CAPÍTULO 12

Cucharada, masticar, tragar… Cucharada, masticar, tragar. Son las órdenes que me impongo automáticamente.

Creo que lo más difícil es el último paso, ya que tengo un nudo en la garganta.

La angustia, el miedo, la tristeza… Todas las emociones se me juntan e impiden que pase la comida.

¿Dónde está Ranma?

Se fue desde ayer.

Basta, tengo que tranquilizarme un poco, tengo el corazón a mil. ¿Por qué me late tan rápido?

Necesito salir de aquí.

Voy por mi ropa para correr y salgo a la calle.


Desde hace tiempo corro en vez de trotar, es necesario que mejore mi condición física, debo aguantar el enorme ejercicio que hago con Mousse, tengo que prepararme para luchar durante horas, solo por si se presenta el caso.

Corro, corro y corro, no tengo rumbo, solo quiero gastar tanta energía para dejar de pensar. ¿Qué cansa más: una larga jornada de ejercicio o darle y darle vueltas en la cabeza a un pensamiento? Si es cansancio físico, con una buena ducha, una comida y una larga siesta estás como nuevo. Pero de una idea no puedes escapar; está ahí mientras realizas tus demás actividades, te quita el hambre y no te deja dormir…

Sumida en mis pensamientos, corro sin darme cuenta del desastre en que está convertido el mercado por el que paso, hasta que casi tropiezo con una multitud de gente que obstruye el camino. Todos miran la destrucción y escuchan atentamente la historia que es relatada por las noticias y los tenderos. Me acerco para oír.

-… ¡Y todo explotó! No estoy seguro de lo que pasó, solo sé que esos muchachos delincuentes volvieron a hacer de las suyas…- decía una señora.

-¡Sí! Yo lo vi todo: Unos jóvenes muy ágiles llegaron peleando, unas señoritas muy lindas aparecieron y empezaron a discutir por un muchacho que trataba de huir, ellas decían que el pequeño regalo que traía ese niño era para ellas, así comenzó una disputa que se unió a la de los chicos, y, de pronto, ¡todo voló en mil pedazos!- relataba un emocionado señor, que no podía dejar pasar su oportunidad de salir en la televisión.

-Los alborotadores escaparon, sin embargo, se aprehendió a un joven- comunica la reportera- que estaba en la escena, se presume es el motivo de la afrenta entre las chicas y uno de los rivales declarado de los muchachos, pero, gracias a la declaración de los testigos, se maneja la opción de que sea inocente…-

No termino de escuchar lo que sigue diciendo la presentadora. Solo salgo corriendo a la estación de policía.


En 7 minutos llego al edificio. Es todo un record. Normalmente se hace cerca de 25 minutos del mercado hasta aquí…

Entro, voy directo al mostrador de recepción, doy los buenos días de manera apresurada y pregunto a la señorita por mi prometido.

-¡Ah! Claro, Ranma Saotome, sí, está aquí, se le acusa de alterar el orden público, pelea en la vía pública, destrozo de propiedad privada y pública, invasión de propiedad privada (salió volando y aterrizó en el jardín de una casa), y de exhibicionismo (estaba "desnuda" en dicho jardín, después de aterrizar en una fuente, y su ropa, bueno, podemos decir que no resistió la acción)… pero puede salir en cualquier momento por falta de pruebas, se está demostrando que prácticamente ninguno de los cargos sean culpa suya, ni siquiera el ser un fenómeno que se transforma en mujer con el agua fría- de súbito, la mujer se queda callada, aterrada.

Mi aura está elevado a niveles insospechados. ¡¿CÓMO SE ATREVE A HABLAR ASÍ DE RANMA?!

Me contengo de darle un buen puñetazo, no necesito más problemas.

-Me lo llevo a casa, dígale a su superior que estoy aquí para recoger a Ranma- le digo con autoridad, me importa muy poco el protocolo, Ranma está aquí siendo inocente, quién sabe en qué condiciones. Tengo que rescatarlo.

-Eeee… eso no es posible, señorita, aún el capitán no firma el oficio donde se libera al joven de toda acusación, aún no está libre de cargos-

-¿Sería tan amable de decirme en dónde se encuentra ese mentado capitán?- tengo muy poca paciencia para la burocracia- Sacaré a Ranma ahora, con o sin la autorización de ese oficial- la secretaria me mira con cara de creer lo que le digo.

-Espere un momento, por favor, le diré al capitán que usted está aquí-

Con rapidez marca el número de extensión de la oficina, comunica al oficial que estoy aquí y me hace pasar.

-Buenos días señorita, me dice mi secretaria que quiere solicitar la liberación del arrestado, Ranma Saotome, para llevarlo a su domicilio- interrumpo.

