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Haiiro no Shinju
.:*:.:*Capitulo 13*:.:*:.
.:*:.:*:..:*Sayonara y se feliz*:..:*:.:*:.
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La misión no era difícil en sí, únicamente consistía en escoltar a unos Genins hasta la mitad del camino a la entrada de la aldea escondida en la cascada, no había mayor complicación en el asunto, no obstante, lo ocurrido el día anterior le perturbaba. Shinju, ayer, se había negado a verle a la cara y no sólo eso, también él escapó de la casa de los Uzumaki sin dar explicación o razón coherente. Lo único que podía explicar eso era una simple cosa: Shinju fue espectador del beso del Uchiha con la mujer de cabello rosa.
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Entró a la mansión a paso tranquilo, observando que todo seguía en su lugar y que el hogar era bañado de una capa de tranquilidad, con silencio mezclado. Curvó sus labios en gesto de desaprobación al no escuchar los pasos del menor acercársele como solía hacerlo cuando él regresaba de una misión y también se extraño al no escuchar a la mujer de ojos perla diciéndole "Bienvenido a casa, Sasuke-kun ¿Cómo te fue?" como ya era costumbre.
Ignoró sus dudas y se dirigió a la cocina en busca de algún aperitivo, pero su sorpresa no fue pequeña al encontrar el refrigerador casi vacío, tal y como lo tenía cuando apenas empezó a convivir con Shinju hace ya seis meses. Con un leve gruñido tomo una fruta que se encontraba a su alcance y le dio una mascada, preguntándose, nuevamente, donde se encontraban la Hyuga y el niño.
Ya eran mas de las cuatro de la tarde, era demasiado tarde como para comer y demasiado temprano para cenar, ¿Habían ido de paseo? No habían muchas posibilidades de que fuera eso, era martes, fin de mes, y por lo general todo el mundo andaba en misiones, mientras, los aldeanos trataban de reabastecerse para el principio del próximo mes. Bufó molesto, ya se había acostumbrado al hecho de llegar a su casa y ser recibido de una forma amigable pero no escandalosa.
Prefirió no darle mas vueltas al asunto y, tras botar la mitad de la fruta al basurero, se dirigió al pasillo.
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El silencio empezaba a incomodarle, no es que odiara el silencio, es mas, lo apreciaba, pero el ambiente estaba sumamente extraño. El silencio que inundaba el lugar no era el silencio de siempre, era como si la luz que iluminaba la casa se hubiese extinguido o marchado a otro lugar sin ni siquiera despedirse del hogar.
Abrió con lentitud una de las puertas corredizas de la mansión, las cuales se encontraban en el pasillo, dando vista al jardín interno de la mansión, ahora que lo pensaba, la mansión era para treinta personas y él solo ocupaba el sector que seria para la servidumbre en otros tiempos; Sasuke sonrió para sus adentros, había elegido esa parte de la mansión porque no tenia pensado que viviría con alguien, al menos hasta que ocurrieran unos diez años más.
La brisa otoñal entro por la puerta corrediza, invadiendo cada rincón de la casa, abriendo de golpe una puerta que se encontraba entreabierta.
El sonido fue estruendoso, parecía que algo se había quebrado debido a la brisa. El Uchiha, esta vez, él frunció el seño, preguntándose que se había roto.
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Se acercó a la puerta, que se encontraba un poco alejada de él, percatándose que era la habitación de la única Hyuga que habitaba en los territorios Uchihas desde la madre de Uchiha Madara, hace más de cien años atrás.
No alcanzó a tocar el picaporte de la puerta cuando ésta emitió un ruidoso quejido que se escuchó a abandono. Sasuke, sin dudarlo un segundo, abrió la puerta, sintiendo como el aire se escabullía por ambos lados, congelándolo aun más de lo que ya se encontraba al ver tal escena.
La habitación estaba en completo desastre, cada cajón del lugar se encontraba abierto a más no dar, algunas cosas se encontraban en el suelo y había prendas botadas por todo el lugar, de inmediato las reconoció, eran algunas de las prendas Uchihas que le presto a la Hyuga cuando no tenia que ponerse.
Tan rápido como llegó el asombro se esfumo, formando una leve mueca de disgusto, más que nada, intentaba comprender lo que había ocurrido en ese lugar. Caminó a paso lento por la habitación y se acercó al armario, revisando que no había ni una prenda de la Hyuga, únicamente se encontraban prendas Uchihas que él le prestó hace algunos meses; se dirigió a ambos veladores, los dos estaban vacíos; el cajón donde Hinata guardaba sus armas para las misiones se encontraba casi vacío.
Intentó encontrar lógica posible a lo que estaba ocurriendo, no parecía un secuestro y dudaba que la ojiperla se hubiese ido, eso pondría triste a Shinju; Nada de esto tenia lógica para él, hasta que piso accidentalmente una foto. Observó con cuidado la foto que había pisado y se inclino para revisarla. Era la foto que se tomaron ellos tres en la boda de Neji y Tenten, sin embargo, algo no estaba bien con aquella foto.
-¡Shinju!
La foto se encontraba rasgada; faltaba el rostro del Uchiha.
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Salió lo mas rápido que pudo de la habitación de la mujer y de forma alterada abrió la habitación del niño, encontrándola en las mismas condiciones que la habitación anterior. Los juguetes del niño se encontraban dispersos en el suelo y eran notoria la ausencia de los juguetes favoritos del pequeño; El armario se encontraba ausente de prenda alguna; La cama se encontraba arreglada a la perfección, al igual que la de Hinata: Ninguno había dormido en casa la noche anterior.
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Sasuke quedo en shock al ver el lugar, comprendiendo las cosas, ambos se habían marchado, lo dejaron solo en una mansión, escondida en medio de un territorio escaso de vida y omiso de amor.
