¡Hola chicos! Capítulo 13 a la velocidad de la luz :D espero que con este sean felices y no esté triste el 90% de la población.

Agradecimientos:

-A mi beta, Danny Lerman, que se ha tomado todas las molestias de dejar este escrito más presentable y entendible, además de que no le importa acompañarme en mis insómnicos días.

-Bekwo, que ha hecho la genial portada de este fanfiction.

-Y a Pao Lady of War, que dibujó un precioso fanart que pueden encontrar en mi perfil.

Gracias a todos. No imaginan lo feliz que me hacen.


Capítulo 13

Confesiones de un eterno romance no planificado

Parte I

Lo único que se escuchaba era el ruido de los cubiertos golpear con la loza y los pasos de Gerda ayudando a la chica que servía la comida en la mesa. Elsa tenía la vista fija en su plato, con mayor exactitud, en el puré de patatas adornado con salsa, mientras sostenía sin fuerza un tenedor y cuchillo para cortar carne. Seguía pensando en Anna.

Los días no fueron los mismos luego de que la pelirroja había perdido el control, no es que su relación empeorara, de hecho, era todo lo contrario. Elsa estaba inusualmente amable con ella y con sus amigos, incluso había empezado a hablar más con Jane fuera del club de Ciencias. Ese día algo se había roto y, al mismo tiempo, algo había sanado. Aun sentía ese peso ahogándola cada vez que recordaba a Anna maltrecha, triste y sin vida, pero le alegraba, de cierta forma, que la chica se abriera un poco, del mismo modo que le hubiera gustado hacerlo con ella. Pero para Elsa no era tan fácil sólo contar su vida, y menos a Anna que lograba llevarse más que recuerdos y anécdotas, era un imán que también empezaba a atraer todo de vuelta.

—El sábado asistiremos a una fiesta en la mansión Smith.

Rapunzel se tensó en su asiento. Elsa levantó la vista y enfocó a su padre, era la primera vez que cenaban todos juntos desde hace dos meses, y la primera plática que se le ocurría era esa, conocer a la familia de John Smith, el prometido no oficial de su hermana.

—Suena grandioso —Rapunzel forzó una sonrisa y siguió comiendo.

—Elsa, ¿sabes que los Smith son fundadores de una de las cadenas hoteleras más grandes de toda Noruega?

Elsa casi gimió cuando su padre la integró a la charla, ella no quería saber nada de eso. Por todo, sólo negó con la cabeza y se metió a la boca un poco de carne para no tener que contestar algo con palabras.

—Conocerás a John —Gothel, su madrastra, habló con tono ligero—. Rapunzel y él han hecho una gran amistad, si no la conociera diría que es amor a primera vista.

Rapunzel quiso golpear su cabeza con la mesa, en cambio, amplió su sonrisa y miró a Elsa con súplica. Elsa estaba empezando a entrar en pánico, ahora fue cuando recordó porque odiaba cuando a su familia se le ocurrían esas ridículas cenas. Empezaba a extrañar la cena en su habitación o en la cocina con su hermana.

—Es… ¿un baile? —preguntó, irguiéndose en su asiento y fingiendo la mejor de sus voces profesionales.

—Por supuesto, es mejor que escojan un lindo vestido. Casualmente, John tiene un hermano de tu edad, Elsa —Gothel siguió parloteando acerca de lo apuestos que eran los dos jóvenes y lo ricos que llegarían a ser.

Ella sólo quería vomitar en ese instante y acompañar a su hermana en su dolor. No quería ir a la fiesta, mucho menos si se trataba de un baile con personas estúpidas y huecas como Gothel, estaba empezando a hartarse de todo eso. Y ahora que sabía que había un Smith de su edad… Morir, podía fingir su muerte ese sábado, porque estaba segura que no quería aguantar a un chico intentando agradarle sólo porque sus padres se lo pidieron.

El bolsillo de su suéter azul vibró. Elsa dio un brinquito y abrió los ojos asustada. Todos la miraron con interrogación, Gerda escondió una sonrisa dándose la vuelta para retirarse, sólo después de que le guiñara un ojo con complicidad. Elsa no sabía de qué se trató todo eso. ¡Su celular nunca sonaba o vibraba! No cuando su padre y Rapunzel estaban frente a ella, comiendo, porque estaba bastante segura que eran las únicas personas en el mundo que la llamaban.

—Perdón, tuve un pequeño dolor en el pecho —se disculpó.

—¿Estás bien? ¿Necesitas algo? —Su padre inquirió sin prestarle mucha atención.

—No, no, estoy perfectamente bien.

