Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola, soy la misma persona que en la nota de autor en el capítulo pasado dijo que no quería llegar a marzo con esta historia en proceso todavía, y aquí estoy, a 07 de Febrero, apenas subiendo un capítulo a casi un mes del pasado, perdón por mis incongruencias, pero en serio, no quiero llegar a marzo con este fic en proceso, pero estoy un tanto ocupada en otras cosas y no puedo evitar dedicarme a apensonarme en lugar de ponerme a escribir, bueno, pues ojalá el capítulo sea de su agrado, muchísimas gracias por su apoyo, sus follows, sus favoritos, sus reviews, significan mucho para mí, espero actualizar de nuevo pronto ;)

Muchas gracias por todo; cualquier cosa, no duden en hacérmela saber.

Nos seguimos leyendo.


Jarvis observó a Audrey, que estaba entrenando con Lupin, se recargó en el umbral de la puerta, fuera lo que fuera que hubiese puesto de tan mal humor al metamorfomago había servido para que la rubia tuviese un buen contrincante en su compañero, ya que normalmente lo enviaba a la banca pronto.

La rodilla de Ted golpeó fuertemente en el estómago a la rubia, enviándola un metro lejos de su contrincante, claro que no la detuvo, sólo provocó una sonrisa y sus ojos brillaron maravillados, soltó un puñetazo que fue detenido por el brazo de Lupin, intentó una patada en la parte trasera de la rodilla para derribarlo, pero él le sujetó la pierna, intentando derribarla, golpe tras golpe Ted Lupin fue bloqueándolos, logrando que Audrey riera fascinada, provocando un repentino calor en el cuerpo de Jarvis Whisp.

—Sea lo que sea que te puso así, espero que pase seguido –admitió la rubia alejándose cuando el reloj sonó, dando por terminado el entrenamiento.

—No volveré a molestarme si algo así vuelve a ocurrir –admitió haciendo que la rubia le regalara una sonrisa socarrona, quitándola de inmediato al percatarse de que Jarvis la observaba –te veré después –le informó a Lupin –el patrullaje comienza en dos horas, así que estaré pronto, con permiso –pasó junto al castaño y salió.

Ted pasó junto a Jarvis sin decir nada, cosa que no le sorprendió para nada, ya que las últimas tres semanas habían sido un evento único, en el que el metamorfomago había demostrado que podía sorprender siendo una persona racional y cuerda, pero que esos lapsos nunca duraban demasiado.

La puerta se abrió, dejando ver una melena furiosa del color de las llamas, le sonrió, venía agitada, eso significaba que había estado corriendo más de lo que le era normal, agitar a un Teriforme de aquella manera, sólo podía lograrse sacándolo de su zona de confort, o en su caso, en una batalla contra uno igual o más poderoso que él o ella.

—Veo que estás cansada –sonrió divertido.

—Sí, quería ya sabes, quitarme toda esta energía extra.

—Eso quiere decir que tu sesión de apareamiento fue todo bien.

—De hecho fue excelente –admitió –sumando que el Teriforme es bastante atractivo –le sonrió, avanzó hasta el refrigerador para tomar una botella de agua helada, y aprovechando, se inyectó en ese momento, para no aguardar más.

—Bueno, me alegro que no fuese una tortura para ti aparearte por primera vez.

—No es apareamiento –contestó después de un largo trago de agua –bueno, se busca aparearse, pero no se puede concebir ¿lo olvidas?

—Siempre hay una primera vez ¿lo recuerdas?

—Son chismes, no lo sé, muchas novelas fantásticas –rió –iré a tomar una ducha.

—Lupin acaba de subir, así que tardarás un poco antes de usar el baño.

—Me alistaré de cualquier manera, nuestro patrullaje comienza en 45 minutos.

—De acuerdo –asintió –comeré algo en lo que bajas.

—Lo bueno es que te ejercitas, de lo contrario, estarías obeso.

—La comida es amor –gritó divertido.

Lily subió tranquilamente las escaleras y al girar en el pasillo para su habitación, se topó con Ted, que llevaba la toalla enrolada en las caderas, dejando a la vista el tórax marcado que tanto le agradaba a Lily.

