Hola a todxs! Como siempre perdón, mil perdones por la demora.
Les quiero agradecer a todxs sus cálidos mensajes.
Sin mas demora les dejo un capítulo más.
Espero sus reviews y agradezco el tiempo que le dedican a mi historia.
Comenzamos a transitar el final!
Esta historia es sin fines de lucro, siendo mi única ganancia el placer de escribir. Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi.
PERO ME DA MIEDO ENAMORARME
Cap 13: ¿Me amas?
Akane: Luego de que confesaste tus sentimientos por mí me sentí muy confundida. Por una parte estaba en el cielo, es decir, ¡dijiste que estabas enamorado de mí! Yo pensé que te interesaba, que te atraía, como mucho que te gustaba, pero "enamorado"… fue mucho más de lo que esperaba o me atrevía anhelar. Sin embargo, cuando enunciaste la palabra "pero"… ese pero me llevó al inframundo. ¿Cómo puedes decirle a alguien que te enamorarás de ella solo si corresponde tus sentimientos? Es algo realmente narcisista.
R: ¡No! Es decir, ¡sí!, fui muy narcisista, un idiota para hacer justicia a la situación, pero no es así yo-
Lo silencio colocando mi dedo índice contra sus labios. No puedo evitar sonreír tiernamente al verlo intentar explicar la situación de forma atolondrada.
A: Sí, lo sé. Lo entendí cuando hablamos al respecto. Pero en ese momento, Ranma, se sintió tan mal, tan infantil, tan egoísta. Sentí que te estabas burlando de mí. Solo quería desaparecer. Estaba a punto de dejar el lugar cuando recordé que Shin estaba allí. Recordé que era mi prometido, recordé la horrible persona en la que me había convertido por haberme sentido contenta, aunque fuese solo un segundo, de que otro hombre, por el que sentía tanto amor, me correspondía. Ese hombre, nada más y nada menos que el primo de mi novio. No tienes idea cómo me siento _escondo mi rostro entre mis manos.
R: Akane _toma mis manos apartándolas de mi cara_ nosotros no planeamos esto, esa noche en la que nos conocimos no teníamos la más pálida idea de que estábamos relacionados.
A: Tienes razón, pero eso no mitiga la culpa que siento _zafo mi mano de su agarre y acaricio su rostro_ Y cuando fui en su búsqueda lo vi, vi esa miserable expresión en su rostro y supe de inmediato que no tenía que ver con el alcohol que había ingerido. Así que me paré frente a él, lo tomé del brazo y lo cargué hasta la salida donde tomamos un taxi hacia su departamento. Cuando llegamos lo recosté sobre la cama. Apagué la luz creyendo que estaba inconsciente y me dispuse a dejar su habitación, pero inesperadamente me tomó del brazo y tiró de mí haciéndome caer sobre él. Recuerdo esa noche con suma nitidez.
FLASHBACK
Sh: Akane… mi amor _repite mientras me abraza fuertemente.
Estamos tumbados sobre la cama. Yo permanezco petrificada, no sé qué hacer o decir. Solo quiero que se quede dormido para poder alejarme. Pero contrariamente a mis deseos comienza a besar mi cuello, sus manos empiezan a recorrer mi cuerpo intentando meterse bajo mi ropa. No se siente nada bien, y cuando ya no puedo soportarlo bruscamente me aparto de él.
A: Estás alcoholizado, debes descansar _logro decirle conteniendo mis lágrimas.
Lágrimas por lo que nunca fue, lágrimas por lo que no será.
Intento salir de la habitación lo más rápido que puedo, pero él me detiene nuevamente abrazándome por la espalda.
Sh: No estoy alcoholizado… ¡estoy desesperado porque muero por estar contigo! _declara enfáticamente_ Akane… déjame hacerte el amor.
Sus palabras me producen escalofríos. Me voltea lentamente. Bajo su intensa mirada comienzo a temblar como una hoja, pero no logro huir. Aprovechando mi estupor insistentemente besa mis labios, una y otra vez. No sé si es consciente de que yo no le correspondo. Siento como comienza a bajar el cierre de mi vestido. Entonces reacciono y una vez mas y lo empujo.
A: ¡No! _grito con firmeza.
