N/A.- Hola mis queridos lectores, hace ya un par de meses que no nos veíamos, pero bueno, aquí les traigo un nuevo capítulo, ojalá les guste.

Disclaimer: No, aún no tengo los derechos de harry potter y compañía, de otro modo esto no sería un fic, sino un libro publicado oficial y mundialmente.

Capítulo 13.- Te perdono

Harry y Hermione se dirigieron a sus respectivos dormitorios para ducharse antes de ir a ver a McGonagall, pero para no variar, ambos cambiaron de idea exactamente al mismo tiempo y se pusieron el traje de baño al mismo tiempo. Harry terminó antes y se puso una camiseta encima, tomó una toalla y se dirigió a la puerta encantada. La abrió, y, asomándose antes para asegurarse de que no hubiera nadie adentro, entró. Dados los recientes incidentes con Hermione, especialmente en el que la vio fuera del agua en ropa interior, le había dado por ver antes de entrar. Al dejar su toalla y playera en el suelo junto a la pared saltó al agua, que seguía a su misma temperatura, pero con el frío de afuera el agua caliente le caía bien a cualquiera.

Menos de 30 segundos después entró Hermione y al igual que Harry, miró al rededor antes de entrar, pero ella sí vio la cabeza de Harry viéndola desde la piscina y sonriéndole. Después se sonrojó un poco al recordar que sólo traía puesto su traje de baño y una camiseta un poco larga y bastante delgada, pero también recordó el medallón que colgaba de su cuello. Ella sabía lo que significaba, y si a Harry no le importaba eso, significaba que eso pasaría tarde o temprano.

"Y entre más pronto mejor" Pensó ella y sonrió.

Después se quitó la playera, dejando ver a Harry que traía un bikini blanco que lo dejó boquiabierto. Hermione soltó una risita y su rubor regresó levemente, pero saltó al agua, salpicando a Harry.

-¡Oye! ¿Por qué no avisas?- Preguntó Harry fingiendo enojo, una vez que Hermione salió a la superficie.

-Uy, que pena señor Potter- Respondió ella fingiendo estar preocupada -Pero en verdad tenía que hacer esto- Continuó mientras usaba sus manos para volver a salpicarlo.

-¡Oye! Detente Mione- Trató de decir Harry mientras recibía chorros de agua por parte de Hermione, tratando de salpicarla él a ella también. Al ver que no daba resultado, trató de acercarse a ella, y cuando por fin lo logró hizo gala de sus reflejos de buscador una vez más para sujetar a Hermione por las muñecas, pero ella hizo cara de puchero.

-No es justo- Le dijo.

-¿Ah no?- Respondió él, acercándosele.

Hermione sintió como su corazón se aceleraba más entre más se le acercaba Harry hasta que cerró los ojos, esperando el momento en que los labios de él hicieran contacto con los suyos.

Ella respondió el beso desde el momento en que sus labios hicieron contacto, liberando sus muñecas de las manos de él, y llevando sus brazos a su cuello. Harry simplemente la tomó por la cintura con ambas manos, sin separarse de ella más que la ocasional pausa para tomar aire, pero siempre volviendo a besarla, dando a los labios de ella un ocasional mordisco. En algún punto se separó de ella para preguntar sonriendo

¿Aún crees que no es justo?-

-Vas a ver tú...- Comenzó Hermione, supuestamente fingiendo estar molesta, lo cual se arruinó debido a que sonreía de oreja a oreja.

-¿Yo qué?- Le preguntó Harry inocentemente

-Nada- Respondió ella, besándolo nuevamente.

Pero a diferencia de la vez anterior, esta vez Harry rozó los labios de Hermione con su lengua, preguntando silenciosamente si podía entrar, algo a lo que Hermione accedió abriendo ligeramente la boca. Mientras sus lenguas y labios danzaban y se probaban uno a otro, una de las manos de Harry comenzó a seguir la cadena de Hermione con los dedos, hasta que llegaron al medallón que marcaba el inicio de un gran plan que tenía en mente. Después movió su mano de nuevo a la cintura de ella, rozando ligeramente uno de los senos de Hermione con los nudillos. Hermione soltó un leve gemido al sentir los nudillos de él rozándola, pero antes de que pudiera dejarse llevar aún más, Harry interrumpió el beso.

