-así que te casas-

Los tres hombres estaban sentados uno en frente del otro, cada uno con un vaso en la mano, cada uno con un whisky. La noticia no los había sorprendido, mas si el que hay tardado tanto.

Taiki tenia varios años junto a Amy, era el tipo de relación que sin dificultad se podía llamara "perfecta", aunque era un poco ilógico que una brillante y joven doctora estuviera casada con una estrella de la música… así era el amor.

X-X-X-X-X-X-X-X-X-RECUERDO-X-X-X-X-X-X

Una oportunidad mas para estar solos, Yaten ya no vivía con ellos y Seiya simplemente sabiéndose un mal tercio salio sin explicación mas que un: "hoy no vendré a dormir"

Estaban sentados sobre la cama de Taiki, sin decir nada por más de 10 minutos, entonces el sintió el tacto de Amy sobre su rostro, atrayéndolo hacia si hundiéndose entre sus labios, sus cuerpos se reconocieron y comenzaron a entregarse a aquella mayor pasión.

Sin decir nada se recostaron en la cama, el sobre ella, acariciándose una y otra vez, cuando ella dejo escapar aquel gemido el se tenso, ella abrió los ojos al sentir como el se congelaba.

Se separo lo suficiente para verlo a los ojos, parecía tan confundido como ella, con la mirada indescifrable ¿acaso ella había hecho algo malo?

-¿Qué sucede?- pregunto Amy con un hilo de voz.

-no puedo- respondió el sentándose a un lado de ella.

-¿Qué?- ella gimió de dolor, los ojos le brillaron, por un instante no se sintió lo suficientemente mujer como para poder excitar a su hombre, frustrada era la palabra.

-he esperado este momento tanto tiempo-dijo el mirando el techo-no quiero arruinarlo… te amo tanto… quiero que todo sea perfecto- la miro dulcemente, con una sonrisa dibujada en los labios.

-Taiki… si estoy contigo todo es perfecto-ella cerro los ojos sintió como el acariciaba el rostro.

-quiero casarme contigo… quiero tenerte conmigo hasta el fin de mis días-

Ella se lanzo a sus brazos, hundiéndose uno al otro.

-entonces será hasta nuestra noche de bodas- dijo ella con una gran sonrisa y una gran ilusión.

-hasta nuestra noche de bodas-repitió el ceremoniosamente- ahora vamos a comer fuera antes que me arrepienta-

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-pues esto se merece un brindis- exclamo el pelinegro levantando su vaso.

-que viva el amor- exclamo con extremo sarcasmo el peliplateado imitando el gesto de su hermano.

-que viva- exclamo finalmente el pelicastaño siguiéndoles el juego a sus hermanos… pues sabia que en las cosas del amor para el todo era… perfecto.

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La vida en Italia no fue tan complicada como creyó en un principio, tomo 3 meses de clases del idioma aunque sus nuevos amigos también habían sido de gran ayuda.

Era un lugar de ensueño, Roma tenía hermosos monumentos y museos, el arte allí era tan necesario como el aire. Unas de las primeras personas que conoció fue a Roberto Viteri, también era alumno pero estaba muy adelantado y por su gran talento en al pintura ya era considerado todo un artista que hasta en ocasiones apoyaba a los profesores en las clases.

Fue el quien al animo a inscribirse a aquella exposición de nuevos talentos, no se arrepentía de haberlo hecho pues consiguió mucho aunque irreparablemente pasaría un año mas sin ver a su familia, sus amigas y… a el.

Colgó el teléfono lentamente, Amy se casaba en pocos meses. La había obligado a prometer que estaría con ella ese día aunque tuviera de cruzar mar y tierra caminando.

Escucho la puerta del pequeño departamento abrirse, debía ser Roberto, tenían casi un año viviendo juntos y ella había aprendido a reconocerlo con solo el sonido de sus pasos.

-te tengo una gran noticia, querida- hablo al voz masculina con muy buen humor.

-¿dinero?-dijo ella fingiendo excesiva intriga.

-exacto- el la señalo con el dedo índice-vendieron otro de tus cuadros y lo mejor es que pagaron mas de lo que esperábamos, definitivamente tu talento y mi estrategia de ventas son la combinación perfecta- sonrío orgulloso.

-eres el mejor-lo tomo del rostro y poniéndose de puntillas beso su mejilla.