Me mira dolorido. Yo sostengo su mirada intentando transmitirle lo que el nudo en mi garganta me impide enunciar.
Sh: ¿No quieres estar conmigo?, ¿con tu novio?, ¿con tu prometido?
A: No es eso, es-
Sh: -es por él ¿verdad? _me interrumpe sin duda.
A: ¿Él? ¿De qué estás hablando? Ya te dij-
Sh: -¡Ranma! _grita_ ¿acaso piensas que soy tan estúpido?, ¿crees que no me di cuenta cómo coquetean?
A: ¡No, esto no tiene que ver con Ranma! _trato de tranquilizarlo acercándome a él.
Sh: ¡Claro que sí!, ¡sabía que podría pasar! No me sorprende nada viniendo de ese idiota, lo conozco, siempre fue así. ¡Pero tú!... ¡Tú Akane!
A: Shin yo-
Sh: -¿cómo pudiste caer en su trampa? _ grita interrumpiéndome nuevamente_ ¿Cómo pudiste hacerme esto?
Cae derrotado frente a mí, presionando fuertemente su cabeza con sus manos.
Me destroza verlo así. Me arrodillo frente a él intentando tomar sus manos.
A: Nada pasó entre nosotros Shin, te lo juro, pero…
Levanta su cabeza súbitamente, encontrándose con mis desolados ojos.
Sh: ¿Pero?, ¡¿pero qué Akane?! _inquiere impaciente tomándome por las muñecas.
A: Yo… creo que lo quiero _le confieso.
Sh: ¿Lo quieres? _pregunta con cierta incredulidad.
A: Es más que eso… Shin… en realidad yo me he enamora-
Sh: -¡cállate! _dice liberando su agarre sobre mí.
Al soltarme pierdo el equilibrio y quedo tirada sobre el frío piso de la habitación mientras él se levanta y me da la espalda. Puedo oír su respiración acelerada.
No quería herirlo pero tenía que ser honesta con él, conmigo mismo. Ya no se trata de lo que siento por Ranma, sino de lo que ya no siento por Shin.
A: No quise hacerte esto _continúo_ simplemente pasó, yo no sé cómo ni cuándo pero-
Sh: -¿cómo no te das cuenta de lo que hace contigo?, ¡te lo advertí!, ¡te dije que es un mujeriego! Confié en ti, en que te darías cuenta de su carácter. Creí en ese bastardo también, jamás pensé que se metería con mi prometida, él sabe cuánto te amo, ¡él sabe lo que significas para mí!
Colérico, toma un florero que está a su alcance y lo estrella contra la pared.
Jamás lo había visto tan enojado.
A: Por favor tranquilízate. Hablemos, terminemos las cosas de la mejor manera por favor.
Sh: ¿Terminar? _se da vuelta enfrentándome aterrado_ No, no, no, no Akane _se aproxima y me abraza_ no podemos terminar, yo te amo, eres mi vida, por favor.
A: Shin, escúchame _lucho contra su abrazo_ Ya no siento lo mismo que sentía por ti antes, yo creo que no te a-
Sh: -¡estás confundida mi amor! _expresa tomando mi rostro entre sus manos temblorosas_ Estás cansada por todo lo que hemos atravesado. Sé que ha sido duro para ti, no hemos podido compartir las cosas que comparten las parejas normales, lo sé, seguramente eso fue lo que te confundió al estar junto a Ranma estos días. Por primera vez pudiste vivir lo mismo que relatan tus amigas, disfrutar de las cosas que hacen ellas con sus novios, con alguien sano y enérgico que no tiene que privarse de nada por sentirse mal o cansado.
Sus palabras me impactan. ¿Será esa la razón por la que me siento atraída a él?... No, no es eso.
Sh: Estuvimos separados mucho tiempo _prosigue_ de repente te encuentras sola en un nuevo lugar, lejano a tu familia, y lo conociste a él, el primo de tu novio, alguien en quien podías confiar ¡porque yo mismo te dije que podías hacerlo!, se convirtió en un buen amigo que estaba más que dispuesto a acompañarte en tu soledad, encontraste seguridad en él y te apegaste, es eso mi amor.
A: ¡No! _me separo_ no es así, sé que no es así.
