XIII. X Jaque mate X

-¿Ves?- la voz de Hisoka sonó con cierta burla, como si le divirtiera demasiado las caras sorprendidas de los demás -les dije que la conocían, el que la dejaran pasar sin problemas es una clara muestra de ellos.

-¿Y cómo fue que logró trabajar para Nostrade?- preguntó Killua -¿fue guardaespaldas o algo así?

-Dasha estaba decidida a encontrar al Bastardo de la Cadena, y cuando me preguntó cómo podría dar con él, bueno, yo le dije que había trabajado para la familia Nostrade durante algún tiempo. Fue así que llegó con ellos, y cuando le pidió información, se la dieron a cambio de unos cuantos favores.

-¿Qué tipo de favores?- preguntó Gon, escuchando atentamente.

-Que buscara a Neón- contestó Hisoka -y que le diera la información para encontrarla. Fue así que dio con ella, y al hacerlo, supo que Kurapica continuaba en contacto con ella, y decidió entregarle la carta con la araña del Genei Ryodan en ella.

-¿Y ella no sabía que yo era kuruta?- preguntó Kurapica -¿y tampoco mi nombre?

-La verdad, no quise decírselo- Hisoka se cruzó de brazos, el rubio enarcó una ceja -le daba más misterio a la historia, ¿no crees, Kurapica?, de esa manera ella buscaba al Bastardo de la Cadena, que había asesinado al que ella consideraba como su padre... pero, lo que no sabía, era que aquel que buscaba no era más que su hermano- el mago sonrió ampliamente -está como para un libro, ¿no lo crees?

-Yo no le encuentro la gracia- gruñó Kurapica -de haber sabido que mi hermana estaba viva, las cosas hubieran sido distintas.

-Igual te habrías vengado del Ryodan- replicó Hisoka.

-Pero la hubiera buscado- dijo inmediatamente el rubio -y estoy seguro que las cosas entre ambos hubieran sido mucho mejor, empezando con que ella no me habría buscado para matarme, ya que sabría completamente la verdad.

-Aún así, te encontraste con ella, y ahora sólo depende de ustedes el tipo de relación que quieren llevar de ahora en adelante. Sólo de ustedes.

Kurapica frunció el cejo, mirando con seriedad a sus amigos. Los demás no habían alcanzado a decir palabra cuando el rubio dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta. Gon se acercó alarmado a su amigo.

-Kurapica, ¿dónde vas?- le preguntó, preocupado.

-A buscar otra manera de llegar a Neón- contestó Kurapica sin detenerse -si no puedo ir por dentro, en ese caso será por fuera, pero de lo que estoy seguro, es que la voy a ayudar.

Mientras se alejaba, los demás se miraron de reojo, como preguntándose en silencio lo que podrían hacer.

-¿Alguna sugerencia?- preguntó Killua, cruzándose de brazos -¿o quieren esperar a que la hermana de Kurapica haga todo el trabajo?

-No es lo que tenía en mente- contestó Leorio -pero, ¿qué podríamos hacer nosotros?, esos gorilas ya saben que venimos por Neón, y si ven que intentamos siquiera acercarnos al ascensor, comenzará el jaleo.

-Podemos hacer lo de Kurapica- sonrió Gon -después de todo, en algo tiene razón.

-¿En qué?

-Que la entrada principal de los edificios nunca son las únicas.

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Neón había tenido la esperanza de que un milagro ocurriera en todo el camino que se demoraría en llegar al cuarto en que la harían volver a su antigua vida, como una maldición. Pero no, hasta ese momento, nada había ocurrido, y la verdad, había perdido la esperanzas a esas alturas.

Porque si consideraba su propia vida, ¿quién podría ser capaz de arriesgar tanto como para seguirla hasta tan lejos?. Era verdad que Kurapica había prometido que la cuidaría, pero él ya había hecho bastante en el restaurante, lo mismo que sus amigos, y, al menos para ella, su promesa no llegaba a tales instancias.

Aunque no podía negar que durante todo el rato que había estado prácticamente secuestrada por su padre, lo había estado esperando. Durante horas se había imaginado que él y sus amigos llegaban con ella, luchando con todos esos guardaespaldas de su padre, ganándoles sin mayor dificultad, rescatándola del triste destino que tendría si es que se quedara bajo la tutela de su padre...

