¡Hola de nuevo!

Aquí les dejo el nuevo capítulo, ¡espero que lo disfruten!

Viejos recuerdos, nuevos rencores.

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En las afueras de Tokio.

-¿Acaso te enamoraste de ella? -no fue un reclamo, en realidad ninguno supo que había sido. Solo una pregunta que espera por respeta.

El castaño solo bajo la mirada y suspiro.

-Responde- le pidió casi en suplica.

Taiki no dijo nada

-¡Responde! -esta vez le exigió aun sabiendo que su respuesta podría herirlo. El necesitaba saberlo. "¿Acaso logro robarte el corazón? No entiendo… por Dios Taiki, por favor dime que no la amas, no de la forma en que yo lo hago. Debe ser un error. No me obligues a luchar contra ti por ella. No me obligues… porque lo hare"

El castaño levanto la vista y lo vio a los ojos ¿qué podía decirle? Estaba por pronunciar palabra cuando...

-¡Aahh! – se escucho un grito del piso superior

-¡Serena! -gritaron los tres.

El primero en llegar fue Taiki, ya que era el más cercano a las escaleras.

Entraron a la habitación, y encontraron a la rubia sentada en el suelo a un lado de la cama, con la vista baja y sujetando su cabeza con ambas manos.

Seiya y Yaten se quedaron estáticos, les asusto verla casi en el mismo estado en que la habían encontrado en su casa hace algunos días.

Taiki por su parte se acerco de inmediato, se arrodillo ante ella, tomo sus manos y la obligo a verlo.

-Tranquila, estoy aquí, todo estará bien – le murmuro y levantándola en brazos la recostó en la cama y la arropo cariñosamente

Serena se aferro a una de sus manos – por favor, por favor no te vallas, no quiero estar sola- le suplico entre lagrimas.

-Tranquila... me quedare contigo - le dijo mientras se despojaba de su saco y sus zapatos para después recostarse a un lado de la rubia, quien no dudo un segundo en refugiarse en sus brazos.

Yaten estaba anonadado por la acción de su hermano y la actitud de la chica, mientras que Seiya no soporto más aquella imagen, y salió de la habitación rumbo a la sala, donde comenzó a descargar toda su furia.

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En el templo Hikawa

Continuación del recuerdo

En el milenio de plata…

Quizás no lo recuerdas pero el es...

-Maryus - interrumpió a su padre – un sabio miembro del concilio... lo recuerdo- dijo sin dejar de ver fijamente al hombre frente a ella

-Me halaga y me sorprende que logre recordarme majestad... era usted muy pequeña-

-Sus ojos, jamás podría olvidar sus ojos, de alguna manera me resultan extrañamente familiares-

El sabio sonrió mientras tomaba la mano de Serenety y la besaba delicadamente.

Esa misma noche...

-¿A que ha venido? -le pregunto la reina a sus esposo mientras se preparaban para dormir – ¿por qué paso toda la tarde con Serenety? ¿Cuál es el motivo de su visita en esta ocasión?

-No lo sé amor- respondió sinceramente – pero en todo caso se lo preguntaremos mañana, antes de que se marche

En la habitación de la princesa...

-Luna ¿qué habitación de dieron al huésped?-

-la contigua, tu padre pensó que lo mas conveniente seria darle una de las mejores-

-Luna ¿tu lo viste en aquella ocasión cuando vino hace diez años?-

-En realidad no, solo tus padres y Artemis lo vieron ¿por qué?-

-Es solo que el recuerdo que tengo de el, es exactamente el mismo a como se ve hoy, me refiero a que no parece haber envejecido en absoluto -comento mientras entraba a la cama.

-Eso se debe a que siendo un sabio, su vida es mucho mas larga que la mayoría, pero no debe sorprendente, ya que tu, como descendiente de la luna, también posees un ciclo de vida muy prolongado. Serás como tu madre, que permanecen jóvenes por muchísimos años- le respondió con dulzura mientras la cobijaba-

-dime algo linda, ¿por qué no dejabas de verlo? parecías hipnotizada

-Son sus ojos Luna, me apeno decirlo frente a todo, pero he soñado con esa mirada, me provoca nostalgia, y cuando el esta a mi lado… no lo se, es como si una parte de mi me dijera que ese es mi sitio, junto a el, mientras que otra voz en mi interior me asegura que debo alejarme, pero no puedo…

La hermosa consejera no supo como interpretar aquellas palabras, sin embargo, pudo sentir que un sentimiento de angustia la invadía al escucharlas.

