Por: Mangaanime15.

Traductora: Nyanko.

Disclaimer: KHR pertenece a AkiraAmano-sensei y el fic a mangaanime15~

Y dar las gracias a xanyxhi por corregir toda la traducción y mejorarla.


Disclaimer: No soy dueño de HitmanReborn.

Beteado por Rekishichizu.


Capítulo XIII

La distante nube.


La seguridad era un aspecto muy importante al cual se le debía prestar mucha atención cuando se estaba teniendo una fiesta. Cierto, éstas daba la oportunidad de conocer a muchas personas, pero por otra parte también le daban al enemigo muchas aperturas para intentos de asesinato o secuestro. La gente tendía a bajar la guardia con el fin de disfrutar de la fiesta. Como tal, Alaude consideraba su responsabilidad el evitar que tales cosas sucediesen y le había pedido (exigido) a Giotto que le permitiera manejar la seguridad.

Alaude conocía muy bien acerca delas motivaciones detrás de esas escandalosas acciones. Además, ¿qué mejor manera de humillar al anfitrión de la fiesta que destrozándola? Algunos incluso tenían el descaro de intentar hacer contrabando de armas a través de una serie de ridículos, sin embargo creativos,métodos. Aunque, no debería ser una sorpresa. Ellos eran la mafia, después de todo.

Alaude ya había hecho planes para ordenar algunos de sus subordinados de CEDEF para que reunieran información sobre las Familias que asistirían a la fiesta. No era bueno para un anfitrión el no conocer a sus invitados, incluso si eso significaba acosarles y espiarles durante horas y horas. Sin embargo, adquirir conocimiento acerca de sus invitados no era suficiente para Alaude. El Guardián de la Nube consideraba que también era necesario revisar y reforzar sus propias medidas de seguridad, lo cual era exactamente lo que Alaude hacía patrullando la mansión. Desafortunadamente, tuvo que ser emparejado con ese molesto chico.

Hibari Kyouya.

Alaude no sabía que lo había poseído para que aceptara la sugerencia de Giotto. A él le gustaba trabajar solo y odiaba las multitudes. De hecho, esa fue una de las principales razones por las que había creado la CEDEF. Por desgracia, Giotto no pareció entender esos pequeños aspectos cuando persuadió a Alaude para dejar que Hibari le acompañase.

Aunque…

Aún cuando no quería admitirlo, Alaude tenía una pequeña cantidad de respeto por el niño. Al fin y al cabo no todos los días te encontrabas con alguien (y mucho menos un simple niño) que podía hacer frente al primer Guardián de la Nube mientras estaba sobrio. Incluso Giotto, su "jefe", tenía que pensárselo dos veces antes de hacer algo similar.

Hibari estaba pensando en lo mismo. Alaude había logrado ganar un poco de su respeto en su concurso de miradas, pero, por supuesto, él nunca lo admitiría abiertamente. Al mismo tiempo, él no quería estar vinculado a nadie. A él le gustaba hacer las cosas solo. Si no fuera por la promesa de Tsuna sobre el tener una gran pelea después de que todo esto hubiera terminado, él no habría aceptado la misión. Hibari miró a Alaude con cuidado, sabiendo muy bien que el hombre mayor le observaba sutilmente.

Por mucho que no le gustase la idea a Alaude, el Guardián de la Nube de Decimo le recordaba a él cuando era más joven; cuando era un adolescente solitario y loco por una batalla. Se preguntó si Hibari tenía el mismo dilema que él. Sutilmente observó a Hibari de nuevo. Decir que Hibari estaba molesto por los actos de Alaude era unchiste. Sin embargo, trató de hacer caso omiso y continuó con su patrulla. Los dos guardaron silencio y no pronunciaron ni una sola palabra.

Cinco minutos.

Diez minutos.

Quince minutos.

Las cejas de Hibari estaban temblando. Podía sentir que el hombre de más edad quería preguntarle algo, pero por alguna razón, Alaude estaba dudando el preguntar. No sabía si era porque Alaude no tenía cojones, o si el asunto era demasiado personal. En silencio esperaba que no fuese la primera. Las miradas continuas de Alaude rápidamente gastaron su paciencia. Finalmente, después de haber tenido suficiente de ello, Hibari decidió enfrentar al Guardián de la Nube de Primo. Se detuvo en seco. Alaude imitó sus acciones.

—¿Por qué estabas mirándome? —le preguntó Hibari, su tono de voz indicando claramente su disgusto.

—No lo estaba —le respondió estoicamente Alaude.

—No serás un pedófilo como el cabeza de melón, ¿verdad? —le preguntó Hibari con suspicacia.

—No me pongas al mismo nivel que el cabeza de melón —siseó Alaude, sintiéndose enojado al ser acusado por algo como eso.

—Entonces, ¿por qué me estabas mirando? —Hibari le preguntó de nuevo.

—Te dije que no estaba haciéndolo —Alaude le dio la misma respuesta.

—…No te creo —Hibari sacó su tonfa, preparándose para morder a Alaude hasta la muerte por su grosero comportamiento.

