Ja, ja. Hola los saluda Michael Night pasen y lean este cap.
CAP. XIII EL ENCUENTRO
–Por fin he llegado –dijo Tai mirando al cielo –bien ahora debo ir a la universidad para matricularme, haber… –decía Tai mirando su reloj –son las 10:35 a.m., bien aún tengo tiempo suficiente para comer algo para luego ir a la universidad.
Tai camino hacia la salida de la estación pasando a un lado de un restaurante de la estación, en eso una figura femenina bajó una revista de moda y miró disimuladamente, pero con atención a Tai y sonrió maliciosamente.
–Tal como me informaron llegaste, pero creo que no regresarás –rió una mujer dentro del restaurante.
Tai salió de la estación y tomó un taxi hacia la universidad de Kioto. Durante el trayecto, Tai se encontraba pensando y de pronto, comenzó a recordar el sueño que tuvo mientras estaba dormido en el tren, debía de admitirlo fue aún más extraño que el sueño que tuvo en la torre de Kioto, ya que en el sueño que tuvo en la torre parecía más como un recuerdo, ya que en el sueño del tren pareciera que esta vez él fue destinatario del sueño, era muy extraño, Tai se encontraba muy confundido por los recientes sucesos en su vida, los extraños sueños, la revelación de que la magia existe, de que hay un ser maligno que quiere todo el control y el poder de la magia, el castillo misterioso, la historia de los elementos, la reina Sorceress, pero lo que más extraño se le parecía era que toda esta aventura había comenzado con el dulce sonido de una flauta, ¿qué rayos estaba sucediendo, por qué a él, por qué ahora, qué debía hacer?, muchas preguntas y ninguna respuesta.
– ¿Desde cuándo mi vida se volvió tan complicada? –pensaba Tai sin saber qué hacer
Esta actitud reflexiva de Tai parecía que duraría todo el trayecto, pero…un sonido lo perturbó, pero no lo inmutó, era su celular, que le informaba que recibía una llamada, ante esto, Tai suspiró sin cambiar su expresión pensativa y seria, buscó en la bolsa de su chamarra, pero no lo encontró, buscó en el bolsillo de su pantalón, de donde sacó el celular que no paraba de sonar y vibrar, sacó su celular sin siquiera verlo, tocó la tecla para contestar.
–Sí, diga –contestó Tai el teléfono
– ¡¿SE PUEDE SABER DONDE ESTÁS?! –se escuchaba la voz de una chica furiosa al otro lado de la línea
–Pues… aquí… ¿por qué? –respondió él sin inmutarse
–NO TE HAGAS EL TONTO, DIME DÓNDE ESTÁS –replicó la chica
–Este… ¿quién habla? –preguntó Tai incrédulo
– ¿Qué? –vociferó la chica con enorme molestia, que comenzó a emanar una aura asesina en contra de él –Muy bien Tai Kamiya, veo que te gusta hacerte el idiota, sólo espero que lo disfrutes por ahora, porque cuando te vea…TE MATARÉ –decía la chica con voz siniestra.
– ¿Sora? –Preguntó Tai monótonamente –Hola Sora ¿cómo estás? ¿Sucede algo?
–Haaaa, ahora si me conoces, bueno lo que pasa es que "alguien" no vino hoy a la escuela, y no me dijo por qué no iba a venir, además se supone que ese "alguien" me ayudaría en clase de biología –reclamaba Sora con enfado
–Vaya lo siento que ese alguien te haya quedado mal, pero… ¿qué tiene que ver eso conmigo? –contestó Tai sin ánimo
– ¿QUÉ ERES IDIOTA? ME REFIERO A TI –gritó la chica con furia
– ¡Ah!, lo siento Sora, lo olvide –respondió Tai sin inmutarse –espero que puedas perdonarme, es más te prometo recompensarte de algún modo
–Pues entonces comienza, dime porqué razón no has venido a la escuela –preguntó la chica un poco más calmada
–Por nada importante –contestó Tai tranquilamente
–Y bien, espero una buena explicación de esto…–hablaba Sora enfadada
–Disculpe joven, pero ya llegamos –dijo el taxista
–Muy bien gracias, lo siento Sora me tengo que ir –respondió Tai al chofer y cortó la llamada
–Tai…Tai…TAI –gritaba Sora con furia –Arg…estúpido…estúpido…estúpido –vociferaba Sora mientras golpeaba el suelo con el pie dando fuertes pisotones
Por su parte, Tai bajó del taxi, pagó la tarifa y cerró la puerta mientras el taxi continuaba su camino, unos pocos metros después, Tai se detuvo ante el impresionante edificio que se encontraba frente a él, era imponente, respetuoso y honorable, comenzó a caminar admirando las instalaciones y los hermosos jardines.
– ¡Wow! –exclamó Tai con asombro, pero luego miró a su alrededor y con mirada deprimente se dijo –Y ahora… ¿a dónde tengo que ir? –se preguntaba Tai que se encontraba perdido, en eso comenzó a rascarse la cabeza con desesperación.
En eso una chica al ver a Tai desesperado y al parecer perdido decidió acercarse para ver qué pasaba.