Intentó comprender las cosas, sólo se había ausentado un día ¿Qué había ocurrido? ¿Dónde se encontraban Hinata y Shinju? Era imposible que se hubiesen marchado de Konoha, ella no seria capaz de arrebatarle la felicidad a su hijo con tanta facilidad, ¿Habían ido a la mansión Hyuga a dormir por un día? No; eso era una estupidez, por qué llevarían toda su ropa para una simple noche. Sólo existía una razón posible: Lo habían dejado solo.
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Gruño, lleno de cólera ¿Por qué había hecho? ¡¿Por qué?
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No lo pensó mucho y salió de la mansión, saltando de techo en techo, saliendo de los condominios Uchihas y adentrándose a la aldea de Konoha. Sintió la mirada desconcertada, de los habitantes de la aldea escondida entre las hojas, sobre su presencia. Los habitantes de Konoha se preguntaban que le ocurría al único sobreviviente de la masacre Uchiha, recibiendo algunas respuestas que eran rumores: Hyuga Hinata y Shinju habían abandonado el territorio Uchiha ayer al anochecer, sin embargo, nadie sabía qué lo había provocado.
Sasuke se detuvo una vez que se encontró frente a la entrada a la mansión Hyuga, a diferencia de los Uchihas que había sido un gran numero de personas y cada uno vivía en una casa diferentes; Los Hyugas vivían en dos mansiones, la principal y la secundaria, su numero era la mitad de lo que alguna vez fueron los Uchihas, con la intención de no debilitar su línea sucesora.
Él se acercó a la entrada y para su sorpresa, se encontraba abierta la mansión, no obstante, sabía que los Hyugas eran consientes de su presencia, ya que ni siquiera se inmutaron los del Bouke al pasar por su lado. Los rumores eran verdad: Los Hyugas sabían todo lo que ocurría a su alrededor; Tal vez su única excepción serian Hinata y Shinju.
Buscó con la mirada algún lugar donde podrían encontrarse ambos miembros de la rama principal, sin éxito alguno, siguió buscando, con el seño fruncido se adentro por los alrededores.
-Uchiha
Una voz autoritaria y grave se escuchó atrás de él, identificó al instante esa voz.
-Neji –Contestó ese raro saludo que tenían entre ambos. Sasuke aumento su seño fruncido y como una orden preguntó- ¿Dónde están?
El miembro del Bouke desvío la mirada, observando a los demás Hyugas que rondaban el lugar, al verlo, se dispersaron hasta desaparecer del campo de visión de ambos- No desean verte, Uchiha –Fue como si el mundo se empezara a desmoronarse atrás del nombrado- ¿Qué les hiciste? –Preguntó con reproche el castaño.
-¿Dónde se encuentran? –Volvió a preguntar el Uchiha, ignorando la pregunta anterior- Tengo que hablar con Hinata –Reveló en un gruñido.
Neji suspiró, no sabía la razón por la que su prima y el nuevo miembro del Souke se habían marchado de la casa del Uchiha- Shinju se encuentra con Hanabi-sama y Hinata-sama salió hace cinco minutos a los territorios Uchihas –El portador del Sharingan le vio desconfiado- Fue por los demás juguetes de Shinju –Informó.
Sasuke empuño sus manos, lleno de cólera en esos momentos, cosa que no paso desapercibida para el Hyuga. Sin despedidas ni mas preguntas, el único Uchiha de Konoha salió de la mansión de los portadores del Byakugan. Tenía que llegar cuanto antes a su hogar, tenia que encontrarse con Hinata y exigirle una explicación acerca del por qué se había marchado de esa manera. Él no creía a Shinju capaz de decirle a ella sobre el beso, en el caso que realmente lo hubiese visto.
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El tiempo se volvió nulo, los minutos se convirtieron en segundos y los segundos desaparecieron de su vida. Por eso mismo no se dio cuenta en que momento llegó nuevamente a su hogar. Abrió la puerta de golpe, casi destrozándola de paso- ¡Hinata! –Gritó, sintiendo como el Sharingan empezaba a activarse de la impotencia que sentía por causa de un abandono de ese tipo, ¿Pero quien era él para protestar? Nadie; y aunque lo sabía, no lo aceptaría con tanta facilidad.
-¡Hyuga! ¡¿Dónde estas? –Sin pensarlo se dirigió al pasillo, adentrándose a la cocina para buscarla.
Tal y como lo había dicho su intuición, en la cocina se encontraba la mujer de cabellera larga y oscura como el mar mas profundo. Sasuke se quedo inmóvil al verla, dándole la espalda a él, su mente empezó a trabajar, ¿Qué decir? ¿Cómo empezar? ¿Qué preguntar?
-Sasuke-kun –El silencio se rompió gracias a la ojiperla, quien siguió dándole la espalda. Ninguno de los dos se había percatado que llevaban minutos en silencio y es que el silencio los hizo olvidarse del tiempo- Te hice comida suficiente para dos días –Informo la Hyuga, sorprendiendo al hombre, quien se limito a mantenerse con el seño fruncido- También traje algo de dinero, no es mucho, pero en los próximos días seguiré viniendo a dejarte dinero, hasta pagar por todo lo que has comprado por mi y Shinju –Sus palabras eran neutras, no eran frías, ni cálidas, era como una voz ausente de vida, lejana a él y a la vez cercana- Si quiere puede quedarse con los muebles, en la mansión Hyuga tenemos suficientes cosas –El Uchiha apretó la mandíbula, sintiendo como su cuerpo se tensaba, ¿Eso era un adiós? Si era así, no sabía porque, sin embargo empezaba a enfurecerse de nuevo- Ojala seas feliz, Sasuke-kun.
Hinata volteó con lentitud la cabeza y su cuerpo, dejando a la vista una forzada sonrisa que congelo al Uchiha; Los ojos de la mujer mostraban un vacío que expresa decepción y dolor en ellos; su rostro se veía demacrado, como si no hubiese dormido en toda la noche.