-¿Qué sucede?- Preguntó ella preocupada.

-Ah, no es nada, pero mejor nos vamos de aquí si queremos ayudar a Ron y a Ginny- Respondió él, lamentándose con la mirada. En esos momentos Harry no quería nada más que estar ahí con su futura prometida, pero esto era algo que él también tenía que hacer.

-Sí, supongo que tienes razón- Accedió Hermione, sus pensamientos reflejados en la expresión de Harry.

Harry salió primero de la piscina, pero en vez de tomar su propia toalla, tomó la de ella, a lo que Hermione respondió con un semblante de confusión. Al ver esto Harry simplemente sonrió y le dijo

-Sí sé distinguir mi toalla de la tuya, pero mejor ven, ¿o piensas quedarte ahí dentro todo el día?-

Hermione sonrió y salió también del agua. Se acercó a él y se dio la media vuelta para quedar de espaldas a él. Harry la envolvió en su toalla, besándola en el cuello mientras tanto. Después tomó su toalla y comenzó a secarse rápidamente, para luego amarrarla al rededor de su cintura y volver a ponerse su playera. Hermione le dio un rápido beso en los labios y se dirigió a su dormitorio, mientras Harry la veía irse y pensaba si podría tener a alguien mejor como esposa.

Después se dirigió a su propio dormitorio para cambiarse de ropa. Tomó la primera ropa de invierno que vio e intentó acomodar su cabello de alguna forma, sin resultado alguno como siempre. Miró su reflejo en el espejo, quien suspiró y le dijo

-Ya déjalo, bien sabes que es una causa perdida-

El verdadero Harry simplemente se encogió de hombros y se dirigió a la sala común.

Harry tuvo que esperar otros 5 minutos a que Hermione bajara de su dormitorio, vistiendo igual que él, con ropa de invierno. Él le sonrió, la abrazó y activó el mapa del merodeador.

-De acuerdo, McGonagall está en su oficina como siempre y Ron y Ginny esta en...- Se detuvo un momento para buscarlos -¡Carajo!-

-¿Qué? ¿Qué pasa?- Preguntó Hermione al ver su expresión.

-Van en camino a la oficina de McGonagall, al parecer Remus los está llevando- Dijo, verificando el mapa.

-Diablos, tenemos que interceptarlos en el camino- Dijo Hermione, buscando fránticamente rutas en el mapa.

-Ya está- Dijo Harry, señalando una ruta con el dedo.

Acordaron usar esa ruta y comenzaron a correr tan rápido como pudieron, manteniendo un ojo en el mapa. Mostraba muchos menos estudiantes dentro del castillo o los terrenos de los que había antes del baile, pero tenían demasiada prisa como para notarlo.

Llegaron después de un rato al punto de intercepción que habían planeado, al mismo tiempo que llegaban Lupin y los Weasley. Harry y Hermione salieron a toda velocidad de una escalera escondida tras un tapiz, asustando a los pelirrojos enormemente.

-¡Hey! ¡Me asustaron!-

-Disculpa Ron. Oigan...eeh... ¿les molesta si los acompañamos?- Preguntó Harry, viendo a Lupin directo a los ojos, determinado a no voltear a ver a Ginny, quien justamente tenía una lágrima rodando por su mejilla.

-¿Sí? ¿Qué asunto tienen con la directora, se puede saber? - Preguntó Lupin con toda seriedad.

-Necesitamos que nos de permiso de ir...a algún lado- Respondió Hermione.

-¿Ah sí?- Preguntó Lupin, arqueando una ceja.

-Si señor- Respondió Harry. Él aún llamaba a Lupin "señor" o "profesor cuando se lo encontraba en los pasillos o en clase.

-De acuerdo, supongo que pueden venir- Concedió Lupin.

