"Algún día no será un sueño y estaremos juntos".

LAS CENIZAS DE AKANE

CAPITULO 13 KITSUNETSUKI El espíritu del zorro

—Me llamo Herb y de ahora en adelante me servirás a mí —me dijo esa extraña mujer y no tuve más opción que obedecer, era lo único que podía hacer en esas circunstancias.

Yo no sabía casi nada de japonés, lo que si sabía era defenderme con uñas y dientes. Herb me enseño a pelear, a pelear de verdad. Me tomo un año más o menos poder darle un buen golpe, era una niña de apenas 13 años pero para mí Herb era una diosa en todo aspecto, era guapa, era fuerte, era letal y quería ser como ella. Siempre llevaba consigo una vasija, era una extraña cosa pero no le tomaba importancia.

Conforme pasaba el tiempo comencé a sentir cosas por ella, ¿era amor? Si, si lo fue… pero si me lo preguntan siempre lo negare.

Me trataba bien, vivíamos en una cabaña en un paramo en medio de un bosque en AOKIGAHARA mejor conocido como el bosque de los suicidios, era un lugar tan pacifico; aunque de vez en cuando encontraba a gente colgada de los árboles o tirados por ahí muertos por una sobredosis, yo les tenia respeto y nunca los tocaba ni me acercaba, solo les lanzaba una bendición esperando que encontraran paz, aunque por las madrugadas a veces se escuchaban lamentos. Herb salía todas las noches yo no sabía a donde y jamás preguntaba, mi único trabajo era aprender a pelear.

Pasaron unos dos años, ella y yo nos llevábamos bastante bien. Un día junte el valor suficiente y le pregunte a donde iba por las noches, ella me dijo a un lugar donde puedo sacar toda mi furia y de paso ganarme una buena plata.

—Quiero ir contigo—dije.

—¿Crees que estas preparada?, es un lugar bastante feo no voy a jugar, ¿sabes? — me dijo mientras tomaba mi mano.

—Sí, estoy segura que lo lograre—Le sonreí ampliamente.

—Está bien, hoy te voy a llevar, así que prepárate y lleva ropa muy cómoda.

Partimos casi al anochecer, caminamos para salir de ese bosque maldito hasta la ciudad fueron más de dos horas y mis músculos comenzaban a protestar. Llegamos a un lugar muy común en los suburbios de la ciudad. Era una casa enorme, tenía una barda gigante. Había un hombre en la entrada y de inmediato nos dejo pasar, caminamos por un pasillo techado y entramos a un edificio, bajamos a un sótano del tamaño de una cancha de soccer y eso que la casa de arriba no era tan grande como esperaba. El olor y el calor eran insoportables, muchos gritos eufóricos hicieron que me asustara un poco, Herb apretó mi mano dándome seguridad. Caminamos entre la gente hasta detenernos frente a una especie de ring, dos hombres peleaban, sangraban por todos lados uno cayó y enseguida lo sacaron arrastrando del lugar, lo votaron en un rincón con otros más desmayados o muertos quien sabe. Herb se quito la camisa y me la entrego junto a su mochila solo quedándose en su camiseta de algodón me dijo, —No te metas pase lo que pase no interfieras— subió al ring yo trate de detenerla pero fue imposible, toda la gente gritó eufórica cuando vieron subir a Herb, vi como se abrían las apuestas, eran miles millones de yens los que se veían.

Un hombre gigantesco subió y le gritó a Herb que él seria quien terminaría con ella de una buena vez, muchos apostaron a favor del grandulón. Herb se quedó de pie mientras el gigante se arrojaba sobre ella solo lo esquivaba, la gente comenzó a abuchearla y fue por fin donde pude ver por primera vez lo que ella era capaz de hacer. El monstruo le dio un fuerte golpe en la cara y Herb quedo tirada en el suelo. Me quede inmóvil viéndola ahí, quería hacer algo pero no debía entrometerme en sus asuntos como me dijo antes, solo podía esperar a que se levantara, y mientras el sujeto iba a rematarla con una patada Herb rodo en el piso y se puso de pie, su mirada cambio, no era la misma, lo tomo de la garganta y de un tirón se la arranco, yo no sabía que decir me quede impactada jamás había visto eso el hombre cayó de rodillas y se fue de cara al piso, murió a los segundos asfixiado por su propia sangre. La gente guardo silencio y luego gritaron eufóricos Herb bajo de ahí mientras otros se llevaban al grandulón, le entregaron una enorme, enorme cantidad de dinero que guardo en su mochila junto a su vasija y salimos de ahí.

Ella estaba tan tranquila, yo camine a su lado en silencio, la gente gritaba su nombre y pedían mas pero consiguió lo que quería, no teníamos ya nada que hacer ahí, caminamos de vuelta casa.

Jamás volví a verla de la misma manera, me daba miedo y eso hizo que nuestra relación se enfriara un poco, ella lo sabia pero nunca dijo nada. Al paso el tiempo yo me volví mas callada pero también más fuerte, me enseñó a usar armas, cuchillos, navajas, escopetas, rifles, machetes y las manos, en especial las manos. Me enseño a partir huesos, romper brazos y piernas en segundos, a estrangular sin piedad, dar tiros de gracia entre las sienes siempre practique con cadáveres del bosque que antes yo no me atrevía a tocar pero después ya nada me importo, solo tenía la sed de destruir de matar sin piedad, sin saberlo me estaba convirtiendo en un mercenario sin corazón, sin sentimientos, sin vida…

Una noche, Herb recibió una visita extraña, un hombre muy raro, tenía una especie de orejas de gato o de zorro, me quede dentro de la casa mientras él hablaba con ese sujeto en otro idioma. Tiempo después supe que era mandarín porque Herb no era de Japón si no de ese extraño país llamado China y a partir de ahí todo cambio, se volvió hosca y agresiva conmigo pero yo estaba casi a su nivel y no me intimidaba, solo hacía que mi sangre hirviera seguimos así amándonos de manera extraña o por lo menos yo creí que ella me amaba.

Para ese tempo yo tenía 15 años y ya peleaba en las clandestinas, me conocían como "La mexicana", una extranjera sin nombre, sin pasado, sin familia, sin nada más que un par de puños capaz de matar a cualquiera que se me pusiera enfrente, y así lo hice, de repente ya me había convertido en una atracción para las clandestinas. Fue ahí donde conocimos a Jin Kaze quien nos contrato como sus asesinas personales, el viejo no quería mover ni un dedo y llenarse los bolsillos de dinero, era dinero muy fácil de conseguir, solo teníamos que asesinar políticos extranjeros y del país.

