Por motivos ajenos a mi voluntad no pude actualizar antes... :P


DESDE QUE VOLVISTE DEL INFIERNO

(La mirada de Sam)

"After School Special"

Me siento bien, fuerte. Si consigo mantener este nivel quizás tenga una oportunidad frente a Lilith. Ya no dudo, no, no lo hago. Sólo se lo oculto a Dean porque sé cómo piensa sobre todo esto de trabajar con Rubi. No porque esté mal (claro que está mal, pero es necesario) sino porque sé que él no lo admitiría nunca.

Tanto Castiel como Uriel dijeron que acabarían conmigo si me pasaba. Es imposible que no sepan lo que hago, son ángeles, lo saben. Si no me detienen es porque lo entienden o porque hago lo que quieren que haga.

Me molesta la desconfianza de Dean, me duele tener que mentirle y entrar en esa espiral de falsedades que por unos meses mantuvimos apartada de nosotros. Ojalá no tuviera que hacerlo, ojalá hubiese otra forma.

No puedo mentirme a mí mismo, pero la venganza no es lo único que me mueve. Por supuesto que quiero a Lilith muerta. Cada vez que recuerdo el cuerpo de mi hermano, destrozado, desgarrado entre mis brazos, por mí. ¿Por qué tuvo que sacrificarse por mí?

La encontraré, estaré preparado y acabaré con ella. Y no será solo venganza, cuando la mate no podrá romper más sellos, detendremos el apocalipsis y entonces dejaremos todo esto. Le demostraré a Dean que podemos vivir una vida normal y que puede ser feliz a pesar de todo.


El Instituto Truman, el "hogar" de "Los Bombarderos". Sam Winchester recorrió los pasillos con un poco de añoranza. Había olvidado el sitio, a fin de cuentas sólo estuvo un mes hacía más de doce años. Pero al volver todos los recuerdos de los amigos, los enemigos, los profesores, también regresaron.

Le costó, pero se integró, sin secundar ninguna pandilla, eligiendo a sus propios amigos. Siempre pensó que Dean también se había divertido allí, pero su hermano no quería saber nada de ese sitio.

Allí fue la primera vez que se planteó en serio dejar la caza, estudiar una carrera y dedicarse a algo distinto. Si lo hubiese hecho, si Dean también hubiese dejado la caza…

Tenían un trabajo, un espíritu furioso que se ensañaba con los matones y los populares a través de los cerebritos y los frikis. Le dolió descubrir el nombre del posible fantasma. Barry Cook. Ese chico fue su amigo, era un buen muchacho, pero tenía motivos para estar furioso, su vida acabó trágicamente al no poder soportar las burlas de chavales como los que habían sufrido su venganza.

Quemar sus huesos como había hecho cientos de veces con otros, fue especialmente duro. Si Sam Winchester hubiese sido un chico normal, que iba a ese colegio, habría podido hacer algo, estar al lado de su amigo. Posiblemente fue el único amigo que Barry tuvo.

- ¿Estás bien? – Dean interrumpió el hilo de sus pensamientos, preocupado. Sam no podía dejar de culparse o culpar a su padre. Podía haber hecho algo más - ¡Has leído el informe del forense igual que yo!... ¡El instituto era un infierno para él! Sus padres se separaron y el quiso huir. Es trágico, pero no es culpa tuya… Si te soy sincero me alegra irme, yo odiaba ese instituto.

- No todo fue malo - ¿En serio? Sam no esperaba esa confesión.

- ¿Cómo puedes decir eso con lo que te pasó?

Sí vale que tuvo problemas con uno de esos chavales cuyo único interés era amargar la vida de todo el que estuviera alrededor, pero también tuvo amigos. Y cuando se enfrentó al matón se ganó el respeto de los demás chicos. Además, estaba el profesor Wyatt, aquel hombre le vio de verdad, llegó a ver cómo era y le hizo plantearse que podía tener otra vida.

Si no hubiese ido a saludarlo, se habrían marchado de allí sin terminar el trabajo. Porque sí que conoció al fantasma. De hecho la venganza que el espíritu llevó a cabo en ese instituto guardaba relación con él.

Sam humilló a ese chico, porque éste se empeñaba en humillar a todo el que consideraba más débil. Aunque Dirk McGregor fuese un matón, y mereciese una lección, tampoco nadie le ayudó cuando lo necesitaba. Murió odiando al mundo y su espíritu se dedicó a tomarse revancha en todos esos alumnos populares que aplaudían sus gamberradas y cuando le devolvieron la moneda le dieron la espalda.

Consiguieron dar con los únicos restos que quedaban de él y los quemaron. Y el Winchester más joven puedo ir a dar las gracias al profesor que le hizo plantearse la posibilidad de tener algo más que el deber de acabar con todo ente sobrenatural que se cruzase en su camino.

La carretera se extendía ante el Impala, monótona, recta, ya no había hielo en los arcenes y la primavera se anunciaba en los árboles que mostraban los primeros brotes tras la temporada invernal.

Dean conducía en silencio, incluso había bajado el volumen de la radio al creer que Sam dormía. A veces le echaba una mirada de reojo y volvía a fijar la vista en la carretera.

El copiloto no dormía, sólo se mantenía reclinado en el asiento con los ojos cerrados. En su cabeza repasaba una y otra vez el caso. Recordaba a Barry y a Dirk, y aunque Dean tenía razón no podía dejar de preguntarse qué hubiese pasado si se hubiese quedado solo un poco más.

Su encuentro con el profesor Wyatt le había removido viejas heridas. El docente era feliz con su trabajo, disfrutaba de ello y a pesar del tiempo transcurrido y del poco tiempo que estuvo en su clase, le recordaba "¡Winchester! Sí, claro, tú escribiste una historia de miedo".

Las palabras del maestro resonaban en su cabeza cientos de millas más tarde "¿Eres feliz Sam?", suspiró y se incorporó, era su turno de conducir. Intercambió su asiento con su hermano que cayó rendido en unos segundos.

Ni media hora después Dean comenzó a gemir y retorcerse en el asiento. Sam frunció el ceño y miró hacia el frente. No, no era feliz. Pero lo sería. Cuando matase a Lilith.

Continuará...