UN POQUITO DE PAZ

—¡Oye frentona! ¿No escuchas? ¡Te estoy diciendo que pares!

—No hay tiempo, todos los planes se adelantaron. Tenemos que salir en misión ahora.

—¡Sakura! —Grito Ino. —¿De qué rayos va la misión? —No podía dejar a Naruto cerca de Shion de nuevo, sería su perdición. Y esa frentona no la dejaba explicarse.

—Acompañaremos a Hinata al encuentro con el heredero del Clan Otsutsuki.

¡Oh sí! Hinata se lo había dicho y si no fuera por esa rubia estúpida seguramente hubiera ido al encuentro con su amiga. —Entonces… Hinata… ella…

—Nos espera en la entrada de la aldea.

—Espera Sakura Chan, yo aún no tengo mis cosas listas.

Sakura paso de largo de las protestas del rubio, se encontraba molesta con él.

—Pst… pst… —Ino intento atraer la atención de la peli-rosa. —La innombrable no ira con ustedes cierto.

Sakura la miro con cansancio. ¿Todos deseaban sacarla de sus casillas? —Obvio no. Es una misión Ino. —¿Cómo si la rubia no lo supiera?

Ino intentó calmarse. Se tenía que conformar con el hecho de que esa rubia estaría alejada del Uzumaki, podría investigarla de cerca y… le hizo señas a Sai… El chico pálido asintió en su dirección. Sí, él vigilaría a Naruto.

Soltó un suspiro de golpe. Cuando intento decirle hace un momento al rubio que Shion le estaba haciendo algo, ni siquiera la escucho, y casi salió a buscarla de nuevo por solo haber escuchado su nombre.

Llegaron a las afueras de la Aldea, Sakura ofreció a los shinobis que moraban la entrada, el material necesario para que permitieran su salida sin ningún problema.

Ino se acercó rápidamente a Hinata. —¡Hey! —La saludo, Hinata se veía tan bonita, llevaba en esta ocasión un atuendo tradicional en tonos dorados. Parecía una princesa. —¿Estas lista? —Pregunto antes que cualquier cosa.

La morocha asintió. —A… algo así…

—Escucha Hinata… —No era el mejor momento para decirle a su amiga sus sospechas pero debía hacerlo. No podía dejar que su amiga siguiera con ese sufrimiento tortuoso. —Hay algo que debo decirte, aunque no sé si sea el momento correcto.

La pelinegra dirigió sus perlas a su rostro y le puso atención.

—Hace un rato entre en la mente de…

—¡Naruto…! —Hinata se tensó cuando escucho el nombre del rubio de la voz de Shion.

Todos giraron su rostro para mirar a la sacerdotisa sudorosa y acalorada que corría en dirección a la flota que estaba por salir.

—¿Qué… que pasa? ¿A dónde vas? —Pregunto, cuando estuvo a escasos metros del rubio, con su corazón próximo a salir de su pecho. Cuando Naruto la dejo en ese restaurante de dangos, noto que el rubio estaba raro, pero no podía interferir en su trabajo, si tenía que ir a trabajar, no podía hacer algo al respecto. Pensó que sería alguna misión sin importancia, algo con lo que por la noche lo tendría de vuelta en sus brazos, pero no. El Hokage le había dicho hace unos minutos que el fungiría de escolta de nada más y nada menos que Hinata Hyuuga. Había corrido todo lo que le daban sus pies, que para ser sincera no era mucho, no era una ninja, no estaba acostumbrada a los recorridos a pie y mucho menos estaba acostumbrada a caminar bajo los rayos intensos del sol. No podía permitir que el rubio se fuera con Hinata.

Hinata puso cara de póker y su amiga Yamanaka se sintió orgullosa de ella. Pero, espera… tenía que decirle, todo esto le sonaba a ser una cruel mentira, no entendía aun de qué manera, pero esa rubia le había estado haciendo algo a Naruto. —Hinata… —la llamo una vez más cuando noto que Sakura discutía acaloradamente con la rubia que se negaba a soltar a Naruto.

—Hoy en los dangos, yo…

—Vamonos ya… —Sakura dijo autoritaria después de hacer que Shion soltara a la fuerza al rubio.