Fin del recuerdo

-Aquellas palabras fueron el inicio del fin - aseguro la hermosa consejera mientras sobaba sus sienes, como queriendo evitar el dolor de cabeza que aquellos recuerdos le traían.

-¿A qué te refieres? - pregunto la peliazul bastante intrigada

-No estoy segura, no sabría explicarlo, lo único que se, es que al día siguiente la tranquilidad del reino se predio por completo

Recuerdo

-Luna ¿dónde se encuentra Serenety?

-Hace unos minutos la vi en el jardín, conversando con el joven sabio

-¿Se ha ido?– pregunto la reina a su esposo quien entraba en esos momentos

-No, aun no, pero me dirijo a hablar con el, es solo que no lo encuentro ¿han visto a Serenety?

-En el jard... - ambas mujeres se vieron interrumpidas, ya que frente a ellos contemplaron la repentina aparición de un haz de luz

El rey se puso frente a su esposa en actitud defensiva

Aquella luz se convirtió en un anciano hombre de túnica blanca.

-Meyrak- murmuro el rey al reconocerlo.

Era el miembro del concilio que junto a Maryus había visitado el palacio hacia diez años.

A que se debe su...- trato de preguntar cortésmente, pero...

-¡El traidor esta aquí, debe proteger su reino, busca el cristal de plata!

¡Majestad! - entraron corriendo unos alterados guardias – algo ha pasado, encontraron al consejero Artemis y a Sailor Uranus inconscientes

Todas aquellas palabras entraron tan rápido por sus oídos, que no lograron captar su significado hasta que...

-¡La princesa ha desaparecido!

Fin del recuerdo

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A las afueras de Tokio.

-Ya no quiero - murmuraba entre sollozos – ya no quiero recordar, ya no quiero que me duela, no quiero llorar Taiki... ya no…

-Tranquila - trataba de calmarla mientras acariciaba su cabello – se que es difícil, pero debes ser fuerte

¿Para qué? No tengo nada... él lo destruyo todo

Debes ser fuerte porque debes enfrentarlo una vez más. Debes hacerlo pagar por todo tu dolor, solo así lograras continuar

-Pero... - la rubia no dejaba de llorar. Sabía que si amigo tenia razón, lo sabia, pero el dolor no parecía dejarla. Los recuerdos la atormentaban constantemente.

-Hagamos un trato- le propuso el castaño – esta noche llora cuanto quieras, desahógate, saca todo ese dolor de tu cuerpo, llora hasta tu ultima lagrima, para que a partir de mañana, no tengas que volver a hacerlo. Mañana serás fuerte y no dejaras que "el" te siga atormentando. Yo estaré contigo en todo momento

Serena no dijo nada, solo siguió llorando entre los brazos de Taiki, convenciéndose a sí misma de que él tenía razón. Ya había llorado suficiente

Era verdad. Debía ser fuerte, debía hacer comprender a su ser entero que "el" mintió en todo momento, que no era mas que... si... un nuevo enemigo, eso era, un enemigo a quien debía destruir... y por primera vez entre todas las batallas que hasta ahora había tenido, entre tantos adversarios, por primera vez... disfrutaría haciendo pedazos a este.

En la planta baja.

-¡Seiya tranquilízate!- le exigía Yaten a su hermano

-¿Porque? ¡¿Por qué? - lanzaba la pregunta al aire - tu los viste, ella... ella ni siquiera noto nuestra presencia, ¡solo tenía ojos para él!

-¡No resolverás nada con destruir la casa! - le grito queriendo hacerlo entrar en razón – quizás mañana puedas hablar con ellos. Quizás no es lo que pensamos, Taiki no... el... y además ¿que hay de su novio, y de Amy?, Seguramente hay otra explicación.