Sus miradas se cruzaron un momento, y él se giró, ignorándola por completo, como si no existiera, como si hubiese por un momento, creído ver algo, pero al final, sólo había sido su imaginación.

¿Por qué estaba de ese maldito humor? Sí había sido él quien le había dejado en claro que sin importar cuanto compartieran la cama, entre ellos no iba a pasar nada, ni de forma oficial, ni de forma secreta, al final del día, había sido Ted Lupin quien no había soportado la condición Teriforme de Lily, cuando a ella no le importaba que él fuese un simple y débil mago, un humano frágil, que al final, un poco de descuido de su parte, las cosas terminarían mal para ambos, él era un egoísta, que sólo le importaba su "cruel pasado" y no iba a moverse fácilmente de ahí.

Lily pasó a su habitación, tomó sus cosas y fue hasta el baño, tomó una ducha rápida, no podía darse el lujo de tardar todo el tiempo que le gustaba tardar.

Salió del baño y corrió rumbo a su habitación, para terminar de vestirse ahí, cosa que no le tomó mucho tiempo, optó por sujetar su cabello mojado en una coleta alta.

—Lista, lista –bajó los escalones dos a dos y las plantas de sus pies cayeron a suelo firme en un aterrizaje perfecto –es hora de irnos.

— ¿No piensas comer? –cuestionó Jarvis.

—En el camino podemos ir por algo, no tengo mucha hambre ahora que me he puesto la inyección –se encogió de hombros.

—Bien, vayamos a trabajar, que para eso nos pagan.

—A ti –se burló Lily –a mí sólo me mantienen con vida –salió del lugar.

—O—

Audrey observó de reojo a su acompañante que no había dicho ni una sola palabra, ni siquiera había sacado su varita para cualquier cosa que saliera mal, cosa que no le agrado, Ted Lupin ya le había demostrado que no era una persona de confianza, primero que nada, por el mal temperamento que tenía, además era impredecible, conforme podía ser amable con ella y Lily, podía ser un completo bastardo con ambas, además no había visto a la pelirroja por ahí en su entrenamiento.

—No sé si tengo que recordarte que tu varita tienes que tenerla en la mano por si algo inesperado ocurre –murmuró la rubia.

—Por eso vienes conmigo, por si eso inesperado pasa –soltó en un tono enfadado –entonces ¿para qué te querría si no sirvieras ni para eso? –bufó enfadado.

—Oh vaya, gracias –negó enfadada pero no dijo ni una sola palabra.

Tuvo que estar completamente atenta, con todos sus sentidos al 100%, ya que el metamorfomago había dejado las cosas bastante en claro, que no le interesaba si algo los atacaba, era su obligación protegerlos a ambos, o se atendría a las consecuencias.

Teddy observó de reojo a su acompañante, sabía que Audrey no tenía la culpa de que Lily se hubiese acostado con aquel Teriforme, no sabía que era lo que más le molestaba de todo aquello, si la joven pelirroja hubiese permitido que otro que no era él, la hubiese tocado, o aquella forma en la que le pedía al varón de cabellos rubios que se moviera más rápido en ella.

Posiblemente su orgullo de macho había quedado mancillado, al ver como otro era capaz de brindarle tal placer, incluso más de lo que él era capaz de lograr cuando estaba albergado en Lily.

Tal vez era una mezcla de todo, de cómo a ella no le interesó ni siquiera un instante que tuvieran una relación sexual activa hasta hacía unas horas, que ese Teriforme, que era incluso más joven que él, la había hecho gozar.

—No sé si es normal que tengas una nube en la cabeza creando pequeños rayos –la voz de Audrey lo sacó de sus cavilaciones.

Teddy levantó la vista para ver de qué se trataba, y un rayo le picó el ojo, y el siguiente le erizó el cabello, haciéndole maldecir, la rubia se mordió el labio inferior para no reírse de él.

—X—

Teddy se quejó cuando el hielo se pegó en su piel, mientras Audrey lo sostenía, se había negado a ir con Arthur a que solucionara aquél desperfecto, la chica seguía con una sonrisa en el rostro, a causa de que le había tomado bastante, acomodarse el cabello, el pequeño rayo había provocado que su capacidad de cambiar el color de su cabello se viese atrofiado por una hora y media.

