Disclaimer: Code Lyoko no me pertenece, solo los uso para mi fic, el cual hago gratis por diversión y no por una paga.
Llamado de la Jungla
Capítulo 13: Ave de Mal Agüero
Marsella, Francia. En una casa abandonada, un cristal color morado metálico, que adentro tenía la imagen de un cuervo, que parecía estar volando con las garras amenazantes, que lanzó una luz refulgente, iluminando la oscuridad del lugar…
Anochecía en Kadic, y luego de un agotador día de clases los Guerreros se preparaban para dormir. Ulrich, Odd, Jeremie, Aelita, Patrick, Hiroki, Johnny, Yumi y William habían tenido un día agotador, empezado por la clase de física de la señorita Hertz, la clase de Educación Física de Jim, y las clases de la preparatoria, y terminado con el entrenamiento con Dulcea, en el cual a la mentora se le había ocurrido hacer ejercicios de esquive. Y precisamente, en ese momento se encontraba cada uno en su cama, algunos abrazando a sus peluches (N/a: o sea Aelita, Yumi y Hiroki xD), empezando a quedarse dormidos… cuando los brazaletes empezaron a brillar, arruinándoles la oportunidad de dormir.
Rezongando molestos, cada uno de los chicos se levantó de la cama, se pusieron tenis, pantuflas y sandalias y salieron cada uno, sigilosamente, hacia la Ermita, donde Dulcea los esperaba. Curiosamente, sin que supieran porqué, y sin que les importara, aún usaban sus pijamas cuando cruzaron el portal.
-Guerreros, se ha revelado un nuevo cristal-anunció la mentora.
-¿Y no pudo esperarse hasta mañana para revelarse?-preguntó Hiroki, que ahora usaba una playera blanca con la imagen de un panda, y un boxer lleno de símbolos de Konoha, además de pantuflas naranjas de gato serio.
-Sí, son casi las doce de la noche-concordó Johnny, quien usaba una pijama de dos piezas, con varias z estampadas en el, y un gorro parecido al de Naruto, ademas de usar sus tenis.
-Y mañana tenemos escuela-secundó Patrick, quien usaba una camisa blanca de tirantes y un pantalón de dormir color beige, además de pantuflas del mismo color.
-Lo siento chicos, pero tienen que ir-dijo la mujer terminante. Los chicos rezongaron, derrotados.
-¿Y dónde está el cristal, Dulcea?-preguntó William, sobándose las sienes. Usaba una playera de dormir negra, y unos boxers para dormir grises, además de tenis de deporte negros con blanco.
-Cerca de aquí, en Marsella-dijo Dulcea.
-¿Marsella? Pero eso esta a 776 kilómetros de aquí-se quejó Odd.
-Suerte para ustedes que tengamos un medio más rápido de viajar-declaró Dulcea, golpeando el suelo con su cayado, abriendo un portal. Sin más los chicos atravesaron el portal y se encontraron en una casa abandonada, con una apariencia realmente tétrica.
-¿Deberíamos cambiarnos a nuestra ropa de civíles?-preguntó Jeremie. Ulrich solo chasqueó la lengua.
-Aún si alguien nos ve, seguramente pensará que solo somos un grupo de chicos haciendo una prueba de valor o algo así-declaró, antes de entrar a la casa, seguido de sus amigos.
MIientras tanto en el Laboratorio, Transom ya estaba usando su pijama, incluyendo rulos y mascarilla, mientras terminaba de trabajar en un nuevo Cristal Artificial, cuando su computadora empezó a pitear, tecleó un par de comandos en la computadora y activó el rastreador, para descubrir que lo que ocurrió fue que su escáner detectó un Cristal Animal.
-Muy bien, veamos quién eres…-surruró la pelirroja, empezando a comparar frecuencias, hasta que encontró lo que buscaba-el Cristal del Cuervo-dijo sonriendo de medio lado. Sin esperar más, tomó el cristal que recién había terminado y fue al puerto, decidida a obtener el cristal.
Volviendo en la casa abandonada, los chicos entraron con cautela, porque además de estar vieja y sucia, estaba consumida por una completa oscuridad, y ninguno podía ver su nariz frente a sus caras.
-Ay-dijo Aelita finalmente, al sentir que alguien la pisaba.
-Perdona, Aelita-se disculpó Patrick. Se oyó un gritito de sobresalto
-Hey, ¿Quién me pellizcó?-preguntó Odd ofendido, al sentir un pellizcón en su retaguardia.
