mmm..hola..eh..no saben el caos que he tenido por estos dias y de todas formas he podido escribir.. jaja.. las fiestas de fin de año enloquecen un poco..gracias por todos los reviews.. :)

*Adela. bien, creo que el interrogante de Bella...se resuelve..mmm..y pues ya verás que onda con Carlisle, Esme y Gabriel y todos..jeje.. le meti mucha cosita por ahi. aunque de la relación de Alice todavia no pasa algo signficativo.. * Agos.. ya te mandé mensaje por yahoo

Los personajes pertenecen a S. Meyer..excepto Miller y Gabriel que me están acompañando en este momento *_*



Los dos vampiros caminaban despreocupados en la arboleda cerca de la casa Cullen, se platicaban con camaradería y naturalidad como viejos amigos.

- ¿Edward, sabes? Ese plan tuyo de invitarme a vivir con ustedes para "distraer" a tu madre es muy descabellado – le dijo Gabriel a su compañero de caza – parece ideado por un niño- Edward rió

- Gabriel, yo leo tu mente, sé lo que piensas y tomando en cuenta eso, no está tan mal el "plan" después de todo – le sonrió

- lo admito, Esme es preciosa y muy diferente de las mujeres que he conocido, pero está cegada por su afecto por Carlisle, aun lo quiere demasiado – le pegó un pisotón a una pequeña rama

- por eso quisiera que la "distraigas", que le hagas más fácil el estar en casa mientras Carlisle salga a verse con …Bella – suspiró – mira, aparentas como el mismo rango de edad de Esme y le agradas mucho, le gusta tu sentido del humor, eso es algo. ¿No?

- Intentaré hacerlo – alzó las cejas poco convencido de lo planeado por Edward – aunque competir con el "perfectísimo" Doctor Cullen va a ser un dolor de cabeza literalmente, pero…yo sé que puedo – soltó una carcajada.

Caminaron a paso humano bajo la fuerte lluvia hacia la mansión Cullen, pero cuando les faltaban unos pasos para llegar a la puerta, Edward paró su marcha y meneó la cabeza.

- ¿Qué pasa? – cuestionó el vampiro de cabello claro

- Carlisle…está pensando en hablar con Esme de divorcio legal y definitivo – comentó con extrema seriedad – lo único que me alegra es que ambos hayan tomado mi consejo sobre el asunto para que ninguno salga herido – Gabriel se quedó mirándole desconcertado – ha pasado ya una semana desde el baile ese y lo ocurrido aquella vez; el estar con Bella, lo ha cambiado bastante y mucho más ahora que no ha podido hablar mucho con ella.

- Lo que más me preocupa es Esme. Ella es tan...dulce, bella, me aterra que tenga que sufrir…

- a mi también…

En el interior de la casa, Carlisle caminaba dudoso por el pasillo hacia la habitación de Esme; no sería fácil de ningún modo pedirle lo que tenía en mente, pero era lo mejor para todos y en especial para ella; claro que él había notado el cambio de ánimo tan drástico de Esme después de la noche en la cabaña; él no se lo había dicho, ella lo sabía y presentía, sabía que ya sur rubio doctor no le pertenecía mas.

Y él obviamente no la iba a exponer a lo que tuviera que ver con su nueva novia y amante, prefería alejar a su mejor y pronto ex esposa de él, antes que verla sufrir.

Pidió permiso para entrar serenamente y la angelical voz del otro lado de la puerta se lo concedió. Ella como una bellísima musa permanecía sentada en la silla reclinable con un libro sus manos; "La Divina Comedia" se alcanzaba a leer en la portada. Carlisle la miró con tal dulzura y compasión que de haber sido humano, se le hubiera escapado una lágrima. Ella subió la mirada y le sonrió.

-¿A qué se debe la visita?- preguntó con afecto

- debo hablarte sobre un asunto…de vital importancia – ella descargó el libro – Sobre nosotros y…no es fácil.

- Solo dilo…

- Esme, todos estos maravillosos años que he pasado junto a ti, los atesoraré cada momento de mi eternidad. Sabes que te amé demasiado y que hubiera dado todo, absolutamente todo por ti, pero…las cosas cambiaron – la expresión de ambos se tornó melancólica – No quiero que tengas que presenciar…como paso mis días con Bella y tampoco como han cambiado nuestras vidas debido a todo esto que ha pasado en mi vida tan repentinamente. – habló angustiado – No quiero herirte porque te quiero demasiado. Sé que aunque finges y disimulas muy bien que no te duele, te conozco lo suficiente para saber lo que sientes – ambos respiraban agitados y sentían el escozor de unas lagrimas que nunca brotarían – Esme – le miró a los ojos fijamente – quiero que…vayamos a un juzgado y nos separemos legalmente. Pienso que es lo mejor…- la vampiresa contuvo tantas palabras, tantos sollozos y suspiros en ese momento, que prefirió lanzarse a los brazos de Carlisle y le abrazó tan fuerte como pudo hasta cortarle la respiración.

