enlace político, ni siquiera Danzo esperaba que se consumara. El Baghatur Yamato últimamente estaba comenzando a mostrarse como un partidario sumamente fiel a su régimen; acataba sus órdenes sin problema y no lo desafiaba, si realmente estaba volviéndose un hombre leal a él, merecía ser premiado, y uniendo Sunagakure y Konoha, Danzo tenía pensado hacerlo uno de los hombres más poderosos de todo Japón, pero todo eso se comprobaría a futuro y dándole tiempo al tiempo, pero por ahora la estrategia más importante había tenido un éxito rotundo.
Naruto Uzumaki había salido del camino.
La mayoría de los gobernadores elegían codearse entre sí y vivir a sus anchas en sus palacios y hogares, pero en momentos como ese y acompañado por su sobrino Sai, Yamato no tuvo ningún problema en pasear entre el pueblo Ya habían transcurrido un par de días desde que el Regente Imperial había accedido a las peticiones de los gobernadores y tras felicitar a la Emperatriz por el nacimiento de la princesa Naori, como todo había hecho, Yamato había regresado a su provincia, no podía desatender sus obligaciones, y aun así no sería hasta dentro de un mes cuando los aspirantes a Consortes Imperiales habrían de presentarse al palacio, aun contaba con tiempo para pensar que hacer, porque definitivamente no arriesgaría a su sobrino más querido a semejante masacre, quería que su sobrino fuera Emperador algún día, era perfecto para la tarea; atractivo, joven, inteligente, un conversador activo y culto, poseía el porte de un Emperador y era muy astuto, pero Yamato aspiraba que alcanzara la gloria y solo entonces empleara semejante inteligencia, no antes, en lugar de ello consideraba más pertinente que continuara puliéndose como el diamante que era. Tambaleando entre sus pensamientos y la realidad, el Baghatur y su sobrino se detuvieron al reconocer a alguien a quien no veían desde hace mucho tiempo, no, no se trataba de Orochimaru, el famoso comerciante y mercader de esclavos que cual perro de Danzo, cumplía sus órdenes eliminando a enemigos políticos, convirtiéndolos como meros objetos que vender al mejor postor. Recordaba al joven que había servido de escolta a la Emperatriz hacía tiempo atrás, lo sorprendió verlo entre los esclavos, pero sin importar que ya no luciera el antaño soberbio uniforme de la guardia Imperial, continuaba destacando de todos los demás no solo por su altura sino por el hecho de que no bajaba la cabeza al caminar, algo digno de un Emperador.
-Gobernador- reverencio Orochimaru deteniéndose ante el Baghatur y gobernador de la provincia donde temporalmente residía, por negocios. En lugar de parecerle un hombre de negocios como decía ser, Yamato continuo viendo a Orochimaru como si fuera una serpiente, -confió en que haya tenido un buen viaje- supuso con falsa camaradería. -¡Llévenselos!- ordeno escuetamente a sus hombres.
Tras el "hombre de negocios" avanzaba la larguísima comitiva de su sinfín de esclavos, todos en excelentes condiciones aparentemente, aunque aun así Yamato sabía que la verdad podía ser engañosa, lucían saludables para ser vendidos a un buen precio y beneficiarse por ellos, pero quizás anteriormente apenas y hubieran podido comer un mendrugo de pan y un vaso de agua al día. Forzado a caminar, Sasuke no bajo la mirada en ningún momento, ¿Por qué lo haría? No tenía nada que perder, no tenía ninguna razón por la que sentir temor y su vida ni siquiera le interesaba tanto como para preservarla, la carta de sangre que permanecía con él era lo único que lo anclaba a la realidad, a su ambiciosa venganza a realizar y que solo podría ejecutar si regresaba al Palacio Imperial, pero eso en ocasiones solo le parecía un sueño imposible, nada más. Con la frente en alto, no tuvo tiempo para contener su inmediata sorpresa al reconocer a Baghatur Yamato y su sobrino Sai, de haber pasado tanto tiempo junto a la Emperatriz había llegado a tratar con esa personalidad tan ilustre y sabiendo en la posibilidad de ser vendido como el esclavo que ahora era, Sasuke pensó en hacer algo para llamar la atención del Baghatur, pero no tuvo que hacerlo porque este ya se había percatado de su presencia, lo supo al ver que lord Yamato y su sobrino lo seguían con la mirada. Sabía sobradamente que Orochimaru no tenía interés alguno por venderlo, no le había puesto un precio como a los demás, por eso no tenía esperanzas reales de escapar, pero por un minuto y volteando para no romper el enlace de su mirada con la del Baghatur, pidió a Kami y a la providencia por un milagro, porque tenía que escapar, tenía que volver al Palacio Imperial de alguna forma. Orochimaru sonrió ladinamente de forma casi viperina al ver el interés el Baghatur por su "mejor esclavo", una fortuna es lo que valía ese muchacho, no menos, pero si tenía a alguien interesado…bienvenida fuera al oferta.
-¿Y ese hombre?- inquirió Yamato, camuflando lo mejor posible su inmediata primera reacción.
-Vendido por el Palacio Imperial- rebeló Orochimaru sin el más leve ápice de culpa, después de todo él ganaba con ello, ¿por qué sentir lastima entonces?, -todo un honor, al parecer era escolta de la Emperatriz- menciono, encogiéndose de hombros desinteresadamente ante ese pasado, pero no ante la soberbia importancia que tenía el muchacho para él. -Es el esclavo más valioso que he tenido hasta la fecha, vale el triple de su peso en oro, si gusta, gobernador, puede participar de la subasta, pero le advierto que ese muchacho no es nada accesible- sugirió, sorprendiendo ligeramente al Baghatur por el valor que guardaba el muchacho y ciertamente quizás valiera más que eso, y con razón. -Con su permiso me retiro- se excusó, reverenciando al Baghatur y su sobrino, siguiendo con su camino.
La Emperatriz Viuda regresaría al Palacio imperial, si es que no lo había hecho ya, pero estaría presente para la selección de Consortes Imperiales, ya contaba con un apoyo seguro conque ayudar a la Emperatriz y protegerla, pero dejando partir a Orochimaru, Sai vio más que prevención en los ojos de su tío. Sai recordaba a Itachi Uchiha, lo había conocido bien, había hablado con él muchas veces, pese a haber sido un mero consorte Imperial que no había sido formalmente honrado en su momento, porque Danzo lo había impedido, Itachi había sido ingenioso, hábil, mesurado y paciente, pero este muchacho que había servido como escolta Imperial no era igual, era fácil ver las diferencia y no desde el punto de vista exterior ni físico, sino del alma. Desconfianza de lo que su tío pudiera estar pretendiendo hacer, no creía que ese muchacho que era de su misma edad, tuviera lo suficiente, era demasiado impaciente, impulsivo incluso, él e Itachi habían sido hermanos pero eso no significaba de ninguna forma que fueran iguales o que pensaran similarmente siquiera, ¿merecía la pena correr un riesgo tan grande? Claro que arriesgar a su primo no era una opción, era el mejor candidato a ser Emperador en el futuro, en eso coincidía con su tío, pero ni él ni su tío querían que comenzara como Consorte Imperial, querían que estuviera en lo más alto. La incertidumbre fue tanta para Sai, que si bien se mantuvo imperturbable en el exterior, no fue capaz de callar su interés por más tiempo.
