Capitulo 13
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Felizmente, el resto de la comida paso sin incidentes. Por primera vez, Snape tuvo razones de apreciar la naturaleza de los niños absortos en sí mismos, ya que la manada Weasley había convertido en un arte el hablar de banalidades, así relevándolo de la necesidad de hablar. Aunque era increible, Arthur y Molly parecían disfrutar el ruido y la locura, y para el final de la comida, Harry estaba riendo y charlando igual que los demás. Snape cansado noto que clases de modales en la mesa especialmente, no hablar con la boca llena, se necesitarían después de visitar la Madriguera.
Por fin podía despedirse. Harry, repentinamente tímido, se acerco a él que estaba al lado de la red flu, impaciente por irse. Snape lo miro. – Vas a portarte bien. – No era una pregunta.
Harry asintió obediente. – Si señor.
– Nos veremos en Hogwarts mañana en la tarde. No olvides de terminar tu tarea. – Snape fue a tomar un poco de polvo flu, para lograr su escape, pero Harry lo agarro por el medio antes que pudiera hacerlo.
¡Maldición! Esa frente sólida le había quitado el aliento. Un momento después, Harry lo había liberado y se alejo corriendo, gritando – ¡Nos vemos mañana! – sobre su hombro mientras iba a reunirse con los otros chicos Weasley.
Snape se masajeo el abdomen y miro feo al mocoso. Molly y Arthur escondieron sus sonrisas. – Em, gracias por venir, – dijo Arthur. – Espero que esto se convierta en una ocurrencia regular.
Snape levanto una ceja. – ¿Todos los acontecimientos de esta noche?
Arthur tuvo la gracia de sonrojarse. Molly, sin embargo, se recupero de la vergüenza mucho más rápido. Y para su indignación, ella envolvió a Severus en un abrazo. – ¡No te preocupes, lo pasado, pasado! – ella termino el asalto a su persona con un sonoro beso en su mejilla y fue gracias al rígido auto-control aprendido bajo el Crucio de Voldemort lo que evito que se limpiara la cara.
– Así es, – dijo tan fríamente como pudo. – Buenas noches.
Voló, em, se apuro a través del Flu y se relajo con un suspiro de alivio cuando entro a sus habitaciones. Para su alivio se dio cuenta, que aunque había parecido una eternidad, solo había estado donde los Weasley unas pocas horas. Todavía era temprano para llevar a cabo su plan.
Metió su cabeza en la chimenea para utilizar la red Flu y llamo a Albus. Un momento después, el Director salió de la chimenea y entro en las habitaciones de Snape. – Bien, bien, mi muchacho, ¿cómo estuvo tu velada?
Snape le frunció el ceño desde donde estaba relajado en uno de sus sillones. –¿Cómo crees, viejo? He estado rodeado de Weasley, he sido sometido a la inadecuada arquitectura de la Madriguera, y forzado a comer lo que cocino Molly.
– Estoy seguro que tú y Harry pasaron una adorable velada, – dijo Dumbledore confortable, despreocupadamente ignorando el contenido y el tono de la respuesta de Snape.
Snape dio vuelta sus ojos. – Tu precioso príncipe Gryffindor está seguro, instalado entre esas amenazas pelirrojas. Bill y Charlie están allí esta noche así que no debes preocuparte por un posible ataque mortífago a la familia, menos por las protecciones, y yo ahora me voy a hundir en una Poción para dormir sin soñar deseando que este día nunca hubiera sucedido. Y te serviría de escarmiento, que durante mi ausencia del patrullaje nocturno, los estudiantes se tomaran este asilo.
Albus sonrío y le dio una palmadita en el hombro. – Está bien. Conversare con Argus para asegurarme que los estudiantes no hagan más travesuras que las de costumbre, e incluso patrullare por el castillo yo también, si eso te hace sentir mejor.
¡Ja! ¡Éxito! Snape enmascaro su triunfo con un gruñido y se paró de la silla. – Estoy seguro que puedes salir tu solo, – dijo con sequedad dirigiéndose a su dormitorio.
El ruido de la red flu ahogo los deseos de buenas noches de Albus, y Snape sonrío malvado. Esperaría otros diez minutos, solo en caso que Dumbledore recordara algo y volviera. Más rato que eso, el viejo asumiría que Severus estaba inconsciente por la poción y no volvería.
Entonces, con Dumbledore distraído y su coartada segura, Snape estaría libre de llevar a cabo sus verdaderos planes para la noche.
