HAAAAAA pasado un largo tiempo! Que tal? jajaja bueno se que no vienen para conversar un rato así que solo proseguiré directo al grano. Después de mi hermoso break, estoy devuelta con el siguiente capítulo del fic, y me emociona comentarles que los examenes chunin estan por terminar :D...T.T quizás unos dos capítulos más y se acaban y viene lo más intenso... Me pregunto que tan interesante sera :-/ Bueno!
Capítulo Trece en 3...2...
La Piedra en el Santuario Nakano
Mi chakra se agota. Mi cuerpo está ya en el límite. Mi mente está en la desesperación. No puedo perder esta lucha, no puedo...
-Así que... ¿Quién dijo que los Uchiha, los grandes ninjas de élite, son invencibles, que son imposibles de derrotar? Bueno claro... tú eres solo una niña. Pensar que tú podrías ganarme, es tan solo un chiste. -Isao dijo con palabras burlonas. Sentí la ira acumularse en mi pecho, lágrimas salían involuntariamente de mis ojos.
-Maldición... -murmuré apretando fuertemente mis dientes. Apreté fuertemente mis manos en puños que hasta mis nudillos se tornaron blancos. -No...puedo...perder. -Me levanté del suelo. Mi cuerpo me dolía, cada músculo de mi cuerpo estaba acalambrado. Pero tenía que hacerlo, no podía perder ahí. Todo habria sido en vano, los entrenamientos de Shisui no habrían servido de nada...
Observé a mi oponente con determinación. Ahora es todo o nada. Junté lo que quedaba de chakra en mis manos y comencé a correr hacia él. Activé mi Sharingan y todo mi alrededor se llenó de una luz blanca cegadora. Me detuve y cerré mis ojos dejándome caer sobre el suelo.
-Creo que eso fue suficiente. -escuché el eco de la voz de Shisui y me relajé. -Has estado mejorando mucho.
Abrí los ojos. Ya no había ninguna luz cegadora pero me encontraba recostada contra el tronco de un árbol. La luz del sol que lograba pasar a través de las hojas de los árboles alumbraba mi rostro. Su calor era reconfortante.
-Odio el hecho de que tus ilusiones parezcan tan reales, Shisui. -el pelinegro rio un poco.
-Bueno, habla la chica que logró engañarme en un juego de escondite con un genjutsu básico. -yo sonreí. Me puse en pie y suspiré.
-Ya falta poco... -el pelinegro asintió.
-Sí pues... en una semana esa ilusión podría volverse realidad o podrías patearle el trasero a ese ninja de Iwagakure. -sonreí ladinamente y caminé un poco alejándome del árbol en el que estaba.
-Shisui... -me detuve. El pelinegro me observó curioso. -¿Qué sabes de un tal Obito? -le pregunté. Shisui suspiró.
-Bueno... Sé que murió en una misión en las afueras de la Aldea de la Hierba hace cinco años. -lo miré incrédula. -Pero le estás preguntando a la persona equivocada. -rio levemente. -Si tu padre siguiera aquí, podría aclararte todas tus dudas. -inconscientemente me encontré mirando el cielo.
-Ya veo... lo siento Shisui, debo irme. -dije y caminé hacia la aldea. Caminé durante un tiempo y me encontré en el distrito del clan. Caminé y pronto llegué al Santuario Nakano. Lo observé y sentí que debía entrar.
-¿Sientes interés por los dioses del clan, Hanako? -escuché una voz detrás de mí y al volverme me encontré con el tercer Hokage.
-Sandaime-sama... -él sonrió.
-Ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos ¿no? -yo asentí. -¿Estás preparada para tu encuentro? -volví a asentir.
-Hokage-sama...
-¿Hm? -el viejo tenía su mirada centrada en mí.
-¿Qué sabes de un tal Obito? -le pregunté. El tercero alzó sus cejas en sorpresa.
-¿Hablas de tu primo Obito? ¿Obito Uchiha? -lo miré con los ojos abiertos de par en par.
-¿Primo?
-Sí... Obito fue tu primo, antes de morir como un héroe por la aldea.
-¡Hanako! ¡Es hora de cenar! -escuché a mi madre gritar desde la cocina. Yo me encontraba recostada en mi cama, obervando fijamente el techo de mi habitación.
-No tengo hambre. -dije lo suficientemente fuerte como para que me escuchara. Cerré los ojos y recordé cuando el enmascarado me llevó a la cueva.
