Tiempo de Descuento

11-07-2010

La final del Mundial finalmente había llegado y Nami, después de cerrar las apuestas, que con Robin las forzó no solamente al equipo vencedor si no por el resultado y quienes marcarían, incluso cuando, se encontraba tan extasiada, y fuera de si, que no se percató, hasta el final de las celebraciones cuando, al comprobar el resultado de las apuestas, vio que Robin no tuvo ningún problema en acertar, a pesar de sus imposiciones. Suerte para Robin de que Nami tenía otras cosas en mente, posiblemente dentro de ella, para pensar en el dinero, tanto el ganado como el perdido.

Tenía que asegurar sus sospechas y gastar todas las posibilidades de falsa alarma yendo a que la examinara Chopper, Kaya, la Dra. Kureha, Crocus… incluso Trafalgar porque, aunque no se trataba de ese tipo de doctor, ¿quién pondría pegas a ser examinada por un chico atractivo? Lo malo es que terminó por resultar una situación demasiado extraña al estar también presente Luffy. Por la cuenta que le traía o porque no se fiaba de que a Law pudiera írsele la mano ahí abajo.

Si a Nami le hubieran dicho que se sentiría incómoda teniendo a dos chicos guapos atendiéndola con su sexo, se habría reído con ganas. La realidad, como suele ocurrir, siempre tiene la última palabra y nunca se parece a lo que uno pudo llegar a imaginarse. El que Luffy no le dejase a Law hacer su trabajo si no que quería ser él el único en tocar a Nami en esa zona de su cuerpo y que podía seguir las indicaciones que le dijeran terminó por acabar con la paciencia de Nami que los dejó allí para ir a que la atendiera otro médico. Eso si, no sin antes darles una buena paliza con la tranquilidad de que no les pasaría nada malo porque ya estaban en un hospital. El Dr. Q no le resultó muy prometedor a primera vista… aunque llegó a la misma conclusión que todos sus colegas de profesión.

A pesar de resultar un pensamiento más que desagradable, Bellemere podría haberse quedado bien preñada para que lo mío no la vaya a enfadar tanto… y más después del aviso con el posible penalti de hace unos días.

Zoro, como no podía ser de otra manera, pues parecía haberse convertido en una tradición del mundial, se encontró bastante molesto durante la retransmisión de la final, por lo menos hasta que Robin se percató de ello y decidió hacer algo al respecto, y no solamente porque la tenían que venir a ver a su casa, como todos los partidos anteriores, si no que invitaron a más gente a parte de sus habituales, y pesados, nakamas.

Por un momento pensó que estaba inmerso en una horrible pesadilla de la que le resultaba imposible el despertarse, la presencia de Nami y Sanji siempre era un buen indicador de las mismas, y el que Robin estuviera presente lo veía como castigo final debido a los posibles castigos que esta podía pensar para resarcirse debido a sus acciones. Si la realidad era soportable, en un sueño no tenía ningún tipo de control para impedir que surgieran castigos desproporcionados por culpa de la imaginación sin control, y el tener a Robin como pareja.

Vale que invitaran a amigos pero, que por ello también acabaran por aparecer conocidos que estaban mejor a una distancia más que prudencial, terminó por ponerle en una situación bastante delicada. Y eso que él nunca había hecho nada para incitar ningún tipo de reacción por parte de alguna de ellas, algo que Robin sabía pero, en ocasiones, se le olvidaba para poder torturar a Zoro con las posibles consecuencias.

Daba igual que no invitara a Tashigi, como Luffy invitó a Coby, ella también apareció porque ahora se suponía que estaban saliendo. Pero, si así era, ¿por qué no dejaba de lanzarle unas miradas de vez en cuando en los momentos en que nadie miraba para su dirección? Lo malo era que Zoro no podía asegurar cuál podría ser el significado de aquellas miradas pero si que no eran del tipo romántico.

Entender a las mujeres no era su fuerte pero, con respecto a las mujeres de su entorno, era mucho peor porque parecían estar todas completamente locas… y en su contra, por algún motivo que se le escapaba.

Pero si Pellona o Bonney seguían el mismo camino que Tashigi en lo que respectaba a miradas, en el polo opuesto estaban las mellizas amigas de Franky, Mos y Kiwi, que parecían no haber superada su gran admiración por Zoro. Para desgracia de este y diversión de Robin, por muy increíble que esto pudiera parecer.

Por suerte, aquí la pesadilla de Zoro, en forma de Sanji, acabó por resultar muy útil al estar constantemente dedicado a cumplir con cada orden y pedido de las chicas.