Seiya se tranquilizo un poco, perecía estar asimilando las palabras de su hermano. Si, quizás no era lo que el pensaba. Respiro profundo un par de veces y viendo a su hermano le dijo:

-Tienes razón... no puede ser lo que me imaginaba, Taiki ama a Amy y mi único rival es ese imbécil de Darien-

Yaten suspiro un poco aliviado

-Pero no esperare hasta mañana por respuestas - le aseguro mientras subía las escaleras en dirección a la habitación e la chica.

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En el templo Hikawa...

¿Desapareció?... ¿pero...

-Para cuando Meyrak llego con la noticia de que Maryus era un traidor. Él y Serenety ya no se encontraban en la luna - explico la consejera

-Es cierto, ahora lo recuerdo- comento Lita con semblante preocupado – la reina casi enloquece por la angustia de no saber que pretendía hacer el con Serena

Es verdad - secundo Rey – pensaron que la usaría como rehén para pedir el cristal de plata a cambio de su vida pero...

Pero el rey no le dio tiempo

Recuerdo.

-¡La princesa ha desaparecido! –anunciaron los exaltados guardias

-¡¿Qué?- exclamaron al unísono los reyes. No podían creer lo que escuchaban !Debía ser una error!

-No... !No!- comenzó a sollozar la reina temiendo lo peor.

-Al parecer he llegado tarde - murmuraba el sabio visiblemente contrariado.

-¿Por qué?... ¡¿qué es lo que quiere de mi hija? - pregunto la angustiada reina entre un mar de llanto y desesperación.

-Creemos que busca el cristal de plata, para utilizarlo en contra del concilio

El rey se sorprendió aun mas, por un segundo se paralizo con una notable expresión de pánico en su rostro. Como si de un momento a otro se hubiera dado cuenta de algo de suma importancia

La reina se dejo caer en uno de los sillones de aquella sala, mientras lloraba amargamente y suplicaba que nada le pasara a su pequeña.

De un momento a otro pudo verse como el rey incremento su aura. Tanto Luna como la reina sabían que estaba tratando de localizar a su hija, por medio de ese vínculo especial que siempre habían compartido

-¡La encontré! - exclamó unos segundos después al tiempo que se arrodillaba ante su esposa.

En los ojos de ambos podía verse la desesperación y la angustia que los embargaba - no te preocupes amor - le dijo tiernamente mientras le acariciaba la mejilla – no permitiré que nada le pase a nuestro Ángel, pronto estará a salvo en tus brazos. Te lo prometo- depósito en tierno besos en sus labios- Te amo- fueron las últimas palabras que la reina escucho de su marido, antes de que el desapareciera en un haz de luz.

Horas mas tarde...

Luna corría a toda prisa a la enfermería. Le habían informado que tanto Artemis como Haruka por fin habían despertado.

Cuando iba entrando a la habitación choco con Artemis.

-¿Saben a dónde se la ha llevado? -les pregunto angustiada por el bienestar de su princesa.

-No, no lo sabem...

-¡¿qué es lo que saben?- pregunto la aterrada voz de la reina quien en esos momentos se acercaba

-Solo lo que vimos antes de...

Recuerdo

-¿Por qué lo mira con tanta insistencia?- pregunto Uranus algo extrañada por la actitud de su gatita

- Al parecer, Serenety le dijo a Luna que se sentía extrañamente familiar con el - respondió el consejero mientras veían como su joven princesa, y su acompañante paseaban por los jardines del palacio, a unos cuantos metros de distancia - ¿de qué estarán hablando?

-No lo sé -respondió la señora del viento – pero planeo averiguarlo - añadió para después acercarse sigilosamente y ocultarse detrás de unos arbustos que se encontraban cerca

-¿Acaso planeas espiarla?- le pregunto Artemis ya en la misma posición que su compañera

-Por si no lo recuerdas, debemos ser como su sombra, así que cállate, observa y escucha- le reprendió para después prestar toda su atención a la conversación de la pareja.