—Haz lo que quieras —le dijo Alaude sacando sus esposas.

—¿Crees que puedes ganarme? —Hibari le preguntó divertido.

—¿Quieres apostarlo? —Alaude le respondió con indiferencia.

—El primero en asestar un golpe gana. Si yo gano, tú respondes a mi pregunta con sinceridad. Si no, voy a ignorar el tema —dijo Hibari.

—Trato —murmuró Alaude.

Se prepararon en sus posturas de lucha.

Hibari cargó hacia delante, precipitando su tonfa con mortal precisión a la cabeza de Alaude. Alaude esquivó, golpeando las piernas de Hibari para derribarlo. Pero Hibari lo vio venir y saltó. Ninguno perdía el tiempo en sus ataques, ya que comenzaron a intercambiar golpes y patadas a una velocidad casi inhumana. La intensa lucha estuvo empatada entre los dos guardianes de la nube por un momento, pero rápidamente estaba por acabarse en lo que Alaude esquivó un golpe de una patada venidera… O lo que se suponía que fuese una patada. El Guardián de la Nube de Primo se dio cuenta de su error demasiado tarde y Hibari aprovechó la oportunidad para embestir su tonfa en el torso de Alaude, haciendo que el hombre tropezara hacia atrás.

El silencio reinaba entre los dos.

Estaba claro que Hibari era el ganador. Se las había arreglado para dar el primer golpe. Por mucho que Alaude quisiese evitarlo, él era un hombre de palabra. El orgullo del Guardián de la Nube negaba a que lo hiciera de otra manera, así que a regañadientes aceptó la derrota a manos de un niño.

—Bien, ¿qué quieres saber? —le preguntó Alaude guardando sus esposas.

—La misma pregunta que te hice antes —le dijo Hibari monótonamente.

Alaude se quedó en silencio, estudiando un poco al niño.

—¿Cómo es la CEDEF en el futuro?—preguntó

Hibari levantó las cejas.

—Nunca pensé que fueses alguien a quien le importase la Vongola.

No me importa Vongola —le respondió Alaude.

—CEDEF es parte de Vongola, ¿verdad? —le preguntó Hibari.

Alaude frunció el ceño.

—CEDEF fue creada para ayudarme a recolectar información y actúa solamente como un asesor externo, en vista de muy seguido solemos cruzar los mismo caminos que la Vongola. Como el creador de la organización, es mi deber cuidar de ella. No porque me importe o esté preocupado por ello.

—¿Esa es la razón por la que querías reunirte con nosotros? —le interrogó Hibari y luego frunció el ceño—. ¿Solamente por la CEDEF?

Alaude suspiró.

—Como he dicho antes, CEDEF nunca ha sido verdaderamente parte de Vongola. Nunca responde directamente a las órdenes de Giotto. Todo el mundo piensa que la CEDEF no es más que una unidad separada de Vongola. Algunos incluso sugirieron la disolución de la CEDEF porque la organización realmente no contribuye con Vongola —Alaude resopló a esto—. La única razón por la que ellos no han insistido la propuesta a Giotto es porque están muy asustados de mí.

»Pero no soy inmortal. Un día u otro, moriré o seré demasiado viejo para dirigir la CEDEF. Pensando de esa manera, no pude evitar desear reunirme con la futura generación de Vongola, especialmente con su jefe —él miró a Hibari—. Quiero saber si en el futuro Vongola aún trata a la CEDEF como un aliado. Quiero saber si todo está bien en las manos de su jefe.

Hibari estuvo callado mientras procesaba las palabras de Alaude. Se podría decir que el hombre frente a él compartía los mismos sentimientos que el tenía hacia su Comité de Disciplina. Aun así, era raro el escuchar la confesión del hombre. Hibari pensó por un momento si debía o no responderle. Una simple respuesta podía cambiar su futuro, y Hibari era plenamente consciente de ello.

Hibari desvió la mirada.

—Lo que suceda en el futuro no es asunto tuyo —Alaude quería estrangular a Hibari por la grosera respuesta, pero se detuvo cuando Hibari le miró fijamente a los ojos—. Pero, puedo decirte que Sawada Tsunayoshi no es un jefe que abandone a sus amigos sin importar lo solitarios que sean.

Eso aturdió a Alaude. ¿Acaso el chico delante de él trataba de decirle que todo estaba bien en su propia manera? Alaude sonrió. Estaba empezando a gustarle su pequeño sucesor. Sin embargo, frunció el ceño ante la idea de Tsuna. En opinión de Alaude, Tsuna era estricto y demasiado severo para su propio bien. ¿La CEDEF realmente estará bien con Tsuna como Decimo Vongola?

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando oyó un grito desesperado en el pasillo.

—¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!

Era Giotto.

Por alguna razón, tuvieron un mal presentimiento sobre eso. Alaude y Hibari corrieron rápidamente en la dirección del grito de Giotto.

Lampo, Lambo, G y Gokudera ya habían llegado antes que ellos. Sin embargo, su habitual estoicismo dio paso al shock cuando vieron a Giotto bañado en sangre y a un Tsuna gravemente herido…