—Ya estás mejor –soltó amable.

—Claro ¿cómo lo sabes?

—Tu cabello acaba de brincar del azabache al verde pistacho –se encogió de hombros.

—Ahora sólo falta que mi ojo vuelva a ser un ojo normal –soltó enfadado.

—Oh vamos, fue divertido ¿vas a decirme por qué estás de tan mal humor?

—Lily se acostó con otro –soltó tan aprisa que no supo si su cerebro analizó un momento compartir aquella información con Audrey o no.

—Ah, bueno, es algo a lo que no hubiese podido negarse.

—Lo sé –admitió –pero más tardó en entrar a aquella habitación que en lanzarse sobre el otro idiota que…

—Bueno, hubiese tenido que hacer eso o agonizar por horas hasta que el suero se evaporara.

Ted observó a Audrey, ella tenía más tiempo que Lily en las sesiones de apareamiento, así que suponía que si lo decía, no era para justificarla.

—Al inicio, que nos apareáramos era un milagro, a pesar del celo, no éramos compatibles o pudor, como lo llamas tú –se encogió de hombros –así que crearon sueros que inhibieran ciertas partes de tu personalidad, digamos que si ya éramos animales, ahora sólo teníamos que actuar como ellos, aparearnos porque teníamos que hacerlo, no por placer, así que ese suero hace eso, te desequilibra, te pone un frenesí que tienes que hacerlo o de lo contrario, te dolerá tanto que suplicarás la muerte –se encogió de hombros –y adivina, te conceden tu deseo, si no te apareas por sus órdenes, te matan.

—Tengo que agradecer que no se negara a acostarse con otro –se burló.

—Es que tú no lo comprendes, porque eres un humano común y cualquiera, a ti no pasa de que te duelan los testículos si no te acuestas con alguien, pero te masturbas y listo, con nosotros es más complicado –se encogió de hombros de nuevo –pero no quiero que lo entiendas, para ti y para ellos, sólo somos unos animales en los cuales se puede experimentar.

—Te recuerdo que me acosté con Lily, si…

—Desviación, hay humanos a quienes les agrada tener sexo con perros, gatos, ovejas, a algunos magos, con Teriformes –sonrió sin ánimo.

—O—

Su risa inundaba todo el lugar, pero lo que Jarvis le había estado contando era demasiado gracioso, así que no podía evitarlo, se sujetó el estómago ya que lo sentía un poco más pesado de lo normal, cuando logró controlarse, notó que su prima Victoire, Sebastian y su abuelo sonreían divertidos a causa de la charla y la risa, sus ojos se posaron en Ted, que no podía ocultar lo incómodo que se sentía en ese lugar, así que observó a la rubia, que estaba de igual manera.

El pecho le dolió ¿acaso ellos? Sacudió la cabeza, no creía que Audrey fuese capaz de meterse con Lupin, no cuando había sido ella la que le había animado a tener aquella clandestina relación.

— ¿Todo bien contigo? –le preguntó a la rubia.

—Sí, sí, es sólo que nunca he probado algo parecido –murmuró viendo el plato.

—Oh, mi esposa lo inventó –anunció Arthur Weasley –era algo que le gustaba cocinar en fechas especiales.

— ¿Y qué celebramos? –cuestionó Audrey frunciendo el ceño.

—Mi cumpleaños –admitió el anciano con una sonrisa –claro que ahora tengo que prepararlo solo, ya que no hay nadie que conozca la receta.

—Ya deberías compartirla –murmuró Victoire con una sonrisa.

—Jamás pasará –le guiñó un ojo y se alejó a terminar lo que había estado haciendo –pero comiencen a comer.

Todos siguieron las instrucciones del anciano, menos Audrey, no sentía que fuese correcto comenzar a comer olvidándose de él, después de todo, era su cumpleaños.

—No se enojará si comienzas antes –murmuró Jarvis.

—Lo sé, pero considero que si es su cumpleaños, posiblemente pueda obsequiarle un poco de educación y esperarle, ya que ha sido él el encargado de hacer la comida, cuando tendría que ser el atendido.

Victoire bajó los cubiertos lentamente después de las palabras de Audrey, observó a Teddy, que tenía el trozo de carne entre los dientes, a Jarvis que ya masticaba y a Lily, que bebía de la limonada.

