Ni Glee ni los personajes me pertenecen. Tampoco esta historia, yo solo la adapto. Novela de Kate Sweeney
Capítulo 13
Quinn cabeceó como si quisiera sacarse las telarañas de los oídos y se pellizcó el puente de la nariz.
-¿Disculpa?
Rachel suspiró. -Será mejor que me siente -musitó, al tiempo que alcanzaba la butaca que había junto al hogar.
Quinn alargó la mano para ayudarla, pero como no llegó a tiempo la apartó de nuevo, incómoda. En ese momento apareció Skye, corriendo desnuda por el pasillo.
-Abuela me baña. ¡Y lee cuento!
Meredith regresó a la sala de estar y se pasó los dedos por el pelo plateado. -Solo he tenido que sacarla del desagüe una vez -rio, y extendió la mano-. Venga, guppy. Dales un beso de buenas noches a mamá y a Quinn.
Rachel se agachó con un gruñido para besar a su hija.
-Buenas noches, pastelito. Te quiero.
-Nanoches, mamá. -Corrió hacia Quinn, que también se agachó-. Nanoches, Quinn.
-Buenas noches, pitufa –susurró esta, y le dio un beso en la sonrosada mejilla-. Dulces sueños.
Rachel notó que se le llenaban los ojos de lágrimas al ver la tristeza en la mirada felina de Quinn. Hasta diría que a ella también le brillaban sospechosamente los ojos. -Gracias, Meredith -le dijo a la anciana.
-Un placer, querida. – Respondió la anciana.
-Esto... Meredith...
La aludida ladeó la cabeza interrogativamente, con Skye de la mano.
-¿El pijama? -observó, señalando a la niña desnuda.
Meredith chasqueó los dedos. -Ya sabía yo que me olvidaba de algo. Quinn solía dormir desnuda. Creo que todavía lo hace. A Quinn casi se le salieron los ojos de las órbitas y evitó mirar a Rachel cuando esta soltó una carcajada. El silencio, sin embargo, solo duró un segundo en la habitación, antes de que la morena iniciara su relato.
-Vamos a ver, ¿por dónde empiezo? Skye es mi ahijada. Mi mejor amiga, Isabella, y su marido Steve murieron en un accidente de coche cuando Skye tenía dos meses. Habíamos planeado que, si les pasaba algo, yo sería su tutora legal y la adoptaría. Por supuesto, no es algo que discutiéramos en profundidad, pero no tenían más parientes. Yo creía que los padres de Steve pondrían algún problema, pero no pareció importarles. ¿No te parece raro? ¿Unos abuelos que no quieran a su nieta?
Quinn se encogió de hombros. Bastante trabajo le costaba entender todo lo demás.
-Supongo. Cuando murió mi madre, Meredith ocupó su lugar. Sé que yo ya era mayor y estaba en la universidad, pero no me la imagino sin querer formar parte de mi vida -confesó, con los ojos verdes puestos en el fuego.
-¿De qué murió tu madre? -quiso saber Rachel.
Quinn levantó la mirada y se encogió de hombros. -Cáncer. Parece ser el modo más popular de marcharse... - se interrumpió, al darse cuenta de lo que acababa de decir-. Lo siento. Eso...
-Lo entiendo y tienes razón. ¿Pudiste pasar con ella mucho tiempo?
-Sí -asintió Quinn-. Pero cuando yo iba a la universidad ella estaba muy enferma y no me permitió dejar la carrera y volver a casa. Mi abuela dice que quería que terminara mis estudios y no tuviera que cuidarla. O-Ojalá...
-Hubieras tenido más tiempo -le acabó la frase Rachel.
-Sí -dijo Quinn-. Perdona, acaba lo que me contabas de Skye.
-Bueno, después del funeral y de acabar con todo el papeleo, nos llevamos a Skye a casa. Los padres de Isabella ya habían muerto y los de Steve vinieron al funeral y luego cogieron un avión de vuelta a su casa. Creo que viven fuera del país, al menos entonces era así. No vi otra opción. Además, Demi estaba encantada. Skye una niñita preciosa y muy llena de vida.
-Y un diablillo -se oyó decir Quinn, afectuosamente. Rachel tuvo que mostrarse de acuerdo-. Me siento como una idiota. Creía que eras una irresponsable que se había gastado una fortuna no en una, sino en dos inseminaciones artificiales, y que al morir Demi te habías visto sin blanca.
-Entiendo que pensaras eso -aceptó Rachel, que dejó escapar un gemido quedo al reacomodarse en la butaca.
Quinn le acercó una otomana y le subió las piernas.
-Gracias -suspiró Rachel con pesadez.
La compositora se sentó al lado de la chimenea, con la espalda contra la pared de piedra, y contempló las llamas danzarinas, como ensimismada. Por primera vez, la morena pensó de verdad en lo atractiva que era Quinn. No en plan «Oh, Dios mío, eres preciosa», que también, sino en la manera sutil y tranquila como la veía ahora. La rubia no sabía o al menos no daba muestras de percatarse de que la castaña la observaba.
Se la veía vulnerable, y la imagen era definitivamente afrodisíaca para Rachel.
-Puede que sea yo la que deba sentirse como una idiota, Quinn. La morena pestañeó lentamente y la miró.
-¿Y eso?