Viajamos por mucho tiempo, por muchos lugares junto al viejo. Después recluto a tres personas más, jóvenes de mi edad, también seres sin una pisca de temor a la muerte. Usagi una estudiante de medicina que le encantaba usar cuchillos. Demian un desertor del ejército ruso de 18 años, quien se escapo cuando asesino a todo un escuadrón de su misma alianza incluyendo al general y comandante en plena guerra. Kogane, una cadete de la policía amante de las artes oscuras y que usaba magistralmente el ataque cuerpo a cuerpo. Todos crecimos juntos y nos volvimos los desterrados amigos inseparables asesinos a sangre fría, vivíamos en la armonía que se puede tener entre gente desequilibrada, reíamos, comíamos juntos hasta nos mudamos dejando Aokigahara y sus muertos por fin en paz, nos fuimos a Kanazawa y ahí nos establecimos permanentemente, por fin me sentía en una familia, pero un día toda esa tranquilidad terminó…

La pelirroja se arrojo sobre mi sin dudarlo, era Herb, de un movimiento limpio le clave la katana en el estómago, él o ella ya estaban prácticamente acabado, tenía heridas de balas golpes y demás, aun así parecía tener una fuerza sobrehumana, seguía queriendo terminar conmigo, le apunte con mi arma pero sentí una presencia que me dio una patada en la mano, era un anciano diminuto con un largo bigote y ropas de color muy extravagante. Me recordó mucho a Happosai. Le dio un golpe ligerísimo a Herb en el hombro, e hizo que se desmayara, la cargo en su espalda y desapareció ente la niebla, rápidamente reaccione y fui donde la otra pelirroja había caído algo en mi se disparo como una alarma, me moví rápidamente le di vuelta y no podía creerlo esa ropa, esa camisa roja, esos pantalones, esa carita tan dulce e inconfundible, frente a mi por fin estaba Ranma Saotome en su versión femenina y herido de muerte por mi propia mano, me removí ahí mismo tome su pulso era muy débil, levanté su cabeza y la coloque sobre mis piernas, la herida en mi mano supuraba con fuerza quemaba y el ardor se extendía por todo mi cuerpo.

—¡NO, NO, NO, NO! ¡¿Que hice, que hice?! ¡KAMISAMA, QUE HICE! —Grité desesperada abrazando el cuerpo inerte de Ranma, su cabeza quedo a la altura de mi pecho, mi corazón latía desesperado y yo lo abrace mas con desesperación —¡Ranma por favor no te mueras, no te vayas! ¡No me dejes otra vez! ¡Ranma despierta, por favor! —repetía una y otra vez.

—Vaya no creí que me odiaras tanto, de verdad, al grado de matarme – Ranma hombre apareció silbando se puso en cuclillas a mi lado y toco a lo que era su versión femenina –No, ya dame por muerto, ahora si tu idiotez termino conmigo, eres tan estúpida, Akane.

—¡Cállate ya maldito tu no existes! ¡Déjame en paz de una buena vez, márchate, aléjate de mí! – Ranma levanto la cara alguien se aproximaba, él no desapareció solo se escuchó como comenzó a silbar y se alejó de ahí, yo podía sentir su presencia y de entre toda la gente que podía llegar tenía que ser ella.

—¡TÚ, QUE HACER CON AIREN!, ¡chica violenta matarlo! — gritó con odio y lagrimas comenzaban a correr por su rostro de amazona, se acercó al cuerpo de Ranma pero lo vio convertido en mujer y lo soltó de inmediato mirándolo con asco. —Tu acabar con airen, yo acabar contigo de una buena vez— Shampoo estaba colérica.

Yo no solté a Ranma en ningún momento y prefería morir ahí mismo a seguir viviendo sabiendo que le había matado con mis propias manos, bese su mejilla y lo abrace más a mí, levante el rostro por un momento y mire a Shampoo tan hermosa, tan altiva, tan orgullosa y su melena estaba seca seguramente se había escondido durante la lluvia para no transformarse en gato, ella levanto mi katana camino con tranquilidad dando vueltas hasta quedar tras de mi iba a cortarme el cuello por la nuca, baje mi rostro y pegue mi mejilla a la de Ranma, él respiraba poca y con mucha dificultad, sentí como ella elevo la katana dispuesta a matarme, escuche un chillido de dolor y la espada caer seguido de voces.

—¿Pero que crees que haces? ¡china traga ratas de mierda! —era Kogane quien había disparado a la mano de Shampoo atravesándola por la palma

—¡¿Ángel, estas bien?! – grito Usagi quien se arrodillo frente a mí.

—Usagi, sálvale, por favor no le dejes morir no así por favor –le suplique aun con Ranma abrazado a mi pecho.

—¡Pero es Herb! ¡Se supone que debes terminar con él, Ángel! — gritó molesta.

—No, no es Herb, es Ranma, esta convertido en mujer, sálvalo por favor.

Ella me miro confundida pero lo observo bien, a pesar que eran idénticos ella confió en mí y reviso sus signos vitales.

—Está muy mal tal vez no llegue a la clínica, hare lo que este en mis manos por el momento, pero debemos marcharnos ya, o de lo contrario no sobrevivirá, le diste tres disparos certeros.

Levante a Ranma entre mis brazos aún era más pequeña que yo, llegó, Demian vio que la tenía entre mis brazos y quiso arrebatármela pero no lo deje.

—No es Herb, Demian, es Ranma y debemos salvarlo está a punto de morir—él me miro y gruño para luego decir.

—Yo me quedo a buscar al Marcela y a Herb ustedes váyanse y llévense esa cosa de aquí.

—A Herb se lo llevo un anciano hace un momento era pequeño y traía un gi anaranjado.

—¿Él viejo? ¿Y como porque mierda se llevó a Herb? — Demian estaba muy confundido.

—No lo sé, pero por favor busca a Carmen y llévala a casa –le dije y él solo me miro con algo de molestia.

—Yo me quedo con el pelmazo de Demian y no se preocupen por la china traga ratas no se va a morir por esa herida, también se queda conmigo – dijo Kogane mientras forcejeaba con Shampoo.

Corrí con todas mis fuerzas con Ranma en brazos no sé de dónde pero saque la fuerza suficiente para hacerlo, lo acomode en el asiento trasero de mi camioneta por un momento me olvide de todo el mundo incluyendo a Carmen, Usagi se subió con él encendí los faros de niebla y pise el acelerador de cero subí a 240 kilometros por hora, en menos de dos horas ya estábamos en la clínica de Usagi y Ranma ya casi no respiraba.

Estábamos muy tranquilas, a Herb le gustaba llevarme a un parque de diversiones abandonado que estaba en Hobara cerca de Fukushima se llamaba takakonuma greenland íbamos por lo menos dos veces a la semana, ese día note a Herb distante y fría y se aferraba fuerte a su mochila, la apretaba con los puños dentro de ella siempre estaba su vasija como era costumbre. Paseábamos y subíamos a los juegos un rato pero su semblante no cambiaba, caminamos hasta llegar al área de fastfood que ya no estaba en servicio y mientras yo trataba de hacer conversación con ella, llego un hombre era el mismo que la había ido a ver al bosque donde vivíamos anteriormente.