–Oye disculpa ¿te encuentras bien? –preguntó una chica
– ¿Mmm? –dijo Tai volteando en dirección de la voz desconocida
–Disculpa ¿necesitas ayuda? –preguntó la chica
– ¿Qué?, lo siento creo que me he perdido estoy buscando las oficinas administrativas de la universidad –dijo Tai rascándose la cabeza
– ¡Ah!, pues las oficinas quedan en aquel edificio –respondió la chica señalando uno de los edificios más antiguos del campus
Tai miró en dirección hacia donde apuntaba la chica y con una gran sonrisa comenzó a correr hacia ellas, en eso Tai se detuvo dio media vuelta e hizo una reverencia hacia la chica
– ¡Ah! Lo siento muchas gracias por tu ayuda –gritó Tai con una sonrisa en su rostro
La chica la único que hizo fue corresponder alzando ligeramente su mano y moviéndola diciendo adiós al chico, después de eso, se fue.
– ¿Qué extraño? –Dijo la chica pensativa –pude sentir la presencia de magia en ese chico
–Así que tú también la sentiste –dijo una voz chillona dentro de su mochila –es muy extraño, tiene un aura mágica enorme, pero aún no logra despertarla por completo
(Mientras tanto dentro del edificio administrativo de la universidad)
Tai entró en el recinto administrativo con cierta duda y nerviosismo, se acercó a una de las secretarias para pedir algo de información.
–Disculpe –dijo Tai nerviosamente, a lo que la secretaria dejó de teclear para poner atención al joven
–Buenos días joven ¿puedo ayudarlo en algo? –preguntó la secretaria amablemente
–Buenos días, busco al profesor Kurosaki ¿dónde puedo encontrarlo? –respondió Tai
–Lo siento el profesor Kurosaki no se encuentra en estos momentos tuvo que salir por una reunión de decanos escolares, ¿lo buscabas por algo? –contestó la secretaria
–Bueno, verá, vine por mi matriculación por la beca deportiva –dijo Tai mientras le entregaba uno de los papales que el director Sasaki le había entregado.
–Ya veo, así que tú eres uno de los becados este año, muy bien, no te preocupes el profesor Kinomoto te ayudará con todo el papeleo, sígueme por favor –dijo la secretaria levantándose de su escritorio
Comenzaron a caminar por uno de los pasillos del edificio llegando hasta una puerta de color verde oscuro. Al llegar la secretaria tocó la puerta, pero nadie respondió, en eso Tai miró un papel pegado en la pared que al parecer tenía un recado escrito.
–Disculpe esto ¿qué es? –preguntó Tai señalando el papel pegado en la pared
– ¿Cómo? –Dijo la mujer mirando el aviso –Vaya lo había olvidado hoy es el tercer viernes del mes, el profesor Kinomoto tiene una conferencia especial con los alumnos de la facultad de historia
–Entonces ¿qué voy a hacer? –preguntó Tai desanimado
–No te preocupes, el recado dice que regresará a las 12:15 p.m. y son las 11: 53 así que no deberá tardar, si gustas puedes esperarlo, ten entrégale estos papeles, él sabrá que significan y sabrá que hacer –dijo la mujer
–Bueno me quedaré a esperarlo espero que no tarde demasiado –dijo el chico sentándose en una de las sillas que estaba afuera de la oficina.
–Bien, si eso quieres –dijo la mujer pasándole la carpeta con los papeles –si me disculpas tengo trabajo que hacer –dijo la secretaria retirándose
Tai se sentó plácidamente en la silla, luego de unos minutos el sueño venció nuevamente a Tai, que dejándose seducir por las manos de Morfeo, inclinó la cabeza hacia adelante y se durmió pacíficamente.
– ¿Qué extraño quien dejó abierta la ventana? –Dijo Tai al sentir una suave brisa en su rostro –el aire está un poco frío, pero debo admitir que es muy relajante
De pronto el dulce sonido de su melodía favorita que inició todo comenzó a sonar, eso relajó más a Tai que se disponía a dormir un poco al son de la música, pero de pronto la música se vio interrumpida por el sonido de una campana, en eso Tai abrió los ojos y se dio cuenta de que sin saber cómo o por qué había anochecido, pero lo más extraño, era que ya no se encontraba en los pasillos de la universidad, se encontraba en un parque, cerca del centro de la ciudad, Tai sin saber que pasaba, se dio cuenta de que estaba sentado en una de las bancas del parque, al escuchar que la campana sonaba de nuevo, se levantó del banco, y comenzó a caminar en busca del lugar donde provenía el sonido, pero de pronto sintió un fuerte brisa que era muy helada.
–Brrrrrr, ¿dónde rayos estoy ahora? –Decía Tai mientras se abrazaba así mismo para protegerse del frío – ¿por qué rayos me pasan estas cosas en mis sueños?
