Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, tampoco este fanfic cuya autora es Colubrina, yo sólo soy la traductora.

N/T: Mis tendones están algo sensibles, lamento la demora u.u. Luego editaré el capítulo o más bien colocaré una nota en uno de mis fics...

Una gran pregunta, ¿a quiénes imaginan como los personajes para un remake de Harry Potter? Obvio desde el Príncipe Mestizo.

EDITO: Queridas "guest" no soy una ingrata con ustedes, leo aprecio y quiero sus comentarios, pero a veces se me pasa responderles en el capítulo...como ahora x.x no me maten, juro que tendrán su sección especial en el próximo capítulo. X

AVISO: Esta traducción sólo está subida en Fanfiction, no en otro lugar. DI NO AL PLAGIO Y REPORTALO.

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THE MUDDY PRINCESS

by

Colubrina

-Traducción-


Theodore Nott, último vástago de su casa, hijo de un Mortífago, miembro rico y poderoso de la élite, miraba a su mejor amigo con impotencia y, aunque divertida, exasperación. —Van a ir juntos a la boda de Weasley —dijo—. No recuerdo que me hayas pedido permiso para casarte con ella, Draco. La expresión de poner el carro delante del caballo, ¿significa algo para ti?

Draco miró a su amigo. —Theo, ¿me das permiso para casarme con tu hermana?

Theo se rió cuando se sentó en una silla. —Sí —dijo—. Idiota.

—No recomendaría que le dijeras que diste tu noble permiso como cabeza de tu ancestral Casa para que se case conmigo —Draco sugirió—. Eso la podría enojar.

—¿Podría? —Theo resopló—. Supongo que por "podría" quieres decir "absolutamente" —suspiró—. O podría ahogarse hasta la muerte porque ella se reiría demasiado. Tener una hermana resulta ser más difícil de lo que pensé.

Draco se rió de eso. —¿Todavía contento? —preguntó.

—Más feliz que nunca en mi vida —dijo Theo. Y lo era. Su ansiada hermana. Aquella a la que cuidaba, a quien vigilaba. Su razón de que se rasgue el pelo mientras la veía tratar de encontrar la manera de hacer malabares con todos los códigos de vida sangre pura sin perderse a sí misma en el proceso. Cada semana ella adoptaba una de las costumbres que él había seguido por tanto tiempo, que ni siquiera él pensar en ellas más, ni siquiera las veía la mitad del tiempo. Cuando él le había ofrecido su brazo fuera de una tienda y ella lo había tomado sin pensarlo, él se había inclinado y le susurró: —Es como si hubieras nacido para ello.

Técnicamente, sí —Había dicho con una sonrisa.

¿Piensas en dejar que te dé tu parte del dinero Nott en cualquier momento? —Le había pedido, esperando que dijera que no.

En cambio, ella frunció el ceño y dijo, luciendo incómoda. —Tal vez. Hay algo que quiero conseguir y la calidad... voy a necesitar tu ayuda para asegurarme de que es apropiado de todos modos y...

Hecho —había dicho.

Cuando ella había guardado la última, simple y exquisita compra, que él había ayudado a seleccionar, en un bolso, él la abrazó con fuerza. ¿Estás segura? —Le había preguntado.

¿Crees que no debería hacerlo? —preguntó ella.

Él la había mirado, mucho más conmovido de lo que él sabía cómo expresarse, porque ella estaba pidiendo su consejo, confiando en él.

Si me dejaras escoger —Le había dicho en voz baja—, si hubiera sido hace cien años y yo hubiera esperado elegirlo para ti, esta es la elección que habría hecho.

Ahora miraba a ésa elección. —Lo estaré... Salazar, Draco. Si los dos realmente están... y no sólo te estás aferrando a ella por ser una sangre pura disponible como el absoluto imbécil que puedes ser... nada me haría más feliz, ya sabes.

Draco no contestó, simplemente dio la espalda a Theo y suspiró. —Ella quiere ir a conocer a tu padre —dijo—. Su padre.

—Por supuesto que quiere —Theo gimió— ¿Deberíamos presentarle al tuyo mientras estamos en ello?

Draco se estremeció.

—Vas a tener que decirle sobre él, ya sabes —dijo Theo—. El algún momento.