—Iré a decirle al abuelo que tome asiento, yo lo atenderé –sonrió apenada la rubia y se levantó.

—Sí, yo les ayudaré –la pelirroja se puso de pie y caminó junto a su prima, con una sonrisa extraña en el rostro.

—Ahora me siento como un grosero –murmuró Sebastian.

—Yo… no lo decía para hacerles sentir así es sólo que… bueno, Arthur Weasley siempre ha sido amable conmigo, es lo menos que le debo.

—X—

Lily comió tranquilamente, a pesar de que en un par de ocasiones, su mirada se había topado con la de Ted, y como no sabía cómo comportarse con él, optó por ignorar el hecho de que habían coincidido en la mirada, mejor dicho, optó por olvidarse de que habían tenido en algún momento, una relación sexual.

—Abuelo, cocinas delicioso –soltó Lily –oh, comí demasiado.

—Nunca lo probaste con la abuela –sonrió Victoire –era más que maravilloso, creo que la cocina de la abuela hubiese podido detener esta guerra.

—Pues no lo hizo –soltó Ted enfadado.

—Nunca cocino para ellos, supongo –rebatió Lily –yo hubiese bajado las armas y comido feliz –rió.

—Sin duda yo igual, cariño –admitió Arthur.

La charla fue bastante floja, ya que no eran temas importantes o muy trascendentales, así que pudieron bromear, reír, gritar, comportarse como si fuesen realmente una familia, y como si el mundo mágico no se estuviese desmoronando poco a poco.

Lo único que les importaba en ese momento, fue pasar un rato como familia, aunque sólo dos personas entre todos ellos, fueran los únicos en compartir lazos sanguíneos.

—Bien, no quisiera, pero tengo que irme –fingió un sollozo Victoire –tengo mucho trabajo pendiente.

—Claro, trabajo –elevó las cejas Lily, observando a Sebastian.

—Tú ni deberías decir nada, Hannah me informó que tu sesión de apareamiento ha sido una de las más satisfactorias.

—Y eso que ella no fue ninguna de las partes, sino, satisfactoria no sería la palabra que usaría –le guiñó un ojo Lily.

—Veo que no habrá necesidad de cambiar de compañero sexual en ese caso, él también ha quedado bastante conforme sexualmente contigo.

—Bueno, no puedo culparlo –se encogió de hombros Lily, con una sonrisa traviesa.

—Nos veremos después.

La sonrisa de la pelirroja se desvaneció cuando giró a ver a Ted, que no tenía para nada una cara de buenos amigos, estaba enfadado, posiblemente por su comentario o, lo más probable, por lo desagradable que le era escuchar sobre las cosas de los Teriformes, así que no dijo nada, se sentó junto a Jarvis, que pasó su pesado brazo sobre sus hombros y le sonrió.

—O—

Audrey se sentó junto a su compañero, que desde hacía unos días, una nube gris lo cubría completamente, a veces, producía pequeños copos de nieve, otras veces, unas cuantas gotas y hasta pequeños relámpagos, y no entendía la razón, hasta que recordó las palabras de Lily "sobre lo bueno que había sido su sesión de apareamiento" así que le preguntó, y ella, con un repentino apagón a su entusiasmo, le informó que Ted había dado por terminado todo entre ellos y no conforme con eso, se había colado hasta el área 17, a observarla con ese chico Teriforme.

—Considero que si no quieres que Lovegood comience a hacerte preguntas sobre la nube sobre tus hombros, superes el hecho de que Lily se acostó con otro.

—No me interesa que se acueste con otro o con veinte –soltó enfadado.

—Sí, eso es lo que dices, pero todo lo demás dice completamente lo contrario, dime ¿ella te gusta?

—Audrey…

—Bueno, ya sé que te atraía sexualmente, igual que tú a ella, pero, mi pregunta es ¿ha cambiado algo de ti hacia ella?

—No, ella sigue siendo una Teriforme –soltó enfadado.

—Y créeme, esa condición nunca se le quitará –bromeó la rubia –no es como tener gripe, Ted, es algo que nadie que sea Teriforme lo pidió, y si lo hicimos –guardó silencio un momento –no sabíamos en qué nos estábamos metiendo, sinceramente.