Y de nueva cuenta la campana sonaba de nuevo, Tai miraba para todos lados, pero la oscuridad de la noche no ayudaba en lo absoluto, el sonido de la campana se mantenía constante, era como si alguien la estuviera tocando por alguna razón, todo esto lo estaba confundiendo y molestando, primero porque su hasta ahora vida pacífica se había visto afectada por la relación de noviazgo de sus mejores amigos, la existencia de la magia en el mundo y digimundo, el haberse encontrado con la reina Sorceress y su búsqueda de los elementos, a cualquiera le molestaría, en eso el viento helado regreso de nueva cuenta y con ello las nubes que cubrían el cielo comenzaron a despejar el cielo, dando paso a una enorme y hermosa luna llena, que iluminaba el parque, ante la ayuda de la luz de la luna pudo darse cuenta de que el parque donde se encontraba era grande y él estaba en medio del área infantil con columpios, balancines, toboganes y en medio del parque un enorme pingüino, y al parecer tenía una corona en la cabeza, ante el asombro, el muchacho contemplaba el lugar, pues aunque era una lugar para que los niños se divirtieran, era un lugar muy bonito y agradable, así que parecía que esta vez no pasaría nada malo, en eso el sonido de la campana se escuchó detrás de él, al oír el sonido, el chico volteó, pero no encontró a nadie, en eso Tai se percató de algo muy, pero muy raro, estaba lloviendo, pero no cualquier lluvia, estaban lloviendo cartas, pero lo más raro que las cartas eran de color negro brillante, Tai miró al cielo intentando saber de dónde venían, pero no parecía claro de donde provenían, cuando bajó la mirada de vuelta al parque, vio una silueta, parecía ser una mujer, en eso el joven Kamiya intentó llamar su atención, pero no pudo, así que intentó correr detrás de ellas, en eso el fuerte sonido de una campana gigante se escuchó en el lugar, lo cual Tai se tapó los oídos ante el estruendo y porque la tierra tembló.
–Oye disculpa, ¿te puedo ayudar? –dijo alguien
En eso Tai abrió los ojos de golpe y notó que seguía sentado con los brazos y piernas cruzados, miraba a su alrededor, pues se encontraba algo sorprendido, ya que alguien lo había despertado.
–Disculpa, ¿te puedo ayudar en algo? –volvió a insistir una persona
El joven Kamiya reaccionó ante la pregunta y miró a un hombre no tan mayor de unos 40 años, que lo miraba de forma alegre, al ver esto, Tai se puso de pie y se presentó
–Buenas tardes, mi nombre es Tai Kamiya, vengo de Tokio, lo que sucede es que acepté una beca que esta universidad me ofreció, y se me pidió que viniera a terminar de matricularme personalmente el día de hoy, estuve buscando al profesor Kurasaki, pero me dijeron que no se encuentra y una de las secretarias me dijo tal vez usted me podría ayudar –explicó Tai un poco apresurado y nervioso.
–Ya veo, un gusto Tai, yo soy Fugitaka Kinomoto, soy profesor de esta universidad en la facultad de arqueología e historia –respondió el profesor
–También es un gusto conocerlo profesor Kinomoto –dijo Tai correspondiendo el saludo con una leve reverencia
–Así que eres uno de los becados de este año, bueno, pasa por favor, dentro mi oficina terminaremos el papeleo –dijo el profesor abriendo la puerta de su despacho
Durante un rato, ambos se dedicaron a llenar los formularios de inscripción, fueron varias ocasiones en los que pareciese como si Tai estuviera en un interrogatorio, pues en muchas de las hojas del formulario había ciertos datos que se repetían constantemente y por ello aunque fuera sencilla la tarea de matricularse, se convirtió en una tarea muy tediosa.
–Vaya, así que la universidad te ofreció una beca deportiva, por lo visto eres un gran deportista –preguntó el profesor tratando de relajar el ambiente
–Sí, pero no es para tanto, sólo tuve suerte en el torneo pasado, así que no es la gran cosa –dijo Tai mientras se rascaba la nuca un poco avergonzado
–Bien lo que tú digas –respondió el profesor
–Oiga profesor ¿todavía falta mucho para terminar el papeleo? –preguntó Tai con fastidio, pues habían sido 2 largas horas de papeleo
–Veamos –dijo Fugitaka mientras revisaba y acomoda los documentos –por lo visto no, sólo falta los datos de tu domicilio –exclamó el profesor mostrando una hoja
–Bien, en esta hoja vienen todos los datos de mi domicilio –dijo Tai entregándole la hoja al profesor
– ¿Qué? –exclamó el profesor un poco alterado –Tai esta información ¿de dónde es exactamente?
–De mi casa, ¿por qué hay algo mal? –preguntó Tai con preocupación
–En realidad Sí, son los datos de tu casa en Tokio ¿no es cierto? –preguntó el profesor un poco preocupado
–Sí, de entre los requisitos se me pedía la dirección de mi domicilio, por eso puse esos datos –respondió Tai sin saber a qué se refería
–Temo que entendiste mal Tai, esta hoja se refiere a tu domicilio en Kioto, no de Tokio –explicó el profesor pausadamente
–Lo que significa, que... –dijo Tai con incredulidad
–Así es –respondió Kinomoto por él –la universidad debe saber todos tus datos para poder proveerte de las cosas necesarias de las que tienes derecho por la beca
–Pero todavía no tengo domicilio en Kioto, pensaba buscarlo en vacaciones, no me esperaba que fuera necesario para la matriculación –dijo Tai con una mano en la cabeza algo frustrado.
