Lacarius Joyson, lo recordaba perfectamente, era uno de los seguidores de quien vosotros ya sabéis que ella misma había logrado capturar y había sido enviado a Azkaban, lo habían condenado a cadena perpetua, de pronto pensó en Klaus y en su plan y todo comenzó a tener sentido. Hasta que su voz ronca y malévola la sacó de sus pensamientos.

Vaya, vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? Si es Hermione Granger en persona.

Lacarius…

¿Sorprendida? He estado esperando este momento durante años Granger.

Le lanzó un hechizo paralizador y cayó inmediatamente al suelo.

¿Qué se siente a ser el ratón en vez del gato esta vez? ¿Te gusta la parálisis? Tengo planes para ti esta noche, ¿Quién diría que la niñita de hace unos años se convertiría en esta dulce flor?

Ella intentó moverse, hablar, gritar, pero fue inútil, el hechizo estaba bien ejecutado y no podía escapar ni pedir auxilio.

Estás sola Granger, nadie te ayudará esta vez.

La levantó del suelo, y la sentó en el sillón de su despacho, la ató como pudo al sillón y comenzó a hacerle algunas preguntas.

Antes de vengarme por todo lo que me hiciste voy a cumplir un par de órdenes, en cuanto acabe con el deber, me dedicaré al placer…

Hizo un hechizo para que ella pudiera hablar y así le respondiera a sus preguntas, todas formuladas por el mismísimo Klaus.

Bien comencemos, Klaus cree firmemente que tú sabes cómo mezclar a las tres razas, vampiro, hombre lobo y mago. ¿Lo sabes?

Eso no es posible, la magia es vida, y un vampiro está muerto, no se pueden juntar dos cosas incompatibles.

Mientes.

Le lanzó la maldición cruciatus, y mientras ella se retorcía de dolor el reía a carcajadas.

Tienes que decirme la verdad Granger, si Klaus cree que lo sabes el por qué algo tienes que ver con ello.

No sé de qué me hablas Lacarius, y desde luego si supiese algo no te diría nada en absoluto.

Respuesta incorrecta.

Otra maldición cruciatus salía disparada desde la varita del mortífago, mientras Hermione aguantaba con todas sus fuerzas para no darle la satisfacción de oírla gritar.

Mientras tanto Damon llegaba puntual a la hora que Hermione le había dicho, para recogerla y acompañarla a casa, espero durante 10 minutos, 20 minutos, media hora. Ella siempre era muy puntual, así que decidió entrar y preguntar por ella en recepción, allí una mujer muy amable le indicó la planta y el número de despacho, mientras ascendía las escaleras de cada piso, iba encontrándose escenas más y más pintorescas, un hombre con un caldero pegado a la cabeza, una mujer con lo que parecía ser un duende mordiéndole el brazo, cuadros que se movían y doctoras que hacían maravillas con un solo toque de varita, al llegar al cuarto piso, busco la puerta número 137, allí llamó y esperó. Al cabo de unos segundos no obtuvo respuesta y entró. La escena que encontró al entrar era inconcebible. Hermione se hallaba ensangrentada y con cara de dolor contra una pared, el hombre le daba a Damon la espalda, estaba intentando forzarla, si es que no lo había hecho ya, el hombre no se había dado cuenta de que había entrado debido a la fogosidad del momento, así que se acercó por detrás le dio rápidamente la vuelta, introdujo la mano en su pecho y le arrancó el corazón.

Nadie toca a Hermione Granger sin mi permiso.

Ella llorando se deslizó por la pared hasta caer al suelo, la había forzado e incluso le había hecho sangre, se abrazaba a sí misma y lloraba. Nunca nadie le había hecho tanto daño como ese hombre, había mantenido su dignidad hasta el final y no había mostrado debilidad mientras le hacía todas esas cosas pero algo había cambiado en el interior de Hermione en ese mismo instante. Damon la cogió, la vistió y se la llevo a casa, una vez allí le quitó la ropa de nuevo y la metió en la ducha, la limpió y la cuidó, ella durante todo ese tiempo no emitió ni un solo sonido, a pesar de que sus heridas en contacto con el agua debía doler mucho permaneció en absoluto silencio. La vistió, la metió en la cama, la arropó le dio un beso y le dijo.

Eres la mujer más fuerte y valiente que conozco.

Ella lo miró y una lágrima calló por su rostro. El la sostuvo en sus brazos mientras temblaba y lloraba, permanecieron así durante dos horas hasta que agotada se quedó dormida. Damon no sabía qué hacer o que decirle… En cuanto se durmió cogió el teléfono y llamó a Harry, en cuestión de minutos Harry se presentó allí y Damon le contó todo lo aparentemente sucedido ya que ella no había abierto la boca desde que el la había sacado de allí. Entre él y Harry limpiaron el despacho de Hermione y volvieron a casa con ella, no se había movido en absoluto. Pasaron la noche junto a ella por si necesitaba algo mientras dormía, todo transcurrió con normalidad hasta por la mañana.

A la mañana siguiente ella despertó abrió los ojos y se sorprendió al ver a Harry pero no articuló ningún sonido. Harry la besó en la mejilla modo de saludo. Damon volvió ya que había ido a buscar unos cafés y algo para desayunar para ver si lograba que ella hablara, supuso que al día siguiente el shock habría pasado y ella podría hablar, pero se equivocaba, cuando llegó a casa solo había silencio, no se había movido de la cama y Harry había intentado levantarla. Con Damon fue diferente, cuando la fue a coger en brazos ella se agarró con fuerza a su cuello y cuando la posó con delicadeza en el sofá y le tendió el café con los croissants ella le dio un beso, pequeño, pero algo era algo. Inesperadamente una lechuza entró por la ventana con el Profeta, en portada Damon y Hermione besándose, sin duda daría mucho de qué hablar en el mundo mágico.

Mientras en una antigua bodega del centro de Londres se oculta Klaus con algunos de sus nuevos súbditos, el mismo periódico que minutos antes había llegado a casa de Hermione llegaba a manos del Original más temido, cuando sus ojos se posaron en la portada, encontró la clave de lo que estaba buscando, la brujita y Damon Salvatore tendrían la respuesta, tendría que hacerles una visitilla pronto a esos dos.