Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece ni tampoco alguna otra cosa reconocible o irreconocible que haya utilizado.
Capítulo XIII
Entrenando.
Como siempre, éste era un muy buen día en Osaka dado a que en Inazuma Town estaba lloviendo, tal vez Endou tenga algo que ver pero no importa porque estamos en Osaka, tierra de… cosas de Osaka. Aki se encontraba haciendo elongaciones vestida con el traje de portero sustituto del equipo de Raimon, el cual era de color azul marino.
Si se preguntan en donde durmieron las managers, pues durmieron en un gran y lujoso hotel que obviamente reservó Rika a nombre de Touko. Por su parte, las tres managers restantes estaban usando chándal y observaban cómo Aki se estiraba.
—¡Ya terminé de practicar flexibilidad! ¿Cuándo comenzamos la práctica? —preguntó Aki decidida.
Natsumi simplemente miró su reloj y después siguió callada.
—¡Yo te ayudaré! —exclamó Haruna entusiasta—. ¡Colócate en posición y yo patearé!
Aki se puso en la portería dispuesta a atrapar el disparo de Haruna, por su parte la chica tomó posición, respiró hondo y corrió a toda velocidad para patear un balón, el cual salió desviado a su derecha formando un ángulo de noventa grados.
—¡Lo siento, Aki! —se disculpó Haruna avergonzada—. ¡Nunca me sale en la dirección que quiero!
—Entonces yo patearé —dijo Fuyuka.
—Está bien —respondió Aki volviendo a tomar posición.
Fuyuka cerró los ojos mientras se concentraba en su respiración, segundos después abrió los ojos con determinación formando alrededor suyo una gran aura de batalla. Fuyuka corrió hacia el balón a velocidad de vértigo, pateándolo con todas sus fuerzas provocando que el balón avanzara tan lentamente que se detuvo antes de llegar a Aki.
—Disculpa —se disculpó Fuyuka—. Nunca he podido patear un balón con fuerza.
—De acuerdo —dijo Natsumi, la cual se había aburrido de ver su reloj—. Como mi Plan B está retrasado unos minutos, yo patearé el balón.
Natsumi se paró frente al balón, lo miró fijamente, cerró los ojos y exclamó.
—¡Haruna, el balón está sucio! ¡Límpialo!
Una vez que la peli azul hubo cumplido la petición de Natsumi, la más alta de las managers comenzó a mover su pierna en un ademán para patear el balón. Sin embargo, nunca lo tocaba. Estuvo en esa posición aproximadamente dos minutos.
—¿Vas a patear? —preguntó Fuyuka un poco cansada.
—No me presiones —se quejó Natsumi—. Ahora tendré que comenzar de nuevo.
Natsumi volvió a repetir las mismas acciones pasadas y cinco minutos después, al fin estaba lista.
—¡Allá va! —gritó Natsumi pateando el balón con todas sus fuerzas.
El disparo fue volando violentamente hacia la portería. Aki extendió sus brazos para atraparlo pero aún así el balón seguía conservando mucha fuerza y giraba de tal manera que Aki pensó que no lo detendría. Afortunadamente para ella, el balón al fin se detuvo dejando adormecidas las manos de la protagonista.
—¡Natsumi, ese tiro fue increíble! —exclamó Aki totalmente sorprendida.
—¿Quién te enseñó a patear así? —preguntó Haruna asombrada.
—Practicaba esto para liberar mi estrés cuando era manager de los Little Gigant —explicó Natsumi.
—Bueno, pues dispara otra vez —pidió Aki lanzándole el balón a Natsumi.
Natsumi observó con su ojito de conejo cómo el balón volaba hacia ella hasta finalmente golpearle en todo el rostro, provocando que cayera de espaldas.
—¿Natsumi-san, estás bien? —cuestionó Haruna preocupada.
—Un poco —dijo Natsumi sobándose la cara—. No soy muy buena atrapando el balón.
—Creo que vamos a necesitar un poco más de ayuda —admitió Fuyuka en voz alta—. Nosotras tres no podemos.
En ese instante, un pequeño temblor remeció el lugar.
—¿Qué fue eso? —interrogó Aki.
—Creo que mi Plan B al fin ha llegado —anunció Natsumi.
Las cuatro managers observaron la llegada de un chico, el cual cargaba una enorme, enorme roca en su espalda.
—¡Natsumi-san, ya llegué! —exclamó el chico alegre mientras dejaba la roca a un lado, provocando otro ligero temblor.
—¿Rococo, por qué tardaste tanto? —preguntó Natsumi.
—Es que no me dejaron subir al autobús con mi equipaje —justificó Rococo señalando la roca—, así que tuve que venir caminando.
—Bueno, no importa —dijo Natsumi—. Ahora Rococo, te ordeno que entrenes a Aki.
