Edades: Totty 16, Jyushi 17, Ichi 20, Choro 22, Kara 24, Oso 26
Jyushiko 25, Choroko 20, Todoko 19, Atsushi 20, Homura 16
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Osomatsu se interponía por décima vez entre su novio y la chica de ojos rosados, mientras Karamatsu no daba señas de alejarse de su hermanito menor. Choroko observaba atenta tomando ocasionalmente fotografías de manera discreta.
Ichimatsu se mantenía en la barra en compañía de Choro, tenía frente a él un vaso medio lleno; descubrió que beber mucho le podía causar dolor de cabeza al siguiente día, pero con una pastilla se resolvía, sin embargo, Choromatsu le advirtió no sobrepasarse con el alcohol, el mayor no quiso dar detalles, pero Ichi sospechaba que podría haberse puesto violento por tomar de más, así que estaba decidido a no pasar de un vaso esta vez.
Jyushi y Homura conversaban en una de las mesas del fondo.
El ambiente era ameno; de pronto las luces se apagaron sorprendiendo a todos, Homura de inmediato se abrazó al beisbolista; Todoko aprovecho e imitó la acción con Karamatsu sujetándose del brazo del mayor; Atsushi intento abrazar a Totty pero este de inmediato se escondió tras Osomatsu.
Una tenue luz se veía cerca de la entrada, el ex ladrón miro con gran sorpresa a su amiga sosteniendo lo que parecía un pastel. Las luces regresaron gracias a Choroko que sujetaba con emoción su teléfono lista para tomar evidencias del momento.
- Feliz cumpleaños Osomatsu niisan - pronuncio la rubia con una gran sonrisa.
- ¿Es hoy? - el cumpleañero parecía desconcertado.
- Sí, es algo que jamás olvidaría y me alegra haberte reencontrado para celebrarlo - coloco el pastel sobre la barra.
- Gracias - pronuncio Osomatsu mientras recibía un abrazo de su amiga.
El resto felicitó al mayor deseándole lo mejor.
- Es una pena - le hablo Choromatsu - de haberlo sabido hubiese buscado un regalo -
- No te preocupes Chororin~ aún puedes comprarme algo - lo abrazo por la espalda.
- Olvidado, pensándolo bien, no lo mereces - se quejó tratando de zafarse.
- ¡Yo quiero pastel! - exclamó Jyushi corriendo detrás de la barra junto a Homura - ¡Comamos, comamos! - agitó sus brazos con emoción.
Las risas llenaron el lugar, Osomatsu soplo las velas y con Jyushiko comenzaron a cortar el pastel. Jyushi y su amiga se encargaron de ir repartiendo los platos.
- Homura chan - Totty se acercó a la barra con una tierna sonrisa - estaba pensando en que podríamos ir de compras después, ¿Te gustaría? -
La chica asintió levemente - Claro - pronuncio en voz baja con una casi imperceptible sonrisa.
Osomatsu de inmediato se aproximó a los más jóvenes, provocando que Homura tomara del brazo al beisbolista.
- Vamos~ - se quejó el de rojo con un puchero - ¿Por qué me tienes miedo? - le hablo a la chica - al menos a Totty le diriges la palabra y él es más un demonio -
Antes de que reclamara el menor, Jyushi respondió.
- A Homura no le gusta hablar con los hombres... Así que no la incomodes Osomatsu niisan - su sonrisa contrastaba con una intimidante mirada.
- P-pero... Tú y Totty... - continuó con un semblante triste.
- Yo soy su amigo hace mucho - el beisbolista se sonrojo un poco - y no tiene problema con Totty porque, bueno, su esencia no es tan masculina -
Ante la respuesta Osomatsu no pudo evitar soltar una gran carcajada, en especial ante el rostro que Totty había puesto, no estaba seguro si era una expresión ofendida o de decepción, pero le causaba gracia.
Algunos no lograron evitar reír también ante la situación, unos pocos hacían el intento de reprimir la risa.
Karamatsu aprovechó el momento y se acercó a Ichi que continuaba un tanto alejado del resto.
- Ichi, ¿Me harías un favor? -
- No - respondió de manera seca.
- Ni siquiera te he dicho lo que es - el mayor compuso una triste expresión.
El otro rechisto.
- ¿Qué quieres? -
De inmediato su hermano sonrió - ¿Podrías vigilar a Totty? Necesito hablar con Oso a solas, pero no confió en ese tipo - miro con discreción a Atsushi.