Mientras Shion refunfuñaba desde la distancia y Naruto era arrastrado por Sakura y Sai a la vez. Ino miro con angustia lo que sucedía… no le había podido decir nada a Hinata, pero no iba a quitar su vista de Shion, ahora más que nunca tenía que hacer algo… Aunque no sabía bien que… aun sentía cierto efecto en ella. Shion… Shion en serio era una mujer hermosa…

/

El recorrido había sido difícil al principio, aun Naruto lloriqueaba un poco por regresar a lado de Shion, pero un par de kilómetros adelante, la personalidad del rubio se había compuesto un poco.

Sakura resoplo, que situación más incómoda. Hinata caminaba derecha y con una máscara de seriedad neutral. A lado de ella iba su fiel Ko, también con semblante serio. Sai estaba un tanto atrás cuidado la retaguardia, Aunque con ese par de portadores de byakugan no era tan necesario.

Cuando Naruto se calmó empezó a caminar a un lado de ella, un tanto cabizbajo y triste. No entendía lo que sucedía con su amigo. Le dolía estar molesta con él, pero le parecía imposible no ponerse en el lugar de Hinata. Ella aun esperaba y aguardaba por el regreso de… ni siquiera valía la pena decir su nombre. Pero si algo como lo que paso entre Naruto y la pelinegra le sucediera a ella, no se creía capaz de seguir en pie. En cambio Hinata… la Hyuuga era un ejemplo de valor.

Escucho lejano un ruidito… un quejido… un resoplido… Miro a su lado. Naruto tenía una mirada tormentosa poco común en él. —¿Qué te pasa? —Le pregunto en una mueca.

El rubio no le respondió, solo dirigió su mirada a la Hyuuga antes de perderla en el horizonte.

/

Había caído la noche y el tiempo para acampar había llegado. Muy pronto los turnos para llevar a cabo las guardias fueron repartidos.

Naruto se sentía muy inquieto. Quería y necesitaba estar con Shion, en su mente estaba la imagen de esa chica rubia, con ojos grandes y de un color tan bello, violeta… Pero cada vez que sus ojos se topaban con esas perlitas que se ubicaban en el rostro de la Hyuuga sentía un dolor tan grande, sin exagerar, sus ojos empezaban a lagrimear y se sentía vacío.

No se lo podía explicar, no podía concentrarse en nada. Su cabeza no dejaba de doler ni un minuto, atribuía esa sensación al hecho de no ver a la rubia por un tiempo, se había acostumbrado a estar con ella, y ahora su cerebro no funcionaba si no contaba con su presencia.

—¿Piensas comer o qué? —A eso tenía que aumentarle el asunto de Sakura, ni en sus peores días la peli-rosa le demostró tanto su pesar por tratar con él. No tenía escapatoria…

Cuando llego el turno de su guardia de nueva cuenta no había podido dormir nada. Y Kurama no dejaba de molestarlo, diciendo que se tenía que alejar de la rubia, que era dañina y lo afectaba… ¡Claro que lo afectaba! Definitivamente lo afectaba, pero estar lejos de ella lo ponía aún más mal.

Escucho unos pasos muy ligeros, tanto que casi pensó que era un conejo o un pequeño ratón de campo que pasaba por ahí, pero sus ojos detectaron algo más grande que un ratón. Hinata… No pudo decir su nombre en voz alta, y ahí estaba de nuevo, ese hueco en su pecho… Quiso sonreírle pero no le salió. Se aclaró la garganta, pero ese nudo incomodo no se disipaba… —¿No puedes dormir…? —La voz le salió aguda, afectada de verdad por esa angustia persistente.

Hinata ni siquiera asintió. Pero no por querer ser grosera, se había llevado una impresión tremenda cuando él se dirigió a ella y hablo. ¿Cuánto tiempo llevaban sin cruzar palabras? Parecían desconocidos, y el tiempo que llevaban en la misión, era como si apenas se conocieran.

Resultaba, varios peldaños más arriba de "extraña" esa situación. Dolorosa, tal vez era la expresión más acorde al momento. Naruto Uzumaki, el héroe de las naciones ninja, el chico que se adueñó de sus labios por primera vez, y no solo eso, sino que, por mucho que doliera aún tenía en sus dominios su corazón… ese chico… su héroe… en una misión con ella. Que va… ella era su misión.