—¡Un momento! —exclamó Aki—. ¿Qué hace Rococo-san aquí? ¿No debería estar en África?
—Pues le pedí que viniera a entrenarte, ése era mi Plan B —reveló Natsumi.
—Debo admitir que es una idea inteligente —dijo Fuyuka—. Rococo-san seguramente conoce todos los secretos de las técnicas del abuelo de Mamoru-kun.
—¡Entonces todo está decidido! —gritó Haruna con emoción—. ¡Vamos a entrenar!
Aki se puso nuevamente en posición. Ahora su oponente sería el capitán de los Little Gigant, además finalista en el último FFI. Haruna, Natsumi y Fuyuka se encontraban sentadas junto al equipaje de Rococo, o sea la gran roca.
—¡Prepárate, porque aquí voy! —exclamó Rococo pateando el balón con tal delicadeza que éste voló suavemente hacia las manos de Aki.
—Rococo-san, pensé que tirarías un poco más fuerte —declaró Aki sorprendida.
—Es que Natsumi-san me dijo que eras una novata y que no conocías ninguna técnica especial, así que pensé en comenzar con lo básico —informó Rococo.
—No te preocupes, Rococo-san —habló Aki intentando subirle el ánimo—. Porque estoy aprendiendo a usar el Seigi no Tekken. Así que adelante, dame tu mejor tiro.
—¡¿Mi mejor tiro?! —exclamó Rococo alegre y entusiasmado.
—¡No, espera, no! —gritó Natsumi, pero ya era tarde.
El chico tomó el balón entre sus pies, dio un gran salto y comenzó a girar sobre sí mismo para posteriormente dejar suspendido el balón en el aire y golpearlo con sus piernas formando una gran X roja.
—¡X Blast V3! —clamó el chico lanzando el poderosísimo disparo.
Aki observó como el inmenso destello rojo se acercaba a toda velocidad hacia ella, instintivamente dio un paso atrás y antes de que pudiera pensar en algo, todo se fue a negro.
En el entrenamiento del Sun Garden se podía ver a un muy alegre Hiroto disparando hacia unos maniquíes, los cuales estallaban en miles de pedazos cuando eran impactados por los disparos. Lo más curioso de estos maniquíes es que cada uno tenía el rostro de un portero de algún equipo participante en el torneo, así como Tachimukai, Endou, Genda y, actualmente, Aki, el cual era el muñeco más nuevo.
En otra parte, Suzuno y Nagumo efectuaban su tiro combinado destrozando placas metálicas que habían utilizado para cubrir una portería. En otra portería, Osamu utilizaba el Drill Smasher para destrozar las rocas que le lanzaba una gigantesca catapulta. Mientras que los defensas, como Kii Fumiko, practicaban junto a los mediocampistas, como Midorikawa, en ejercicios de velocidad para bloquear jugadores de manera más efectiva. Y los jugadores de reserva calentaban la banca.
Todos parecían felices, excepto una persona.
—¿Por qué rayos estoy en la banca? —se quejaba Yagami Reina—. Yo soy una de las mejores jugadoras que tiene este equipo.
—Bueno, Yagami —respondió Hiroto, el cual se había acercado a ella—. Como delantero, todos los puestos están ocupados, y no quisiste jugar de mediocampista.
—¿Cómo voy a jugar como mediocampista si mi posición natural es de delantero? —bramó la peli azul enojada—. Sólo jugué de mediocampista en Génesis porque Padre me lo pidió.
—¡Eso es porque somos mejores delanteros que tú! —alardeó Nagumo llegando al lugar junto con Suzuno.
—¡Pues se arrepentirán de no incluirme! —gritó Yagami frustrada.
—Pero Yagami ¿Acaso no estás feliz en el equipo? —preguntó Hiroto.
—Sí, estoy feliz, tanto que… ¡Me voy! —exclamó la chica para dar media vuelta y marcharse.
—Se ve muy frustrada —comentó Kii Fumiko—. Será mejor que la acompañe.
—Yo también voy —dijo Sumeragi Maki.
Y ambas chicas fueron tras la temperamental delantera.
—Vaya, parece que se enojó —comentó Nagumo burlesco—. ¿No es cierto, Midorikawa?
—¿Ah? ¿Qué? Lo siento, no estaba prestando atención —admitió Midorikawa.
Todos los chicos presentes miraron a Midorikawa de forma extraña dado a que se comportaba distraídamente desde el día anterior en donde había llegado caminando lentamente con un cono de helado vacío.
—¿Te encuentras bien? —cuestionó preocupadamente Suzuno.
—Bueno, es que… No sé si decirles, chicos —titubeó el ex-capitán de Gemini Storm.
—¡Oh, por favor, dinos! —alentó Honba Geki, el cual era muy chismoso.