-Perdón, creí que eras Yumi-dijo William, con tono pervertido.
-Aw, oigan-se quejó Hiroki, al sentir que alguien lo golpeaba en la cabeza.
-Perdón, creí que eras William-dijo Yumi burlona, más para William que para su hermanito.
-Diablos, no podemos ver nada aquí-dijo Ulrich molesto-ojalá hubieramos traído linternas-agregó.
-¿Algo como esto?-oyeron que decía Johnny, mientra veían cuatro haces de luz, que resultaron ser cuatro linternas que el pelirrojo había traído.
-¿Y no pudiste decirnos que trajiste linternas?-preguntó Jeremie, mientras le bajaba una gotita por la sien.
-Se me olvidó-dijo el pelirrojo. con voz inocente, haciendo que a los demás también se les cayera una gotita.
-Bien, entonces nos dividirémos-decidió Ulrich, mientras tomaba una linterna-nos dividirémos cómo en Nueva York: Patrick con Jeremie, Aelita con Johnny, Yumi con William y Hiroki y Odd conmigo-declaró, mientras el otro castaño, la pelirrosa y la pelinegra tomaban cada quien una linterna.
-¿Seguro que no quieres ir con Odd para irse a lo oscurito?-preguntó Hiroki burlón, poniéndose entre Ulrich y el rubio. El par solo se miró el uno al otro, el alemán apagó la linterna, se vieron un par de estrellas y, cuando Ulrich encendió la luz, Hiroki estaba en el piso con un par de chichones en la cabeza. A los demás les cayó una gotita por la sien.
-Bien, el cristal no se hallará solo, separémonos-dijo Ulrich finalmente, antes de irse con Odd, mientras cada pareja se iba por su lado, en el caso de Yumi y William llevándose a Hiroki a rastras.
Afuera de la casa, Transom recién aparecía, dispuesta a llevarse el cristal, aún llevando bata y todo. Fue cuando notó haces de luz saliendo de distintos lugares de la casa, que rápidamente dintiguió como linternas, y no necesitó ser la genio que es para deducir que eran nuestros héroes. Haciendo una mueca de molestia, sacó el cristal del bolsillo de su bata: era de un color beige, y la figura dentro era una polilla. La cuatro-ojos apretó el puño en que tenía el cristal, del cual surgió una luz beige.
-Espíritu de la Polilla-dijo secamente, mientras su cuerpo era envuelto por una luz beige. Cuando se disipó, Transom usaba un traje nuevo: una túnica sin mangas color beige, con lineas zigzagueantes en los bajos, botas color café, guantes beige sin dedos, y una capa con capucha beige. Su arma, curiosamente, era una especie de farol antiguo. Transom rápidamente deshechó la idea de llamar a los Pirañatrones, pues sabía que seguro harían mucho ruido y alertarían a los Guerreros, así que decidió ir por lo seguro, yendo sola.
En el interior de la casona, Ulrich y Odd caminaban despacio, pues oían crujir los tablones del piso, y temían que éste cediera bajo su peso. Casi instintivamente, el italiano se pegó al alemán, poniendo muy nervioso al líder del grupo. Ulrich se aclaró ruidosamente la garganta antes de hablar.
-¿Estás…-se volvió a aclarar la garganta ruidosamente-estás bien, Odd?-preguntó el castaño nervioso, con un sonrojo en las mejillas. Fue cuando el rubio notó lo que había hecho y se sonrojó también.
-Si, e-estoy bien… fue…s-sólo un reflejo-dijo el menor, nervioso y apenado.
Fue cuando oyeron algo, una susurro en la oscuridad, y de golpe ambos chicos se abrazaron, Odd rodeando a Ulrich con sus brazos, mientras este pasaba los suyos alrededor de la cintura del rubio. Cuando comprobaron que no había nada, notaron como estaban y se separaron, sumamente apenados.
Mientras tanto William, Yumi y un recuperado Hiroki revisaban el que alguna vez fue un estudio en la casa, revisaban bajo el escritorio, los estantes cubiertos de polvo, que hicieron estornudar al menor del grupo, y arriba de los estantes. Finalmente, Yumi miró a su hermanito.
-Muy bien, Hiroki, habla-dijo de golpe la mayor. El niño la miró extrañado.