-¿Qué harás, tío?- indago Sai que con solo estudiar los gestos y la mirada de su tío, ya podía prever que querría comprar a ese Uchiha.
-Liberar a ese muchacho, desde luego- contesto Yamato, sin saber que había leído los pensamientos de su sobrino.
Sabía que posiblemente fuera una locura, pero ese muchacho era una esperanza disfrazada, había hecho que la Emperatriz no trastabillara en momentos difíciles, le había permitido encontrar fortaleza sin intervenir abiertamente, ¿Por qué no sería una salvación ahora? Solo había una forma de saberlo…
El mercado de esclavos funcionaba de dos formas; la menos recurrente era anidarse en un punto de la villa o ciudad y allí ofrecer a quien estuviera cerca su esclavos, pero como esta práctica era catalogada o considerada más bien extranjera, se recurría a lo primero, organizar una subasta donde cualquier persona adinerada—gobernadores, porque no—pudiera tener la oportunidad de ver a un esclavo y si era de su agrado comprarlo, compitiendo además con cualquier otro individuo que estuviera igual de interesado que él en el mismo individuo. Podía sonar cruel, por supuesto, pero era la visión que los mercaderes y comerciantes de esclavos tenían de aquellos a quienes vendían, el entretenimiento era lo importante y valla que funcionaba. Entre el público que estaba sentado y expectante, algunos eran compradores, otros simples interesados o publico nada más, y vestidos como meros civiles—de dinero e influencia, por supuesto—se encontraban el Baghatur y su sobrino que asistieron con tranquila y personal reflexión a la venta de uno más de los esclavos, un hombre ya mayor—no anciano—de cabello gris oscuro y que no tenía interés algo por saber a quién era vendido. Los letreros de 30, 35, 40 y 50 parecieron desfilar a la par que las voces de las personas que ofrecían una cantidad por el hombre que se veía fornido y saludable para trabajar como sirviente o como lo que cualquiera de los compradores tuviera a bien designarlo cuando lo tuviera en su poder.
-Cincuenta, vendido- acepto Orochimaru en voz alta, dando por cerrada esa puja.
Sakumo había visto muchos días hasta la fecha, llevaba un par de años en manos de Orochimaru como esclavo y había aprendido una que otra cosa, la primera de todas era a ser paciente y aprender a librar las batallas correctas, en un inicio había pensado que este muchacho, Sasuke Uchiha, sería un mero problema, era demasiado arrogante a simple vista pero no era solo un rostro atractivo ni un porte soberbio que envidiar, era alguien que analizaba silenciosamente lo que sucedía a su alrededor para aprender la forma correcta de hacer las cosas, el tiempo vivió en la corte Imperial como escolta de la Emperatriz visiblemente le habían enseñado a conspirar y ver que bando era el mejor a seguir, pero no dejaba de ser joven y tenía mucho que aprender. El Hatake lamentaba profundamente no haber pasado más tiempo con él, en el tiempo que había pasado juntos se habían vuelto cercanos y Sakumo guardaba la más sincera esperanza de que ese muchacho pudiera regresar al Palacio imperial y le entregara a la Emperatriz o a la Emperatriz Viuda la carta de sangre que el difunto Emperador Kizashi le había encomendado proteger a él y que ahora ese muchacho tenía en su poder. Sakumo ya se consideraba demasiado viejo para emprender cualquier clase de viaje, menos aún volver a pisar el Palacio Imperial donde lo degollarían a la primera oportunidad teniendo en cuenta quien era y los intereses que estarían en juego, obviando al Regente Imperial Danzo Shimura, pero ese muchacho; Sasuke, él si podía hacer lo imposible y le confiaba esa esperanza sin la menor vacilación.
-Mantente con vida, muchacho- aconsejo Sakumo, observando fijamente a Sasuke que asintió ante sus palabras, -quizás volvamos a vernos- se despidió.
Siguiendo con la mirada a Sakumo, cualquiera que hubiera intentado analizar a Sasuke hubiera dicho que no tenía sentimientos, eso parecía en base al exterior, pero Sasuke sentía que extrañaría a Sakumo, en semanas había aprendido mucho de él, había aprendido a ser más paciente y tolerante, a analizar con aún más énfasis a todo y a todos a quienes veía, había aprendido a profundizar en cuestionar todos a su alrededor, porque cualquiera podía atacarlo o traicionarlo. Ahora estaría solo, tendría que poner en práctica todo lo que le había sido enseñado en un entorno hostil, porque ahora—viendo a Orochimaru subir al estrado e indicarle que diera un paso al frente, cosa que el Uchiha tuvo que hacer—se definiría su suerte, claro que el viperino no tenía la más absoluta intención de venderlo, le había hecho saber sobradamente su interés, no tenía la ilusa esperanza de ser vendido a cualquiera, no, quien lo comprase tendría que ser alguien muy poderoso porque valía una pequeña fortuna, pero observando de sola sayo al Baghatur y su sobrino-ya habiéndolos localizado anteriormente—y por más loco que sonara quería tener esperanza, tenía una labor que cumplir, tenía una venganza que realizar por la memoria de su hermano, Izumi, lady Chiyo y su sobrina que quizás ya pudiera dar por muerta teniendo en cuenta que se trataba de Danzo y su maldita familia, pero no, rendirse no figuraba en lo absoluto entre su lista de posibilidades ni mucho menos en su vocabulario. Luego de la partida de Sakumo y con un ánimo aparentemente alegre o carismático, Orochimaru hizo un omnisciente pedido de silencio que fue atendido por todos, desvió imperceptiblemente la mirada hacia Kabuto que perfectamente camuflado y poco menos que en primera fila, asintió como respuesta, él era su señuelo para no perder a su preciado y mejor esclavo.
-Desde tiempos remotos, lo más preciado que el oro son los ojos de aquellos que pueden encontrarlo- aludió Orochimaru con sapiencia, alzando su mano con un gesto casi poético hacia el Uchiha que se mantuvo imperturbable como un tempano de hielo ante esa palabrería inútil. -Contemplen el tesoro ante ustedes, este hombre, iniciaremos la subasta con doscientos- determino, procediendo a bajar del estrado, sorprendiendo a algunos de los presentes por el precio que estaba poniendo sobre la mesa.
-¿No es demasiado?- más bien afirmo Sai, intentando callar su propia opinión
-Obviamente no quiere venderlo- compendio Yamato, respondiendo ante la interrogante mental de su sobrino, -pero tenemos ese dinero e incluso el triple con que comprarlo- recordó, acallando cualquier protesta que Sai pensara emitir.