Sh: Akane, no te dejes engañar por él. Lo conozco, sé lo que hace con las mujeres, siempre es lo mismo. Seguramente desplegó todos sus encantos contigo, ha sido caballero haciendo todo lo que le pedías, probablemente te ha llevado a lugares increíbles, lugares y actividades que sabe que te gustan, estoy seguro que te ha llevado a sus competencias en donde pudo lucir como un completo ganador ante tus ojos, él sabe cuánto amas las artes marciales. Incluso tomó ventaja de sus contactos al conseguirte un trabajo en el dojo. Piénsalo un poco Akane, por favor, no caigas en su trampa.
Las imágenes de los días que había compartido con Ranma llegan a mi cabeza. Los tours alrededor de la ciudad, la impresionante vista desde su departamento que tanto me cautivo, el torneo donde en menos de cinco minutos salió triunfador. Recordé como admiré sus habilidades, lo feliz que me hizo trabajar en el dojo, las entradas para el concierto de mi vida. Tiene sentido, lo que dice Shin tiene mucho sentido.
Mi cara de confusión le da el aval de continuar arrebatando.
Sh: Escucha pequeña _tomándome por los brazos_ ¡es mi primo, somos la misma genética! Somos parecidos físicamente, misma altura, mismo color de ojos, seguramente esa similitud te ha confundido, es por eso que te sientes cómoda con él, por eso se siente familiar. En realidad no es él Akane, es a mí a quien ves en él.
A: Basta Shin, detente _le digo dándole la espalda.
¿Acaso tiene razón? Sus argumentos parecen salidos de una telenovela. No pude haberme confundido de esa manera.
Sh: Piénsalo, piénsalo bien, yo te espero, te esperaré el tiempo que necesites. ¿Piensas que él te esperará? Seguramente se cansará de ti cuando vea que no consigue meterse en tu cama.
A: ¿Cómo puedes decir eso? _le digo indignada.
Sh: ¡Tienes que escucharlo! ¡Él no te ama, él no ama a nadie más que a si mismo! Lo verás. No sé qué te ha dicho, pero muy pronto perderá la paciencia e irá en búsqueda de otra aventura. Jamás peleará por ti… yo sí mi vida.
Me mira con esos ojos suplicantes.
A: Duérmete Shin, yo necesito estar sola _le digo mientras intento dejar la habitación.
Sh: No te vayas _pide mientras toma mi mano.
A: Dijiste que me esperarías. Necesito tiempo para pensar.
Shin finalmente me suelta. Bajo al living. Me tumbo como peso muerto sobre el sofá. Mi cabeza está a punto de estallar.
Al día siguiente el sonido del celular llamando me despierta.
Es Ukyo.
A: Hola Ukyo ¿co-
Ukyo: -¡se fue Akane! _grita al otro lado del teléfono.
A: ¿De qué estás hablando Ukyo? Cálmate, no te entiendo.
U: ¡Ranma! ¡Se fue a China!
"Se fue". Toda la conversación que había tenido con Shin la noche anterior vuelve a mi cabeza.
"¿Piensas que él te esperará? Jamás peleará por ti".
Tan solo hace unas horas confesó sus sentimientos y ya se ha marchado, sin darnos tiempo a volver a hablar, a pensar, a vernos una vez más, sin esperarme.
Tiene razón, Shin…
Comienzo a llorar. Me duele el pecho, he sido una idiota, una idiota que ha caído por completo en su juego.
"¡Ya no más! No dejaré que piense que me ha ganado, no lo sabrá", resuelvo.
Y entonces decido enviarle un mensaje de texto. Un mensaje que da por sabido que se fue y que me muestra indiferente ante ello. Ojalá y arruine su diversión.
"Espero que puedas volver a tiempo para ver el concierto. Te estaré esperando en la puerta 9".
Limpio mis lágrimas y subo a ver a Shin.
Aún así, más allá de Ranma, debo resolver mis sentimientos por él, tenemos que hablar al respecto.
Abro la puerta de la habitación y lo veo tumbado sobre la cama. Corro las cortinas y el lugar es invadido por la luminosidad del astro que se hace del lugar. Él, sin embargo, permanece imperturbable
Entonces me acerco a la cama y lo llamo.
A: Shin, despierta. Tenemos que volver al hospital.