-Zetsu, trata de no asustarla por favor. -dijo el muchacho a lo que parecía ser la figura de pinta humanoide blanca.
-Sí, sí, Obito-san. -respondió el humanoide y yo fruncí el ceño.
-¿Obito? -volví a ver al enmascarado. -¿Ese es tu nombre? -el llamado Obito no dijo nada y se acercó al viejo.
-Entonces, ¿qué es lo que te gusta? -la cosa blanca se acercó a mí.
-¿Qué eres? -lo miré con confusión notoria en mi rostro.
-Parece que tenemos mucho de que hablar. -dijo nuevamente con esa risita y sonrisa macabra.
-No tenemos nada de que hablar. ¿Quién o qué rayos eres? -le dije más persistente.
-Vaya, vaya la chica tiene carácter. ¿Qué edad tienes?
-Zetsu, déjala en paz. Es sólo una niñata de 7 años. Que podría matarte si eso quisiere. -dijo el llamado Obito acercándose a nosotros. -Hay alguien a quien le gustaría conocerte. -se dirijo a mí y tomándome del brazo me jaló hasta llegar frente al viejo. Lo observé fijamente durante unos minutos hasta que él decidió hablar.
-Así que aquí tenemos a otra mocosa Uchiha. Dime, ¿cuál es tu nombre niña? -lo observé en silencio durante un rato hasta que sentí mi voz volver a mi garganta.
-Hanako... Hanako Uchiha. -le dije con un ligero temblor.
-¿Hanako, eh? Por lo que escuché tienes tan solo siete años. -yo asentí. -Y dime Hanako, ¿ya puedes manipular bien el Sharingan? -cerré mis ojos y los abrí nuevamente de un color tan rojo como la sangre. El viejo sonrió ladinamente. -Ya veo. Una prodigio por lo que puedo notar. Siete años y ya obtuviste las tres aspas, lo que es una señal de tu gran progreso con tu poder visual.
-¿Tú quién eres? -le pregunté. -No es muy común ver a un anciano como tú oculto bajo tierra. ¿No deberías estar en un asilo? -fruncí el ceño. -¿Y por qué demonios tiene el Sharingan? Sólo los Uchiha despiertan el Sharingan. ¿Es acaso usted un Uchiha? ¡Respóndeme! -le grité impaciente.
-Ya está bien. Has hecho las preguntas que querías. Pero si no haces silencio, no responderé ni a tu curiosidad ni a tu impaciencia, joven ninja. -apreté mis labios para evitar hablar más de lo necesario. El viejo suspiró. -Se podría decir que soy una leyenda viviente. No sé si alguien tan joven como tú habrá oído hablar alguna vez de mí pero... soy uno de los antiguos fundadores de la aldea de Konoha. -entrecerré mis ojos. -Mi nombre es... Madara...Uchiha. -finalmente Obito dejó ir mi brazo. Mis ojos estaban enfocados en el anciano que se encontraba frente a mí.
-Nunca he escuchado ese nombre. -le dije. -Pero si fuiste uno de los fundadores de la aldea, debes de haber vivido mucho tiempo. -el viejo rio levemente.
-No puedo contarte mi historia si no sabes la historia de la aldea primero. ¿O acaso la sabes?
-Nos enseñaron algo en la academia. Pero nunca mencionaron nada de algún Madara Uchiha. El único fundador de la aldea fue el Primer Hokage, Hashirama Senju. -Madara apretó fuertemente los labios.
-Veo que a él si lo conoces. -dijo con un deje de molestia en su voz. - ¿Qué tal si te dejo una tarea? ¿Tienes curiosidad de saber la verdadera historia de Konoha, Hanako? Contestaré todas tus preguntas, pero tengo una condición.
- ¿Cúal? -tragué en seco.
-Entra al santuario que se encuentra en el clan. Debajo hay una habitación secreta que solo conocen los Uchiha.
-Debajo del séptimo tatami hay una entrada. Procura que nadie te vea. -agregó el llamado Obito.
-Allí encontrarás una piedra. -continuó Madara. -Activa tu Sharingan y léela. En ella están escritos todos los secretos del clan y del mundo ninja. Además de eso, quiero que investigues, averigua todo lo que puedas de mí, del primer Hokage y de la aldea. Cuando termines, tendrás muchas dudas. Entonces volverás y yo te responderé...
Iba a responder, pero en segundos me encontré de nuevo en mi habitación.