Había estado en el Palacio durante años y había visto mucho, muchas personas y muchas formas e ser y actuar y ese muchacho definitivamente era diferente de cualquier otro, en su espíritu había piedad y sentimiento pero todo eso contrastaba con su soberbia y frialdad exterior y es que ni aun ante la cantidad de presentes de importancia se atrevía a bajar la mirada, como si todos le resultaran poco menos que insignificantes y quizás los viera sí o no, pero eso era algo que Yamato no pensaba cuestionar. La Emperatriz lo amaba, si algo había aprendido a ver Yamato era cuando había sentimientos de por medio y aunque el Uchiha nunca lo hubiera manifestado tan abiertamente, Yamato veía que había cierto grado de reciprocidad porque el propio Uchiha limitaba esto, como si tuviera miedo, y ese amor—por más insensible que sonar—quizás podría utilizarse, pero no era suficiente, pero ni aun así Yamato sabía porque pero sentía que tenía que liberar a ese joven a cualquier precio. Luego de haber regresado a su escritorio, observando en silencio a los espectadores y a su mejor esclavo, Orochimaru sonrió para si en el momento en que Kabuto levanto su letrero y anuncio la primera oferta; 250, que si bien era pequeña no era tan menor, desviando la mirada hacia su tío Yamato que asintió de forma prácticamente inmediata, Sai levanto su letrero en contraoferta, anunciando en voz alta el precio que él o más bien su tío estaba dispuesto a pagar; 260. de forma inmediata y mecánica Kabuto volvió a alzar su letrero, anunciando una nueva suma que sorprendió aún más los presentes que murmuraron intensamente entre sí; 300 y es que ese clavo verdaderamente parecía valer una pequeña fortuna.
-Tenemos trescientos- anuncio Orochimaru para un público que ya comenzaba a sorprenderse, -¿Alguien más?, ¿Se rinden?- reto como aliento a la subasta y a cualquiera de los presentes. Sin pena ni gloria nuevamente el Baghatur a quien Orochimaru ya había visto, tomo la palabra o mejor dicho su sobrino que alzo la voz con 350 de oferta, recibiendo el contraataque de Kabuto que ofreció 500. -Tenemos quinientos- volvió a anunciar, valorando la suma, pero considerando que aún faltaba, ese muchacho valía mucho más que eso.
-Al parecer se trata de un señuelo- supuso Sai entre dientes.
-Continua- persistió Yamato.
A Sai no le faltaban razones para protestar, pues claro, especialmente teniendo en cuenta que estaba jugando mucho dinero en esta subasta, pero su corazón y su instinto le decían que este muchacho de aspecto arrogante y seguro era poco menos que una bendición disfrazada y cuando Yamato sentía que sus instintos le decían algo, lo ejecutaba sin la menor duda, claro que sabía que lo que estaba pidiendo era una locura y eso quizás muchos otros del público igual lo pensaran, pero aun así y siguiendo su orden es que Sai ofreció 700, volviendo a recibir un contraataque de 1.000 del señuelo que Orochimaru aparentemente había infiltrado pero cuya identidad Yamato desconocía por completo. Hasta entonces Sasuke no había exteriorizado su interés pero era imposible no hacerlo a esta alturas y no por la insistencia de Orochimaru que hacía a Kabuto subir el nivel de la subasta a tal punto que nadie salvo el y el Baghatur apostaban por él, pero Sasuke no sabía que pensar, estaban ofreciendo una autentica fortuna, nadie podría pagar más, y aunque tuvieran la intención una pregunta latía en la parte posterior de la mente del Uchiha, ¿Por qué?, ¿Por qué liberarlo? Claro, si todo este teatro resultaba en éxito les estaría eternamente agradecido al Baghatur y su sobrino, pero no entendía la razón, el trasfondo para ayudarlo. Ya tendría tiempo para preguntar, pero por ahora lo único que Sasuke pedía era que sucediera ese efímero e insignificante milagro, que esta vez pudiera volver a ser libre, que pudiera regresar al Palacio imperial que extrañamente y de una u otra forma había acabado por volverse su hogar aunque quizás no hubiera sido hasta este punto que estuviera dispuesto a aceptarlo para si, al igual que los sentimientos que tenía por la Emperatriz y que se empeñaba a si mismo en acallar.
-Tenemos mil- celebro Orochimaru, pero ambicionando más.
-Es suficiente, creo que debemos detenernos- protesto Sai, al borde de la locura por el ímpetu de su tío.
-3.000- anuncio Yamato en lugar de su sobrino, quitándole el letrero de las manos.
-Tío…- discutió Sai, más Yamato alzo la mano, indicándole que no lo escucharía.
-Tenemos tres mil- anuncio Orochimaru, sin encontrar ninguna contraoferta esta vez. Porque le hubo indicado a Kabuto que guardara silencio -¡Vendido!
Un inmediato coro de aplausos de parte del público fue la respuesta y vaya que Orochimaru lo celebraba, ahora era más rico que nunca por un solo esclavo, eso bien merecía celebrarse. De pie en el estrado, observando en silencio al Baghatur, Sasuke se sintió inmensamente agradecido por el favor, porque no dejaba de serlo. Por fin tenía su oportunidad y esta vez no la desaprovecharía por nada.
-Un año de previsiones gastados en un esclavo que no necesitamos- gruño Sai que aún era incapaz de entender la razón por la que su tío había hecho semejante cosa.
-Un precio justo por el futuro- corrigió Yamato, preso de una infinita calma en comparación por su sobrino.
-¿Qué futuro?- espeto Sai, necesitado de una respuesta para entender esta supuesta estrategia.
En general Sai elegía no discrepar demasiado con su tío, después de todo él era el joven e inexperto, el que aún no había librado las batallas suficientes como para enorgullecerse o sentir soberbia en ningún grado, pero como un intelectual meticuloso es que Sai, y claro que al hacer cuentas al final no importaría mucho la cantidad de dinero que habían gastado, pero el punto que no era comprensible para Sai en esta ecuación era al razón, ¿De qué les servía ese Uchiha? Había sido escolta en el Palacio Imperial, la Emperatriz tenia sentimientos por él y era un adversario e Danzo, bien, pero todas estas características no lo hacina diferente de ninguna otra persona en absolutamente nada; muchos servidores de la corte y el Imperio eran importantes o valiosos para la piadosa y bondadosa Emperatriz, y muchos de ellos por la misma razón es que eran enemigos jurados de y hacia Danzo en su familia, pero nadie conseguía cambiar la realidad presente ni ayudar a la Emperatriz que como madre que ahora era se encontraba vulnerable fuera como fuera que se analizara la situación. Sentado frente a su escritorio teniendo delante y de pie a su sobrino Sai que se paseaba en círculos como león enjaulado, a punto de marearlo en cualquier momento, Yamato alzo la mirada hacia las puertas que fueron abiertas por los sirvientes, permitiendo el ingreso de Sasuke que ya bañado y cambiado de ropa—como él había dispuesto que sucediera—inclino la cabeza en sinónimo de vasallaje y agradecimiento, porque no estaría donde estaba, libre, de no ser por el Baghatur y el gesto de aparente buena voluntad que había tenido para con él, aunque su sobrino Sai discrepa al aparecer y eso el Uchiha lo sintió desde el primer momento en que hubo ingresado en la habitación, sintiendo su despectiva mirada sobre su persona, pero eso era lo que menos le importaba ahora.
-Gracias por liberarme- aunque este agradecimiento fuer sincero, Sasuke se sintió extraño consigo mismo y la razón era que no acostumbraba a dar las gracias por nada ya que creía bastarse solo para salvar su propia vida, salvo en este caso, desde luego.
-¿Cómo fue que terminaste así?- averiguo Yamato, ya que siendo tan importante para la bondadosa Emperatriz resultaría insólito que ella hubiera ordenado tal destino para él.
-Danzo Shimura y su familia- obvio el Uchiha únicamente.