Sasuke empuño sus manos, observándole de una forma intimidante, que obligo a la mujer a desviar su mirada- ¿Por qué? –Preguntó él, sin poder negar otras incógnitas que rondaban por su cabeza; ¿Qué cruzaba por la cabeza de la ojiperla?, ¿Qué le impulsaba a marcharse y verlo con dolor?, ¿Por qué siempre actuaba de manera distante cuando se trataba de ellos dos?, ¿Por qué el único momento en que podía verla sonreír de manera completamente sincera era cuando hablaban de Shinju?, ¿Qué impedía que se acercaran más?
-Mereces ser feliz, Sasuke-kun –No le veía, no se atrevía a hacerlo, Hinata tenia miedo de ver al Uchiha directamente a los ojos, porque si lo hacia…
-¡¿De que diablos estas hablando, Hyuga?
…Lloraría…
El portador del Sharingan golpeó la pared con su mano izquierda, mientras su rostro mostraba rabia pura- ¡¿Por qué estas haciendo esto?
La Hyuga se encogió de hombros, sintiéndose atemorizada, lo estaba haciendo por su bien, por el bien de Shinju y el de ella, ¿Era egoísta? Si; lo estaba siendo. Ella no quería sufrir mas, aunque significara ser egoísta por pensar mas en sus sentimientos que en los del azabache, porque, si ella se iba… Sasuke volvería a quedar solo en una casa llena de sombras.
-Perdóname… -Musitó ella, sintiendo como las lagrimas empezaban a invadir sus ojos- Pero no quiero seguir sufriendo…
Salió corriendo por la puerta, empujando levemente al Uchiha de paso, se acercó al living, tomando una pequeña maleta que se encontraba en una esquina. Hinata necesitaba huir, no lo soportaba mas, a este ritmo… si las cosas continuaban… ¡Iba a soltar toda la verdad!
El Uchiha le siguió, al ver que la mujer se disponía a irse la tomo de la muñeca con brusquedad- ¡Detente, Hyuga!
¿Amor? No, no era amor… ¿Miedo? Sí, tal vez sí era miedo a la soledad… temía quedar solo de nuevo. La soledad es un estado al que uno puede acostumbrarse con el tiempo, pero aun así duele.
-Suéltame, Sasuke-kun… -Las lagrimas empezaron a salir de sus ojos, estaba cansada, quería soltarse del agarre y correr, pero estaba demasiado cansada para poder hacerlo. Ya había sufrido bastante en todo ese tiempo, ya estaba cansada de tanto dolor- O-Onegai… déjame ir…
El Uchiha le vio con seriedad, observando como la ojiperla hacia un vano esfuerzo por soltarse, no le veía a la cara, y él estaba contento por eso, no sabía como reaccionaria él mismo si la veía.
-¡¿Por qué te vas? ¡¿Por qué te llevas a Shinju? –La Hyuga intentó soltarse nuevamente, usando mas fuerza; Al percatarse de esto, Sasuke le tomo de la otra muñeca, provocando que ella soltara la maleta- ¡Dime!
Al final levanto su rostro, enfrentando sus ojos contra los oscuros del azabache-¡No quiero sufrir! –Sus pupilas volvieron a cristalizarse con más intensidad que antes; su cabello azulino se había pegado a sus mejillas y su rostro se encontraba sonrojado como de costumbre, pero era un sonrojo diferente. Hinata sentía el nudo en su garganta con dolor, era como si alguien la tomara del cuello e intentara asfixiarla; sus piernas flaqueaban, sin embargo, se mantenía en pie contra su propia voluntad- Onegai… -Volvió a repetir, cerrando un poco sus ojos- Por favor, Sasuke-kun… ni Shinju ni yo… -Balbuceó- No podemos verte como antes… ya no…
En ese momento él lo comprendió. Abrió sus ojos a más no poder, observando como la mujer escondía sus ojos tras su flequillo- Lo sabes… -Afirmó Sasuke, recibiendo una leve afirmación por parte de ella. Sin darse cuenta, el Uchiha empezó a aflojar el agarre- Sabes lo del beso… -Terminó de soltar las muñecas de Hinata.
-No… No le diré a Naruto-kun… ni Shinju le dirá a Kiseki-chan –Ella sintió su cuerpo debilitarse, una sensación similar a la que sentía al estar en el borde del desmayo- Sakura debe decirle…
Aunque ninguno de los dos se diera cuenta, la distancia entre ambos se incremento al ritmo que la conversación aumentaba, a tal ritmo aumentaba la distancia, que no se dieron cuenta cuando los separo un acantilado, un espacio vacío que no podía llenarse con nada.
-Shinju no te odia –El Uchiha miro el suelo, volviendo a empuñar sus manos, ahora lo comprendía. Él entendía el porque se fueron- Sólo esta algo herido… pero Shinju lo superara, es fuerte –Hinata se mordió el labio inferior, intentando lograr que el nudo en su garganta desapareciera.
Sasuke pensó en decir algo, pero se arrepintió ¿Para que?, Él no le debía explicaciones ni a ella, ni a Shinju. Lo que ellos pensaran no debía importarle, después de todo, era su vida y no la de ellos.
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Shinju no era su hijo
Hinata no era ni su esposa, ni su novia
No le debía explicaciones a ninguno de los dos
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-Eres una buena persona, Sasuke-kun –La Hyuga se agacho y de forma torpe volvió a sostener su maleta, al sujetarla con ambas manos se dispuso a irse del lugar, sin ver a los ojos al azabache- Sé que no besaste a Sakura a propósito –Esbozó una dolorosa sonrisa, intentando sonar comprensiva- Adiós, Sasuke-kun.
El Uchiha se quedo mirando como ella se iba, alejándose de él- No tienen por qué irse –Soltó contra su voluntad, logrando que la mujer se detuviera en la puerta, ya abierta.
Hinata giró un poco, dedicándole otra forzada sonrisa al Uchiha- Sayonara, Sasuke-kun, se feliz.
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Esto es lo mejor…
Sus pasos eran pesados e intensos, cada lágrima reprimida y cada deseo por dejar salir la verdad eran reflejados en sus pisadas.