-¿Pasa algo princesa?- le pregunto el apuesto joven

- Yo… no, todo se encuentra bien- le aseguro con una sonrisa

-Por favor, siéntase en confianza de preguntarme lo que guste – le comento tomando sus manos con delicadeza, al tiempo que la invitaba a sentarse a la orilla de la fuente que adornaba aquel hermoso jardín, después se inclino hasta quedar con una rodilla tocando el suelo, frente a ella.

-Es esto – le dijo mirando como las manos de ambos permanecían unidas – Su cercanía y su mirada me resultan familiar, me provocan nostalgia

-Quizás me recuerda de otra vida, majestad – le dijo con ternura

-Quizás, es solo que… tengo mucha confusión en mi interior. Siento la necesidad de alejarme de usted, como si nuestra cercanía estuviera prohibida. Pero a su vez, siento el anhelo de permanecer a su lado, como si algo dentro de mí supiera, que su ausencia me dejaría un gran vacío. Siento miedo" - le confeso un poco consternada

-¿Me teme? – le pregunto el con algo de tristeza en su mirada. Como si una respuesta afirmativa fuera capaz de herirlo.

-Temo perderlo, por alguna razón que no comprendo, me atemoriza la idea de no volverlo a ver –le confesó aun perdida en su mirada

El sonrió dulcemente - me causa una gran dicha el escuchar esas palabras, Serenety – le dijo de manera tierna olvidando por primera vez los formalismos, al tiempo que se ponía de pie y la invitaba a levantarse- ven conmigo, yo te daré a conocer el motivo de la confusión que te atormente desde hace tiempo. Te mostrare tu futuro como princesa de este reino, y a su vez, conocerás la verdad que te han ocultado desde tu nacimiento, y así podrás elegir tu propio destino

Serenety se sintió confundida por esas palabras, pero aun así, sus ojos no podían separarse de aquella mirada gentil que el hombre frente a ella le brindaba.

Tomo su mano y se puso de pie sin dejar de verlo de manera atenta, fue en ese momento que una serie de imágenes comenzaron a invadir su mente – no…– sollozo soltando su mano y retrocediendo un par de pasos, sin perder aun el contacto de sus ojos.

El avanzo hacia ella la misma distancia que la joven había creado entre ambos - si princesa – le dijo al tiempo que la tomaba esta vez por el brazo, evitando así que ella volviera a alejarse – yo he visto tu futuro... y ahora, tu también lo conoces

-¡No! - grito de manera desesperada mientras trataba de apartarse de el.

- !Suéltala! -exigió Artemis, quien junto a Uranus habían salido de su escondite.

Maryus no se inmuto ante la repentina aparición de los guardianes, e ignorándolos levanto en brazos a la joven princesa, que en ese preciso momento había perdido el conocimiento

-¡¿Qué le has hecho? – pregunto furiosa Uranus en posición de ataque.

El no respondió, simplemente volvió a sonreír al ver a la joven en sus brazos, y pasando a una velocidad impresionante entre los dos guardianes, se retiro sin que nadie pudiera evitarlo, mientras ambos guerreros caían inconscientes a sus espaldas.

Fin del recuerdo

-Pero ¿qué fue lo que...? ¿Como...? -trato de cuestionar la reina cuando se vio interrumpida

-Majestad - se escucho una voz conocida.

Los cuatro presentes voltearon para encontrarse a sailor Neptium y sailor Plut quienes venían a toda prisa

-El espejo me lo ha mostrado majestad - decía Neptium entre jadeos – ¡sé donde está la princesa!

Fin del recuerdo

-Sí, eso sí lo recuerdo - comento Michiru- el espejo me mostró que la princesa se encontraba en uno de los asteroides cercanos a mercurio

-Así es -puntualizo Luna- en cuanto lo supimos salimos a buscarla. La encontramos inconsciente, abandonada en aquel asteroide. No había rastro alguno del Rey o del traidor.

Serena tenia su vestido manchado de sangre. En cuanto volvimos a palacio la Reina la hizo examinar, pero no encontraron herida alguna, al parecer solo se encontraba débil y en estado de shock -comentaba con suma tristeza

Recuerdo

Desde que habían encontrado a la princesa, la reina no se había separado de ella en lo absoluto. Su hija ya llevaba tres días inconsciente.

