La prensa, los paparazzi e incluso las noticias estaban intrigados por lo que sucedia en la familia del presidente de Japón, Ren Matsu supo muy bien cómo ocultar todo aquel caso con su hija, pero todo se le vino abajo cuando un paparazzi tomo varias fotografías de Lin en Londres y no sólo a ella, también le tomó fotografías acompañada con un hombre aparentemente mucho más grande que ella, que pronto descubrieron que se trataba de Sesshomaru Taisho, un magnate hombre de negocios, dueño de la Corporación Armamentística más importante de todos los tiempos, en seguida Lin y aquél hombre se volvieron tema principal en las noticas, periódicos, revistas, entre otros medios. Preguntas como: ¿Qué nos puede decir sobre su hija?, ¿Es verdad que Lin y Sesshomaru se han casado en secreto?, ¿Qué opina sobre la diferencia de edades?, ¿Por qué todo ésto ha sido en secreto, ¿Tienen algo qué ocultar? Surgieron en una oleada de gente que se le fue encima al presidente en busca de respuestas, así como también se formaron varias hipótesis sobre el tema, y entre tantas la siguiente fue la que tuvo más sentido "Lin y Sesshomaru ya llevaban tiempo manteniendo su relación en secreto debido a que los padres de la menor estaban en desacuerdo con ello por las edades, un día ella decidió escaparse con Sesshomaru y después de éso los padres aceptaron la relación al no haber nada más qué hacer" Nadie se imaginaba la cruda verdad que todos los involucrados escondían. "Fue su decisión, ella esta muy feliz" fue lo único que dijo Ren Matsu al respecto.
Durante un tiempo la noticia fue un escandalo, pero al paso de los días solo se convirtió en una notícia más.

Sesshomaru se había ido a la Corporación, Lin se quedó sola en la habitación, pensando, tratando de encontrar explicaciones a todas sus dudas, imaginandose la verdad sobre Sesshomaru, ¿Por qué sus ojos se tornaban rojos? ¿Cómo era que su uñas cambiaban de tamaño y filo cuando él así lo quería? ¿Qué eran aquellas finas marcas en su piel? No eran tatuajes, de éso estaba segura, ¿Quién se haría ese tipo de tatuajes?, Su cuerpo era tan perfecto que era imposible creer que se trataba de una persona normal, además su cabello largo y plateado era único, ni siquiera sabía su edad; Decidida a buscar respuestas a sus preguntas exploró toda la habitación pero no encontró nada, ni una pista, ninguna cosa que pudiera darle respuestas, entonces se le ocurrió algo, el despacho, era un lugar donde posiblemente habría algo. Bajó las escaleras, en la cocina estaba Takumi y Kanna, Jaken no estaba a la vista, en el jardín estaba el señor Milos apodando el pasto, nadie vería a Lin entrar al despacho, al final de cuentas ella era la Señora así que podía entrar a donde ella quisiera, llegó a la puerta, intentó abrir la puerta pero estaba cerrada, "¡Rayos!" Pensó, si alguien tenía las llaves era seguro que Takumi. Se dirigió a la cocina.

Lin: ¡Hola!

Kanna: ¡Hola Señorita Lin!

Takumi: Que bueno que baja, necesitamos que prube ésto. - le dio en una cuchara una prueba del guiso que estaban haciendo.

Lin: Claro, - lo probó, no sabía mucho de comida, pero necesitaba conseguir lo que quería ya. - me parese que sabe muy bien.

Kanna: Lo ve Takumi, le dije que a la Señora le iba a gustar y también al Señor.

Takumi: Bien, entonces hay que continuar.

Lin: Oye Takumi, necesito las llaves de la casa para abrir la biblioteca.

Takumi: ¿La biblioteca está cerrada? Que raro, siempre está abierta.

Lin: Tal vez el Señor la cerró. - Contestó rápidamente.

Takumi: En seguida voy a abrirla.

Lin: No te preocupes, yo lo haré, solo presteme las llaves.

Takumi: Está bien, - buscó dentro de sus bolsas. - ¿Segura que no quiere que vaya yo?

Lin: Sí Takumi, no quiero que interrumpir tu trabajo en la cocina.

La mujer le entregó las llaves y Lin salió de la cocina, obviamente lo de la biblioteca había sido una escusa para obtener las llaves, cuidó que nadie la viera ir al despacho, eran muchas llaves por lo que tuvo que provar de una por una hasta dar con la correcta, abrió la puerta y entró, había varios archiveros, intentó abrirlos pero para su mala suerte estaban cerrados con llave, optó por revisar las cajoneras del escritorio, entre todas solo una encontró sin llave, la abrió, había puros archivos, la mayoría de la Corporación, entonces hasta el final encontró algo, parecía ser una foto, la sacó y sí, era una fotografía, muy maltratada y vieja, además estaba en blanco y negro, en la imagen se mostraba a un Sesshomaru igual de joven como actualmente lo era pero ¿Cómo era posible que estuviera igual de joven en una fotografía en blanco y negro de hace muchisimo tiempo?. Estaba tan conecentrada en encontrar una explicación, vagando en sus pensamientos que no se dio cuenta que la puerta se abrió y Sesshomaru entró descubriendola husmeando dentro de su despacho, se quedó parado a lado de la puerta viendo lo que hacía.