Su mano izquierda apretó el celular, con la otra mano tomó su copa de agua y bebió hasta el fondo. A continuación miró a su alrededor, frente a ella estaba Rapunzel, a un lado de esta, dos sillas separada, estaba Gothel, y en la cabeza de la mesa estaba su padre. Nadie estaba cerca de ella y nadie la estaba viendo, todos estaban enfrascados en su comida otra vez.

Bajó la vista con disimulo y dibujó el patrón de desbloqueo de su celular. En la pantalla se mostraba un cuadrado con un número desconocido. Se trataba de un texto del servicio de mensajería. Elsa se encontró tragando saliva sin saber por qué, nerviosa, su cerebro estaba marchando a toda velocidad mucho antes de que tocara la pantalla táctil para leer el mensaje.

-Hey, vas a matarme seguramente, pero no tenía tu número y terminé pidiéndoselo a Gerda. No me odies, ella es la única culpable. Anna.

Elsa parpadeó varias veces antes de entender todo. Gerda se había ido, ¿cómo conocía a Anna? ¿Qué cosas le había dicho Gerda a Anna además de proporcionarle su número de celular? Se sintió más fría que de costumbre, respiró profundo y se acomodó en su lugar, tratando de pensar en qué contestarle a Anna.

"Espera, ¿le vas a contestar? Por supuesto, ella te ha enviado un mensaje. ¿Estas cosas no deben ser recíprocas? Cuando Rapunzel te envía un mensaje no la ignoras y ya, ¿qué diferencia hay con Anna?". Pensó seriamente. "Que ella es Anna, por supuesto".

Su celular vibró de nuevo, su corazón dio un salto pensando que tal vez era Anna llamando su atención por estar tardando en contestar algo simple. Su vista bajó de nuevo a su celular. No era Anna, era Rapunzel.

-Entonces… ¿quién es esta persona?

Su hermana levantó las cejas con diversión un par de veces. Elsa le negó con la cabeza enseguida. Ella no estaría contándole nada a esa chica. Rapunzel volvió a hundirse en su celular, aprovechando que sus padres hablaban acerca de un viaje de negocios hacia América.

-Oh, vamos Elsa, alguien tiene tu número y por eso estás infartada. ¿Acosador? ¡En qué base están! Es broma, es broma.

Elsa reprimió la mirada hosca que le iba a dirigir a su hermana cuando leyó eso y en cambio le sonrió con sarcástica dulzura. Su padre la estaba mirando.

"Contéstale a Anna, idiota. Olvida a Rapunzel". Cuando su papá se sirvió más comida y Gothel empezó a contarle acerca de los servicios del spa al que había ido esa semana, Elsa aprovechó el momento y digitó con rapidez la contestación a la pelirroja. Rapunzel había empezado a darle golpecitos en el tobillo bajo la mesa.

-Gerda me vende al mejor postor casi siempre, está perdonada. Elsa.

Quería preguntarle cómo la conocía, pero por el momento era mejor dejar las cosas como estaban y no seguir con eso de los mensajes o su papá las descubriría en cualquier instante. Otro mensaje de Rapunzel.

-Se trata de Anna, ¿no es así? ¡Bingo!

-Se trata de que ahora nadie me respeta. ¡Bingo!

Las dos hermanas sonrieron y siguieron comiendo. De nuevo el celular vibrando, Elsa empezaba a ponerse nerviosa, no estaba segura si le gustaba eso de la mensajería ahora que lo había probado en todo su esplendor con varias personas a la vez.

-Iré al centro comercial con mi hermano, mañana, tienes que probar los helados de la familia de Olaf. No te atrevas a negarte, Storm. :( Por favor. Anna

Casi se echó a reír ante la extraña invitación de la pelirroja, la estaba invitando, ¿no es así? Espera, ¡la estaba invitando! Miró con alarma a su hermana, esta le estaba sonriendo con burla de nuevo. Al menos esta vez ambas caerían. Elsa se encargaría de eso. ¿Acaso Anna había mencionado que iría con su hermano?

-¿Hay otra opción, señorita Summers? Estaré ahí, descuida. Elsa.

-¡Yay! No te arrepentirás ;). Anna.

A Elsa le gustaba que Anna pusiera los emoticones, la hacía sentir como si la chica estuviera a su lado moviéndose y haciendo muecas como cada mañana.

-Eso espero. Tengo un bufete de abogados a mi servicio, supongo que tarde o temprano tendrías que saberlo. Elsa.

-¿Eso es una amenaza? Anna.

-Tómalo como quieras ;) Elsa.

-Ahora me suena a un reto. Me gustan los retos. Anna.