-Lo suponíamos- murmuro Sai, desviando de vez en vez la mirada hacia el Uchiha, desconfiando inmensamente de él.
-Pero de momento es imposible hacer algo contra ellos- comunico el Baghatur con su inequívoca tranquilidad, -ahora que el Regente tiene una nieta es casi intocable y ni siquiera la Emperatriz se atreve a actuar, menos estando sola- su revelación debió sorprender al Uchiha, tal vez, pero si fue así o no Sasuke no lo demostró.
Claro que esto no era un hecho solo por decirlo o darlo generalizadamente por sentado, la Emperatriz Sakura era una mujer muy pragmática que sabía cómo mantener ciertos aspectos de su vida al margen, el haber tenido una hija era una parte importante de su existencia ahora, pero no por eso olvidaría su deber como la heredera del imperio e hija del difunto Emperador Kizashi, tenía un deber que cumplir y que como cualquier persona con principios no olvidaría su responsabilidad. Afortunadamente la Emperatriz Viuda Tsunade regresaría al Palacio Imperial de forma inminente y así la Emperatriz ya no estaría sola, tendría a alguien en quien apoyarse, se permitiría a si misma ser asesorada por una personalidad tan fuerte y sabia, pero no por eso podía ignorarse el hecho de que Danzo y sus aliados eran muchos y que tal vez estuvieran librando una guerra imposible o fútil, pero era necesario que fuera librada, porque quien se permitía sucumbir al yugo de los tiranos sin hacer nada, no merecía considerarse digno, aquel que se rendía no merecía una muerte honrosa. Tenían que vencer a Danzo. De buenas a primera Sasuke se sintió sorprendido por el hecho de que Danzo finalmente tuviera una nieta, y es que estando lejos del Palacio había olvidado por completo que al momento de su partida la Emperatriz se había encontrado embarazada, una niña en el camino de su venganza lo hacía titubear, después de todo no tenía por qué lastimar a una inocente, pero no por ello renuncia a su idea de cobrar la vida de Danzo y toda su familia, era bueno ser conocedor de estos recientes acontecimientos, pero aun así Sasuke no entendía que rol jugaba él en todo eso, ¿Por qué lo habían liberado? Necesitaba una respuesta.
-¿Y porque eso tendría algo que ver conmigo?- cuestiono Sasuke, deseando saber porque lo habían salvado, porque dudaba ampliablemente que fuera por pura caridad.
-Danzo se deshizo de ti y supongo que la razón es la muerte de tu padre- divago Yamato, sorprendiendo al Uchha por su mención, no era de sorprender que él no supiera nada a decir verdad. -Conocí a tu padre Fugaku hace muchos años, peleamos juntos en muchas batallas…fue desgarrador para el Emperador Kizashi enterarse en sus últimos días de vida que Danzo había ordenado la ejecución de Fugaku, actuando como regente- relato, rememorando en su mente los días en que Fugaku Uchiha había sido la mano derecha del Emperador, su mayor aliado y valedor dentro de todo el Imperio.
-Creí que la Emperatriz…- murmuro Sasuke, confundido y sintiendo poco menos que si un balde de hielo le hubiera sido vaciando sobre los hombros y la espalda, la impresión era demasiado grande.
-Ahí te equivocas, cuando yo me entere de la ejecución de Fugaku, la Emperatriz recién había sido informada que su padre moriría de forma inminente- aclaro Yamato, reparando solo entonces en el casi imperceptible quiebre emocional que tuvo lugar en la mirada del Uchiha, -ella preferiría suicidarse antes que permitir que un aliado tan leal del Imperio muriera injustamente- valorizo siendo que la Emperatriz nunca había tenido que firmar una sentencia de muerte, y de haberlo hecho se torturaría infinitamente por ello.
Una repentino recuerdo hubo azorado su mente, figurando a su difunto hermano Itachi que había insistido desde el principio que la Emperatriz no tenía ningún grado de responsabilidad sobre la muerte de su familia, sino más bien Danzo, pero en sus inicios y sin ningún tipo de esclarecimiento Sasuke había creído que su difunto hermano solo había protegido a la Emperatriz porque su grado de culpa en tal condena de muerte había sido relativamente menor, pero ahora escuchando tal declaración de parte del Baghatur…Sasuke se sentía más culpable y estúpido de lo que nunca se había sentido en toda su vida hasta ese entonces. Culpable porque había acusado injustamente a al Emperatriz de algo que no había hecho, culpable consigo mismo por haber rechazado sus sentimientos y los propios desde el primer momento por un remordimiento personal que ahora comprendía nunca había tenido fundamento alguno y estúpido por no haber reparado mejor en las cosas, pero no era totalmente su culpa, después de todo había llegado al Palacio y lo primero que había sabio era que la Emperatriz era una mujer, nunca había sabido cuanto llevaba en el trono o…Kami, tenía muchas cosas que resolver si volvía al Palacio Imperial, pero lo haría en su momento, si seguía apuñalándose la mente y el corazón sentía que se aturdiría a sí mismo en cualquier momento, era mejor dejar ese pasado donde merecía estar y, ahora, concentrarse en el presente. Sai debía admitir, para sí mismo, que le sorprendía ver por primera vez la sorpresa y culpa impresas en el rostro del joven Uchiha, como si hubiera hecho algo malo y de lo que creyera necesario arrepentirse, pero en un intento de ayuda es que decidió proseguir a relatarle otros hechos que quizás puntualizaran la importancia que bien podía tener su presencia, —luego de haber sido liberado—si tenía las ideas adecuadas.
-El rey de Konoha ha contraído matrimonio con lady Yukina, la sobrina del Regente- anuncio Sai, haciendo que el Uchiha finalmente regresara a la realidad y comenzara a considerar la oportunidad que comenzaba a mostrarse, solo para él, -evidentemente querían sacarlo del camino como a ti, para hacer vulnerable a la Emperatriz y lo consiguieron- puntualizo, centrando su atención en el Uchiha, pero persistiendo en su inquietud sobre porque su tío había hecho semejante cosa por él, necesita comprender la razón.
-Pero tenemos un seguro, la Emperatriz Viuda regresara al Palacio y con ello el apoyo a la Emperatriz- relaciono Yamato, claro que se lamentaba la salida del rey de Konoha desde un punto estratégico, pero Sasuke podría sustituirlo y hacer cosas que el rey de Konoha no podría, él era más inteligente, -solo necesitamos de un aliado en la cueva de los chacales- sabía que necesitaban un candidato que preparar con el tiempo viniéndoseles encima, pero aun no tenían a nadie en mente, nadie lo bastante digno y preparado.
-Ya dijiste que mi primo queda exento de oportunidades, tío- recordó Sai en voz alta, meditando sobre lo que debieran hacer, porque incumplir las costumbres no era una opción. -Entonces, ¿Quién? Los demás gobernadores se burlaran de nosotros si incumplimos las tradiciones- aludió, tanto como duda obvia como personal, intentando pensar en una solución para tal incógnita.