Pero nada de eso había ocurrido. Las horas se habían sucedido, unas tras otras, y él no había llegado a ayudarla. Y la verdad, no podía culparlo... pero estaba segura que eso no iba a detenerla.

Su padre sabía que, por mucho que lo negara, mucho de la Neón que vivía con él, continuaba viviendo, por mucho que tratara de ocultarlo, pero no sabía que ella, durante el tiempo que había estado viviendo en el departamento de Kurapica había estado aprendiendo algo de defensa personal... quizás no sabía lo suficiente para poder escapar por sí sola... pero si había algún tipo de distracción, las cosas serían muy diferentes.

Lo malo era que, hasta ese momento, nada había ocurrido.

-¿Quién eres?- la pregunta que hizo su padre llamó su atención. Levantó los ojos y miró con curiosidad hacia el final del pasillo. En un primer momento pudo distinguir a una sombra de alguien bajo y delgado. Después se dio cuenta que era una chica, por su contextura.

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Un ratito antes...

A Dasha no le había costado pasar todos los guardaespaldas que estaban en el edificio, disfrazados de distintos personajes para pasar desapercibido. Se había encontrado con los del hall del hotel (habían algunos en las afueras de los ascensores, a los pies de las escaleras y otros disimulados como posibles huéspedes del lugar), y hasta el quinto piso se había encontrado con un supuesto botones, una supuesta camarera, y otros supuestos turistas. En parte agradecía haber estado durante más de unas pocas semanas trabajando para Nostrade, porque eso le había dado la oportunidad de conocer a una gran cantidad de personas que estaban metidos en el embrollo.

Y se daba cuenta que ellos la reconocían cuando le sonreían con cierto misterio, o inclinaban levemente su cabeza. Ella, por supuesto, les correspondía. Y en parte agradeció cuando se encontró con la que fue, quizás, la más cercana a ella cuando trabajaba ahí. Al menos ahí se le dio la oportunidad de preguntar todo lo que quería, y necesitaba.

-Dasha, pensé que te habías ido- una camarera (la segunda) se acercó a ella, con ojos sorprendido y mirándola sonriente -qué sorpresa encontrarte aquí.

-¡Lina!- Dasha sonrió ampliamente -¿no me digas que también te trajeron a esta misión?

-Ah, claro que sí, pero es mejor estar aquí vestida de camarera a haber ido a buscar a la hija de Nostrade, creo que a ellos no les fue muy bien.

-¿Por qué?- preguntó Dasha, interesada.

-¿Es que no supiste? Nostrade nos dijo que a su hija la protegía uno de los guardaespaldas que antes había estado con él, ese que era kuruta... y también estaban los amigos de él, aquellos que les ganaron a los del Genei Ryodan. Pobres, ninguno murió, por supuesto...

-¿Por qué dices "por supuesto"?- preguntó Dasha, extrañada.

-¿Nunca has escuchado hablar de ellos?- Lina sonrió, mientras que Dasha se encogía de hombros -bueno, no es que sean muy famosos, en lo que más se destacan es que fueron los únicos que lograron derrotar a los asesinos del Genei Ryodan- la chica estaba tan entretenida hablando, que no notó el cambio en el rostro de Dasha -pero lo interesante de ellos es que en vez de dejarse a llevar por la fama o algo así, continuaron son su vida como si fueran sujetos normales... realmente es admirable.

-Ya veo...- Dasha sonrió levemente -¿y sabes algo más sobre ellos?

-No- Lina se encogió de hombros -sólo que estaban ellos en el restaurante...

-Ah...- Dasha cambió su sonrisa a una divertida -¿sabes?, yo que tú me cambio de trabajo, no entiendo qué sigues haciendo con un tipo tan tóxico como Nostrade.

-Paga bien- Lina se encogió de hombros -¿qué quieres que haga?, de momento me interesa más mi situación económica que el trabajo ético.

-No lo decía por eso, Lina, sino porque si en el restaurante hubo batalla interesante, lo más seguro es que se traslade hacia acá.

-¿Cómo así?