El hombre era sin duda hermoso, con el cabello negro ensortijado y grandes ojos marrones claros, era de muy buena talla y porte atlético, con gentiles modales y gran picardía al hablar, era sin duda el hombre ideal, lastima que…

-es cierto-exclamo ella-mi amiga Amy se va a casar-

-OH que bien, deberíamos seguir su ejemplo ¿no crees?-

-no seas payaso, supongo que me acompañaras-

-que te hace pensar eso- el se tumbo sobre el sofá tomando una revista.

-pues el buen porcentaje de dinero que te doy por cada uno de los cuadros que vendes, querido-ella se coloco frente a el con las manos en las cintura fingiendo molestia.

-Mm… -

-además no soy capaz de volver a Tokio sola… si lo veo… talvez no quiere regresar- ella se dejo hacer sobre el sofá de enfrente.

-¿hablas de que serias capaz de abandonarme?... sabes que no lo permitiré-

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Había pasado más de 3 años y ella no cumplió su promesa, extrañaba mucho a su conejo, al principio decidió refugiarse en las interminables horas de grabación, en las presentaciones y demás promociones.

Trataba de mantenerse ocupado en una u otra actividad, resulto que vivir solo no era tan fácil como pensaba, extrañaba a sus hermanos y sus largas conversaciones además de sus pequeñas riñas con Seiya y las reprimendas de Taiki.

Estaba tirado en el piso con la mirada en el techo cuando escucho el timbre, a principio pensó en ignorarlo pero a la tercera timbrada se vio obligado a atender.

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Darien estaba en el hospital, le faltaban menos de 5 minutos para que su turno terminara y los pacientes no dejaban de llegar, estaba cansado… realmente agotado cuando su celular timbro, sonrío al ver el nombre en su pantalla.

-dime amor-respondió con una sonrisa mientras una enfermera lo miraba suspirando, no siempre se veía un hombre tan guapo y demostrara su amor a flor de piel.

-¿en serio?... me muero de ganas por probarlo… en una hora estoy allí… te amo querida-

Colgó y termino de atender a su ultimo paciente quien pregunto si era su esposa al que respondió con una sonrisa "debe amarla mucho" comento el hombre de unos 50 años y el respondió "en cuerpo y alma"

Condujo hasta un pequeño y pintoresco barrio, su hogar. Se estaciono frente a una casa blanca con tejas rojas y rosas en la entrada, arranco una de ellas y le quito las espinas mientras caminaba hacia la entrada.

Apenas introdujo la llave la puerta se abrió y una rubia de ojos azules lo recibió con un gran abrazo apretando la rosa contra su pecho.

-te extrañe- le susurro ella dándole un pequeño beso y tomándolo de la mano haciéndolo entrar -¿es para mi?-interrogo señalando la rosa aplastada.

-pues esta inocente rosa tenia como destino impresionarte pero murió en el intento-bromeo.

Si algo había aprendido Darien Chiba era que las personas no eran psíquicas, si quería que alguien supiera lo importante que era para él tenia que decirlo y demostrarlo… fue por eso que perdió a Serena, dio las cosas por hechas y puso en primer lugar sus metas materiales. Ahora era diferente.

Conoció a Noriko en una de las tantas conferencias a las que asistía, era 3 años menor que el y estaba allí con su novio quien también era medico, por su cabello y sus ojos le recordó a serena además de los bostezos que se le escapaban y noto como aquel novio le lanzaba miradas de reprimenda "es como verse en un espejo" pensó.

Solo paso un mes para que el la conquistara con sus detalles y demostraciones de afecto, era lo contrario a su novio aunque tuvieran la misma edad, termino con el y comenzó una relación con Darien, era todo un príncipe de cuentos, detallista y romántico, caminaban tomados de la mano y el temía abrazarla y besarla frente a sus amistadas, la buscaba todos los fines de semana y la llamaba constantemente… ¿Quién lo diría?

Meses después muy nerviosa le dio la noticia "estoy embarazada" la abrazo sintiéndose el hombre mas afortunado del mundo mientras ella lo miraba impresionada, se casaron en un mes, en una ceremonia sencilla pero sin dejar de ser hermosa, ahora ella contaba con 5 meses de embarazo y según las radiografías seria una niña… ¿Quién lo diría?

-hoy vino Amy- dijo ella colocando un plato frente a el.

-vaya, eso no me lo esperaba- el le acaricio la mano cuenta ella se colocaba a su lado.

