Disclaimer: Esta es una adaptación. La novela original le pertenece a Sarah Mayberry. Y los personajes a Hiro Mashima.
Capítulo 13
¿Irás a la cafetería mañana?
Lucy sintió que se le encogía el estómago al leer el mensaje. Su primer impulso fue apagar el ordenador y alejarse del momento de locura que la había llevado a intercambiar mensajes con un desconocido. Después de todo, era una pérdida de tiempo. Por muy divertido que fuera, ella seguía siendo una persona desfigurada. Los cirujanos habían hecho todo lo que pudieron, pero nada ni nadie podría volver a convertirla en la mujer que había sido. Podía engañarse a sí misma con unos cuantos mensajes divertidos, pero uno de los brazos que reposaban sobre la mesa estaba envuelto en un vendaje de presión, su rostro comprimido bajo una máscara de silicona y le dolían las manos del masaje de la mañana.
Era una persona rota, incompleta.
Puso la mano sobre el ratón para apagar el ordenador, pero después de unos segundos deslizó los dedos sobre el teclado una vez más. Escribió dos palabras y pulsó el botón de Enviar.
¿Por qué?
Natsu contuvo el aliento al leer la réplica de Lucy. Por un momento no sabía qué contestar… pero decidió ser sincero:
Natsu: Porque me gustaría conocerte mejor.
Lucy: En caso de que te lo preguntes, las cicatrices son muy feas. Y ya no soy una niña de dieciséis años. Tengo estrías y un poco de celulitis. De modo que, a riesgo de repetirme, ¿por qué?
Natsu: ¿La belleza física es el único valor que te otorgas a ti misma?
Lucy: Es el valor que todo el mundo me otorga. O debería decir "me otorgaba". Esos días han pasado, ya nadie está interesado en mí.
Natsu: Yo no soy todo el mundo, sólo soy una persona. Y estoy interesado.
Lucy: ¿Porque una vez estuviste encandilado conmigo? Esa chica ya no existe.
Natsu: Porque eres valiente y divertida. Porque eres una superviviente. Porque te gusta la columna de Cartas a Mirajane tanto como a mí. Porque lamento profundamente lo que te ha pasado. ¿Quieres más?
Lucy: No quiero compasión.
Natsu: Estupendo porque no me refería a eso. ¿Es que ya no crees en la amistad?
Lucy: Tengo amigos.
Natsu: ¿Y tú y yo no podemos ser amigos?
Lucy: Los hombres nunca quieren ser sólo amigos.
Natsu: Este hombre sí.
Después de eso, hubo un silencio de un día entero entre mensajes. Natsu se había saltado su regla de trabajar durante una hora entera sin distracciones una docena de veces antes de apagar el ordenador y hacer un esfuerzo para concentrarse en la ilustración. Terminó el "bosque mágico" y empezó con un "campo de sueños". Y, por fin, después de un día entero controlándose, se dejó llevar y volvió a encender el ordenador. Y se relajó al ver un mensaje de Lucy. No sabía cuándo había empezado a estar tan interesado en aquella… lo que fuera, pero para mal o para bien no podía esperar un segundo más.
No sé si sería una buena amiga. Soy miedosa, llorona, asustadiza y casi nunca salgo de casa, de modo que no se me puede considerar buena compañía. Pero si tú estás dispuesto a intentarlo, creo que yo también.