—Bueno, pues… a mí me gusta una chica —confesó Midorikawa un poco avergonzado.
—Eso es normal, Midorikawa —tranquilizó Hiroto—. Sentirse atraído por el sexo opuesto es parte de crecer.
—Pero se trata de Aki-san, la manager de Raimon —reconoció el peli verde.
—¡Increíble! ¿Te gusta el bombón de Raimon? —dijo Nagumo.
—¿No habías dicho hace unas semanas que era una manager torpe? —interrogó Suzuno.
—Ese fue uno de mis típicos cambios inesperados de humor. Ahora considero que ella es todo un bombón —declaró Nagumo.
—Estoy de acuerdo —afirmó Osamu—. Kino-san debe ser una de las mujeres más bellas, dedicadas y entusiastas que puede servir a un equipo con orgullo.
—Así es —concedió Hiroto—. Aki-san es muy linda, cualquiera podría enamorarse de ella.
—¿Cualquiera? —preguntó Midorikawa mirando con intenso odio a todos… si, a las chicas de su equipo también.
—No te preocupes —intentó calmarlo Hiroto—. Nadie en este equipo se interpondrá entre ustedes.
—¡Así es! —exclamó Nagumo—. ¡Y yo te voy a dar mis fabulosos consejos para que la conquistes en menos de una semana!
—¿De verdad? —cuestionó Midorikawa emocionado.
—¡Claro que sí! —afirmó Nagumo—. Y cuando termine contigo, le buscaré una novia a Suzuno.
—Yo estoy saliendo con Yuki-san desde hace tres meses —comunicó el ex-capitán de Diamond Dust.
—Suzuno-san, me avergüenza —habló "Rhionne" colocándose roja bajo la máscara.
—¿Y no me dijiste nada? ¡Qué mal amigo eres! —acusó Nagumo.
—Pero si estabas presente cuando me propuse a ella —recordó Suzuno.
—¡Ajá! ¡Pues debes saber que se trata de otros de mis típicos y conocidos casos de pérdida de memoria! —declaró el chico cabeza de tulipán.
Bien, suficiente. Ahora volvamos con Aki. La muchacha sentía que se encontraba flotando en la oscuridad. La chica no podía ver nada a su alrededor. Pasado un rato, vio un punto brillante en la distancia y decidió avanzar hacia la luz. Cuanto más avanzaba, el destello se hacía más intenso. Cuando se dio cuenta, se encontraba ante una gran puerta dorada custodiada por dos ángeles.
—Mira, Sein. Llegó una nueva —anunció el ángel femenino.
—Lo estoy viendo, Guel —dijo el ángel masculino al tiempo en que sacaba una libreta.
—¿Dónde estoy? —preguntó Aki un poco asustada.
—No te preocupes —tranquilizó Guel con una sonrisa celestial—. Te prometo que todo estará mejor.
—¿Cómo te llamas? —interrogó Sein.
—Kino Aki —respondió la protagonista.
—No encuentro tu nombre —declaró Sein revisando la libreta.
—¿Ya viste la sección del infierno? —cuestionó Guel.
—Sí, también revisé pero no está —contestó Sein—. Lo que sólo significa una cosa.
—¿Qué? —preguntó Aki temerosa.
—Que todavía no es tu hora —aclaró el chico.
Dicho esto, Sein empujó a Aki haciendo que ésta cayera hacia la infinidad. Aki volvió a sentirse rodeada por esa eterna oscuridad, sin embargo ahora sentía que tenía unas manos sujetándole la cabeza y escuchaba murmullos. Finalmente, los murmullos se aclararon y pudo escuchar.
—¡Aki, reacciona! —exclamaba la voz de Haruna.
Aki abrió los ojos de golpe dándose cuenta de que estaba recostada en una de las bancas.
—¿Qué pasó? —interrogó Aki extrañada.
—¡Aki, estás bien! —se alegró Fuyuka abrazándola.
—¡Estábamos preocupadas! —añadió Haruna uniéndose al abrazo.
—Chicas, no puedo respirar —musitó Aki ahogada por el abrazo.
—Oh, lo sentimos —dijeron sus amigas separándose de ella al mismo tiempo.
Después de tomar unas bocanadas de aire, Aki retomó su pregunta inicial.
—¿Qué fue lo que pasó?
—Bueno —comenzó a explicar Haruna—, parece que entusiasmaste mucho a Rococo-san y él te lanzó su mejor disparo. Por suerte, retrocediste y el disparo impactó al suelo delante de ti, aunque la explosión te hizo perder el conocimiento. Estábamos muy preocupadas.
—Ya veo —respondió Aki—. ¿Y dónde se encuentran Rococo-kun y Natsumi?
—Están por allá —reveló Fuyuka apuntando hacia la derecha.
