Capítulo XII: Quitandose La Piel de Oveja

ALICE'S PoV

Todos nos encontrábamos en la sala del apartamento desayunando comida china pues simplemente no tenía ánimos para preparar algo decente para mí, era más que obvio que ellos podían cocinar para sí mismo así que no me tomarían como su chef personal y no lo era, así que esos potajes 'internacionales' eran lo ideal para estos casos en los cuales los chicos habían madrugado en el piso por una fiesta de anoche y ahora despertaban con nada más que el incómodo vacío en sus estómagos. Sin embargo, para mi no era lo mismo pues siempre había sabido que esa clase de comida no era mi favorita pero no quería hacer sentir culpable a Peter pues él me estaba comprando muchas cosas que solo alguien de su posición social podía, y todo lo había hecho para hacerme sentir mejor por mi beca negada en Columbia, cuando llegó de su viaje me encontró llorando junto a Alec (eso se me había hecho costumbre) y me abrazó efusivamente para calmarme un poco. Él colocó su brazo por mi espalda uniendo nuestros cuerpos de cordialmente, me miró con una sonrisa risueña como un niño pequeño conociendo a alguien nuevo y siguió comiendo con los palillos.

- Bueno, – emitió suspirando mientras se ponía de pie para mirarnos y dejar su cajita de comida en una mesa cercana – ¿qué haremos respecto a la fiesta? – sonrió como una animadora pues tenía las manos en la cintura

- ¿Qué fiesta? – pregunté confundida y algo molesta por no haber sabido sobre todo lo que los rodeaba a ellos, creía que éramos un equipo o algo así, notaba que me oía como un cliché pasado de moda

- ¡Oh! ¿Peter no te dijo? – se burló Jane haciéndose la inocente pero sabía que trataba de molestarme así que no le prestaba mucha atención a sus expresiones, muchas veces me preguntaba si es que a ella le gustaba él – Pensé que se contaban todo, que mal.

- Cállate, Jane. – la cayó el con enojo pero sin demostrarlo mucho, se veía calmado pero miraba con decepción consumida a su mejor amiga, ella solo lo observaba pasivamente mientras sus dedos tocaban su rostro repetidas veces como si estuviera pensando.

- Se trata de una especie de reunión para todos los jóvenes en nuestro inapropiado círculo social, y estamos obligados a soportar a todos los personajes de Gossip Girl de la vida real así que no es muy agradable, pero si le quitamos esas interferencias la fiesta podría ser muy entretenida, – expuso contenta sentándose en el sofá individual que se encontraba frente a todos nosotros como si fuera la hija de 'El Padrino' o algo relacionado con a mafia italiana – ¿qué dices? ¿quieres ir? – preguntó intrigante mientras apoyaba su bronceada barbilla en su puño que estaba siendo soportado por su pierna derecha, le daba un toque de clase y elegancia a su aspecto diario, sentía sus ojos en mi expectantes, ella tomó una bolsa preciosa y fina que estaba al lado del sofá – Porque tengo un vestido listo y solo fue escogido para ti

- ¿Qué tramas, Jane? – preguntó Peter con una sonrisa extraña ya que no derramaba felicidad o complicidad, solo gran demanda e inseguridad, me tomó de la mano con fuerza acariciando mis nudillos con sus tiernos dedos.

- Nada de lo que piensas, – aseguró ella con seriedad – solo quiero ser amable con la primera femina que no se asusta por mi personalidad dominante, y hasta podríamos volvernos amigas, ¿vienes? – preguntó mirándome y extendiéndome una mano con una sonrisa discreta pero verdadera.