—Llego la hora mi señor Herb, debe iniciar su ejército —dijo el hombre con orejas extrañas.

—Lo sé, Mint, solo déjame hacer esto a mí de acuerdo – dijo Herb en un tono neutro.

—¿Que ocurre, Herb?— pregunte confundida

—Carmen yo tengo algo que contarte—Camino un tanto nerviosa, en mucho tiempo la vi nerviosa y eso no pintaba bien, talló su barbilla antes de hablar—Me llamo Herb soy el príncipe de la dinastía Musk, necesito crear un ejército para conquistar el mundo y tu mi querida, eres la elegida para ser la líder, así que ven aquí querida mía— mire horrorizada como el hombre con orejas llamado Mint vertía agua caliente sobre Herb y este se convertía en hombre, era mucho más alto musculoso, el cabello lo tenía más largo y de color negro sujeto en una coleta y dos mechones largos caían por sus sienes.

Yo estaba realmente confundida, no sabía que estaba pasando, Herb de un momento a otro se convirtió en hombre y todo parecía ser una broma. El hombre llamado Mint saco una ánfora llena de agua y se acercó a mí con cautela medida, mientras Herb ya sujetaba mis manos con fuerza, mucha fuerza.

—Te convertirás en zorro mi querida Carmen, el animal más astuto, recuerdas esa frase que me dijiste "kitsunetsuki", bueno, ahora yo cumpliré tu deseo y serás un zorro en cuerpo y alma.

Y el vertió el agua fría casi helada sobre mi…mi cuerpo se encogió, me asuste mis manos y mis piernas desaparecieron, con horror vi cómo se convertían en patas y me crecía una cola. Todo era realmente confuso mordí su mano y escape, corrí despavorida convertida en un zorro, me interne en el bosque y así viví por mucho tiempo.

—Ángel debes tranquilizarte, haré todo lo que pueda ¿de acuerdo? — Usagi inyectaba un poco de adrenalina en Ranma.

—¡Usagi, él no respira has algo!

—No me estas ayudando Akane, ve y cámbiate ese vendaje inmediatamente, escurres sangre por todos lados y me complicas todo.

Mire la herida en mi mano y era cierto, sangraba más que nunca, yo también podría morir ahí mismo y sinceramente no podría vivir con ese cargo en mi conciencia, porque podría matar a cualquiera pero no a Ranma, porque a pesar de todo no lo consideraba una mala persona

Tome unos vendajes y los cambie rápidamente, los apreté más que de costumbre para parar la hemorragia y añadí una almohadilla para absorber más sangre, no sabía si podía ayudar a Usagi en algo pero lo intentaría, Usagi tomo el desfibrilador y vi como daba choques eléctricos en el pecho de Ranma, su cuerpo inerte en la camilla daba saltos al compas de los choques de electricidad que recibía directo de las paletas del aparato resucitador, el monitor cardiaco que había conectado por medio de ventosas a su pecho con anterioridad, no daba señal de que el corazón de Ranma latiera de nuevo.

Realmente me quede parada en medio de la pequeña sala de cirugía en la consulta de Usagi, no podía hacer absolutamente nada para ayudar, solo llorar como estúpida mientras mis manos estaban manchadas de sangre y Usagi no paraba de tratar de resucitarlo.

—Akane, dale respiración de boca a boca mientras yo estimulo su corazón —me ordenó.

Me acerque rápidamente, abrí su boca y pose la mía en la de él, mientras daba aire a sus pulmones, sus labios eran fríos muy fríos… era increíble, por fin tenia a Ranma frente a mi sus labios sobre los míos en un duro intento por salvar su vida.

Akane Tendo, esa soy yo, me mire al espejo del baño, cabello largo, ojeras muy marcadas y piel blanca y la ropa llena de sangre de su sangre, no, esa ya no era yo, yo había matado a Ranma Saotome le había disparado, Akane Tendo ya no existía, ahora era una asquerosa asesina una que ya no valía nada ni tenía honor.

Salí del baño envuelta en una toalla y fui a vestirme, la madera crujía a mis pasos como si supieran que les lleno de deshonra en mi procesión, vi a Nodoka caminar como si nada tarareando una canción, si tan solo supiera lo que hice, si tan solo supiera que mate a su hijo. Me senté en la orilla de la cama secando mi cabello con lentitud, afuera caía una lluvia muy fuerte, el cielo lloraba su partida, unas medias gruesas negras un blusón a juego, tacones de aguja y un abrigo para despedirlo era lo que me había puesto, ate mi cabello en un rodete con perlas, no se me antojaba arreglarlo ni siquiera use maquillaje ostentoso y un par de gotas de perfume, solo era eso una sombra de lo que fui, ahora era un monstruo, los empleados me esperaban esa noche era la inauguración del Borderline y el show debía continuar, yo era la atracción principal.

Pase rápido a la clínica de Usagi las cosas no cambiaban Ranma aún seguía ahí hice todo lo que estuvo en mis manos para traerlo lo más rápido que pude pero no lo logre justo cuando llegamos a la clínica el corazón de Ranma se detuvo.

—Ángel creí que estarías en el Borderline hoy inauguras ¿no?

—Sí, pero tenía que pasar a despedirme de él – lo mire solemne en esa camilla de hospital cubierto por una sábana blanca

—No exageres solo está en coma es normal le disparaste cerca del corazón –hizo un ademan restándole importancia.

—Está muerto lo sé, no va a despertar y todo por mi culpa, además como puedes estar tan tranquila, es una persona, es un ser humano, como si esto fuera normal, como comerse una galleta.

—¡Para mí lo es!, recuerda que esta clínica es "especial" para los trabajos de Carmen – dijo con seriedad.

—Eso es lo que me confunde, es que así como debo ser fría y calculadora con ustedes no puedo serlo no con él – acaricie un mechón de su cabello.

—Tu serás lo que quieras ser nosotros no podemos obligarte a nada, pero ya estas dentro y no puedes echarte para atrás a estas alturas, aunque si lo haces tendrías que irte lejos y vivir en las sombras. Es mejor que tener una vida desahogada como la que llevas, tienes poder, un poder que nunca jamás encontraras en ningún otro lugar, esto solo es circunstancial es tu primera vez y duele, pero después, cuando pase, veras las cosas diferentes, tal vez te sientes así por que él significa mucho para ti, pero recuerda las palabras de la mexicana, aquí no se permiten debilidades y si tus enemigos se dan cuenta que este hombre es tu debilidad ¿crees que no vendrán por él a matarle?, yo pienso que debes crecer, esto es una sabia enseñanza para tu nuevo camino y este tú lo elegiste nadie te obligo.

Sus palabras calaron hondo en mí, tenía razón en todo y por Kami que la tenía.

