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CAPÍTULO 13: Napola

Y cuando el sentimiento sea mutuo

No se necesitaba tener más de dos centímetros de frente para darme cuenta de lo que iba pasar a continuación, lo sabía casi perfectamente y me sorprendió que tardara tanto en que llegara el momento. El momento en el que el comandante Erwin Smith fuera por mí a la Napola y me dijera (con su tono de voz suavemente perfecto) que reconsiderara irme al cuartel general de Múnich.

Y yo acepté, porque no había nada que me retuviera en la Napola. Las clases seguían, casi como si nada… al final solo se trataban de los primeros meses desde que la guerra inicio. Yo bien podía irme y estar medianamente tranquilo. Era como si todo hubiera estado planeado. Y eso me aterraba.

Erwin Smith era todo lo que yo era, listo, rubio, ojiazul, estratega. Me faltaban pocas características para ser como un mini clon suyo, quizá solo ser guapo y un líder. Aun así, me resultaba extraño y fascinante la adoración con la que me trataba, como si fuera de cristal. Ya estaba acostumbrado a esas atenciones, pero Erwin Smith las llevaba a otro nivel.

Me había recibido en la entrada principal del cuartel general, cuando bajé del automóvil negro que me había ido a recoger. Con una sola maleta. ¡Y la cargo por mí! Supuestamente en el cuartel había habitaciones en la parte superior, me asignarían una ahí, ya que trasladarme de mi casa hasta el cuartel resultaba casi imposible.

Había pocos soldados que también se quedaban a vivir ahí. Dos chicas, Ymir y Annie, ambas eran hurañas y parecían estar castigadas todo el tiempo. Nadie las trataba bien y solían estar en aislamiento cada dos por tres. Tiempo después me enteré de que habían tenido problemas junto con la difunta hermana del capitán Levi.

Problemas por Eren de los que yo estaba medianamente bien enterado.

Pero por supuesto Eren ya no estaba en el país. Eso había escuchado. Aun así, hasta ahora no había tenido posibilidad alguna de hablar con el capitán y eso me ponía de mal humor.

Me sentía un poco aislado.

Mis actividades eran buenas, revisaba los mapas y las estrategias y aunque poco se me permitía opinar tenía la posibilidad de corregir la caligrafía y mandarlos por fax a los lugares donde había enfrentamientos, era una tarea entretenida y tampoco me consideraba un office boy, si las cosas seguían bien podía ir ascendiendo en este mismo nivel y eso no estaría nada mal.

Aunque nunca he estado ni estaré de acuerdo con los planes nacional socialistas, que tenía esperanzas de cambiar si es que algún día de mi vida conseguía llegar a algún lugar y ser alguien en la vida.

—Arlet, tienes correspondencia — mencionó un sujeto con una barba recién recostada y el pelo aplacado con mucho gel. Por comodidad también comencé a atarme el cabello, nada del otro mundo. En parte tenia influencia de Jean.

Y eso era admirable.

—Gracias — tomé las cartas, eran dos para ser exactos, una más arrugada que la otra.

Una sensación de emoción se apodero de mi cuando note el remitente, era una carta de Jean, por fin, después de tantos meses separados había conseguido enviarme una carta. Sabia de buena mano que gastaba mucha tinta y papel en enviarle cartas a su madre, ella me pasaba 'algunos' recados, siempre con unos ojos tranquilos y coquetos que me hacían enrojecer.

Quise abrirla de inmediato pero el otro sobre mas ostentoso llamo mi atención, no pude pasar por alto el sello del gobierno justo en medio, grande y bonito. No había razón para que yo recibiera una carta de ese tipo, porque…

Y tenía mi nombre. En una caligrafía aún más perfecta que la mía.

Caí sobre el banco que me sostenía y la abrí con desesperación, esperando el mensaje oculto tras las palabras simplonas y arrogantes que daban inicio con una supuesta cordialidad que me enfermaba, me ponía de mal humor y los ojos me dolían cuando tenía que leer tantos prefijos y complementos indirectos acompañando el verdadero significado.

''Lamentamos informarle que el Sr. Albert Arlet ha fallecido durante su estadía en Berlín, ha cumplido con su deber con la patria, resguardando todas las piezas de arte importantes de nuestra amada nación, desagraciadamente cayó enfermo y no pudimos salvarle la vida.

