Disclaimer: Sthepenie Meyer a sido quien a creado a estos personajes. La trama es personal, y paremos de contar. XD Porque si hubiera creado a Edward, Jasper, Emmet o cualquier hombre sexy y lindo de seguro estaría mas que feliz y millonaria. Pero la vida no es justa. ¡¿Pooor quee!?
XD
El cielo ya estaba oscureciendo pero, sinceramente no me importaba. Mi pequeña amiga lloraba en mi hombro, parecía ser una expiación de todo su dolor y me alegraba que por fin lo estuviera liberando.
Tanto dolor en el alma no hace mas que hacernos sufrir, lo sabía.
Por lo que me decidí a liberar el mío también.
Culpable
Capitulo 12: Traicionada
POV Bella
Nos separamos lentamente del abrazo férreo que teníamos y nos observarnos con cautela. Sin poder evitarlo nos reímos de nuestras graciosas caras; los ojos hinchados, muy rojos, la nariz húmeda y los labios secos.
El eco de nuestras risas inundaron los pasillos y las paredes del solitario y oscuro instituto pero fueron interrumpidas por unos pasos calmos y serenos que se nos unían a la escena. No me costo mucho trabajo imaginarme quien era.
-Edward…- Dijo Alice en un susurro. Su mirada parecía culpable y sumamente apenada.
Después de unos minutos observándonos, nos miro y se nos acercó con una ternura infinita. Sin más nos extendió los brazos y nos abrazo a ambas con cariño.
-Es hora de irse- murmuro con sus labios en mi cabello. Yo solo atine a abrazarlo con más fuerza y hundir mi rostro en su hombro derecho, embriagándome con su aroma.
Estaba en casa.
Luego de unos minutos nos separamos y comenzamos a caminar en un silencio agradable, como esos que se instauran cuando el momento lo amerita o se esta meditando en lo que se tiene que decir.
Llegamos al estacionamiento. Entramos en el auto; Alice al fondo y yo en el asiento de copiloto. Mi mente se perdió en lo sucedido sin dificultad mientras el auto se encaminaba por la carretera de Forks. La verdad es que me moría de curiosidad por saber que tan malos eran los padres de Alice así como también me moría de ganas de darle su merecido a cualquiera que haga osado en levantarle siquiera una mano a mi pequeña y frágil amiga.
¿Cómo era que personas que te dieron la vida pudieran hacer cosas que te lastimaran física y emocionalmente?
Sin embargo la entendía, lo había vivido en carne propia solo, quemándome todos los días con las ganas de desaparecer porque ni para mi madre fui lo suficientemente buena. Tan tonta… pero me desgarraba el pensarlo.
Si tus propios padres no te aman ¿Entonces quien lo haría?
Por eso era que en cierta forma estaba feliz por Alice y quizás un tanto tranquila de que ella haya encontrado, como decirlo..."El amor". Se notaba que por lo menos, ella le gustaba y mucho.
Solo el fatídico temor, el miedo que siempre nos pone trabas a todo lo que alguna vez deseamos.
Jasper la amaba pero ella tenía miedo. También entendía eso.
¿Pero que sería del ser humano si no existiera el miedo? la cosa aquí es enfrentarlo y no dejarse vencer por él. Que te despierte pero no te inmovilize. Eso era justamente lo que le haría entender a ella. Además Jasper… tendría que ver serlas conmigo antes de que siquiera quisiera algo serio con Alice. Como su hermana postiza tenia el derecho de…
Como su hermana postiza...
Edward también era su hermano y mucho mas legal que yo por tanto tiempo y sin saberlo. Me sentía tan tonta.
Mis manos comenzaron a sudar un poco y a moverse intranquilamente en mi regazo. Estaba triste, angustiada, enojada…
De pronto sentí que estas se detenían ante el contacto de otras manos que aprisionaban las mías. Edward aun seguía con la mirada en la carretera, sin embargo había soltado una de sus manos del volante para tomarme las mías. Su contacto era cálido y reconfortante. Sin palabras sabia que el estaba conmigo y que me apoyaba…siempre.
Pero eso no me dejaba más tranquila había algo que no podía dejar de pensar.
-¿Por qué no me lo dijiste?- Y sin necesidad de explicarlo, no sé porque, el entendió a que me refería.
Tras unos segundos por fin me respondió.