Yo lo decidí hace tiempo… Que mi corazón seria sellado para no dejar entrar a nadie más que mi propio hijo.
Abrió el portón que daba salida a los territorios Uchiha.
Yo lo decidí por mi propia conveniencia…
-Mami…
Levantó la cabeza, observando como su hijo y su hermana se encontraban al frente de ella, mirándola con rostros preocupados.
Porque al saber de ese simple beso, me di cuenta de una dolora verdad.
-¿Hermana? –Hanabi se acercó a la mayor, tocando con la yema de sus dedos la mano de ella- ¿Estas bien?
-¡Sí! –Afirmó la mujer, forzando una sonrisa.
-Mami… -Shinju frunció el seño, empuñando sus delicadas manos- ¡Espera aquí! –Hinata observó a su hijo con curiosidad, al final asintió con la cabeza.
Shinju era igual que su padre: Nunca dejaba las cosas a la mitad
Había empezado a quererlo… yo… yo realmente…
-¿Hermana?
Hinata se dejó caer al suelo, gritando a más no poder, dejando escapar todo el dolor contenido en su alma. Hanabi se limitaba a verla, era consciente que su hermana no lloraba por el Uchiha, no lloraba porque le amara, Hinata lloraba porque al fin tenia una excusa para hacerlo. La Hyuga mayor al fin lo hacia, al fin lloraba a todo pulmón, dejando escapar el dolor que ardía en su pecho.
Lo odio… Los odio a todos ellos… ¡Odio a los Uchihas!
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A todos… a todos menos a mi hijo.
El único Uchiha que amo… Uchiha Shinju
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Shinju se encamino a la mansión del Uchiha, necesitaba cerrar un capitulo de su vida, su madre le había dicho algo una vez: No podemos avanzar por completo hasta cerrar cada capitulo de nuestras vidas. Antes no había comprendido esas palabras, sin embargo, ahora era consciente de a que se refería su madre, si uno quería dejar el odio y el dolor atrás, debía hablar con aquella persona que nos provocaba dolor y sólo entonces se podría dar por cerrado el capitulo.
-¡Uchiha-san! –Golpeó la puerta con sus manos, sintiendo algo de dolor en sus puños al sentir como sus huesos chocaban contra la antigua madera- ¡Abra la puerta, por favor!
Su respiración se aceleró al sentir unos pasos en el interior de la mansión, sabía que tendría que ver al Uchiha de frente y aunque era necesario, la sensación de malestar volvió a invadir su diminuto cuerpo. Sin embargo, debía hacerlo, no tenía opción.
Vio la puerta abrirse, en movimientos que le parecieron eternos, sintió su corazón detenerse por un instante y sus ojos se nublaron levemente al ver la silueta del Uchiha aparecer tras la puerta.
-Shinju –El azabache mayor sonrió de medio lado, sintiendo que no todo era tan malo; Shinju aun le vendría a visitar.
-Uchiha-san… y-yo… -El tartamudeo fue inevitable. El niño de ojos color grises tembló, sintiendo como su corazón latía a mas no dar, ¿Estaría bien lo que estaba por hacer?... No lo sabía con precisión, sin embargo, quería olvidar el hecho de que alguna vez deseó tener al hombre enfrente suyo como padre- Yo quiero pedirle…- Alzó su mano derecha en temblorosos gestos, inseguro de lo que haría. Su madre había llorado la noche anterior, aun lo recodaba; ese recuerdo lo impulsaba a continuar- Que me regrese el amuleto que le di meses atrás.
Fueron como mil aguijones de las más mortales avispas, las cuales atravesaban cada fibra de su piel y rasgaban con desprecio su carne, llegando exactamente al corazón. El rostro pálido del Uchiha llegó a un extremo de la palidez que, cualquier que le hubiese visto, creería que estaba a punto de caer en las telarañas de la muerte.
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-Uchiha-san, quiero darle algo –Metió su mano dentro del polo, buscando algo, una vez que lo tuvo se lo mostró al mayor, era un pequeño colgante del Ying y el Yang, pero, ha este le faltaba la parte del Yang- Me lo dio Oka-san, ella tiene el Yang y yo el Ying –sonrió nostálgicamente, ante la mirada atónita del mayor- Es uno de mis dos objetos de valor –Los ojos color negro fueron hacia el protector de Konoha, ese era el otro objeto de valor- Quiero que tenga este collar.
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De ese hecho ya habían transcurrido más de cinco meses, un mes antes de encontrar a Hinata con vida.
El portador del Sharingan observo con sus penetrantes ojos color ónix al niño, esperando que este declinara en su petición, sin obtener éxito alguno; El niño mostraba temor en sus movimientos, no obstante, su mirada mostraba tal determinación y rencor que el Uchiha no pudo evitar acordarse de él mismo y de la Hyuga al mismo tiempo.
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La determinación de no rendirse de Hinata
El rencor difícil de olvidar de Sasuke
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Ambas piezas podían usarse tanto para el bien como para el mal ¿Qué pasaría si el Uchiha se negaba devolver el regalo? No le importaba, mejor dicho, no quería que le importara. Si Shinju y Hinata decidieron abandonarle, que fuera lo que ellos quisieran, ¿Qué le importaba a él lo que ellos hicieran? Era Uchiha Sasuke, no necesitaba de nada ni de nadie… No necesitaba una familia.
Sin saberlo, el último pensamiento logro afectarlo de una forma que no esperaba.
Observó de nueva gana al niño, quien cada vez fruncía más el seño. Sasuke tembló en su interior al verlo, era como verse a si mismo cuando anhelaba matar a su hermano. Sin embargo, Shinju poseía un aura elegante y maduro que se asemejaba a Itachi. El niño sabía controlar sus impulsos y emociones mejor que él.