Algo bueno tendría que sacar Zoro con tener que vivir esta pesadilla. Una que no parecía tener fin porque al partido le siguió un tiempo añadido por culpa de que los españoles no atinaron ni una sola vez para conseguir un solo gol de todas las oportunidades que crearon. El mismo caso, de las tres claras ocasiones durante todo el partido, iba para Holanda.

Lo único claro que se fue sacando con el paso de los minutos fue el que Nami se decidiera por animar a un solo equipo. Y no fue la presión de grupo, en la que todos estaban con España, si no por el juego, si podía llamársele así, tan violento que desplegaron los holandeses y que convertía aquello en cualquier cosa menos en un partido de futbol. Justamente lo que atrajo el interés de Zoro por la final. Algo que compartía con Franky y Luffy que parecían querer estar en el terreno de juego para lanzar unos golpes más por si mismos.

Los que parecían más tranquilos del grupo eran Usopp y Kaya, con su atención más puesto en hacer manitas, de manera disimulada para no llamar la atención sobre si mismos, que en atender al partido. Tampoco es que fuera un secreto el que sean pareja pero es que les resulta bastante vergonzoso el ser considerados una por sus amigos. Además de que Sanji nunca perdía oportunidad de fulminar a Usopp por tener una novia tan hermosa, inteligente e increíble como Kaya… ¿sin olvidar la accesibilidad a la misma?

Por supuesto que Brook tenía que hacer una gracia con respecto al tiempo extra y el pequeño descanso antes de dar este comienzo, el cual consideró una especie de tiempo muerto. Claro que, para muerto él y el poco tiempo que le quedaba. Una vez más necesitaron que Chopper le siguiera el cuento y le confirmase que no moriría al final del partido… los volvía locos con sus ataques hipocondríacos pero, al fin y al cabo, y por desgracia, seguía siendo un nakama. Y tan loco como el resto de ellos.

—Lo estás llevando muy bien, kenshi-san— le dijo Robin a Zoro en la cocina mientras preparaban, no comida porque de eso se encargaba Sanji para que las delicadas manos de Robin no tuvieran que sufrir, si no que unas bebidas. Sanji, mientras tanto, atendía a los presentes, o sea que atendía a las chicas y fulminaba a los chicos. Algo que Hina se aprovechaba con total descaro y se lo echaba en cara a Smoker que, a este paso, se acabaría por ponerse a fumar cinco puros al tiempo—. A estas alturas pensaba que ya habrías destripado a un par de ellos.

—No haría algo semejante… mejor partirles el cuello para evitar manchar de sangre el salón o los muebles— le replicó Zoro con su habitual seriedad que iba pareja a la de Robin cuando trataban con estos temas.

—En ese caso sería mejor ponerles un veneno en las bebidas— propuso Robin sonriendo como si estuvieran hablando de sus planes para la próxima semana.

—Con veneno podrían empezar a convulsionar y vomitar, incluso sangre— decía Zoro mientras iba colocando las bebidas en las mesas del salón. Todo bajo la atención de sus invitados.

—Sería un veneno de rápida acción que evitaría esos desagradables efectos secundarios, kenshi-san. Antes de que pudieran darse cuenta empezarían a caer muertos uno tras otro. Su vino, Hina-san— Robin se percató de las miradas, incrédulas y horrificadas que les estaban ofreciendo—. ¿No le apetece tomar vino?

—Lo que no nos apetece es escucharos hablar sobre envenenarnos, Robin— le aclaró Nami totalmente molesta y elevando el tono de su voz.

—Oh, gomennasai. Procuraremos hablarlo cuando ninguno estéis presentes.

—Eso es incluso peor.

—Hace años que nos conocemos y seguro que cada uno de vosotros lo ha pensado en alguna ocasión— salió Zoro en apoyo de Robin mientras le daba un trago a su biiru.

—¡Pero no vamos por ahí diciéndolo…!— Nami se sonrojó tanto que su cabello palidecía en comparación—. Digo, ¡nadie piensa ese tipo de cosas!

El ambiente parecía haberse enrarecido por momentos.

—Oh, empieza el tiempo extra— saltó de pronto Usopp tratando de aliviar la tensión.

La verdad es que Nami se encontraba más en tensión por culpa de haber llevado a Luffy al baño y contarle sus sospechas sobre su posible estado. ¿Le sorprendió el que casi tuviera que hacerle un dibujo para que captara la situación? Claro que no, no obstante se acuesta con él y lo conoce muy bien.

Ni que decir que el tema de conversación de Robin y Zoro no ayudó para nada a que Brook estuviera tranquilo y saltaba cada vez que alguien tosía o suspiraba, o se quejaba, sin importar que fuera por el partido. Chopper incluso estaba pensando que lo mejor sería dejarlo sin sentido si no fuera porque, cuando se despertara, podría considerarlo como el síntoma de algo grave.