Los últimos acontecimientos en menos de un parpadeo habían hecho que Sasuke cambiara parte de su forma de pensar, porque ahora tenía nuevas metas en mente, nuevos objetivos y todos giraban en torno a la Emperatriz. Su padre había sido la mano derecha de un Emperador, un leal funcionario del estado y de una forma de gobierno segura, así como de una mujer procedente de una noble familia; el apellido Uchiha no era algo que se fuera a tomar a la ligera, había probado sus credenciales en labores militares y de liderazgo, Uchiha significaba alguien que vivía por una razón y no moría de forma inútil, Uchiha era alguien que luchaba aun cuando toda la esperanza hubiera desaparecido y Sasuke tenía pensado hacer lo mismo que sus padres y hermano mayor habían hecho en vida. Durante su estadía en el Palacio Imperial había sido subestimado, ignorado y burlado, pero todo eso le había permitido aprender a como conspirar, observar en silencio y planear la forma adecuada en que debían hacerse las cosas. Pero esta vez y gracias a las aclaraciones del Baghatur tenía el camino libre, no solo para ejecutar su venganza sino también para corresponder de lleno a los sentimientos que albergaba por la Emperatriz, y de por medio sería un Emperador como ninguno otro que hubiera existido, claro que tenía ambición no solo para sí sino también para la Emperatriz y su futuro, pero si para conseguir ese futuro tenía que recibir quejas y hacer pública su vida y quien era para obtener la entera confianza y aprobación del pueblo como respaldo y seguro…entonces demandaba ciertas cosas para sí mismo. No pedía menos que el poder de lograr cambiar el gobierno por todo cuanto estaba dispuesto a hacer por preservar al Imperio y a la Emperatriz, no solo ayudaría a la Emperatriz, sino que también tendría una corona para sí mismo y dejaría su huella, pero para lograr todo eso tenía que ser Consorte Imperial y luego Emperador, deshaciéndose de Danzo y toda su familia, esa era su meta.
-Usted necesita de un aliado y yo necesito volver al Palacio- hablo Sasuke finalmente, más decidido de lo que nunca había estado, -elíjame a mí- pidió, sabiendo lo que estaba en juego.
-No estás en tus cabales para decidir eso- protesto Sai, absteniéndose de decir algo impropio por esa idea.
-Espera- silencio Yamato, eligiendo escuchar lo que el Uchiha tuviera que decir, -¿Por qué quieres ser Consorte?, ¿Quieres poder y estatus?- cuestiono, ya que si había salvado a ese muchacho, bien podía beneficiarse por ello y por la influencia emocional que él tenía sobre la Emperatriz.
-Comparado con cualquier otra persona del mundo, yo soy quien más odio siente hacia Danzo y su familia- evidencio Sasuke, el poder y la influencia eran algo muy necesario de obtener para lograr su venganza y para lograrlo solo existía un camino a seguir.
-La venganza no es fácil- aviso el Baghatur que por experiencia sabia a donde conducía la venganza.
-La perseverancia es el camino al éxito, no importa como pero estoy dispuesto a cobrar venganza por todo lo que hicieron, tanto por mí como por otros- discutió el Uchiha, no necesitando de ningún sermón, sabía lo que tenía que hacer y el camino le brindaría oportunidades, eso era todo cuanto necesitaba saber. -Por favor, deme su permiso, gobernador- pidió, ya que de momento y sin recursos, debía atenerse a la voluntad del Baghatur y su sobrino.
-No quiero que tengamos problemas por tu culpa en el futuro- Sai protesto de forma inmediata y no tenía que pensarlo, Sasuke era más uh problema que otra cosa. -Sal y déjanos…
-¿Cuál es tu plan?- interrumpió Yamato, dejando sin habla a su sobrino con motivo de la indignación. -Si tu método me convence, te enviare al Palacio Imperial- consintió, ya habiendo sido testigo de la clase de estrategias que solo un Uchiha podía armar, lo había comprobado tanto con Fugaku con Itachi y dudaba que Sasuke fuera distinto.
-Tío…- protesto Sai nuevamente, esa era una idea absurda, recibiendo una fiera mirada de su tío que lo hubo silenciado pese a sus protestas, cediéndole la palabra al Uchiha.
-Primero deberemos ayudara a la Emperatriz a recuperar su autoridad y hacer que comience a dirigir la política como tanto se le ha prohibido, si su opinión tiene validez Danzo se verá acorralado, diezmaríamos su poder- evidencio Sasuke, aunque esto era realmente una estrategia sino más bien la idea general de cómo hacer las cosas, no había un plan creado sobre la mesa, todo eso se decidiría con forme avanzaran los acontecimientos.
-Eso es obvio, pero no hay nada que podamos hacer exteriormente al respecto- discernió Yamato, claro que el muchacho tenia razón pero sin una estrategia real sobre algo que hacer a futuro, esa no era una respuesta concreta. -Sé que la Emperatriz guarda sentimientos por ti, muchacho, pero eso no servirá para hacerla entrar en razón- puntualizo, sosteniéndole la mirada al oven Uchiha que en ningún momento parecía dudar o cambiar de opinión, dueño de una certeza que llegaba a parecer confusa. -Tiene una hija, lo que menos querrá una madre es ser separada de su propia sangre-objeto ya que la Emperatriz si quería deshacerse de Danzo, pero su hija estaba al margen de cualquier ecuación y es que ninguna madre pensaría siquiera en arriesgar a su hija un campo de batalla, y definitivamente la Emperatriz no era una excepción a esta regla.
-Tengo en mis manos la carta de sangre- soltó Sasuke abruptamente y como si nada.
Teóricamente había muchas estrategias a ejercer si regresaba al Palacio Imperial, todas con el único fin de proteger a la Emperatriz que era lo que quería hacer tanto como cobrar venganza contra Danzo y toda su asquerosa familia, pero Sasuke sabía que si no ofrecía algo "valioso" o particular de por medio él no tendría ningún valor, porque si lo habían liberado debía ser con la expectativa de ganar algo y sucedería, pero por desgracia los secretos no dudaban para siempre y este en particular ya no podía ser acallado. La carta de sangre era cundo menos una especie de tesoro, ello definía el futuro, no solo de Danzo sino también del Imperio puesto que en sus palabras estaba plasmada a última voluntad del Emperador Kizashi que había sido injustamente envenenado por el ahora Regente Imperial Danzo Shimura, la carta señalaba la muerte del difunto Emperador como un incuestionable asesinato orquestado por Danzo y su familia, si esa carta se daba a conocer entonces él obtendría el bálsamo para sus propias heridas y a la vez su camino y oportunidad para estar junto a la Emperatriz, junto a Sakura. Siendo tan obvia al sorpresa de parte del Baghatur y la incredulidad—muy evidente, por cierto—de su sobrino, Sasuke rebusco en el interior de la manga de su camisa, tendiendo el documento y dejándolo sobre el escritorio, no importaba como fuera que esa carta llegara a manos de la Emperatriz—aunque él por cierto deseaba ser quien se la entregara personalmente—sería suficiente con que ella la recibiera y supiera la verdad, pero en ese momento Sasuke tendía la carta como ofrenda de agradecimiento y buena voluntad, porque su libertad era algo que por poco había creído que no recuperaría, era su oportunidad de devolver tal hecho con ese documento que Sai recibió y leyó de inmediato, ávido por saber si tal milagro era posible.
-¿La carta de sangre?-repitió Sai, recuperándose de la primera impresión, pero dudando ampliamente de que esa posibilidad fuera cierta. -¿Cómo sabemos que es auténtica?- cuestiono, analizando el documento y que bien podía ser una falsificación.