No reacciona. Toco su rostro con la intención de despertarlo y allí me doy cuenta que está hirviendo.
A: ¡Shin! ¡Despierta!
Abre sus ojos brevemente. Al divisarme logra susurrar:
Sh: Akane, me siento mal.
Tomo el teléfono y llamo a la ambulancia. Algo no está bien.
Intento mantener la calma, pero realmente no se qué hacer.
Le pregunto qué le duele, cómo puedo ayudarlo, pero él solo logra decir que se siente mal mientras lucha por permanecer consciente.
Llamo a sus padres pero no los puedo contactar.
Minutos después escucho la sirena de la ambulancia y corro a abrir la puerta. Los paramédicos me llenan de preguntas que no logro contestar con seguridad. Lo colocan en una camilla y lo transportan a la unidad médica. Por fortuna estoy lo suficientemente lúcida como para decirles que está realizando un tratamiento de alta complejidad y puedo dar el nombre del hospital. Nos dirigimos hacia allí.
Estoy aterrada. Shin está inconsciente y su piel empapada en sudor ¿y si le pasa algo?, ¿qué haré?
Finalmente llegamos al hospital y puedo divisar las caras conocidas de sus médicos tratantes. Lo llevan a la zona de cuidados intensivos, lugar al que no tengo acceso.
Cuando me quedo sola me desplomo sobre la silla de la sala de espera. Mi cuerpo se afloja por completo. Pobre Shin. Es mi culpa por no haberlo cuidado. Vine hasta aquí para acompañarlo en su tratamiento y en su lugar me enamoro de otro hombre. Nunca me había sentido tan avergonzada, sola y vulnerable.
Horas después finalmente su médico se acerca a mí para notificarme su estado. Aparentemente el alcohol que ingirió anoche arrasó con su hígado. Le habían prohibido consumir alcohol pues debido a la fuerte medicación todo su organismo se encontraba sumamente frágil.
Intento contener mis lágrimas pero fallo estrepitosamente.
Al verme en ese estado me pregunta por sus padres. No tenía idea dónde estaban, no había podido contactarlos. Debo admitir que en estas últimas semanas no le había prestado atención a lo que Shin me contaba. Mi cabeza estaba centrada en Ranma y solamente en él. No conocía a nadie de su familia aparte de sus padres y su primo. A pesar de tener muchos familiares Shin no tiene una relación cercana con ellos.
Las horas pasaron y se volvieron eternas. La sala de espera se volvió fría y oscura. De repente mi teléfono suena. Veo el nombre de la mamá de Shin en la pantalla. Me apresuro en responder. Le cuento lo sucedido. Me siento como una chiquilla inútil y culpable que hirió a alguien sin darse cuenta. Ella me dice que estaban en camino, que todo iba a estar bien. Le agradezco con toda sinceridad.
Justo en ese momento se acerca el médico. Me dijo que necesitaban realizarle una serie de estudios por lo que necesitan la autorización de algún familiar responsable. Yo quiero firmar, les digo que soy su prometida. Sin embargo legalmente no tengo ningún vínculo con Shin, me explicaron. Les comento que sus padres están en camino y ellos me advierten que la situación es urgente, que trate de transmitirles esto a ellos para que lleguen lo antes posible. Lo hago, están a solo tres horas de distancia.
Llegan desesperados, me abrazan, corren a hablar con el médico de su hijo y sin perder tiempo firman los papeles habilitando los estudios de Shin.
"¿Qué ha sucedido Akane?", me preguntaron.
Les relato la salida con Ukyo y Ranma para festejar su avance y revelo que ingirió alcohol cuando no debía. Les pido disculpas pues no estaba enterada de esa imposibilidad.
Si lo hubiera sabido jamás permitiría que bebiera una gota, les dije.
Si hubiese ido al departamento con él, como me lo había pedido, esto no hubiese pasado, pensé en mi interior. Si no lo hubiese conoció a él… Shin no estaría en este estado.
"Akane, ¿tú quieres a nuestro hijo?"_ pregunta mi suegro.
"¡Claro que lo quiero!"_ afirmo sin duda.
"Entonces tienes que cuidarlo. Shin solo nos tiene a nosotros y a ti. Y sabes muy bien que no vamos a estar aquí para siempre".
No sé si me está retando o suplicando.