—Él nunca puso una mano sobre mí —dijo Draco.

Theo no dijo nada.


Draco pasó sus dedos por el cabello de Hermione mientras estaban sentados en el apartamento de ella. Hermione se acomodó a sus pies leyendo el periódico mientras él estaba sentado en el sofá torciendo y retorciendo los rizos de ella uno por uno.

Ella lo había invitado a desayunar y después de comer se habían sentido un tanto incómodos hasta que ella le había preguntado si quería quedarse un rato y él casi se había caído sobre sí mismo al decir "sí". El descubrimiento de que a ella le gustaba que jugaran con su cabello le había dado algo que hacer con sus manos y una excusa para tocarla. Los constantes murmullos y silbidos de Hermione sobre las cosas en el periódico lo mantenían sonriendo.

Hermione Granger tenía opiniones.

La mayoría de esas opiniones habrían horrorizado a su padre. Ella apoyaba a los derechos de las criaturas. Ella odiaba la "falta de representación" de las criaturas y los nacidos de muggles que tenían en el Wizengamot. —Todo el poder está en manos de un puñado de familias —exclamó finalmente ella casi tirando el papel a un lado después de leer otro artículo sobre política. —Si no eres un sangre pura no puedes hacer nada para realizar el cambio. Nada.

Draco tiró de un rizo. —¿Necesito señalar lo obvio aquí? —preguntó.

—Oh, cállate —murmuró.

—Todos los pequeños juegos que no te gustan evolucionaron para mantener firmemente el poder en nuestras manos —dijo Draco haciendo caso omiso a ella—. Tus manos. Juega con todas las reglas, al menos en la superficie, y podrás hacer todas las cosas que deseas, cambiar todas las cosas que quieres. Los Malfoy tenemos un asiento en el Wizengamot. Los Nott tienen uno —pausó—. Los Granger, no.

Ella hizo un sonido frustrado, dio la vuelta y lo miró.

Draco reprimió con firmeza la imagen mental al verla sentada a sus pies, con la cara en sus rodillas, la alejó de su cerebro.

—Puntajes de Quidditch —murmuró.

—¿Qué? —preguntó.

—No importa —dijo

Ella se sentó en el sofá y se acurrucó contra él, pasando sus dedos sobre el anillo que aún él tenía puesto. —Creo que estoy haciendo un trabajo bastante decente de pretender seguir las reglas —dijo—. Esta estupidez sangre pura, no sé cómo lo soportas.

Él suspiró. —Es todo lo que tengo —dijo—. Es todo lo que soy. Quiero decir, al menos que quieras hacer hincapié en lo de "Mortífago", lo cual prefiero tratar de olvidar.

Hermione frunció el ceño mientras lo miraba. —¿Es eso realmente lo que piensas? Que eres... ¿que sólo eres tu estúpida cosa de Sagrado Veintiocho?

Draco tomó su mano. —¿Qué otra cosa soy? Sin eso que sigues llamando "estupidez" Sólo soy... nadie. Una falla con una horrible marca en el brazo —Él apartó la mirada de ella—. Alguien que nunca fue lo suficientemente bueno.

Él sintió sus manos primero en su rostro, y cuando él dejó que lo girara hacia ella, vio que lo estudiaba. —Draco —dijo ella—. Eso no es verdad. Fuiste uno de los mejores estudiantes de nuestro año en la escuela, eres más valiente de lo que piensas, eres leal y... y eres un montón de cosas realmente buenas —Le sonrió por un momento—. Eres guapo, también.

Él negó con la cabeza entre sus manos. —Dejé que me marcaran y luego no pude siquiera...

—¿No pudiste matar a un hombre a sangre fría? —Esta vez fue Hermione quien negó con la cabeza— ¿Crees que cuenta como una falla? Eras un niño que fue arrastrado a una guerra por los adultos que deberían haber estado protegiéndonos a todos nosotros. Yo también. Hicimos lo que estaba delante de nosotros. Fue terrible. Eso no te hace terrible.

—Dejé que me marcaran —dijo otra vez sin contenerse.

—Y yo... —Ella tropezó con lo que iba a decir y comenzó de nuevo—. Y me gustas de todos modos.

—Simplemente no sé porqué —dijo Draco mientras la miraba.