Cuando Aki observó en la dirección indicada y se fijó en el cuerpo inerte de Rococo, el cual era sostenido por Natsumi que seguía abofeteándolo mientras gritaba.
—¡Abusivo, bravucón, acémila, bestia…! —Y otras cosas por el estilo.
—¡Natsumi, Aki ya despertó! —exclamó Haruna.
La autoproclamada presidenta de las managers se detuvo y observó cómo Aki se encontraba efectivamente bien, así que decidió soltar el cuerpo de Rococo, el cual cayó pesadamente al suelo.
—¡Aki, que bueno que ya despertaste! —gritó Natsumi feliz—. Lamento haber llamado a Rococo, creo que no fue tan buena idea.
—No, Natsumi —negó Aki—. Fue mi culpa, no debí entusiasmarlo de esa manera. La verdad, quiero que él me entrene.
—Pues vamos a tener que esperar —anunció Fuyuka—, porque Natsumi acaba de dejar a Rococo inconsciente.
—Ya lo creo —confirmó orgullosa Natsumi—. De hecho, me duele la mano.
—¿Y qué hacemos mientras esperamos? —cuestionó Haruna.
En ese instante, el estómago de Aki comenzó a sonar.
—Podríamos ir a comer algo —sugirió Kino.
—Muy bien —aceptó Haruna—. ¿Pero quién cuidará a Rococo?
—Dejémoslo a la suerte —dijo Natsumi.
De ésta forma, Natsumi hizo trampa y logró que Fuyuka fuera la que se quedara cuidándolo mientras las otras chicas iban a buscar algo bueno para comer.
Las chicas deambularon un rato por el parque, específicamente por la zona que no habían recorrido antes, porque este parque ahora era muy grande. Al tiempo de haber caminado, Aki y las otras se encontraron con Fubuki.
—¡Fubuki-kun! —saludó Aki alegre—. ¡Qué gusto encontrarte aquí!
—El gusto es mío —respondió Fubuki con una sonrisa—. También me alegro de verlas —añadió refiriéndose a Natsumi y a Haruna.
—Igualmente —contestó Haruna pensando en que prefería a Tachimukai.
—Igualmente —habló Natsumi pensando en que prefería a Endou.
—Fubuki-kun, estamos buscando en donde comer ¿Quieres acompañarnos? —invitó Aki.
Antes de que Fubuki pudiera responder, sintió que una voz le decía "¡Acepta, idiota!". El chico se volteó asustado, sin embargo no había nadie más.
—¿Fubuki-kun, estás bien? —interrogó Aki.
—Sí, no pasa nada —comunicó Fubuki recuperando la compostura.
—¿Entonces aceptas la invitación? —insistió Aki.
—Claro que sí —afirmó Fubuki ya más calmado.
Mientras caminaban, Haruna le susurró a Natsumi.
—Parece que Aki atrapó a otro.
Volviendo con Rococo inconsciente, Fuyuka se encontraba sentada mientras dormitaba. Ya había hecho todo lo humanamente posible para sanar las mejillas de Rococo, las cuales estaban muy hinchadas. Un rato después, Rococo despertó.
—Vaya, eso fue raro —dijo Rococo—. Tuve un sueño con dos ángeles y una puerta dorada.
—¿Ya te sientes mejor? —preguntó Fuyuka.
—¡Sí! —declaró Rococo—. ¡He recuperado toda mi energía y ya estoy listo para entrenar a Aki!
—Que bien —habló Fuyuka—, pero lamentablemente, Aki se fue a comer con Natsumi y Haruna así que tendremos que ir en su búsqueda.
—¡Bien, entonces la búsqueda será como un entrenamiento! —exclamó Rococo inspirado.
—¿Vas a llevar tu roca? —cuestionó la chica.
—Creo que llevaré algo más ligero.
Rococo se paró frente a la roca, respiró profundamente y le dio un fuerte puñetazo haciéndola añicos, revelando que en su interior había un neumático.
—Llevaré éste neumático —proclamó el chico.
Una vez que se lo hubo amarrado a la espalda, ambos salieron en busca de las otras managers. Después de caminar un rato, se encontraron con una cancha de soccer, en la cual había tres chicas conversando.
—¡Ese maldito Nagumo me pone furiosa! —bramó Yagami pateando un balón con fuerza hacia la portería.
—Trata de calmarte —dijo Maki.
—¿Por qué mejor no lo piensas bien y juegas de mediocampista? —sugirió Fumiko.
—¡Claro que no! —exclamó Yagami—. ¡Yo quiero jugar como delantera!
—Tienes que afrontar la realidad —volvió a decir Fumiko—. Como delantera solamente tienes tiros combinados. Así que si no están los integrantes que necesitas, tus jugadas no son muy efectivas.
—¡Ya lo sé! —respondió Yagami—. Por eso he estado preparando una nueva técnica Hissatsu.