El azabache, sin pensarlo más tiempo, se quito el collar que traía a rededor del cuello. Sin poder evitarlo, él se quedo prendido observando ese collar. Durante diversas misiones se encontró mirando el amuleto y preguntándose a si mismo como estaría el niño, si tendría frío, hambre o si Naruto, en compañía de Kiseki, lo estaban molestando. Ahora Sasuke entregaba el collar y sentía como si un lazo valioso empezara ha aflojarse frente a sus propios ojos.
Estiro su mano un poco, únicamente para dejar caer el pequeño amuleto sobre la palma del pequeño, sin rozarlo si quiera.
-Adiós –Fue lo único que escuchó salir de la boca del niño.
Ninguno de los dos se daba cuenta del daño que estaba causando en el otro; o tal vez si lo hacían y ambos eran un par de masoquistas que disfrutaban hacerse daño.
Shinju sonrió de forma amplia, mostrando sus dientes, aun sin caer ni uno solo. Con el alma revolcándose en su interior, Sasuke contempló como el niño se alejaba a paso apresurado de él.
Las huellas de Shinju quedaban marcadas en la tierra del lugar, dejando atrás algunos de sus mejores días.
Mientras, Sasuke dejaba marchar la única nube que dejo ver un rayo de luz en medio de tanta oscuridad.
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De repente ocurrió, el niño paró sus propia carrera por si solo, y volteó a ver al azabache con lagrimas en sus ojos color gris, extendió una mano, apreciando a la distancia como el hombre aun no salía de su posición inicial.
-¡Sayonara, papá!
Los ojos del Uchiha se abrieron a más no dar, sintiendo como el color abandonaba su rostro y una oleada de sentimientos desconocidos le invadían de pies a cabeza, centrándose en su corazón.
Shinju siguió corriendo, dejando desvanecer de apoco su sonrisa hasta convertirse en una mueca de dolor e ira.
Esto es lo mejor… Esto es lo mejor… ¡Ya no quiero hacer llorar a mamá!
Se detuvo al ver la salida del territorio, miró hacia atrás, esperando ver algo que no quería. El pequeño salió del lugar y lo primero que vio fue a su madre en el suelo, con los ojos hinchados de tanto llorar y la nariz roja por la presión que se le había subido.
-¿Mi vida? –Pronunció Hinata, alzando los brazos y mostrando una cara de consuelo maternal. Shinju no se hizo esperar, corrió a los brazos de su progenitora y le abrazo con fuerza, dejando escapar las lagrimas de sus ojos- Tranquilo… todo estará bien –Esas palabras dieron entrada a una serie de cálidas lagrimas que empezaron a rondar las mejillas del menor.
Un grito salido de la garganta y alma del niño resonó por todo el lugar, entristeciendo el lugar. El llanto del pequeño se escuchó por toda Konoha, o al menos, algunas personas presintieron su dolor y estuvieron tentadas a llorar sin saber la razón, únicamente sentían ganas de llorar en los brazos de sus seres queridos. Dejándose llevar por los llantos de su hijo, Hinata, igualmente, dejó escapar lágrimas amargas, no de dolor o miseria, sino de resignación.
Las cosas no habían tomado el rumbo que ella esperaba, pero ¿A esas alturas de la vida que esperaba? Era madre, estaba soltera, ahora tenía el apoyo de su familia, que en un momento no tuvo; Sus amigos aun la apreciaban, pero no tenía el amor de un hombre.
-Todo saldrá bien… -Repitió ella, levantando al pequeño del suelo, sosteniéndolo en brazos- Te lo prometo –Le beso la frente, sintiendo como el niño se acomodaba para verla con mirada de suplica, esperando una solución para tanto dolor- Mientras tu y yo estemos juntos… -Le abrazó con fuerza, sintiendo sus cuerpos fundidos en uno solo, como estuvieron por nueve meses- Todo saldrá bien…
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Hanabi aprecio la escena, observando a su hermana de una forma en la que no le vio en muchos años. Su hermana no era únicamente hermana, era una madre. La madre que les falto a ambas.
Hanabi desvío la vista, sin poder soportar ver por más tiempo la escena, en esos momentos por su cabeza cruzaban diversas cosas: Que su hermana era una mujer realmente fuerte. Y una interrogante le invadió de la nada, ¿Cómo actuaría ella si estuviera embarazada de un hombre al que no amara?, Sonrió con arrogancia ante esa idea, eso nunca ocurriría; Ella también era una mujer fuerte, no quedaría embarazada de un hombre al que no amara, si alguien intentaba violarla, mataría a ese sujeto antes de logarlo.
O al menos eso creía ella.
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Sasuke se detuvo en el tiempo, repasando en su mente cada paso que dio Shinju antes de desparecer de su vista, sin reaccionar.
- ¿Quién eres, mocoso? –Shinju no hablo, parecía aun más sorprendido por su tono de voz, el cual era grave, regalador pero no le daba miedo en absoluto- Hmp –El ojinegro nuevamente frunció el ceño- Responde.
-Shinju -Respondió sin miedo, a diferencia de cualquier otro niño que lloraría ante el tono de voz del mayor. El pequeño se veía ingenuo ante los ojos del Uchiha, mostrando sus ojos grises grandes y con un extraño brillo- ¿Cómo se llama usted? –Pregunto, tanto, por cortesía como por curiosidad.
-Uchiha Sasuke
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Sin pensarlo mucho, entro nuevamente a su hogar y cerró la puerta de golpe, sin importarle si la rompía o no- ¡Maldita! ¡Maldita Hyuga! –La ira le invadió, la cólera y el desprecio a esa mujer le inundo en un momento de sosiego- ¡Maldita, Maldita! -Le culpaba de todo, de absolutamente todo, por quedarse solo nuevamente.
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-¡Waa!
El ojinegro abrió sus ojos al escuchar el grito, en un rápido movimiento llego a un lado del pequeño, quien se encontraba sentado en el suelo con un gesto de dolor.