—No es porque eres un príncipe sangre pura —dijo Hermione, con las manos todavía en su rostro—. Es porque eres... eres Draco. Eres razonable, y estás malditamente comprometido y decidido a protegerme incluso si no quiero y haces malos tés... sólo eres tú. Me gustas. Me escuchas quejarme de la política y tú... me gusta estar junto a ti —Ella resopló—. Ciertamente no es porque creo que tus antepasados son súper brillantes y especiales.

Ella se sentó de nuevo, lo miró a él y Draco luchó contra el impulso de frotar su marca cubierta, como siempre, con mangas largas.

—Supongo que no —dijo ella—, ¿estarías interesado en violar más costumbres sangre pura y besarme en algunas formas que definitivamente están fuera de los límites?

—Podría hacer eso —dijo, y lo hizo.

Mientras él probaba sus labios abiertos, mientras mordisqueaba, lamía y chupaba su cuello, mientras ella se quitaba la blusa y él desabrochaba su sujetador y descubrió los ruidos que ella hacía cuando la acostó en el sofá y mordisqueó sus pezones hasta que ella se retorció debajo de él—y no tuvo más remedio que pensar en Quidditch de nuevo para que la fricción no lo empujara al borde como un muchacho de catorce años—mientras hacía todas estas cosas, trató de no pensar en cómo una mujer que desestimaba su herencia sangre pura como algo sin importancia, había dicho que le gustaba de todos modos, que le gustaba el hombre, no la familia, no el poder, no el prestigio.

Si pensaba demasiado en ello, empezaría a llorar sobre su piel y él no quería explicar eso. Ni siquiera estaba seguro de que podía.


Theo miró a Adrian Pucey y trató de no reírse. —Así que... ¿estás solicitando mi permiso para cortejar a mi hermana? —preguntó de nuevo.

Pucey parecía un poco desconcertado por el evidente regodeo de Theo. —Sabes que mi linaje es bueno —dijo—. Y mis bóvedas son sustanciales. No estoy pidiendo permiso para casarme con ella, sólo para cortejarla y ver si ella me encuentra aceptable.

Theo trató de no rodar los ojos. Pucey había tomado por completo el enfoque equivocado. Su linaje podría ser técnicamente puro pero no era un aristócrata y no había manera de que pudiera competir con los Nott por la riqueza. Casarse con Hermione aumentaría sustancialmente las financias del hombre, y ambos lo sabían. Podía al menos haber pretendido encontrar bella o interesante a Hermione.

—Me temo que es un poco tarde —Fue todo lo que dijo Theo—. Draco Malfoy ya tiene un entendimiento bastante exclusivo con ella.

—Realmente no vas a tolerar eso, ¿verdad? —Pucey hizo una mueca—. Él fue un Mortífago, Theo.

—También ha sido mi mejor amigo desde la infancia —dijo Theo con una nota de advertencia en su voz.

—También la atormentó durante años en la escuela —dijo Pucey—. Por lo menos yo no fui por allí llamándola "sangre sucia" en su cara.

—¿Y qué es lo que tiene ella, ahora, varios años después de tu graduación, que hace que de repente la encuentres tan atractiva? —preguntó Theo.

Pucey lo miró como si hubiera perdido la cabeza. —Lo mismo que tu amigo Malfoy encuentra atractivo. Ella es una joven y razonablemente atractiva miembro disponible de los Sagrado Veintiocho. El que ella no cuente con una madre, lo admito, es un bono. Yo cortejé brevemente a Daphne Greengrass y su madre es una arpía.

Los dedos de Theo se crisparon con ganas de sacar su varita y maldecir al hombre frente a él. Sólo se contuvo porque Pucey—técnicamente—no había hecho nada malo. —Bueno —dijo—. Por desgracia, como ya he mencionado, ella y Malfoy tienen un entendimiento y, si fueras a violar eso, él estaría justificado por desenfundar su varita ante ti. Al igual que yo.

Adrian Pucey se encogió de hombros. —Bueno, si ella decide que puede conseguir algo mejor que un Mortífago, sin duda no la culparía por abandonar al hombre.