La joven princesa sollozaba amargamente por su padre entre sueños, mientras la reina no dejaba de angustiarse por el paradero de su esposo.

-Majestad, debería descansar un poco -le sugirió Luna mientras entraba a la habitación.

-No Luna, no quiero separarme de ella, podría despertar en cualquier minuto

-Majestad, si sigue así enfermara, necesita descansar -le insistía a su reina, quien permanecía recostada a un lado de su hija, esperando a que despertara.

La reina iba a responder cuando se vio interrumpida...

-papa…no…papa- murmuraba la princesa de manera afligida aun entre sueños

-No deja de repetir lo mismo -comento la reina de manera angustiada

-Papa... ¡papa! -grito de manera sorpresiva al tiempo que se sentaba en la cama y abría los ojos.

-¡Serenety! -le llamo su angustiada madre mientras la estrechaba entre sus brazos y lloraba nuevamente.- mi amor...todo esta bien... tranquila... estas en casa -le murmuraba mientras acariciaba su espalda con el propósito de tranquilizarla.

- No... no.. ¡No! -grito saliendo del abrazo de su madre y refugiándose a llorar en su almohada

Fin del recuerdo

-La princesa permaneció así por un par de días -comento Luna –rechazaba la presencia de todos, en especial la de la reina. Nadie sabia los motivos, no salía de su habitación, no comía, solo lloraba hasta quedarse dormida y cuando lo hacia, tenia horribles pesadillas de las que despertaba gritando aterrada

-¿Y qué paso después?-pregunto Mina – ¿qué hay del Rey?"

-Jamás volvió a saberse de él. Era obvio que la única persona capaz de responder a eso era Serena, pero la única ocasión en que la reina trato de preguntarle, ella se puso histérica

-En palacio se corrió el rumor de que el Rey y Maryus se habían matado entre sí, y que Serena había sido testigo de todo y que seguramente, eran esas imágenes las que regresaban a su mente en forma de pesadillas para atormentarla

-¿Entonces fue por eso que la reina borro su memoria? -pregunto la pequeña Hotaru

-Así es, lo hizo para que Serena pudiera estar tranquila -respondió Luna para después quedarse sumida en sus propios recuerdos...

-¿Qué pasa Luna? ¿Hay algo mas que no nos has dicho? -pregunto Amy al notar como la consejera se había quedado callada, mientras su rostro se entristecía aun amas.

-He...No nada –contesto – "ya es suficiente con que Artemis y Haruka lo hayan recordado, y tengan que cargar nuevamente con esa culpa en sus corazones. Ellas jamás lo supieron en aquel tiempo... no tiene caso que lo sepan ahora"

-Pero ¿por qué borrar también nuestros recuerdos? -cuestionó Lita

-Para garantizar que ella jamás recordara por medio de alguien mas, fue por eso mismo que el cristal de plata no solo quito de ella sus recuerdos, sino también esa habilidad que poseía para leer la mirada. La reina le pidió al cristal de plata, que borrara de la mente de todo el reino lo relacionado con el concilio y la muerte del rey. Fue la única forma en que Serena volvió a ser la joven alegre de algún tiempo atrás. Lo que paso después, es lo que ya todas recuerdan

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A las afueras de Tokio.

Serena se había quedado dormida. Taiki permanecía en silencio mientras la contemplaba. Miles de preguntas pasaban por su mente ¿por qué lo hizo? ¿Cómo pudo llevar la mentira por tanto tiempo? ¿Cómo fue que jamás nadie se dio cuenta? ¿Podrá ella superarlo?...

Escucho unos ligeros pasos acercándose. Sabía que seguramente se trataba de Seiya, ¿seguir con su enfrentamiento u obligarlo a esperar hasta la mañana siguiente? Mmm... Opto por la segunda opción, así que cuando sintió que habría la puerta decidió hacerse el dormido.

¿Cuánto tiempo estuvo su hermano parado frente a ellos?, tal vez 5 o 10 minutos.

¿Qué tanto veía? Seguramente a su amado bombón ¿qué otra cosa?, lo cierto es que si no hubiera sido porque Yaten lo saco de ahí, seguramente se hubiera amanecido en la misma posición, contemplándola, enamorándose cada segundo mas y más de ella.