-Gracias profesor- Dijo Hermione sonriéndole. El grupo continuó su camino hacia la gárgola de piedra. Ron y Ginny iban al frente, silenciosos como lápidas, seguidos de cerca por Lupin y con Harry y Hermione cerrando la formación en la parte posterior, caminando bastante cerca uno del otro, tomados de la mano. Al llegar a la gárgola que oculta la entrada al despacho del director o directora y darle la contraseña (Muérdago Encantado, gracias a las festividades), la cual hizo a Harry y Hermione estremecerse un poco, gracias a experiencias no muy gratas con ello, entraron. Lupin llamó a la puerta y una voz les permitió la entrada. Al abrir la puerta, juzgando por su expresión, McGonagall estaba esperando a Lupin y a los pelirrojos, pero no a los dos Premios Anuales.

-Oh, que bien que los encontraste Remus- Dijo la directora, para después dirigirse a Harry y a Hermione- ¿Y qué se les ofrece a ustedes dos?-

-Pues...- Comenzó Hermione -Veníamos a consultar algo con usted profesora, pero nos los topamos de camino a acá-

-Ya, bien, pero podrían por favor...- Comenzó McGonagall, pero Lupin la interrumpió rápidamente.

-Vamos directora, ellos estuvieron relacionados directamente con el incidente, tienen derecho a estar aquí y tener voz en el asunto-

-Bien, supongo que tienes razón, pueden quedarse- Concedió McGoangall, mientras Harry y Hermione agradecían a Lupin con la mirada, mientras éste les sonrió casi imperceptiblemente.

-Bien, supongo que saben por qué están aquí, ¿no es así?- Continuó la directora, dirigiéndose a los Weasley.

-Sí profesora- Dijo Ron, con la tristeza clara en su voz, ya que el chico estaba seguro de que esto significaba su expulsión inmediata de Hogwarts.

-Bien, en caso de que hayan olvidado- Comenzó McGonagall de nuevo -Prepararon un filtro amoroso, cosa que está prohibida en este castillo, y para peor de males fue la poción Kotei Kannen, una extremadamente potente. Eso fue infracción de ambos. En su caso Sr. Weasley, también se le dio la oportunidad de no ser remitido al Departamento de Seguridad Mágica del ministerio por su atentado uso de una maldición imperdonable sobre el Sr. Potter, poco antes de las vacaciones invernales, pero ahora eso también entrará a discusión-

Harry notó la expresión dolida de Ron al escuchar esa última oración y sintió pena por el pelirrojo.

-¿Algo más que quieran agregar?- Preguntó McGonagall, esta vez dirigiéndose a Harry y a Hermione.

-De hecho directora- Comenzó Harry -Sobre el atentado uso de la maldición Cruciatus contra mí, quisiera retirar cualquier cargo levantado en mi nombre en su contra-

McGonagall, Lupin, Ron, Ginny y Hermione, todos tenían expresiones de sorpresa e incredulidad.

-¿Por qué sería eso Sr. Potter?- Le preguntó McGonagall

-Porque sé lo estresante que es estar en un duelo-

-También lo sabemos el profesor Lupin y yo Potter, y no es pretexto para querer usar semejante maldición-

-Sí, bueno, pero él estaba bajo la presión de ya haber noqueado a Hermione, de ser observado por toda la clase y estoy seguro de que estaba desesperado por terminar el duelo lo más pronto posible, y al no ver otra forma, intentó darme con la maldición. Para fortuna de todos eso nunca pasó.-

Ron no podía evitar ver a Harry con la boca abierta. "Después de todo lo que le hice, aún me defiende..." Pensaba incrédulo.

-Bien Potter, creo que ya entendí tu punto, pero de todas formas...-

-Por favor profesora, no levante cargos por algo que no alcanzó a pasar- Insistió Harry interrumpiéndola.

-Sr. Potter, un atentado y el lanzar el hechizo no es lo mismo, pero para el Ministerio ambos son crímenes bastante severos-

-Por favor profesora, eso ya pasó, por favor no levante cargos- Le rogó Harry.