"Lo sé, tiene razón. Lo haré" _prometo.
Me dan un abrazo y me dicen que vaya a descansar al departamento, que ellos cuidarán a Shin esta noche.
Me duele la cabeza, me arden los ojos, me punza el cuerpo. Caigo rendida sobre la cama en la que hace solo unas horas había encontrado a mi prometido semi-inconsciente.
Cuando llego a la mañana siguiente sus padres me reciben con una enorme sonrisa. Shin está consciente y estable.
Con alegría y sumamente aliviada me dirijo a su habitación.
Sh: "¡Akane!"_ exclama al verme.
A: ¡Oh, Shin!_ me lanzo a sus brazos_ ¿Estás bien?, ¿te sientes mejor? ¡Lo siento, lo siento mucho, mucho, he sido una imbécil! Perdóname por favor_ le imploro entre sollozos.
Me aparta suavemente de su pecho y seca con sus manos las lágrimas desparramadas por mi cara.
Sh: No tengo nada que perdonarte. Ya te dije, comprendo todo, ha sido muy difícil para ti, pequeña. Te amo y eso es lo que importa.
No puedo creer sus palabras. ¿Cómo puede ser tan maduro?, ¿cómo puede quererme después de lo que hice?
A: Tuve mucho miedo a que te pasara algo. ¿Por qué bebiste?, ¿por qué no te cuidaste?
Sh: No soy de piedra Akane, tampoco estúpido. Vi la forma en que se miraban _siento como su cuerpo se tensa_ sentí sus indirectas, ¿cómo… cómo podría tolerar todo eso sin que me afecte?
A: ¡No pasó nada Shin! ¡Te lo juro!
Sh: ¿Qué te ha dicho?
A: Mejor no hablemos de ello, no es el momento _intento disuadirlo.
Sh: Lo debimos hablar desde un comienzo Akane, por eso llegamos a este punto. Cuéntamelo por favor.
Me siento en el sillón que se encuentra al costado de su cama. Suspiro profundamente mientras intento acomodar las miles de ideas y sentimientos que circulan caóticamente en mi cabeza.
A: No sé cómo explicarlo, yo… me sentí atraída por él, tenemos mucho en común, me ha ayudado a conseguir trabajo, me llevó a conocer la ciudad, no sé Shin, es como tú lo has dicho.
No es eso. No lo quiero por esas razones. No puedo explicar porqué me enamoré de él. Simplemente lo siento.
Sh: ¿Qué te dijo? _insiste mientras lo miro temerosa por develar su confesión_ Dime Akane.
A: Esa noche, en el bar… dijo que estaba enamorado de mí _le dije bajando la mirada hacia mis manos temerosas que posan sobre mi regazo.
Sh: ¡Lo sabía! ¡Ese bastado! _dijo elevando rabiosamente su voz.
A: ¡Cálmate Shin, por favor! _le pido mientras me acerco a él.
Sh: ¿Le crees?
A: ¡No!... él se ha ido… justo como dijiste que haría.
Sh: Lo conozco Akane, ha sido así desde pequeño. Pero realmente pensaba o más bien rogaba que no se metiera contigo. Y lo hizo… ¡quisiera matarlo!
A: Déjalo. Yo soy la culpable. Si bien nada pasó entre nosotros, yo me dejé engañar _admito con suma vergüenza.
Sh: Akane, mírame. No te culpo, soy yo el que te ha expuesto a todo esto. Te dejé sola…
A: Perdóname _lo abrazo fuertemente.
En ese momento ingresan sus padres. Sobresaltada me aparto de él.
"No queremos interrumpirlos muchachos, pero debemos partir con urgencia" _anuncia su madre.
A: ¿Ya se van? Pero Shin…
"Lo sabemos Akane. Hablamos con los médicos y creen que ya está fuera de peligro" _anoticia su padre.
Sh: Sí mi amor, no te preocupes. Ellos tienen asuntos importantes que solucionar.
A: ¿Pero qué pasa si te vuelves a descomponer? _pregunto preocupada.
"De eso queremos hablar contigo Akane. Sabes que eres la única persona en la que tanto Shin como nosotros confiamos plenamente. Por ello queremos que de aquí en adelante tomes las decisiones correspondientes como miembro de nuestra familia" _explica mi suegro.