—Lo tendré en cuenta —dijo Theo con una falsa sonrisa en su rostro. Si Hermione decidía que quería salir con el imbécil, él decidió, que la llevaría en un encantador viaje a algún lugar lejos, muy lejos hasta que ella haya cambiado de opinión. No podía creer Daphne Greengrass no había pulverizado al pendejo condescendiente y se recordó a sí mismo felicitarla por su "conquista" la próxima vez que la viera. Ella le pisaría el pie con uno de esos stilettos que llevaba, pero valdría la pena tener que curar un hueso roto o dos para ridiculizarla por haber tolerado a Pucey por más de una cita.


—¿Adrian Pucey? —Blaise hizo una mueca y levantó la botella de cerveza hacia Theo en un gesto burlón—. Mejor tú que yo. Merlín. Ese tipo es un completo imbécil. Gracias a Salazar que no tengo una hermana que cuidar.

—Ha habido al menos una consulta por ella cada pocos días desde que se corrió la voz —dijo Theo con tristeza—. Si yo tuviera la mitad de mujeres interesadas en mí como ella tiene pretendientes, nunca estaría solo.

Blaise tomó otro trago. —No me di cuenta que te sentías solo. Te puedo presentar a...

—No, gracias —dijo Theo—. Estoy un poco menos interesado que tú en el sexo ocasional —Hizo una pausa y consideró—. Una frase que podría describir a todos, lo admito, pero todavía no estoy interesado en salir con alguna mestiza sólo para tener sexo sin ningún compromiso.

—¿Le has dicho a Hermione sobre todos los hombres que babean a sus pies? —preguntó Blaise.

Theo se rió de eso. —Apenas. ¿Quieres decirle que ella tiene a todos los hombres solteros sangre pura en Gran Bretaña siguiéndole cada movimiento?

—Apuesto a que nunca pensaste que estarías agradecido de que ella estuviera saliendo con Malfoy —Blaise sonrió—. Y tú eres su hermano. Es tu trabajo decirle lo muy popular que es —Tomó otro trago de su cerveza—. Yo sólo soy el feliz y despreocupado amigo no-cita que sale con ella para tomar un café.

—Si tengo suerte, tal vez ella y Draco caminarán felices en la puesta del sol y ella nunca tendrá que saber sobre Pucey. O Flint. O esos primos Selwyn. Y muchos más. Quiero decir, ¿sabías que Thorfinn Rowle tenía un sobrino? —Theo sacudió la cabeza— ¿Tienes más de esa cerveza?

Blaise asintió y con accio atrajo una botella. —¿Estás seguro de que no quieres que te presente a alguien?

Theo suspiró. —Sabes, me parece que no estoy más interesado en ser perseguido por mi linaje como Hermione. Si hubiera una chica que no se preocupara por el estatus de sangre, la familia, el dinero y todo en lo que yo estaría interesado, pero eso no es probable que suceda —Se encogió de hombros—. Tarde o temprano me casaré con una chica bonita que es tan indiferente a mí como yo a ella y haremos un heredero Nott.

—Hermione podría hacerlo.

Theo resopló. —¿Crees que Draco me deje adoptar uno de sus hijos como mi heredero? ¿En serio?

Blaise se echó hacia atrás. —Ustedes pobres bastardos aristócratas. Gracias a Merlín que soy simplemente rico y mimado sin necesidad de salir a cortejar a una chica con un impecable árbol genealógico.

—¿Qué tal vas con Ginny Weasley?

—Cállate.


—¿De quién estás enamorado este mes? —Hermione preguntó a Harry en su habitual salida por helados. Insegura de cuántas costumbres sangre pura podría estar violando—había evitado su abrazo de costumbre y, con una sonrisa simpática, él había hecho un espectáculo de besar sus dedos—Ahora ya sentados, ella hundió una cuchara en su plato y esperó a que él se queje de cualquier chica por la que estaba loco actualmente.

Harry tendía a aferrarse a alguna chica, obsesionarse con ella con locura, salir por alrededor de un mes, y luego rompían. Hermione seguía esperando que alguien ignore la tonta sugerencia de Harry de que tal vez las cosas no estaban funcionando. Harry necesitaba a alguien tanto insistente y obstinada que podría ignorar sus constantes temores de que cualquiera cercano a él moriría.