-¿Qué paso? –Pregunto el azabache mayor, el menor hizo caso omiso a lo que preguntaba el Uchiha, le dolía, le dolía mucho la mano, debido a un mal lanzamiento se había cortado su mano izquierda- ¿Te cortaste la mano? –Pregunto al ver como el niño tomaba su manita con fuerza y de esta, salía sangre. Shinju asintió con la cabeza, abrió sus ojos color gris, sorprendiendo al portador del Sharingan, cualquier niño lloraría del dolor, pero este soportaba el dolor sin quejarse.
El Uchiha saco de su pequeño estuche de armas una pequeña bolsa color blanca. Saco de esta unas gasas y un ungüento de pequeño tamaño- Muéstrame tu mano –Shinju dudoso le mostró su mano al ojos de carbón, este observo su mano con cuidado, la herida no era muy profunda, pero si muy larga, prácticamente se había rajado toda la palma y dos dedos. Un poco mas y el pequeño no podría volver a movilizarla- Esto te va a doler -Sin dar previo aviso el único Uchiha le aplico un poco de pomada en la herida, el ojigris se mordió el labio inferior soportando el dolor, aquel ungüento le dolía, pero no era como para llorar. Una vez fue terminada la aplicación y esparcimiento del ungüento, Sasuke tomo las gasas y las puso alrededor de la mano del pequeño, de forma ajustada pero no lo suficiente como para que le doliera.
El pequeño Moreno miro su mano sorprendido- Nunca nadie se ha preocupado de mi, solo Oka-san y las niñas que suelen gritarme que les gusto… pero ellas lo hacen por superficiales –Observo al Uchiha como si fuera un extraterrestre de otro universo ¿Por qué se preocupaba por él?- Arigato (gracias) –Le dedico una sonrisa sincera al mayor, le gustaba su preocupación, le gustaba mucho, ya que él no tenia un padre.
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Camino a paso rápido por la casa, recordando cada escena vivida con el pequeño. ¿En que momento se habían vuelto tan unidos?, ¿En que momentos olvidaron la diferencia de sangre y se volvieron padre e hijo?
¿Cuándo lo dejo entrar en su corazón?
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-¿Y tu padre? –Pregunto, él ya sabia que el pequeño no tenia padre pero suponía que lo había tenido.
-Nunca lo conocí –Explico sin tristeza el niño- En cuanto mamá supo de mi existencia huyo de la aldea, ella tenia miedo de que la obligaran a abortar –Suspiro, aunque todo lo había descubierto a través de espiar conversaciones de su madre con gente a través del tiempo, podía sentir la tristeza de su madre, como si ella se lo hubiese contado personalmente- Al parecer su Clan es importante, por eso le hubiesen obligado a abortarme –Su sonrisa se desvaneció un momento- Ella abandono su familia, su casa, sus amigos, todo por mi... –El Uchiha le observo con atención, las mejillas de Shinju empezaban a sonrojarse y de sus ojos, se asomaban lagrimas- Lo mínimo que puedo hacer para agradecerle todo lo que hizo por mi es amarla –Lagrimas saladas escaparon de sus grises ojos, acariciando sus infantiles mejillas- Aunque no sepa quien es mi padre… Aunque no tenga mas familia que ella… la amo –Se mordió el labio, no quería llorar, no quería y mucho menos frente al portador del Sharingan- Ella me ama, me ama mas que a nada en el mundo… pe-pero… s-si yo no hubiese na-nacido…
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No aguantó mas, dejo escapar las lágrimas a libertad propia, aguantando los gritos que su corazón deseaba soltar- Que humillante, no debo llorar, no debo llorar, es tan humillante –Trato de no soltar mas lagrimas, pero su corazón no lo soportaba, amaba a su madre, mas que a nada en el mundo, pero lo que mas deseaba su corazón era algo que se había retenido por mucho tiempo. Algo que sabia que nadie en el mundo le podía dar, algo que le era imposible obtener y el tema tabú de su madre… Shinju quería un padre, más que nada en el mundo.
El Uchiha se agacho, el pequeño se veía tan débil, tan inofensivo, tan necesitado de cariño. No sabia porque, pero al verlo llorar y aguantar las ganas de gritar de dolor emocional, sintió la necesidad de abrazarlo y lo hizo. Lo abrazo, cargando su minúsculo cuerpo en brazos, Shinju solo aguantaba mas las ganas de llorar, nunca antes había llorado frente a alguien, ni siquiera frente a su madre, siempre se había suprimido las ganas de llorar, las ganas de pedirle a su madre un padre. Pero no lo aguantaba, deseaba un padre, más que nada en el mundo.
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Entró a la habitación del niño, observando el lugar en completo desastre.
El Uchiha se agacho para recoger las cosas y ordenar un poco.
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El ojinegro bajo la vista hacia el pequeño, quien se encontraba tomándolo del pantalón, dio un suspiro y se agacho a la altura del niño, para verle sus ojos color gris- Shinju –hablo serio, el azabache de tonos azules le vio fijamente- No descuides tu entrenamiento –Le ordeno, el nombrado afirmo con la cabeza- Y nada de usar Kunais o Shuriken –El ojigris suspiro triste, a él le gustaba usar armas ninjas, aunque, siempre salía herido al utilizarlos- Y no hagas nada estúpido –Nuevamente, Shinju asintió- Y no aceptes comer ramen hecho por el dobe, porque…
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-Ya vámonos, Sasuke –Le interrumpió el Inuzuka- Ni que fuera tu hijo –Dijo poniendo sus ojos en blancos.
El Uchiha bufo ¿Cuántas veces había escuchado eso desde que conoció al pequeño? Unas cincuenta veces, mino, tantas que ya no se esmeraba en negar la relación sanguínea- Nos vemos, niño –Se levanto de golpe, alejándose del pequeño, pero este no se lo permitió y volvió a sujetarlo del pantalón, el ojinegro le observo por el rabillo del ojo- ¿Qué?