-se casa en un mes, vino a entregarme la invitación-

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Aquella escena era como una mala broma, la tensión que había habido entre ellos unos meses atrás había desaparecido, aunque ya no eran los mismos ambos sabían que nunca dejarían de ser hermanos.

-es seguro que ella vendrá- Seiya rompió el silencio dándole un sorbo a su vaso.

-eso supongo- respondió Yaten con simpleza.

-¿Qué harás?- pregunto Seiya dejando el vaso en al pequeña mesa que los separaba.

No recibió respuesta, pues el peliplateado solo frunció el ceño como si no tuviera la menor idea de lo que su hermano decía.

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Amy Mizuno nunca imagino que organizar una boda fuera tan estresante, tenia cientos de catálogos sobre la mesa para escoger finalmente la mantelería, cristalería y vajilla que por supuesto… todo debía combinar.

De no se por lita definitivamente esa situación habría tenido como desenlace un derrame cerebral, su querida amiga estaba en una de las mejores escuelas de cocina y repostería en Japón por lo cual se había ofrecido a hacer el pastel ella misma… solo faltaba un mes y ella seria la señora Kou.

Y finalmente el gran día para Amy llego, lucia un hermoso vestido blanco adornado con pedrería bordada, un hermoso velo y una cola de caso 3 metros de largo, Taiki había contratado un reconocido diseñador para que hiciera un vestido especialmente para ella y el resultado había sido perfecto.

Taiki ajusto los últimos botones de oro en su chaqueta, su traje también era un diseño exclusivo, el saco y los pantalones eran negros, la chaqueta plateada y al camisa blanco, todo con detalles en hilo dorado bordado.

En un principio deseaban una boda muy intima pero eso era algo muy difícil de conseguir siendo el novio una megaestrella y la novia una doctora muy admirada, así que tenían más de 100 invitados y 20 personas de seguridad.

Temblaba mientras caminaba através del largo pasadizo de la iglesia, todo estaba hermosamente adornado con rosas blancas y cintas, de pronto dejo de temblar y comenzó a flotar al ver a Taiki esperándola, en el camino vio a todas sus amigas sonrientes, Lita, Rei, Michiru, Haruka, Hotaru, Setsuna, Darien del brazo con Noriko y finalmente a mina con el cabello corto hasta los hombros.

También vio a su madre con lagrimas en los ojos y su padre a quien no veía hace mucho la beso en la frente al entregarla a Taiki, a un lado de el estaban Seiya y Yaten muy elegantemente vestidos, el día mas importante de su vida estaban todos sus seres queridos… todos menos serena.

La ceremonia comenzó de modo tradicional, Taiki no dejaba de sonreír al pensar que al fin cumplía su sueño de pasar el resto de su vida con la mujer que amaba, al igual que el ella también sonreía y luchaba porque aquellas lágrimas de felicidad no escaparan y arruinaran su maquillaje de 200 dólares.

-Serena no llego- murmuro Lita.

-es extraño, Amy la llamo avisándole… ¿crees que sea por lo que le dijimos?- Rei murmuro angustiada.

-claro que no, este es un día muy importante, ella nunca haría eso… debió haber tenido un motivo muy fuerte.

Al igual que el resto del grupo Mina solo escuchaba sin tener el valor de decir nada más, miro a Yaten quien estaba de pie entre Taiki y Seiya, se veía increíblemente atractivo , se había desasido de aquella cola larga, ahora llevaba el cabello corto con mechones platas que caían increíblemente sobre sus ojos.

Si debía agradecerle a alguien que haya llegado a ser la nueva revelación de música juvenil era a el, por el ella era: "Venus: la diosa del amor" aunque al principio le costo asumir que su cercanía era meramente profesional muy pronto se dio cuenta que aquel exilio al que sometía era solo por ella, que las veces en que en que se perdía en la nada y el silencio era por ella, que las letras tristes y amargas de sus canciones eran por ella, que… que todo era por ella, por serena Tsukino.

Debió sentir la calidez de la mirada de Mina porque giro el rostro ligeramente para verla y brindarle una pequeña mueca que asumía como sonrisa y de inmediato volvió la mirada a su hermano y su nueva cuñada.

Ella tuvo que aligar la cabeza ligeramente para que aquel leve sonrojo desaparecía y se dijo a si misma: "solo es profesional"

La ceremonia termino cuando Yaten le entrego el anillo a Taiki y este lo coloco en el dedo de Amy para finalmente besarse en medio de aplausos, caminaron de la mano por el pasillo y al salir fueron bañados y pétalos de rosas blancas.