Abrí los ojos nuevamente y me levanté de la cama. Caminé hacia la ventana y observé que la luna se encontraba en la mitad del cielo. Salté y me dirige rápido hacia el santuario que habían mencionado. Entré procurando no ser vista por nadie. Caminé contando cada tatami que pisaba y al llegar al séptimo salté y escuché un sonido hueco. Levante la alfombra y me encontré con una piedra que tenía dibujado un Sharingan en el centro seguido de varios sellos que lo rodeaban. Concentré mi chakra sobre el sello y la piedra comenzó a moverse descubriendo una entrada a una habitación secreta. Me adentré y siguiendo un oscuro pasadizo compuesto de unas escaleras que iban hacia abajo, llegué a una extraña habitación. Llegué a donde habían un par de antorchas y al momento en que concentré mi chakra levemente, en precaución, en ambas se alzó el fuego, alumbrando todo y haciéndome sobresaltar.
Allí encontrarás una piedra. Activa tu Sharingan y léela.
Entre ambas antorchas se encontraba iluminada una piedra con varios escritos. Activé mi Sharingan y me acerqué a leerla. Pasé varias veces mis ojos sobre las palabras, pero a penas pude leer lo que tenía escrito. Apreté mis labios. Hablaba sobre la unión de dos fuerzas opuestas en una sola. Suspiré y cerré mis ojos. Sentí una presencia detrás de mí y me giré rápidamente encontrándome con Obito.
-Veo que viniste. -me giré nuevamente hacia la piedra.
-Lo que dice aquí es muy confuso. -le dije.
-¿Has leído algo sobre la fundación de la aldea? -me preguntó.
-Sí.
-¿Tienes preguntas?
-Sí.
-¿Quieres hablar con Madara? -me giré para verlo.
-Sí.
Obito me llevó a la guarida en donde se encontraba el viejo. Esta vez caminé por los oscuros pasadizos con confianza y no me sorprendió ver al humanoide andante aparecer de la nada frente a nosotros.
-¿Volviste a traer la niña? -preguntó Zetsu. Observé a la criatura blanca. Ya no me producía miedo alguno.
-Mi nombre es Hanako, Zetsu. -Zetsu sonrió.
-Ya veo, Hanako. Parece que ahora nos veremos más a menudo. -rio. -¿Te unirás a la causa?
-No, sólo vengo por respuestas. -dije caminando hacia donde se hallaba el viejo. Me detuve frente a Madara y él abrió los ojos analizándome.
-He de suponer que has hecho lo que te dije y ahora quieres respuestas. -dijo tranquilamente con su mirada fría.
-Has supuesto bien. -sonreí. -En todo caso, dices ser el gran Madara Uchiha, quien fundó la aldea de Konoha junto al primer Hokage Hashirama. Pero, según la historia de la biblioteca, Madara murió en su última batalla. Si realmente eres Madara, ¿cómo es que aún sigues vivo?
-Tengo secretos, jutsus prohibidos, y varios trucos bajo la manga. Simplemente me han subestimado, y supuesto cosas que no son. -suspiró.
-¿Cuál es tu propósito? -sentí un nudo en mi estómago al verlo sonreír tan confiadamente.
-Quiero cambiar este mundo. Quiero traer la tan anhelada paz. Quiero hacer un mundo en donde triunfe el amor, la felicidad, la tranquilidad y sobretodo la justicia. Quiero crear un mundo en donde sólo existan los ganadores, donde solo haya luz, en donde no exista la guerra ni el odio ni las peleas. Quiero crear un mundo en donde no existan los ninjas, ni el chakra y donde nadie sea superior ni más poderoso que nadie. -lo observé en silencio, progresando todo lo que el viejo decía en mi mente.
-Todo lo que dices... -lo miré. -Suena demasiado bien para ser cierto.
-¿Ah sí? ¿Y qué podría hacer para hacerte cambiar de opinión?
-Eres el ancestro de los Uchiha. Una leyenda, uno de los ninjas más poderosos que alguna vez haya existido. -apreté mis párpados antes de abrir mis ojos y mirarlo con determinación. -Enséñame lo que sabes. Ayúdame a ser más fuerte y hábil.
-¿Quieres que te entrene? -dijo con un deje de sorpresa.
-Sí.
-¿Y eso por qué? -Madara me miró seriamente.