-¿Quieres un poema, hermana?-preguntó Hiroki a su vez.
-No hablo de eso-dijo ella, con voz molesta-me refiero a porqué molestas tanto a Ulrich y Odd con lo que sienten el uno por el otro-explicó la mayor.
-OK, te diré, pero primero…-empezó a decir Hiroki, antes de tomar una lámpara de cermámica algo vieja, y darle un golpe a William en la cabeza, noqueándolo. A Yumi se le resbaló una gotita por la sien.
-¿Eso era necesario?-preguntó enfadada.
-No puedo arriesgarme-contestó Hiroki. Yumi iba a decir algo, pero luego sacudió la cabeza.
-Como sea, ¿me dirás ya?-preguntó curiosa.
-Lo que pasa es…-empezó a decir Hiroki, ruborizándose-que a mí me gusta mucho Odd-confesó finalmente.
-Pero, Hiroki, Odd es mayor que tú por dos años-le recordó Yumi.
-¿Y? Tú sabes que me gustan mayores, recuerda que hace un año me gustaba Milly-le replicó el menor, y la pelinegra solo pudo admitir que su hermanito daba un buen punto-a propósito, ¿tú por qué los molestas?-preguntó a su vez el menor.
-Porque yo quiero que estén juntos-dijo ella con ternura. Hiroki a su vez la miró preocupado.
-Pero… me ayudarás a tener mi oportunidad con Odd, ¿verdad?-preguntó el menor esperanzado. Yumi solo suspiró derrotada.
-Haré lo que pueda, pero Hiroki lo mejor sería que buscaras a alguien de tu edad, no me gustaría que te lastimaran-le dijo con suavidad. Tras unos segundos, Hiroki habló.
-¿Significa que me ayudarás?-preguntó el menor.
-Si-fue todo lo que respondió la pelinegra, con una gotita cayendole por la sien-despertemos a William y sigamos buscando el cristal-agregó, antes de disponerse a despertar a su novio.
En los pasillos de la casona, por otro lado, Transom usaba su escáner para encontrar el cristal, cuando oyó voces acercarse, rápidamente, se escondió, sabiendo que las voces pertenecían a dos de los chicos.
-¿Seguro que la señal es correcta?-preguntó el chico de pelo castaño al rubio con lentes, que rápidamente reconoció, si lo que Sissi y sus amigos le habían dicho era preciso, como Patrick y Jeremie Belpois, el Guerrero Rudo y el Guerrero Cielo respectivamente.
Por lo que Transom tenía entendido, Jeremie era el cerebro del equipo, y Patrick, junto a los Guerreros Tierra y Gótico, era el músculoso.
-Según nuestros brazaletes, si, por aquí se encuentra el Cristal Animal-respondió el rubio.
-Dios, mientras más rápido lo hallemos, más rápido nos iremos de esta casa, empiezo a creer que está embrujada-comentó el castaño, mirando los rincones con nerviosismo.
-Patrick, tu sabes tan bien como yo que los fantasmas no existen-dijo el rubio con voz que dejaba entrever molestia, como si le avergonzara que su primo creyera en fantasmas.
-Que la ciencia aún no haya demostrado que existen es otra historia-le recalcó el castaño. Jeremie solo resopló con molestia.
-Como sea, según los brazaletes, nos acercamos al cristal-dijo el rubio, antes de empezar a alejarse, seguido por el castaño. Con una tenebrosa sonrisa de medio lado, Transom salió de su escondite.
-Con que…¿No crees en fantasmas, Jeremie?-preguntó con ironía, como si el rubio enserio la escuchara-bueno, tal vez luego de verme cambies de opinión-sentenció finalmente, empezando a maquinar su plan.
Mientras la pelirroja pensaba en como vencer a los chicos buenos, Odd y Ulrich inspeccionaban lo que alguna vez fue la habitación de los dueños de la casa, una pareja por lo que el castaño pudo deducir, debido a la cama matrimonial, eso y el hecho de que había muchas fotos de la pareja. Odd, instintivamente, tomó una de las fotos. En ésta había un hombre y una mujer, él de cabello castaño, pulcramente peinado hacia atrás y ojos cafés, ella de cabello rubio ondulado y, por el tono de sus ojos en la fotografía, aunque ésta estaba en tono sepia, Odd dedujo que tenía los ojos violetas. Por lo que el rubio notó, parecían muy felices uno con el otro.