- Entiendo... ¿Quieres tiempo para hacerlo con ese idiota? - su sonrisa burlona hizo sonrojar al mayor.
- N-no es eso - se excusó de inmediato - solo quiero darle su regalo en privado -
- Si claro - sonrió – "SU" regalo... – recalco la primer palabra con burla - … y a todo esto, ¿Qué gano yo? -
- El eterno agradecimiento de tu hermano mayor - junto sus manos en una seña suplicante, pero al ver que ello no causaba efecto en el menor suspiro derrotado - bien, 3 latas de sardinas -
- Cinco y tendremos un trato -
- Ok, tu ganas - revolvió el cabello de su hermanito y se dio la vuelta antes de recibir un reclamo.
Aprovechando que la mayoría se concentraba en la conversación sobre Homura y su casi nulo miedo a Totty, se acercó a Osomatsu y en voz baja le indicó le siguiera. El de rojo obedeció con una gran sonrisa. Antes de que cruzaran la puerta alguien freno del brazo a Karamatsu.
- Karamatsu san - Todoko le había sujetado y le miraba de la forma más tierna que podía - ¿A dónde va? ¿Puedo acompañarle? -
- Que pena - Osomatsu tomo el brazo libre de su novio y lo jalo - pero tenemos que hacer cosas de adultos -
- Lo siento - Kara le sonrió - pero debo hablar con Osomatsu, no tardaremos -
La chica sólo asintió con un semblante triste, en cuanto el de azul se dio la vuelta Oso no dudo en mostrarle la lengua a lo que ella solo pudo fruncir el ceño.
La pareja desapareció por el pasillo en dirección a una de las recamaras que los menores habían usado.
- Supongo que vas a darme mi regalo, ¿No? - Osomatsu sonrió de lado y tomo lugar en la cama de la litera.
- ¿Regalo? - el de azul correspondió la sonrisa y se cruzó de brazos - ni siquiera sabía que era tu cumpleaños - camino hasta sentarse a su lado.
- Que malo - contestó con un puchero - es un buen pretexto para que me consientas y tú lo desaprovechas -
- ¿Por qué no me habías mencionado que día era hoy? -
- Eso... Realmente no recordaba que fuera mi cumpleaños -
- Vamos, ¿Quién olvida el día en que nació? -
- Es fácil cuando no sabes cuándo fue... - ante la confundida mirada de Kara suspiro - no se la fecha, desde que tengo memoria vivía en la calle, fue Jyushiko quien eligió esta fecha para mí -
- Ya veo... - bajo la mirada con un semblante triste.
- No te pongas así, si a mí no me afecta a ti tampoco debería -
- ¿Por qué está fecha? - inquirió en busca de profundizar el tema y deshacerse del sentimiento triste que se había alojado en su pecho.
- Bueno, hoy hace un año ayude a Jyushiko a escapar de Tougou... - Karamatsu no pareció sorprenderse ante la revelación - así que ella decidió que la fecha seria especial, por lo que asignó el día como mi cumpleaños, algo así como el nacer de un nuevo yo... Pero, esto ya lo sabias, ¿No? -
- No todo, Jyushiko sólo me contó que tú la salvaste y que hoy era tu cumpleaños, solo eso -
- Aguarda, ¿Entonces si sabias que día era hoy? -
- Vaya... Debía ser sorpresa... - rascó su nuca avergonzado - igual iba a dártelo - del bolsillo de su pantalón saco una pequeña caja de regalo azul con un listón rojo extendiéndoselo al otro.
Osomatsu tomo el presente conteniendo la emoción, esta era la primera vez que recibía un regalo de cumpleaños. Jalo el extremo del listón y con cuidado retiro el papel, su poca paciencia le gritaba que destrozara la envoltura, pero por una vez decidió ignorar el pensamiento, disfrutando así la nueva emoción que sentía. Bajo el colorido papel halló una caja blanca, retiro la tapa y tomo el collar que se encontraba dentro, reviso la cadena y el dije, sus expertos ojos le indicaron de inmediato que ambos eran de plata, a su parecer era un ocho acostado, con dos piedras en donde deberían estar los huecos, una roja y otra azul.
- Es el símbolo del infinito - le indicó Karamatsu - una representación de mi amor por ti - se ruborizo ante su propio comentario.
- Que cursi - respondió con el mismo tono de rojo en sus mejillas - ¿Podrías...? - le entrego el collar y se giró dándole la espalda en una muda petición para que se lo colocará. Karamatsu sonrió y acato a lo pedido. Osomatsu sujeto el dije y lo observó con una gran sonrisa.