A: "Yo quisiera pero no puedo, los médicos me lo negaron" _vuelvo a exponer.
"Es porque no estás relacionada con él directamente. Pero si firmas estos papeles lo estarás" _ afirma el imponente hombre acercándome unos papeles.
A: "¿Matrimonio?".
Es un registro de matrimonio.
"Así es hija, si te casas con Shin vas a poder tomar las decisiones por él" _explica dulcemente su madre.
A: Pero… esto… ¿Shin? _lo busco confundida.
Sh: Haremos lo que tú quieras. Sabes que confío en ti, confío hasta el punto de poner mi vida en tus manos. Lo único que quiero es estar contigo para siempre. No puedo negar que sería inmensamente feliz si te casas conmigo en este momento, es decir, solo estaríamos adelantando algo que de todas formas va a suceder. Pero es tu decisión.
A: Sí, pero esto es tan súbito…
No sé qué decir.
"Es solo un contrato Akane, piénsalo así. Es un contrato que ayudará muchísimo a Shin"_ remata su padre.
Un contrato, algo que de todas formas ocurrirá.
Sin Ranma, con la mentira de Ranma… me resta continuar con mi vida, con Shin.
A: ¿Dónde firmo?
Los tres exclaman de satisfacción ante mi pregunta. Shin toma mi mano y la besa fervientemente. Este hombre me ama y nunca me abandonaría, incluso después de todo lo que ha pasado.
A continuación entra el abogado de la familia quien llevará a certificar todo. Firma Shin, luego yo.
FIN FLASHBACK
A: Recuerdo la cara de alegría que tenía. Me dijo que una vez que le dieran el alta oficializaríamos nuestra unión y celebraríamos el matrimonio "como corresponde". Sus padres firmaron como testigos, y luego de una ronda de abrazos y felicitaciones partieron.
De lo único que podía sentirme bien en ese momento era de saber que si Shin necesitaba ser sometido nuevamente a algún tratamiento no íbamos a perder tiempo. Realmente no me puse a pensar mucho en lo que implicaba esto del matrimonio. Durante la semana siguiente me ocupé de Shin quien seguía recuperándose. Hasta que llegó el día en que tuve que firmar su salida de terapia intensiva para que lo trasladen a una sala común. Me sentí muy feliz y pude comprender el sentido del contrato que firmé. Shin estaba de muy buen ánimo, se veía entusiasmado, especialmente cuando nos dijeron que en aproximadamente en dos semanas tendría el alta clínica.
Esa mañana llegué y vi que tenía su laptop encendida. Ni bien me vio ingresar me llamó a su lado para mostrarme algo, "tengo una sorpresa para ti" exclamó lleno de júbilo.
Me acerqué a él y contemplé en la pantalla una hermosa casa.
"En tan solo unos días éste será nuestro hogar. Después de la mudanza mis padres ofrecerán un almuerzo familiar, como aquel que tuvimos cuando llegamos a la ciudad, ¿recuerdas? Será una buena oportunidad para anunciar nuestro matrimonio", reveló sus planes completamente ajeno de lo que generaba en mi sus palabras. En ese instante caí en cuenta que cuando le dieran el alta comenzaríamos a vivir nuestra vida de casados. Juro que casi me desvanecí. Comenzaron a caer en mi mente una tras otra las imágenes de nuestra futura convivencia. Comprendí que no estaba lista, quería decirle que me diera tiempo, que quería volver a Nerima con mi familia, quería desaparecer, salir corriendo. Pero solo inventé una excusa y dejé la habitación antes de que el pánico se apoderase por completo de mí.
Tomé mi cartera buscando algo sin saberlo. Mis manos encontraron mi billetera. La abrí instintivamente y allí la divisé. Saqué la entrada y la contemplé una vez más, como había lo hecho cada día desde que te fuiste, preguntándome si asistirías, deseando con todas mis fuerzas de que asistieras...