—Bien, debo irme me esperan en el casino.

—Ve con Kami y que todo sea un éxito —me sonrió cálida mientras me abrazaba y yo correspondí.

El Borderline estaba a reventar risas, música, apuestas, todo estaba perfecto.

—Akane tenemos que hablar — el tono de Akira era serio, demasiado.

—Dime – le ofrecí una silla en la mesa que solíamos ocupar Carmen, Marcela, y yo

—¿No sabes nada de Marcela aun? Quise preguntarte en la casa pero con la tía rondando me fue imposible.

—No Akira querido, no sé nada de ellas desde hace una semana que desaparecieron, pero en cuanto tenga noticias te informare enseguida ¿de acuerdo? —Le dije tranquila.

—Está bien me voy a hacer la ronda por el hall—el semblante de aquel hombre era de tristeza absoluta y seguramente la extrañaba tanto como yo. Mire a mi alrededor todos paseaban, reían, hablaban amenamente, parecía que no tenían preocupaciones y yo aquí enfurruñada en una mesa con una botella de ron y un vaso de hielos, me serví un poco más de la mitad del vaso, la noche iba a ser larga, entonces cuando todo parecía aburrido un chico se acerco a mi mesa con mucha cautela.

—¿Hola, tu eres el Ángel?

—Depende de quien la busque – fruncí el ceño.

—Mi nombre es Hanamichi Jon y estoy buscando a Ranma Saotome.

Definitivamente la noche iba a ser larga

….

La mujer china caminaba de un lado a otro encerrada en una celda

—¡Oye ya cálmate china loca! —Kogane le grito desde su oficina.

—¡Tu callar policía estúpida! —ella se arrojó a los barrotes.

—¡¿Cómo me llamaste, maldita gata?!- sus pasos eran rápidos y pesados se acerco a la celda quedando nariz con nariz

—¡Lo que escuchar policía loca y estúpida! –gruño apretando la mandíbula.

Kogane se arrojo con fuerza a los barrotes y sujeto a Shampoo de la nuca azotándola contra el frio metal.

—Escúchame bien, porque te lo voy a decir una sola vez, cállate el puto hocico si no te voy a meter una bala entre los ojos, y de esta nadie te va a salvar, si no fuera por Akane ya te hubiera matado.

—¡Tú no darme miedo, menos esa chica violenta y tampoco necesitar misericordia de ella!

—Deberías de estar agradecida de que no he acabado contigo—Kogane la miraba fijamente.

—Tú policía escuchar esto, Shampoo no tener miedo de ti ni de ella, Shampoo poder matarlas a las dos –sus dientes rechinaron.

—No me hagas reír, estúpida – Kogane apretó mas contra los barrotes y Shampoo tembló en su sitio cuando un arma fría apunto a su frente.

—¿Ves?, como si me tienes miedo maldita china traga ratas, ahora, vas a sentar tu enorme trasero en aquella esquina donde esta esa traidora de mierda y te vas a callar de una buena vez, porque de aquí no vas a salir tan fácil ¿entendiste? por lo menos no hasta que Akane decida que hacer contigo, y si por algún motivo intentas escapar yo misma te cazare como si fueras una maldita rata de esas que te comes en salsa agridulce, así que estas advertida, Shampoo— y la soltó arrojándola contra el suelo alejándose del lugar silbando una canción.

—Esta me las vas a pagar Akane Tendo —Shampoo soltó un golpe en el suelo chillando mientras su herida sangraba.

—Yo también quiero venganza pero hay que ser cautelosas ellas son amigas de la mexicana y pueden acabar con nosotras rápidamente, tu necesitaras mi ayuda y también de la de Herb yo se que ella pronto volverá y te recompensara muy bien si eres su aliada—Kiomi la chica que estaba involucrada con el atentado en el Borderline y que además era la hostess del lugar, se acerco a Shampoo tranquilamente y le susurro todo eso en el oído. Shampoo no podía estar más feliz de haber encontrado tan fabulosos aliados, se aliso el vestido y se sentó con una sonrisa atravesando su cara.

—Ranma… Ranma….

Me sentía pesado, mi cuerpo estaba rígido y tiritaba, no podía mover mis brazos ni mis piernas el lugar era oscuro y muy frio. Alguien me llamaba.

—Ranma… ¿dónde estás, Ranma?

—No puedo moverme ¿quién eres? – en ese momento me di cuenta que estaba acostado en una cama en medio de un cuarto oscuro, no había nada de luz, escuche unos pasos ligeros acercándose a mí, estaba acorralado, no podía mover ni un dedo, ¿pero dónde diablos estaba? mi cabeza daba vueltas y solo veía imágenes borrosas de una chica de cabello largo y negro apuntándome con un arma y de ahí frio demasiado frio.

—¡Ranma, aquí estas! – de pronto una luz tenue se poso a un lado de mí.

Akane, la chica de mis sueños ahí estaba de pie, a un lado de la cama con su cabello corto y su inmaculado vestido blanco.

—¿Cómo te sientes Ranma? –ella me acaricio un mechón del cabello y de repente toda la pesadez, el frio y el dolor se esfumo en un instante.

Me senté en la cama aun con la sabana cubriendo la mitad de mi cuerpo.

—Creo que ya estoy bien ahora que estas aquí, ¿pero qué diablos me paso, dónde estoy?

—Estas en el límite de la vida y la muerte, en el limbo, tu cuerpo físico está luchando una batalla para que sigas con vida y tú eres el guerrero mas fuerte siempre has sido invencible.

Ella sonrió y su cabello se agito ligeramente y de pronto un dolor fuerte en mi cabeza un flash paso por mi mente, era una mujer muy parecida a Akane pero un poco mayor, de cabello largo y negro como el de ella era como las primeras veces que la había visto.

—¡Eras tú, tú me disparaste! o por lo menos era idéntica a ti.

—¡NO! —Ella se alteró —¡no era yo! ella es otra, es una impostora Ranma.

—Pero es que es idéntica a ti, solo un poco mayor y con el cabello diferente.

—No Ranma, entiende, esa no era yo… ella quiso matarte yo nunca haría eso, yo te amo.

Esas dos palabras hicieron eco en mi pecho sentí una calidez indescriptible, la tome por la cintura y la atraje hasta mí, se acurruco en mi pecho, acaricie su cabello corto pase mis dedos por el contorno de su cara, sus pómulos sonrojados, sus labios delicados y sus ojos, esa mirada dulce. Bese su coronilla, Akane, mi Akane…Un dolor fuertísimo ataco mi cabeza todo me dio vueltas, ella se separo de mi y como mantra repetía ella no soy yo luego todo oscuro y frio otra vez.

—No se de quien me hablas chico —fingí serenidad.

—Sí, si sabes — dijo más serio, se sentó en la silla que antes ocupo Akira.