–Vaya sí que tenemos un problema, el registro pide domicilio en el cual vivirás para hacer válida la beca, por lo que debes buscar un departamento o una casa en la cual vivirás mientras estudies aquí –recalcó el profesor
– ¿Pero eso no le toca a la universidad darme alojamiento? –inquirió Tai con algo de esperanza
–Bueno sí, pero se refiera los estudiantes universitarios, tú eres un estudiante que ingresará a la preparatoria, por lo que la beca cubrirá ciertos gastos, pero no tu alojamiento –respondió el profesor
Ante esta noticia, Tai sintió como si todo su viaje se fuera a la ruina, no podía buscar un domicilio en un abrir y cerrar de ojos, necesitaba buscar algo cómodo, cerca de la escuela y además que estuviera barato, pero eso requeriría tiempo, cosa con la cual no contaba por lo que se sintió frustrado enormemente.
Ante la reacción de Tai, el profesor lo miró con buen ánimo, y le contó algo que le sería de ayuda.
–Oye Tai, tal vez puedo ayudarte con lo referente a tu domicilio en Kioto –dijo el profesor con una sonrisa
– ¿En serio? –dijo Tai con ilusión
–Déjame hacer una llamada, para contactar a alguien, tal vez esa persona te pueda hospedar mientras estudias la preparatoria –explicó el profesor sin dejar de sonreír
El profesor Kinomoto tomó el teléfono de su oficina, marcó tranquilamente un número, pero nadie contestó Tai se quedó sin esperanzas de terminar de matricularse ese día, sin embargo el profesor marcó de nuevo el número, y esta vez sí obtuvo respuesta.
–Hola, ¿quién habla? –dijo una voz del otro lado
– ¡Ah! Hola Yukito, soy yo el profesor Kinomoto, ¿cómo has estado? –preguntó el profesor alegremente
–Bien señor Kinomoto ¿en qué puedo ayudarlo? –preguntó la persona al otro lado del teléfono
– ¿Tus abuelos aún tienen intensión de rentar la habitación de huéspedes? –cuestionó el profesor
–Sí, pero aún no conseguido quien la rente, tal vez sea porque está un poco lejos del centro que no les interesa –respondió el joven
–Pues te tengo buenas noticas, creo que encontré a su nuevo inquilino –dijo mirando a Tai, que se encontraba confundido.
Luego de unos minutos de amena conversación, el profesor se despidió de su amigo y colgó el teléfono y mirando a Tai con una sonrisa le comunicó la gran noticia
–Tienes suerte Tai, mi amigo dice que tiene un cuarto en renta, si lo deseas puedes vivir ahí mientras estudias la preparatoria, una vez que finalices tus estudios, la universidad te trasladará a un residencia estudiantil ¿qué te parece? –dijo el profesor sin perder su alegre sonrisa
– ¿En serio? –dijo Tai emocionado
–Sí, me encargaré de llenar esta última parte para terminar tu matriculación, sin embargo –dijo el profesor, a lo que Tai lo miró con cierta duda –ya es tarde para enviar los documentos, lo que yo recomiendo es que mañana por la mañana vayamos juntos a ver al director para terminar el papeleo –dijo el profesor con una sonrisa
– ¿Qué? –exclamó Tai con incredulidad
– ¿ocurre algo Tai? –respondió el profesor Kinomoto
–Disculpe profesor ¿qué lo que dijo? –preguntó Tai temeroso.
–Que ya es tarde para enviar estos documentos a la escuela preparatoria a la que asistirás, mira la hora son casi las 3:15, si quiero llevar los documentos no llegaré a tiempo para entregárselos al director y hacer la ficha de inscripción, así que es más fácil si vamos mañana para que te presentes y afines detalles –dijo el profesor son una sonrisa.
–Ya veo –dijo con frustración y desánimo en su voz
Tai sintió como si su mundo se derrumbara, pues no sólo había faltado a clases, mentido a su hermana y a Sora, sino que ahora debía de quedarse en Kioto para pasar la noche y no tenía donde hacerlo.
Al ver la reacción de Tai el profesor Kinomoto se preocupó.
–Tai, ¿ocurre algo? –preguntó Fugitaka
–Verá –suspiró Tai –no tengo lugar para quedarme, esperaba matricularme en solo día, pero parece que nada sale como lo planeo –decía Tai con voz de derrota.
–No te preocupes, llama a tus padres para que les avises y yo les explicaré la situación –contestó el profesor sin dejar de sonreír.
–Bueno si usted lo dice –dijo Tai no muy convencido.
–Bien –decía el alegre profesor mientras le pasaba a Tai el teléfono para que hiciera la llamada.
Tai marcó el número de su casa en Tokio y esperó a que le contestaran, después de unos segundos…
–Hola residencia Kamiya –respondieron
– ¿Kari? –exclamó Tai con asombro.
– ¿Hermano? –respondió su hermana.
–Oye Kari ¿dónde están mis papás? –preguntó Tai preocupado.
–Aquí están ¿por qué? –Respondió Kari, pero de golpe cuestionó a su hermano –Por cierto ¿dónde estás?