No le había dicho a Shin del recital, le dije que pasaría la noche con mis amigas. Él no preguntó mucho mas, solo sonrío y me dijo que me esperaría al día siguiente. Lo despedí y me dirigí a mi departamento para prepararme. Quería verme bien, muy bien. Quería que no percibieras mi nerviosismo, mi anhelo por verte, mi tristeza al despedirme de ti. No sé si logré camuflar mis emociones, pero te juro que cuando te vi llegar Ranma… nunca había sentido tantas emociones juntas. Fue la noche más feliz y más triste de mi vida. Feliz porque estaba allí contigo, compartiendo un momento único que jamás había compartido con alguien. Triste porque era el final de nuestra relación, sabía que no podría seguir siendo tu alumna, ni compañera de trabajo, mucho menos tu amiga. No planeaba declararte mis sentimientos, mi orgullo no me lo permitiría, pero sí pensaba en decirte que no quería tener que ver contigo más allá de lo estrictamente necesario, familiarmente necesario.
Y entonces me besaste. Liberaste el titán que mantenía encadenado en lo más profundo de mi corazón. No hubo vuelta atrás y aunque la culpa me carcomía no podía separarme en ese momento de ti. Pero la realidad era que estaba casada con él. Esa noche quise decírtelo, pero no sabía cuál podría ser tu reacción. Y aunque me avergüence decirlo, lo que más temía era que me apartaras de ti. Las horas que vivimos juntos esa noche me hicieron querer más Ranma. Fui muy egoísta, contigo y con Shin. "Si no es ahora Akane, ¿cuándo tendrás la posibilidad de amar a alguien de la forma en que lo amas a él?", repetía en mi interior. Solo podía pensar en el resto de mi vida junto a Shin, sabiendo que jamás sentiría por él lo que siento por ti. Entonces se me ocurrió, solo por 15 días, seré feliz junto a él por 15 días, luego le diré la verdad y esto se terminará aquí. Nunca imaginé que en esas dos semanas nuestro amor crecería tanto.
Todo se derrumbó la noche del décimo día. Shin fue dado de alta en esa fecha. Ocurrió mucho antes de lo que esperaba. Según sus médicos se había recuperado totalmente en menor tiempo de lo pronosticado, y de hecho era peligroso prolongar su estadía en el hospital. En cinco días nos mudaríamos a nuestra nueva casa ya que todavía quedaban algunos detalles por resolver, según me informó. A pesar de estar internado él estaba al tanto de todo, en cambio yo solo contaba los minutos que restaban por verte. Me sentí acorralada, confundida, desesperada. Esa noche cuando lo dejé en la casa de sus padres me despedí rápidamente, necesitaba verte. Pero antes de cruzar la puerta me dijo:
FLASHBACK
Sh: ¿Ya lo sabe?
Su tono de voz, seco y frío, me detiene. Sin embargo no puedo mirarlo.
A: ¿Lo sabe? _dije confundida, o más bien rogando no saber sobre lo que me interrogaba.
Escucho sus pasos acercándose.
Sh: ¿Sabe que estamos casados?
Lo miro a los ojos aterrada. Es él quien sabe.
A: Shin…
Me toma por los hombros mirándome fijamente.
Sh: No se lo has dicho, ¿verdad?
A: Yo… no pude todavía.
Sh: ¡Debes decírselo Akane! Termina con este juego de una buena vez.
A: ¡No es un juego! Él, yo…
Sh: Estamos casados, tú y yo estamos casados Akane, ¡eres mi esposa… mi mujer!
A: Shin, creo que deberíamos tomar distancia. Yo no entiendo mis propios sentimientos _confieso.
Sh: ¿Has dormido con él? _interroga desconfiado.
A: ¡No!, ¡Claro que no!, Solo hemos pasado tiempo juntos, nunca haría eso Shin. Es solo que lo que siento por él es muy fuerte...
Sh: ¿Y qué quieres hacer? ¿Piensas que él se arriesgará a quedarse contigo una vez que le cuentes que estas casada conmigo? ¿Crees que no le va a importar lo que piense nuestra familia?
A: Lo sé Shin, yo nunca pensé en tener algo serio con él, no es eso…
Sh: Entonces ¿qué carajos estás haciendo Akane? _grita iracundo.
A: ¡No lo sé! Solo… solo quería estar unos días a su lado. Pero desde el principio supe que no iba a durar, que todo se terminaría pronto… como un sueño.
Sh: ¿Un sueño? ¿Lo que tienes con él es un sueño? Entonces lo nuestro ¿qué es? ¿Una pesadilla?