Sesshomaru: ¿Qué buscas?

El nerviosismo y el miedo la invadió al escuchar al peliplata justo atrás de ella, su voz era fría y más grave de lo normal, su corazón se aceleró queriendo salirse de su pecho, deseaba con todas sus fuerzas que él no la lastimara por sus acciones, no quería más torturas después de tanto tiempo sin ellas; el peliplata había echo una pregunta y tenía que contestar, se giró lentamente hacia él, no quería mirarlo a los ojos pero debía hacerlo, así que lo hizo, la mirada ambar tan fría como siempre estaba encima de ella, tan autoritaria e imponente, estaba molesto, ella lo sabía.

Sesshomaru: ¿Qué buscas? - Volvió a preguntar.

Armada de valor que no supo de donde sacó se dispuso a contestar y a encontrar todas aquellas respuestas a sus preguntas que nadie más que el mismo Sesshomaru podía contestar con precisión, nadie más que él podía resolver todas sus dudas, el problema era si Sesshomaru estaría dispuesto a contestar sus preguntas.

Lin: Respuestas. - El mayor la cuestionó con la mirada. - Busco respuestas. - Continuo. - él de esta foto eres tú ¿Cómo es posible?; No eres alguien normal, tu cabello, las marcas en tu piel, tu cuerpo, tus ojos, las uñas y ésa fuerza inhumana que tienes, todo es tan... perfecto, hay algo que me estás ocultando, ni si quiera sé tu edad y...

Sesshomaru: 500 - la interrumpió. - Tengo 500 años.

La sangre se le congeló, las llaves cayeron de sus manos en un sonido penetrante ante aquel silencio que inundaba el lugar, su rostro comenzó a palidecer y por un momento creyó que iba a desmayarse, la impresión la había dejado en shock.

Lin: ¿Quién eres? - preguntó después de un buen rato en silencio.

Sesshomaru se le acercó y ella retrocedió hasta tocar espalda con unos archiveros dónde él recargó su brazo.

Sesshomaru: ¿Tú qué crees?

Lin: No lo sé... pero quiero descubrirlo. - se elevó dejando caer su peso en la puenta de sus pies, pasó sus brazos alrededor del cuello de Sesshomaru y rozó sus labios con los de ella, el peliplata comenzó el beso, un beso profundo, Lin descendió desde la boca del mayor con pequeños besos húmedos hasta su cuello, comenzó a lamer y succionar aquel lugar cálido y apetecedor mientras el peliplata gruñía de placer en su oído, Lin lo mordió suave recorriendo sus dientes lentamente por la piel blanca del mayor, él no pudo evitar golpear el archivero con su mano al sentir como su miembro ya erecto exigía atención, ésa pequeña boca de Lin y sus delicadas manos le hacían sentir cosas que jamas se imaginó sentir por una humana y mucho menos por ella, "Un demonio" dijo al oído de la chica con voz agitada y ronca, Lin se detuvo para mirarlo a los ojos.

Lin: ¿Qué?

Sesshomaru: Soy un demonio

Lin: . . . Éso explica muchas cosas. - Tragó saliva.