—¿Y por qué no la has usado antes? —interrogó Maki.
—Porque todavía no está lista, pero cuando lo esté, será imparable —anunció Yagami.
—¡Oigan! ¿Están practicando soccer? —gritó Rococo corriendo hacia donde estaban, seguido por Fuyuka, la cual tenía una sonrisa floja.
Las tres jugadoras miraron a Rococo con extrañeza, ya que se veía un poco sucio y llevaba un neumático atado a la espalda.
—¿Puedo entrenar contigo? —cuestionó Rococo entusiasmado mirando a Yagami—. Vi tus disparos y pude notar que eres una gran delantera.
—¡Claro que lo soy! —alardeó Yagami—. Y si quieres, tendrás el honor de recibir uno de mis disparos.
—¡Que bien! —exclamó Rococo quitándose el neumático y corriendo hacia la portería.
—Su rostro se me hace conocido —le dijo Maki a Fumiko.
—Sí —respondió la aludida—. Yo también creo haberlo visto en otra parte.
Dejando la conversación de lado, una vez que Rococo estuvo en posición, Yagami respiró hondo y pateó el balón con tanta fuerza que podría destruir una escuela pequeña. Sin embargo, Rococo simplemente movió su mano como si quisiera espantar a una mosca y desvió el disparo.
—¡Ese fue un gran tiro! —halagó Rococo—. ¡Ahora dispara con más fuerza si quieres!
Las tres jugadoras no lo podían creer, él acababa de desviar el tiro como si no fuera nada.
—¡Eso fue increíble! —reconoció Fumiko—. Creo que ni Osamu puede desviar tiros así.
—Creo que sólo Endou-san podría desviar un tiro de esa forma —acotó Maki asombrada.
—Pues no es mi última palabra —dijo resuelta Yagami.
La chica se puso nuevamente frente al balón. Todos los presentes sintieron cómo el aire se volvía más denso. En un instante, la peli azul pateó el balón verticalmente hacia arriba, el cual terminó estallando en una explosión de color negro lanzando el balón hacia Rococo.
—¡Doom Desire! —gritó la chica una vez realizada la técnica.
Rococo, por su parte, sonrió al ver el tiro acercarse, así que decidió usar una técnica. Cruzó sus brazos frente a él y dio un gran salto hacia delante mientras era rodeado por rayos rojos.
—¡God Hand X! —exclamó Rococo deteniendo el tiro fácilmente.
La peli azul cayó de rodillas, simplemente no podía creer que habían detenido su tiro más nuevo.
—E-e-esa técnica —tartamudeó Maki—. Él es…
—El capitán de los Little Gigant, Rococo —completó Fumiko.
—¡Ese fue un gran disparo! —habló Rococo alabando a Yagami—. ¿Puedes hacerlo de nuevo?
Yagami tragó profundamente. Había escuchado a sus amigas deducir la identidad del portero y ahora que ella sabía que se trataba de Rococo, no tenía dudas de que no podía meter un solo gol. Obviamente, su orgullo no le iba a permitir aceptar esto en voz alta.
—¡Tuviste suerte! —gritó Yagami—. ¡Pero esa técnica todavía la estoy mejorando!
—¿Eso significa que puedes volverla más fuere? —preguntó Rococo entusiasmado acercándose a ella.
—¡Claro! —confirmó la muchacha—. Y no tendrás oportunidad.
—Fabuloso —dijo Rococo—. ¿Sabes? Eres la chica más fuerte que he conocido. Tus disparos son increíbles, tienes afán de superación y se ve que amas mucho el soccer. En tu equipo te deben querer mucho.
—Esos idiotas no me aprecian como merezco, ya que no me dejan jugar como delantera y nadie me apoya —Yagami recalcó esto último mirando a sus amigas.
—¡Pues son unos idiotas si no te incluyen en el equipo! —apoyó Rococo.
Yagami sonrió, al fin alguien que pensaba como ella. Pero como ya había pasado mucho tiempo, Fuyuka decidió interrumpir.
—Rococo-san, tenemos que seguir buscando a Aki —recordó la peli lavanda.
—¡Rayos, lo había olvidado! —reconoció el chico—. Lo siento mucho… ehm… ¿Cuál era tu nombre? —interrogó mirando a la peli azul.
—Soy Yagami Reina —se presentó la mencionada.
—Yo soy Rococo Urupa y nos volveremos a ver… alguna vez —sentenció Rococo sonriendo al estilo Endou.
Rococo volvió a ponerse su neumático y continuó acompañando a Fuyuka en búsqueda de Aki, sólo que ésta vez caminaba sobre sus manos.
—Chicas —llamó Reina—. Vamos a seguirlos.
—¿Qué? —preguntaron Maki y Fumiko al mismo tiempo—. ¿Por qué?
