Nota importante: MKR no me pertenece , las escritoras oficiales son CLAMP, yo solo me divierto con posibles finales, tampoco mi afán es ser escritora , solo garabateo
Capitulo 13.- Lazos
Si el amor no es lazo suficiente para unirnos, entonces que lo es...
-NO – se escuchó en el umbral, mientras el Espadachín mágico de Cephiro se erguía – Lucy no puede morir, ella no puede… - es muy fuerte, va a luchar, sé que lo hará, yo confío en ella – la voz segura del hombre dejó pasmados a los presentes. Guruclef sintió pesar por su exdiscípulo pero sobretodo comprensión, si algo así le sucediera a Marina se sentiría de la misma forma, no lo creería, no lo podría asimilar. Las guerreras mágicas lo miraban con dolor y ternura a la vez, el Kailu de Cephiro demostraba una vez más el amor incondicional hacia Lucy, aun mas allá de la muerte. La armera confirmó por segunda vez el amor desmedido del espadachín hacia su amiga guerrera, tocó ligeramente el hombro del espadachín en señal de apoyo. Paris alcanzó a observar un brillo en los ojos del Kailu, acto que sirvió para inclinar su cabeza y así confirmar su incondicional apeo. Ascot, Caldina y Ráfaga asentaron de la misma forma, para así expresar lo mismo que sus compañeros.
-Si tú confías, yo también confió – se escuchó la voz gentil del comandante autozamita, mientras observaba al Kailu
El espadachín tomó el medallón entre sus manos y éste comenzó a centellar de nuevo, ese mismo destelló terminó de provocar la alegría y esperanza en los presentes – traeré a Lucy de regreso – expresó con firmeza el Kailu
El Dios de fuego sonrió y junto al espadachín desaparecieron del lugar…
... - NO, Lucy no puede morir, ella no puede… - es muy fuerte, va a luchar, sé que lo hará, yo confío en ella…
La voz del Kailu de Cephiro había llegado a retumbar hasta el lugar donde yacían la guerrera de fuego y su alter ego
-Lantis – musito la pelirroja, llena de alegría al escuchar nuevamente la voz de su amado.
- Escúchame Luz – hablaba la guerrera de fuego mientras tomaba por los hombres a la peli rosa y encaraba sus escarlatas a los de ella – no pienso morir aquí, quizá ya no veo mis piernas, pero no me rendiré, si es preciso me arrastraré, mi mayor deseo es estar al lado de Lantis, no voy a perecer en este lugar – el fuego en los ojos de Lucy fue tan irradiante que mostró el sentimiento de esperanza que tanto buscaba la peli rosa.
-Vamos Lucy, tenemos que regresar – expresó decidida la chica.
De entre la espesa niebla blanca, comenzó a brotar la silueta de cuatro personas o al menos eso parecía. La guerrera de fuego que aún estaba abrazada de la peli rosa no pudo percatarse de la presencia de los seres.
-Aun no morirás- se escuchó en el umbral
La guerrera de fuego volteó inmediatamente al escuchar la pequeña voz de un niño, pero lo que sus ojos le mostraban era imposible de concebir, bueno casi imposible, posó sus escarlatas en los dos pequeños de entr años de edad, la primera una hermosa pelirroja de ojos escarlatas y el segundo, un pequeñín caballero de ojos violáceos y cabellos obsidiana. Lucy no entendía el parecido de esos niños con ella y con Lantis. Sin embargo al levantar la vista para ver a las personas que los acompañaban se quedó perpleja, la imagen logró arrebatarle el habla por completo. Un sacerdote muy conocido, de cabellos negros y ojos violetas y una rubia de cabellos largos y ojos azules.
-Zagato – murmuró temerosa
-Guerrera Mágica – se escuchó en el umbral
Lucy estaba anonadada, no podía despegar sus ojos de los del hombre, aún se sentía culpable por haberle causado tanto daño tiempo atrás, después de todo el único pecado del pobre hombre había sido amar hasta la locura.
El sacerdote al entender la mirada de la chica, le brindó una cálida sonrisa – gracias Lucy, por ayudarme a estar con la persona que siempre he amado, soy un hombre feliz – expresó gentilmente, para así desaparecer los pensamientos de culpa en la guerrera.
-madre tenemos que irnos – habló la pequeña
-Madre? – musitó confusa y por un momento despego la mirada del hombre para posarla en la voz de la pequeña pelirroja
Los presentes sonrieron por debajo al ver la cara de confusión de la guerrera – son tus hijos Lucy o lo serán, apenas estás en proceso – pronunciaba Esmeralda. Mientras Luz posaba una mano en el hombro de la guerrera, asintiendo. Y Lucy sentía un pequeño hormigueo en su vientre.