Elsa guardó su celular y sonrió para sí misma. Ahora seguía el plan. Su buen humor aumentó significativamente, sobre todo cuando de la plática se coló que su padre saldría mañana temprano con Gothel.

—Quiero comprarme un vestido nuevo —Soltó—. Para el baile.

Gothel aplaudió y Rapunzel hizo una mueca de no entender.

—¿Quieres que llame a Henry, mi diseñador? Él puede venir mañana mismo con algunas prendas que te encantarán, Elsa —su madrastra aconsejó.

Pero ella sólo buscaba un pretexto para ir al centro comercial sin que los guardias sospecharan y así no las siguieran mañana. Sobre todo mañana que ella no tenía clase en plena semana por ser un día feriado.

—No, no, pensaba ir al centro comercial. Gerda me ha dado un catálogo que ha llegado por correo y la tienda está ahí, me ha gustado uno en especial —La cara de Rapunzel se ensanchaba en una risotada de "mentira, mentira, pequeña mentirosa". Elsa siguió hablando—. Así que mañana iré, Rapunzel estará gustosa de acompañarme, ¿no es así?

—¡Por supuesto! Puedo aprovechar para comprarme uno. Apuesto a que la tienda que menciona Elsa tiene muchos vestidos lindos.

—No imaginas —pateó a Rapunzel para que no fuera tan obvia.

—Bien, suenan emocionadas —su padre sonrió con un poco de orgullo—. Me alegra, se van a divertir en la fiesta.

—No podemos esperar más —dijeron ambas hermanas con un suspiro de frustración bien actuado y moldeado a felicidad.

()()()()()()()

Rapunzel estaba cantando a todo pulmón una canción de su grupo favorito que se transmitía en la radio local. Elsa miraba por la ventanilla mientras se iban acercando al centro comercial de Arendelle. Estaba nerviosa. Rapunzel no sabía que Eugene estaría ahí, así que rogaba a los cielos para que no huyera cuando se vieran con Anna y él. Sabía que lo que estaba haciendo era muy peligroso, pero también sabía que no se perdonaría que Rapunzel no hiciera nada para restaurar al menos su amistad con el chico. Sólo eso quería, que se sintiera en paz consigo misma.

Cuando bajaron del automóvil y salieron del estacionamiento para entrar al lugar, Elsa tomó del brazo a su hermana fuertemente, gesto que extrañó a Rapunzel pero no hizo nada para liberarse. Era una medida de seguridad contra huidas. Elsa incluso pensaba usar su poder si era necesario.

—¿Así que mentiste, me involucraste y me hiciste conducir hasta aquí solo por Anna?

Eso no estaba del todo alejado a la realidad, pero no iba a responder afirmativamente como si eso fuera lo más natural del mundo.

—¿Qué pasa contigo? Creí que querías que mi vida fuera más… libre.

—Haré el mal trío.

—No estoy en una cita con Anna, Rapunzel.

—No, por supuesto que no. ¿Cómo le llamas entonces?

Pararon en seco. Las dos se miraron a los ojos. Rapunzel sonrió y Elsa la miró con incredulidad.

—Ella es… ¿Mi amiga?

La palabra sonó rara en sus oídos, al parecer, también había sonado extraño en los de su hermana, pues ambas se quedaron expectantes a que todo encajara. Elsa nunca había tenido una amiga, estaba claro que Rapunzel lo era, pero ella también era su hermana. No contaba exacta y estrictamente como amiga en todo el sentido de la palabra. A Elsa le gustaba cómo sonaba la definición que le había otorgado a la pelirroja, sin embargo, aun podía sentir un extraño vacío dentro de todo el simbolismo.

No dijeron más, subieron las escaleras eléctricas hacia el lugar en donde había quedado con Anna. El lugar estaba repleto de gente, y para cuando entraron al establecimiento Elsa empezó a buscar entre todos alguna cabellera pelirroja. La encontró en una mesa justo al final, sentada en un sillón azul bastante largo. Al lado de ella, a unos metros, una rockola reproducía una canción de los 70's. Anna estaba sosteniendo un batido de fresa mientras hablaba a la persona que estaba frente a ella. Elsa supo que se trataba de su hermano a pesar de que solo había visto su espalda.

—He visto a Anna, sígueme —Rapunzel no le prestaba mucha atención, estaba maravillada con los muñecos de nieve que colgaban del techo.

Ambas caminaron y justo cuando estaban cerca de la otra pareja, Anna levantó la vista y sonrió ampliamente cuando la reconoció. Le hizo un gesto con la mano para que se acercaran.

Entonces Eugene volteó, Rapunzel regresó a la vida y Elsa se quedó colgando de un hilo cuando ambos chicos se miraron sorprendidos. Ni siquiera podían hablar, y Anna solo intercalaba la mirada entre los tres mientras sentía que estaba perdiéndose de algo sumamente importante.