-Ulrich, mira esto-dijo el rubio, enseñándole la fotografía al castaño, quien la miró intrigado.
-¿Qué crees que les pasó?-preguntó el alemán, con sumo interés.
-Pues no se mudaron, eso es seguro-dijo el rubio, señalando las cosas a su alrededor-sabes, yo creo que es muy romántico-agregó de pronto.
-¿El qué?-preguntó Ulrich, sonrojándose.
-Pasar el resto de sus días aquí, uno en compañía del otro, eso es amor de verdad-dijo el rubio soñador. Ulrich sonrió con ternura al ver la cara que el rubio había puesto.
-Si, eso es amor de verdad-concordó, mirando a Odd con una mirada muy especial.
Pero el momento se les arruinó al oír una especie de murmullo, como si alguien se estuviera lamentando. Ambos alzaron la vista de golpe y se acercaron uno al otro, sumamente asustados. Y el susto se les aumentó al ver una luz fantasmagórica al final del pasillo.
-Vayamos por los chicos, encontremos el cristal y salgamos de aquí-dijo Odd de golpe, a lo que Ulrich solo asintió.
Mientras tanto, volviendo con Yumi, Hiroki y un recién despierto William, ellos avanzaban cautelosamente por el pasillo, sientiendo a cada rato un mal presentimiento.
-Me alegraré cuando encontremos el crital y nos larguemos de aquí-comentó William, antes de estremecerse por la atmosfera del lugar. Entonces, sintió que alguien lo jalaba desde atrás, llevándolo a lo que parecía un pasaje secreto.
-Pues si dejaras de quejarte, Will, lo encontraríamos más rápido-le recriminó Yumi, pero al no recibir respuesta miró detrás de ella, descubriendo que el austriaco no estaba allí-¿Will? ¿William?-preguntó preocupada por la desaparición de su novio.
En el sótano de la mansión, que fue a donde William fue a parar, el austriaco buscaba una forma de salir del lugar, cuando oyó un ruido, una especie de crascitido (1), del piso de la mansión. Al virar hacia la fuente del crascitido, se topó con una luz morado metálico, y su sorpresa fue que la fuente de esa luz no era otra cosa sino el Cristal Animal. El austriaco sonrió y apretó la mano.
-Miren quién tenemos aquí, el Guerrero Gótico-dijo una voz a sus espaldas. Al darse vuelta, William se encontró con una figura encapuchada, que rápidamente reconoció como Transom-muy bien, jovencito, entrégame el cristal-ordenó, extendiendo la mano hacia William.
-Quítamelo si puedes-dijo William, sacando el Cristal del Murciélago-Espíritu del Murciélago-gritó enérgico, mientras la luz negra lo envolvía, transformándolo-Guerrero Gótico, listo-anunció el peliazul una vez transformado por completo.
Inmediatamente comenzaron a pelear, William intentaba atinarle a Transom con su látigo, pero la mujer esquivaba sus ataques. Por otro lado, la pelirroja atacaba al chico con su farol, del cual surgían varias lenguas de fuego que explotaban al impactar contra algo, las cuales William apenas lograba esquivar. Intentando ganar algo de ventaja, el peliazul sujetó el fuste de su látigo, y lanzó el mango con fuerza hacia la puerta que daba hacia el patio, rompiéndola. William corrió hacia el patio, seguido de Transom, quien seguía intendando atinarle con las llamas de su farol. Una vez afuera, William sacó el Cristal del Murciélago y lo lanzó al aire.
-Murciélago, vé por tus victimas-gritó William, invocando a Umbra, quien chilló amenazante.
-¿Quieres una batalla entre animales? La tendrás-declaró la pelirroja, sacando el Cristal de la Polilla y lanzándolo al aire-Polilla, paralizalo del miedo-anunció, mientras que una luz beige surgía del cristal, que se convirtió en una enorme polilla color beige, que agitó molesta su alas.
-¿Crees que tu y Mothra podrán con nosotros?-preguntó William burlón, antes de azotar con fuerza su látigo-Ala Espeluznante-ordenó, y Umbra se descompuso en montones de murciélago que atacaron en grupo a la polilla, quien para sorpresa del peliazul solo tuvo que sacudirse para quitarse a los murciélagos de encima. Transom rió burlona.