Los pequeños caminaron unos pasos adelante y cada uno tomó una mano de su madre, Lucy no hablaba seguía noqueada y a la vez maravillada viendo el rostro de los pequeños… mi amado Lantis yo seremos padres, pensada conmocionada
-Lucy mi camino llega hasta aquí – enunciaba la peli rosa – ahora debemos continuar como una sola, como siempre mi querida Lucy, recuerda que somos una sola – finalizaba la dama mientras desaparecía, para fundirse de nueva cuenta a la guerrera de fuego.
-vamos – dijeron al unísono los pequeños
-Lucy, debes cuidar de mi hermano – expresó el gallardo con gentileza mientras desaparecían – dile a Paris que deseo que sea muy feliz, finalizó la expilar para así esfumarse a la nada.
Los pequeños tiraron de la mano de su madre y le sonrieron, en ese momento Lucy pudo experimentar la felicidad completa, estaba en el paraíso, al lado del fruto del amor de Lantis y ella. Los tres terminaron por desvanecerse para desaparecer del lugar.
De nuevo aparecía en el templo del Dios del fuego, solo que en esta ocasión había una luz dorada en forma de túnel surcando el infinito, el espadachín sonrió y dispuesto a todo, encaminó sus pasos hacia el portal, de pronto detuvo sus pasos al frente de la gran energía, para ver como aparecía la silueta de su hermosa guerrera quien estaba de la mano de dos pequeños. El hombre pasó su mirada entre ambos, encontrando el enorme parecido entre él y su amada, no necesitaba saber más, las facciones eran evidentes. Lucy le miraba con ternura, extasiada de ver el amor y la felicidad en el rostro del Kailu.
-padre – expresaron al unísono los pequeños, para salir corriendo a abrazarle.
El hombre se arrodilló para poder estrechar a sus herederos y levantó la mirada hacia los escarlatas de Lucy, se sintió en el paraíso, colmado de amor y ternura, su corazón se volvía a llenar una vez más de júbilo, la sola presencia de esos seres le provocaba una felicidad completa.
-Pronto estaremos con ustedes – musitaron al unísono, para así convertirse en dos pequeñas esferas doradas y fundirse en el vientre de la pelirroja.
La guerrera corrió para estrechar a su amado y el hombre correspondió profundamente el gesto, abrazando y envolviendo a la pelirroja con su fornido cuerpo, de tal manera que pudiera sentir la necesidad que tenía por ella.
– Te amo Lucy
-y yo te amo a ti, no lo dudes nunca mi amado Lantis – musitó en su oído, mientras acercaba su rostro hasta los labios del espadachín para así besarlos. Llenándolos de un profundo amor y correspondiendo la necesidad de tenerse uno al otro
-han pasado la prueba, los portales están conectados, finalizó el Dios del fuego para así desaparecer a la feliz pareja del recinto.
Mientras tanto en el castillo aparecían las dos figuras restantes...
-Lucy – se escuchó al unísono, mientras las guerreras corrían para estrechar a la pelirroja, los presentes estaban felices de ver a la guerrera de fuego, incluso les extraño la sonrisa del espadachín, hubieran podido imaginar todo, pero nunca una sonrisa en ese gélido rostro o al menos eso pensaban los hombres cephirianos que lo miraban.
Fue así como los presentes terminaron el día entre abrazos de amor, lágrimas de alegría y sonrisas de amistad. Los cielos de Cephiro tomaron de nueva cuenta la calidez del azul celeste, las brisas cambiaron el aire de melancolía por el de amor, si, el amor florecía en el mundo mágico y el infinito albergaba la conexión de tres portales entre los mundos.
|Esa tarde sobrevolaba los cielos cephirianos, en el ave que le había ayudado en su misión al templo, le mostraba a su adorada princesa cada rincón del hermoso azul celeste de mundo mágico, de pronto comenzaron a descender a una montaña flotante muy conocida por ambos, el recinto de los vientos
-Paris, que hacemos aquí – expresaba Anahís mientras bajaba del ave.
-yo solo deseaba hacerte una pregunta mi querida Anahís y que mejor lugar que éste – expresaba el espadachín abriendo sus manos hacia el lugar, con una sonrisa pícara en el rostro.
-Así? Y se puede saber cuál pregunta – la chica correspondía la picardía.
El peliverde postró una de sus rodillas al suelo, inhalo profundamente y dijo…
-ANAHIS QUIERES CASARTE CONMIGO
-Parissss – la chica había llevado sus manos a las mejillas, llenas de alegría y ruborizadas por la emoción del momento…
-SI Paris, por supuesto que quiero casarme contigo – finalizo la guerrera para abrazar al peliverde.
Esa misma noche Marina y Clef fundían su amor en un acto lleno de pasión. Todo había comenzado por un pequeño camisón de seda que portaba la peli azul, éste apenas cubría ciertas partes íntimas de la joven guerrera y esa desnudez no podía pasar desapercibida para el ahora grande y fornido cuerpo del mago, que de vez en vez desataba toda su pasión por la hermosa ninfa.
