-¿Por qué no me había dado cuenta de esto?
Shizune levantó su mirada y la fijó en la chica que estaba sentada en la camilla. No se veía como la una vez enemiga de Konoha, fría y calculadora Kunoichi servidora del traidor de Orochimaru. Ahora en frente de ella estaba una chica con una expresión de terror y algo de angustia, su nivel de amenaza era cercano a cero. Sintió algo de pena por ella y su tono se relajó un poco.
-Cuando las Kunoichis quedan en embarazo el chakra se redistruye de tal manera que ayude en el desarrollo del bebe lo que hace que las habilidades especiales como la tuya se vean… distorsionadas, disminuidas. Es por eso que inmediatamente se tiene conocimiento de ese estado se retira a las kunoichis del servicio activo, además de que es peligroso que hagan misiones obviamente.
-veo…
-Karin… felicitaciones- le ofreció una sonrisa sincera que en ese momento hizo que Karin saliera poco a poco del estado de shock en el que se encontraba.
Karin salió del consultorio con muchas preguntas, suposiciones y planes en su cabeza. Sai se encontraba en la sala de espera, aguardando que saliera de consulta.
-¡Karin!- la llamó levantándose del sillón. Ella ya iba saliendo del piso y se dirigía hacia la puerta principal olvidando que Sai la había acompañado. -¿algo está mal?
-ah Sai…, emm no, no, estoy bien- le dijo distraídamente.
-¿estas segura?
-sí, no te preocupes. Sai…
-¿sí?
-iré a comprar algo de ropa, preferiría estar sola. Gracias por acompañarme.- le sonrió rápidamente y salió de igual forma sin esperar respuesta de Sai, dejándolo un poco confundido.
-Creo que necesito repasar el libro de nuevo.
Se encontraba frente a su espejo y estaba rodeada de muchas bolsas de compras. El llegaría pronto de su misión AMBU según le había dicho Sai en el camino al hospital esa mañana. Aún no lo podía creer. Cerró sus ojos y concentro toda su atención en el flujo de su chakra. Si era cierto lo que decía Shizune, podría ver las desviaciones de chakra. Los puntos de chakra de sus piernas y brazos seguían intactos y el flujo era normal, el que iba desde su cabeza y pecho igualmente no presentaban cambio alguno, sin embargo en su vientre todo había cambiado. Los hilos de chakra se contorsionaban de formas que antes no lo hacían y se conectaban todos en un punto brillante. Poso su mano en donde se encontraba el punto y pudo ver que centelleaba un poco mientras suavemente acariciaba su vientre.
Desde ese momento todo su pasado triste y mórbido parecía haberse derretido, la calidez y el amor que ahora sentía por aquel puntito la embargaba de una forma que sentía que ya no podía odiar a nadie, ni sentir rencor o remordimiento. Ya no le importaba lo que había pasado con Orochimaru y podría fácilmente perdonar a Sasuke, inclusive hubiera podido abrazar a el cara de pez si hubiera estado ahí.
Cuando abrió sus ojos, se dio cuenta que Naruto la había estado observando recostado en la ventana como siempre lo hacía.
-¿desde hace cuánto estas ahí?
-dímelo tú, eres la ninja sensorial
-Naruto yo…, yo estoy embarazada…..- Pensó que lo mejor era decirlo sin anestesia, de un solo tirón. Después de decirlo tuvo mucho miedo y pensó que fueron siglos el tiempo que paso entre el momento en que lo dijo y la reacción de Naruto.
3 meses después
Había sido un día sin nubes, completamente despejado y hacía calor, aún era verano. También fue el día en el que Karin salía del consultorio de Ino cuando su vida cambio.
Por lo general las cosas malas llegan a la vida sin preaviso. Ella temía que todo lo que le había pasado últimamente era tan bueno y especial que no era algo que debía dar por sentado, que probablemente era una trampa del destino, el darle mucha felicidad para luego halarle el tapete bajo sus pies haciéndola caer de forma vergonzosa. Desde pequeña no esperaba nada de nadie, nunca confiaba en nadie ya que todos se habían aprovechado de ella y por lo tanto estas circunstancias habían hecho de ella una persona dura y calculadora.
Ese día pensó que era una estúpida al pensar que eso iba a cambiar de alguna forma con Naruto. Con su sonrisa cálida, sus ojos azules, su personalidad extrovertida y su especial forma de ver el mundo, era el hombre perfecto para engañar su corazón, ya que era todo lo contrario a los hombres de los que había estado enamorada en el pasado y con los que había sufrido y por lo tanto se había permitido confiar en el sin contemplaciones.