Cuando finalmente pudo recuperar la visión Amy vio como un taxi llega apresurado a un lado de la entrada y de allí bajaba un moreno alto y atractivo quien le daba la mano a una joven para que bajara.

En un par de segundos lanzo una mirada analítica a la chica que la miraba sonriente. Tenia el cabello rubio muy brillante que caía como grandes ondas sobre sus hombros descubiertos, llevaba un vestido negro corto que entallaba su esbelta figura de pequeña cintura pero solo fue al verla a los ojos que pudo reconocerla.

-¡dios mío! ¡Serena!- exclamo abrazándola cuando ella se acerco lo suficiente.

-lamento haber llegado tarde, mi vuelo tuvo un retraso- dijo la rubia en medio del abrazo.

La escena no fue desapercibida para nadie, la rubia era simplemente hermosa, ella abrazo a Taiki quien le dijo algo al oído que la hizo reír, Amy se despidió con un "nos vemos en la recepción"

La limosina se fue y todos quedaron mirando como se alejaba, pero cierto grupo solo miraba a la rubia y mas cuando aquel moreno se le acerco y la tomo de con hombros con una sonrisa de ella como respuesta.

-creímos que no llegarías Serena- lita fue la primera en darle la bienvenida con un abrazo.

-no me perdería la boda de ninguna de ustedes por nada- lo ultimo lo dijo mirando al grupo que estaba quieto mientras el resto de la gente se movía a sus autos rumbo a la recepción.

-serena. Rei se lanzo a los brazos de su amiga cerrando los ojos-lamento tanto lo que sucedió-serena no dijo nada y solo correspondió el abrazo.

-el es Roberto Viteri, uno de los mejores artistas contemporáneos de Roma- dijo ella inmediatamente al notar la mirada de todos en el hombre.

No pudo evitar rodar los ojos viendo a todo el grupo: lita, Rei, mina, Setsuna, Haruka, Michiru, Hotaru, Seiya, Darien y una desconocida, pero… el no estaba.

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La recepción fue en una lujosa mansión que se asemejaba a un palacio, era claro que Taiki no había escatimado en gastos, Darien estaba sentado en la mesa junto a su esposa quien no dejaba de admirar la pequeña pileta de hielo en forma de ángel al centro de la mesa.

-lamento que nuestra boda no haya sido tan lujosa-comento el al darse cuenta como ella rodaba los ojos y miraba con admiración todo alrededor suyo.

-la nuestra también fue perfecta- susurro ella dulcemente mientras lo tomaba del brazo y se apoyaba en su hombro.

El no pudo evitar girar la mirada hacia la mesa que estaba a un lado de la suya, allí estaba Serena con aquel amigo, lita, Rei y mina.

Definitivamente había cambiado mucho y estaba mas hermosa que nunca, pero reconoció aquella presión en su pecho como melancolía y no mas amor… aquella no era mas su Serena, recupero el sentido cuando uno de sus acompañantes en l mesa le hizo una pregunta, estaba rodeado de médicos del hospital pues ellos también eran muy buenos amigos de Amy, lo había preferido así pues sabia lo incomoda que se sentiría su esposa rodeada de las amigas de su ex amor.

No era que aquel encuentro con sus amigas no la alegrara, la hacia muy dichosa el hecho de que un año y medio había logrado curar aquellas heridas que talvez sin proponérselo se hicieron mutuamente, además notaba como todas ellas estaban encantadas con Roberto ¿quien no?

Tratando de pasar desapercibida rodaba los ojos intentando lograr encontrar al peliplateado al que solo vio unos segundos de lejos conversando con algunas personas, ciertamente la mansión era inmensa y había mucha gente.

En la mesa principal estaban Amy y Taiki sin dejar de entrelazar las manos, los padres de ella quienes conversaban amenamente y Seiya… ¿pero donde estaba el?

El vals tradicional comenzó y los novios bailaron siendo seguidos poco a poco por los demás asistentes.

Serena bailaba con Roberto cuando escucho: "me permites" el hizo un gesto de aceptación y enseguida Rei lo tomo del brazo para continuar el baile.

-Darien-murmuro serena con una pequeña sonrisa, el no dijo nada y solo la tomo entre sus brazos.

-luces hermosa- dijo el finalmente.