—Si averiguamos dónde están entrenando, podré ir a probar mis disparos contra él y si logro anotar aunque sea una sola vez, me convertiré inmediatamente en mejor delantera que Nagumo y Suzuno —declaró Yagami.
Así, acompañada por sus inseparables amigas, comenzaron a seguirlos.
Volviendo con Aki y su nuevo enamorado, ah sí, y sus dos amigas, seguían buscando un buen lugar en donde comer pero ninguno parecía adecuado. Entonces vieron un enorme carrito que tenía escrito "Rairaiken edición feria" y sólo había una persona comiendo allí. Al acercarse al carro, Haruna comprobó feliz de que la persona que se encontraba ahí era Tachimukai, así que fue corriendo hacia él.
—¡Tachi, qué alegría verte!
—¿Haruna-san, qué haces aquí? —cuestionó Tachimukai con su tazón de ramen a medio comer.
—Ya te dije que me dijeras Haruna-chan o sólo Haruna —reclamó Otonashi mientras se sentaba a su lado.
—No puedes culparlo —respondió el cocinero—. Tachimukai siempre ha sido muy educado.
Haruna, al igual que Aki, Natsumi y Fubuki, los cuales habían recién llegado, observaron con sorpresa que el cocinero era… ¡Tobitaka!
—¿Tobitaka-kun, qué haces aquí? —interrogó Aki.
—Pues aquí trabajo —contestó Tobitaka—. Hibiki-san quería expandir el negocio.
—Ya veo —comentó Natsumi—. Sírvenos comida.
Tobitaka decidió aceptar la orden, ya que Natsumi era un cliente, y comenzó a cocinar más ramen para todos. Mientras Tobitaka cocinaba, Natsumi pudo observar con su ojito de conejo que ella estaba "sobrando", ya que Haruna ahora con encontraba con Tachimukai, Aki se encontraba junto a Fubuki, y ella estaba sola. Para pasar desapercibida, sacó un retrato de Endou y lo puso al lado suyo.
—Dime, Tachimukai-kun —habló Aki—. ¿Por qué estabas comiendo aquí solo?
—Tomamos un descanso después de entrenar —explicó Tachimukai—. Y La verdad, quería alejarme un poco de Rika y Touko.
—Te entiendo —acotó Aki—. Ellas dos pueden ser un poco… ruidosas.
—¡Yo también entiendo! —gritó Haruna fuertemente.
—La sopa está lista —anunció Tobitaka sirviéndole a sus clientes.
—Que bien, ya tenía hambre —dijo Aki.
Fubuki, por su parte, había estado mirando a la chica un instante, cuando nuevamente una voz se escuchó en su oído. "¡Dile que se ve linda cuando come!". Fubuki de nuevo miró a su alrededor y no vio a nadie más aparte de los presentes.
—¿Ocurre algo, Fubuki-kun? —preguntó la protagonista.
—Nada —contestó Fubuki—. Ehm… Aki-san, se ve muy linda cuando come.
—Gra-gracias —respondió Aki un poco sorprendida y sonrojada.
"¡Muy bien!" escuchó Fubuki dentro de su cabeza "Ahora sigue comiendo con normalidad". El chico ya se encontraba bastante nervioso así que intentó averiguar qué es lo que pasaba.
—Disculpen, tengo que ir al baño un momento —anunció Fubuki poniéndose de pie para retirarse.
Todos observaban como Fubuki se iba sin haber probado bocado.
—¿Estará enfermo? —cuestionó Natsumi en voz alta.
—Yo espero que se encuentre bien —comunicó Aki preocupada.
—Guardaré su tazón hasta que regrese —añadió Tobitaka.
El grupo siguió comiendo tranquilamente, el primero en terminar fue Tachimukai.
—Chicas, ahora me tengo que ir —anunció el joven portero que no abre puertas.
—¿No te puedes quedar un poco más? —pidió Haruna.
—Lo siento, pero tenemos que seguir entrenando. Además como no hay tantos miembros en el equipo, tengo que ayudar a otros a entrenar —informó Tachimukai.
—¿A tu equipo le faltan miembros? —interrogó Tobitaka.
—Así es, pero aún así damos nuestro mejor esfuerzo —dijo Tachimukai.
—Si quieres yo me puedo unir a tu equipo durante la segunda fase del torneo —sugirió el cocinero.
—Tobitaka-san —llamó Haruna—. No te quiero ofender ¿Pero no eres un poco…viejo… para participar?
—Oficialmente nunca salí de Secundaria, así que todavía tengo derecho a participar —replicó Tobitaka.
—¿De verdad? —preguntó Tachimukai emocionado—. ¡Estaré muy agradecido de que nos puedas ayudar!
En ese instante, Fubuki regresó al carrito.