-De acuerdo Potter, sólo porque insistió tanto y explicó sus razones-

-Gracias Profesora-

-Ahora, pasando al asunto de la poción, ¿están conscientes de que preparar una poción de amor está prohibido en esta escuela?-

-Sí profesora- Habló Ginny por primera vez, llorando.

-¿Y de que esta poción está catalogada como una de las más potentes del mundo?-

-Sí profesora- Repitió Ginny, esta vez temblando.

-¿Y de que se la administraron con éxito a sus objetivos, con la probabilidad de haber creado un problema de enorme magnitud?-

-¿QUIERE CALLARSE Y EXPULSARNOS DE UNA BUENA VEZ?- Gritó Ginny esta vez, sin poder controlarse, cayendo de rodillas, llorando descontroladamente y temblando de arriba a abajo.

-Srita. Weasley, no puedo permitir que me hable de esa manera- La reprendió McGonagall -Y no, la decisión de expulsarlos o no no recae en mí, aunque es el castigo que les correspondería, según las reglas del colegio-

-¿Ah no, entonces en quién?- Preguntó Ron con voz temblorosa.

-En sus víctimas- Respondió McGonagall, posando su vista en Harry y Hermione.

-¿QUÉ?- Preguntó Harry incrédulo.

-Ya me oyó Sr. Potter, usted y la Srta. Granger se vieron directamente afectados por la poción, así que la decisión de expulsarlos, o en caso contrario de elegir su castigo, recae en ustedes dos-

-¿Entonces nosotros tenemos la última palabra?- Pregunto Hermione.

-Sí, Srta. Granger, ustedes la tienen- Respondió McGonagall con el leve indicio de una sonrisa, ya que tenía una leve sospecha de saber qué harían.

-Harry, necesito hablar contigo un momento- Dijo Hermione, prácticamente arrastrando al muchacho fuera de la oficina, cerrando la puerta y poniendo encantamientos silenciadores e imperturbables en ella.

-¿Qué pasa Hermione?- Preguntó Harry a su novia

-¿Qué crees que deberíamos hacer?- Le preguntó ella

-Bueno, nosotros vinimos a pedir que no los expulsaran, pero ciertamente no me esperaba algo como esto- Admitió Harry

-No, ni yo- Secundó la castaña -Me imagino que el retrato de Dumbledore o Remus tuvieron algo que ver. Pero esto no quita la interrogante de qué hacer.-

-Sí, bueno, primero lo primero, quiero perdonarlos en frente de McGonagall. Supongo que eso le quitaría mucha carga psicológica a Ron y especialmente a Ginny-

-Sí, tienes razon. Por Dios, aún no creo lo que vi. No me creía que la fuera a ver tan pequeña y frágil, ni bajo un peso tan grande- Dijo Hermione, al borde de las lágrimas.

-Hey, hey, tranquila. Todo va a estar bien, te lo prometo preciosa- Le dijo Harry abrazándola, en un intento por calmarla. Hermione no respondió, simplemente asintió con la cabeza, no confiando en su voz.

-Entremos de nuevo entonces- Dijo Harry, apuntando su mano a la puerta y cancelando los hechizos que habían puesto anteriormente, después la abrió, dejó pasar primero a Hermione y la cerró tras de sí.

-¿Entonces Sr. Potter?- Preguntó la directora.

-Hermione y yo ya llegamos a una conclusión profesora, pero antes hay algo que les tenemos que decir a ellos- Dicho esto volteó, miró a Ginny directamente a los ojos, teniendo que arrodillarse y empujar la barbilla de ella hacia arriba con su mano para lograrlo, y dijo las cuatro palabras mágicas:

-Ginny Weasley, te perdono-

Ginny lo miró incrédula y tartamudeó -¿Q-qué d-dijiste?

-Ya me oíste, te perdono- Repitió Harry, levantándose y ofreciéndole su mano, la cual ella tomó sin vacilar. La ayudó a levantarse y al lograrlo ella arrojó sus brazos al rededor del cuello de él.

-Creí que moriría antes de escuchar esas palabras- Murmuró ella entre sollozos.