-Tengo el presentimiento de que Iwagakure está planeando un atentado en contra de la aldea. Además, estoy participando en los exámenes Chunin y mi oponente es alguien de la aldea de la piedra. Simplemente quiero asegurarme de ser lo suficientemente fuerte para derrotarlo. -apreté mis puños. -Además, quiero proteger la aldea. No voy a dejar que solo por el odio y rencor que le tienen a Konoha la destruyan. -Madara me observó durante un largo rato y luego suspiró.
-Si eso es lo que quieres. Pero, tendré que pedirte algo a cambio.
-¿Qué?
-Mantén mi existencia en secreto. Nadie puede saber de mí. También quiero que ayudes a Obito. Él es quien me sucederá después de todo. Cumple con lo que te pido a cambio de que te entrene. Aún eres joven. Seguro que en algún momento cambiarás de opinión. Pero hasta entonces, recuerda nuestra promesa, Hanako.
-De acuerdo, lo haré.
Me entretuve jugando un rato con algunos naipes mientras mi maestro volvía con la información que le había enviado el Tsuchikage. Ya faltaba solo un día para las pruebas finales del examen Chūnin y necesitábamos la información para poder llevar a cabo nuestra venganza sobre la aldea. Después de algunos minutos lo escuché entrar en la habitación y me volteé en mi silla para recibirlo.
-Isao. -me llamó.
-¿Tienes lo que necesitamos? -le pregunté.
- Sí. El Tsuchikage vendrá mañana para verte luchar. En este momento se encuentra en camino. -puso un pergamino sobre la mesa.
-¿Qué es eso? -dije con la mirada fija en el pergamino.
-Información acerca de Konoha, del Hokage y de sus consejeros. -dijo con una sonrisa macabra. -Y también hay algo que podría motivarte bastante en tu lucha. -alcé mis cejas en confusión. -También tengo algo de información acerca de tu oponente.
-Lo único que sé acerca de ella es su nombre, que manipula el fuego y es un usuario del Sharingan. -dije en un suspiro. -Y es lo único que necesito saber.
-¿Estás seguro de eso? Porque tengo datos que te podrían ser de interés. -rodée los ojos.
-¿Que información tienes? Más vale que sea de utilidad.
-Según la información que dejó Shun, Hanako fue quien provocó el incendio que mató a varios campesinos y ninjas de Iwa, incluyendo tu padre, en el pueblo cerca de nuestra aldea. -reí por lo que dijo mi sensei.
-Eso no es verdad. Es solo una niñata. Ese incendio fue provocado por un Jōnin estoy seguro.
-No de acuerdo a lo que Shun dice...
-¡A VECES LA INFORMACIÓN QUE SE OBTIENE ES INCORRECTA! -le grité. -No voy a discutir lo que ella hizo o no. Mañana me enfrentaré a ella, y la haré arrepentirse de volverse un ninja. -me levanté y salí de la habitación sin darle un segundo vistazo a mi maestro cerrando la puerta de golpe.
Itachi fue a la torre del Hokage. Al llegar a la oficina del viejo tocó y esperó pacientemente hasta escuchar un pase desde adentro y entrar.
-¿Qué sucede, Itachi? -preguntó el viejo fumando de su pipa mirando seriamente al pelinegro.
-Tenemos que hablar. -dijo seriamente el Uchiha. -Es sobre Hanako e Iwagakure. Sé todo sobre la misión. -le dijo. El Hokage lo miró con sorpresa.
-Ya veo.
-Han estado ocurriendo cosas extrañas en estos exámenes, creo que todos lo hemos notado. Además, Hanako me pidió que no dijera nada pero pienso que usted debe saberlo.
-¿Y qué es?
-Lo que sucedió en el Bosque de la Muerte y en las rondas preliminares. -dijo seriamente el pelinegro generando una enorme tensión en el ambiente.
-Creo que tengo una ligera idea de lo que esta sucediendo y sé lo que estás pensando Itachi, pero es imposible cambiar los encuentros poco antes del inicio de la última ronda. -El Hokage lo miró serio.
-Pero... -el Hokage lo hizo callar levantando firmemente su mano derecha.
-He dicho, que es imposible. -el Hokage bajó su mano. -Los encuentros deben ser elegidos al azar no arreglados. -Itachi apretó sus labios.
-¿Y no puede haber una excepción? -el pelinegro lo miró con un brillo de esperanza en sus ojos. El viejo sólo negó con la cabeza.
-No... lo siento. -Itachi suspiró resignadamente.
-Ya veo. Lamento haberlo molestado, Hokage-sama. -el Uchiha se dio vuelta preparado para salir de la oficina.