-Uchiha-san, quiero darle algo –Metió su mano dentro del polo, buscando algo, una vez que lo tuvo se lo mostró al mayor, era un pequeño colgante del Ying y el Yang, pero, ha este le faltaba la parte del Yang- Me lo dio Oka-san, ella tiene el Yang y yo el Ying –sonrió nostálgicamente, ante la mirada atónita del mayor- Es uno de mis dos objetos de valor –Los ojos color negro fueron hacia el protector de Konoha, ese era el otro objeto de valor- Quiero que tenga este collar
El azabache se puso serio- ¿Seguro? –Preguntó.
-¡Si! –afirmo, el portador del Sharingan tomo el collar con cuidado, examinándolo- Porque si lo tiene , tendrá que regresar –Ante esas palabras observo de nueva cuenta al pequeño, quien le miraba con cara seria, pero con una sonrisa- Regresa con vida, Uchiha-san.
-Hmp –Sasuke se puso el collar sin vacilar, como estaba con su atuendo de misiones, el cual era el mismo que usaba con Orochimaru y el equipo Taka, se podía apreciar claramente- No lo dudes, Shinju.
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Se detuvo antes de recoger el primer objeto, miro a todos lados buscando algo, un alivio a su sufrimiento.
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-Hoy es el día del padre… -Menciono, el azabache mayor asintió- Solo quedan cinco minutos, luego se vuelve un día normal –Explico, de la nada, sus pálidas mejillas se volvieron rojas, frunció el seño, armándose de valor- Yo no tengo padre…
-Lo sé –No sabia a que se dirigía todo eso, solo sabia que el pequeño estaba asiendo un gran esfuerzo.
-Y-Y yo… -tartamudeo, avergonzándose de si mismo ante su error- Me pregunta si tú… -Deshizo el abrazo del morocho y se sentó al frente de este, mirándolo con el seño fruncido y las mejillas sonrojas- ¿Quieres ser mi padre…?
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Se sentía abandonado, se sentía solo.
¿Dónde estaba el niño que le dio tantos días de alegría? ¿Dónde se encontraba su pequeña razón de existir?
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-Porque para mi… eres como un pa-padre… -Bostezó nuevamente, antes de acurrucarse en el regazo del mayor- Te quiero, papá.
Después de unos segundos el ojinegro se percato que el pequeño se encontraba profundamente dormido, observo el reloj que tenia sobre un sofá, ya había pasado la media noche, ya no era el día del padre. Shinju y él no tenían la necesidad de llamarse "Padre e hijo", sin embargo…
-Buenas noches, hijo
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Él se había ido. Shinju ya no estaba a su lado, lo había dejado solo.
Sasuke salió de la habitación a paso lento, dirigiéndose a la habitación de la Hyuga, dispuesto a iniciar la limpieza en esa habitación. La habitación de ella.
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-Pásamelo –Automáticamente, la mujer se estremeció y observo con terror al hombre que pedía a su niño con tanta naturalidad- ¿Q-Qué…?–Sintió un terror más grande del que había sentido al ver a su padre junto a su hijo. El de ojos negros, continuo con las manos alzadas-Hmp, seguramente lo tomo como una orden –Medito, recordando que la mujer era insegura según el pequeño- Debes descansar –Menciono, tratando de ser considerado con ella, sin embargo, lo decía por el bien del niño, quien no dejaba de ver con preocupación la fatal condición de su progenitora. El Uchiha observo la cara del pequeño y de nueva cuenta a su madre, quien le veía aterrada, sujetando con todas sus fuerzas a su hijo, como si temiese que él se lo robase- Yo cuidare de Shinju –Los ojos de Hinata se abrieron a mas no poder, su labio inferior empezó a temblar, el Uchiha debía estar bromeando ¿verdad? Él no podía estar cuidando de su hijo. No, no podía ser, todos menos él- Shinju estará bien -Le aseguro, pensado que eso tranquilizaría a la joven madre, lo cual, parecía dar el efecto contrario, ya que, la Hyuga mostraba solo temor en sus ojos.
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Desde el primer momento en que la vio en el hospital sintió algo, no era amor ni compasión. No lo quería admitir, pero era respeto y admiración. Hyuga Hinata no era fuerte, tampoco muy bonita, era torpe y descuidada; No obstante, era una buena madre, capaz de dar todo por su único hijo.
Hinata le recordaba a su madre, Uchiha Mikoto.
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-Lo sé –Admitió de mala gana- Pero la única que puede saber cual es lo mejor para mi es Oka-san –Alzo la vista, observando con sus penetrantes ojos color nube amarga a los dos hombres, intentando persuadirlos con su mirada- Y mi madre diría que… -Observo a Hiashi de reojo- Me fuera a vivir con su familia… -El Hyuga mayor esbozo una sonrisa de superioridad- ¡Demo (pero)! Yo quiero estar con Uchiha-san –La sonrisa del castaño se esfumo, a la vez que aparecía una arrogante en los labios del ojinegro- Onegai, solo esta noche –pidió, viendo a los ojos al ojiperla- Mañana seguramente mamá despertara y nos iremos a vivir con ustedes, así qué, por favor… -Se sonrojo aumento, era tan humillante, nunca había estado en esa situación, siempre tenia todo lo que quería y estaba agradecido por eso, pero ahora.
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La rabia volvió a consumirlo y sin pensarlo golpeo el armario, destrozándolo- ¡Maldita Hyuga! –Gritó lleno de cólera, dirigiéndose con rapidez al tocador y golpeándolo directamente en su reflejo, rompiendo el cristal en mil pedazos, lastimando su propia mano- ¡¿Por qué tenia que tenerlo? ¡¿Por qué no pudo abortarlo? –Siguió gritando y rompiendo las cosas, sin dejar espacio a su cordura, destrozo el cuarto- ¡¿Por qué tenían que existir esos dos?
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-Sasuke-kun… -Susurró de la nada la peliazul oscura, sintiendo como su corazón empezaba a latir con fuerza por el nerviosismo- ¿Q-Que hace aquí?