-No era yo quien tenía que decírtelo, además cuando llego Alice no sabias… perdón – se corrigió y entendí de inmediato el porque del error. Suspire resignada, después de todo era algo con lo que tenia que aprender a vivir aunque no dejarla de doler nunca.- recordabas que existía. Tampoco pude habértelo dicho, aunque quisiera.- lo entendí, aunque de igual e inevitablemente me sentía que había sido traicionada.
Mire de reojo hacia atrás y vi como Alice se había acurrucado en el asiento de tal forma de quedar cómodamente instalada para dormir, había quedado exhausta. Baje la voz para seguir hablando sin soltar la mano que él me había ofrecido.
Fruncí levemente el ceño.
-Aún así, algo así no se puede ocultar. Tu eres mi novio y Alice es mi mejor amiga – sonrió ante mis palabras posesivas, pero ¿Por qué lo negaron y actuaron como si nada?
Preferí por un momento dejarlo pasar. No quería explotar. Pero no sabía que las cosas no se pueden ocultar o reprimir por mucho tiempo. Debí de haber aprendido la lección ya.
-¿Hay algo más que deba saber? – agregue utilizando un tono de voz frustrado y enojado. O al menos eso traté.
Su mueca burlona y su sonrisa ladeada hicieron acto de presencia. ¡Genial!¡Sí había algo! Mi pecho se contrajo.
-Ehm, pues verás…- se notaba nervioso pero su sonrisa seguía ahí. No me daba buena espina – Tengo un piercing en mi lengua –
¡¿Qué?!
¿Estaba hablando en serio? Miles de preguntas y fantasías pasaron por mi mente durante estos pocos segundos hasta que sentí su risa inundar suavemente el espacio del volvo, haciéndome que me olvidara completamente del disgusto anterior.
Mi cara tuvo que ser más graciosa aún, pues al girarse y observarme su risa aumento de volumen e intensidad. Tuve que hacerle una mueca indicándole que Alice dormía para que recién intentara reprimir la carcajada.
-¿Broma? – Inquirí y el asintió con la sonrisa altanera dibujada en su rostro.
- Si lo tuviera ¿No crees que lo hubieras notado? – me sonroje brutalmente ¡Claro que sí! O sea eso sería un estimulo extra al momento de besarnos. De ser posible mi cara se hubiera sonrojado más pero no puedo ir en contra de la física. ¡Lamentablemente!
De pronto, mi mente se imagino como se sentiría besarlo con un piercing en su lengua y de lo bien que se vería y de…
Suspire.
-¿Qué? – me pregunto curioso cuando aparcaba su auto en el patio de su casa.
-¿Sabes? La verdad es que sería demasiado sexy que tuvieras uno – Noté como su cuerpo de tensaba y su manos se aferraban en el volante y en mi mano respectivamente. Un leve sonrojo inundo su cara con su respiración entrecortada y esta vez fue mi turno de reír.
Baje del auto dejándolo con sus pensamientos y me dirigí a abrir la puerta trasera para despertar a Alice pero Edward no me dejo hacerlo, se adelantó no sé como y abrió la puerta de su lado. La tomo en brazos para llevarla -aun dormida- a su habitación en la casa de los Cullen.
Alice parecía una niña pequeña en los brazos de él, era una escena muy tierna.
Me detuve enfrente del pórtico de la casa. Esta era la casa de Alice, la que siempre había querido visitar o conocer y ¡Sorpresa! Ya la conocía.
Me reprimí de seguir pensando en eso. Ahora lo importante era dejar a Alice descansando.
Entramos con cautela. Subimos las escaleras y pronto estuvimos en la que suponía debía ser la habitación de Alice. Sencilla, femenina y muy hermosa. Edward la dejo caer en su cama con suavidad y yo la arrope dándole un beso en la frente. Me gire y mi novio me observaba con dedicación, con un brillo en la mirada difícil de interpretar.
Me sonroje un poco sonriéndole de vuelta. Me acerque pero antes de llegar a su lado escribí una pequeña nota y se la deje en la mesita de noche de mi amiga, así cuando se despertara tendría mi mensaje. De seguro se pondría feliz. Nos debíamos esto después de todo.
Comenzamos a caminar juntos cuando nos alejamos de ahí para dejar que mi pequeña amiga descansara. Algo en esta escena me produjo un calorcito agradable en mi pecho y sin poder evitarlo mi mente vago hacia una fantasía que no tenía ni idea que albergaba en mi mente: Edward, yo y alguien pequeño… juntos en una familia. Nuestra familia.
Reprimí una risita. ¿¡Como me imaginaba algo así?! ¡Era una cría!