Algunas horas después...

Toda la casa estaba embargada de una extraña quietud. Todo permanecía en silencio.

Taiki se había quedado dormido junto a Serena, y de alguna forma Seiya se había tranquilizado, o quizás se había cansado de maldecir a su hermano hasta quedarse sin fuerzas y terminar durmiéndose en uno de los sillones de la sala.

Yaten por su parte dormía plácidamente en su propia habitación.

Serena despertó un poco más tranquila, no tardo en darse cuenta de que Taiki permanecía a su lado, tal y como lo había prometido. Una ligera sonrisa surcó sus labios al recordar el cómo algunos años atrás, el castaño no parecía soportarla. Su sonrisa no duro mucho ya que un semblante serio oscureció sus rasgos.

Se levanto con cuidado para no despertar al chico, y se vistió para luego salir al pequeño balcón que se situaba justo frente al lago.

La noche era muy tranquila, aunque al igual que desde hace un par de meses, la luna no brillaba como antes, lucia opaca y triste, al igual que su princesa.

"Sé lo que debo hacer... ya no tendré miedo... debo ser fuerte... ya no llorare... ya nadie podrá herirme... no lo permitiré... nadie jamás volverá a engañarme... jamás..."

Serena entro nuevamente a la habitación, solo para salir por la puerta y bajar las escaleras rumbo a la salida. En el camino encontró a Seiya dormido en un sillón, su expresión no vario en absoluto, solo pasó de largo sin hacer el menor ruido.

"Necesito respuestas... sé bien donde encontrarlas..."

Salió por la puerta principal y se dirigió al muelle que se encontraba a la orilla del lago. Llevaba puestos unos pantalones negros y una camisa de tirantes del mismo tono, estaba descalza y el frió que corría por el aire no parecía llegar a su piel, mientras que su rubio y largo cabello suelto era ondeando por el viento.

Ella camino hasta el extremo final de aquel muelle, y permaneció parada en silencio, con la vista fija en el agua y una expresión de indiferencia en su mirada.

-Solicito su presciencia... aparezcan

A sus espaldas se crearon cuatro ases de luz: rojo, azul, verde y café, para segundos después mostrar a cuatro apuestos chicos que permanecían con una rodilla en el suelo y la mirada hacia el piso.

-Princesa... –trato de hablar el pelirrojo pero se vio interrumpido...

-¿Porque? –pregunto de manera fría.

Al parecer ninguno de los cuatro chicos se atrevía a responder, ni siquiera eran capaces de levantar la mirada ante ella.

-Ustedes lo sabían... sabían del daño que él me había causado, sabían que él era el culpable de todo lo ocurrido, de mi dolor, del dolor de mis sailors, de la muere de... ustedes siempre lo supieron... es hasta ahora que comprendo el significado de sus palabras"

"Hemos sido testigos de su sufrimiento y nos sentimos culpables al no poder evitarlo… Deseamos compensar nuestro fallo ofreciendo nuestras vidas a su servicio "

-¿Por qué?, ¿porque después de todo el daño que me había causado?, después de asegurarme que estaban a mi servicio sin que yo lo pidiera... ¿por qué permitieron que volviera a dañarme? ¡¿Por qué? - pregunto de manera alterada, al tiempo que se giraba para estar frente a ellos. .

Ella estaba dolida, defraudaba, furiosa, se sentía impotente.

Las lagrimas amenazaban con salir de sus ojos, pero ella se rehusó a cederles paso. Ya no lloraría... se lo había prometido a sí misma y aun sin palabras, se lo había prometido a Taiki.

Ya no lloraría.