-Hmp, ahora comprendo –Cerro sus ojos color carbón y se cruzo de brazos- De donde saco esa educación Shinju -Automáticamente, madre e hijo se sonrojaron por la comparación- Y lo de los sonrojos.
-Es porque ella es mi madre, Uchiha-san –Explicó el niño abrazando a su madre.
-El parecido se nota –Comento el antiguo traidor de Konoha, entrando a la habitación y apoyándose en la pared.
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Destrozo el lugar, viendo la sonrisa de Hinata en cada rincón y a veces viendo los ojos de Shinju en medio de los cristales- ¡¿Por qué los admití en mi casa?
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-Ven a vivir con migo… y Shinju.
Hinata se sonrojo notoriamente, mientras sentía como sus piernas flaqueaban ¿había escuchado bien?
¿Sasuke quería que vivieran los tres?
¿Cómo una familia?
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¿Por qué tenia que sufrir tanto? Al fin era feliz en compañía de esos dos.
Todas las mañanas era despertado por la Hyuga, quien tenía una sincera sonrisa en su rostro; a medio día iba a entrenar con Shinju; En la tarde iba a una misión corta.
Durante las misiones llego a extrañarlos. Cuando Hinata se ausentaba, él y Shinju salían a comer, a veces hablando de ella.
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El Uchiha reviso en su pantalón color carbón su billetera, sin ser observado por su nueva residente, contó el dinero que poseía y lo tiro al regazo de la ojiperla, quien se encontraba de rodillas en el piso- Ve y cómprate ropa que te quede decente –Expreso con frialdad.
La peliazul oscura levanto la cabeza dudosa, observándolo de forma interrogativa con sus grandes ojos color perla.
-Eres la madre de Shinju y ahora vives con migo, debes verte bien –Explico de mala gana, recargándose en el marco de la puerta.
-No puedo ace-aceptarlo –Inquirió la mujer, levantándose para quedar a su altura- Ya has hecho mucho por Shinju y por mi Aparte, no quiero aceptar tu ayuda, No la tuya.
-No lo hago porque quiera Hyuga. –Admitió.
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¿En que momento esa relación tan fría había cambiado?, ¿En que momento el sufrimiento del otro era el de todos?
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Sus ojos se abrieron casi al mismo tiempo como si el despertar del otro fuera su impulso a seguir el día. En cuanto ambos abrieron los ojos, se miraron de frente, ya que el pequeño se encontraba una cabeza debajo de ellos.
Hinata no pudo evitar sonrojarse al ver al Uchiha enfrente suyo, nunca había estado tan cerca de él en una situación así, ambos, en una cama.
Por su parte, Sasuke la analizó, esperando que ella profiriera un grito que despertara al menor de la casa, cosa que no ocurrió, en cambio, la mujer se avergonzó al verlo. Una sonrisa de medio lado se asomo por los labios del portador del Sharingan, quien de inmediato se percato de que sus manos se encontraban entrelazadas, guardo silencio esperando que su compañera se diera cuenta de eso, más que nada para ver como reaccionaba.
Los deseos del Uchiha no se hicieron esperar, al cabo de unos segundos la madre se percato de que ambas manos se encontraban entrelazadas, un pequeño gemido de sorpresa se fugó de sus labios ante eso, el bochorno era inminente ante eso ¿Cuánto tiempo había transcurrido desde la ultima vez que tomo la mano de un hombre que no fuera su hijo? Mucho…
Ambos esperaron que el otro desasiera la unión, cosa que no ocurrió, pero tras minutos de eterno silencio, ellos dos, al mismo tiempo, rompieron el contacto físico de forma lenta, evitando asustar al otro, más que nada para que no se confundiera con segundas intenciones.
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-¡La odio! -Gritó con recelo.
Sasuke-kun
Sus ojos se abrieron a más no dar, busco con la vista la dueña de esa voz, mas, sólo encontró caos en la habitación.
Uchiha-san
Nuevamente volteó, buscándolos, a ambos. Hinata y Shinju
Sasuke-kun, Sasuke-kun, Sasuke-kun, Sasuke-kun, Sasuke-kun, Sasuke-kun, Sasuke-kun
Uchiha-san, Uchiha-san, Uchiha-san, Uchiha-san, Uchiha-san, Uchiha-san, Uchiha-san
El portador del Sharingan, anonadado se llevó ambas manos a la cabeza, negando con ella. Las voces sonaban tan reales, no obstante, eran parte de su imaginación, él lo sabia.
Sasuke-kun, la cena esta lista
Cerró sus ojos con fuerza, intentando concentrarse en otra cosa que no fueran esas cálidas voces que lo estaban torturando vivo
Uchiha-san ¿Mañana podemos ir a comer un helado, juntos?
No quería escucharlos, ya era demasiado- ¡Cállense! –Gritó, pero únicamente consiguió que las voces aumentaran, preguntándole cosas, hablándole, escuchando sus risas- ¡Que no quiero escucharles!
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Te quiero, papá
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No lo soportó más.
Dejo caer sus manos a cada extremo de su cuerpo y se dejó caer de rodillas al suelo, en medio de un lugar completamente destrozado.
Y lloro.
Cálidas y sufridas lágrimas le invadieron por completo, iniciando en sus ojos, acariciando sus mejillas y terminando en su barbilla.
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Estaba solo.
Nuevamente solo
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¿En que momento empecé a quererlos…? ¿A Ambos…?
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Prometo responder sus RR en el proximo cap.
Ahora estoy muy cansada y sinceramente tengo flojera XD Intentare responderlos mañana o pasado y subirlos (Al menos que la flojera me gane)
y humm... que mas decir? Creo que nada muy relevante, a la que me pidio ayuda para subir su fic, que me disculpe, le ayudare el dommingo si tengo tiempo.
Vale... he estado muy ocupada, mañana me confirmo (*-* oficialmente abre confirmado mi creencia en Dios) (No, el fic no se basa en ideas religiosas)
No tengo tiempo de responder sus RR, los leei y me encantaron todos y cada uno
Adios adios
