N/A Estoy muy apenada, se que ha sido un tiempo, pero estoy de regreso, tengo todos los capítulos escritos, ya han sido editados por mi beta bebe2580 a la que le agradezco su gran ayuda. También traigo un trato para ustedes que estará en la N/A al terminar el capitulo, así que no la ignoren.

La historia no me pertenece es de sleeplessinatlanta, que tan amablemente me dio autorización para traducirla, BONES tampoco es mío, si lo fuera no hubiese existido la alimaña esa de la temporada 6 que tan amargamente hizo sufrir a nuestra Brennan.

Esta historia es M lo que significa que si eres menor de edad, no debes leerla.

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Tienes que saberlo

La primera noche que apareció en su puerta vistiendo algo diferente a su habitual y sexi vestido de seda fue la noche que Ángela la arrastró a un club nocturno. Fue también la primera noche que le hizo el amor en algún otro lugar distinto a su cama.

Ángela no había estado satisfecha con su atuendo, al parecer un suéter de cuello alto y pantalones no eran lo apropiado para ir al bien llamado Frenesí, pero Ángela sabía cuándo escoger sus batallas. Así, que cuando fue obvio que no convencería a Brennan de volver a su casa y cambiarse, Angela encontró la falda que había dejado en su oficina hacia semanas y armada con dicha falda, más una fuerte dosis de actitud y un poco de inflexibilidad, marcho hacia la oficina de Brennan.

Le tomó casi una hora de engatusar, suplicar y amenazar directamente, pero cuando faltando un cuarto para las 9pm, Brennan se dio por vencida y le dijo a Ángela que si le daba una hora más para hacer su trabajo con paz y tranquilidad, iría con ella. Rindiéndose graciosamente ante la perspectiva de la victoria, Ángela lo aceptó dulcemente. Y aún si lo negaría claramente, Brennan sabía que había cedido demasiado fácilmente a la petición de Ángela, y sabía por qué. Se sentía culpable; odiaba los engaños, sin embargo, le había estado mintiendo a su amiga durante semanas, Dios, por meses. Desde aquella primera mañana cuando Ángela la encontró en el limbo con ojeras bajo los ojos y ella le dijo que había pasado toda la noche trabajando.

Y ayer Brennan se dio cuenta que no había estado compartimentando tan bien como pensaba. Porque ayer Angela había notado que parecía un poco distante y le había preguntado si todo estaba bien. Aunque le había asegurado rápidamente que todo estaba bien, Brennan sabía el porqué Angela se había dado cuenta que algo andaba mal. Porque de verdad algo estaba mal; porque había pasado cuatro noches lejos de él y eso estaba tan mal. Y al parecer a él le pasaba lo mismo, porque el suéter de cuello alto que había defendido con tanta calma ante Ángela hoy, había sido el resultado directo de su boca enloquecida sobre su cuello ayer por la noche. Lo cual sólo sirvió para recordarle que le había mentido una vez más y lo menos que podía hacer era complacerla. Por eso es que una hora y media más tarde se encontró a si misma llevando la falda coqueta de Angela en medio de la frenética multitud en Frenesí.

Pero después de dos interminables horas, ya no podía soportarlo más. Su cuello de tortuga era de una tela delgada, con cremallera, pero en la sofocante atmósfera, prácticamente la estaba asfixiando. La música estaba pulsando al ritmo de sus sienes. Y solo había un lugar donde quería estar de todos modos, por lo que le dijo adiós a Ángela y se dirigió directamente a su departamento.

Ni siquiera le dio importancia a que esta noche se estaba desviando de todas las noches anteriores, lo único que sabía era que quería enterrar su cara en su cuello y aspirar su aroma limpio y calmante. Y una parte de ella también sabía que cada minuto que pasaba sin que ella apareciera, él se estaría torturando con las palabras que Ángela había dicho esta mañana.

"¿Sabes cuántos hombres calientes estarán en ese lugar?"… "Sabes, no es un delito tener relaciones sexuales de vez en cuando."

Pero él tenía que saber, ¿no? Él tenía que saber que ella era suya, incluso cuando trataba de mantenerse alejada de él, era suya.

Ella tenía que saber, ¿verdad? Ella tenía que saber que si no se presentaba esta noche, él se volvería loco.

Mierda, mantén el control, se dijo Booth. Incluso si ella salía con Angela, ella no saldría del club esta noche con un hombre, él lo sabía. Él confiaba en ella, confiaba en ella completamente y sabía que ella confiaba en él. Razón por la cual a pesar de que parecía una locura, no habían utilizado protección, ni una sola vez, en todos estos meses. Y a pesar de lo loco de la situación, él le tenía confianza implícita, y sabia que ella iría sola a casa o vendría aquí.