- ¿Cuándo lo conseguiste? -
- Hoy, cuando hacíamos las compras -
- Debí sospechar algo... - volteo y paso sus manos por las caderas del menor para atraerle - ¿Y mi regalo tiene segunda parte? - le dedico una mirada coqueta.
- Tal vez... - Kara le abrazo por el cuello y acortó la distancia para besarle, tras unos segundos se separó - pero tendrás que aguardar a que estemos en casa -
Osomatsu estaba listo para reclamar, pero un estruendo llamo la atención de ambos, Karamatsu se tensó de inmediato, los dos identificaron el sonido... Un disparo.
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Los presentes fingieron no darse cuenta de que Oso y Kara desaparecieron por el pasillo; continuaron conversando y comiendo pastel. Pero su tranquila convivencia poco duraría cuando se escuchó ruido en la entrada, antes de siquiera pensar en lo que podría ser un estruendo sorprendió a todos los presentes. Acababan de disparar a la puerta botando así la cerradura. Jyushi por inercia se agachó con Homura quedando ambos ocultos bajo la barra.
Cinco hombres entraron al bar, uno de ellos con el arma en mano.
Jyushiko, Choromatsu y Atsushi se posicionaron frente al resto.
- Siento irrumpir su fiesta - el hombre de canas hablaba mirando a cada uno de los presentes - pero busco al dueño del carro que está afuera -
Atsushi dudo un momento, pero manteniendo la calma dio un paso al frente - Soy yo, ¿Qué es lo que desean? -
- Vengo por lo que me robaste -
- ¿Disculpe? Debe estar confundiéndome, jamás le había visto -
- Mis chicos dicen que tú junto a otros mocosos se llevaron mi mercancía -
Atsushi totalmente confundido estaba listo para debatir la acusación, sin embargo antes de eso uno de los hombres que había entrado se adelantó al señalar hacia ellos.
- ¡Son esos! - exclamó el hombre refiriéndose a los que estaban al fondo, casi ocultos. Por inercia los mayores giraron para ver a Ichimatsu y Todoko tensarse.
- No compliquemos esto - el jefe de aquellos tipos mostró una sonrisa - devuélvanla y nos iremos sin dañar a nadie -
- Muy tarde... - Ichimatsu mantenía sus brazos extendidos buscando proteger a Totty y a Todoko - no está aquí, se ha ido - el amante de los gatos había reconocido a uno de los hombres en cuanto entró; observó cuando Jyushi y Homura se escondían bajo la barra, lo que confirmo su sospecha, esos hombres venían por Homura.
- Ichimatsu, ¿De qué hablan? - Choromatsu pregunto manteniendo ahora su vista en el tipo que tenía el arma, analizándolo y tratando de prever cualquier movimiento.
- Un segundo... - el hombre mayor miro detenidamente a Jyushiko - te conozco, ¿No trabajabas para el viejo Tougou? - ante la pregunta la mirada de la chica se volvió fría - sí, no hay duda... Ya entiendo, tras la muerte de ese bastardo te quedaste con su negocio, ¿No?, vaya, que chica tan hábil, pero debes saber que en estos negocios no puedes robarle a la competencia sin sufrir las consecuencias -
- ¿Jyushiko sempai? - Choroko le tomo del brazo temerosa.
La mayor le dedico una suave sonrisa a la de lentes con el fin de tranquilizarla; regreso su vista a la hombres y sonrió ampliamente.
- Caballeros, me parece que podemos solucionarlo sin tener que recurrir a la violencia - con suavidad se zafo del agarre de la menor y camino hasta la barra con calma, seguida por la atenta mirada de todos los presentes. Se posicionó detrás y bajo una botella de una de las repisas, se inclinó y tomó un par de vasos a la par que veía a los dos chicos escondidos; Jyushimatsu abrazaba con fuerza a Homura que no paraba de temblar, la mayor le sonrió al beisbolista y le guiño un ojo en señal de complicidad. Se irguió y dejo los vasos sobre la barra - bebamos algo - sugirió comenzando a servir - ¿Por qué no bajan el arma? - en cuanto formuló la oración con discreción uso su pie izquierdo para golpear en el suelo de madera, Jyushi miro con cierta confusión - bajen... - repitió con la misma acción de golpear el suelo - ... Por favor - Jyushi observó donde el pie de la chica estaba, notando así una leve abertura.