—Yo no conozco a ningún Ranma Saotome y no tengo tiempo de hablar contigo, estoy manejando mi negocio como podrás ver —Extendí los brazos y después di un trago a mi vaso.

—Tú eres Akane Tendo, la ex-prometida de Ranma, yo soy Jon su compañero de entrenamiento.

Ok toda la serenidad que fingí tener se esfumo, pero no ahora Akane Tendo ya no existía

—¿Akane Tendo?, ella ya no existe.

—De acuerdo "Angel", por favor no me lo hagas más complicado, tengo días buscando a Ranma yo vi cuando te lo llevaste en una camioneta junto a otra mujer, justo el día que la mexicana desapareció.

—Oye esto no lo podemos hablar aquí —gruñí— Sígueme.

Lleve al chico a mi oficina que antes era de la mexicana, observe como Akira mientras avanzábamos entre la clientela nos miraba y se señalo el ojo izquierdo eso quería decir que estaría pendiente de todo mientras yo no estaba, me senté en el amplio sillón de cuero reclinable, mientras el chico ahora muy temerosos se sentaba frente a mí, saque la beretta y la puse sobre el escritorio para mí esto no era un juego y trago duro.

—¡Por favor Akane no me vayas a matar! ¡Yo solo quiero saber donde esta Ranma! —el pobre chico se desmorono frente a mí, extendió sus brazos desnudos y agacho la cabeza, mientras una gota de sudor caía en mi nuca.

—Tranquilízate quieres no te hare nada si no haces nada estúpido – la verdad me quería reír, pero mi cara se mantuvo seria.

—Señorita Ángel, por favor le suplico me diga donde esta Ranma, no ha regresado al hotel, ni él ni Shampoo tampoco el maestro, estoy solo, no conozco a nadie y no sé qué hacer.

—Shampoo esta en un lugar muy placentero no te preocupes por ella –mi ceño no se podía fruncir más, ¡¿acaso esa maldita gata tenía que relucir en todos lados?!

—No es eso yo no me preocupo por ella no me agrada en lo absoluto, no me mal entienda, en todo caso yo me preocuparía mas por usted señorita Ángel, Shampoo quiere matarla —me enterneció que el chico se preocupara por mi pero no podía mostrarme débil.

—Eso lo sé, desde hace años a tratado de matarme pero mira, no lo consiguió antes, ahora menos. —acaricie la beretta.

—Sé que usted es muy poderosa señorita, vi su pelea contra madame Tusseu , y me queda claro que es una gran exponente del arte de la espada samurái y las armas de fuego, pero ella es perversa y sucia.

—Eso también lo sé, cariño no te preocupes, créeme ella no me tocara ni un cabello, pero dime tu de donde me conoces porque yo nunca te había visto en mi vida.

—¡Oh vaya! esto tal vez le suene incomodo pero yo fui uno de sus grandes admiradores y no solo por su belleza si no por su carrera como artista marcial, se puede decir que conozco muy bien su vida y sé que usted está muy enamorada de mi amigo Ranma, el no paraba de hablar de usted ni de buscarla hasta que el maestro le …– No deje que siguiera hablando.

—A ver detente un momento, ¿quién diablos te dijo que yo lo amo y que no paraba de hablar de mi o buscarme? por favor no digas mentiras, ¿sabes? Me estás haciendo enojar muchísimo y no creo que quieras verme enojada ¿verdad? — mi cara estaba tan roja para ese momento pero era más la furia que sentía de escuchar esas cosas tan estúpidas, di un fortísimo golpe en el escritorio y me estire sobre el mueble quedando frente a su cara, el chico pego un brinco y se enfurruño en el respaldo de su asiento temeroso de mi.

—P…perdón señorita yo no quise hacerla enojar por favor no me mate—él tenía los ojos cerrados.

—Ya, ya, deja toda esa mierda de que voy a matarte no lo voy a hacer por ahora, pero de verdad no quieras venirme a decir a estas alturas que Ranma Saotome es un santo, eso que se lo crea su madre—me senté otra vez —te diré donde está porque ya me tienes harta de todas las estupideces que me estás diciendo, pero que te quede claro que esto lo hago porque se me da la gana no porque realmente me importe Ranma Saotome, yo tengo una deuda enorme con su madre y padre— saque un papel del escritorio y escribí la dirección de la clínica de Usagi en el —toma, cuando llegues ahí dile que el Ángel te envió y por ningún motivo quiero que divulgues por ahí mi nombre, ni quien soy, ni nada de lo que fui, ¿entendiste pequeño ratoncito? — acaricie su cabello y el solo asintió, estaba temblando – ahora márchate no quiero verte por aquí otra vez si no yo misma me encargare de matarte.

—S...si señorita, perdone y no se preocupe no me volverá a ver por aquí lo prometo, yo solo quiero ayudar… con su permiso — el chico salió casi corriendo de la oficina.

Me deje caer pesadamente en el sillón

—Felicidades ahora hasta haces llorar a un pobre chico con buenas intensiones ¿andas en modo perra tu también?

No podía créelo, Ranma estaba ahí a un lado de mi escritorio como si nada, su camisa roja su cara de niño de 16 años no había cambiado en absoluto, tenía tantas ganas de abrazarlo pero me contuve.

—¿Qué quieres? — le respondí molesta, según yo.

—A ver, primero me matas a tiros y luego ya de la nada estas ofendida conmigo, ¿pero que les pasa a las mujeres feas como tú? — se dejo caer en la silla que ocupo Jon hacia un momento.

—Fea y todo pero aun así me visitas ¿no?, ¿dime porque desapareciste cuando te necesitaba?

—Pues porque realmente no me necesitabas, Akane escucha, yo no existo ¿sabes? estás loca, crees verme pero no estoy aquí porque tú me mataste ¿captas?, el muy infeliz me hacía sentir tan culpable —además tú no tienes nada que reclamarme realmente yo no quiero estar contigo, estuve dándole vueltecitas a Shampoo que con los años se ha puesto mejor que antes, ahora ya sé porque te cambie por ella — una media sonrisa petulante adornaba su hermoso rostro.

Mi mandíbula no podía dislocarse más sentía que tocaba el suelo.

—¿Que acabas de decir?, a mi no me importa lo que tú hagas con esa zorra por mi puedes largarte con ella, es mas vete en este mismo instante, cerré los ojos con fuerza no podía llorar no quería llorar mas —troné los dedos de manera demandante señalando la puerta.

—¡Tú a mí no me vas a ordenar nada Tendo! —me tomó por la cintura, me atrajo hacia su cuerpo y con una fuerza brutal me azoto contra la pared, me beso como nunca, con fuerza paso sus manos por mis pechos sobre la tela que los cubría mientras con sus piernas abría las mías.