Nuestras más sinceras condolencias''

El cuerpo de la carta seguía y seguía, pero mis ojos habían dejado de leer. Mi corazón tamborileaba como loco y pronto me descubrí llorando. Toda mi familia estaba muerta.

Toda mi familia está muerta.

Y cuando el sentimiento sea mutuo

—Lo lamento muchísimo Armin — murmuro Erwin sentado —. Ya ha pasado una semana.

—No quería trabajar, lo siento mucho — expliqué sin ganas —, pero puedo volver a trabajar el lunes mismo.

—No, puedes tomarte el tiempo que quieras.

—El lunes vuelvo. Ya lo he digerido lo mejor posible, además solamente estoy viviendo en el otro edificio… no hay razón para dejar de venir a trabajar, igual me encontraba con todos en las comidas. No hay problema, ya puedo volver.

Erwin no parece muy convencido, asiente con lentitud y suspira. Es su rutina para decir que le frustra mi actitud. Soy una muralla y no dejaré que sus flirteos se cuelen por ahí, sobre todo ahora que, LO ADMITO, estoy tan vulnerable como un bebé de meses de nacido, es por eso que tome unas pequeñas vacaciones.

Estar solo no es el mejor remedio para la tristeza y la perdida, pero al menos te da tiempo de pensar y recapitular sobre todos los errores de tu vida, a quien no le encanta saber todo lo que ha hecho mal cuando se siente como porquería. A mí me encanta.

—¿Todo está bien Armin? Sé que la estás pasando difícil, pero te ves muy decaído… deberías guardar energías para cuando la guerra este en su peor etapa.

—La guerra es mala en cualquier etapa — he sido cortante y grosero. No era lo que buscaba, pero termine siéndolo.

Erwin asiente y medio sonríe, parece contento de verme enfurruñado, al mismo tiempo parece coincidir, aunque sé que no va a darme ningún comentario extra sobre lo que acontece en su mente.

—Pienso igual que tú, pero hay veces en las que es mucho peor. No quiero que te la pases siempre deprimido, estoy seguro de que tu abuelo no habría querido eso.

—Quien sabe, no creo que haya escrito un testamento — Me levanto de la silla y giro para salir de la oficina.

—Espera, Armin… — me detengo en el acto y me giro a verle, parece que va a hablar y se debate internamente. Finalmente se decide acompañado de una mueca y busca entre las cosas de su escritorio algo dentro de un cajón, es algo blanco que saca y expone — Es para ti.

—¿Para mí? — Me acerco — ¿Por qué lo tenía usted?

—No había encontrado la oportunidad para dártelo, pero ahora negociaré contigo…

Frunzo el ceño con evidente confusión, Erwin extiende el sobre por encima del escritorio y hace que me siente de nuevo frente a frente, acerco mi mano al papel nacarado, mientras Erwin comienza a hablar una vez más.

—Es una invitación, para el primer baile del cuartel general sur de Múnich.

—¿El cuartel general sur? — Pregunto viendo la invitación — ¿Me han invitado?

—A todos… todos están invitados, incluidos los soldados de la primera división sur… es decir los soldados que están ahora en Polonia, será en un par de semanas. — Erwin carraspea —, si te portas bien, dejare que vayas.

—¿Si me porto bien?

La pregunta en sí, era tonta y yo era muy listo, comprendía lo que Erwin decía y lo llevaba a un nivel mucho más allá de lo que en realidad quería decirme, para ser obvios y concretos lo que decía era verdad, no había encontrado el momento para darme el sobre, pero, esa no era la única razón por la que no me lo había querido dar.

Era porque Jean iba a venir al baile, y porque eso le desaventajaba y habría estado mucho mejor si yo no pudiera asistir. Pero después, esa misma razón le ayudo a chantajearme para volver a trabajar y comportarme como un soldado normal y decente, no tenía idea de para que quería que me comportara.

—Vamos a tener una revisión en el cuartel y no quiero tener sospechas de nada — enfatiza nada y ahora comprendo el porque me quiere bien y en marcha. — ¿Qué dices?

¿Qué, que digo? Acaso esa pregunta puede ser más obvia.