-Princesa, no tiene idea de cuanto hemos lamentado todo el daño que el príncipe le ha causado - se atrevió a hablar Fayres aun sin levantar la mirada

-Sin embargo, aun siendo nuestro deseo no podíamos interferir directamente en las acciones del príncipe- comento Laryus

-Hemos sido testigos silenciosos del daño que él le ha hecho desde el principio de los tiempos, desde el milenio de plata, pero en aquel entonces usted estaba fuera del alcance de la tierra y por lo tanto del nuestro -añadió Geo

-Sabemos que el príncipe de la tierra posee un corazón oscuro, y que desde su nacimiento solo ha generado dolor, y ha traído desgracia a su propio mundo. Jamás pensó en los habitantes de este planeta, jamás correspondió al amor que usted le brindaba

-Sí, ahora lo sé - interrumpió a Amberes sin emoción alguna en sus palabras

-No majestad... aun tiene mucho por saber... -sentencio Fayres aun en la misma posición.

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En la casa de campo.

Taiki despertó al sentir el frió que se colaba por el balcón y no tardo mucho en darse cuenta que se encontraba solo.

¿Dónde podía estar Serena?

Se levanto y se acercó al balcón, pudo ver como la chica se encontraba en el muelle y decidió ir a buscarla. Se puso los zapatos y tomo su saco para después salir de la habitación.

Yaten también se acababa de levantar para vigilar a Seiya, y se encontraron en las escaleras. Sin embargo, el peliplateado no dijo nada, solo lo miro de forma reprobatoria y siguió su camino.

Taiki dudo por unos segundos, pero decidió retomar su curso hacia la puerta principal, que lo llevaría más cerca de donde se encontraba Serena.

Cuando giro su rostro nuevamente a las escaleras, un fuerte e inesperado golpe le hizo perder el equilibrio cayendo al suelo.

Taiki tocaba con su mano derecha el punto exacto de su mejilla donde había recibido el golpe, mientras que su mirada se concentraba en unos furiosos ojos azules frente a el.

-¿Cómo te atreviste?- le pregunto con toda la furia que en esos momentos lo contenía- sabes perfectamente lo mucho que la amo

Taiki pareció molestarse ante tal comentario, y levantándose por si solo se acerco a su hermano- eres un idiota –fue todo lo que dijo para cruzar de largo y retomar su camino.

Ante tal actitud, Seiya no pudo evitar enfurecerse aun más, y al girarse se lanzo contra su hermano sorprendiéndolo por la espalda, y cayendo ambos por las escaleras.

Una combinación de golpes y maldiciones de ambas partes no se hizo esperar, ambos chicos comenzaron a golpearse de tal forma, que parecían decididos a acabar con su adversario.

En el muelle.

Serena se había quedado sola en el lago, inmersa en sus cavilaciones.

"No volveré a llorar...

No volveré a compadecerme a mi misma...

¿Qué caso tiene?... a fin de cuentas soy la única culpable... ahora lo entiendo...

Fui una tonta... siempre lo he sido...

Pero no mas... ¡nunca mas!...

A partir de hoy me volveré de piedra...

Y nada jamás volverá a dañarme...

¡Nunca mas!..."

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En algún lugar desconocido.

-¿Qué aremos ahora? -pregunto un apuesto chico peliverde después de que el y sus hermanos hubieran dejado sola a la princesa

-Nada, por el momento dejaremos de intervenir

-¿La dejaremos sola?

-No Geo, solo esperaremos a que ella este lista, cuando el momento llegue, estaremos presentes, "el" no volverá a dañarla

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- ¡Basta! - les grito Yaten, pero ninguno presto atención a sus palabras. Ambos chicos se golpeaban quizás queriendo desahogar el dolor que los consumía.

Seiya se sentía traicionado, y Taiki estaba furioso por la desconfianza de su hermano, y sus tontas insinuaciones

Yaten se acerco y trato de separarlos, sin embargo, lo único que consiguió fue un fuerte golpe que lo hizo enfurecer. Todo parecía indicar que pronto el número de contendientes aumentaría a tres.

-¡Ambos son unos idiotas! – les grito un furioso Yaten – ¿acaso están locos? Porque rayos… - un ligero toque en su hombro derecho lo hizo callar.

Al sentir la presencia de la rubia, ambos chicos dejaron los golpes y se mostraron apenados por su comportamiento.

-¿Puedo saber qué es lo que pasa?- pregunto a ninguno en especial. Tanto Seiya como Taiki solo bajaron la mirada, como niños regañados por su madre.