Pero realmente, ¿había sido algo que no había visto venir?, o simplemente se había negado a ver o a aceptar todas aquellas pistas que tal vez la providencia le había estado presentando todos esos meses desde el momento en que empezó su relación con Naruto, tratando de hacerla entender que algo estaba mal de que había algo que no encajaba y que seguramente por no enfrentarlo a tiempo, ese algo ya no se presentaría como pista sino como un balde de agua fría o como un golpe directo a la cara. Karin ya no sabía nada de nada.
Al salir del consultorio de Ino, y dar dos pasos con dirección a la salida, pudo ver a Sakura y a Naruto en un consultorio besándose apasionadamente.
Quedo completamente congelada al ver esa escena romántica en la cual su novio participaba pero ella no era la protagonista. Su corazón se hundió y sintió que las piernas no la iban a sostener. Los colores del mundo se tornaron opacos y los rostros familiares se convertían en lienzos blancos, en desconocidos ¿Cómo era posible que Naruto la hubiera engañado de esa forma? Se sintió enferma y corrió al baño en donde devolvió lo poco que le quedaba de contenido a su estómago. Estuvo de rodillas frente a la tasa del baño en shock e hiperventilando no supo cuánto tiempo. Ya no quería estar allí, ya no soportaba el aire que respiraba, no quería volver a verlo en la vida ya no le importaba nada.
Se levantó con dificultad y salió del hospital caminando lentamente. No quería llegar a su casa así que rápidamente decidió que necesitaba ver a Hanabi y sin pensarlo dos veces se dirigió a su casa. Rogaba para que Sasuke no estuviera allí.
-Hanabi…- solo pudo pronunciar eso antes de echarse a llorar sobre los brazos de su amiga
-¡Karin! Pero, ¿Qué pasó?
-no puedo…, no puedo…
-ven sigue, tienes que tomar algo
Hanabi acomodó a Karin en la sala mientras iba a la cocina a traer un té para tranquilizarla y para hacerle señas a Sasuke para que no saliera. Ella sabía muy bien que Karin no soportaba la presencia de Sasuke y su intuición le decía que lo mejor era que no saliera, él sin embargo se acomodó en una esquina de la misma escuchando sin problemas la conversación que iban a tener su esposa y su ex compañera. Minutos después, Hanabi entraba en la sala con una taza de té.
-bebe.
-Hanabi, ¿Qué sabes de Sakura?, ¿ella en quien está interesada ahora?- Karin preguntó entre sollozos
Hanabi se dio cuenta de lo que pasaba. Karin, de alguna forma se había dado cuenta de los sentimientos ocultos de los ex compañeros del equipo 7.
-…
-vamos Hanabi ¡dímelo!, ¡DIMELO!, no soy de cristal no me voy a romper.
-Karin…, no sé nada. Solo sé que ellos actúan de una forma… más que cercana… a veces cuando están juntos…, pero nunca pude comprobar nada ¡te lo juro!, ¡te lo hubiera dicho inmediatamente!
-¿desde hace cuánto?- Hanabi dudo en contestarle, pero sabía que en esos momentos su amistad estaba siendo puesta a prueba, no podía mentirle.
-la primera vez, fue aquella noche cuando íbamos a encontrarnos con el señor feudal. Acampamos cerca de su castillo
-¿primera vez?- Sentía como su corazón se seguía rompiendo. Era increíble como una frase de cajón podría ser tan cierta, Karin efectivamente sentía como el corazón se rasgaba con cada pieza de información que recibía de su amiga. Pesadas lágrimas le escurrían por las mejillas
-luego en la forma como actuó en la pelea del castillo del oriente, protegiendo a Sakura de esa forma, y también en nuestra boda…
Hanabi recordaba con precisión algo que le había contado su hermana antes de irse a su luna de miel.
-fue una boda preciosa, estoy muy feliz por ti Hana-chan
-gracias onee-san- Hanabi le dio un abrazo afectuoso a su hermana mayor.
-ahora me pregunto quiénes serán los próximos en casarse
-creo que será Naruto y Karin, ¿no los has visto? Parece que estuvieran hechos de caramelo no se despegan un segundo
-… no estaría tan segura de eso
-¿Por qué lo dices?
- tal vez no sea nada, o tal vez lo esté mal interpretando pero…
-¿pero?
-me parece que Naruto todavía siente algo por Sakura, los vi en el balcón y …
-¿y?