—Seré un excelente soldado — tomo el sobre me despido con más fuerza de la necesaria y salgo medio dando brinquitos de felicidad.

Escucho a los lejos a Erwin Smith suspirar, me pone contento saber que veré a Jean, en verdad me pone feliz. ¿El también estará esperando verme? No puedo creerlo, debe ser el destino… justo ahora que le necesito tanto. De alguna manera la felicidad se convierte en tristeza y sé que aunque vaya volver a ver a Jean, nos volveremos a separar y esa es una noticia tan dura.

¿Por qué Jean tiene que estar tan lejos? ¿Porque no puede quedarse aquí?

Entonces me deprimo y suspiro, a trabajar.

Y hay otra razón por la que de pronto me siento deprimido, pero ya tendré más tiempo de pensar en eso.

Y cuando el sentimiento sea mutuo

La siguiente semana me la pasé de un lado a otro, mi trabajo había quedado acumulado y el poco trabajo que no había hecho se había quedado 'mal hecho' así que todo se me había complicado muchísimo, y tal como dijo Erwin estuvimos en constantes revisiones, tuve que dar mis mejores esfuerzos para que todo quedara sencillamente perfecto. Y rechinante.

Para esos momentos había escrito muchísimas cartas para Jean, cartas a montones. Pero siempre que intentaba enviarlas me mandaban lejos diciendo que no desperdiciarían espacio en una carta simple como la mía, de alguna manera eso me ponía más obstinado y regresaba con más cartas al día siguiente.

Solo había una cosa que me hacía ruido en la cabeza, era no poder entregarle mis cartas a Eren. Desde que nos habíamos separado y él había dejado de vivir en el convento las cosas para mí se complicaron y nuestra comunicación oscilaba en poca y nula, y precisamente ahora me encontraba en una de esas etapas.

Sabía que Eren estaba refugiado en otra parte, quizá en otro país. Que Levi Ackerman le cuidaba muchísimo, y aunque Eren no me hubiera comentando nada… entre Nanaba y mi propio instinto había asumido que ellos tenían una relación, desde quizá incluso mucho antes de que Eren lo aceptara formalmente. Quizá me di cuenta cuando me dijo 'Levi Ackerman es un bruto bestial' debió ser aquella vez.

Mis cartas para Eren aguardaban con impaciencia en el escritorio.

—Un día voy a abordar a Levi Ackerman y le diré de cosas — murmure para mí mismo por lo bajo revisando con lentes de media luna un documento.

—¿Ah sí? — Me reto Ymir recargada sobre el escritorio — quisiera verte intentarlo

—¿Por qué escuchas lo que digo? — Le reclamé con la voz un poco temblorosa —, se supone que hablo solo ¿Entiendes?

—¿No dijiste que hablarías con Levi Ackerman? — se rio y señalo la puerta — acaba de pasar hecho una furia, aunque siempre está hecho una furia.

Me quedé de piedra, era regular muy regular para mi ver a Levi, pero nunca había estado presionado por nadie para ir a hablarle, además Levi solía pasársela con su escuadrón afuera del cuartel general, siempre trabajando, trabajaba como un loco. E Ymir me seguía mirando con ojos violentos y molestia, estaba seguro de que no se detendría hasta que tomara mis cartas y saliera a hablar con Levi.

—Bien, lo haré — me levanté tomando los sobres —, pero no porque tú me lo órdenes.

Me sonrió.

Me quedé afuera de la oficina de Erwin esperando a que su exhaustiva reunión con el capitán Ackerman terminara, con mis cartas en la mano, con los pies temblorosos. Porque ¡Por dios! Era Levi Ackerman, Eren sí que tenía huevos para pararse frente a él… para hacer lo que sea que Eren hace frente a él, o quizá Levi es muy blando.

Aun así, acercársele me daba un miedo terriblemente bestial.

—¿Armin Arlet? — me tomó completamente desprevenido así que di un respingo cuando me llamo.

—Buenos días capitán — salude formalmente, Levi Ackerman comienza a caminar sin reparar en mi presencia, pero hago el mayor esfuerzo por seguir su paso sin verme memorizado, aunque sé que el nota mi nerviosismo.

—¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que estabas en tu primer año de la Napola, ni, aunque fueras un soldado excepcional te habrían mandado a la primera línea de división. Mucho menos al cuartel general de Múnich ¿Acaso tienes contactos? Ahhh el teniente Kirschstein, aunque creo que no le agradabas mucho… ¿Dónde está su hijo? — Levi habla monótonamente pero rápido, respira agitado y no se detiene simplemente pregunta y pregunta sin dejar de caminar. Incluso se contesta solo. Salvo la última pregunta…

—Está en la primera línea — le contesto con suavidad, saberlo es diferente a decir y muy diferente a explicarlo. Levi se detiene y me examina, no quiero dar una imagen triste, pero Levi también se ha separado de Eren él debe entender esa sensación justo ahora.

—Lo lamento —Medita por un instante y luego mete las manos en sus bolsillos — ¿Qué necesitas?

—Eh —Desvió la atención de su cara monótona y miro las cartas que he traído para Eren — Usted… usted sabe dónde está Eren ¿No? Bueno, obviamente… yo solo quería, entregarle estas cartas a él.

Levi toma las cartas con el ceño fruncido, parece que debe creer que soy un muchacho completamente estúpido, pero las acepta y no dice nada al respecto. En realidad, se pone a verificar que todas sean escritas por mí, me doy cuenta de que es más receloso de lo que aparenta.

—Porque no las enviaste a la casa, yo se las habría reenviado —se ha dado cuenta de que llevo mucho tiempo guardando las cartas, ha revisado las fechas en un santiamén.

—Eso es bastante impersonal — miento — y necesitaba asegurarme de que el… ¿Él está bien? ¿Está protegido?

—Por supuesto —suena un poco ofendido—, de cualquier misil de corto alcance que pueda detener con mis propias manos y de los de largo alcance también.

—Fue usted, muy listo… al sacar a Eren de aquí incluso antes de que la guerra, se declarara formalmente — seguimos caminando sin detenernos hasta llegar a la salida del cuartel general — El habría sido mejor soldado que yo. Es más valiente.

Estoy sacando temas a colación, porque quiero que me diga la verdad sobre Eren, aunque si no me dice nada tampoco me molesta, de alguna forma no estoy mintiendo… se perfectamente que Eren sería un mejor soldado, mucho mejor que yo, solo estoy halagando a mi amigo después de todo.

—Muy valiente — concuerda —, me aguantó a mí, después de todo.

Intento no reírme. Tiene razón, como había pensado antes Eren sí que tiene pelotas, este hombre intimida tanto como un animal salvaje, un felino desconocido, y creo firmemente que Eren consiguió domarle de buena manera.

—No te preocupes, yo se las entregaré, personalmente si quieres… pero no sé cuándo vaya a verlo. — suena un poco triste, tampoco quiero que se sienta mal.

—No me molesta, se lo encargo mucho.

Levi se da la vuelta, se aleja elegantemente por los escalones de concreto, pero de pronto algo lo pincha y se detiene, se gira a verme con preocupación en el rostro y con las cartas apretadas sobre su pecho, como si oliera el peligro a distancias kilométricas. Es sensacional.

—¿Y? — Frunzo el ceño — ¿Cómo fue que llegaste aquí? No me contestaste.

—Lo lamento. El comandante Erwin me encontró una plaza como estratega — Lo mejor será decir la verdad, no quiero mentirle al capitán — Llegué hace unos meses, apenas. Esperé a que… bueno a que seleccionaran a los que se irían a la primera línea.

—Lamento lo de tu amigo — parece que lo dice de corazón —. Pero, si eres tan buen amigo de Erwin, ¿Por qué no le pides el mismo favor para él? Si el problema es complacer al teniente, ya sabes 'Mi hijo debe de estar en la guerra' y esas mierdas, puedo llevarlo de mi lado, hay mucho trabajo.

Doy un pequeño brinco o al menos mi corazón se ha detenido, no es algo que yo no hubiera considerado antes, pero Erwin jamás aceptaría algo así, me correría si yo me atreviera a pedirle algo similar.

—Jamás podría pedirle algo así al comandante —Admito lleno de vergüenza, si Levi es listo se dará cuenta de que algo ha pasado, y parece que lo nota. —. El y Jean no se agradan.