Alguien abrió la puerta de improvisto y ahí estaba yo de pie contra la pared medio despeinada y con la cara roja no sabía ni por que acaso no dijo el que eran alucinaciones mías? por que yo las sentía muy reales

—Vaya, vaya… ¿acaso la princesita de Japón está jugando a masturbarse en la oficina del zorro?

—¿Qué quieres Demian? – me sacudí las medias y alise mi peinado mientras me sentaba en el sillón nuevamente.

—Vine a ver como andaba todo por aquí, te vi subir con ese muchachito gordo, ¿acaso es tu nueva conquista?, creí que tenías mejores gustos —despreocupado subió los pies al escritorio y se los baje de un manotazo.

—¿Te crees muy especial?, ¿crees que puedes venir a mi oficina a hablarme de esa manera?, no me retes Demian, no me retes por que así como me ves puedo hacerte mucho daño.

—Vaya, el espíritu de la mexicana ha invadido tu cuerpo, le hablare a la bruja esto, es chisme de última hora, pero será después, vengo a prestarte mis servicios – se inclino en un ademan de caballero que ni él se la creía.

—¿Servicios de que o para qué? No te necesito —saque mi polvera y retoque mi lápiz labial rojo sangre.

—Mira el monitor —me señalo una pantalla grande que estaba detrás de mi —ves a ese tipo alto de cabello rubio, está haciendo trampa y te está robando una buena pasta trae unos naipes debajo de su manga.

Me acerque al monitor y lo observe fijamente en tipo estaba rodeado de mujeres y de hombres que alababan su rutina en el juego de cartas, de un movimiento que para alguien que no tiene los ojos entrenados para ver movimientos rápidos, saco un naipe para ganar la partida.

—¡Mierda! ¿Dónde diablos esta Akira? — gruñí, tome mi arma y la guarde en mi bolsillo junto con un abre cartas que saque del cajón, salí disparada hacia ahí y Demian detrás de mí.

Llegamos a la mesa el tipo me vio y se puso ligeramente nervioso pero lo disimulo.

—Oh señorita asistente, bienvenida ha venido a felicitarme por mi incipiente triunfo ¿cierto? – era petulante y desdeñoso hizo un movimiento de mano para que me acercara y así lo hice yo puse mi mejor sonrisa.

—Bien, he observado que ha ganado bastante señor…

—Khristoff, Albert Khristoff pero acérquese no le voy a morder, claro, a menos que usted quiera ja ja ja—el río a carcajadas y la gente que le rodeaba también.

—Cierto es señor, he vendió a verlo por ese motivo—me acerque dando pequeños pasitos cautelosos, hice un análisis rápido había cinco hombres en diferentes mesas muy cercanas unas a las otras, muy parecidos, rubios altos todos dieron miradas evasivas entre sí, me acerque más hasta pararme frente a él y cuando levanto su mano para tomar mi barbilla de un movimiento rápido saque el abre cartas y rasgue su camisa, todos los presentes dieron un paso hacia atrás y vi como los cinco hombres se ponían de pie, mientras a Demian ya lo tenía tras de mi con dos armas preparadas apuntando a diferentes puntos, la gente se conmocionó un poco pero diablos era el Borderline popular por su dueña y sus arrebatos con las armas. Saque por lo menos diez cartas diferentes.

—Así que, señor Khristoff usted pretendía venir a mi casino a robarme ¿he?

—Señorita asistente esto es un complot, no sé cómo llegaron esas cartas aquí – el tipo temblaba de miedo y la gente comenzó a cuchichear.

Los cinco hombres se arrojaron sobre mí cuando de la nada apareció Akira con un par de guardias de seguridad y los sometieron.

—Oh señor respecto a eso no me llame señorita asistente, mi nombre es Ángel —Con una sola mano doble su brazo tanto que logre dislocárselo, él se retorció y chillo como cerdo, con la otra mano sacó una pequeña pistola clásica de su bolsillo y me apunto en la frente yo no lo solté y justo cuando intentaba apretar el gatillo cayó desmayado Demian le había dado un cachazo en la cabeza.

Otro guardia vacio las fichas que tenia guardadas en los bolsillos mientras lo sacaba arrastrando a la calle

—Casi te matan, japonesa – Demian sonreía

—Casi, y por cierto, ¿de qué servicios me hablabas? — le di la mejor de mis sonrisas.

Nos dirigimos hacia la mesa vip que siempre ocupábamos, me sirvieron una copa de ron y a él vodka, que se tomó como agua.

—Pues le presento a su nuevo guardaespaldas, pero le advierto que mis servicios son costosos, claro, a menos que se acueste conmigo ya por eso le haría un 10 por ciento de descuento —sonrió socarrón.

Mi mente viajo a Nerima y en la cara de Demian vi reflejado el rostro de mi hermana Nabiki , y así las cosas no podían salir mal ¿verdad?

—Oye, ¡hey chico, espera!

—¿Yo? —Jon bajaba rápidamente las escaleras del Borderline mientras Akira le llamaba desde un pasillo lateral.

—Si tú, ven, acércate.

—¡Por Kami! ¿Ahora que hice?, le juro que no le hice nada al Ángel solo se enojó poquito pero ya se le paso se lo juro —Jon estaba muy nervioso, Akira era mucho más alto y corpulento que Ranma pero podría jurar que eran muy muy parecidos.

—No, tranquilo, no te hare daño, pero si quiero que me digas ¿Para qué has venido a ver al Ángel?

—Es que yo le prometí que no diría nada, si no ella me va a matar compréndame por favor.

—Tranquilo soy muy cercano al Ángel yo guardare en secreto lo que me digas lo juro.

—Mph, vine a preguntarle acerca de Ranma Saotome – Jon hablo muy rápido y agacho la cabeza en señal de sumisión – por favor no me mate.

—¿Y tú porque estás buscando a mi primo? – la curiosidad de Akira era sincera.

—S…su primo—su rostro se puso blanco— yo no sabía que tenía primos.

—No tenemos mucha convivencia pero si, él es mi primo, su madre es hermana de la mía que en paz descanse.

—Oh yo lo siento mis condolencias señor..?

—Oh perdón Torii Akira, pero puedes llamarme Akira – El sonrió reconfortando al asustadizo chico.

—De acuerdo Akira, pues el Ángel solo me dio esta dirección y dijo que cuando estuviera ahí dijera que ella me enviaba – Akira tomo la tarjeta entre sus dedos y leyó conocía la dirección a la perfección.

—Dale, debe estar muy mal para que el chico este ahí, es una clínica no te preocupes te aseguro que está recibiendo la mejor atención medica de Japón.

—¡Oh cielos es un hospital! —Él se alarmo.

—No, solo es una pequeña clínica, pero eso también es un secreto ¿de acuerdo?

—Si de acuerdo.

—Oye, tú estabas en el parque de diversiones ese día ¿verdad? ¿de casualidad no viste a alguna de las hermanas Álvarez?