- Carlisle, respeto enteramente tu decisión, aunque me duela profundamente pero así debe ser, retrasamos esto por mucho creo que es el momento – le dijo casi sin habla ni ánimos

- lo sé – logró musitar con poco aire y le besó entre el cabello mientras ella suspiraba dificultosamente.

- ¿Cuándo? –le preguntó ella soltándole de su abrazo

- no lo sé

- ¿pronto?

- si…porque entre Bella y yo las cosas han cambiado y todo se ha hecho…más fuerte, nuestra relación es más sólida. – sentenció él al recorrer el cuarto con la mirada.

- eso lo sé..,

- ¿estás resentida con ella? – le preguntó con calma

- no, Carlisle. Para Nada – le dijo Esme al sentarse en su cama - ¿crees que si sintiera algún resentimiento o celos de ella, no hubiera tratado siempre de hacerte ver desde el principio que te gustaba? No la trataría como la trato si me cayera mal o la odiara como sé qué piensas que lo hago, porque sé que te hará feliz – sonrió con extenuación – es muy dulce y linda, y a pesar de su juventud sé que es la indicada y probablemente el cosmos… o Dios piense lo mismo. Todo pasa por una razón, siempre lo he dicho.

- no sabes…lo...orgulloso que me siento al oírte hablar así – él tomó asiento a su lado - ¿sabes que extrañaré por sobre todas las cosas? – ella negó con un gesto – que en las mañanas siempre me saludabas con una brillante sonrisa y un beso en la mejilla…eso me hará falta.

- también a mí. – replicó y se hizo un corto silencio - supongo que luego será la repartición de bienes y todo eso, y quiero que te quedes con la mansión y yo me iré a vivir a algún otro lugar …lejos por los rumores luego de que vean que no vivimos juntos. – le miró extrañado – No es que me importen lo rumores, pero no se siente bien que hablen a tus espaldas.

- lo entiendo…- le respondió con la mirada fija en sus zapatos – Lo más difícil será decírselo a los muchachos y que tomen la decisión de quedarse conmigo o contigo, que cada uno tome el camino que más le convenga o desee. – se tomó la cabeza entre las manos con angustia – pasará lo que más temía…

- separar nuestra familia – completó Esme con la mirada perdida en un punto de la pared y Carlisle refunfuñó algo ininteligible para luego murmurar.

- espero…que todo salga bien….

[…]

Isabella miraba con impaciencia el segundero del reloj, caminaba de un lado a otro con impaciencia e incertidumbre; Alice la miraba algo exasperada con la dichosa prueba entre las manos, esperando el tan anhelado y a la vez temido resultado de la misma.

- Bella, me estás estresando con esa caminadera de un lado para el otro – le dijo la muchacha de cabello corto – la prueba dará negativa y ya.

- ¿y tú como sabes? – le replicó molesta - ¿sabes que puede llegar a pasar si da positivo? – Alice se sintió un poco intimidada por el tono de voz de su amiga – ¿Qué le diré a mis papás cuando su hija tenga una enorme barriga sin tener siquiera un novio conocido? ¿Qué le diré a Carlisle?

- hey, él también es responsable

- lo sé, lo sé…pero – se sentó en la cama algo inquieta – si llega a pasar me volveré loca – acarició a su gato que estaba su lado y éste ronroneó – creo que se acabó el tiempo ¿no?... ya debe estar el resultado.

- eso creo – Alice tapó la prueba con su mano sin haber visto el resultado – dos líneas rojas es positivo y una línea roja es negativo. – Bella suspiró

- muéstramela ya – Alice quitó su mano y descubrió el resultado. Bella se cubrió el rostro y después abrazó a Alice. – Dios tenías razón, negativa. Te juro que casi muero con el suspenso, ahora respiro más tranquila.

- Bella, te lo dije. – le sonrió – mira, me tengo que ir, pero nos hablamos luego. Y espero que logres hablar con Carlisle, porque te estás desesperando. – se rió impecablemente y Bella entrecerró los ojos – te ves medio neurótica y no es broma.