Acepté su oferta y juntas fuimos a mi habitación para 'pulirme', ahí me mostró el carísimo vestido que estaba guardado en esa bolsa fina de Christian Dior, aún no podía creer que me hubiera obsequiado una prenda tan extravagante en el buen sentido pues ni siquiera Esme (mi madre) me había tratado de comprar algo así de original en ninguno de mis cumpleaños ya que siempre para ella lo más importante era un buen almuerzo e irse a trabajar como loca compulsiva. Primero me duché lo más que pude para no ensuciar el vestido y con delicadeza me lo coloqué, salí del baño que se encontraba dentro de la habitación encontrándome con una impresionada Jane, luego ella amarró su cabellera en un moño ajustado y puso las manos en su nuevo trabajo: mi apariencia, alisó mi corto cabello creando un futurista cerquillo; empezó a maquillarme con sombra café-dorada en los parpados, mucha mascara negra en las abundantes pestañas, me depiló las cejas a la perfección (como yo nunca había logrado hacerlo), me puso un poco de rubor rosa-pálido en la mejillas y finalmente me pintó los labios de un extraño tono de coral; luego me colocó unos pendientes pequeños de perlas, una cadenita de oro puro con un corazón pequeño colgando y un collar pequeño de constitución tribal con cuentas en forma de cañas pequeñas de color turquesa;después me colocó unas pantys color piel casi invisibles y unos zapatos de tacón del mismo tono del collar. Después de haber pasado horas y solo haber ingerido pastillas de menta para que siguiera trabajando en los detalles finales a la par de una diseñadora y su modelo estrella en su primera pasarela importante. Al terminar me miro sonriendo con su aire de superioridad digno de una princesa, caminamos hasta el gran espejo del baño y pude observarme con plena libertad, parecía haber salido de alguna revista Vogue o quizá de la Semana de la Moda en París pues realmente parecía una diosa entallada en ese vestido corto strapless de encaje blanco floral, ahora sí me veía superior a todas las chicas de la Secundaria Mayne West, inclusive me veía mucho mejor que Bella o Rosalie, ya no tenía nada que temer o envidiar pues era más bella que cualquiera en ese lugar inmundo lleno de gente inferior a mi persona, estaba segura de que encajaría en la Fiesta Anual del Dolar junto a toda esa gente de primera clase.

- No te ves como una muñeca Barbie, pero estas vestida decentemente – afirmó con tranquilidad, cruzada de brazos admirando mi reflejo en el espejo como si estuviera opinando sobre una pintura en una exposición de arte, ¿qué quiere decir con Barbie? – pensé algo confundida

- ¿Dices que me veo obesa? – pregunté indignada pues las inseguridades comenzaban a volver a mi mente trayéndome recuerdos del pasado que simplemente no quería traer a colación, para distraerme me puse a alisar el vestido con las manos y dar vueltas por toda la habitación dejando al espejo con solo su reflejo

- No es eso, – pronunció en forma de perdón mientras me seguía – solo que no eres la chica convencional que es bronceada y con curvas, – eso me hizo avergonzarme aún más por mis nuevos defectos, siempre había sabido que era una muchacha delgaducha pero nunca nadie me lo había dicho en mi cara, Jane me tomó de los brazos para que me tranquilizara y la mirara directamente – eres una belleza europea, no te sientas mal por ello, yo daría todas mis pulseras de diamantes por ser tan delgada y no tener un trasero gordo.

Me senté en la cama esperando que ella saliera del baño, donde se estaba cambiando pues ya eran como las seis de la tarde, notaba que mi cambio de imagen había demorado horas; cuando salió llevaba puesto un vestido corto y suelto de color blanco hecho de una tela delgada con superficie rugosa con formas de rosa, con solapas en el cuello y con un lazo negro delgado, también tenía un collar de diamante rectangular, un anillo de zafiro circular y una pulsera de oro para el antebrazo, llevaba en cabello suelto con leves ondas en las puntas. Con mas confianza, gracias a su confesión anterior, pude salir de la habitación y ver a los chicos con trajes sport pero distinguidos, Lance al instante me sonrió deseoso al igual que Alec, solo que a mi me agradaba la mirada del primer y el segundo me causaba temor, noté que Riley me sonrió educadamente y sin perversiones indeseables. Peter me prestó su saco y salimos del edificio como personas famosas, bueno algunas del grupo lo eran, amaba sentirme tan lujosa como ellos.