Desde el principio supo que la conversación no fluiría. Obvio no se harían los mejores amigos ahora. Ni nunca… Ok, en realidad no habían hablado para nada. Literal: PARA NADA… tenía que ser sincera, por mucho que su corazón latiera desenfrenado con su presencia, por mucho que su estómago se contrajera en angustia y deseo por tenerlo a su lado, eso no iba a cambiar. Él había elegido a Shion y ella ya lo había aceptado. No tenían que ser los mejores amigos, ni siquiera tenían que llevarse bien…

. —Entonces… escuche que te vas a casar. —Dijo el rubio de repente, sacándola de sus pensamientos y con un ligero brillo en los ojos que contenía un tanto de furia, seguido de una quijada lastimosamente apretada.

Decir aquello había sido difícil. Pero por razones que no alcanzaba a comprender, necesitaba oírlo de la boca de Hinata. Su confirmación, aunque presentía que eso molería por completo sus entrañas.

Hinata no confirmo ni rechazo dicha información, lo que para el rubio solo significo una respuesta afirmativa.

—Eso es genial. —Dijo Naruto.

La morocha lo vio de reojo. ¡Ja! ¿Genial? ¿Le parecía genial? Genial, era casarse con alguien a quien amas, no con un desconocido que… ¿Que importaba ya? ¿Por qué seguía intentando nadar contra corriente? Toda su vida había sido así. ¡Tonta! ¡Tonta!...

—Sí, es genial, ya sabes… casarse… dejar de ser ninja, ya no poder subir de rango… nada mejor que enfrentarse a los problemas económicos de los recién casados… —Rio forzosamente, como si lo que acababa de decir de verdad reflejara las mieles de un matrimonio. —Dejar de ver a tus amigos, de salir a fiestas… todo tu tiempo y energía siendo consumidos por un imbécil… sin mencionar que los hombres casados siempre se vuelven gordos y perezosos...

Hinata deformo su rostro en una especie de confusión y desilusión. ¿Eso pensaba Naruto del matrimonio? Aunque, no era algo que debía importarle. Finalmente la que podría casarse con él, en definitiva no era ella… Prefirió continuar callada.

Naruto de repente paro la cantidad de tonterías que estaba soltando. No pensaba eso para nada pero… bueno sí lo pensaba… ¿o no? Hinata siguio sin responder y cuando Sakura hizo su gran aparición en ese pequeño espacio la Hyuuga salió dispara a su tienda de campaña.

La peli-rosa solo suspiro al ver la escena y con una mirada nada amistosa ahuyento al rubio para que él también se fuese a acostar.

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Después de poco más de dos semanas de recorrido a pie, y uno más corto en barco, por fin habían llegado a la Aldea oculta de la Luna. El lugar no era como el resto de las Aldeas ocultas, no había shinobis, sino más bien un grupo de guerreros de élite que se encargaban de proteger el poblado y al líder de la aldea, un anciano llamado Hamura Ōtsutsuki.

Al llegar fueron recibidos con gran regocijo, en primer lugar porque Naruto era uno de los visitantes, y aunque la aldea de la Hoja estuviera a gran distancia de ellos, sus hazañas eran conocidas en todo el mundo. Por otro lado, porque la princesa el Clan Hyuuga hacía acto de presencia y eso solo podía significar algo bueno. Por fin su pequeño pero fuerte poblado que dependía su economía en atracciones turísticas, se vería respaldada por una de las Aldeas ocultas más grandes y poderosas del mundo shinobi.

Evidentemente, los invitados fueron instalados y tratados con demasiada simpatía y respeto. Hinata y Ko habían sido separados del grupo, pues estos de hospedarían en los aposentos del mismo líder.

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—Pero yo pensé que la Aldea de la Luna era otra Sakura Chan. —Después de haber dado muchas vueltas al asunto, Naruto por fin se animaba a hablar. Aunque el temor de ser amedrentado por la chica lo tenía a alerta.

La peli-rosa elevo la mirada y lo vio con su, ya habitual cara de "no entender nada". Suspiro. —Sí, hay otra aldea de la Luna. Nosotros nos encontramos en Getsugakure, y tú debes estar hablando de Tsukigakure. Digamos que antes eran una sola, en Tsukigakure, habita la rama principal del Clan Ōtsutsuki, aquí está la rama secundaría.

¿Rama principal? ¿Rama secundaría? Eso le sonaba familiar. —Eso… quieres decir que…

—Sí, antes estaban regidos en castas como los Hyuuga. El clan Ōtsutsuki, también es portador del byakugan. Aunque tenían practicas más radicales que el Hyuuga.

Naruto la miro con detenimiento. —¿Más radicales que el sello del pájaro enjaulado?