-La carta tiene como firma la imagen de una flor de cerezo- señalo el Uchiha con la mirada antes de centrar su atención en el Baghatur que era incapaz de salir de la impresión, contrario a como si había hecho su sobrino. -La Emperatriz y el difunto Emperador compartían correspondencia bajo ese símbolo, es la prueba, Sakumo Hatake me lo contó- el nombre resulto ser una sorpresa aun mayor para los dos nobles hombres, pero todo eso era verdad y en base a ello debían armar una estrategia y pronto, -el hombre que vendieron antes que yo- añadió con máxime tranquilidad.
La verdad estaba dicha, ahora solo quedaba esperar las conclusiones.
Inicialmente había creído que salvar a Sasuke de la opresión de tener que vivir como un esclavo, algo totalmente indigno para alguien perteneciente a la noble familia de los Uchiha que si bien actualmente no tenía el merecido prestigio y posición dentro del Imperio, había gozado de anterior poder en Konoha, tristemente esos días habían terminado y ahora solo había una persona que sostuviera tamaño apellido, Sasuke, cuya ambición no era pequeña en ningún sentido y quizás tuviera éxito como Consorte Imperial, si se lo proponía, porque la Emperatriz Sakura debía tener a su lado a alguien que tuviera la cantidad necesaria de ambición e inteligencia como para poder enfrentarse a todo cuanto fuera necesario, pero la vida dentro del Palacio y la corte no era algo fácil en lo absoluto, pero nadie más que Sasuke—precisamente—tenía el conocimiento necesario para enfrentarse a ese entorno tan hostil, la oportunidad no podría haber sido más perfecta, especialmente teniendo en cuenta que gracias a él habían descubierto que la carta de sangre era real y no un milagro o leyenda como otros quizás podrían creer y allí radicaba su salvación y la de la Emperatriz. No tenía ninguna duda, pese a lo peligroso que fuera y los riesgos o consecuencias que eso trajera al enfrentarse de una u otra forma a Danzo, apoyaría a Sasuke a cualquier precio porque tal y como Orochimaru había señalado; el muchacho valía más que cualquier otro tesoro del mundo, porque extrañamente albergaba el bien y el mal en su mirada, pero por supuesto que siempre encontraría algo en su camino y temporalmente la mayor oposición ante esta creencia era su propio sobrino Sai que sentado frente a él, cara a cara ante el escritorio, continuaba insistiendo que Sasuke—ahora instalado en su propia habitación—no era de confianza.
-No estoy de acuerdo- objeto Sai, negándose a cambiar de parecer.
-Proviene de la familia Uchiha, un clan con pedigrí incuestionable y guerreros consumados, no es menos de lo que se aspira en un emperador- elogio Yamato que recordaba bien a Fugaku e Itachi, Sasuke no tenía nada en contra para ser un candidato, sino más bien todo lo contrario, -¿Cuál es el problema?- cuestiono entonces, no comprendiendo tanta oposición de parte de su sobrino que usualmente tenia mejor juicio.
-Reconozco eso, pero Itachi era dócil y cauto mientras que este sujeto es arrogante e impetuoso- comparo Sai, siendo esta la fundamental razón por la que se oponía a que Sasuke fuera el candidato que representara a Sunagakure, -esas características tal vez sean natas en un Emperador, pero pueden volverse en nuestra contra- aludió precisamente ya que esto evocaba su desconfianza, el carácter de la persona con quien estaban tratando y que bien podía volverse su enemigo en el futuro.
Lo primero que se aprendía estando en el Palacio imperial era a no subestimar a nadie si había otros interesados en el poder siempre se contaba con enemigos y cualquiera con influencias y ambiciones podía cometer la traición sin importar quien fuera, pero una persona se había distinguido a sí mismo en ese entorno, alguien que sostenía una conducta y política pacifista mediante la cual—por la menos un breve lapsus de tiempo—había sido capaz de proteger a la Emperatriz; Itachi Uchiha había sido un individuo muy contradictorio a ojos de todos, pero antes que un conspirador o ambicioso como muchos pensaban que había sido, lo que realmente había demostrado era ser un hombre paciente, cauto, inteligente, astuto y mesurado, y habiendo sido testigo personalmente de esta conducta, Sai no podía aceptar a Sasuke como aliado, si, tenía la apostura y el temple de un Emperador, pero era arrogante, ambicioso, traicionero, intrigante y vengativo, claro que se necesitaban estas características para sobrevivir en un Palacio como aquel, pero también para ser un antagonista perfecto y Sasuke tenía sobradamente ambas posibilidades a la mano. Razones para albergar dudas no le faltaban a su sobrino y eso Yamato lo sabía bien, claro que había analizado las posibilidades disponibles y Sasuke efectivamente quizás pudiera volverse un enemigo aunque fura una opción descabellada de momento, pero si no arriesgaban no ganarían nada y cualquier caso no es como si Yamato fuera a planear hacer que Sasuke fuera el siguiente Emperador, no, ese logro estaba destinado a su sobrino predilecto, pero por ahora Sasuke era un emisario más que perfecto para cumplir esa tarea…sin saberlo.
-Desde hace mucho tiempo, siempre he estado haciendo lo mejor que puedo en mi posición, pero aun así siempre he fallado- admitió Yamato, dando a conocer sus ideales sobre esta batalla ideológica que se libraba dentro y fuera del Palacio Imperial. -Esta quizás sea mi última oportunidad y estoy dispuesto a poner mi fe en Sasuke para sobrevivir- admitió sabiendo que quizás fuera un gran riesgo, pero uno que estaba más que dispuesto a correr porque ese muchacho tenía una gran ventaja que nadie más tenia; la Emperatriz tenia sentimientos por él y solo Kami sabía lo que el amor podía hacer entre dos personas. -Lo entrenare en todo cuanto haga falta; protocolo, conducta, batalla, filosofía, teología…si cambias de idea, házmelo saber, sobrino- determino, levantándose de su escritorio.
Golpeándole familiarmente el hombro a su sobrino, Yamato hizo abandono de la habitación, ya era tare y necesitaba dormir, a partir de mañana centraría toda su atención, esfuerzos y recursos en Sasuke, a partir de mañana iniciaba una labor muy importante, preparar al Consorte Imperial…
El Palacio Imperial había visto días de tristeza, añoranza y júbilo por doquier, ahora que existía una princesa heredera todos podían decirse felices con la pequeña Naori que era atendida, consentida y mimada con esmero, especialmente por la Emperatriz que pocas veces la dejaba sola, haciendo evidente su sentir como madre que era y que nadie se atrevía a rebatir, menos el Regente que cumplía cualquiera de sus caprichos de índole maternal con tal de tener permanente autoridad sobre la política, ignorándola o desplazándola de la escena pública, pero solo de momento, porque estos días de gloria para el Regente y su familia comenzarían a llegar a su fin. Pero si bien muchos habían soportado los momentos de tristeza con valor y entereza, ahora muchas de las doncellas y manos derecha de la Emperatriz como lo era Kurenai Yuhi, eran presas de las lágrimas mientras la Emperatriz Viuda Tsunade descendía del carruaje debidamente engalardonada en un kimono azul bordado en oro con un elegante tocado de oro y joyas a juego adornando su cabello dorado y su largo cuello, claro que esto era temporalmente una peluca por lo que había tenido que someterse durante su exilio en el templo Nakano, pero Tsunade consideraba que esta pérdida era nada, su cabello volvería a crecer, pero de momento lo único que quería era volver a ver a su hija, pero sus amigos y aliados era igualmente importantes para ella por lo que e inmediato y apenas los vio sintió como una necesidad tener que sonreírles tanto a Kurenai como a Kakashi que—como todos los demás presentes—la hubieron reverenciado con inmenso respeto y cariño, infinitamente felices de tener la oportunidad de verla tras tanta espera.