-Porque Kurapica y sus amigos están en el lobby, buscando la manera de subir y poder llevarse a la hija de Nostrade- contestó Dasha, Lina la miró con la boca abierta por la sorpresa -es en serio, es por eso que estoy aquí, quiero decírselo para que tenga cuidado y ponga más vigilancia.

-¿Estás segura?- Dasha asintió -¿y no se preocupan si es que sale alguien herido o algo así?

-No lo creo- Dasha se encogió de hombros -no los veo muy interesados en esos temas, sobre todo porque dicen que la hija de Nostrade es la novia del kuruta, y no creo que esté muy contento de que se llevaran a su chica... tú entiendes, ¿cierto?

-Claro... ve a avisar rápido, yo iré a vigilar. No quiero que después me culpen porque no estaba en mi lugar.

-Sí, ve tranquila...

Dasha, sonriente, dio media vuelta y se dirigió a la escalera, corriendo lo más rápido que podía. Se sentía bien haciendo eso, ayudaría a su hermano, en parte como disculpa por ser una de las causantes de que se llevaran a Neón. Con eso, al menos, su consciencia quedaría tranquila, y podría irse el tiempo necesario, para poner sus ideas en orden.

No demoró mucho en encontrarse con el grupo de hombres. Distinguió a Neón, en el centro, que la miraba con ojos curiosos, y también a su padre, que al parecer, la reconoció en seguida.

-Ah, eres tú, Dasha- dijo.

-¿Acaso pensó que era otra persona, señor Nostrade?- se acercó caminando con lentitud, mirando a su alrededor con atención. Por momentos le hubiera gustado tener alguna manera de comunicar su idea a Neón, pero la chica sólo se limitaba a mirarla con desconfianza.

-Sí, pero no es importante- contestó el hombre -tú habías renunciado hacía algunos días, no entiendo qué estás haciendo aquí.

-Vine a ver cómo estaba todo- contestó Dasha, llegando al frente del grupo. El que el hombre que estuviera al frente de ella fuera mucho más alto que ella no la desanimó para nada. Sólo debía esperar el momento justo para poder atacar -supe que el incidente del restaurante no fue tan silencioso como quería, hay varios heridos, y no sólo de sus hombres, también civiles.

-No importa mayormente- el hombre se encogió de hombros -finalmente se logró el objetivo, mi hija está nuevamente conmigo, y muy pronto su habilidad para leer el futuro volverá, y podrá comenzar a trabajar en lo que realmente sabe hacer.

-Entiendo su punto, pero hay algo que no concuerdo con usted.

-¿Qué cosa, chiquilla?, no tengo todo el tiempo para hablar contigo, por mucho que hayas ayudado.

-Bueno, en eso que ya su hija trabajará para usted- con un pestañeo, los ojos azules de Dasha cambiaron, a un rojo intenso -aún no está dicha la última palabra.

Neón había estado observando con sorpresa durante toda la conversación. No había tardado en reconocer a la hermana de Kurapica hablar con confianza con su padre, e incluso se sintió desilusionada cuando se dio cuenta que ellos habían estado trabajando juntos antes. Pensó que ella estaba ahí para seguir ayudando a su padre.

Y pensó que así era, hasta que vio sus ojos rojos brillar y, momentos después, con un movimiento muy rápido, acercarse al primer hombre y golpearlo con fuerza en el estómago. Y Neón sólo tardó unos cuantos momentos en reaccionar también, y golpear con rapidez a los dos hombres que la rodeaban, tal como le había enseñado Kurapica. A penas logró soltarse, salió corriendo.

-¡Neón!- escuchó que Dasha le gritaba, mientras luchaba para que no la persiguieran -¡¡Kurapica está en el edificio, vino a sacarte!!

Sonrió. Al escuchar tales palabras una mezcla de felicidad y tranquilidad se manifestaron dentro de ella, y mientras corría lo más rápido que podía, agradecía mentalmente toda la ayuda que estaba recibiendo en esos momentos.

Lamentablemente para ella, no le fue posible ir al lobby del hotel. Había logrado bajar por las escaleras un piso, pero a la mitad del otro se dio cuenta que estaban subiendo algunos hombres de los que trabajaban para su padre con rapidez. Sin pensarlo demasiado dio media vuelta y comenzó a subir. Aunque no lograba del todo bien mantener el ritmo.