–Por ahí, ahora me puedes pasar a mi papa por favor –respondió Tai con algo de indiferencia.
–No –respondió Kari.
–Eh y ¿por qué no? –reclamó Tai.
–Porque no me has dicho dónde estás, por eso hasta que no me digas donde te encuentras y me digas porque no viniste a la escuela –decía la chica molesta.
–Ese no es asunto tuyo, así que te pido que me pases a mi papa ahora –decía Tai algo molesto.
–Si me dices, te los pasaré –dijo Kari con voz de inocencia y persuasión.
–Sólo pásamelos de una buena vez –decía Tai perdiendo la paciencia.
–Nop –dijo Kari sonriendo alegremente, con un tono infantil.
–Como quieras –contestó Tai, y al instante colgó.
Bip, bip, bip, bip
Se escuchaba en el auricular del teléfono.
–Arg, eres un tonto hermano –dijo con enojo Kari colgando con fuerza el teléfono.
–Kari, ¿qué te pasa por qué te enojas? –preguntó su madre al escuchar el tono de su hija y su actitud.
–Nada mamá no pasa nada, solo que mi hermano es un idiota –respondió la chica molesta caminando a su habitación.
–Ah –suspiró Tai pesadamente.
– ¿Ocurre algo Taichi-san? –preguntó el profesor extrañado.
–Nada sensei lo que pasa es que mis padres no estaban en casa –respondió el chico suspirando.
–Bueno, dejando eso de lado vamos, te llevaré con mi amigo para que veas el lugar donde te hospedaras durante el tiempo que pases estudiando aquí en Kioto –mencionó el profesor que tomaba sus cosas y se dirigía a la salida.
Tai viendo que nada salía como lo esperaba, siguió al profesor hacia la salida de la escuela.
DING….DING….DING
Era el sonido de una campana sonando por el lugar a lo que Tai se detuvo y miró de detrás de si algo extrañado, pero ya no sorprendido, porque los acontecimientos de los últimos días cosas más extrañas le habían pasado y si se los contara a alguien, no le creerían.
–Taichi-san ¿sucede algo? –preguntó el profesor Kinomoto que también al darse cuenta de que Tai no lo seguía.
–No…no es nada, creí escuchar algo –respondió el chico regresando su mirada al frente.
Ambos llegaron al auto del profesor Kinomoto, así que durante el trayecto los dos hablaban sobre cosas muy simples, así como de las cualidades con las que recomendaban a Tai, pues el informe hablaba muy bien del chico.
–Bien Taichi hemos llegado –dijo el profesor Kinomoto estacionándose afuera de una casa algo rustica y algo vieja.
–Vaya ¿es aquí donde vive su amigo? –preguntó el chico con asombro.
–Sí, ya lo conocerás –dijo el profesor Kinomoto sin perder su sonrisa.
Ambos llegaron a la puerta y el profesor Kinomoto tocó el timbre, pocos instantes después una mujer de edad avanzada les abrió la puerta de la casa.
–Buenos días señora Megumi, disculpe ¿se encuentra Yukito? –preguntó el profesor Kinomoto.
–Claro, por favor pasen, en un momento le hablaré –dijo la señora abriendo paso a los invitados.
Tai y el profesor se dirigieron a una pequeña sala de la casa, pocos momentos después aparecieron en la sala la señora Megumi que los recibió en la puerta y un joven de unos 22 años vestido muy formalmente con traje, tenía el cabello plateado oscuro, ojos azules, usaba lentes y tenía un aspecto muy apacible.
– ¡Ah! Hola profesor ¿cómo ha estado? –dijo el hombre que llegaba junto con la mujer anciana.
–Yukito, es gusto saludarte –respondió el profesor Kinomoto estrechando la mano del joven.
–Me alegra que esté bien, ¿cómo está su familia? –preguntó el joven de cabello plateado.
–Muy bien, gracias por preguntar –contestó el profesor kinomoto.
–Es cierto ¿Qué lo trae por aquí? –inquirió el joven de lentes.
–Ah, cierto, es él –decía el profesor señalando a Tai que se sentía algo incómodo con la situación.
–Hola, mi nombre es Yukito Sukishiro, es un gusto conocerte –dijo el joven de lentes.
–Mi nombre es Taichi Kamiya, un gusto –respondió el castaño, pero al estrechar su mano, Tai sintió algo extraño, como si una leve descarga recorriera su cuerpo.
–Taichi-san, ¿pasa algo? –preguntó el joven de pelo plateado, al ver una leve expresión de extrañeza en el chico.
–No, no es nada Sukishiro-san –respondió Tai tratando de sonar tranquilo.
–Bien, hay que tomar asiento –dijo la anciana con una sonrisa – ¿en qué podemos ayudarlos? –preguntó la anciana Megumi.
–Vera, como le expliqué a Yukito por teléfono, Taichi-san es un estudiante becado por la universidad de Kioto este año, pero no tiene lugar donde vivir cuando venga a estudiar a la escuela Seiju –explicaba el profesor Kinomoto.
–Vaya, así que eres un becado de la universidad felicidades, debes ser muy inteligente o hábil para haber logrado una beca –dijo el joven Yukito sonriente.
–Bueno, en realidad me dieron una beca deportiva –respondió el chico algo apenado.