Cuando bajamos a la sala, nos encontramos con su madre; Esme. Me saludo con cariño junto con un gran abrazo. Recordé inevitablemente a mi madre y solo pude cerrar los ojos del dolor, tratando de no derramar nada de lágrimas. No se las merecía. Menos cuando ni sabíamos su paradero o si aún seguía viva.
Era lo mejor. Para mí, para papá…para todos.
Ella también me había traicionado.
¡Como hubiera querido tener una madre como Esme! Pero ¿Quién no querría una madre así? Más cuando sabia a ciencia cierta que ella jamás traicionaría a su propio hijo y lo que quería para solo se limitaba a quererlo feliz. Lo había comprobado, una y otra vez desde que tuve el privilegio de conocerla personalmente y conversar con ella cuando esperaba por Edward o cuando me invitaban a cualquier cosa.
Recuerdo la vez que vine a esta casa por primera vez en años.
Les habíamos dicho a ellos de nuestra retomada relación y Carlisle –su padre- se había mostrado maravillado ante la posibilidad. "Por fin su hijo sonreía después de tanto tiempo", esas fueron sus palabras exactas. Lo recordé con facilidad, después de todo el había sido mi medico durante el traumático suceso. No le dijimos que había recordado ¿Para qué? Eso era ya parte de nuestra historia, de nosotros. De Edward y yo.
Estaba de más relatarla una y otra vez cuando teníamos las cosas zanjadas.
Pasado.
Lo que importaba ahora era que estábamos juntos, importaba el futuro.
Luego de estar conversando con Esme un buen rato, el doctor Carlisle llegó y Edward aprovecho para explicarle que Alice estaba muy cansada y que se había dormido ya. Nada de detalles, pues era innecesarios. Apreté su mano en señal de agradecimiento y el repitió el gesto.
Íbamos de camino a casa, en su auto. Ya era tarde, lo bueno era que Charlie tenía turno hoy por lo que no estaba nada preocupada por el reto o el castigo. De hecho Charlie siempre hacia turnos, casi nunca pasaba en la casa pero siempre llamaba a casa cerca de las 10 para asegurarse que no necesitara nada o estuviera bien y solo eran las 9:30. Había tiempo de sobra para llegar.
Aproveche el tiempo de carretera para resolver una duda.
-¿Desde que parte nos estabas escuchando en el instituto? – era obvio que había calculado el tiempo exacto en el cual interrumpirnos cuando estaba con Alice.
-Bella, No escucho conversaciones ajenas – se defendió pero no le creí, la sonrisa en su rostro lo delato.
-Ajá y yo soy un vampiro. Mírame mis colmillos- le dije sarcásticamente.
- Me ofendes –
Me enfurruñe en mi asiento durante el resto del viaje -no tenía sentido, lo sé- pero aun así quería que el me contara todo.
Me había dolido de manera inexplicable que no confiara en mí como para contarme que Alice era su hermana o que ella misma no me contara por todos los graves problemas que había pasado y que seguía pasando.
Me dolió que ellos –especialmente él - me hayan en cierta forma engañado. Recordé las ocasiones cuando fue a repasar a mi casa biología o cuando se venían en el mismo auto diciéndome que se la había encontrado de camino cuando obviamente Vivian en la misma casa.
Me dolió que no confiara en mi.
Me dolió la traición.
Mire por la ventana del auto luchando con las lágrimas. Afortunadamente no salieron, pero procure que mi rostro estuviera lo bastante doblado como para que Edward no pudiera ver mis esfuerzos por evitarlo. No quería hablar con él ahora, No ahora. Sentía que si lo hacía quizás diría cosas de las cuales me arrepentiría.
Entendió mis indirectas no verbales por lo que no me hablo hasta que llegamos a mi casa. Estaba a punto de abrir la puerta para entrar a mi casa sin despedirme pero el me agarro del brazo impidiéndome la retirada.
-¿Bella? – me pregunto triste o más bien preocupado. Aún no me giraba para verlo, sabía que si lo hacia, lloraría como una magdalena. Patético.
Negué lentamente con mi cabeza
– Bella, por favor. Mírame –
Volví a negar. Soltó su agarre de mi abrazo y lo sentí abandonar el auto. Un gran vacio se instauro en mi interior ¿Podía sentirme triste cuando yo misma lo había alejado? ¿Podía sentirme abandonada cuando yo había hecho que no estuviera a mi lado? Pues no podía. No podía ser tan hipócrita.