"Kurapica tenía razón" pensaba, mientras trataba de normalizar su respiración "a penas salga de este embrollo le haré caso, y haré los ejercicios que él me diga"

Tuvo que esconderse durante algunos momentos para poder recuperar el aire. Sabía que si seguía subiendo se estaba encerrando, limitando sus posibilidades de escape, pero su padre también sabía eso y de alguna manera, estaba orillándola a eso.

Y después de un rato más corriendo, lo logró. Cuando abrió la puerta y se dio cuenta que estaba en la azotea del edificio, se dio cuenta que su padre prácticamente había ganado, ella no había podido hacer su parte, no había logrado llegar a Kurapica, para escapar. Se escondió, esperando que la noche lograra cubrirla tan bien como el pilar con que se cubría. Le quedaba una última esperanza para hacerlo.

Después de unos minutos de estar agachada, intentando recuperar el aire, escuchó que la puerta la volvían a abrir. No quiso asomarse para ver quién era, pero no tuvo que esperar demasiado para saberlo.

-¡Neón, sal de dónde estés inmediatamente!- le gritó su padre -estoy enojado de verdad, tengo jaque, pequeña, ya no sacas nada con luchar.

La chica apretó los puños, tratando de darse cuenta de cuándo sería el momento justo para actuar.

-Si crees que aún puedes escapar de mí, estás equivocada, de verdad. Mírate, quizás aprendiste un poco sobre defensa, pero eso definitivamente no te sirve de nada en contra de mis hombres, y lo sabes. ¿Para qué sigues luchando?, estoy seguro que en el fondo deseas volver a la vida que tenías... ¿es que no lo recuerdas?, lo poseías todo, tenías techo, tú colección, sirvientas, ¿de verdad que prefieres volver al cuartucho en el que estabas, en esa pensión que se estaba cayendo de a poco?- soltó una risa, que molestó más a la muchacha -por favor, no tienes cómo perderte...

Después de unos momentos, soltó un suspiro, y se puso de pie, saliendo de su escondite. Se había dado cuenta que su padre tenía razón en una sola cosa que le había dicho: ya no tenía escape, por mucho que lo buscara. Así que tendría que salir de ahí, no podría estar siempre escondida y no podía arriesgarse a que la agarraran, si es que la estaban buscando por el lugar.

-Aquí estoy- dijo, con seriedad. El gesto de triunfo de su padre le molestó más aún.

-Ya veo que recapacitaste- sonrió él -me alegra que lo hayas pensado, y que decidas venir conmigo. Quiero que sepas que aunque estoy enojado contigo por tu intento de escape, el castigo que recibirás no será tan duro como te merecerías...

-No te equivoques- replicó Neón, hablando con una seguridad que no sentía -que el que haya salido no significa que haya decidido a ir contigo.

-¿De qué hablas?- cambió completamente su rostro, sobre todo cuando vio que Neón, en vez de acercarse a él, se acercaba a la cornisa del edificio -¡Neón!

-Aunque no lo creas, padre, estoy más que decidida a no volver contigo... si crees que prometiéndome la vida de antes yo me quedaré tranquila... para que veas que no, que prefiero mil veces vivir en esa pensión que se está cayendo a pedazos, a volver contigo.

-No... no estarás pensando...- tartamudeó el hombre, acercándose unos pasos, al tiempo que Neón subía a la cornisa.

-Para que veas, papá, que yo he cambiado- Neón sonrió levemente -ya no soy esa niña infantil que se contentaba con un dulce de tu parte... y la verdad, a volver a estar contigo... prefiero cualquier otra alternativa. Jaque mate, papá.

-¡Neón!

Justo en el momento en que la chica había dejado de decir esas palabras, las puertas de la azotea volvieron a abrirse. Ahí estaban Gon, Killua, Leorio y Basho, que alcanzaron a ver justo el momento en que la chica retrocedía, sin dejar de ver a su padre, y terminaba por lanzarse.

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Bien!, otro capítulo más, que vendría a ser el penúltimo... ¡sí, sólo queda uno!

Espero que les haya gustado =)

Saludos a Funny-life, Gothic Pink, Lunmelody Nostrade, Kyoko-4ever, Akiu-Hanne, que me dejaron review en el cap anterior.