- ya, ya. Vete a tu casa o te perderás las llamadas de Miller –le guiñó el ojo – Alice, no sé qué haría sin ti. Me tendría soportar tantas cosas estando sin ti – le abrazó fuertemente

- al igual que yo, mi vida sería un desastre sin ti – se separó y sonrió – ahora si me voy, tengo que hacer compras con mi mamá. – rodó los ojos – adiós.

- adiós, mi Alice – comentó mientras ella salía del cuarto. Se acostó en su cama a acariciar a Midnight que estaba a su lado y a contemplar el cuadro que ella misma había pintado hacia cosa de dos meses aproximadamente. Los amarillos relucientes que resaltaban en el lienzo, le recordaban inevitablemente al hombre que siempre la hacía suspirar. Momentáneamente recordó todo lo sucedido en la cabaña junto a río y se tensó un poco debido al deseo que sintió de volver a tener al rubio cerca, para verlo, acariciarle, besarle….

¿Pero cómo lograrlo si estoy castigada, pensó ella al incorporarse de un salto; el teléfono, usa el teléfono, se dijo así misma. Por suerte tenía una extensión de la línea en su cuarto y podía llamar con poca posibilidad de ser descubierta. Marcó el número y esperó a que le contestaran.

-Casa Cullen. Buenas Tardes ¿quién habla?- le respondió la deliciosa y suave voz de Edward; Bella se paralizó y no supo si colgar o preguntar por el doctor.

- eh...ah...Buenas Tardes, habla Bella ¿podría pasarme al Doctor Cullen?

- creo que está ocupado. ¿Algún recado?

- que me…llame... o que venga. Si dile que venga, pero a mi cuarto solamente, sin que nadie lo note. – se sintió nerviosa al decirlo

- sí, señorita Swan, se lo diré. ¿Algo más?

- Edward…- pensó lo que siguiente que diría- acepto de corazón tus disculpas. Y entiendo que es tu naturaleza y no tu voluntad lo que te hizo actuar así, pero igual me aun me asusta un poco – le dijo con la mayor naturalidad que pudo y el muchacho al otro lado de la línea se sorprendió mucho.

- gracias, por aceptarlas. Creí que no lo harías, pero veo que me equivoqué – se sonrió – le daré el recado a Carlisle, lo juro. Hasta luego.

- adiós, Edward. – colgó y ella sintió cierto vacío en el estomago sin razón explicable.

Se recostó de nuevo en su cama para mirar al techo durante horas y horas, a reflexionar que hubiera sido de su vida si la prueba hubiera dado positivo. Muchas veces tuvo ganas de llorar de solo pensar en lo decepcionados que estarían sus padres de ella, pero por otro lado muchas veces sonreía al pensar en la alegría que le podía causar un niñito o una niñita de su ángel rubio.

Se quedó dormida al poco tiempo de haberse acostado en su cama y rápidamente la desvaída luz del día se fue transformado en la clásica oscuridad acompañada de una lluvia fuerte y gruesa, muy común del mes de marzo y de Forks.

Subsecuente a la noche, la atlética figura de un hombre se deslizaba en las sombras cerca de la casa Swan; subió ágilmente por la pared hasta la ventana de Isabella que estaba entreabierta. La encontró dormida profundamente y se sentó a acariciarle el cabello con sumo cariño, le besó la frente pero sin querer la despertó.

- Bella cuanto lo lamento, no quería que te despertaras – le susurró apenado- pero es que Edward me dió tu mensaje.

- no prestes atención. Me alegra de que me hayas despertado – se sentó sobre el edredón purpura y se frotó los ojos para distinguir mejor el dorado del cabello de él – dormida no puedo disfrutar de tu compañía – le besó tiernamente al jugar con el cuello de su camisa mojada y para finalizar el beso, repasó los labios de su hombre lentamente con la lengua, saboreando su dulzura.

-mmm...¿Bella? – le dijo algo atontado

- ¿sí?

- hay algo que quieres decirme, ¿cierto?

- sí, Carlisle –se apartó de él para encender la lámpara en la mesita de noche –te pedí que vinieras para comentarte sobre la prueba casera de maternidad que me realicé hoy.

- ¿positivo? – el abrió los ojos de par en par y Bella se rió

- No, déjame hablar –le tomó las manos – dio negativo, pero me asusté mucho con la posibilidad que tuvo de ser positiva

- pero ya te lo dije, no hay posibilidad real de que diera o algún día dé positivo. – le refutó el rubio quien tenía los ojos negros por la sed

- no es del todo cierto que no pueda dar positivo. Leí algunos mitos en la internet y…- él le silenció poniendo sus dedos en la boca de la chica

- son mitos, son tonterías.