¡Pero que equivocada estaba! ; Al cerrar mis ojos en desesperación ante la soledad y el sentimiento de abandono no me había percatado que había llegado hasta la puerta del copiloto, abriéndola de golpe y haciendo que quedáramos frente a frente. Sin puertas ni manos que impidieran vernos directamente a los ojos.
-Lo siento- se acerco y enmarco mi rostro con sus manos - perdóname, por favor. Pero no llores. No más –
Mis mejillas húmedas me delataron inevitablemente, cerré mis ojos nuevamente dejando que las sensaciones de desazón salieran con Edward mirándome ¡Era patética! Hoy había llorado con y por Alice ¿No había sido suficiente de llantos? Al parecer no.
-¿Por qué me engañaron? ¿Por qué? – mi voz sonó ahogada.
Él calló y me miro.
¿Por qué callaba? Eso me dio como un golpe directamente en mi estomago haciendo que me separara de él y saliera del auto. El miedo también me inundaba logrando que comportara así con reacciones exageradas, lo sabía, pero no podía evitarlas y por el bien de mi salud mental necesitaba estar sola y pensar. Aunque me doliera esto.
-Charlie debe estar por llamar. Tengo que entrar. Adiós-
Diciendo esto casi corrí hacia la puerta abriéndola de golpe y entrando sin mirar atrás. Me deje caer en la puerta con mi espalda pegada al marco.
Ya en el suelo sentí de forma arrebatadora, el dolor que produce una pelea con la persona que amas.
No pude lamentarme mucho porque el sonido del teléfono interrumpió mis cavilaciones, haciéndome poner una mascara de frialdad y tranquilidad totalmente falsa ante Charlie.
-Charlie ¿Cómo ha ido el trabajo?- dije con una voz tranquila. No era Mi voz.
No sabía que podía… actuar tan bien.
Edward POV
Traición.
Había mirado a sus ojos antes que los ocultara de mí y esa palabra se reflejaba en ellos. Era fácil leer sus pensamientos para mí, es por eso que cuando di vuelta el volvo, abrí la puerta y quede enfrente de ella; fue como si una herida lacerante y sangrante se instaurara en mi pecho, que se agrando más en el preciso instante que ella se fue sin mirar atrás.
No quería que se sintiera así, jamás la traicionaría.
¿Qué había pasado?
Pensé que había dejado de ser cobarde. Pensé que había aprendido mi lección.
Pero parece que no.
Lamentablemente todo el sufrimiento de mi Bella se debía única y exclusivamente a mi culpa.
¿Por qué no me mataba y dejaba que el mundo fuera feliz? Fácil, era demasiado egoísta y cobarde como para vivir o no vivir una vida sin Bella a estas alturas. Es por eso que me anime luego de no se cuando tiempo – minutos o segundos, no sé - a hacer algo. No me quedaría con el dolor que saber que Bella creía que no la amaba o que la traicionaría.
Bueno, si ella ni siquiera se despedía como correspondía ni miraba antes de perderse en su puerta privándome de mirar sus ojos, yo me encargaría que no llegara la medianoche sin arreglar esto. Porque seamos sinceros; fue todo por mi culpa y yo tendría que arreglarlo, aunque no me dejara entrar por la puerta había otras entradas. No "legales" pero entradas al fin y al cabo.
En este momento pensé "¡Que bueno era que el jefe Swan fuera un maniático del trabajo!"
No me iría a mi casa y mucho menos dormiría sin arreglar esto ¡Como que me llamo Edward Cullen! Que no dejaría las cosas así, no soportaría tenerla lejos… No otra vez.
Subí como pude el árbol contiguo a la casa de Bella. En estos momentos agradecí que su padre no fuera muy asiduo a la jardinería por que las ramas me daban el soporte ideal para no caerme. Si mis cálculos era correctos habría una distancia relativamente corta para poder saltar a su ventana. Bueno, no me importaban los cálculos ahora solo quería estar con ella, pues era obvio que no me abriría la puerta.
Habíamos tenido una pelea, el solo pensarlo me produjo otro escalofrió.
La verdad es que habíamos tenido varias peleas y muy fuertes antes. Recuerdo las persecuciones y los gritos…los rechazos todo eso cuando la obligue a ser mi novia. Pero ahora éramos novios de verdad y esta discusión me aterraba. No quería perderla por una estupidez.
Me hice varios rasguños en los brazos y creo que un moretón en la pierna. No estaba acostumbrado a subir arboles como este. No es que siempre venga y ande subiendo a la habitación de Bella entrando por su ventana. Aunque podría ser un buen habito.