El hombre canoso con una indicación de su mano hizo que su subordinado bajara el arma.
- Espero que seas inteligente y hagas una buena oferta – avanzo hacia los bancos seguido de dos tipos; en la puerta los otros dos hombres permanecieron de pie.
- Chicos podrían dejarnos a solas por favor – Jyushiko extendió uno de los vasos al hombre mientras les hablaba a sus amigos.
- Eso no – exclamo de inmediato el sujeto frente a ella – con ellos es el problema así que se quedan – los dos mastodontes que siguieron a su jefe hasta la barra, avanzaban ahora hacia el resto de invitados donde Choromatsu y Atsushi se mantenían siempre al frente.
Jyushiko se mantuvo serena, sin borrar su gran sonrisa – entenderá que no necesitamos más gente aquí, además las chicas tiene cosas que hacer – sin dar tiempo a quejas o preguntas prosiguió – chicas, al cuarto – señalo en dirección del baño; Choroko de inmediato asintió y tomo la mano de Todoko llevándola consigo. Uno de los hombres hizo el ademan de seguirles, pero los cuatro chicos presentes le impidieron el paso.
- Tienes agallas linda – el sujeto tomo un sorbo de aquella bebida – podríamos ser buenos socios –
Jyushiko no respondió y se limitó a observar al hombre.
- ¡Choromatsu kun! – Se escucho la voz de una de las chicas llamándole - ¡¿Podrías venir un momento?! –
El joven Matsuno indeciso en dejar a sus hermanos miro a Jyushiko en busca de una respuesta, esta simplemente asintió. Una última mirada a los menores y se dirigió en donde las chicas aguardaban.
- Bueno, retomemos lo importante – el hombre dejo el vaso con la mitad de bebida – quiero a mi chica de regreso o al menos un buen remplazo –
- Ya veo… - Jyushiko mostro un amplia sonrisa - … pero eso no pasara – todos le miraron con sorpresa ante su respuesta – lo que va a ocurrir es que se largaran de mi establecimiento y no volverán a poner un solo pie por este rumbo –
- ¿Eh? – El sujeto frente a ella se levantó, su rostro no reflejaba nada más que molestia – ¿Es una broma? ¿Quién demonios te crees? ¡¿No sabes quién soy?! – con la última pregunta golpeo en la barra.
- Lo se… no es más que un maldito tipo que se dedica a destruir la vida de jóvenes inocentes – Jyushiko continuaba sonriendo mientras le dedicaba una mirada intimidante.
- ¡Maldita, no eres más que una…! – su frase fue interrumpida cuando la puerta que daba al pasillo se abrió de golpe.
- Esa no es manera de hablarle a una chica – Osomatsu salió con Kara detrás de él – pero es algo que jamás has sabido hacer Yataro –
- Osomatsu kun… no creí verte otra vez – el hombre miraba con gran sorpresa al chico – cualquiera pensaría que estarías escondiéndote en un lugar remoto –
- ¿Por qué habría de esconderme? –
- Que cinismo al preguntar, todos saben que mataste a Tougou y verte aquí deja todo más claro, eres realmente tú quien se ha quedado con sus negocios ¿No? –
- No tengo que dar explicaciones y menos a bastardos como tú –
- ¡Suficiente! – el de nombre Yataro sacó un arma y le apunto a Osomatsu quien se mantuvo sereno ante la amenaza.
El seguro al ser quitado de otra arma atrajo la atención de quienes habían irrumpido en el lugar; Jyushiko mantenía estirado su brazo derecho sosteniendo una pistola y apuntándole al hombre; de inmediato los subordinados desenfundaron apuntando hacia la chica.
Todomatsu sujeto el brazo de su hermano y Atsushi se mantuvo al frente de ellos. Osomatsu movió ligeramente uno de sus brazos manteniendo a Kara tras de él.
La situación no podía ser peor, todos se mantenían quietos, algunos sosteniendo la respiración, temerosos de la lluvia de balas que podría desatarse al más simple movimiento.
- Están en clara desventaja – el hombre no dejaba de apuntarle a Osomatsu.
- Tal vez – el de rojo respondió con total calma – pero en todo caso solo necesitamos un par de segundos más –
- ¿Qué? ¿A qué te refieres con…? – lentamente fue cayendo de rodillas, con la mano libre sostuvo su cabeza, una pesadez se había apoderado de todo su cuerpo.
- ¡Jefe! ¿Qué ocurre? – el subordinado más cercano se aproximó al hombre en un vano intento de auxiliarle y bajando su arma.