—Hola, chicos. Ya regresé —avisó Fubuki recalcando lo obvio.
—¿Ya te encuentras mejor, Fubuki-kun? —cuestionó Aki.
—Sí, ya me encuentro mejor —respondió el aludido.
Mientras el chico comenzaba a comer, recordó lo que había pasado momentos atrás. Pues resulta que Fubuki efectivamente había llegado al baño y, como siempre, decidió lavarse el rostro y mirarse en el espejo.
—Tranquilo, Shirou, es sólo te imaginación —se tranquilizaba a sí mismo—. Sólo estás nervioso por estar cerca de Aki.
—Shirou, si de verdad quieres estar con ella será mejor que sigas mis consejos —respondió el reflejo de Fubuki al tiempo en que sus ojos tomaban una tonalidad amarilla.
—¡Atsuya! —exclamó Shirou sorprendido—. ¡Pensé que la terapia te había eliminado!
—Ninguna terapia me mantendrá alejado de mi hermano cuando éste necesite ayuda —replicó el reflejo.
—¿Ayuda?
—Así es, ayuda. Porque yo te ayudaré a conquistar a Aki aunque muera en el intento —proclamó Atsuya.
—Pero Atsuya, tú estás muerto —recordó Shirou.
—Y el doctor corazón ha regresado de la tumba. Tú sólo confía en mí, yo te diré lo que tengas que decir —comunicó Atsuya.
—De acuerdo —aceptó Shirou.
—¡Muy bien! —exclamó el reflejo—. Ahora te sugiero que vuelvas con ella y aparentes que todo está bien.
Y de esta manera, regresamos al presente. Fubuki ya casi había terminado su comida cuando nuevamente la voz de Atsuya sonó en su interior. "Escúchame Shirou, cuando se retiren del lugar, ofrécele tu brazo, y si se niega, dile que estás preocupado por su seguridad y que no quieres que nada malo le suceda".
—De acuerdo —respondió Shirou en voz alta.
—¿De acuerdo con qué? —interrogó Natsumi.
—Oh… ehm…estoy de acuerdo con que… ehm… la foto de Endou es muy linda —intentó justificar el defensa.
—¿Verdad qué es una foto linda? —contestó Natsumi feliz.
"Bien hecho, Shirou" dijo Atsuya nuevamente "Síguele el juego a la loca". Más tarde, el grupo se encontraba de regreso al lugar de entrenamiento con la diferencia de que Aki iba del brazo con Fubuki a petición de éste. La chica no pudo negarse ya que Shirou era muy persuasivo.
Cuando llegaron al lugar en donde estaba entrenando Aki al principio del capítulo, notaron dos grandes ausencias.
—¿Dónde está esa perezosa de Fuyuka? —cuestionó Natsumi.
—¡Miren, ahí vienen! —exclamó Haruna apuntando hacia una dirección.
Y, efectivamente, tal y como lo había anunciado Haruna, Rococo y Fuyuka se acercaban caminando con la peculiaridad de que Fuyuka estaba comiendo… ¡Un sándwich!
—Vaya, nos las pudimos encontrar en ninguna parte —dijo Fuyuka entre mascadas.
—Un momento —habló Natsumi—. ¿Quién te compró un sándwich?
—Yo fui —declaró Rococo levantando la mano.
—¿Y por qué le compraste uno? —preguntó Natsumi.
—Pero Natsumi-san, tú me habías dicho que tenía que cumplir todos los deseos y caprichos de una manager —se justificó el portero.
—¡No, eso sólo se aplicaba a mí! —refutó la chica de ojitos de conejo.
—¡Esperen! —interrumpió Haruna—. Si Fuyuka está comiendo un sándwich, ahora debe decirnos de quien está enamorada.
—Se lo dije a Rococo-san —respondió la peli lavanda—. Y él me prometió que no se lo diría a nadie.
—Pero no es justo —se quejó Haruna—. Rococo-san, por favor dinos.
—Pero yo nunca he roto una promesa —se justificó nuevamente el peli azul.
—Vaya, se ve que están muy animados —comentó Fubuki.
—Así es —coincidió Aki—. Ellos siempre tienen mucha energía.
—Aki-san, me tengo que ir —avisó Fubuki.
—Ya veo —contestó Aki—. Espero que nos volvamos a ver.
"Dile que la verás en tus sueños ¡Dilo! ¡Dilo!" ordenó Atsuya.
—T-te veré en mis sueños —dijo Fubuki nervioso a forma de despedida.
Aki sólo enrojeció y murmuró un "Adiós". Una vez que Fubuki se hubo ido y que Haruna dejó de quejarse, Rococo por fin pudo iniciar el entrenamiento de Aki. Para comenzar, estaban corriendo un poco, obviamente con neumáticos atados en la espalda.