Cuando por pin pude alcanzar en vidrio con mis manos, me di cuenta de algo fatídico. ¡Oh si! ¡La ventana estaba cerrada! ¿Que haría ahora? Ya me estaba dando por vencido cuando la luz de su pieza se encendió haciendo que por poco me cayera de la escueta rama de la cual me sostenía. Vi su sombra sentarse en su cama, pero era algo difusa. Armándome de valor, esperando hasta que me lanzara no se que cosas, golpee la ventana.
Tras unos segundos de vacilación por su parte -¿Quién, en su sano juicio, golpea una ventana en un segundo piso?- Corrió las ventanas y vi como sus ojos se abrían más de la cuenta de la sorpresa. Sin dudarlo más abrió la ventana… y yo que pensé que me dejaría entrar enseguida.
-¿¡Estas loco?! ¡¿Cómo has subido a…?!-
- De verdad que me gustaría seguir esta conversación aquí…amor. Pero me muero de frío y estoy a punto de caerme, así que..-
Me dio el paso y me lance para entrar a su habitación. Casi no llego, escuche un gritio ahogado de su parte pero nada pasó. Era la primera vez que entraba. Era muy del estilo de Bella, la decoración, los recuerdos, las fotografías – Me molesto que no había ninguna mía – los dibujos, todo era muy acorde a ella.
Decidí en este momento que este era uno de mis lugares favoritos.
-¿Qué haces? Te pudiste haber hecho daño ¡Por Dios Edward! ¿En que pensabas? – Me grito desesperada.
-Tenia que hablar contigo- trate de acercarme pero ella se alejo instintivamente - Bella, Perdón. Soy un estúpido cobarde, ante la mínima posibilidad de algo que me volviera a alegar de ti…yo…-
-Dolió.... ¿Sabes? – me interrumpió con la voz dolida. En ese momento también me dolía a mí. Era un buen y merecido castigo - todas esas veces que me lo ocultaron enfrente de mis narices. Me sentí como una tonta, jamás pensé que tú…-
-Lo sé…Lo sé. Jamás te traicionaría Bella, te amo demasiado.- esta vez mi intento por tocarla, por sentirla cerca no fueron rechazados.
Estaba a poco milímetros de ella solo tocándole el brazo con la yema de mis dedos. Aun así la electricidad que sentía – y estaba seguro ella también –era aturdidora.
- Solo que no era yo el indicado para decírtelo – continúe - Era algo de Alice y solo ella tenia la facultad para contártelo. No puedes culparla por temer perder tu amistad eres importante para ella, tanto como lo eres para mí.-
-Es que siento que al final todos me dejaran y me traicionaran. Como lo hizo mi madre…Yo tengo miedo-
No. Yo no era capaz de dejarla. Nunca.
-Te lo prometí, siempre estaré contigo, protegiéndote y haciéndote feliz ¿Me crees? ¿Confías en mí?- esta vez con mis dos manos la atraje hacia mi haciendo que su rostro se hundiera en mi pecho. Era …Era..mi paraíso personal.
-Si – su respuesta me produjo cosquillas en mi piel. Sensación más exquisita no existe.
¿Había terminado la pelea? Al parecer si y estaba feliz, sin embargo aún me preocupaban las lagrimas que no se secaban en sus mejillas. La separe de mi pecho e hice que me mirara. Con mis pulgares le limpie el rastro de lágrimas. No me gustaba verla así y menos cuando el causante de todo eso era yo.
-Entonces No llores por mi causa. ¿Esta bien? Si quieres me pongo el piercing que querías, o te regalo lo que tu quieras, lo que sea.- rio, sonrojándose al instante. Yo también sonreí al verla así. Tan hermosa, tan…ella.
- Solo no vuelvas a arriesgarte así, por favor.- me rogo, pero no pude prometerle nada.
-Hare lo que sea necesario para llegar a ti, siempre –
Tome su nuca y la acerque a mí lentamente. Cerró los ojos, y la visión fue gloriosa. Sus pestañas húmedas, sus mejillas sonrosadas y sus labios sumisos en mi espera.
Fue un beso dulce y exigente a la vez. Ella pronto coloco sus manos en mi cabello y lo desordeno nerviosamente. Yo baje mis manos desde su cuello hasta su baja espalda atrayéndola más y más a mí. No quería que se fuera, no quería perderla. Quería acariciarla, abrazarla y sostenerla.
Todo eso y más, por lo que cuando el aire me falto seguí con mi camino de besos por su cuello y sus hombros cubiertos por su swetter café.
