Inuyasha no me pertenece, pero esta versión sí.


Anteriormente…

Kagome ingresa al refugio

El refugio se vuelve un lugar feliz

Hojo acusa a Inuyasha de secuestrar a Kagome

Inuyasha detenido

Kagome devuelta al hospital


"No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia"

Montesquieu


Devolviste a Kagome a ese maldito hospital, ¡qué hospital! Es una cárcel para Kagome, para acercarla a ti sin interrupciones, para tratar de alejarla de mí. Maldito Hojo, maldito tu estúpido hospital blanco y frío, maldito tu apellido de dinero y poder, maldita la influencia que tienes en la policía, malditos quienes te creen, maldito tu nacimiento. Te odio.


Flash back

-¿Por qué me trajo aquí?-el efecto del sedante había pasado ya-Quiero regresar al refugio.

-Señorita Kagome, usted está mucho mejor en la comodidad del hospital. Además la influencia de una persona tan inestable como el señor Kurosawa afecta la capacidad de recuperación mental y le impide…

-¡No hable de Inuyasha de esa manera!-interrumpió molesta-¡Usted no sabe nada!

-Señorita Kagome…

-¡Señorita Kagome nada!

-Tranquilícese por favor. Yo solo trato de hacerla sentir mejor tanto física como psicológicamente, la presencia del señor Kurosawa no es…

-¡Ya basta! El señor Kurosawa esto, el señor Kurosawa lo otro, ¿Acaso conoce usted a Inuyasha? ¿Acaso sabe todo lo que él siente?

-Sí-dijo con resignación en la voz-sé lo que siente. Es por eso que usted debe estar lo más lejos posible del señor Kurosawa. ¿Entiende?

-¿A qué se refiere doctor Ikeuchi?

-¿Es que usted no lo ve?

-No entiendo doctor.

-El señor Kurosawa está con usted, haciendo promesas estúpidas y pretendiendo ser su amigo, para burlarse a sus espaldas.

-¡Eso no es cierto! Inuyasha no es así.

-Lo es-dijo maliciosamente-yo lo sé.

-Eso no es verdad, ¡Usted miente!

-Lamentablemente no miento señorita Kagome. Él es un ser despiadado y malvado que piensa que está burlarse de los sentimientos de una pobre inválida como usted. Es despreciable.

-¡Mentira!-lágrimas caían de sus ojos-Inuyasha no es…

-¿Así? Señorita Kagome, el señor Kurosawa…

-Inuyasha no es capaz de hacerme algo así, Inuyasha es una gran persona, un buen ser viviente, un padre y esposo ejemplar, un alma dulce y caritativa, Inuyasha no es como usted dice.

-Le digo únicamente la verdad. El señor Kurosawa ha jugado con usted y…

-¡¿Y si es así qué importa?!

Ikeuchi se sorprendió mucho al escuchar las palabras de Kagome. No le importaba lo que ese tipejo dijera, sólo miraba las sábanas que arrugaba en sus manos encolerizada. Estaba anocheciendo.

-¿No le importa que se burle de usted? Señorita Kagome, discúlpeme, pero esto no está bien, es algo inaceptable y vil de parte del señor Kurosawa, de verdad, de verdad, señorita Kagome, ¿no le importa?

-No-murmulló tan bajo que Ikeuchi casi no le escuchaba-

-¿Qué dijo señorita?

-¡No me importa si lo que usted dice es cierto!-gritó llorando-¡No me importa si Inuyasha se mofa de mí! ¡No importa si Inuyasha finge ser mi amigo! ¡No importa si cuenta mis confidencias!

-Señorita Kagome, usted…

-Sólo quiero estar con Inuyasha. Aunque sea mentira que Inuyasha es mi amigo, aunque él se burle de mí, aunque sea todo una farsa, Inuyasha es-pausó-una persona muy importante para mí.

-Pero el señor Kurosawa juega con sus sentimientos. No es loable de un hombre hacer eso. (1)

-Con el debido respeto, doctor Ikeuchi, no es su problema lo que yo quiera creer.

-Se equivoca-tomó la delicada mano de Kagome empuñada en las sábanas y la miró a los ojos-me importa mucho señorita Kagome, me importa tanto que no creo poder soportarlo más.