Sesshomaru: ¿Cómo ésto? - la elevó del trasero y ella le rodeo la cadera con las piernas, sus labios se unieron en un beso impaciente, él la colocó en el escritorio y echó todo lo que le hacía estorbo al suelo, recostó a la chica y el se posicionó arriba de ella, era tanta la lujuria que no pudo evitar desgarrar la blusa femenina para tener libre acceso a aquel cuerpo que lo volvía loco, se quitó la camisa blanca que llevaba, ella lo veía con la respiración completamente agitada mientras deleitaba su mirada con el cuerpo bien marcado del hombre, él desabrochó su pantalón y sacó su miembro haciendo a la menor sonrojarse, ella no era una experta en ese tema pero le constaba que Sesshomaru estaba muy bien dotado, él se inclinó para besarla de nuevo, Lin pudo sentir la dureza de su hombría siendo restregada en su vientre, el mayor levantó la pequeña falda y se deshizo de la ropa interior femenina, Lin arqueaba la espalda mientras Sesshomaru besaba su cuello, el calor de su intimidad había llegado al máximo, necesitaba a Sesshomaru, necesitaba que él la poseyera de la forma tan experta en que lo hacía siempre, él la penetró y ella soltó un grito entre besos, el peliplata comenzó con su trabajo y ella no hacía ningún esfuerzo por apagar lo gemidos que comenzaron a salir de sus labios, Sesshomaru estaba extasiado dentro de ella, sus movimientos se volvían cada vez más violentos y acelerados, su rostro estaba hundido en el cuello fino de la chica, podía escucharla gemir y pedir por más en su oído, sus garras comenzaron a rasgar el madera con voluptuosidad, el escritorio rugía por el movimiento que no cesaba, parecía que se vendría abajo en cualquier momento, en varias posiciones sobre el escritorio Sesshomaru continuó invadiendola hasta que cansado terminó dentro de ella, permanecieron en la misma posición por un rato, después él se levantó, subió y abrochó sus pantalones, ella aún seguía recostada con la respiración agitada, Sesshomaru la ayudó a ponerse de pie pero ella no duró mucho parada, sus piernas le temblaban por la adrenalina de aquel encuentro, sus piernas le fallaron y no pudo sostenerse de pie, Sesshomaru la sujetó de la cintura impidiendo que cayera al suelo, la levantó y la sentó sobre el escritorio. Hubo un leve silencio.

Lin: ¿Los... demonios, no pueden tener hijos con humanos? - Preguntó mientras Sesshomaru recogía su camisa del suelo.

Sesshomaru: No. - comenzó a poner su camisa a la chica.

Entonces Lin comprendió por qué nunca había quedado embarazada de él y por qué él nunca se preocupó por ello, también pensó en qué pasaría con ella, ¿Cuanto tiempo estaría a lado de él? O tal vez él no tenía planeado permanecer mucho tiempo con ella, pero si era lo contrario ¿Qué pasaría? Sesshomaru viviría muchos años más y ella envejecería con el paso del tiempo, además quizás él querría formar una familia y ella no se la podía dar, o al menos éso pensaba, por alguna razón todo aquello la ponían triste.

Cuando Sesshomaru terminó de abotonar la camisa recargó el peso de su cuerpo en las palmas de sus manos que puso en el escritorio, Lin estaba frente a él. miró su torso descubierto, tan suave, tan marcado, tan perfecto, a sus costados estaban aquellas marcas que desde un principio llamaron su atención, con sus delicados dedos recorrió las franjas de color violeta, Sesshomaru la observaba, Lin volteó a ver el archivero que Sesshomaru había golpeado, éste tenía plasmado el golpe donde se moldeaba el puño de demonio, pero aquello era solo una pequeña prueba de su gran fuerza.

Lin: Llegaste temprano. -Dijo al recordar que el peliplata había llegado demasiado temprano a casa.

Sesshomaru: Te molesta.

Lin: No... Me gusta que... estés conmigo. - Dijo con voz cada vez más baja, pero Sesshomaru escuchó perfectamente, le miró el rostro preguntándose qué sentía esa chiquilla por él, por qué aún después de tanto sufrimiento y de tantas veces que la hizo llorar podía decir éso, no lo entendía, pero lo que menos comprendía o no quería aceptar era lo que él sentía por ella, sin embargo, escuchar aquellas palabras le habían causado un cierto grado de satisfacción. Él simplemente respondió con un beso lento y corto, la tomó de la cintura y la ayudó a ponerse de pie.

Sesshomaru: Ve a cambiarte y baja a comer.

Lin: ¿Y tú?

Sesshomaru: Tengo que ir a la Corporación.

Lin: ¿Comerás primero?

Sesshomaru: Sí.

Lin sonrió y salió del despacho, cerró la puerta y caminó en dirección a las escaleras, pero antes de llegar a ellas se topó frente a frente con kanna, quien se quedó sorprendida al ver a Lin solo con la camisa de Sesshomaru que le llegaba justo arriba de la rodilla y muy holgada, Lin se sintió apenada por aquel encuentro con la chica albina, las dos se miraban y ninguna decía algo.

Sesshomaru: kanna - Llegó a dónde estaban y rodeó la cintura de Lin con el brazo, él estaba con el torso descubierto puesto que su camisa la llevaba Lin, Kanna nunca lo había visto así y no pudo evitar sonrojarse, Sesshomaru era un hombre muy apuesto por donde quiera que lo vieran pero ella sabía muy bien cuál era su lugar además de que tenía un lindo novio.

Sesshomaru: Limpia el desorden del despacho.

Kanna: Sí Señor. - Se retiró lo más rápido que pudo a hacer lo que le habían ordenado.

Después de lo sucedido Lin no pudo evitar soltar una risita traviesa, ambos subieron a la habitación y se cambiaron, después de eso bajaron a comer, al terminar con sus alimentos Sesshomaru de nuevo se fue a la corporación y Lin se quedó sola una vez mas.