—No tengo dudas de que Aki-san logrará convertirse en una gran portera —proclamó Tachimukai.
—Cierto —apoyó Tobitaka—. Se ve que le pone mucho empeño.
En ese instante, un trío de chicas apareció en el lugar.
—Así que aquí es donde entrena —habló Yagami.
—¡Miren, es Ulvida! —señaló Haruna sorprendida.
—¡Me llamo Yagami, maldita sea! —corrigió enojada la aludida.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Natsumi desconfiada.
—Pues venía a ver en donde entrenaba Rococo. Si entreno mis disparos con él, seré imparable —anunció Yagami.
—Pues mala suerte —refutó Natsumi—. Rococo está entrenando a Aki y no tiene tiempo para jugar contigo.
—¡Sí, eso! —apoyó Haruna.
—Pues no creo que quiera entrenar con esa flacucha todo el tiempo —contradijo "Ulvida".
—¡No hables así de Aki! —reprochó Haruna enojada.
—Lo que sea ¿Y esos dos qué hacen aquí? —interrogó Yagami mirando a Tachimukai y a Tobitaka.
—Sólo estábamos de paso —informó Tachimukai intimidado.
—Muy bien —dijo Yagami—. Ahora sigan su camino.
—¡No le hables así a Tachi! —gritó Haruna—. ¡Él está entrenando muy duro y aunque ha su equipo le faltan miembros, ellos ponen todo su corazón en el soccer. Por lo que no tienes derecho para hablarles así!
Yagami fulminó con la mirada a Haruna, al tiempo en que Natsumi y Tobitaka también la miraban a ella serios. Por otro lado, Fumiko y Maki conversaban alegres con Fuyuka. "Un momento" pensó Yagami "Si al equipo de este enano le faltan miembros, entonces…"
—Estás de suerte, niño, porque la gran Yagami Reina se unirá a tu equipo —anunció "Ulvida" apuntándose a sí misma.
—¡¿Qué?! —preguntaron todos los presentes sorprendidos, menos Rococo y Aki que ahora hacían flexiones de brazos.
—Pues me uniré a tu equipo y seré la delantera estrella —reiteró la ex-miembro de Génesis.
—¿Pero Yagami, qué vas a hacer con tu lugar en el Sun Garden? —interrogó Fumiko.
—Tu lugar en la banca, porque nunca serás delantera titular —acotó Maki.
—¡No me importa! —exclamó Yagami—. Entramos en éste torneo para jugar y aunque tenga que cambiarme de equipo, yo jugaré.
—¿Qué opinas, capitán? —cuestionó Tobitaka mirando a Tachimukai—. ¿La dejarás unirse?
—Bueno… —dijo Tachimukai un poco dudoso—… recuerdo que ella jugaba bien.
—¡Entonces está decidido! —volvió a gritar Yagami—. Ahora vamos a donde está tu equipo.
Y con esto, Tobitaka, Tachimukai, Yagami, Fumiko y Maki se retiraron del lugar. Natsumi seguía confundida, Haruna seguía boquiabierta y Fuyuka había sacado un segundo sándwich dado a que Rococo le había comprado dos. Por su parte, Aki había logrado invocar una gran mano color verde. Parece que el entrenamiento empezaba a mostrar sus frutos… ¡Que rápido y conveniente!
Fin.
¡Y se acaba otro divertido capítulo! Estoy como una máquina y debo actualizar todo lo que pueda antes de que llegue Marzo y tenga nuevamente seis meses de inactividad… ¡Pero por ahora a escribir!
¿Qué puedo decirles del capítulo? Bueno, me reí mucho escribiéndolo y espero que ustedes se hayan reído leyéndolo.
Para los fans de Kii Fumiko, aunque todavía no conozco a ninguno pero estoy segura de que tiene más fans que Shishido… ¡Por fin habló, yay! Igual prefiero a Shinobu.
Ahora preguntas para la reflexión.
¿Por qué el equipaje de Rococo era una roca?
¿Cómo metió el neumático adentro de la roca?
¿Sein y Guel volverán a aparecer?
¿Los consejos de Nagumo ayudarán a Midorikawa o será peor?
¿De qué eran los sándwiches de Fuyuka?
¿Por qué Tobitaka nunca salió de Secundaria?
¿Podrá Rococo convertir a Aki en la mejor portera femenina de todos los tiempos?
¿Cómo reaccionarán Rika y Touko cuando Yagami llegue al equipo?
¿Cómo reaccionará el Sun Garden cuando se enteren de que Yagami se fue?
Todas, alguna o ninguna de estas preguntas tal vez sea respondida en algún otro capítulo de Todos aman a Aki.
¡Gracias a todos mis fieles seguidores por sus reviews!
Y… ésta vez no hay spoiler.
¿Reviews para ésta máquina de autora?