Kagome le miró con duda en la mirada.

-Me importa porque yo la amo señorita, me enamoré de usted, por esto no puedo soportar el hecho de que el señor Kurosawa juegue con usted de esta manera tan perversa. La amo, señorita.

La expresión de Kagome pasó de duda a sorpresa. Trató de zafar la suave mano que él sostenía y miró hacia la ventana.

-Lo lamento doctor Ikeuchi. Por favor, haga que Inuyasha quede libre-lo volvió a mirar-por favor doctor Ikeuchi, suelte a Inuyasha.

Fin flash back


En cambio yo, estuve preso, literalmente, durante dos semanas, dos largas semanas entre criminales, comiendo lo peor de la comida, en el frío, pensando en Kagome junto a ti, escuchando cada una de las estúpidas palabras que le dices y cada una de las mentiras que le inventas.

Pensé en lo bien que estaba en comparación a ella, la pobre junto a ti.


A pesar de todo lo "bien" que la pase en la cárcel, tuve el derecho al juicio, ya que luego del bombardeo, muchos presos que esperaban un juicio murieron, mi turno llegó. Tú sabes, ya que tú fuiste quien me puso ahí.


Flash back

-Entra la parte acusada y su defensor.

Entré a la sala y me senté en la silla que tenían para mí. No tenía dinero, así que se me concedió un abogado público, un tipo llamado Miroku Arakawa (2), un joven quien tiene fama de no defender a los acusados, pero extrañamente, él me sonrió.

Vi a Sango entre las personas del público y pude reconocer a algunos otros refugiados.

-No se preocupe señor Kurosawa, todo saldrá bien.

-¿A qué se refiere?

Me sonrió de nuevo, tenía algo planeado y me inquietaba esa mirada de complicidad.

-Yo sé que es inocente.

Mi mirada cambió y quise saltar de la felicidad. Tenía la posibilidad de salir libre.

-¿Conoce a la joven que está sentada en el público con un vestido rosa?-asentí-Pues verá, ella es una, una clase de amiga; pues es una amiga, una muy buena amiga mía y confío plenamente en ella. Respire tranquilo, no dejaré que lo enjuicien injustamente-me guiñó un ojo y se adelantó al estrado frente al juez a cargo del caso-

Luego de unas cuantas palabras, Ikeuchi llegó a la corte y se sentó, nada más y nada menos, que en la parte acusadora. Me miraba con rabia y con un par de abogados de mala fama a su lado. Uno de los tipos era alto y delgado, con nariz puntiaguda y un mentón gigante, de apellido Berllusconi y el otro era muy grueso y sudaba, a pesar del crudo invierno, calvo y con un fuerte perfume a carne, cebollas y tabaco, de apellido Fishman.

Pronto el juicio empezó.

-Señor Primer fiscal, presente los cargos.

-Sí señor juez. Al señor Inuyasha Kurosawa se le acusa de irrumpimiento en las instalaciones del Hospital Ikeuchi de Hiroshima en horas fuera de la hora de visita, desacato de las indicaciones del personal al cargo del centro de salud y de secuestro de la joven con impedimento físico Kagome Higurashi a las 22 horas y 24 minutos del 23 de noviembre del año presente. Se le concede la palabra a la parte acusadora.

-Que pase la parte acusadora-dijo el juez-

Uno de los abogados de Ikeuchi se levantó y empezó a presentar con palabras, palabras menos lo que el fiscal dijo y lo adornaba con tecnicismos que mi nivel de educación no permitía comprender.

-Que pase el acusado-dijo el juez-

-Inuyasha Kurosawa, ¿Jura decir la verdad, la única verdad y solamente la verdad?

-Lo juro-tenía mi mano derecha en un libro y mi izquierda en el pecho-

-Señor Kurosawa-habló el abogado Berllusconi-¿cuál es su estado civil?

-Viudo-mis ojos se posaron en mi regazo-

-¿Tiene usted hijos?

Mi mirada se nubló, parecía como empañada. Tenía que sobreponerme al dolor y aguantar las lágrimas pero, el tipo hacía comentarios acerca de lo hermoso que era tener familia y estar con ellos pasando un feliz tiempo de calidad.