Al no obtener respuesta, la rubia se dirigió al único que parecía no estar involucrado en el conflicto – ya que ellos no quieren decir nada, podrías decirme tu que es lo que esta pasando-

Yaten evadió la mirada de sus hermanos y respondió – Seiya cree que existe algo entre Taiki y tú, eso lo enfureció y ataco a Taiki, quien nunca se molesto en dar explicaciones

Para sorpresa de los tres, Serena sonrió – ¿algo entre Taiki y yo, sí, eso es verdad – la respuesta paralizo a los tres- entre nosotros existe lo mismo que hay entre tú y yo – le comento a Yaten de manera inocente.- somos buenos amigos- dijo mientras sonreía una vez mas.

-Bombón pero Taiki y tu…

-Como ya lo dije, solo somos amigos - le interrumpió la rubia mientras se acercaba a él- Seiya, se lo que sientes por mi y te lo agradezco, pero no seas tontito, sabes bien que Taiki ama a Amy y si creíste ver algo mas que una amistad entre nosotros, pues te equivocaste. Taiki ha sido de mucho apoyo para mi en estos días, y quizás he abusado de su gentileza y su compañía, eso es todo– le aclaro

El joven de ojos azules no pudo hacer mas que sonreír ampliamente, sin duda le agradaba lo que ella le estaba diciendo, y también, sin duda, seguiría luchando por su amor.

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Esa misma tarde frente a la residencia Tsukino

-bombón, ¿estás segura? -pregunto el pelinegro nada contento de que la rubia los hubiera convencido de que regresaran a la ciudad.

En realidad tenía planeado aprovechar el tiempo en que la tendría tan cerca, para poder conquistarla sin la intervención de las sailors o del imbécil de su novio.

-Sí, no te preocupes, estoy bien -respondió bajando de la camioneta

-Serena, no me guata la idea de que vuelvas a tu casa, y mucho menos que te quede sola -hablo el castaño - por lo menos permite que uno de nosotros se quede contigo

-No es necesario, en verdad estoy bien. Gracias a Yaten ya no estoy herida y en general me siento mucho mejor, más segura -les comento fingiendo su mejor sonrisa para tratar de convencerlos- estaré bien, no se preocupen.

-Pero, ¿y si vuelven a atacarte, y sí...

-No te preocupes Seiya, no volverán a tomarme por sorpresa, lo que paso antes fue por culpa de mi descuido -le sonrió de manera melancólica- pero no volverá a pasar "nunca más"

Taiki se alegro al escuchar que la chica al parecer ya lo había superado, se veía más segura, más fuerte. Sin embargo, algo en sus palabras, y en especial en su mirada lo incomodaba, pero ¿qué?...

-Bien -hablo el peliplateado –pero si necesitas algo nos llamas ¿de acuerdo?

-Claro -le respondió aun sosteniendo su fingida sonrisa, para después ver como la camioneta se alejaba hasta perderse en la esquina

Serena dio media vuelta y miro detenidamente su casa. La sonrisa de sus labios se borro por completo

Entro a la casa y se dirigió a su cuarto, donde encontró la puerta derribada y la habitación en un completo desorden. Entro al interior sin hacer expresión alguna y comenzó a recoger todo y a acomodarlo en su lugar.

Recogió los vidrios que había en el suelo, los pedazos de espejo, las sabanas y toda la rapa que mostraba manchas de sangre, para después depositarlos en el contenedor de basura.

Limpio los muebles, coloco todas las fotografías en su lugar, y por ultimo tomo un cepillo, una cubeta con agua y jabón, y comenzó a tallar las manchas de sangre que había en el piso, hasta quitarlas por completo

Una vez realizadas las labores de limpieza, tomo un largo baño, después se vistió y se sentó en la cama, donde se quedo viendo fijamente la fotografía que estaba en su mesita de noche, la que tanto había querido tiempo atrás, donde ella y Darien sonreían abrazados.

Acaricio la imagen.

-Pronto... muy pronto sabrás lo que es el dolor. Lo pagaras caro Endymión... muy caro...

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¿Qué les pareció?.

Gracias por leer. Espero sus comentarios.

Besitos!