- tú eres un mito y no eres una tontería – Carlisle puso los ojos en blanco y la abrazó

-preciosa, enterremos ese tema. Yo quería comentarte algo...muy serio – le invitó a que se recostaran sobre la pequeña cama – hablé ayer con Esme y le he pedido que nos separemos. – la chica se quedó sin habla – ella ha aceptado de muy buena forma y va a ser pronto. No viviremos más juntos. Probablemente ella se vaya lejos.

- ¡¿Qué dices?! – casi gritó - ¿Por qué tan pronto? ¿Por qué lo has hecho? – se agitó un poco – no es que no me alegre, pero siento como si yo hubiera destruido tu familia. Debiste esperar, Carlisle. – se sentía culpable y se le escapó una pequeña lagrima – Me siento tan mal. Y no cuestiono tu decisión, pero no debiste hacerlo.

- Bella, tengo mis razones y no has destruido a mi familia, deja de decirlo por favor. – le pidió al tomarle la mano – Mis razones son muy poderosas, si te las dijera lo entenderías.

- No me las digas. No me tienes que decir todo de tu vida. Me conformo con que me quieras – le replicó buscando su cuello para besarle

- sabes que te quiero –le dijo y luego de eso, siseó en el momento que la chica hincó suavemente sus dientes en la marmórea y rígida piel de su cuello. Ella le abrió la camisa, botón por botón hasta la mitad del torso con rapidez; repasó la piel sedosa del vampiro con demasiado amor, ternura y adoración con sus manos.

Ella comenzó a quitarse la camiseta y el hombre soltó una adorable risa al verla lidiar con la prenda, le ayudó y ella le sonrió.

- No creo que yo pueda ser más torpe de lo que soy.

- no eres torpe... solo humana. Y así es como me gusta. – la atrajo hacia él y la acomodó sobre la cama de tal forma que quedó bajo su cuerpo. Deslizó sus manos hasta el encaje rosa del sostén de la chica y ella gimió suavemente para no llamar la atención de nadie en su casa; le besaba de tal forma que no hiciera ruido alguno, acaparaba su boca por completo, ahogando cualquier posible ruido de ella.

- ¿Bella? – Reneé llamó a la puerta, que muy convenientemente Alice había dejado con el cerrojo por dentro. Los dos amantes detuvieron cualquier movimiento incluyendo su respiración – Hija, la cena está lista. Preparé pasta y por cierto, James te busca, está en la puerta. Quiere hablar contigo.

- ya voy, mamá – comentó temblorosa mientras se ponía de vuelta su ropa y él le ayudaba – no tardo, Reneé.

- ok, hija – se escucharon los pasos de Reneé alejarse por el pasillo y la chica se sintió más aliviada.

- quédate aquí, yo hablaré con James y subo la cena para comerla aquí – le dijo al apresurarse a correr escaleras abajo, afortunadamente no se estampó contra el piso al bajar. Abrió la puerta y se encontró con el muchacho que según ella no tenía algún motivo valido para visitarla.

- hola, James. ¿Qué quieres?- le dijo atropellada y cortantemente

- Bella, Bella, pasaba a saludarte y pedirte…que saliéramos a dar una vuelta alguno de estos días – ella lo miró extrañada; definitivamente James estaba loco para Bella; prácticamente la perseguía como si no hubiera ocurrido nada en el pasado, como si no la hubiera herido al engañarla. James se estaba convirtiendo en alguien obsesivo con respecto a Bella y eso se hacía más notable en las últimas semanas.

- te lo pediré de la forma más amable que conozco – suspiró con pesadez y le miró de mala gana – James, te pido que no trates de "arreglar" las cosas conmigo y que tampoco trates de buscarme para que salga contigo porque entre nosotros ya hubo algo y terminó muy mal, y obviamente no repetiré ese error.

- pero…

- pero nada. Déjame en paz. Adiós. – le cerró la puerta en las narices y se encaminó a recoger su comida en la mesa

- ¿Qué quería?- inquirió Reneé

- Nada, nada….


mmm..saben cuanto me dolió escribir lo de Carlisle y Esme?.. .. que triste..u.u. bueno, no sé como seguir el fic :S..bueno si. pero.. jaja xD.. olvidenloo..

LES DESEO UNA FELIZ NAVIDAD ATRASADA Y PROSPERO AÑO NUEVO ADELANTADO xD

Si tienen alguna duda, idea, opinion, impresión.. o lo que sea que quieran decirme o expresarme.. me pueden dejar el review y yo con gusto los respondo todos y cada uno..

bye ^^