A: No Shin, no lo digo en ese sentido-
Sh: -no sabes cuánto me estas lastimando Akane _interrumpe sentenciándome.
Me da la espalda. Resignado, adolorido, humillado.
A: ¡Perdón Shin!, ¡tienes razón! Soy una horrible persona _reconozco avergonzada_ Tengo que alejarme de ti, de él, solo les hago daño_ rompo en llanto y caigo rendida sobre mis rodillas.
Lo siento voltear y observarme por unos segundos. Lo que no logro descifrar es si me contempla, allí, tendida a sus pies, como alguien que se regocija de ver en aquella rebajante posición a quien le ha producido un enorme perjurio, o a una lamentable criatura que despierta lástima o asco.
Cualesquiera que fueren sus sentimientos se agacha quedando a mi altura y me abraza.
Sh: Yo te amo Akane, no quiero perderte, no quiero que me dejes. Solo quiero que te apartes de él, que vuelvas a mí… por favor.
Sus palabras suenan casi tan desesperadas como las mías.
FIN FLASHBACK
A: Esa noche intenté decirte toda la verdad pero no pude. ¿Cómo reaccionarías? Seguramente me odiarías. Repasé una y mil veces en mi cabeza las palabras que te diría. Pero allí, frente a ti, solo quería fundirme en tus brazos y disfrutar de tu aroma. Decidí esperar a que llegara el día 15, llegar al límite, agotar el tiempo contigo hasta el último minuto antes de despertar.
Pero no llegaste, no respondiste mis llamadas en todo el día. No podía encontrarte por ningún lugar. ¿Sabes lo aterrador que fue? ¡Tenía que encontrarte, tenía que despedirme de ti, tenía que contarte la verdad, lo tenías que escuchar de mi boca!
Rogaba con la posibilidad de que no asistieras, de que simplemente ignorases "esa tediosa reunión familiar", como solías decir. Pero no, allí estabas. No pude ver tu rostro, solo pude escuchar cuando te retiraste del comedor. Poco después vino Ryoga a buscarme pero Shin me detuvo. De alguna manera, una vez más, se dio cuenta de toda la situación, me llevó a una habitación en el fondo de su casa y allí te llamé-
R: -¿eres feliz con él? _pregunta tomándome por sorpresa.
A: Ranma…
R: ¿Me amas? Solo necesito saber eso, no quiero escuchar más explicaciones. Solo dime, ¿me amas? Si tú-
Me arrojo sobre él y lo abrazo con todas mis fuerzas.
A: Te amo Ranma Saotome, y te necesito, solo a ti bobo.
R: Entonces todo lo demás no importa. Es lo único que necesito saber.
A: ¿Qué haremos Ranma?
R: Lo único que podemos hacer, estar juntos. No te preocupes por nada mas, déjalo todo en mis manos.
A: Pero-
R: -lo más difícil lo hemos logrado: vencer nuestro orgullo y admitir que estamos de la cabeza el uno por el otro. El resto es pan comido _me dice con su típico tono altanero.
Me río. Sé que no será tan fácil, pero creo en él.
R: Ahora ve, termina de cambiarte que te llevaré a un lugar que quiero que conozcas.
A: ¿Y dónde es eso?
R: Mmmm, sorpresa.
Lo miro simulando desconfianza.
R: ¡Vamos! Ve a prepararte que en cualquier momento llegará la señora Kaede a limpiar.
Le doy un fugaz beso y corro a la habitación. Me pongo los zapatos, me miro una vez más en el espejo arreglando mi cabello y voy a su encuentro.
Acababa de lavar los platos del desayuno.
Me arrimo a su lado y le doy un beso en la mejilla.
A: Tu turno, yo seco los platos.
R: ¡Hacemos un gran equipo! _afirma guiñándome el ojo.
Besa mi frente y corre a la habitación.
No puedo sacarme esta tonta sonrisa de la cara.
Guardo el último tazón en la alacena cuando suena el timbre.
R: Debe ser Kaede. Por favor hazla pasar, amor.
Me sonrojo libremente ante su última declaración, total ¡no puede verme! ¿A dónde me llevará?
Abro la puerta irradiando alegría.
"Akane… ¡Akane!".
Me toma del brazo y me estampa contra su cuerpo.