La peli-rosa asintió. —Antes los ojos de quienes nacían en la rama secundaría eran sellados, dejando así los integrantes de esta, ciegos…

Naruto abrió sus ojos todo lo que podía mostrando el asombro y dolor que le provocaba esa afirmación por parte de su amiga.

¿Ciegos?

—Finalmente pese a todo, la rama secundaría se revelo hace algún tiempo, por lo que ahora habitan aquí.

El tema quedó zanjado cuando la puerta de sus aposentos fue abierta para avisarles de la cena que se celebraría en honor a la llegada del héroe ninja.

Caminaron por los pasillos de la casa principal, aunque era más parecida a un palacio. Cuando entraron al comedor los tres shinobis quedaron impactados por lo que veían…

La mayoría de los presentes, que ya se encontraban sentados, vestían túnicas y cabellos blancos. Hinata y Ko resaltaban de sobremanera, sus cabelleras oscuras los hacían resaltar pues en realidad contaban con las mismas vestimentas ceremoniales que el resto.

—Pasen por favor, tomen asiento. —Hablo el líder. —Son bienvenidos…

Sai, Naruto y Sakura salieron de su estupefacción para hacer una reverencia educada y tomar asiento en silencio.

La comida pasó sin mayor percance ante los ojos de todos pues, esa era una celebración. Para todos era eso, excepto para Naruto, quien miraba con demasiado detenimiento a un joven que estratégicamente estaba sentando a lado de Hinata.

La Hyuuga se veía incomoda con la situación, a kilómetros se notaba que no quería estar ahí. ¿Ese era el tipo con el que se casaría? ¡Pero si era apenas un niño! Vale Hinata también se veía increíblemente joven y…

No lo noto, pero en un instante su respiración se hizo errática, el aire no circulaba con facilidad, aunque respiraba acelerado y fuerte.

Sai, que se encontraba a su lado lo miro con extrañeza. —¿Qué pasa? —Hablo por lo bajo.

Naruto no le respondió, siguió mirando el comportamiento de ese chiquillo y de Hinata… ¿Cómo mierda estaba pasando eso?

—Mañana partiremos a Konoha al amanecer. —Ko hablaba con propiedad después de dirigirle a Hinata una mirada de confirmación.

—Estupendo. Estoy ansioso por concretar el pacto con Hiashi y llevar a cabo la ceremonia. —Hamura aplaudió entusiasmado mientras Hinata y el chico de cabello blanco a su lado se dirigían una pequeña y tímida sonrisa. Eso era más de lo que podía soportar el rubio.

Se levantó bruscamente de su asiento haciendo tanto ruido al arrastrar la silla que la gente en la mesa dirigió su atención a su persona. Sin ser consciente de que todas las miradas estaban sobre él. Naruto camino sin ninguna vacilación hasta llegar a lado de Hinata. —¿Podemos hablar un momento?

—¿Eh?

—No creo que sea buena idea Naruto. Aún no termina la cena. —Sakura interfirió, pues los Ōtsutsuki miraban con gran desaprobación el comportamiento de su compañero.

Al escuchar la voz de Sakura, el rubio salió de su estado. Por un momento había olvidado la gente de su alrededor, solo sabía que necesitaba acercarse a Hinata, y alejarla todo lo posible de ese mocoso. Sus puños se apretaron.

—Si Naruto, después… —Dijo Sai en un intento de tono divertido. —No lo saben aún, pero este chico es un gran shinobi, no puede escuchar que partiremos, porque inmediatamente quiere ajustar todos los detalles del trayecto. —Explico a la mesa con una sonrisa falsa.

Las personas en la mesa sonrieron ante la explicación del moreno. —No esperábamos menos del joven Uzumaki. Es un verdadero honor compartir la mesa con usted. —El anciano Hamura, aparentaba ser un buen hombre, dio una palmada al hombro de Naruto y lo invito a tomar asiento una vez más.

/

Al terminar la cena y camino a sus aposentos, Naruto se separó del grupo que conformaban él y sus compañeros de equipo, diciendo que necesitaba despejarse. Lo cual, era completamente cierto… aunque si veía a Hinata por casualidad, estaba seguro de que lo agradecería… Claro, que si podía ayudar a que ese encuentro se realizara utilizando sus propios medios…

—¡Oh! —Sintió un pequeño peso chocar contra su espalda, giro y…

—¿Oh? Eh… yo… Hinata…

La Hyuuga se quedó congelada… ¡Rayos! ¡Rayos! ¡Rayos!