-estaban solos y parecía que interrumpí algo… intimo… no se Hana-chan no me hagas caso- se iba arrepintiendo de lo que había dicho, más aun al ver la cara de Hanabi la cual se volvía más roja, característico en su hermana pequeña cuando estaba furiosa.
-vamos Hanabi, se nos hace tarde-Sasuke interrumpió la charla
-después hablamos con más calma
Ambas hermanas se despidieron y Hanabi salía con Sasuke con destino a su luna de miel.
Karin sollozo fuertemente. Hanabi la abrazo y la sostuvo.
-Gracias Hanabi, eres una buena amiga.- Hanabi se asustó, en su voz había algo de decisión, ya no lloraba.
-¿Qué vas a hacer?
-no lo sé…, simplemente creo que iré a descansar un poco.
-por favor quédate aquí
-no- se puso de pie y se dirigió a la salida -estaré bien, gracias Hanabi.
-espera ¡Karin!
Ya era noche cuando Karin salió precipitadamente de la casa de Hanabi.
Sasuke salió del rincón donde se había encontrado escondido hacia unos minutos.
-¿Qué crees que haya pasado?
Hanabi cerró los ojos y suspiro. –Creo que se dio cuenta de que Naruto aún siente algo por Sakura.
-Estúpido Naruto. Sakura siempre ha sido su debilidad más grande. Ahora por no saber controlarse y definir las cosas está echando todo a perder.
-Sasuke… me preocupa Karin, pero no puedo ir tras ella ahora, mi hermana me necesita, mi sobrino nacerá en cualquier momento.
-Es mejor que sigamos nuestros planes. Ve siguiendo a Suna. Cuidare de Karin hasta que Naruto vuelva de la misión AMBU en la que está. No solo tendrá que dar explicaciones a Karin…
Hanabi asintió y procedió a seguir preparando su viaje a Suna. Habían planeado salir esa tarde a Suna debido a la cercanía de la fecha de nacimiento del primogénito del Kazekage y su querida hermana mayor. No podía dejar de sentirse mal por Karin, pero también pensó, era la oportunidad perfecta para que Sasuke hiciera las paces con ella y pudiera por fin empezar a perdonarse por el mal que había impartido a inocentes en el pasado.
Karin estaba recostada sobre su cama. Había caído en un tormentoso sueño debido al cansancio y al hecho de haber llorado toda la mañana. La sed la despertó. Se incorporó y se acomodó su ropa. El dolor de cabeza que tenía por haber llorado era peor al de la resaca más fuerte que recordaba haber sufrido. No podía creer aun lo que había visto. Se puso de pie y observó la fotografía que se había tomado con Naruto y que reposaba sobre la repisa de la mesa donde se acomodaba su amado acuario. Se veían muy felices. Pensó en ese momento que Naruto era el mejor actor que había conocido, realmente era un ninja excelente… la había engañado a ella, la mejor ninja sensorial de la aldea, inclusive, podría decirse hasta del mundo shinobi. Arrojando la fotografía dentro del acuario, se dirigió al apartamento de Naruto, tal vez encontraría más información, algo que la hiciera entender por qué.
En el no encontró mayor cosa, Naruto no era apegado a muchas cosas materiales. Sin embargo, en una caja bajo la cama, Karin encontró la antigua fotografía del equipo 7. La observó largo rato. Lo entendió todo con solo observar por unos minutos como Naruto miraba a Sakura en la fotografía. También recordó como la había protegido y como la miraba aquella vez en el puente cuando Sasuke intento matarla. Naruto estaba destinado a estar con Sakura, ella solo había sido una intrusa en una historia en la que no estaba invitada y bien sabía que la historia no favorece a los intrusos. Dejó caer el retrato al suelo y se dirigió de vuelta a su apartamento. Se sentía mal y a cada paso que daba sentía que el dolor de una punzada fuerte en su vientre se incrementaba. Quería descansar, sin embargo no bien había alcanzado la puerta de su casa cuando un dolor especialmente punzante en su vientre la hizo doblarse sobre sí misma, cayendo de rodillas sobre el suelo. Sabía que era algo malo, sentía un líquido cálido deslizarse entre sus piernas. Esto la alarmó, estaba sangrando y no debía sangrar, no cuando se tiene cuatro meses de embarazo. Debía ir rápidamente al hospital. Como pudo se levantó pero al intentar bajar las escaleras otra fuerte punzada la hizo trastabillar, rodando por estas hasta la segunda planta del edificio quedando inconsciente.