-Oye, eres mi hermanita, es lo menos que podía hacer por ti-

Al separarse Ginny dijo sincera y agradecidamente -Muchas gracias Harry-

Hermione después se acercó a Ginny, también la abrazó y le dijo -Yo también te perdono Ginny-

-Gracias Hermione-

Después fue con Ron, de igual forma lo abrazó y le dijo -A ti también te perdono Ron-

-No lo merezco, pero gracias de todas formas- Respondió el pelirrojo.

Al separarse, Harry se acercó también y le dijo -Yo también te perdono. ¿Amigos?- Dijo ofreciéndole su mano.

Ron la miró dudoso y dijo, con la cabeza gacha -No merezco tu amistad Harry-

-Pero yo te la ofrezco, de otro modo ¿dónde queda la tercia dorada de Gryffindor eh?- Preguntó Harry sonriente.

Eso hizo sonreír también a Ron, quien finalmente cedió y tomó la mano ofrecida.

-Amigos-

Después se abrazaron como harían dos hermanos, hasta que McGonagall rompió el tierno momento.

-Supongo entonces que el Sr. y la Srta. Weasley no recibirán... ¿Cómo dicen los muggles? Ah ya, una tarjeta roja entonces-

-No profesora- Respondió Harry sonriendo -Supongo que una amarilla bastará-

-Entonces ¿Cuál será su castigo?-

Harry volteó a ver a Ron y le dijo -Lo siento compañero, logré que no te expulsaran, pero reglas son reglas y aún tendrás que recibir un castigo, me temo-

-No te preocupes Harry, dame lo que merezco- Respondió Ron, resignado a este hecho.

-Profesora, creo que le dejo los castigos a usted- Harry dijo.

-¿Estás seguro Potter? ¿Qué hay de usted Srta. Granger?-

-Pues aunque preferiría que no se les castigara, Harry ya lo dijo, reglas son reglas y hay que cumplirlas. Y sí, yo también opto por dejarle a usted el castigo profesora- Hermione respondió decidida.

McGonagall lo pensó por un momento y decidió -De acuerdo, queda una semana de vacaciones, quizá un poco más, así que les recomiendo que disfruten ese tiempo. Al reanudar las clases sabrán sus castigos-

-G-gracias profesora- Dijo Ginny ya mas tranquila.

-Ahora, según yo hay otra cosa de la que me querían hablar, ¿no es así Sr. Potter? ¿Srta. Granger?-

-Así es profesora- Respondió Hermione

-Ya veo, entonces ustedes dos...- Dijo la directora a los dos Weasley -Pueden irse ya, disfruten sus vacaciones-

-Directora, creo que yo también me retiro- Habló Lupin al fin.

-Claro Remus, puedes retirarte, gracias por traer a Ronald y a Ginevra-

Al irse los tres, McGonagall volteó a ver a sus dos Premios Anuales.

-Bien, antes de que digan algo más, quiero felicitarlos. Hicieron una decisión muy sabia hace unos momentos, además, el defenderlos fue algo muy honorable de su parte-

-Son nuestros amigos, y son además como la familia que nunca tuve profesora. Es lo menos que podía hacer por ellos, les debo más de lo que se imaginan-

-Supongo que sí Potter. Ahora, ¿de qué querían hablar conmigo?- Preguntó la directora.

Harry rápidamente le explicó a McGonagall sobre la carta de Gringotts, omitiendo por obvias razones la parte del medallón, y sacó la carta, aplicándole sin que nadie lo notara, sin varita y ni voz un encantamiento para ocultar dicha parte y se la mostró. McGonagall leyó dicha carta y revisó la llave. Después les explicó que muchos estudiantes se habían ido después del baile para pasar de menos una semana con sus familiares, pero si y sólo si le avisaban con anticipación. Después les dio permiso para ir a Gringotts, pero debían regresar a Hogwarts inmediatamente después. Harry y Hermione aceptaron los términos y agradeciendo a la directora salieron hacia la lechucería para enviar a Griphook una carta anunciando su visita al día siguiente.

N/A.- Bueno, eso fue todo, gracias por leer y ya saben, dejen un review :3