Todo olvidado y solamente la alegría desatada cuando, finalmente, Iniesta logró marcar meter el maldito jabulani al fondo de la meta de Holanda. Los gritos de los presentes fueron eco del que recorrió por toda la ciudad haciendo temer que acabasen por derrumbarse los edificios con tanta intensidad mostrada.

Nami parecía poseída, seguramente porque, emborrachada por la situación, se le había olvidado que Robin, con este resultado, habría acertado con su apuesta, a pesar de todos los intentos por impedírselo, y saltaba loca de alegría junto al resto de chicas que parecían más dispuestas a expresar sus sensaciones que los chicos que solamente gritaban por la, cercana, victoria.

En un principio Zoro se extrañó cuando Robin se le sentó a horcajadas en su regazo y le besó con pasión e intensidad hasta que el agotamiento. Luego lo comprendió cuando le explicó como se había formado un grupo de chicas dispuesto a echársele encima. Para bien o para mal era mejor no averiguarlo.

Por suerte que el entusiasmo de Nami ofreció una inesperada distracción que fue muy bien recibida por Sanji y el resto de hentai presentes. Incluso logró que Kaya, para distraer a Usopp de semejante espectáculo, se atreviera a besarlo, en público, con algo más de pasión que con aquellos castos besos que se daban normalmente ante sus amigos.

La alegría no fue lo único que desbordó por parte de Nami porque, por culpa de aquella tira de tela que consideraba un top y no haber medido el impacto que tendría sobre su desarrollada anatomía, sus pechos se liberaron ante la mirada, más que atenta, de Sanji. El Cielo se le hizo presente al rubio cuando el resto de las chicas, no podía que embriagadas por el alcohol pero si por el éxtasis de la victoria de España, siguieron el ejemplo de Nami, no hecho a propósito por ella pero, qué importaba si era una buena excusa para mostrar sus pechos.

Hina se mantenía en su actitud seria y Smoker no pudo evitar lanzarle una mirada enarcando una ceja como si le dijera "¿a qué esperas para mostrarlos tú también?". Por suerte sabía la que se jugaba de atreverse y su mirada solamente decía "como son los jóvenes de hoy en día". Por supuesto que esto molestó más a Hina que de haberle hecho la primera no-pregunta porque, de cierta manera, la estaba llamando vieja. Pues por la visión de aquellos pechos, que dejaron boquiabierto a Smoker y, ciertamente, hambriento de tal manera que nada de lo preparado por Sanji podría saciarlo, dejaron muy claro que Hina aún podía levantar mucho más que la moral de la gente.

El pitido final del partido, en vez de desatar aún más la locura, y con las esperanzas de Sanji de que también lo hicieran los pantalones de las chicas, o sus faldas, devolvió a todos aquellos pechos a la sombra de la ropa que los ocultaban.

Luffy, en cambio, parecía desbordante de alegría por la victoria de España. Por supuesto que no se debía por ello pero, ¿qué pensar cuando se trata de él?

—Shishishishi ya puedes dármelo, Nami.

—¿Ahora de qué estás hablando?— le preguntó Nami que vio cortada la diversión por las palabras de Luffy.

Todos se quedaron en silencio para ver a la pareja. Robin se sentó sobre Zoro apoyando la espalda contra el pecho del kengou mientras su cintura fue atrapada por los brazos posesivos de Zoro.

—¿Ya te has olvidado?— Luffy puso ese mohín tan característico suyo—. Dijiste que me ibas a dar un bombo al final del partido.

En un principio Nami se quedó tan estupefacta como el resto de los presentes ante las palabras de Luffy. Eso fue hasta que la vena en la frente de la akage dio de si y reventó, en el peor escenario posible.

—¡Bakayarou! ¿Es qué tienes meshi en las orejas? Lo que te dije es que al final del partido de Uruguay-Alemania me hiciste un bombo.

—Pero si no te hice nada— no muy buena idea la de Luffy al hablarle de esa manera tan condescendiente suya a Nami—. No tengo idea de hacer bombos.

Todos habían entendido perfectamente a lo que se refería Nami.

—Oh, si. Claro que sabes, y más te vale que solamente haya sido a mí a quién se lo hayas hecho, por tu bien, Luffy— pero la cara de Luffy seguía sin mostrar ningún tipo de reconocimiento—. ¿Por qué crees que fuimos a ver a todos esos médicos?

—¿Por tus gases?— soltó Luffy todo despreocupado ante la mirada horrorizada de todas las chicas presentes, y la sonrisa contenida de Robin.