—No, lo siento, no llegue a ver casi nada.

—Mmm… ya veo, lamento mucho haberte causado molestias Jon, sigue tu camino y si recuerdas algo de las hermanas avísame ¿quieres?

—Si claro Akira.

—¡Diablos debo irme! parece que el Ángel está haciendo de las suyas.

A lo lejos se podía ver a Akane discutiendo con un hombre rubio, Jon salió del border se fue directo a su hotel que estaba a unas cuantas calles de ahí, no conocía la ciudad y de noche podría perderse así que decidió ir por Ranma en la mañana, se enfundo la chamarra y camino a paso rápido, el ya estaba metido hasta el copete en esto pero no desistiría, a sus ganas de ayudar a su querido amigo para recuperar su memoria y a su amada, aunque había jurado por su honor que nunca revelaría que el maestro le había borrado la memoria a Ranma, aun así estaba dispuesto a ayudarle.

—Y es que si las cosas se hacen por amor nada podría salir mal ¿verdad? —se dijo así mismo.

La tarde cayó y Nodoka estaba preocupada, había algo que le golpeaba el pecho como un presentimiento. El aire comenzó a faltarle y decidió salir para despejarse, el jardín sería un buen lugar, pero por alguna razón no lo hizo, por impulso salió de la casa. Empezó a hiperventilar, hasta que sintió una presencia tras ella que le hizo dar un salto por la sorpresa .

—No te asustes Nodoka.

—¿Como no hacerlo?, esperaba no encontrarme con…usted.

—Yo creo que sería inevitable de todas formas.

—No tengo tiempo para esto.

—¿Te sientes mal? —se acercó a ella al ver como se agitaba. Un tanto preocupado.

—¡Aléjate de mí por favor! —camino unos pasos molesta.

—Solo vengo a hablarte sobre Ranma—Dijo de manera hostil al sentir el rechazo de Nodoka Saotome.

—¡Ranma! ¡¿Qué sabes de mi hijo?! —Regreso acortando la distancia exigiéndole una respuesta.

—Él está en la ciudad, vino conmigo.

—¡No sé qué haces aquí y no me interesa saberlo, pero te exijo que me digas ¡Donde esta!

—Creo que estás perdiendo a compostura y eso no es nada femenino.

—¡No me vengas con esas tonterías! ¡Hace dos años que no lo veo! —Nodoka se parto de golpe y cambio el tono de voz a uno más pasivo—dos años, Jin.

Él se cruzo de brazos y camino a la acera de la casa. Se giro hacia Nodoka y con mirada fría la observo, ella se quedó expectante, quería correr y no dejarlo ir hasta que le diera una respuesta pero sabía que era inútil, sin embargo antes de desaparecer el habló.

—Habla con Akane, ella sabe dónde está Ranma.

Nodoka abrió los ojos por completo y corrió para avisar a su esposo a Genma Saotome, necesitaba a su familia.

En la casa todo parecía estar tranquilo, todo siempre estaba tranquilo a pesar de tanta tensión de los últimos días desde la llegada de Genma, pero no en mal sentido, el trataba de meditar para saber cómo encontrar a su hijo, oraba para que los dioses se lo regresara sano y salvo.

En medio del jardín estaba terminando de meditar cuando sintió la presencia de Nodoka, cuando abrió los ojos la vio agitada y desesperada, lo que hizo que de un salto se levantara que uno de sus instintos se despertara.

—¡¿Qué pasa?! —corrió a su lado y e ayudo a sentar en la pequeña banca.

—Genma—dijo agitada—Ranma…nuestro hijo está aquí.

—¡¿D…donde?! ¿Cómo lo sabes?

—Kaze estuvo aquí.

Genma tenía ganas de explotar en cuanto escucho el nombre de Kaze sintió su sangre hervir.

—¡¿QUE DEMONIOS HACIA AQUÍ?!

—Cálmate Genma, vino a decirme lo de Ranma—ella lo detuvo pues el Sr. Saotome estuvo a punto de salir a buscarlo—Al parecer Akane sabe dónde encontrarlo, hay que esperar a verla para que nos diga y poder estar con él, ya no tenemos de que preocuparnos—Nodoka se tranquilizo finalmente para controlar a su esposo.

—Ese, imbécil…—dijo apretando los dientes. —No lo quiero cerca de ti.

—Tranquilo cariño, yo sé defenderme en caso de ser necesario.

—Eso lo sé perfectamente—gruño molesto.

Nodoka estallo en una gran carcajada extrañando por completo a Genma.

—¿Qué es tan gracioso?

—No recuerdo la última vez que te vi así de celoso.

—¡Yo no estoy celoso, debe ser imaginación tuya!— le dio la espalda para ocultar su vergonzoso sonrojo.

Nodoka se abrazó a él por la espalda, no había duda que aun después de tanto tiempo, de tantos errores cometidos por ambos, de tanta distancia, se seguían amando.

Genma se giró para encontrarla, para apretarla fuerte contra su pecho.

—No me dejes nunca…—Genma hablo bajito para que ella fuera la única que le escuchara.

—Si no lo he hecho todo este tiempo, ¿qué te hace pensar que lo haré ahora?

—No lo sé— se encogió de hombros.

—Cuando nos casamos hice un pacto, contigo hasta la muerte, ¿recuerdas?

—Como si hubiese sido ayer, pero…es decir…después de todo…¿aún me amas?

—Siempre, eres el amor de mi vida—le dijo acercándose a su rostro— ¿Y tú, aun me amas?

—Hasta mi último aliento.

La beso rudo, fuerte y posesivo amaba a esa mujer, daría su vida por ella, no se arrepentía de nada y si fuese necesario repetir todo el pasado para llegar a ese momento tan pleno lo aceptaría con gusto…

Cerramos las puertas del Borderline a las tres en punto de la madrugada. Yo no tenía sueño, conduje mi jeep hacia la clínica de Usagi me había dado una copia de la llave, todo estaba ligeramente alumbrado entre hasta la habitación y me percate que todo estuviera en orden, fui a cambiarme al baño me puse una pijama de franela el frio era infernal, cambie el vendaje de mi herida ardía como los mil demonios de todos los infiernos conocidos , me tome un analgésico para el dolor, acomode unas cobijas en el sofá del fondo y me recosté, a los cinco minutos mi móvil sonó, salí de la habitación para no perturbarle.

—¿Hola?

—¿Hola, Akane? — era una mujer.

—Sí, ella habla – respondí titubeante.

—Habla Lyla Torres, cariño, sé que es de madrugada por allá, pero por fin me libre del trabajo y sé que no me conoces pero yo a ti sí, me se toda tu vida como la palma de mi mano, Carmen me hablo mucho de ti – ella hablaba tan normal.