—Así que… ¡Hola! Él es mi hermano Eugene, Elsa. Debes haber hablado una vez con él. Bueno, él en persona ahora—Anna dio un empujoncito a su hermano—. Te juro que no suele ser tan tonto.

Eugene carraspeó y miró por primera vez a Elsa. Ella sólo le brindó media sonrisa, empezándose a sentir horriblemente culpable.

—Ella es mi hermana, Rapunzel. Te he hablado un poco de ella.

—¿Sólo un poco? —Rapunzel apretó su brazo, más de lo que Elsa hubiera querido. ¡Ella se estaba vengando!

—Mucho, realmente me ha hablado mucho de ti —corrigió Anna cuando notó cierta cara de dolor en la normalmente cara de póker de Elsa—. ¿Por qué no se sientan entonces? Hay suficiente espacio.

Cuando Elsa hizo el ademán de irse a sentar junto a Anna, Rapunzel le envió una mirada de "no te atrevas", gesto que ignoró con cara de pánico y la hizo sentarse bruscamente al lado de su pelirroja amiga, quien se rió cuando sintió gran parte de su peso sobre ella.

—Oh, perdón, perdón. Te he lastimado —se disculpó con Anna, pues la había aplastado cuando calculó mal al sentarse.

—No, no, qué va —Anna miró a todos con felicidad. Para ella era todo perfecto, excepto por las caras largas de los dos chicos mayores que tenía frente a ella—. ¡Estamos completos! Creí que sólo vendría Elsa, pero ahora que estamos cuatro no estaría mal ir al cine ahora que he conseguido entradas dobles. ¿Qué les parece?

Rapunzel se cruzó de brazos y recargó la espalda en el sillón.

—Sí, Elsa, ¿qué te parece?

Estaba muerta.

—¿Qué quieres ver? —desvió la mirada a Anna. Ahora sólo quería verla a ella y a nadie más.

—¡Oh, oh! Me encantan las animadas, podemos ver alguna. Aunque Eugene realmente es un ogro aguafiestas que no quiere ver nada de eso —Anna hizo un mohín.

—Puedo entrar contigo —Elsa habló sin pensar, aun mirándola—. Podemos hacer lo que quieras hoy. Estaré contigo todo el día —Sabía que se estaba hundiendo sola cada vez que decía una oración y Anna abría los ojos más y más. Sabía que se estaba hundiendo aún más cuando Rapunzel puso esa cara de furia que no le agradaba ni un poquito—. Estoy segura que a Rapunzel no le importará ver una película con Eugene. Le gustan las de terror.

La mesa dio un brinquito, junto con todo el contenido que tenía encima. Un poco del batido de Anna cayó en la superficie y la pelirroja abrió la boca ligeramente sin entender que había pasado, hasta que se dio cuenta que la hermana de Elsa tenía las manos en el borde de la mesa y sonreía extrañamente a la rubia.

—¡Bien! —Rapunzel dijo—. Ya entendí, completamente, entonces… Ustedes entran a ver una animada, tu hermano y yo vemos otra, Anna. No hay que desperdiciar los boletos —Elsa levantó una ceja, creyendo que había enloquecido por completo—. Oye, debes saber que Elsa tiene que elegir un bonito vestido para una fiesta el sábado, ¿por qué no la ayudas a escogerlo? Estoy segura que podrás con todo el peso de verla elegir millones de vestidos y luego probárselos.

Tanto ella como Anna abrieron la boca pero no salió nada de ellas. Elsa había olvidado por completo ese detalle. No, no, no, necesitaba a Rapunzel para eso, no a Anna. ¿Dónde exactamente paraba el tren?

—Sí, bueno, habíamos quedado en que…

—¡Tengo el mío, hermanita! Tienen todo el día, ya sabes… —Rapunzel le guiñó un ojo y acto seguido tomó de la mano a Eugene que seguía aturdido con todo y lo haló hacia ella. Cinco segundos después las habían dejado solas.

—Eso fue de lo más extraño —Anna dijo. Y Elsa estaba segura que si ella había dicho eso, entonces definitivamente lo era.