Levi parece darse cuenta de todo porque sus cejas se alzan como dos arcos, y su boca murmura un extraño 'oh' de asombro y maldad, aunque no maldad cruel como si en verdad se acabara de enterar de algo fantástico y tuviera una epifanía.

—Si quieres — habla nuevamente —. Yo me encargo de esto. Te pago el favor que hiciste al cuidar de Eren tanto tiempo, yo me encargo de Kirschstein. No hay problema.

Estoy petrificado, un mar de posibilidades se abre frente a mi… si tan solo Levi pudiera hacer eso por Jean, yo estaría tan contento, mucho más tranquilo. Además, Erwin no me culparía de nada, es mas poco podría hacer… ¿Quién se pone contra Levi Ackerman? Vi a Levi dispararle tres veces a Erwin sin siquiera responder, si Levi pudiera… si Jean se dejara.

—¿Enserio? ¿Usted podría hacerlo? — Pregunto—Se lo agradecería, Jean es un bruto y solo quiere pelear todo el tiempo…

—Le daré la oportunidad — se encoje de hombros —, pero aquí cerca, donde lo puedas vigilar. Me estoy extendiendo demasiado, tengo que irme.

—Muchas gracias capitán — Me inclino agradeciéndole con toda la felicidad de mi corazón, es una oportunidad. Una grande que definitivamente Jean no puede rechazar… simplemente no puede.

¡Trabajar con Ackerman y estar cerca de mí!

¡Todo gracias a que Eren supo que ropa utilizar!

Y cuando el sentimiento sea mutuo

—Armin — me llamo Erwin — ¿Qué tal va todo?

—Excelente comandante — contesté deteniéndome sobre el pasillo, era bastante tarde y planeaba retirarme, el comandante seguro también iba de salida —, todo el trabajo ha ido bien.

—Me parece excelente — carraspea —. Ya debes saber que el baile es mañana… te lo has ganado, así que tienes mi permiso para asistir. Aquí está tu uniforme.

Me entrega una hoja blanca que trae cargando en la mano derecha, no pesar y es de cartón, la recibo con las palmas extendidas.

—¿Mi uniforme? — pregunto con extrañeza

—Así es, como vas bajo guardia usaras el uniforme del cuartel general. Tendrás que quedarte en la parte interna. — Erwin se da meda vuelta y está a punto de salir.

—¿Significa que yo… que yo…? ¿No poder ver a Jean? — la voz me sale estrangulada.

Erwin se detiene en el marco de la puerta y me mira con los ojos azules fríamente.

—Lo lamento — sé que no lo lamenta nada. Que me ha engañado, por semanas. Pero eso no es precisamente lo que me molesta ¿En verdad estoy molesto? Quizá no, demasiado bueno es demasiado bobo, así decía mi abuelo.

Soy demasiado bueno, demasiado bobo. No estoy molesto. No sé porque no me di cuenta antes, Erwin no va a dejar que me vea con el tan fácilmente. No ahora que me ha recuperado. Es algo casi obvio.

—¿Puedo negarme a asistir?

Erwin alza una perfecta ceja rubia. No puede creer lo que le digo.

—¿No ir? ¿Después de que te esforzaste tanto? — Incluso tartamudea un poco — ¿No quieres ir?

—No quiero.

Erwin me mira con confusión, como si buscara el truco bajo mis palabras, pero asiente, con lentitud. Frunce sus cejas y sale de la habitación sin decirme nada más, ha accedido a que no vaya. Después de todo. Tal vez estoy haciendo berrinche tontamente, pero qué caso tiene ir al baile cuando no puedo verle…

Me derrumbo de nuevo, era algo que ya había considerado que Jean y yo podríamos vernos, pero definitivamente no podíamos estar juntos de esa forma y si Erwin me hubiera dejado en la parte interna ni siquiera hubiéramos podido vernos. Es una porquería.

Me derrumbo y me tambaleo sobre mis pasos para llegar a mi habitación, el camino se me hace especialmente largo y me molesta muchísimo, mis ojos se han vuelto pequeños y rojos, solo estoy esperando que llegue a mi habitación para ponerme a llorar como un tonto. Hay mucha gente por todos lados, el baile comenzara mañana desde las 2 todos se irán, así que muchos han obtenido un día libre, todos me miran pasar.