- ¿Q-qué hiciste? – con dificultad dirigió sus palabras hacia Jyushiko quien imitando al resto de los tipos, seguía sin bajar el arma.
- Debería cuidar lo que bebe –
- T-tú… no es posible… no… ¡¿Me envenenaste?! – grito colérico antes de caer inconsciente.
Los tres hombres armados restantes apuntaban nerviosos en todas direcciones, sin decidirse a quien vigilar. Aprovechando el descuido y en un rápido intercambio de miradas cómplices los más jóvenes se decidieron a actuar.
Osomatsu dio una patada al brazo del sujeto más cercano haciéndole soltar el arma y en un rápido movimiento apoderándose de esta; Karamatsu se apresuró detrás de otro y con la pistola eléctrica le dejo fuera de combate; Ichimatsu con gran agilidad se lanzó sobre otro derribándole y logrando así quitarle el arma, se levantó y apunto al sujeto del suelo; el ultimo subordinado que se mantenía junto a su jefe no tuvo tiempo de reaccionar, Atsushi lo golpeo con una botella dejándolo inconsciente.
Con dos sujetos desarmados y el resto en el suelo, los chicos estaban listos para celebrar su victoria, sin embargo la puerta al ser abierta destruyo todo festejo.
- Jefe, ¿Está todo bien? – un hombre entro seguido de más sujetos, al parecer los subordinados de Yataro eran más de los que estaban al inicio.
Sólo se necesitaron unos segundos para que todos los presentes comprendieran la situación. Los dos sujetos que hasta hace unos segundos habían sido desamados corrieron hacia sus compañeros, uno de ellos dando la orden de disparar. Sin perder tiempo Osomatsu tomo del brazo a Kara corriendo de vuelta al pasillo; Ichimatsu salto sobre la barra derribando a Jyushiko en el proceso; Atsushi sujeto a Totty y lo llevo tras las mesas más cercanas. El sonido de los disparos retumbaba por todo el lugar.
Jyushiko intentaba levantarse para apuntar, pero Ichi le sujetaba de la cintura con fuerza, temeroso de que ella saliera herida; por su parte el ex ladrón mantenía una ligera abertura en la puerta logrando disparar y mantener a cierta distancia a los bandidos.
- ¡Suéltame Ichi! – Jyushiko intentaba zafarse – ¡Así no podre atinarles! –
- ¡¿Estás loca?! No puedes salir solo así, Jyushi ayúdame con… - Ichimatsu miro debajo de la barra en donde su hermano y Homura debían estar escondidos, encontrando el lugar vacío - ¿Jyushi? -
- Tranquilo – la rubia no dudo en sonreír – ellos están a salvo – señalo el suelo donde una hendidura daba a entender que una especie de puerta podía ser levantada – ahora… ¡Suéltame y déjame dispararles! – continuo su lucha con el amante de los gatos.
En una esquina, refugiados entre mesas y sillas Atsushi encontraba sentado en una esquina con Totty a su lado.
- Esto es malo… - murmuro Atsushi.
- ¿En serio? No me había dado cuenta – respondió sarcástico el más joven.
Una bala pego cerca de donde estaban, lo que provoco que Todomatsu por reflejo se abrazara al otro quien no pudo evitar sonreír.
- Que lindo… - el de corbata acaricio su mejilla.
- Idiota – con el rubor cubriendo su rostro Totty se separó del otro y le dio una leve patada al costado, acción que hizo al castaño tirarse al suelo y quejarse.
- ¿Eh?... – el más joven desconcertado volvió a acercarse – Vamos… no exageres – le tomo del hombro para girarle levemente. Todomatsu pudo sentir como palidecía al ver la sangre manchando la camisa del otro.
Atsushi se sujetaba el costado en un intento de frenar el sangrado y reducir el dolor.
- Creo que… no fui tan rápido – intento sonreír para tranquilizar al menor.
Las manos de Todomatsu temblaban ligeramente, el chico frente a él se estaba desangrando y no había nada que pudiese hacer; mientras tanto, los disparos continuaban haciendo eco impidiéndole pensar con claridad. ¿Qué haría ahora?
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- Hora de escribir, debería de resolver el problema en que metí a los chicos…
- ¿Por qué no mejor complicas todo? Subconsciente metiche
- ¡Qué gran idea!
Mi betareader me quiere matar por la "gran idea" ;-;
Gracias por leer n_n