-Fue Demi la que sacó el tema de la inseminación artificial. Al principio le dije que no, que ya teníamos una hija, pero Demi quería otro bebé. «Para que le haga compañía a Skye», decía. Te acordarás de que Demi había sido hija única y tuvo una infancia muy triste y solitaria. Lo usé como excusa. Creo que lo que intentaba era conservar a Demi. - La pianista no dijo nada. -Ella siempre estaba fuera, volando de un lado para otro. Nunca pasaba tiempo en casa con Skye... o conmigo. Así que fui tan tonta de pensar que lo que quería era un bebé de las dos, para que fuéramos más una familia, y que entonces sería más responsable. Fue una estupidez por mi parte.
-No puedo creer que haya muerto -soltó Quinn de repente. Enseguida miró a Rachel-. Mierda, lo siento. Menuda tontería acabo de decir.
-No lo sientas, yo también me siento así. Pero ¿sabes? Pasaba tanto tiempo fuera que, no sé, de alguna manera ha sido algo más fácil. ¿Tiene algún sentido lo que estoy diciendo? Quiero decir, que yo la quería y la echo de menos, pero los últimos seis meses fueron terribles y he tenido que ocuparme de muchas cosas. -Se detuvo y miró a Quinn de reojo-. No busco que me compadezcas.
Quinn esbozó una sonrisa leve. -Lo sé. Eso es lo que me saca de quicio.
Rachel le lanzó una mirada severa, pero cuando vio que la rubia hacía esfuerzos por no sonreír, soltó una carcajada.
-Tengo una vena independiente muy potente. -A su lado, Quinn asintió con énfasis antes de volver a contemplar el fuego-.¿En qué piensas?
-Pensaba en Demi. Ella quería tener hijos, pero yo sabía que no era responsable y yo no concebía la idea de hacerle algo así a un niño, al menos si puedes elegir. Al ser lesbiana hay que ir con mucho cuidado. Incluso para los heteros, tener un hijo es una responsabilidad enorme.
-¿Demasiado grande para ti?
La pianista reflexionó sobre la pregunta antes de contestar. -No, demasiado no. Sencillamente no quería tener hijos con Demi, y no es que pretenda hablar mal de ella, Rachel. Yo... yo la quería...
-No hace falta que me des explicaciones, entiendo perfectamente cómo te sientes. Yo también quería a Demi -rio Rachel, meneando la cabeza-. Tenía algo único.
-Sí que lo tenía. Pero voy a serte sincera: nunca he considerado la posibilidad de tener hijos sin estar casada con mi pareja -dijo, con el ceño fruncido. Hacía cinco años que no pensaba en todo aquello-. Pero eso es otra historia. No estoy en el mercado para formar una familia ni para tener una relación seria. Me... me gusta la libertad -afirmó, aunque el tema la hacía sentir violenta.
Rachel asintió, y luego apoyó la cabeza en el respaldo.
-No te culpo. Parece que tienes una buena vida, muy cómoda. Vas y vienes cuando quieres, aunque no comes bien. Imagino que no te mueres por la compañía de una adorable mujercita. ¿No te sientes sola? Por la noche, me refiero, sin nadie a quien abrazar, o por la mañana, ¿alguien con quién empezar el día? -Como Quinn no contestó, Rachel siguió hablando-. No, supongo que no. Te envidio, Fabray -dijo. Bostezó-. Pero bueno, las cosas pasan siempre por una razón. Una buena razón. Eso es lo que creo - concluyó, con un suspiro, y cerró los ojos.
-¿Puedo decirte una cosa?
Rachel irguió la cabeza y asintió, notando un cosquilleo de expectación en la boca del estómago.
-Ahora mismo, se te ve muy joven. Demasiado joven para tener dos hijas, haber pasado por la muerte de tu pareja y de tus amigos. Joder, para haber tenido esa vida, se te ve muy bien. Eres una mujer atractiva, Rachel.
Rachel notó que se le encendían las mejillas y supo que se estaba ruborizando. Quinn sonrió y apartó la vista.
-Gracias. Yo no me siento demasiado atractiva.
-Mi abuela me dijo que seguramente te pasaría eso -le dijo Quinn-. Mira, lo siento. Yo no tengo mano para esto. Quiero ayudarte y, ahora que conozco toda la historia y me siento como una capulla, a lo mejor podríamos volver a empezar.
Rachel le regaló una sonrisa.
-Me gustaría. Skye... bueno, la verdad es que te quiere con locura. -Esta vez le tocó sonrojarse a Quinn, que se rio y se rascó la frente.
-Menudo trasto está hecha, pero la verdad es que lo paso genial con ella.
Las dos rieron juntas y luego se relajaron en un silencio cómodo, por primera vez desde que se conocían.
-Bueno, cuéntame cómo te quedaste atorada en el flotador.
Quinn soltó una carcajada. -Estaba intentando enseñarle a ponérselo, para que pudiera estar en el agua sin que yo la aguantara. Se parece mucho a su madre, es muy independiente.
-Que Dios te pille confesada, Fabray.
-Diría que Dios ya me ha echado un cable.
Rachel le lanzó una mirada de asombro, pero sonrió.
-Vaya, seguís vivas las dos -intervino Meredith, apareciendo por el pasillo-. Skye está frita. He tenido que leerle a Shelley. Por amor del cielo, Rachel, ¿no se sabe la de un elefante, dos elefantes y quién sabe cuántos elefantes más?
Las dos mujeres más jóvenes se echaron a reír y Meredith agitó la mano en su dirección.
-Necesito una copa
Aquí el capitulo como prometí :3 es algo corto por lo cual probablemente el miércoles ya este subiendo otro cap. Pásense a leer Escape, ese mini fic necesita amor :v así que espero que lo disfruten, nuevo capitulo el miércoles también ajaja. Gracias por todos sus reviews, fav y follows; en general gracias por leer la historia, saludos.
May We Meet Again.