-Itachi. -el Hokage lo llamó y el aludido se detuvo en silencio a escuchar aún dándole la espalda. -Confía en ella. Estoy seguro de que lo hará bien. Ella nunca deja de sorprendernos. -Itachi sonrió ligeramente.
-Sí... -dijo y salió de la oficina en dirección a su casa. El Hokage se mantuvo en su silla y suspiró.
-Estos jóvenes de hoy en día. -fumó de su pipa. -Algún día van a terminar llevándome a la tumba. -tomó su sombrero y salió de su oficina a dar un paseo.
Una silueta negra salió lentamente del piso en la oficina y se acercó sutilmente hacia el escritorio en busca de documentos.
-Hm... no puedo creerlo. -rio el humanoide blanco. -Como no nos notó...
-Calla. -le riñó la parte negra. -Tuvimos suerte. -dijo revisando entre los papeles hasta que encontró el documento en el que especificaba los encuentros a realizar en el examen esbozando una sonrisa maliciosa. -Bueno Hokage... puede que tú no estés dispuesto a cambiar estos encuentros pero yo... -rio. -No puedo decir lo mismo.
Al día siguiente, ya comenzaba el examen final. Todos los Genin se encontraban en la arena, preparados para luchar. Sin embargo hacía falta una participante. Shisui se acercó a Itachi, que se encontraba en medio de la arena.
-¿Estás preparado? -le preguntó.
-Sí. ¿Dónde está Hanako? -le respondió el pelinegro.
-No lo sé. Esperé que tú supieras algo. -Shisui suspiró. -Creo que debería ir a buscarla.
-No creo que eso vaya a ser necesario. -escucharon una voz femenina. Ambos chicos se giraron encontrándose con una castaña.
-¡¿Hanako, dónde rayos estabas?! -le riñó Shisui. Hanko rio.
-Bueno, quería dar una vuelta antes de venir. -dijo alzando los hombros.
-Tú sabes muy bien a lo que me refiero. -dijo Shisui muy molesto. -Estuviste faltando a todos nuestros entrenamientos, ¿dónde rayos estabas?
-Entrené por mi cuenta. No te preocupes Shisui. -dijo ella calmadamente. El rostro de Shisui estaba rojo por la ira.
-¿Sabes qué? Me gustará ver que pasará en tu encuentro, ya que decidiste hacerlo todo por tu cuenta... -dijo y se retiró hacia las graderías en donde se encontraban todos los expectantes.
-Creo que se molestó un poquito... -Itachi la volvió a mirar como si hubiera dicho el hecho del siglo.
-No me digas. -dijo sarcástico. Hanako suspiró.
-Sólo fue una semana...
-Pero no respondiste la pregunta. -Hanako lo miró. -¿Dónde estuviste esa semana? No supimos nada de ti, y tu madre dijo que no estuviste en tu casa. -Hanako volvió a mirar hacia las graderías.
-Estuve entrenando...
-¿Con quién? -Itachi alzó una ceja.
-Por mi cuenta. -la castaña lo miró. Itachi suspiró y decidió dejar el asunto ahí y no preguntar más al respecto. -Lo siento ¿de acuerdo? La próxima vez entrenaré con ustedes.
-Ese no es el problema, Hanako. -dijo esta vez Itachi molesto. -El problema es que nunca dices nada, y estamos preocupados. No puedes irte así como si nada pasara.
-Muy bien, es hora de comenzar la última prueba. -dijo el examinador del último examen y fue sucedido por incesables gritos en la arena.
-Hablaremos después. -concluyó el pelinegro y la chica asintió. Ojeó una vez a su contrincante que miraba al examinador irradiando confianza por sus poros. Luego dirijo su mirada hacia las graderías en busca de Shisui. El pelinegro evadía constantemente sus ojos, haciéndola sentirse culpable. Dejó sus pensamientos de lado cuando escuchó la voz del examinador.
-Mi nombre es Hayate Gekkō, seguro me recordarán de las preliminares. Yo seré el examinador de la tecera prueba de este examen.
Whooo... Bueno aquí esta el siguiente capítulo. La verdad me divierto mucho escribiendo nuevos capítulos, y más ahora que esta a punto de comenzar la acción jejeje, se pondrá interesante. Ya comienza la tercera prueba del examen. Como metí el capítulo antes de lo esperado, tal vez pongan la fecha anterior para el próximo capítulo aunque probablemente el siguiente lo suba en algun momento durante el mes de agosto, asi que hasta entonces ;)
Sayo!...