—Te… tengo… que irme. —Cuanto trabajo consto decir eso sin derramar lágrimas.

—Pe… pero… —Demasiado tarde, ella ya se había ido.

/

Al amanecer partieron, como se había acordado en la cena, Hinata acompañada de Ko, Toneri, acompañado de un par de encapuchados negros y el equipo siete, partieron a Konoha.

El viaje en barco fue complicado. Naruto no podía parar de entrar en modo sabio para saber, solo y únicamente saber si Hinata estaba bien, finalmente esa era su misión ¿no? Resguardara. Agradeció al cielo que jamás la miro con Toneri pues, aun no podía identificar bien ese sentimiento que lo atormento en la cena, mientras esos dos se sonreían y platicaban casi en secreto.

Ya en tierra el terror reino su recorrido.

Hinata y Toneri caminaban juntos mientras que el par de encapuchados caminaban al frente de ellos a modo de barrera y protección. Inmediatamente atrás de ambos portadores del byakugan estaba Ko, y atrás de este se encontraba el equipo siete en su formación habitual resguardando a todos.

—Mocoso te lo digo en serio, necesitas calmarte. —Kurama hablaba con semblante serio y preocupado al rubio. —Esa sacerdotisa loca está haciendo algo con tu sistema nervioso.

Naruto cerró los ojos y trato de separarse un poquito de Kurama. Sí, imposible, pero valía la pena intentarlo. Una palmada en el hombro lo saco de su intento de concentración.

Vio a Sai que tenía su semblante imperturbable de siempre. Las cejas del pálido se elevaron y… —Creo que tienes que calmarte un poco. —Advirtió.

En el interior de Naruto la voz de Kurama retumbo. —¡Te lo dije!

—¿Eh? ¿Qué quieres decir?

—Tu chakra… —Sai miro al brazo del rubio y este dirigió su vista también a ese lugar. —Esta… inestable.

Era cierto y lo raro era que no lo había notado. Ese maldito dolor de cabeza no se alejaba. Respiro profundamente pero el chakra de color rojo brillante alrededor de su brazo derecho no desaparecía. No siquiera era una trasformación en modo Kyubi completa, era como cuando era un niño y Kurama abusaba un poco de su condición.

—Tus ojos… —Sai volvió a hablar. —No solo tu brazo, tus ojos se ven…

—Naruto ¿Qué te sucede? Tus ojos son rojos… —Sakura lo miraba asustada también.

Tal vez todo se debía al hecho de que se lo estaban haciendo ver ahora, porque antes no sentía nada, pero ahora sentía claramente el cambio. Tenía demasiado calor… su respiración acelerara no le ayudaba en nada en su intento por lograr la tranquilidad de su mente.

Era todo muy difícil. Hinata caminaba muy cerca de ese chico y él no lo toleraba. Cuando trato de proponer una formación diferente, con Hinata a lado suyo y ese tal Toneri a kilómetros de distancia, obvio lo rechazaron, y eso solo hacía doler más su cabeza. Era como si hubiera perdido la memoria. Tenía en su mente las cosas fundamentales de Hinata, como que fueron juntos a la academia, y… que se llamaba Hinata. ¿Ven? Y cada que quería profundizar más en sus pensamientos, buscar más información de la Hyuuga entonces se encontraba solo y únicamente con un semblante risueño, que contenía, unos ojos violetas hermosos, unos labios pequeños y rosas, cabello rubio cenizo y el nombre de Shion sonando fuertísimo en su cabeza.

Ya no quería forzarse. Le dolía hacerlo, era doloroso en verdad.

—Tal vez deberías aflojar tu puño. —Naruto miro su brazo de nueva cuenta, en efecto su puño estaba muy apretado, tanto que cuando intento aflojarlo, sentía sus nudillos dormidos y los dedos le dolían.

—Descansemos un momento. Ve al rio. Refréscate un poco. ¡Cálmate! —Le indico la peli-rosa con el semblante serio, medio murmurando para que la pandilla que tenían que escoltar no se percatara de la volatilidad con la que cambiaba el semblante del rubio.

Naruto camino cabizbajo hacia al rio y escucho a lo lejos como su compañera de equipo lo excusaba.

—En un momento más seguimos… —Sonrió forzosa la Haruno.