()()()()()()()

Había ido al cine exactamente cinco veces en su vida. Todas esas veces con Rapunzel. Elsa no era conocedora de grandes cosas, su vida se había reducido a vivir lejos de las grandes masas de gente y, por lo tanto, fuera de la gran diversión que una ciudad medianamente respetable y próspera podría brindar a la juventud. En dos años, Elsa se pudo poner al corriente de la vida "normal" de un adolescente gracias a su hermana, ya que vivir con su abuela no había sido la experiencia más refrescante en ese sentido. Su experiencia en el colegio para señoritas no fue de lo más atrayente tampoco, convivir con las religiosas sólo había hecho que su carácter se tornara más agrio y tímido, de lo cual era culpable, porque nunca quizo hacer amistades. No era de su interés en lo absoluto, teniendo en cuenta las circunstancias en las que se encontraba, no podía detenerse a pensar en esas cosas, hasta que conoció a su hermanastra y Anna llegó a su vida.

Anna y ella observaban los carteles de las películas. La primera con más interés. Elsa sólo podía pensar en ese momento lo que le esperaba al llegar a su casa. Si todo salía mal, Rapunzel la odiaría por mucho tiempo y le recriminaría su acción el resto de su vida; si todo salía bien, la seguiría odiando pero al menos habría logrado un avance en la relación tormentosa que sostenía con Eugene. De cualquier modo, no podría esperar una gloriosa noche ese día. Al menos, tenía a Anna para distraerla antes de que el tornado se llevara todo.

—¿Estás bien? —Anna preguntó—. Pareces distraída. Realmente no tenemos que entrar si no quieres.

—Quiero entrar, sólo pensaba.

—Siempre estás pensando.

Anna le sonrió. A Elsa le produjo un hormigueo en las manos ese gesto. No estaba segura si la pelirroja sabía lo que ocurrió entre su hermano y Rapunzel, parecía no ser consciente, pero ella también estaba actuando como si no supiera, así que estaba en un dilema si hablar de eso con ella o no. Optó por callarse, pues una cosa la llevaría a otra y realmente no quería mencionar el tema de la rivalidad entre sus familias. Del odio de su padre hacia ellos.

—¿Cómo entrenar a tu dragón 2?

—Suena bien —contestó. Todo sonaba bien, de hecho.

La función iniciaba en treinta minutos, así que decidieron ir por golosinas y palomitas de maíz. Elsa permaneció en silencio, mientras esperaban en la enorme fila que se había creado por un problema con el sistema para cobrar. Anna la miraba de reojo mientras se movía con nerviosismo a su lado.

—Ahora a ti te sucede algo.

—¿Qué? No, estoy perfectamente bien —dijo, Elsa asintió y se hundió de nuevo en sus pensamientos.

—Me alegra que hayas venido. Realmente esperaba una negación de tu parte porque, después de todo, no hemos tenido un buen comienzo y tu relación con las personas es un poco lejana así que… Espera, no es que esté diciendo que seas una completa antisocial. ¡Me alegra que podamos estar juntas! Me alegra poder… estar contigo.

Elsa, que hasta ese momento no le había prestado mucha atención a su compañera, levantó la vista y se hundió en los ojos azules de Anna, como buscando una traducción a todo lo que dijo. Dejó escapar un suspiro cansado. Estaba ahí, con ella, luego podía preocuparse por su muerte prematura. Ahora solo tenía que disfrutar el tiempo que tenía con Anna.

—Perdón, Anna —se sobó el puente de su nariz—. He tenido mucho en la cabeza últimamente, ya estoy sintonizando, creo. También me alegra estar aquí contigo.

Anna abrió los ojos con felicidad.

—¿En serio?

—Por supuesto. ¿Qué más podría pedir? Día feriado, una película, chocolates… —"Tú".

"¿Tú?¿Qué carajo, Elsa?".

—¿Compraremos chocolates?

—Eso es seguro. Puedes enamorarme con ellos —se arrepintió enseguida de sus palabras. Definitivamente no estaba pensando coherentemente en ese momento.

—Oh… Creí que no te gustaban. ¿Recuerdas el primer día? Negaste la barra que te ofrecía.

Elsa parpadeó, recordando vagamente lo fría que había sido con Anna ese día.

—Eso era porque estaba de perra fascista.

Anna soltó una carcajada.

—Eso tiene sentido ahora.

La función no había comenzado cuando entraron a la sala. Para su sorpresa, no había mucha gente. Sólo un par de familias con niños que se habían sentado muy lejos de ellas. Anna escogió un lugar cómodo, lo suficiente como para que sus cuellos no terminaran en mal estado después de la película. Elsa se siguió preguntando qué estaría haciendo su hermana en ese momento, hasta que Anna le dio un apretón en la mano. Sólo fue un instante.

—Deja de pensar un rato —fue lo que le dijo.

¿Desde cuándo estaba siendo demasiado obvia para Anna?

—Claro, claro.

