Madre.
—Bienvenido a la familia -le había dicho la madre de Johan aquella tarde durante la cena, estaba encantada de conocerlo. Él sólo había atinado a sonreír, pues aún se sentía muy incómodo entre aquellas personas.
Por suerte, llegada la noche, su privacidad volvió a la total normalidad. Johan y él se retiraron a su habitación, pintada de un maravilloso tono azul y llena de curiosidades, en las cuales él se entretuvo durante mucho tiempo, antes de lavarse los dientes y decidirse a ir a dormir, pues estando al lado de su novio se sentía tranquilo.
Juudai se echó en la mullida cama, después de ponerse la pijama y esperó a que Johan se le uniera para darle las gracias por todo.
Estaban ambos entrelazados como las raíces de un árbol, besándose con muchas ganas, cuando un ruido en la pared los sobresaltó.
—¡Más vale que estén durmiendo! -se quejó una voz, que ambos identificaron como la de Victoria, la madre de Johan, quien dormía en el cuarto contiguo, la mujer golpeaba con ganas la pared- ¡Nada de mancillar mi casa! ¡Te quemaré vivo si haces una tontería, Johan! -los golpes cesaron, así como también los besos.
—Se me olvidó decirte que está en la menopausia.
Primero su padre, luego su hermana y por último su madre. Con razón Johan estaba como estaba.
FIN