Quizás la única cosa buena de ser el hijo de Tobías Snape era que para cuando él tenía ocho años, Severus estaba, gracias a su padre, bien familiarizado con el lado más sórdido de la vida. Fuera porque mandaba a su hijo a jugar una apuesta o para comprarle licor, Tobías no había tenido escrúpulos sobre exponer a Severus a los elementos más rudos de la sociedad. Incluso después que comenzó Hogwarts, Severus había mantenido algunos lazos con el bajo mundo Muggle. Inicialmente era porque, durante sus visitas a casa, le hacia los encargos a Tobías, pero sus conexiones habían sido útiles durante sus años como mortífago, no solo porque Voldemort jamás consideraría una alianza con Muggles, sino porque le daba a Severus un entendimiento del sistemas policial Muggle que el Señor Oscuro podía explotar.
Esta noche Snape estaba planeando juntarse con un viejo conocido de la infancia que ahora era un miembro reconocido de la elite criminal Muggle. Transfiguro sus ropas a algo que no causara extrañeza y se apareció a la dirección que tenía planeada, un Pub cercano a donde había crecido. En minutos, estaba sentado en un rincón poco iluminado, opuesto al hombre que había venido a ver.
– Parece que la vida ha sido amable contigo, Severus, – Comento John Marvin, levantando su vaso en un callado brindis. – "Tu padre estaría complacido.
Snape lanzo un bufido. – Mi padre habría estado molesto, y tú lo sabes. Él me odiaba, y el sentimiento era mutuo.
Marvin se encogió de hombros. – Si, es cierto. Así que, obviamente no estás aquí para hablar de los viejos tiempos. ¿Qué es lo que quieres?
Snape se adelanto. – Tengo una tarea para ti y tu organización. ¿Interesado? – en las casi dos semanas que había aprendido del tratamiento que los Dursley le habían entregado a Harry, Snape había pensado mucho sobre la mejor manera de vengarse por el maltratado a un niño mágico. Desafortunadamente, él estaba un poco limitado en opciones por el hecho que Albus le había asignado la tarea y por supuesto necesitaría un reporte.
Ya que el viejo mago era sorprendentemente reacio a la violencia física, aunque no lo era a manipular a otros, cuando le beneficiaba a él o "al bien mayor", Snape sabía que tenía que evitar Imperdonables o, en su efecto, cualquier cosa muy oscura. Si su tratamiento a los Dursley excedía cualquier cosa que Dumbledore pensaba que merecían, el viejo mago lo enviaría a Azkaban, decidiendo que era una influencia muy peligrosa para Harry. El no hablado subtexto en todo lo que tenía que ver con el muchacho era el miedo de que Harry creciera para unirse, no oponerse a, Voldemort, y si Dumbledore sentía que Snape estaba de alguna manera alentando ese comportamiento… Bueno, Severus ya sabía que el Director no tendría problemas en sacrificarlo si era necesario. Él lo haría con reluctancia y con mucha tristeza, pero él lo haría. Snape estaba determinado a no darle ninguna razón para eso.
La inapropiada misericordia del viejo (en opinión de Snape) para tantos magos que no lo merecían era la razón por la que tantos mortífagos, incluidos Lucius Malfoy, Bellatrix LeStrange, y por supuesto el mismo Snape, estaban todavía por ahí. Dumbledore insistió que la Orden del Fénix usara medios no letales la mayoría de las veces, y Snape estaba seguro que rechazaría cualquier cosa que encontrara demasiado cruel para "los pobres Muggles". Dumbledore obviamente tenía la esperanza que los familiares de Harry pudieran ver el error de sus acciones y cambiar. Snape prefería que pudieran ver sus propias entrañas.
Él suspiró. Ya que eso no iba a suceder, por lo menos podía planear lo más malo que seguía. Había pensado larga y seriamente sobre esto y había decidido evitar cualquier hechizo o maldición en los Muggles. Dumbledore obviamente se opondría a las que él quisiera usar, ya que todas llevarían a lentas y dolorosas muertes, y Snape no tenía deseos de dejar ir a los Dursley con solo un fuerte reto.
Al final, decidió por un ataque por dos flancos. Por un lado, del cual le diría a Albus, porque era apropiado usar métodos Muggle para castigar a Muggles. Tenía confianza en que John Marvin lo haría, con la apropiada motivación, él sería capaz de destruir la calidad de vida de los Dursley al igual que su paz mental.