—Lo lamento pero yo a usted no la conozco — trate de ser seria y hosca, aunque había mencionado a Carmen, me moría de curiosidad por preguntarle si sabía algo de ella.

—Bah, realmente no es necesario que me conozcas aun…en fin tengo que darte unas instrucciones, Carmen fue muy específica.

—Adelante, dígalas.

—Dale, no seas tan formal, si casi somos de la familia ja ja ja, bueno te decía, Carmen me dijo que en su habitación debajo de la mesita de noche hay un teléfono móvil, sácalo de ahí, ella se comunicara contigo en el momento indicado, solo tú, ella y yo sabemos de ese número, es el único que no está intervenido por nadie, confiamos todo en tus manos, recuerda, mi trabajo es informarte de absolutamente todo, todo lo que quieras sobre cualquier cosa o individuo que necesites, así que ya sabes mi numero está en la agenda de tu teléfono, hasta luego— la llamada se cortó y entré con cuidado a la habitación.

Y ahí estaba yo sola otra vez…apoye mi cabeza en el respaldo del sofá realmente no me sentía muy bien conmigo misma, casi mato a Ranma y Carmen había desaparecido precisamente en estos momentos que tanto la necesitaba, había algo que me sonaba mucho ¿acaso Carmen sabía que esto pasaría?, quizá por eso aquella ocasión cuando le hablo en español a marcela y que en ese momento no entendí pero ahora si, recuerdo bien le dijo: "Tranquila ella es la indicada" refiriéndose a mí , por lo menos las clases de español de Marcela funcionaban muy bien en mí.

¡CARAJO! grite internamente, frustrada tallé mis manos con mi cara,

—Tranquila Akane tranquila, respira profundo, todo esta patas arriba pero lo vas a solucionar así que adelante tenemos que ser fuertes ¿de acuerdo? —me levante del sillón con toda la actitud y luego caí otra vez sentada. —A quien quiero engañar, no podre hacer ni la mitad de cosas que hacia Carmen – dije en un murmullo.

Me recosté nuevamente, mañana seria un nuevo día, el invierno se avecinaba era muy crudo y estaba helando cuando me quede profundamente dormida.

Desperté en las penumbras, sentí un objeto extraño en mi cara específicamente en mi nariz, mis ojos dolían, los abrí con dificultad. Había una tenue luz en una mesilla al fondo de la habitación, no podía mover mi cuerpo, dolía hasta los dedos, trate pero fue inútil, vi como una manguerilla serpenteaba desde mi muñeca hasta una botella que colgaba de un tubo metálico, con la tenue luz observe una maquina a mi lado de esas que te miden los latidos del corazón, en la pared vi el reloj digital eran las cinco de la mañana, trate de hablar y solo pude emitir gruñidos ¿Dónde diablos estaba? No recordaba nada mi cabeza dolía, me sentía mareado. Inútilmente trate de mover mi cuerpo mi respiración se agito por la desesperación y mi corazón latió descontrolado, la maquina comenzó a emitir sonidos de alerta, sentí como alguien se levanto de un sofá cama que estaba al fondo en la parte más oscura y alejada de la habitación se apresuro a llegar a mi lado, la luz era tan tenue que no podía distinguir bien además mi vista era un poco limitada por el momento, enseguida comenzó a revisar el aparato, cogió la manguerilla y reviso que el liquido pasara bien así como el oxígeno, una mascarilla era lo que sentía en mi nariz, al parecer todo estaba en orden, desactivo la alerta del aparato, encendió una lamparita delgada de mano y abrió mis ojos, creo que no se dio cuenta que yo estaba despierto, intente hablar pero solo pude emitir un gruñido espantoso, ella se paralizo… apago la linternilla y encendió la lámpara de luz blanca de la cabecera de la camilla,

Mirando hacia el techo con los ojos cerrados se aliso el cabello negro y largo que caía por los costados de su cara, se trono los dedos de las dos manos, luego tallo sus manos por su rostro dio un suspiro y se acerco a mí con cautela, sus ojos color café se clavaron en los míos tenia las pestañas negras y espesas, una nariz respingada y sus labios eran perfectos, ella me miro con ternura y unas lagrimas resbalaron por sus pálidas mejillas, después de un silencio que me pareció eterno sonrió era la sonrisa más bonita que había visto en mi vida, algo dentro de mí se removió intranquilo, con cuidado me quito la mascarilla de oxígeno y comenzó a hablar

—Ranma, por fin despertaste.

Y yo pude articular algo en mi boca seca

—¿Q…quién eres? —pregunte

Ella se tapo la boca y gruesas lágrimas resbalaban por su hermoso rostro.

Continuara…

Jelousukiiiiiiii (lean hasta abajo que les dejo notas ok)

Como están ya ven esta vez no me tarde nada en actualizar… bueno esta vez fue menos tiempo ya, ya relájense quiero agradecerles infinitamente que sigan leyendo esta historia que cada vez se vuelve más intensa pero es que no me quiero despedir de Carmen , en fin mil mil millllllll gracias por enviarme sus mp y presionarme como lo hace Maggy Magaña por cierto un saludote , también a Akane Guzmán,Estrella victoria Eyren valencia, Carmen Fiestas,Dani Camacho, a mi super adorable patohf ,viopaag2312,Arelisa,Mina Ain0,DenKar,kioh,Anymary79 y a todas las personas que se toman la molestia de dejarme review como guest , a los lectores silenciosos a los que dan follow bueno a todos los amito 3

De igual manera no podía dejar pasar un agradecimiento súper especial para mi querida amiga Usagi te mega amo adorada amiga mia, Kogane aunque no lo leas te requeté quiero maldita perrita del mal, Demian me vas a odiar muchísimo más de lo que ya lo haces lo siento debía hacer esto y todavía falta más.

Maryviza my sweet loving music angel, mil, mil, infinitas gracias por existir por la ayuda que me brindaste hacienda la escena de Genma y Nodoka y de la edición te amo eres la mejor mi alma gemela y muchas gracias por dejarme usar a Lyla Torres .

Nota 1.- Únanse a nuestro grupo de facebook Ranma ½ banished group

Nota 2.- únanse a nuestra página fanfics de Ranma ½

Nota 3.-Hace poco tuvimos una entrevista con el sr Carlos Hugo Hidalgo quien hace la voz de Ranma hombre en Latinoamérica y nos interpreto un fragmento de la batalla contra el fénix donde Ranma dice Akane te amo es tan épico que no se lo pueden perder.

Nota 4.- el bosque de Aokigahara, oka hotel, el parque takakonuma , y varios escenarios que utilizo en el fic son reales de igual manera las distancias y ubicaciones asi que no menosprecien mi tardanza en actualizar pues tengo que buscarlos y me tardo bastantito créanme.

Nota 5.- continuara…

Muchísimas gracias tengan todos ustedes me despido por hoy hasta la próxima actualización los quiere su amiga

REDFOX