—No estoy así por eso –justificó de nuevo –de todos modos, lo nuestro, como bien dijiste, sólo era sexual, iba a terminar en algún momento, está prohibido relacionarse de esa manera y muchas otras con los Teriformes.

—Lo sé –suspiró –en ese caso, es bueno que lo suyo terminara antes de que comenzaran a sentir algo el uno por el otro.

—Fue una suerte.

Se quedaron callados cuando Lily salió de la casa de Ted, estaba un poco seria, pero para su fortuna, sus estados de ánimo no podían crear una nube gris sobre sus hombros, así que le era más sencillo mentir sobre que no se sentía triste o algo parecido por terminar con Ted.

—Hey –les llamó la atención –disculpen –se acercó a ellos, sujetando el suéter y cubriéndose –díganme ¿han visto a Jarvis por aquí?

—No, no lo he visto ¿se te perdió? –se burló Audrey.

—Algo así –se encogió de hombros –en fin, si lo ven ¿podrían decirle que regresaré hasta tarde?

—No somos un hotel ni beneficencia –soltó Ted en un tono severo.

—Oh, bueno, entonces… ¿podrían decirle que no llegaré a dormir esta noche? –sonrió y se alejó.

—X—

Teddy Lupin se dedicó toda la siguiente semana a hacer ejercicio y a entrenar con Audrey, había comprendido que ese estado de humor le había ayudado bastante a mejorar, aunque no demasiado, cuando Jarvis le dijo que deberían intentar un calentamiento, no duró ni cinco minutos contra él, era casi igual de ágil y fuerte como un Teriforme, pero no era más que un simple mago que había pasado mucho tiempo entrenando por órdenes del Ministro mismo.

La cabellera pelirroja lo distrajeron una fracción de segundos, ocasionando que Audrey le golpeara en la boca del estómago, dándole una patada en el abdomen y aventándolo al otro extremo del lugar.

—Dejemos esto hasta aquí –sonrió la rubia observando de reojo a Lily.

—Oigan ¿no han visto a Jarvis? –interrogó un poco confundida.

—Mmm… ¿no crees que lo has estado perdiendo muy seguido? –elevó una ceja Audrey.

—Sí, eso parece, si no fuese ilegal, le pondría una pulsera rastreadora ¿alguien sabe que ha estado haciendo?

—No –se apresuró a negar la rubia y observó a Ted –yo me tengo que ir, pero nos veremos después –le guiñó un ojo a Lupin y salió.

Lily no dijo nada, se limitó a observar al metamorfomago caminar hasta la toalla, para secarse el sudor, la chica desvió su vista, los músculos firmes de Teddy siempre le habían parecido atractivos.

—No lo he visto –soltó enfadado –no sé qué sigues haciendo ahí.

—Vaya, lo siento –bufó y subió las escaleras.

Ted observó el techo, no podía seguir tratándole de esa manera, después de todo, no es como si Lily hubiese deseado meterse con ese Teriforme, era algo que tenía que hacer si no quería ser castigada, tenía que dejar de comportarse de esa forma con ella.

Se detuvo a mitad de la escalera cuando la puerta se abrió, Jarvis entró un poco serio, guardando las llaves en su bolsillo derecho.

—Te dejas ver –soltó en un tono neutral Teddy.

—Sí, he estado un poco ocupado últimamente.

—Tanto que no has llevado a tu compañera.

—No es de trabajo, es más bien personal –admitió.

— ¿Qué es lo que ocurre?

—Nada, es sobre mis padres.

— ¿Mencionaste que ocurrió con tu padre? Sólo recuerdo que tu madre desapareció, pero no recuerdo lo que ocurrió con tu padre.

—No quiero hablar de eso.

—O—

La mirada azul de Jarvis estaba sobre la pelirroja, no estaba para nada feliz con lo que se había recién enterado, claro que no sabía si estaba más molesto con ella o con él, por haber estado tan ensimismado en sus cosas que no le había prestado demasiada atención a Lily.

—No me agrada –comentó frunciendo el ceño.

— ¿Qué no te agrada? –Se burló la chica –pensé que al menos estarías un poco alegre por mí, Jarvis.