–Vaya un deportista, debes ser realmente bueno en los deportes –inquirió Yukito.
–Vamos…solo un poco –decía Tai aún apenado.
–Y bien ¿qué podemos hacer por ti jovencito? –preguntó la abuela Megumi.
–Bien, como les expliqué Tai es originario de Tokio, y como va estudiar aquí en Kioto, va a necesitar un lugar donde dormir, así que le expliqué a Yukito que como ustedes tienen una habitación libre que están tratando de rentar y como están cerca de la escuela Seiju, se decidió que Tai rentará esa habitación –explicó el profesor Kinomoto.
–Ah, ya veo, me alegro que al fin podamos rentar esa habitación –exclamó la abuela Megumi con una sonrisa.
–Espero que no te moleste esta decisión –preguntó el Señor Kinomoto a Tai.
–No, no se preocupe, todo estará bien, además me resultará más fácil acostumbrarme a Kioto, si ya conozco personas de este lugar –respondió el chico castaño sin apuros.
–Bueno, Taichi, me tengo que ir, debo terminar unos papeles para entregar mañana en la escuela Seiju, te dejo en buenas manos –dijo el profesor Kinomoto.
–Ah, sí muy bien, lo veo después –dijo Tai algo incómodo, pues aún no estaba seguro de que fuera una buena idea el quedarse a vivir ahí.
–Vamos Taichi, es hora de mostrarte la habitación donde vivirás –dijo Yukito sonriendo.
Tai siguió al joven Yukito por la casa hasta el segundo piso donde estaba un cuarto algo grande y muy espacioso.
–Bien Taichí-san esta será tu habitación –dijo el joven Yukito a Tai que estaba impresionado del lugar.
Tai miró la habitación, era una habitación espaciosa sin muchos muebles, solo un futón para dormir, un escritorio con su silla y dos pequeñas cómodas, además del closet para guardar la ropa.
–Sé que no es mucho, espero te pueda servir –dijo Yukito sonriente.
–Ah, no se preocupe, es más de lo que esperaba –respondió Tai sin dejar de ver la habitación, que era más grande en comparación con la tenía en casa en Tokio, en un complejo de apartamentos.
–Me alegro que te agrade, bueno te dejaré para que descanses un poco te llamaré si algo pasa o para la cena –dijo Yukito saliendo de la habitación.
Tai extendió el futón que tenía en el cuarto y se acostó un rato, pues la cantidad de sucesos en un solo día fuera lo acostumbrado a cualquiera le parecía raro, pero él ya se estaba acostumbrado un poco, pues la búsqueda de elementos lo tenía vuelto loco, así que una pequeña mudanza no era cosa por la cual preocuparse. Así duró un tiempo hasta que llamaron a la puerta.
–Sí ¿quién es? –preguntó Tai.
–Taichi-san soy Yukito ¿puedo pasar? –preguntó Yukito del otro lado de la puerta.
–Sí, claro…adelante –decía Tai poniéndose de pie.
Yukito entró con su tradicional sonrisa.
–Hola Taichi-san ¿cómo te está yendo? –preguntó Yukito.
–Pues muy bien –respondió Tai.
–Bueno…esperaba no incomodarte, pero necesito de tu ayuda –dijo Yukito.
–Verás hoy tenemos una pequeña reunión unos amigos y mi familia, pero mi abuela y yo estamos muy ocupados con algunas cosas, y necesitamos que por favor vayas al mercado por algunas cosas, ¿puedes hacer eso? –explicó Yukito.
–Claro, sólo que no sé en dónde queda el mercado –contestó Tai un poco nervioso.
–Ah, si es por eso no te preocupes, te dibujaré un mapa –contestó Yukito.
–Bueno, entonces lo haré –dijo Tai no muy convencido.
Yukito dibujó el mapa para Tai, y le dio una lista de cosas que necesitaba comprar, así Tai salió de la casa y fue en dirección al mercado. Llegó sin ningún problema y realizó las comprar necesarias, una vez terminada, regresó de nuevo a casa, pero cerca de un parque de la ciudad, sintió una extraña sensación que lo invadió por completo. Tai se encontraba sobresaltado por lo que acababa de sentir y miró a su alrededor, pero no se veía alguna cosa o persona que haya podido ocasionar, de pronto la extraña sensación regresó a su cuerpo y se dio cuenta de que provenía del parque por el cual pasaba, decidió irse de ahí, pero algo lo impulso a caminar en dirección de ese parque.
Entró en el parque, pero se veía algo o alguien, solo los juegos infantiles, los árboles, flores, y demás decoraciones, en eso Tai se dio cuenta de que en ese parque estaba un enorme tobogán con forma de rey pingüino. En eso recordó el extraño sueño que tuvo en la oficina del profesor Kinomoto, así que algo sucedía o podría ocurrir.
–Al fin, acabaré contigo –se escuchó una voz en el lugar.