-Emperatriz Viuda- reverencio Kakashi, inmensamente feliz porque la ausencia de aquella mujer tan excelente hubiera llegado a su fin, después de todo ni el Palacio ni la corte había sido lo mismo en su ausencia, -felicidades por su regreso al Palacio Imperial- elogio, sonriendo amablemente a aquella mujer que más que su Emperatriz Viuda, también era su amiga y viceversa.
-Gracias, Kakashi, se lo duro que has trabajado durante todo este tiempo- sonrió Tsunade, controlándose en demasía para no explotar en llanto por la nostalgia y añoranza que todo lo visto el traía. Kakashi había tratado ciertos asuntos de vital importancia con respecto al orden de la corte y había espiado a Danzo Shimura y su familia, por lo que confiaba poder preparar una contraofensiva, gracias a él. -¿Dónde está la Emperatriz?- consulto, no deseando nada más que abrazar a su hija otra vez.
-Está esperándola en sus aposentos, junto a la Princesa Naori- dio a conocer el Hatake, dispuesto a guiarla.
De forma inmediata y siguiendo a Kakashi, Tsunade se vio siendo conducida por los pasillos de ese Palacio que por mucho tiempo solo le había parecido un recuerdo pero que ahora se volvía nuevamente su realidad mientas los sirvientes y doncellas la reverenciaban a su paso, algunos sonriéndole y otros luciendo indiferentes, estaba por demás decir que estos últimos debían de servir al Emperador Neji con total seguridad. Luego de lo que le pareció una espera inmensa e insostenible, Tsunade ingreso en la habitación en cuanto las puertas le hubieron sido abiertas, manteniendo la frente en alto y sintiéndose próximas a las lágrimas en cuanto volvió a ver a su hija. La última vez había despedido a una niña que transitaba para volverse una madre, con la preocupación e inquietud impresos en su mirada y gestos, pero ahora Tsunade hubo de reconocer el asombro, nostalgia y alegría entremezclada que sentía al ver a esa niña pero solo en gestos nimios, puesto que ante ella tenía a una mujer, una autentica Emperatriz que enfundada en un elegante kimono de seda índigo claro—por sobre un sencillo kimono inferior blanco de escote cuadrado, mangas acampanadas y falda amplia—bordado en hilo de plata que replicaba flores de cerezo, ceñido a su esbelta figura por un fajín a juego, exhibía su larga melena rosada cual cascada tras su espalda, adornada por un tocado de oro ribeteado en diamantes y a juego con unos larguísimos pendientes de oro y diamantes en forma de lagrima. Sonriendo radiantemente, como no había en mucho tiempo y recordando sus pasados días como princesa heredera, Sakura sostuvo el dobladillo de su kimono, reverenciando a su madre, que la hubo sorprendido con un cálido y muy afectuoso abrazo, reconfortándola con todo el amor que había extrañado sentir y que nadie le había demostrado en su ausencia, ahora y junto a su madre sentía que volvía a tener todas las fuerzas que otros se habían empeñado en quitarlo, ahora junto a sus madre volvía a ser la Emperatriz, volvía a recobrar las fuerza.
-Hija… desee tanto estar contigo durante todo este tiempo- sollozo Tsunade, sin atreverse a romper el abrazo, acariciando la espalda y el largo cabello de hija ferrando al igual que ella a ese abrazo le hacía sentir lo sola que se había sentido sin ella. -Pero ahora estoy aquí y no volveré a permitir que nos separen., comenzaremos de nuevo y les haremos pagar a todos quienes se metieron en nuestro camino- prometió, rompiendo lentamente el abrazo, lo suficiente como para ver a sus hija a los ojos, acunando su rostro y besándole la mejilla.
No eran palabras vacías lo que Tsunade estaba pronunciando, era un juramento tanto para ella misma como para su hija, porque el tiempo que habían pasado separadas había sido un infierno innecesario, un infierno que sus enemigos pagarían con sangre, esta vez ella no volvería a salir del Palacio, quienes lo harina serían sus enemigos pero en calidad de cadáver, había llegado el momento de la venganza, una que cercenaría las cabezas de todos los traidores.
La habitación en que esta resultaba inmensamente cómoda para Sasuke, que tumbado sobre la cama, pensó en dormirse, haber dormido sobre el suelo por unas cuantas semanas no había sido precisamente idílico aunque la paja le hubiera impedido sentir frió, pero esa cama…Kami, no había nada mejor que poder dormir bajo techo en un lugar como aquel en una cama tan cómoda y cálida, pero no podía dormirse, por lo menos no aun y se lo recordó al sentarse sobre el colchón, apoyando el mentón en la palma de su mano, sabía que se venían momentos realmente difíciles de cara al futuro, el Baghatur ya había hablado con él aceptando presentarlo como candidato a Consorte Imperial, si quería triunfar tendría que poner su mente e intelecto en todo ese juego, no podía perder ni fallar y afortunadamente gozaba con la cercanía que poseía con la Emperatriz, esperaba que su ausencia no hubiera hecho que ella lo olvidara porque ahora que ya no tenía ningún grado de culpa por el que negarse y con el rey de Konoha totalmente fuera del camino, sabía que esos sentimientos, antes prohibidos para él, ahora podían ser vividos y no deseaba nada más que ser dueño del corazón de esa hermosa mujer. Salió de estos pensamientos al ver las puertas abrirse, levantándose de inmediato, pensando que quizás se tratara del Baghatur, pero no era así, se trataba de su sobrino Sai que apenas sintió las puertas cerrarse se dedicó a observarlo y analizaren silencio durante unos instantes que a Sasuke se le hicieron aburridos y eternos, ni siquiera sabía o entendía porque Sai parecía tener algo contra él pero no le interesaba averiguarlo, eso no era en lo absoluto algo importante o interesante para él, de hecho, todo lo contrario.
-Desiste de querer ser un Consorte- advirtió Sai, dando pro terminado su silencio.
-No tengo porque desistir- protesto Sasuke mecánicamente, encogiéndose de hombros, teniendo sin cuidado la opinión del sobrino del Baghatur. -Y, en cualquier caso, ¿Qué motivo tiene para objetar la decisión del gobernador?- inquirió, curioso por perder a un posible enemigo o lastre en su camino
-Tú no eres de los nuestros, no puedo poner nuestro futuro en tus manos- señalo Sai, observándolo de forma continuamente despectiva, pero nada de eso pareció hacer flaquear al Uchiha.
-Hicieron algo inolvidable por mí, nunca pensaría en traicionarlos- discutió el Uchiha, sin sentirse ofendido, pero si curioso sobre porque existía esa posibilidad, especialmente teniendo en cuenta lo que habían hecho por él, lo que menos tenía pensado era traicionarlos.