El mago había comenzado por atraer a su cuerpo a la hermosa dama, comenzó a besar delicadamente sus hombros y con los dientes bajaba suave y lentamente el tirante de la pequeña bata
-Clef que crees que haces? Musitaba gustosa la peli azul.
-que supones que hago, Mari? Contestaba el aludido
-mmmm pues, lo que sea que estés tratando de hacer, creo que vas por muy buen camino – respondía la chica mientras atraía todo su cabello hacia el frente de su cuerpo, para así descubrir su bella espalda.
El mago al ver el hermoso cuerpo de la guerrera, no tardo más y pronto la acomodó en el lecho, comenzó a besar cada fragmento de piel de la encantadora chica. Para después dar encuentro a la fusión de sus cuerpos y almas.
Una vez terminado el acto, el mago se sentó sobre la cama, sacó el anillo que llevaba en su mano izquierda y con fuerza de voluntad dio una forma más sutil a la preciada joya, volvió a recostarse para estar frente a frente del rostro de la guerrera.
-Marina, te amo, lo que más deseo es que seas mi esposa, podrías aceptar a este humilde hechicero perdido de amor por ti.
-Marina, llena de júbilo por la palabras sinceras de su amado, sonrió y abrazo al gran gurú – Claro Clef, por supuesto que me casaría contigo y he de confesarte de una buena vez, que estoy ansiosa por empezar familia – contesto la guerrera sonriendo
El hombre se dejó envolver por las maravillosas palabras de su adorada, había valido la pena tanto tiempo de soledad, incluso todo lo demás lo había valido, quien diría que las guerreras mágicas no solo ayudarían a Cephiro, sino que también harían muy felices a tres de sus conciudadanos.
Los días pasaron, yo fui la primera en contraer nupcias, claro está, por obvias razones, la segunda fue Anahís y un mes más tarde Marina amarraba al gran hechicero del planeta. De eso había sido ya hace unos meses, me encontraba en un adentrado embarazo y a pesar de que las molestias siempre fueron mínimas, mi cuerpo se encontraba cansado, aun así no podía faltar; todos los días al caer la tarde sentía la presencia de mi amado cerca, yo, dejaba para después, cualquier pendiente que en ese momento pudiera entretenerme, adoraba recibir a mi esposo y sobretodo sentir como se abalanzaba sobre mí para poder ayudarme a levantar del pasto, mi amor por la flora no podía esconderse y visitar el jardín y no sentarme a admirarlas seria para mí una completa desilusión. Sin embargo mi mayor gozo era el sentir las manos de mi amado al levantarme, era mi fantasía adorada, me envolvía en su cuerpo y cerraba el encuentro con un tierno y largo beso, para después adentrarme en brazos al castillo, que otra cosa podría pedir, si ya todo me lo daba…
-No sé, si sentía mi presencia cerca y por eso visitaba el jardín a diario para recibirme, aunque eso, era lo menos importante, yo estaba encantado de que lo primero que llegaban a ver mis ojos al entrar al castillo fuera a mi hermosa pelirroja, siempre en la misma postura, sentada en el verde pasto, acariciando las bellas flores grana. Deseaba tanto ir a nuestro lugar especial para poderlas admirar, pero no podía, el embarazo ya estaba muy adentrado. Fue así como decidí darle ese jardín, quien era yo para negarle a mi "Reyna" su mayor deseo, si ella quería flores escarlatas, mi voluntad se las daría.
Y aquí estoy de nuevo, detenido en la entrada del jardín, admirándola como siempre, como lo he hecho a diario desde que decidió estar a mi lado, hoy su vientre está más abultado, lo que hace que la vea más hermosa que nunca, estoy feliz con el solo hecho de albergar que detrás de ese perfecto esférico, se encuentra el fruto de nuestra unión. Después de todo mí "ser de luz" no solo trae consigo a mi corazón, lleva también en su cuerpo a nuestra futura familia…
Suspiros...
NOTA DE AUTOR:
Hola ! ay tengo un dolor en mi pecho un pequeño sabor agridulce, quería terminar el fic y a la vez no, ya saben como somos nosotras las mujeres, pero apoco no enamora éste Lantis, pudiera describirlo mil veces, pero pues todo tiende a llegar a su fin y este ya lo hizo. Agradezco su enorme apoyo , Kuu de Cephiro , HikaruLAntisforlove, espero no haberles fallado con el final, porque ami me encantó ;) y a las demás lectores por dejarme sus opiniones , créanme trate de tomarlas a consideracion.
Me despido, de nueva cuenta espero haya sido de su agrado, sigo abierta a los reclamos y sugerencias si algo no les pareció en el fic, yo aun tengo mis dudas jejej...
Seguimos garabateando...