-gracias, es la magia del maquillaje y un costoso vestido-bromeo consiguiendo arrancarle una pequeña sonrisa.

-solo quería pedirte perdón… lo que te hice no tiene nombre y no excusa, pero te juro que me he arrepentido cada segundo desde que paso-

-te confieso que al principio te odie y ala vez me sentía culpable de todo pues sabía que tú no eras así, además debo aceptar mis responsabilidades y yo también te lastime mucho, nunca quise que pasara pero… solo paso-

-pues si nos ponernos a sumir nuestras responsabilidades yo también tengo gran culpa de que todo eso pasara, nunca fui la clase de hombre que te mereciera-

-no digas eso, eres un gran hombre… veo que vas a ser papá-serena miro a la rubia en la mesa quien no dejaba de acariciar su abultado vientre mientras se llevaba pequeños bocados de la ensalada de fruta con yogurt que sirvieron de entrada.

-ella y mi hija es toda mi vida-el miro a su esposa dulcemente y al darse cuenta ella le lanzo una sonrisa para luego seguir su labor de comer.

-¿hija?-

-si, tendremos una niña… yo estaba dispuesto a buscarte otra vez, a pedirte perdón e intentar reconquistarte- Darien suspiro al recordar -iba a hacerlo hasta que Kou fue a buscarme-

-¿Yaten te busco?-ella estaba totalmente asombrada.

-0-

-Uds. Deben ser muy buenos amigos para que hayas venido hasta Japón con ella- dijo Rei entre los brazos de Roberto quien miraba con admiración disimulada aquella exótica belleza que tenían las japonesas.

-somos mas que amigos- respondió el con simpleza

-¿ah si?- ella inclino la cabeza para mostrarle su curiosidad.

-se podría decir que soy algo así como un promotor de arte, me encargo de vender los cuadros de los nuevos artistas y… vivimos juntos- que ella abriera los ojos con total asombro se lo esperaba y también que su boca quedara tan abierta, había escuchado mucho de lo conservadores que eran en Japón y la expresión de aquella chica lo divertía.

-0-

Cuando la orquesta se detuvo se separo de Darien y camino hacia su mesa acompañada de el como todo caballero, lo vio caminar hacia al mesa donde estaba su esposa, le tomo la mano y se la beso, cuando estuvo estado al lado suyo coloco su mano contra su vientre y lo acaricio diciéndole a ella cosas al oído que por la dulce sonrisa de ella debían ser cosas muy románticas, había cambiado mucho, cuando estaban de novio el apenas tomaba su mano, era ella quien lo tomaba del brazo mientras el solo desviaba la mirada.

Quito las ideas de su cabeza al sentir que Roberto se sentaba junto a ella, había visto a Yaten apenas unos segundos durante el brindis al lado de sus hermanos y dirigiéndoles unas palabras de buenos deseos, luego de eso simplemente desapareció de su vista.

-me estoy empezando a sentir como el mal tercio- Roberto le había susurrado al oído sorprendiéndola pues tenía la mente en el peliplateado.

-lo siento, no fue mi intención- dijo ella avergonzada.

-¿me permites bailar esta pieza?- la voz era definitivamente conocida, Roberto la miro fijamente y le sonrío.

-anda, diviértete rubia-el moreno le guiño un ojo y ella giro para encontrase con aquellos ojos azules.

-Seiya- sonrío tomando la mano que el le ofrecía.

-0-

Mina conversaba con Rei cuando vio que serena se iba con Seiya y su amigo bailaba con Lita cuando escucho la voz de sus sueños.

-¿bailamos?- acepto inmediatamente, nunca seria capaz de negarse.

-creí que nunca lo pedirías- ella se sonrío coquetamente cuando el al tomo de la cintura. El no respondió y solo se encogió los hombros.

-el hombre con quien vino serena es muy agradable- no era su intención, nunca supo como esas palabras salieron de sus labios pero lo hicieron y no podía detenerse.

-oh- se arrepintió de haberla sacado a bailar, sabía muy bien de sus intenciones y aunque deseara dejarla parada en medio del salón no podía hacerlo, maldijo a Taiki por haber aceptado que los fotógrafos de aquella revista cubrieran cada detalle de su boda a cambio de que no hostigaran a nadie.