-Te amo – le susurre – No peleemos más –
-No me des motivos y yo no te los daré – dijo depositando pequeños besos en mis labios, cuando me levante a mirarla.
Negué con mi cabeza. Llegamos a su cama y nos caímos aun abrazados en ella.
Ambos reímos ante la sensación de rebote al caer. Nos quedamos abrazados en la cama, ella recostada sobre mi pecho y yo acariciándole su espalda.
No les voy a negar que quería hacer muchas cosas con Bella en este momento, pero no era el momento.
Cuando el momento llegara…lo sabríamos. Y no habría quien nos parara.
Ahora solo disfrutábamos de nuestra compañía, de nosotros juntos, tranquilos.
-¿Sabes? El piercing me sigue pareciendo buena idea – agrego ella media adormilada.
Me acerque a ella y la bese lentamente, disfrutamos del roce lento y amoroso. Disfrutando de su sabor…disfrutando de ella.
-Duerme- le murmure contra sus labios y ella me regalo una sonrisa.
-No te vayas – me pidió.
-No- le asegure – No, hasta que te quedes dormida. No querrás que muera de un disparo por parte de tu padre ¿O sí?-
-No, por supuesto que no. Te quiero enterito – acaricio mi abdomen con dedicación mientras hacia que mi respiración se agitara - Buenas noches Edward –
Ella jugaba sucio, pero ya me tocaría desquitarme.
-Duerme Bien, mi vida – dije como pude.
-Te amo-me dijo depositando un ultimo beso en mi pecho.
-Yo también –
POV Alice
Abrí mis parpados con pesadez. Mis ojos picaban. Al mirarme al espejo con dificultad recordé del porque estaba así. Reí para mi. Al final de cuentas me sentía feliz.
Agradecería a Bella por escucharme y Edward por cuidarnos.
Iba a mirar la hora en mi reloj en la mesita de noche, pero un papel doblado llamo mi atención. Con recelo lo abrí. Nunca me habían dejado un papel ahí. Quizás qué era.
"Alice, no sabes cuando me alegra que hayas confiado en mí, por fin. No te niego que me dolió que me ocultaras las cosas.
Ahora todo lo que nos queda es la prometida "Noche de chicas"
Te espero en mi casa, a las 20:00 hr.
No me dejes esperando ¿ok? Y Recuerda Solo chicas.
Te quiero.
Bella"
No me había olvidado de la noche de chicas. Salte por mi habitación en la casa de los Cullen. Era feliz, por fin. Muy feliz.
Salí, aun saltando y en la cocina abracé a Esme y a Carlisle que estaban desayunando. Ellos solo se limitaron a corresponderme con efusividad como siempre. Me sirvieron desayuno y comí alegremente.
-¿Y Edward? – pregunté.
-Aun duerme, anoche llego tarde – dijo Esme con picardía haciendo que me imaginara un poco.
-Ahh. Quería pedir permiso para algo…-
-Adelante, hija – me respondió Carlisle. Era muy amable ¡Lo quiero mucho!
- ¿Podría ir a alojar a casa de Bella el sábado?-
-Por supuesto Dulzura –
¡Sí!¡El sábado a la gran noche de chicas!
NDLA: ¡Feliz navidad! Espero que le hayan llegado millones de Edward, Jasper o cualquier vampiro o hombre lobo envuelto en una cinta de regalo debajo de árbol, o sino demandamos al Viejito pascuero. ¡Una demanda múltiple!
Bueno, ¡NO ME PEGUEN! jJAJAJAJAJA… llegue a mi casa hace poco, viaje durante horas y con las fiestas no he tenido mucho tiempo. Pero las excusas no son validas… XD
¿Qué les pareció el capitulo? Ahora si el capitulo que viene es la noche de chicas ¿Qué pasara ahí?
¿Edward y bella peleado? Que lindos. Igual me sentiría como Bella, tonta traicionada, usada, pero Edward tenia su punto también.
Jaja.. También ahí que ver que ellos son muy maduros. Hormonales quizás, pero controlados. Me gusta! Y lo del piercing.. fue gracias a un RR!! espero te haya gustado!
Jajaja
Bueno chicas/os les doy las gracias por todos los RR, ¡Son fabulosos! Siempre les amo por lo que escriben en ellos. Además que como ya pasamos los 100 es como un sueño. MUCHAS GRACIAS.
Nos vemos en el siguiente capitulo..
PD: cuando dejare una nota pequeña? xD
Abrazos de osos! Por montones!!
Enichepi