Pero maldita sea, hoy había sido un día difícil. Todo había conspirado para poner a prueba su limitado auto control, empezando con esa blusa que llevaba, pasando por la insistencia de Ángela, hasta la manera en que un nuevo técnico en la escena del crimen había coqueteado con ella descaradamente. Todo. Cada. Maldita cosa. Hasta que lo único que quería hacer era apretarla contra su pecho y susurrarle al oído, "Por favor, no te quedes lejos esta noche."

Cuando llamó a su puerta, sus rodillas casi no lo sostuvieron y cuándo le abrió la puerta, sus ojos se agrandaron por la forma en que se veía. Su maquillaje ahumado y falda coqueta le dijo que Angela había conseguido que saliera con ella esta noche, pero lo más importante, le dijo que había venido directamente de cualquier club al que habían ido. En lugar de ir a casa primero y cambiarse en uno de esos vestidos suaves que siempre quería arrancarle, había venido directo a su apartamento.

En todos los meses que habían estado haciendo esto, era la primera vez que no dio un paso atrás para dejarla entrar. En vez de eso, rodeó con su cintura con un brazo, atrapó su boca contra la suya y la atrajo hacia él. Una vez que la tuvo adentro, atrapó su cuerpo entre él y la puerta cerrada mientras la besaba con hambre. Y cuando Booth le quitó el suéter hizo lo que había cruzado por su mente hoy cada vez que la miraba. Presionó suaves besos en las marcas que había dejado en su cuello la noche anterior.

Sus manos rápidamente tiraron de las cuerdas de su pantalón de pijama y lo envolvieron, y él metió las manos bajo su falda y le bajó la ropa interior. En un movimiento rápido, se deslizó dentro de ella, agarrándola de los muslos mientras sus largas piernas rodeaban sus caderas. Aún mientras bombeaba en ella, deslizaba sus labios suavemente a través de su cuello, besando y lamiendo cada marca una y otra vez. Y aún si sus embestidas se podían eran medidas en vez de frenéticas, y el único sonido que traicionaba su emoción era su rápida respiración, sabía que estaban fuera de control, porque nunca habían hecho esto antes.

Antes, cada vez, la había desnudado por completo y la había llevado a su cama. Pero Dios, ahora él le estaba haciendo el amor contra su puerta principal y la única prenda que le había quitado por completo era su blusa. Sus dedos se enroscaron en su pelo mientras convulsionaba contra él, y Booth apretó los labios contra su garganta al venirse con ella.

Quitándose los pantalones que se habían agrupado en sus pies, los llevó a ambos a su habitación. Ella aún se sostenía firmemente a él, con sus brazos y piernas rodeándolo firmemente. Así que movió sus manos por detrás y le quitó los zapatos, y luego le arrancó su ropa interior porque simplemente se interponía en su camino. Ella se movió debajo de él y colocó besos succionantes en su cuello y él rápidamente se puso duro dentro de su cuerpo nuevamente. Sus manos acunaron sus pechos cubiertos de encaje mientras movía sus caderas cada vez más rápido hasta que ambos llegaron.

La tercera vez que le hizo el amor, Booth finalmente logró desnudarla por completo, quitándole el sujetador de encaje y la falda. Besó cada centímetro de su cuerpo desnudo, haciéndole saber sin palabras lo feliz que estaba que estuviera ella aquí con él. Sus manos lo acariciaron suavemente en respuesta, arqueando su cuerpo bellamente bajo sus labios.

Al hacerle el amor esa noche Booth casi pudo olvidar que muy probablemente despertaría solo. Que mañana cuando la viera, no tendría el derecho de acercársele y besarla suavemente o de pasar los dedos por su cabello o incluso posar los labios en su mejilla en un beso de saludo.

Cuando moldeó su cuerpo al de ella esa noche, casi, casi le susurro quédate. Pero al igual que había hecho tantas noches antes, simplemente apretó su cara contra su nuca y trató de dormir un poco, sabiendo que antes del amanecer, la soltaría y le daría la opción de quedarse o de irse. Y maldita sea, ella siempre elegía mal. Ella tenía que saber, ella tenía que saber que lo estaba volviendo loco. ¿Cómo podría una mujer ser tan obstinada?

Joder, Huesos, pensó mientras sus ojos se cerraban, tu sabes que eres mía ahora, solo dilo, maldita sea.

Sus manos se apretaron alrededor de su cuerpo y se preguntó cuántas veces más seguiría escogiendo mal. Pero apretó los labios contra su nuca en adoración absoluta, mientras maldecía su obstinación.

N/A Ok, les propongo algo, cada vez que reciba 10 comentarios por capitulo, subiré el siguiente, no importa donde me encuentre siempre que tenga al alcance una computadora o un teléfono desde el cual pueda actualizar lo hare. Gracias por seguir aquí, espero sus comentarios =).