Debo verme patéticamente mal.

—¿Qué te sucedió? — pregunta Annie la chica que duerme en el cuarto de a un lado junto con Ymir — parece que te desinflaron.

—¿Acaso el comandante te regañó? — Pregunta Ymir y abro la puerta de mi habitación, la dejo abierta e Ymir y Annie entran mientras me siento sobre la cama — ¿No nos vas a contar?

—Deberías estar contento, todo el mundo está feliz por el baile de mañana… — Annie se mira las perfectas uñas blancas yo suspiro.

—No iré al baile.

—¿Qué dijiste? — pregunta Annie sin darle mucha importancia, como si no hubiera escuchado

—Que no iré al baile — repito más fuerte y me tiro sobre la colcha — Le dije al comandante que no iré.

—¿Por qué hiciste eso? — Ymir cierra la puerta con fuerza extrema — ¿Acaso te cayo una bellota en la cabeza?

—No tiene caso que vaya — me hago un ovillo — solo estaría en la parte interna, todo aburrido… y solo…

—No somos tontas — carraspea Annie —, desde que paso lo de tu abuelo no has pensado en otra cosa que, en ese baile, acaso ibas a encontrarte con alguien.

—Si… pero no poder verle.

—¿Por qué no te fugas? — sugiere Ymir

—Aunque pudiera hacerlo se darían cuenta y no podría quedarme con él.

Me callo la boca, he hablado de más. Giro a ver a Annie y a Ymir, que se han quedado con los ojos como platos, me quiero excusar cuando Annie suelta un suspiro e Ymir sonríe con burla.

—Ya entiendo — Se aparta el fleco de la frente —, hablas de otro soldado.

—Yo no… yo no — no sé qué decirles, se han dado cuenta. Me van a matar — yo no…

—No somos tan torpes, Armin — Ymir me saca la lengua — ¿Qué vamos a hacer Annie?

—Tienes suerte de haberte encontrado con unas chicas como nosotras — dice Annie acomodándose el cabello y se levanta —, no solo no le diremos a nadie, también te ayudaremos a que lo veas.

—¿En… enserio?

—Por supuesto, seremos tus hadas madrinas — sonríe Ymir y se acerca —, además tenemos muchas culpas que lavar, con esto nos ganaremos el cielo.

Annie asiente y sé que estas dos chicas se han metido en muchos problemas antes, pero de alguna manera me siento cómodo con ellas y creo que harán un excelente trabajo ayudándome con todo este plan que se les acaba de ocurrir, asiento dándoles bandera blanca para que lo llevemos a cabo y ellas sonríen.

—No te preocupes Arlet, iras a ese baile.


N/A: Este capítulo me gustó mucho, se supone que era más largo, pero lo dejaré para el siguiente. Quien ya leyó el confesionario sabe qué onda con Ymir y Annie y también con la conversación de Levi y Armin, creo que le dio un toque extra. Además de que Ymir y Annie son buenas en este fic. Jeje, bueno han cambiado. Espero que les guste mucho.

Charly land: jaja esas son excusas, no te preocupes querida yo sé que me lees y que te gusta y eso me pone muy contenta, espero que te guste este capítulo. Te aseguro que se vienen cosas muy interesantes, aunque ya estemos cerca del final y bueno, nos leemos pronto. Te mando un beso.

Maralej92: No te preocupes jamás mataría a Jean y que bueno que te ha gustado mi pobre lemmon, nos leemos y espero te guste. Saludos!

Iceheartvoice: Aww que bueno que te gusto el lemon pensé que era muy chafa pero si a ti te ha gustado por mi bien! Jajaja mi novio también le falta un toque de Jean xd pero bueno, a resignarnos, la despedida fue muy triste pero en el siguiente capítulo ya habrá un bonito reencuentro! ups spoiler! Jaja saludos.

AmorFujoshi: haha muchas gracias por dejarme review antes de quedarte dormida, se aprecia el gesto. Gracias por alabar mi lemon que fue muy corto pero bueno, realmente era la primera vez, no podía meter las grandes posiciones sexuales. ¡Oh ya veremos qué pasa con Marco! ¡Espero que leas este cap y te guste mucho! ¡Un saludo!