Hace varios minutos que la película había iniciado y ella seguía divagando. Sus ojos buscaron a Anna en la oscuridad, sostenía con fuerza el cubo de palomitas de maíz y sonreía a la pantalla. Anna comía un puñado y a continuación mordía la barra de chocolate que le había comprado como pago a la que se negó el primer día. Elsa no sabía cómo Anna podía comer tanto, se lo preguntaba cada vez que la veía en los almuerzos y le resultaba imposible creer que comiera la misma cantidad que Olaf o Kristoff. Lo que le resultaba aún más imposible era que se conservara en un estado saludable, supuso que tenía que ver con que bailaba y hacía deporte.

Las imágenes de Anna saltando y actuando el baile llenaron su mente. Quería poner fin a los pensamientos de Rapunzel, pero definitivamente no quería pensar en una pelirroja moviéndose por todos lados con maestría, acercándose a ella y luego… Sus ojos viajaron a los labios de la chica. Estaba segura que tenía un poco de chocolate en ellos. Elsa se lamió los labios por reflejo, como si con eso la mancha de Anna fuera a desaparecer.

"Puede desaparecer".

Su espalda se comprimió por completo en el respaldo de la silla y su estómago se contrajo sin creer lo que había pensado. Era el chocolate, era el chocolate, la soda y las palomitas de maíz los que estaban haciendo efecto en ella. El azúcar la alteraba, estaba segura. Dejó escapar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. Anna volteó hacia ella y le sonrió en la oscuridad. Le devolvió el gesto sin saber qué más hacer.

Intentó respirar profundo, tal y como su abuela le había enseñado cada vez que se alteraba más de lo debido. Sabía que la temperatura estaba bajando por su culpa y ahora temía que empezara a nevar y la gente no se creyera que eran los efectos del inexistente 3D.

Anna notó que algo pasaba con Elsa. Dejó en la butaca vacía el cubo de las palomitas de maíz y, mucho antes de que la rubia pudiera evitarlo, tomó su mano. Elsa la miró aterrada pero no hizo nada cuando empezó a despojarla de su guante izquierdo. Nunca nadie se había atrevido a hacer eso, pero era Anna y ella se atrevía a todo.

—Tienes que relajarte. Si sigues así vas a hacer una mini nevada arriba de ti, así que sólo ve la película y olvida todo un rato, ¿vale? Ella no te va a odiar —Anna no la estaba mirando, pero sin duda alguna estaba prestándole atención. Elsa estuvo a punto de creer que Anna estaba revisando en sus pensamientos—. Eugene no es un tonto con las chicas; aunque, si hubiera sabido que pensabas dejarlo en una cita a ciegas con tu hermana, él se habría vestido mejor.

Elsa parpadeó observando como Anna curvaba los labios en una sonrisa. La pelirroja no tenía idea de lo que sucedía con Eugene y Rapunzel, estaba segura ahora.

—Es… No debí hacer eso. Sólo estaba pensando en mí, supongo.

Se estremeció cuando logró sacarle el guante y sus dedos desnudos tocaron la cálida mano de Anna. Ella siempre estaba así, y a Elsa no le pudo gustar más eso: el contraste de ambas y la unión de ellas mismas.

—¿Pensando en ti, a qué te refieres? Estás fría — Tragó cuando su mano fue envuelta por las palmas de la otra chica.

—Sí, fui algo egoísta. Quería… —"¿Hacerla de Celestina?"—. Supongo que sólo quería estar contigo un rato y…

Anna dejó de ver la película y se detuvo por completo en ella. A Elsa no le estaba gustando esa sonrisa maliciosa que se estaba formando en sus labios.

—¿Hiciste esto por mí?

—¿Qué? No, no me has dejado terminar —murmuró, empezándose a sonrojar. Agradeció mentalmente que estuvieran en penumbras.

—Oh, reina Elsa, no se hubiera molestado. Su majestad no tiene que enviar a mi hermano a su muerte para demostrarme su amor —Anna repitió el diálogo, deformado y exagerado, que ella una vez le había dicho—. No es correcto que sea tan temeraria solo para complacerme.

Una risa sincera salió de su garganta que hizo que la tensión se fuera por un instante, hasta que las palabras rodaron en su cerebro y empezaron a armar un significado inexistente en él. Anna siguió acariciando su mano, haciendo que la punta de sus dedos diera masajes en círculos directo en las palmas de Elsa. La sensación estaba empezándole a dar escalofríos.

Anna ni siquiera sabía por qué estaba haciendo eso. Mejor aún, no sabía por qué Elsa se estaba dejando hacer. De lo que estaba muy segura ahora era que estaba sintiéndose inusualmente acalorada; y la tentación de poner las manos frías de Elsa sobre ella empezaba a ser atrayente.

"Espera, ¿qué?".