-¡Objeción señor juez! La parte acusadora hace referencia a situaciones tormentosas para mi cliente las cuales son perturbadoras y provocan reacciones físico-psicológicas.

-Aceptada. La parte acusadora debe ser puntual en su interrogación.

-Por supuesto señor juez. Señor Kurosawa-dijo el abogado de Ikeuchi-¿Entró usted al hospital Ikeuchi de Hiroshima el 23 de noviembre a las 22 horas y 24 minutos del año en curso?

-Sí, pero lo hice…

-Limítese a responder únicamente lo que se le pide, señor Kurosawa.

-Pero yo lo hice porque…

-Señor Kurosawa, acate las instrucciones por favor-dijo el juez-

-Gracias señor juez. ¿Usted sacó a la señorita Higurashi, la víctima, del hospital?

-Sí, lo hice, pero…

-¡Eh aquí!-interrumpió-La confesión del señor Kurosawa de haber sacado en su plena conciencia a la señorita Higurashi del Hospital Ikeuchi de Hiroshima contra su voluntad.

-¡Objeción señor juez! La parte acusadora saca conclusiones apresuradamente.

-Es suficiente. Que tome la palabra la parte defensora.

-Gracias señor juez. Señor Kurosawa, ¿ve usted a la señorita Higurashi en algún lugar de la corte?

Lo miré dudoso. Él me guiñó el ojo y dijo en voz baja, para que solo yo le escuchara.

-Confíe en mí-se volteó apuntando al público en la corte.

-No-dije-Kagome no se encuentra aquí.

-Entonces, en mi labor de defensor, llamo al estrado a la única persona que sabia e imparcialmente conoce todos los detalles del suceso ocurrido el 23 de noviembre. No obstante, la señorita Higurashi, no se encuentra en la corte. De ahí mi pregunta, ¿En dónde se encuentra la víctima en estos momentos?

-¡Objeción señor juez!-dijo, Fishman, el otro abogado-La señorita Higurashi no se encuentra en condiciones de dar declaraciones debido a su condición de salud.

-Según sé, la señorita Higurashi, lo único que le impide estar en esta corte por su voluntad en el daño físico en su cordón nervioso, el cual le impide mover sus piernas a libertad.

-¡Objeción señor juez!-dijo el primer abogado-La señorita Higurashi también ha sufrido de un choque emocional, el revivir las difíciles situaciones que vivió mientras estuvo cautiva del acusado puede afectarle severamente.

-¡Objeción señor juez!-dijo Arakawa-El examen psicológico de la víctima no muestra ningún trauma post-secuestro y descarta cualquier síntoma del Síndrome de Estocolmo (3).

-Con eso basta por hoy. Se levanta la sesión y se programa un nuevo juicio para dentro de tres días en el cual debe estar la señorita Kagome Higurashi-sonó su martillo-

-Pero señor juez-objeto el segundo abogado de Ikeuchi-

-¿No escuchaste el martillo? Eso significa que nos veremos en tres días-dijo Arakawa a los arrogantes abogados de Ikeuchi-

Fin flash back


Estaba impresionado, el abogado que no defiende a nadie, me defendió, a mí y además era un gran abogado. Empecé a pensar que volvería a ver a Kagome en tres días y mi corazón empezó a palpitar con fuerza.

Quería ver a Kagome de nuevo y esta vez quería no separarme de ella nunca más.

Y tú no podrías evitarlo Ikeuchi.


Continuará…


(1) ¡Ja! Quién lo oye, maldito cínico.

(2) Arakawa es el apellido de Hiromu Arakawa, la mente genial detrás de Fullmetal Alchemist

(3) Síndrome de Estocolmo: condición en la que una persona cautiva se vuelve dependiente de su secuestrador a tal punto de protegerle y serle fiel.


Y este fue el treceavo capítulo de la historia. Ojalá les haya gustado.

Perdón de verdad por no actualizar pero estuve en un campamento y se hizo difícil publicar. Pero trataré de actualizar por los días que no lo hice.

Me di cuenta que tiendo a alargar las cosas, tenía pensado el juicio para un solo capítulo, pero ya que :D Saludos.