-le dijo a Rei que Vivian juntos-

-0-

-luces fantástica-

-y tú luces increíble-

Compartieron una tranquila conversación hasta que Serena pudo ver a unos metros de ellos a Yaten y Mina, ella le decía algo sin disimular coquetería, vio la reacción en el rostro de el, era algo que no logro reconocer pero que cabía dudas era que el se acerco al oído de ella susurrando algo que la hacia sonreír… ¿celos? ¿Ganas de convertirse en homicida?

-no hay nada entre ellos- Seiya rompió la bruma donde ella estaba atrapada. –Yaten solo te ama a ti… hasta ahora y a pesar de todo… el aun te ama.

-no estoy tan segura-ella bajo la cabeza y poso sus ojos en la rosa roja que el llevaba en la chaqueta blanca.

-créeme-

-0-

La fiesta continuo muy alegremente, Amy ya se había cambiado el vestido blanco por un celeste muy ceñido al cuerpo sin hombros y con hermosos bordados de pedrería.

Roberto era un hombre atractivo, culto, amable y de muy buen humor así que se llevo muy bien con todo el grupo, cuando sintió que su compañía ya no era tan necesaria lo dejo conversando con un grupo de jóvenes cantantes que también habían conocido Italia.

Necesitaba un momento de soledad para poder poner orden a sus pensamientos, el no se le había acercado todo la noche salvo una ocasión en que cruzaron el medio del salón y el la saludo indiferentemente.

Salio hacia uno de los balcones y al llegar vio la elegante figura de Yaten de pie con la vista en el cielo, estaba tan perdido en sus pensamientos que no oyó los pasos de ella acercándose.

-un dólar por tus pensamientos-dijo ella levantando la voz ligeramente.

-aquí los dólares no sirven-respondió el sin emoción.

-si, no lo tome en cuenta-ella dio unos pasos y se coloco a un lado de el.

-hay muchas cosas que no tomas en cuenta-

-¿a que te refieres?-

-a nada, con tu permiso- del giro rápidamente y camino aun con las manos en los bolsillos.

-espera-

El se detuvo en seco y giro para verla, con aquellos aires de gran señor que ella no podía negar aun amaba, su rostro lucia frío, sin mayor expresión, intento leer sus ojos… sus ojos, casi había olvidado que aquel verde esmeralda fuera tan bello.

-¿y bien?- comento el sin ocultar el fastidio en sus palabras.

-¿aun me amas?-

¿Qué si la amaba? ¿Acaso era una broma? ella le había mentido, lo había abandonado sin explicación, lo había hecho amarla con todo su ser para luego simplemente arrojarlo a un lado como algo que ya no le servia ¿y le preguntaba si aun la amaba?... pues… claro que la amaba, la amaba aun mas que la ultima vez que la vio.

-¿Qué tipo de pregunta es esa?-decidió protegerse.

-¿solo responde?- pidió ella con voz segura.

-no tengo nada que responder-nuevamente no se molesto en ocultar la ira en su voz.

-Yaten yo te amo… no imaginas cuanto te amo-esta vez la voz de serena era una suplica a la cual no mostró conmoverse.

-lo correcto seria que esas palabras las usaras con el tipo con quien vives- ¡maldición! Había admitido sus celos y ahora estaba perdido, giro la cabeza hacia un espacio vacío tratando de ocultar su frustración.

-es cierto que vivo con Roberto y que es una persona increíble pero… el es… gay- ella encogió los hombros y dibujo una pequeña mueca en los labios.

Yaten solo frunció el ceño e hizo una mueca de asombro la cual borro rápidamente, aunque aquella situación le pareció divertida prefirió salir de todo aquello de una vez, se disponía a retirarse cuando escucho la voz de ella.

-se que te falle y créeme que me dolió tanto como a ti… pero hay algo grande para mi en Roma, me siento realizada y que al fin todo un lugar totalmente mío, se que lo puedes comprender porque estoy segura que tu sientes lo mismo cuando cantas- intentaba que todas aquellas palabras que se formaban en su mente se ordenaran sin el menor éxito.

-si te entiendo- dijo el ya con mas calma-es por eso que te dejo libre-el ahora hablaba con una simpleza casi irreal.

-¿Qué quieres decir?- pregunto ella aterrada ante una respuesta que ya conocía.

-que cualquier cosa que hubo entre nosotros se termino esta noche, adiós y que seas feliz-acabo y se marcho, dejándola de pie, sin palabras en los labios, con un gran hoyo en el corazón y lagrimas en los ojos.