—Lo estaría, si no te hubieses apresurado a…

— ¿A qué? –Frunció el ceño –por si no lo has notado, para nuestra clase no existe algo así como "apresurarse", si tanto te preocupa lo mucho que me apresuré en esto, creo que hubieses levantado una queja cuando me acosté con él sin conocerlo, ya hemos cruzado un poco más allá ¿no lo crees?

—Lily, lo que pasa es que yo…

Los dos se quedaron callados cuando Ted Lupin apareció junto a ellos, posiblemente iba a decirle algo a Jarvis, ya que cerró la boca en cuanto los vio.

—Luego hablaremos de eso –se alejó un par de pasos.

—No, vamos a hablarlo ahora, no me interesa mucho que Edward Lupin se entere –se llevó las manos a las caderas.

—Lily, estoy hablando esto en serio, ese chico es…

— ¿Peligroso? ¿Eso es lo que vas a decir? –Se burló –dilo, quiero saber por qué razón es peligroso ¿Por qué es un Teriforme? –soltó enfadada.

—No –hizo un mohín –sí, pero sólo por ser un Teriforme sin nombre, ya ha pasado un poco de tiempo como para que no se le haya colocado uno ¿por qué crees tú que no se le ha otorgado?

—Creo que deberías pasar unas cuantas horas en la jaula, así, sabrías la razón por la que los Teriformes somos peligrosos.

—Lily, no me obligues a reportar tu conducta –le soltó cuando iba junto a Ted.

—Hazlo –lo retó –quiero que entregues un reporte detallado a Lovegood al respecto de porqué me estás prohibiendo relacionarme con un Teriforme, que para tu conocimiento, es oficialmente mi pareja sexual.

Ted se giró a observarla, Lily tenía un carácter fuerte, sí, pero pocas veces la veía tan enfadada, y para colmo, defendiendo a ese imbécil con el que se había acostado.

—Que sea tu compañero sexual no significa que tengas que llevar la relación a fuera del área 17 –soltó Ted.

—Oh, lo siento, es que sólo ustedes tienen derecho a tener parejas, intimidad sin tener que ser monitoreados, lo siento, olvidé por un segundo que soy algo peor que un maldito bicho que no puedo…

—Lily –la detuvo Jarvis.

La chica había comenzado a hablar rápidamente, su respiración se había agitad y sus ojos habían comenzado a ir del rojo al olivo de forma tan rápida como el cabello de Lupin cuando estaba furioso.

—Deberías tranquilizarte –sugirió Jarvis, caminando hasta ella.

—No, no te me acerques –levantó la mano enfadada –hablaré con Victoire, creo que posiblemente puedan darte un nuevo compañero.

—No vas…

—Agradezco todo lo que has hecho por mí, pero llegó el momento de que alguien cuide de nosotros.

—Sabes que si alguien te escucha hablar así, te condenarán a muerte.

— ¿Sabes que es gracioso? –se burló –que en realidad no nos matan, sólo nos guardan, en lugares pequeños, y nos torturan, una y otra, y otra, y otra vez, hasta que les aburres y pasan al siguiente, y si queda algo de ti, bueno, te echan a los perros, a que ellos se diviertan un poco contigo.

La mano de Ted Lupin se cerró alrededor de la muñeca de Lily, para evitar que se fuera, le sorprendía lo muy de acuerdo que estaba con Jarvis.

—Whisp tiene razón, ese Teriforme no es alguien en quien podamos confiar.

— ¿Confías en los tuyos? –cuestionó enfadada.

—Sí, desde luego que sí.

—Bien, de esa manera ciega en la que crees que los magos hacen todo lo que hacen por su bien, yo confiaré de esa forma ciega y obtusa en los míos, y no me interesa nada más de lo que puedan decir, confiaré en él, así esté rebajado a la nada, al no tener un nombre propio.

Se soltó enfadada del agarre de Lupin y salió de la casa, completamente agitada, no podía creer que Jarvis se estuviese poniendo de esa manera, oponerse a la amistad entre ella y ese pobre chico Teriforme, no podía creerlo.

—Llegaste –sonrió el rubio –pensé que no lo harías.

—Tuve unos cuantos problemas, pero los solucioné –sonrió amable.