Tai se asustó por lo que había escuchado y miró en todas direcciones en busca de esa voz, pero no veía a nadie, de pronto sintió un raro impulso en su cuerpo, y de detrás de él cayó algo que lo hizo salir volando, pocos instantes después Tai se levantó un poco adolorido por el golpe, pero no veía a nadie en el lugar, hasta que… escuchó una risa, entonces miró hacia el cielo y pudo ver que alguien estaba volando. Eran 2 figuras que al parecer usaban ropas negras, pero no era claro ya que estaban usando una especie de gabardinas que los cubría por completo, incluso sólo se podía ver una parte de sus caras, pero por las risas que se escuchaban, se podía decir que eran un hombre y una mujer.
–Bien, ya que tenemos tu atención portador del valor, acabaremos contigo –dijo el chico encapuchado.
Tai aún estaba en shock por lo sucedido, pero no podía creer que viera a gente volando, en eso vio como los 2 encapuchados extendían sus manos y de sus mangas comenzaron a flotar cartas de color negro, que flotaban a su alrededor.
–Espero que hayas disfrutado tu vida, porque se terminó ya –dijo la chica encapuchada y junto con el chico activaron algunas cartas que tenían flotando a su alrededor y de ellas salieron rayos que atacaron a Tai.
Tai, al ver lo que hacían, comenzó a correr por su vida, pero algo inesperado lo detuvo, cuando estaba a punto de salir del parque, Tai sintió que chocó contra algo, pues cayó y se tocaba la cabeza y notó como algo le impedía salir del parque, como si estuviera atrapado dentro de algo.
–No te molestes –decía la chica encapuchada –estamos dentro de una barrera…nada entra y nada sale…así que prepárate para morir.
–Hasta nunca…portador del valor –agregó el chico encapuchado.
En eso la melodía resonó en la cabeza de Tai, que metió de inmediato la mano en su bolsillo y de él sacó la flauta.
–Quesen blade –gritó Tai.
En ese instante la flauta se transformó en la espada dorada, con la que desvió los ataques de sus atacantes. Los cuales se sorprendieron al ver que Tai se defendía, lo cual provocó cierto enojo.
–Veo que puedes defenderte, bien, así será más divertido –dijo el encapuchado, activando las cartas negras y atacando a Tai.
Tai como podía se defendía de los ataques, pues no sabía muy bien qué estaba pasando, más aún no sabía cómo defenderse de sus atacantes.
–Vaya, eres bueno esquivando, pero si no nos atacas, morías –dijo la chica encapuchada.
– (Tiene razón, pero no sé cómo detenerlos) –pensaba Tai para sí mismo.
De pronto la espada de Tai comenzó a brillar, ante esto Tai por mero impulso blandió la espada y de ella salió un halo de luz que impactó contra los encapuchados, los cuales se protegieron usando las cartas negras que poseían, pero se dieron cuenta de que el poder que emanaba la espada destruían las cartas negras que poseían, lo cual los alarmó un poco.
–El amo tenía razón, no debemos subestimar a este sujeto o nos irá mal –dijo la chica encapuchada.
–Bueno, pues acabemos con él –gritó el chico encapuchado.
Al instante ambos crearon más cartas de color negro y con ellas hicieron un tornado que rodeó a Tai, y una vez dentro de él, Tai se sintió abrumado, pues el tornado comenzaba a succionar el aire alrededor de Tai, el cual comenzaba asfixiarse por la falta de aire y se puso de rodillas por esta situación.
–Ahora acabemos con él –dijo la chica encapuchada.
Después de decir eso crearon una especie de bola de rayos negros y la arrojaron contra Tai, el cual no se encontraba en condiciones de defenderse. Los rayos descendían violentamente hacia Tai, el cual sólo podía observar, pensando que era su final, hasta que…
–Viento –se escuchó una voz.
Al instante una enorme ráfaga de viento golpeó el tornado donde se encontraba alrededor de Tai, haciendo que este saliera volando que trataba de recuperar el aliento, mientras que los rayos negros destruían parte del suelo donde Tai estaba.
–Pero…que rayos –dijo la chica encapuchada mirando hacia todos lados en busca de quien intervino.
–Cof…cof…cof –era Tai quien tocia al recuperar el aliento.
– ¿Te encuentras bien? –preguntó una voz femenina que corría a su lado.
Tai miró hacia el lugar de donde provenía la voz y se dio cuenta de que pertenecía a una chica que parecía ser de su misma edad, de cabello castaño claro y corto con dos coletas a los lados, de ojos color verde claro, que usaba un pantalón corto que le llegaba un poco más debajo de las rodillas, o creo que le llaman pescador, algo así, con una blusa blanca sin mangas y usaba una mochila, pero lo más extraño era que traía un especie de bastón rosa con una estrella en la punta.
–Gra…gracias –decía Tai de forma cortada tratando de recuperarse.
Pero antes de que la chica pudiera decir algo más, fueron interrumpidos por otro rayo negro, que los obligó a moverse de ahí.
En eso la chica que había ayudado a Tai, sacó una carta haciéndola gira y luego la tocó con su bastón.
–Vuelo –fue lo que dijo la chica, para que al instante la carta se disolviera y se posara en la espalda de la chica formando dos alas blancas, que le permitieron volar.
Una vez en el aire la chica que al parecer no estaba del lado de los encapuchados, sacó más cartas de su bolso y las lanzó al aire y con su extraño bastón hacía que las cartas cobraran vida.