—Un llamado de la naturaleza, ya saben cómo es eso… —Agrego Sai al notar las complicaciones de Sakura.

Hinata se percató desde el primer instante de las variaciones en el chakra de Naruto. No era especialmente una ninja sensor, bueno si lo era, por el byakugan, pero con Naruto había cierta sensación diferente. Ella podía sentir cuando estaba cerca, situación que atribuía al hecho de haber sido su espía personal por tanto años. Pero ahora había algo más. El poder de Naruto crecía y crecía desde que habían salido de la aldea de la Luna. Podía sentir también la presión en el ambiente, él no se encontraba bien y eso la tenía muy preocupada. Una idea llego a su cabeza y todo su semblante preocupado se convirtió en uno de dolor. Tal vez extrañaba tanto a Shion, que sentía una urgencia enorme por recorrer la distancia a su velocidad máxima, pero sabía que su misión no se lo permitía.

—Hyuuga San. —Toneri llamo su atención. —¿Le sucede algo? —El chico se veía preocupado por la pelinegra. ¿Y cómo no estarlo? Las lágrimas habían empezado a recorrer una por una su rostro.

Esa herida que había abierto Naruto, no había cerrado, ni se cerraría pronto, pero tenerlo tan cerca esos días y no poder conseguir ni siquiera un acercamiento amisto por parte de él la tenía agonizando de verdad.

—Yo… lo siento… no… no quise… —Hinata se esforzaba por explicarse, para este momento tenía los ojos de toda la flotilla puestos en ella, lo que solo contribuía a acrecentar su pesar y vergüenza.

—¿Que le hiciste? —Naruto apareció en medio de Hinata y Toneri rugiendo la pregunta. Su mirada penetraba las defensas del alvino. —¡No te acerques más a ella!

Todo mundo se quedó mudo, de piedra y en estupefacción. Naruto tenía prácticamente abrazada a Hinata, la había separado del suelo solo con un brazo y con el otro se dedicaba a sujetar fuertemente del cuello a Toneri.

Pronto la escolta personal del avino intervino. Pero el chakra rojizo cobro fuerza. Ya no solo estaba en su brazo, ahora el aura roja lo cubría por completo a él, sus pupilas se afinaron hasta convertirse en unas pupilas felinas, su iris completamente rojo no atemorizaba tanto como sus uñas que se alargaron espantosamente junto con sus dientes… sus dientes caninos habían crecido hasta parecer más puntiagudos y desafiantes. Parecía un animal. Sí, definitivamente se estaba transformando como cuando niño… Pero no tenía tiempo para pensar en eso. No iba a permitir que Hinata se casara con ese imbécil. Jamás, jamas permitiría que algo así sucediera. No importaba lo que tuviera que hacer…

En segundos soltó el cuello del Otsutsuki, solo para dar un golpe certero en la quijada de Toneri, quien salio volando por los aires, hasta caer en una imitación de imagen de halcón de Sai. Inmediatamente después con un par de movimientos rápidos arrojo al par de encapuchados como si fueran marionetas, contraatacando así a los escoltas del albino,

—¡Naruto! —el grito de Sakura, no lo aparto de sus intenciones.

—Hinata Sama. —Ko se encontraba en una pose de ataque, con toda la intención de pelear con el rubio, que se veía completamente descompuesto.

La Hyuuga observaba todo desde su posición en el brazo del rubio. Naruto iba a arremeter contra quien se le pusiera en frente. Eso no lo podía permitir.

—Naruto Kun… —Hinata le llamo en un susurro, pero para el rubio fue suficiente. Salió de su estado psicótico para mirarla. ¿Naruto Kun? Su cuerpo se llenó de paz al instante, ese dolor de cabeza desapareció. Miro a sus compañeros entre asustados y preocupados, y a Toneri, aun en la imitación de imagen de Sai.

—No puedo permitirlo. —Fue lo único que dijo, mientras conseguía una trasformación total del nueve colas, y desaparecía de ahí en cuestión de segundos, con Hinata ahora abrazada por sus dos brazos.

Sabía que se estaba metiendo en muchos problemas, ¡se estaba robado a Hinata!… pero por imposible que pareciera no le importaba… no le importaba en lo más mínimo, por primera vez en semanas sonreía, por fin, conseguía un poquito de paz.

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¡Hola!

¡Feliz año! ¡Feliz día de Reyes! :D

Les envío un abrazo sincero.

Saludos

Janis