Me sorprendí cuando vi que había un auto del año esperándonos afuera con un chófer particular conocido por todos ellos que lo llamaban ¨Mikey¨. Al llegar era como pisar una alfombra roja pues todos los fotógrafos nos perseguían como moscas insoportables con sus adictivos flashes, me confundí un poco cuando Lance camino derecho dejándome con Riley, quien me abrazaba protegiéndome de los acosadores, Alec y Jane se nos unieron sonriendo a las cámaras como si fueran sus mejores amigas. Entramos notando como todo el inmenso lugar estaba repleto por jóvenes adultos que bailaban y se divertían como locos, Riley y Alec se retiraron por unos momentos dejándonos solas moviendo la cabeza al ritmo de la música, había unos espejos que se iluminaban por las luces tintineantes y pude llegar a ver que mis labios eran de color naranja neón brillando en la oscuridad al igual que los del resto de muchachas en la fiesta en la fiesta, incluyendo a Jane que rió al ver mi expresión cuando me di cuenta de su secreto, luego nos carcajeamos por ello. Ordenamos unos tragos y fui a recogerlos cuando me tope con dos personas que me sorprendieron mucho, estaban Bella y Edward sentados en un mueble de cuero plomo y abrazados con gran felicidad en sus miradas, ella vestía un vestido corto y ceñido cubierto en su totalidad por lentejuelas plateadas y con el cabello ondulado que la hacía verse como una chica de los años veinte, ella me vio tratando de ponerse de pie para hablar conmigo pero yo solo tomé los tragos y volví con Jane. Bailamos excesivamente junto a Riley con las movidas canciones de 'Cobra Starship', todo era tan preciso y vivaz en esa clase de fiesta lo tenía todo en cuanto a música, luces, gente y el lugar que sin todos los adornos parecería un castillo medieval, tomámos mucho también pero no como para no estar en nuestros cinco sentidos. Entre la gente que bailaba logré encontrar a Peter con una muchacha de mi edad aparentemente que tenía el cabello rubio con flequillo, rostro tan delicado como el de una hada y ojos grises, notaba que se movía muy cerca de él y comenzó a acariciarlo de forma indecente por lugares nada permitidos, el no decía nada, solo disfrutaba

- ¿Quién es esa? – pregunté con molestia a Jane quien trataba de ver a donde apuntaba pues ella si parecía un poco mareada, abrió bien los ojos al ver de quien se trataba y estaba segura de que conocía a esa perra

- Esa rubia idiota es la hija de mi madrastra, Charlotte Clemmens. – afirmó mientras tomaba otro cóctel de uvas con vodka, lo acabó por completo – También es conocida como la prometida de Peter, en serio. – vi como lo seguía manoseando a su antojo y él no decía absolutamente nada ante esto, solo se reía y la tomaba por la cintura como si la fuera a besar en cualquier instante.

No sé si fue el alcohol o la furia interna que se me salía por los poros lo que me hizo acercarmele a los dos poniéndome al medio, mirando a Peter expulsando fuego por los ojos que al parecer le quemaba. Él se notaba avergonzado y realmente inseguro de si mismo, me observó como si no me conociera en lo absoluto, como si no estuviera ahí y eso me lastimó demasiado, me sentí inferior ante todos los que me veían por haber creado una escena en esos minutos, luego escuché algo que me hizo perder la cordura, Aléjate de mi futuro esposo, perdedora expresó en voz alta la maldita rubia sin cerebro atrás mío y miles de recuerdos brotaron como una imagen tras otra de mi vida en la Secundaria donde todos me llamaban de esa manera tan despectiva; pero ya no soportaba ser pisoteada. Volteé para encararla y estampé mi puño en su rostro de hielo haciéndola caer al suelo de un solo golpe, me arrodillé junto a ella pues quería seguir maltratándola aunque fuera arrancándole las extensiones de poco a poco para que sufriera tanto como yo en estos últimos años, pues nadie me quitaría a Peter ni me faltaría el respeto de manera tan simple como su pequeño cerebro de nuez había imaginado. Podía jurar que sentía las manos de Riley tratando de separarme de la zorra pero sin lograrlo, también creo que oía las carcajadas de Jane y Alec al unísono.