–Lanza sus disparos contra el enemigo –decía la chica en forma extraña –Disparo.
Al instante la carta se disolvió y se convirtió en una especie de niña rojo con blanco con cabellera larga, que a su vez se convirtió en una esfera de luz y comenzó a atacar a los encapuchados.
–Conviértete en cadenas de justicia…viento –dijo la chica misteriosa.
Y de la carta salió una extraña figura de mujer blanca y muy ostentosa que después se transformó en enorme ráfagas de viento que rodearon a los encapuchados tratando de atraparlos, pero estos usando algunas de sus tretas, escaparon de todo eso y contraatacaron. Creando enormes esferas de energía negra en dirección de la chica. Que gracias a sus alas esquivaba los rayos que se dirigían ante ella, mientras Tai sólo observaba la batalla en shock sin saber que pasaba realmente. De pronto escuchó la voz de alguien, y se dio cuenta de que la chica misteriosa, se descuidó y fue atrapada con cadenas extrañas, al ver esto, los encapuchados comenzaron a dirigirse en picada contra la chica, pues de sus ropas sacaron cuchillas para asesinar a la chica, pero…
–Shield –se escuchó un gritó.
Al instante una energía de color verde oscuro o esmeralda, rodeó a la chica protegiéndola de ser atravesada por las cuchillas. En eso la chica miró hacia su costado derecho y vio como Tai sacó una carta de color verde oscuro y la usaba para proteger a la chica, al ver esto, los encapuchados dejaron a la chica en paz y se lanzaron contra Tai creando esferas de energía negra para atacar a Tai, pero no contaban con algo, pues algo había cambiado a en Tai, se notaba más tranquilo y confiado. Tanto así que levantó su espada sobre su cabeza con la intención de cortar algo de forma vertical, con un semblante de concentración increíble, que no pareciera él.
Tai comenzó a hablar cosas, pero lo extraño era que no eran palabras entendibles, que las decía de un modo muy raro, como si estuviera recitando algo, mientras los chicos encapuchados hacían crecer sus esferas negras para impactarlas contra Tai, el cual después de recitar algo, hizo que el medallón en su pecho brillara y ese brillo se expandiera hasta que todo el cuerpo de Tai tenía ese brillo anaranjado brillante y con fuerte determinación y pocos centímetros de ser impactados por las esferas de energía negras, Tai hizo un corte vertical con la espada que brillaba enormemente impactando en el suelo y de la espada salió una especie de media luna que impactó contra los encapuchados que gritaban por el impacto del ataque haciendo que ambos se desvanecieran en el poder del ataque dejando sólo las gabardinas negras chamuscadas.
Pocos segundos después, Tai reaccionó ante lo que sucedía, pero no encontró a nadie, buscó a la chica que lo había salvado, pero no vio a nadie por el lugar, sin entender que sucedía, salió del parque con sus compras de regreso a la casa de Yukito, que al parecer nadie sospechaba sobre lo que sucedía, pero algo en Tai le hacía pensar que su vida ya no sería tranquila como antes.
Era ya oscuro, cuando llamaron a la puerta, anunciando visitas en la casa.
–Ah, parece que ya llegaron, pero no hemos terminado –dijo Yukito apurado –Taichi-san, podrías abrir por favor, tenemos las manos ocupadas.
–Claro –dijo Tai que dejaba la sala, pues veía la televisión.
Así el chico caminó hacía la puerta y abrió a los invitados, y oh sorpresa era el profesor Kinomoto y un joven lo acompañaba.
–Vaya si es Taichi, un gusto volver a verte –dijo el profesor, para luego presentar al joven que lo acompañaba.
–Hola mi nombre es Toya Kinomoto –dijo el joven, que resultó ser el hijo del profesor Kinomoto.
Tai se disponía a cerrar, pero fue detenido por el profesor Kinomoto.
–Espera Taichi falta una invitada –dijo el profesor.
Tai espero y una chica entró corriendo a la casa, al parecer se le hizo tarde. Tai la miró escéptico, y fue cuando la chica se repuso y saludó a los anfitriones, pero…
– ¡AAAAAHHH!, PERO SI ERES TÚ –fue lo que ambos chicos gritaron al mismo tiempo señalándose mutuamente.
Ya que la chica que aparecía en la casa era la misma que hace un rato le había salvado.
–Sakura… ¿conoces a este chico? –dijo Toya con cierta desconfianza.
–Taichi ¿conoces a mi hija Sakura? –preguntó el profesor Kinomoto confundido.
Ahora si estaban en problemas, pues ambos sabían que tanto el uno como el otro podía usar, magia y que habían peleado en el parque pingüino hace un rato, pero como decirles o como engañarlos sobre el cómo se conocían. Esto si es un problema.
CONTINUARÁ
Hola a todos aquí Michael Night.
Primero que nada una disculpa por el retraso excesivo, pero la vida continúa y las actividades diarias no dejan mucho tiempo para escribir, eso y que la inspiración no siempre llega, bueno y que las otras historias que tengo me confunden mucho y las ideas no siempre coinciden, pero bueno espero que la historia les esté gustando.
Un saludo y buen día.