Miró asustada a Elsa. La rubia no parecía haberse percatado de su sobresaltado, el masaje parecía haberla relajado en serio, pues tenía los hombros caídos y la espalda recargada en el respaldo de su silla. Incluso parecía atenta a la película. Anna se mordió el labio inferior y siguió los movimientos constantes en la palma de su compañera. Su mente siguió pensando a pesar de que intentaba detener todo ese torrente de imágenes que se apretujaban entre sí.

La película había quedado en el olvido para ella. Sus ojos viajaron a los largos dedos de Elsa, los mismos que interpretaban todas esas melodías que a ella le gustaban tanto, las mismas manos que la habían sostenido con fuerza aquel día en el que se había roto en el teatro, las mismas que la habían acariciado con aquella delicadeza y ternura que creyó improbable. Por todo, eran esas mismas palmas las que eran capaces de empezar a llenarla de calidez a pesar del frío natural y eterno que despedían.

Sonrió. Una sonrisa casi triunfante. ¿Cuántas personas habían tenido la dicha de hacer lo que ella estaba haciendo? Quizá nadie. Un regocijo explotó en su pecho. Ella estaba tocando a Elsa. No era un abrazo o un empujón cariñoso, ella realmente estaba ahí sintiendo las suaves manos de la rubia entre las suyas como si estuviera visitando el terreno más virgen en la faz de la tierra. El mismo que había sido ocultado desde siempre y ahora había despojado de sus ataduras.

Su estómago revoloteó cuando escuchó la risita de Elsa.

—Eso me hace cosquillas —dijo con la vista en la pantalla. Anna miró a lo que se refería la rubia. Había empezado a raspar suavemente con las uñas desde la punta de sus dedos hasta el inicio de su muñeca.

—Puedo parar.

—Sigue.

No era una orden, pero el tono de Elsa había sonado exigente y demasiado infantil para Anna, así que, completamente satisfecha de sí misma, siguió con la misma acción siendo completamente consciente que aquella chica no era la misma que había conocido semanas atrás. Esta era una Elsa diferente, más abierta, cariñosa, tierna, con ataques de ansiedad y manías complejas; que aun escondía cosas, pero que hacía lo posible por adaptarse a ella, por comprenderla, algo que nadie había hecho hasta entonces. Anna sentía que había hecho algo bueno por la rubia, no sabía qué, pero estaba ahí. Tampoco podía negar que Elsa había causado un alboroto en su vida. La había hecho cambiar en el buen sentido, ¿desde cuándo Anna Summers era una mujer de la mañana, después de todo? ¿O cuándo fue el momento en el que se volvió la chica más paciente del mundo como para aguantar a un ogro —Elsa— que fingía que el mundo le importaba muy poco?

¿Desde cuándo empezó a sentir ese cariño profundo y sin sentido por ella?

Anna bajó la vista, haciendo un apunte mental de todos sus pensamientos en las últimas semanas. Volvió los ojos hacia Elsa, y esta vez no le importó si la chica sabía que estaba observándola descaradamente. Ese día, llevaba una blusa azul cobalto de manga larga y una falda de color beige; el mismo peinado de siempre con una banda del mismo color que su blusa. Se rió al darse cuenta apenas, que la rubia tenía una relación seria con el azul.

—¿Qué es gracioso? —Elsa preguntó, de pronto mirándola con una ceja curvada.

Una repentina espontaneidad hizo que Anna enredara sus dedos con los de ella. La sensación eléctrica que recibió ante esto fue una prueba más de lo que venía sospechando con cautela desde hace un tiempo.

—Nada… —respondió y, a continuación, hizo un mohín—. Es sólo que apenas caí en cuenta de que tienes una relación muy seria con el color azul.

Elsa se miró la blusa y desvió la mirada de Anna. Su mano empezaba a quemarle, y no estaba muy segura si quería que el ardor se detuviera.

—Rapunzel dice que se me ve bien. Mejor que otros colores.

Anna ladeó la cabeza y ahora ambas se miraron a los ojos. Desconectada completamente de la realidad, quiso descubrir qué se escondía en esos dos pozos cobalto que tenía frente a ella, pero eso sólo hacía que se hundiera más y más en sus ojos; y después se sintiera completamente perdida en el mapa que se trazaba en ellos. Anna quería saberse ahí, estaba dispuesta a quedarse ahí.

—Creo que no podría haber un mejor color que te describa —fue lo que dijo—. Sin embargo, estoy bastante segura que podrías usar cualquiera y se te vería igual de perfecto —de eso estaba segura.