—¡¿Gases?— Nami estaba perdida con la lógica de Luffy—. ¿De qué jodidos gases estás tú hablando ahora?

—De los que soltabas cuando lo estábamos hacien…— Luffy no pudo acabar porque Nami le tapó la boca. Demasiado tarde porque todos comprendieron a lo que se refería Luffy. Y este no parecía haberse percatado de que le iría mejor mantener la boca cerrada—. ¿No es por eso que todos los médicos te miraban en tu…?

Nami dejó atrás la boca de Luffy y atacó su cuello apretándoselo cual manga pastelera mientras lo agitaba como si pretendiera desencajarle la cabeza del cuello.

—¡Urusei, bakayarou! Lo que pasa es que estoy preñada, embarazada de un baka que no se entera de nada— ante esto Luffy trató de volver su mirada hacia donde se encontraba Zoro pero Nami redobló sus esfuerzos para acabar con él—. ¡Bakayarou! Tú eres el baka, Luffy. Eres tú quien me ha dejado embarazada y serás tú quien se lo digas a Bellemere— aquí Luffy empezó a palidecer pero más por la cuestión de tener que ir a decirle, y ahora de verdad, a la madre de Nami que la había dejado preñada.

Si muchos no sabían muy bien qué decir ante esta situación, Robin se puso a reír de tal manera que Zoro podía asegurar que nunca había reído tanto en su vida. Claro que Nami no se lo tomó muy bien.

—¡No sé qué le ves de gracioso, Robin! Ya me dirás lo bien que te lo tomarás cuando sea tu baka quién te preñe a ti— le dijo sin dejar de ahogar a Luffy.

—Puedo decirte que espero salir de cuentas en primavera, veremos si el mismo 21 de Marzo— la respuesta de Robin no era la que Nami, ni nadie, se esperaba, y sirvió para que dejara de ahogar a Luffy.

—¿Estás embarazada?— la pregunta de Nami era la misma que todos se habían hecho, a su pesar, puesto que era obvio que Robin no bromearía sobre algo así.

Chopper, que sabía de ambos embarazos por razones obvias, y por médico de sus dos nakama, estaba ocupado tratando el shock de Sanji, y el imitado por Brook.

—¿Es qué tienes mikan en las orejas?— se burló Zoro para recibir una mirada asesina por parte de Nami.

—¿Y no nos dijiste nada? ¿Vais a casaros?— ante esta pregunta se vio atrapada por los brazos de Luffy que la acercaron hasta que sus cuerpo estaban pegados—. ¿Y ahora a ti que te pasa?

—Vamos a casarnos. Shishishishi.

Nami se dio cuenta de que era cierto. Iba a casarse con Luffy, y no por el hecho de estar embarazada de su hijo, con su hija por Kamisama, porque no creo que pueda sobrevivir a dos como él, si no porque lo tenían planeado el primer sábado de agosto. Claro que Bellemer pondría el grito en el cielo ante la cercanía de la fecha, o podría hacerles casar en el mismo momento en que le suelte la bomba de su embarazo.

—¿Quieres casarte, kenshi-san?— le preguntó Robin acomodándose sobre el cuerpo de Zoro.

—¿Es una proposición, Robin?— la sonrisa de Zoro era palpable en sus palabras—. Seguro que Olvia no nos llevaría a casarnos a punta de escopeta. Además de que ya sabes que siempre me tendrás contigo.

—Pero seguro que me quedaría muy bien un traje de novia. Encajes y con el corte justo sobre mis muslos, ajustado y con un revelador escote…

—No es necesario una boda para que lleves ese vestido.

—¿No sería muy raro ir por ahí vestida de novia sin ir a casarme, kenshi-san?

—¿Tú haciendo algo raro? Nah, para nada.

Por cierto. Al final el gol de Iniesta dio el triunfo a España en la final del Mundial de futbol de Sudáfrica 2010.


ENDorFIN


Aquí se termina este fic creado para el concurso que mi socio, Ariadna-san, presidenta, por obligación popular, digo, súplica popular, del Club: ZoroxRobin de Pirateking, creó para todos aquellos fans de esta pareja.

Con la esperanza de que le haya gustado, a pesar de marear la situación hasta la final.

Pasaros por Pirateking y participar en el concurso de mi socio, Ariadna-san, antes de que se termine… por ahora con este tema en particular.

REVIEWS.
REVIEWS.

Y espero que todos los fans del ZoRo se pasen por el Club para alegrarse con todas las locuras que por allí se dan. Y por el buen futuro de la pareja ZOROxROBIN, por supuesto.

Nos leemos.^^