-Mira un verdadero ataque, jovencito-dijo la mujer, antes de chasquear lo dedos-Polilla, Fuego Fantasmal-ordenó a la polilla, la cual inmediatamente preparó su ataque.
Al igual que Umbra, la polilla se descompuso en montones de polillas, las cuales de golpe fueron envueltas por un fuego blanco y traslúcido, y atacaron en conjunto a Umbra, quien chilló de dolor. William chirrió los dientes de enfado. Fue cuando recordó el cristal de color morado metálico en su mano.
-Si tienes un ataque que pueda vencer a esa loca, es tu momento-le dijo el austriaco al cristal, antes de lanzarlo al aire-Cuervo, domínalos-dijo imperioso, mientras que una luz de color morado metálico, la cual tomó forma y se convirtió en un enorme cuervo de plumaje morado metalizado, el cual crascitó con fuerza.
-Gran cosa, mis polillas se encargaran de tu cuervo como lo hicieron con tu murciélago-declaró Transom molesta, antes de chasquear los dedos-Fuego Fantasmal-ordenó a la polilla, que rápidamente se disolvió en un montón de polillas que se prendieron en su fuego blanco, y atacaron al cuervo, al cual solo le costó dar un fuerte aletazo para deshacerse de éstas, dejando atónita a Transom. William sonrió de medio lado, en especial cuando vio a la polilla reunirse.
-Nos toca a nosotros-le dijo al cuervo, quien crascitó en respuesta-Cuervo, Pluma de Sombra-ordenó azotando con fuerza su látigo.
El cuervo, al oír la orden del muchacho, crascitó con fuerza y lanzó su ataque: de un momento a otro, las alas del cuervo emanaron una luz morado metálico, y cuando el cuervo batió las alas de éstas se dispararo un montón de plumas luminosas, que impactaron contra la polilla y estallaron, acabando con ésta, devolviéndola a sus forma de luz y destruyéndola, junto con el Cristal Artificial y devolviendo a Transom a la normalidad.
-Demonios-gruñó la mujer al notar que nuevamente había perdido-recuerda mis palabras, mocoso, tus cristales y los de tus amigos serán míos-dijo furiosa, antes de activar su teletransportador y salir de allí. No habían pasado ni unos minutos desde que la mujer se había ido cuando los demás llegaron, justo para ver como William recuperaba su forma normal y pasaba el cristal por su brazalete, que se transformó en un pequeño cuervo cabezón, de plumaje morado.
-Chicos, les presento a Poe-dijo el William orgulloso, mientras el pequeño cuervo se posaba en su hombro.
-Genial, Will-dijo Yumi orgullosa, mientras abrazaba a su novio.
-Pero, ¿Cómo supiste dónde encontrar el cristal?-preguntó Odd curioso. El austriaco simplemente se encogió de hombros.
-No sé-dijo William-sentí que alguien me jalaba y de pronto me hallé en el sótano, donde encontré el cristal-explicó, dejando extrañados a sus amigos.
-Pero, ¿Quién…?-empezó a preguntar Jeremie, sumamente asustado, cuando de la nada se oyó un lameto fantasmal.
Los chicos gritaron asustados, antes de que Hiroki abriera el portal, sacándolos de ahí, sin saber que eran observados por un par de sombras, una de cabello pulcramente peinado hacia atrás y ojos cafés, la otra de pelo ondulado y ojos violetas…
Los chicos recién volvían a Kadic, después de haber dejado a Poe y los demás animales en la Ermita con Dulcea, y luego de la noche de terror que habían pasado, estaban listos para un merecido descanso. Cada uno se metió en su cama, se arroparon y se alistaron para dormir… cuando el sol empezó a salir, y de golpe se empezaron a oír los gritos de Jim.
-Muy bien, todos, levántense de una vez, no tengo toda la mañana-gritó el maestro, haciendo caso omiso a los quejidos de los estudiantes, particularmente de los de los Guerreros.
Continuará…
(1): Dato interesante sobre los cuervos: el sonido que hacen se llama crascitar.
Otro capitulo, otra moneda, siendo metafórico. Ahora los chicos tienen 13 animales, ojalá no arruine su buena racha, no?. En fin, aún quedan más cristales que recuperar, ojala les guste este capítulo y me dejen montones de reviews…por favor DX
ikaros-san: me alegra que te gustara, continuaré muy pronto, y concuerdo con que al fin lograras poner tu review, estos días fanfiction ha estado muy raro