Elsa le regaló media sonrisa y, entonces, Anna supo que había ocurrido exactamente lo que se había estado repitiendo en sus sobresaltos histéricos. Había caído, caído completamente en ese eterno romance que no estaba en sus planes y ahora mismo se estaba odiando y sintiendo bastante patética y estúpida porque, para su mala suerte, la chica elegida por su absurdo corazón era la menos indicada en todo el planeta. Después de todo, ella estaba hablando de Elsa Storm.


Las reviews del capítulo anterior!

horrorRPG: muchas gracias! Sigue disfrutando de las actualizaciones.

kikicai94: cuando lo escribía no estaba taan triste. Luego lo releí y fue como "soy un monstruo" jaja.

Yui Tainaka: jaja ya lloran y aun no viene la parte dramática XD. Con este capítulo ha evolucionado notablemente la relación de nuestras protagonistas, además de que estaremos observando más los cambios de otros personajes, como Eugene y Rapunzel, claro. No indagagaré tanto en ellos porque no es el punto, pero dejaré en claro con el tiempo todo sobre su relación, ya que se estrecha mucho a la vida de Elsa y su relación con su padre. Poco a poco, ya veremos cómo sigue esto ;). Te cumplí, Elsanna por todos lados en este capítulo jaja. Un saludo~

freya-chan: gracias!

Gorgino: muchas gracias, estamos leyéndonos ;)

Y07: jajaja prometo que trataré de llevarlo todo con el menor dolor posible... Es mentira. Realmente no sé muy bien qué espera XD. Gracias por la review!

rustjacque12: gracias! me alegra que me sigas leyendo, hago con todo el cariño posible cada capítulo. Sigue disfrutando. Besos~

Bekwo: de nuevo te agradezco la portada, me encantó 3. Llegó la cita, de una extraña manera, pero llegó jaja y es la primera parte ;)

Eternally Paradox: gracias por leer!

Nava58: gracias por estar al pendiente de esta historia. es muy lindo que te tomes todo el tiempo para verificar si ya he actualizado. Soy muy mala escribiendo summarys y títulos, creo que ya lo han notado jaja. No sé resumir todo en una frase o párrafo, además de que no tengo planeado del todo las historias por lo tanto se me hace difícil hacer una sinopsis. Al menos me alegra que te hayas decidido leer "Ella es Anna", mis delirios nocturnos rindieron frutos XD. Un saludo!

Onidark16: gracias a ti por leer!

BrenBren: amo las vacaciones como no tienes idea jaja. Espero tener pronto el epílogo de "Ella es Anna", ahora mismo no sé qué hacer con él pero haré lo posible por escribir algo. Muchas gracias!

AlexNeko1189: la portada la hizo Bekwo, es hermosa 3 todos los dibujos que han hecho del fic lo son. Son increíbles. Gracias por los unicornios, pronto tendré mi propio establo jaja. Un saludo.

sakuradakota: aww, gracias por todas las palabras. Ten una buena semana y sigue disfrutando de las actualizaciones :)

alehtsediego: muchas gracias, me alegra que estés disfrutando los capítulos, en serio.

kyosuke29: jajaja Elsanna forever. También morí poquito con esa escena XD. Gracias!

Anónimo: desde ahora va a avanzar más rápido. Una se tenía que dar cuenta para que sucediera jaja. Muchas gracias por la review!

Ziu: gracias por las palabras! Sigue disfrutando.

Okisawa Hinari: jaja respira profundo y cuenta hasta diez. Ya va a pasar, ya va a pasar XD. Saludos!

Monovi: muchas gracias! Sé que en este capítulo su relación da un gran salto, pero no significa que ahora todo vaya de lo más rápido, así que lamento si este capítulo genera algunas confusiones. Es sólo que una de las dos se tenía que dar cuenta al fin :) por ahora todo será miel sobre hojuelas (creo), así que no se preocupes por el drama. Un saludo!

akaa-chan: wow, wow, me siento extramadamente feliz al haber logrado que inicies sesión por mi historia jaja. Hago lo que puedo con los personajes, sin embargo discúlpenme si en algún momento se desvían de lo que realmente son. Con suerte más y más escritores se animarán a escribir Elsanna en español, espero en verdad que eso suceda. Yo no planeo dejarlo en mucho tiempo, así que me seguirán viendo por estos lares. Gracias por todo!

Mashiiro kokoro: jaja muchas gracias por pasarte a leer. No les dejo mucho tiempo sin actualizaciones a menos que en serio esté muy ocupada, así que despreocupate. Aún sin besos, pero hay más momentos melosos, disfruta! :)


Gracias a todos chicos, cada vez son más lectores y estamos por llegar casi a las 10 mil visitas. Lloraré jaja. Abrazos~