– Hay una familia en Surrey, – comenzó, juntando las yemas de sus dedos, – que me ha ofendido. Y quiero que te asegures de que sufran.
Marvin asintió lentamente. –Tú siempre fuiste un maldito vengativo. ¿Qué es lo que tienes en mente?
Snape se encogió de hombros. –Estoy seguro que tú serás más inventivo que yo. ¿Estoy seguro que hay formas de asegurar que sean acosados por todas las agencias burocráticas que existen?
Marvin sonrío. – Es asombroso lo que se puede hacer con las computadoras hoy en día. Ordenes de arresto falsas, licencias de conducir canceladas, y por su puesto una vez que estas en el lado contrario de los impuestos, tu vida está prácticamente acabada.
Snape movió una mano en forma negligente. – Si, si. Por supuesto, haz uso de tus 'confundidores'. La meta es hacer cada uno de sus días una miseria.
Marvin estaba ocupado escribiendo en la parte trasera de una servilleta. – Está bien. Esta no es una petición tan inusual como tú pudieras creer. Siempre feliz de ayudar a un amigo…
– Y me gustaría que utilizaras también métodos más… ortodoxos… de intimidación.
– ¿Quieres que los atemorice? fácil. ¿Tienes ideas?
– Un extraño asalto cuando vayan a su vehículo en el aparcamiento. Quizás alguien que entre a la casa cuando ellos no estén y mueva las cosas de lugar para que ellos se pongan nerviosos… también seria entretenido que se despertaran y vieran a alguien parado al lado de su cama, – dijo Snape. – Nada de daño permanente, no quiero que el juego termine muy rápido.
– Está bien, está bien. ¿Más una guerra de nervios que fuerza bruta? Nuevamente, tenemos muchas de esas solicitudes, aunque usualmente es para una de las dos cosas, – Marvin siguió escribiendo. – Diablos, ¿qué fue lo que te hicieron estas personas?
– ¿Eso importa?
–No, solo curiosidad.
– Ellos abusaron a un niño que estaba a su cuidado, aunque no deseo que les cuentes a tus empleados eso. Prefiero que ellos no sepan por que están siendo atacados.
El Muggle lanzo un silbido. – Bien, es bueno saber que no has cambiado mucho, Sev. Una vez un maldito bastardo, siempre un maldito bastardo. ¿Cuántos miembros de la familia? Tendría que cobrar extra si son muchos.
–Tres. Los dos padres, y un chico de once años.
–¿Quieres dejar al chico afuera?
Snape se sobo la barbilla. –No-o. No diría eso. Mientras, no necesito que le pongas la misma atención que a los adultos, me gustaría que, él se sintiera indefenso y vea lo que es ser la víctima.
– Hmmm. ¿Tienes alguna idea donde va el mocoso a la escuela?
Snape meneo la cabeza.
– No importa. Será fácil de arreglar.
– ¿Por qué?
– Todas las escuelas tienen sus matones. Fácil, les entregas unos cuantos billetes y les dice a quien quieres atacar. Harán la escuela del chico un verdadero infierno.
– Excelente, – dijo Snape. – Estoy conforme de ver que nos entendemos. Espero reportes dos veces al mes. Reportes separados de la cosa burocrática y del toque 'personal' si eres tan amable.
Marvin asintió. – Tú sabes los términos, mientras tu dinero llegue a mi cuenta bancaria, tendrás los resultados que buscas.
– Gracias. Aquí están todos los datos, – Snape le pasó a Marvin un papel con los nombres y dirección de los Dursley. – Buenas noches.
Mientras se preparaba para aparecerse, se permitió una sonrisa de satisfacción. Albus estaría complacido con la nada sangrienta persecución burocrática, y si encontraba que la venganza de Snape era muy moderada para ser cierta, le permitiría al Director que descubriera el asunto de la intimidación. Podría retar a Severus por su exceso, pero como era violencia Muggle en contra de Muggles, los aurores no serian llamados y Azkaban no sería una opción.
Y hablando de Azkaban…
Cuando Snape se dio cuenta de que no estaría satisfecho con los tormentos menores que era todo lo que Albus le iba a permitir usar en los Dursley, había dedicado gran parte de su tiempo a pensar en que otra forma los podía hacer pagar. La solución obvia era enlistar la ayuda de alguien más, alguien de quien Albus no supiera nada, y quien no tuviera razones para saber sobre los familiares de Harry, y mucho menos atacarlos. De esta forma, podrían operar con impunidad, sin ser notados por Dumbledore o el Ministerio. Eso dejaba solo una dificultad: ¿a quien conocía él que fuera capaz de torturar a los Muggles y recibir bien la oportunidad? Obviamente sus propios deberes en Hogwarts le harían imposible pasar el tiempo necesario observando lo que sucedía en Privet Drive, y para ser sinceros, él nunca había estado particularmente bien después de una redada Mortífaga.