Alguien agresiva, terca, capaz de ignorar su neurosis, y cómoda con manejar la desagradable publicidad que llegaba donde sea que el Elegido iba. Ella había conseguido mejorar en lucir ante las cámaras y sonriendo ahora que ella y Draco eran algo acechados sin importar dónde fueran, pero era una molestia y cualquiera que saliera con Harry tenía que soportar.

—No estoy enamorado de nadie en este momento —dijo Harry mientras comía su propio helado—. Ni siquiera estoy llevando una cita para la boda.

—¿Katie?

—Dijo que yo le gustaba, pero que era demasiado trabajo.

—¿Hannah?

—Comprometida con Neville.

—Ah. Había olvidado eso —Hermione lamió la cuchara y la sumergió de nuevo en la crema batida.

—¿Y tú? ¿Enamorada de alguien este mes? —Harry preguntó con una pequeña sonrisa.

Ella suspiró. —Muy divertido.

—¿Lo estás?

Hermione hizo una mueca y tomó otro bocado de helado antes de contestar. —Yo... es complicado —dijo—. Él es complicado.

—Él es Malfoy —dijo Harry— ¿Esperabas que él fuera fácil?

Ella resopló ante eso.

—En serio, Hermione —dijo Harry—. Nadie es un gran imbécil a los once, si no ha tenido una vida de mierda.

—Lo sé —Agitó la cuchara a través de su plato—. Él no quiere hablar de ello. Ni siquiera... sé que el padre de Theo, mi padre, no era exactamente un candidato a padre del año, pero tengo la impresión de Lucius Malfoy era un verdadero horror.

Harry la miró desde el otro lado de la mesa y los dos se detuvieron mientras pensaban en el patriarca de los Malfoy. —¿Puedes imaginártelo? —dijo Harry— ¿Ése monstruo como padre? Él le dio a Ginny un diario poseído a propósito. Me amenazó. Amenazó a Dumbledore. ¿Te imaginas vivir con él?

Hermione negó con la cabeza. —Prefiero no hacerlo —dijo—. Sin embargo, sospecho que tú puedes.

—Demasiado bien —murmuró Harry—. Nunca pensé que iba a tener algo en común con el maldito Draco Malfoy, pero, simplemente, sí.

—Yo —dijo Hermione—. Ustedes dos me tienen en común.

—¿En serio? —preguntó Harry— ¿Tengo que invitarlo a jugar Quidditch los sábados?

Hermione negó con la cabeza. —No estoy segura de que iría. Me dijo que no puede jugar en ninguna liga regular, nadie lo quiere en ningún equipo.

Harry entrecerró sus ojos ante ella, luego se quitó las gafas y las exhibió mientras las pulía. —¿No le gusta más el Quidditch? —preguntó.

—Yo no he dicho eso —dijo Hermione en voz baja—. Simplemente él no es bienvenido en cualquier lugar. Mortífagos y todo eso. Sabes cómo es lo del juicio público —Dio un mordisco— ¿Recuerdas que cuando estábamos 'saliendo' de acuerdo a El Profeta y Molly me hablaba toda antipática? Es como eso, creo, pero peor, porque él realmente tomó la Marca.

—Era un maldito chico —dijo Harry y Hermione podía oír el lento crecimiento de la ira detrás de sus palabras—. Él fue declarado no culpable. Voldemort amenazó con matar a su madre, por el amor de Merlín.

—Bueno —Hermione se encogió de hombros. —Sabes cómo las personas creen todo lo que leen. Él es un malvado mortífago y, por tanto, no necesita aplicar. Podrías descubrir que las otras personas con las que juegas no lo quieren allí —Ella tomó otra cucharada de su postre—. Es bueno que hayas pensado en ello, pero no tienes que invitarlo a jugar por mí.

Harry la miró. —¿Estás pensando en quedarte con él?

—Probablemente —admitió—. Eso creo —suspiró—. Sí.

—Entonces él juega Quidditch con nosotros y cualquier persona que no le guste, puede irse.

Hermione parpadeó ante el ardor en los bordes de sus ojos pero Harry vio el brillo de la humedad de todos modos.

—Te quiero, ya sabes —dijo Harry—. Y confío en tu juicio. Si te gusta tanto Malfoy entonces él tiene que ser algo más que el imbécil que conocí.

—Lo es —dijo en voz muy baja—. Gracias.


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