-Tal vez tu no, pero el tiempo quizás sí- divago Sai, no quitándole autenticidad a las emociones que realmente evidenciaba en ese momento, como lo era la sinceridad. -Las personas en el Palacio Imperial siempre han de vivir al borde de la muerte, cuando llegue el momento nos traicionaras, todos siempre hacen lo que dicen que no harán, así funciona el mundo- vaticino, porque el mismo había aprendido esa lección, justo como la Emperatriz y tantas otras personas; la traición siempre estaba latente porque eso decidía tanto la vida como la muerte, no era un juego.
-Si le temiera a la muerte, pensaría en recurrir a la traición- reconoció Sasuke, pero en ningún momento dando a saber si le temía a la muerte o no. -Vi como asesinaban a mis padres, y tolere la muerte de mi hermano, Izumi y lady Chiyo, no le temo a nada salvo a fracasar en mi venganza- por ahora esa respuesta debía de ser suficiente, así lo pensaba él.
Claro que, tal vez, algún día tuviera que comerse sus propias palabras, tal vez algún día hiciera lo impensable, incluso pudiera convertirse en un monstruo o solo Kami sabía que pasaría con su vida, pero ese futuro seria analizado en su momento, porque ahora tenía muy claro lo que quería y pensaba hacer y nada ni nadie lo haría cambiar de parecer; no renunciaría.
El tiempo era una medida vana y mundana, mediante ella podía considerarse que era correcto y que era un error, y hasta la fecha subestimara Sasuke Uchiha había sido un error, en solo días había superado ampliamente las expectativas que se habían cernido sobre él de manos del Baghatur, había probado ser capaz de actuar, hablar y moverse como lo haría cualquier Emperador puesto que como escolta Imperial que había sido había aprendido a emplear el protocolo sin ningún tipo de macula como tal, pero entonces—cuando había aprendido de la vida de la corte y el protocolo—había sido ampliamente joven, arrogante—más que ahora—e impaciente, pero de manos y enseñanzas de Sakumo Hatake había prendido que no debía olvidar que la primera labor a ejercer era aprender y aceptar todo como una enseñanza y que cualquier problema en su camino no sería solo un obstáculo sino también una invitación a su intelecto y a buscar una solución ventajosa y adecuada. Pero ser un Emperador era más que pedigrí, era más que intelecto, formalismo y protocolo…otros de los candidatos a consortes no contaban con la misma formación que el, quizás ni siquiera habían sostenido su espada, pero indicándoles con la mirada los dos compañeros de entrenamiento que parecían necesitar el liento, que podían descansar, Sasuke observo su reflejo en la hoja de su espada, apartándose el flequillo de la frente con un bufido. El arte de la espada, la cacería, arquería, equitación…su hermano le había enseñado todo o necesario en vida, todo como para poder estar junto a la Emperatriz y ser no solo su compañero, no solo su mayor aliado sino también su sombra y su guardián. De pie y en silencio en una de las esquinas del patio de entrenamiento que había en el jardín, Sai observo con satisfacción la maestría del Uchiha en batalla, algo que pocos hombres de origen noble tenían el placer de poder conocer, eso lo hacía diferente como tantas otras de sus características, pero no invencible.
-¿Te sientes asombrado?- afirmo Yamato, apareciendo tras su sobrino que volteo a verlo, pero sin exteriorizar ningún grado de sorpresa. -..Protocolo, política, historia, arquería, espada...no importa lo que sea, no hay nada que él no pueda dominar- admiro, centrando su atención en Sasuke, más que satisfecho con su desempeño. -Tiene talento, pero de no ser por su perseverancia no sería nada, tienes que admitirlo- aludió, esperando que Sai admitiera que su oposición estaba totalmente equivocada.
Desde el principio Sasuke había demostrado ser más de lo que era, su atractivo exterior ya era algo que llamaba la atención, haciéndolo lucir como el noble de sangre que era, claro que a ojos del pedigrí cortesano su presencia no sería gran cosa en el Palacio, pero su voluntad lo era todo sin importar que el enfoque que le daba a todo era en pro de su venganza y esto era algo muy peligroso, pero ese muchacho no parecía tener la más mínima intención de dejarse cegar o envenenar por el odio, más bien quería efectuar su venganza como un medio de obtener justicia y en ese caso merecía ser alabado por su incasable voluntad que lo hacían perfeccionarse en todo, en realidad ni siquiera necesitaba realmente practicar con la espada como había estado haciendo hacia solo unos momentos atrás, solo lo hacía para perfeccionarse a sí mismo y tener esta ideología autodidacta era algo que pocos tenían, significaba aprender a sobrevivir por su cuenta, una característica que ningún Emperador u Consorte habían tenido, hasta la fecha, solo él. Claro que estaba sorprendido de que en tan solo una semana el Uchiha se revelara como u prodigio, pero no pensaba al admitirlo porque no compartía totalmente la creencia de su tío, claro que Sasuke era capaz de luchar batallas y sobrevivir solo, manejaba el protocolo y cualquier arte o situación que le fuera puesta delante, pero para ser invencible como el Uchiha aprecia ambicionar ser…faltaba un largo camino, no dominaba por completo las intrigas, no como el propio Sai si y que, alejándose de su tío y dirigiéndose hasta donde estaba el Uchiha, permitiendo que sus contendientes recuperaran el aliento, no tuvo ningún problema en manifestar su opinión.
-Los candidatos que participarán en esta selección provienen de las familias más distinguidas de Japón- cito Sai, llamando como siempre la atención del Uchiha por lo que estaba oculto entre ellas. -Eres un guerrero nato, pero eso no basta, ríndete- aconsejo, procediendo a retirarse de inmediato.
Sonriendo ladina y secamente, con aparente o exterior sarcasmo, Sasuke no tomo estas palabras como una crítica sino más bien un aporte, si quería vencer tenía que estar preparado para todo, incluso para aquello que se figurara impensable; aún tenía mucho que hacer.
PD: saludos, mis queridos lectores, tarde pero cumplo con lo prometido, reiterando que actualizare el fic "Lady Sakura: Flor de Cerezo" este fin de semana y "El Siglo Magnifico: La Sultana Sakura" durante la próxima semana, ya hice el guion completo-diálogos y detalles menores-de la futura adaptación de la película "Avatar" de James Cameron que tengo planeada hacer en tanto cuente con su aprobación, por supuesto :3 como siempre la actualización esta dedicada a DULCECITO311(que siempre esta cerca y a quien dedico y dedicare todas mis historias, y a quien extraño últimamente ya que no he sabido de ella, esperando de todo corazón que se encuentre bien) a Adrit126(disculpándome nuevamente por la demora, pero esperando haber satisfecho sus expectativas) :3 y a todos aquellos que sigan cualquier otro de mis fics :3 les recuerdo que además de los fic ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar mas adelante en el futuro: "El Siglo Magnifico: El Sultan y La Sultana" (siguiendo el final que haré para el fic de "El Siglo Magnifico; La Sultana Sakura" e inspirado en la serie "Medcezir"), "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron cuya secuela comenzó su rodaje, y cuyo guion ya he terminado), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia", que prometo actualizar cuando tenga tiempo) "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer) "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutuski en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul"), por no hablar de las películas del universo de "el Conjuro" y que prometo iniciar durante y a lo largo de este año :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima.