Pese a lo que sus estudiantes pudieran creer, Snape no era de hecho un sádico, y no había conseguido ningún tipo de placer por participar en los ataques con Voldemort. Había, sin embargo, muchos Mortífagos que encontraban esas actividades completamente entretenidas, y eran sus habilidades las que había decidido utilizar con los Dursley. Lucius Malfoy hubiera sido perfecto para el papel, por supuesto, pero dado su salvada de Azkaban después de la derrota del Señor Oscuro, él se había dedicado a restablecerle a su familia su influencia política y social. Especialmente ahora que su heredero se acercaba cada vez más a la mayoría de edad, Lucius estaba siendo bastante cuidadoso de mantener su nariz (y otras partes de su cuerpo) rechinando de limpias.
Bellatrix Black LeStrange le trajo un nuevo significado al término "sádico", sin mencionar "loca". Incluso el Señor Oscuro había, en ocasiones, quedado impresionado por su entusiasmo. Comparándolo a Bella, Voldemort era la perfecta imagen de salud mental, después de todo, él solo quería gobernar el mundo, una meta no completamente irrazonable. Bella solo estaba loca de remate.
De todas formas, con Bellatrix siempre se podía contar para crear nuevas y más inventivas formas de tortura, y ella odiaba a los Muggles con una pasión única, esos dos rasgos la asistirían muy bien en la persecución de los Dursley. Pese a lo atractivo de la idea. Snape con pesar decidió que su locura la hacía demasiado impredecible para trabajar en este proyecto.
Suspiro. Había esperado que no tuviera que llegar a esto, ¿pero quien más quedaba? Necesitaba a un mortífago que odiara a los Muggles, y que tuviera una trayectoria marcada de asesinatos, tortura, traición, y otras actividades oscuras. Le gustara o no, solo quedaba un obvio candidato. Dejando el oscuro Pub detrás, se apareció a una desierta extensión de arena cubierta de niebla.
– ¿Eres tú? – pregunto una voz rasposa.
Snape dio vuelta los ojos. – Por supuesto. ¿Hiciste los arreglos necesarios?
El otro mago apareció de entre la niebla. – Sí, ¿tienes las pociones?
Snape levanto un frasco verde brilloso. – Aquí hay uno. Te hare llegar el otro cuando regrese a salvo.
El otro hombre bufo entre divertido y molesto. – ¿No confías en mi?
– Por supuesto que sí, – Snape respondió sedosamente. – Pero tú sabes tan bien como yo que solo mi continua buena salud previenen que ciertas pruebas de tus actividades pasadas lleguen a manos de los aurores. Y naturalmente no querrás que nada me pase a mí, o ¿sino donde conseguirás tus, hem, pociones 'aumentadoras'? No queremos que decepciones a tu esposa, ¿no es así? Ese es el problema con las Veelas, ¿Qué nunca están satisfechas?
– ¡Yo la satisfago muy bien! – el hombre dijo aireado, pero agarro de inmediato la poción.
Snape medio sonrío. – Por supuesto que lo haces. ¿Vamos?
En realidad no era tan difícil entrar en Azkaban, pensó Snape. Naturalmente, todos los esfuerzos eran puestos en evitar que se fueran. Y mientras tuvieras un muy bien ubicado cómplice en el interior, entrar sin que nadie te viera era fácil. Y digan lo que digan de los inconvenientes de ser un mortífago, no podías negar que te garantizaba un gran conocimiento del lado bajo de la sociedad mágica, sin mencionar que te proveía con muchos medios para extorsionarlos. Como resultado, identificar a un guardia que fuera fácil de sobornar había sido tan sencillo que Snape había estado casi decepcionado. Por supuesto el hecho que Voldemort se había ido hace una década y a que la actividad mortífaga era prácticamente inexistente tendía a poner a los aurores y guardias en un estado de complacencia.
Snape suspiro. Había momentos cuando extrañaba la emoción de los viejos tiempos. La lucha contra los estudiantes, incluso contra los gemelos Weasley, no era lo mismo que servir como doble agente, atrapado entre los dos magos más poderosos de la época.