Los de seguridad me sacaron a la fuerza del establecimiento sin un pero por parte de Peter, me senté en la acera muriéndome de frío por el escotado vestido. Sentí unos pasos atrás de mi y pude ver como Bella se sentaba a mi lado alcanzándome una chaqueta de polar que se veía muy abrigadora, me sentía una idiota por haber creído en todos los que tenían algo que ver con el traidor de Peter y aún así había desconfiado de mi única amiga que a pesar de todo seguía junto a mí, y mi preciado ex-novio que había hecho todo lo que estaba en su poder para que no me hundiera con ellos, era una maldita estúpida sin las neuronas suficientes como para saber reconocer a las personas con buenas y malas intenciones. Ahora comenzaba a ver con claridad que Jasper nunca me engañaría con Bella y ella no me haría una cosa como esa y sobretodo no con él, unas lágrimas salieron de las cuencas de mis ojos como si hubieran estado esperando mucho por salir. Me puse la chaqueta y ella me ofreció un cigarrillo.

- ¿Fumas? – le pregunté algo desorientada por ese acontecimiento de que ella hiciera esas cosas, ella siempre era demasiado correcta y lista como para involucrarse en vicios tan bajos

- Algunas veces, cuando hace frío. – respondió riendo un poco, yo también lo hice y comenzamos a fumar – Me ayuda a aclarar mis ideas pero no lo hago todo el tiempo, no soy una adicta.

- Y, ¿cómo es que te invitaron a la fiesta de niños lujosos? – pregunté cambiando un poco el tema, y a parte si quería saber si era millonaria ahora en todo el tiempo que me ausenté – ¿Cuánto dinero tienes?

- Bueno, los padres de estos jóvenes inmaduros eran compañeros de clase y grandes amigos de mi padre así que ahí encuentras una desastrosa unión. – dijo sonando muy aburrida por ese asunto, sabía que a ella nunca le gustaba asistir a eventos como este pero lo hacía por cortesía con su papá – Y no sé si lo haz notado pero el cigarrillo no tiene nicotina, es de menta.

- Sabía que nunca harías algo que atente con tu salud. – reí junto a ella, tomando el vapor de menta que expedía el cigarrillo – En cambio yo, estoy arruinandome con cada acto que cometo, sin siquiera pensar en que me pueda arrepentir.

- Te refugiaste en los 'amigos' equivocados, y ahora debes salir de esto tu sola, reconocer todo lo malo que sucedió debido a tu necesidad de libido y estarás liberada de alguna forma u otra. – expuso ella liberando el humo, mientras cerraba su chaqueta con las manos con cuidado de no quemarla con el cigarrillo –Sólo querías la protección y la diversión, eso lo entiendo pero debes comenzar a preguntarte si esto es para ti o no.

- Lo sé, pero por única vez me sentí cuidada y que a alguien le importaba de tiempo completo, para alguien era mucho mejor que el oxígeno. – afirmé con aún más lágrimas en los ojos dándome cuenta de lo que me sucedía – Quizá es porque no tengo a una parte primordial conmigo y la estaba buscando en cada persona que me ofrecía algo de cariño y atención.

- Tu mamá vino hace una semana, le dijo a Rose que te diera esto. – expresó sacando un papel y un anillo, no comprendía – Cuídalos muy bien, guárdalos, por favor.

Pude ver que era una fotografía algo antigua de un hombre con el cabello despeinado muy parecido a lo de los entes mitológicos y de color de ojos conocidos, detrás había una inscripción que decía: ¨El anillo fue lo único que el me dejó antes de que se fuera, te quiero hijita. Esme.¨ Ahora comprendía lo que significaba, me puse el anillo y sujeté la foto de mi padre contra mi pecho para tenerlo cerca de mi y así nunca se fuera de mi lado, al menos en espíritu. Él se quedaría conmigo y no me volvería a abandonar, estaba feliz de tenerlo junto a mi; luego escuché unos pasos detrás de nosotras.

- Vayámonos. – expresó la voz de Peter con enojo, guardé la fotografía entre el vestido y mi piel, luego volteé a verlo con serenidad – ¡Dije vayámonos! Te explicaré todo en el apartamento, por favor.

Su rostro se mostró arrepentido y temeroso, me puse de pie y sujeté su mano dejando a Bella junto a él, necesitaba sacar mis cosas de ese endemoniado lugar y volver a casa con mi familia y con mis verdaderos amigos, tenía que volver a ser la misma Alice Brandon de siempre, la verdadera.