-No vengo a solicitarlo, vengo a exigirlo. ¿Cómo es posible que lo mantengan aquí cuando no tienen pruebas? Los testigos dicen que él no participó en la pelea ni en la destrucción de ese mercado, no fue responsable del incidente y, definitivamente, ¡no es culpable por haber caído en esa fuente y haberse transformado en mujer!- el hombre pierde el color de su rostro y me da la impresión de que se encogió ligeramente.

-Señorita, el sujeto fue encontrado en el lugar de los hechos, y se ha reportado en varias ocasiones que causa disturbios en las calles…-

-No fue encontrado en "el lugar de los hechos", si dice que salió volando, ¿cómo rayos podía estar ahí? Además, nunca rompió ninguna ley en las ocasiones que menciona, ¿o, acaso, correr por las calles en una sana competencia con los demás jóvenes de ésta ciudad es, ahora, un delito? ¿No se han hecho campañas para invitar a las personas a hacer ejercicio? Es usted muy contradictorio, señor- respiro profundamente- además, vi un video en donde se muestra claramente que él nada hizo. Dicho video es una "evidencia contundente", según dicen las noticias. ¿Evidencia de qué?- pregunto.

-Bueno… aún se está estudiando su caso…- la voz del capitán se vuelve solo un murmullo.

Me le quedo viendo.

Traga saliva.


-¡Ranma Saotome! Tiene una visita…- dice insinuante el guardia. Pongo los ojos en blanco. Más le vale no provocarme, en este momento no tengo paciencia para idioteces.

Me acerco a la celda, que es fría, impersonal y repugnante, no porque esté sucia, sino porque encierra a mi inocente Ranma.

-Ak… Akane- me mira con los ojos muy abiertos.

-Hola Ranma- digo con cautela y sin mirarlo a los ojos directamente… de repente me siento estúpidamente tímida- ¿estás bien?-

-Eh… sí, eso creo… ¿qué… qué haces aquí?- volteo a verlo y bajo la vista de inmediato.

-Bueno, me enteré de que estabas aquí, y vine a buscarte. Ya puedes salir- le informo.

-¡Un momento!- grita el guardia detrás de mí, más cerca de lo que esperaba… es un entrometido- Él no va a abandonar la celda hasta que sean retirados los cargos, o hasta que sea enviado a la cárcel- lo miro fieramente a los ojos. Suda frío- Tiene… eh… tiene que hablar con el capitán pa…- otro grito lo interrumpe.

-¡Los cargos contra Ranma Saotome son retirados, se absuelve de toda culpa al susodicho!- dice, casi desesperado, el capitán- Es libre de irse con la… este… amable señorita- sonríe nervioso.- ¿Qué espera, oficial? El joven está en libertad- le urge al custodio.

Inmediatamente, el policía saca las llaves y abre la celda.

Impresionado, Ranma toma sus pertenecías (la camisa china hecha trizas), y sale a paso lento, como no creyendo lo que está pasando.

-Vamos, Ranma, tenemos que desayunar- le sonrío para darle confianza, aún sin mirarlo. Se acerca a mi lado y avanzamos a la salida, juntos.


Durante todo el camino, ninguno dice palabra alguna.

Abro la puerta de casa y entro, seguida de mi prometido. Me dirijo a la cocina, donde todavía quedan los rastros de mi abandonado almuerzo... No comí ni una cuarta parte del tazón de cereal.

Siento la presencia de Ranma a mi espalda, siguiendo cada movimiento que hago, lo que me pone muy ansiosa.

-Debes tener hambre, ¿quieres algo?- pregunto.

-Yo… creo que mejor tomaré un baño primero… apesto- estoy a punto de decirle que no es así, que huele delicioso, como siempre, pero me contengo.

-Como gustes- le veo darse la vuelta y dirigirse al piso de arriba.

-Eh… Akane… muchas gracias… por… eh… por ir a sacarme de ahí… y… este… yo… quiero disculparme por tod…- no le dejo seguir.

-No te preocupes, ve a bañarte, seguramente necesitas descansar. Si quieres hablar, más tarde habrá tiempo de sobra- le dedico una sonrisa, y le doy un suave empujón para guiarlo al baño.

No se hace más del rogar. Sube. Yo voy a la sala a ver las noticias, siento curiosidad por lo que tengan que decir sobre este incidente…


-…Y deseo presentar mis disculpas públicamente al joven Ranma Saotome, por el equivocado encarcelamiento del que fue víctima, así también quiero…- apago la televisión, sonrío con suficiencia y disfruto del pequeño triunfo. Ese capitán lo pensará dos veces antes de volver a meter a algún inocente en la cárcel solo para "probar" que sí sabe y puede hacer su trabajo…

Reviso que la comida siga caliente, Ranma de seguro tendrá un apetito descomunal y merece ser mimado, aunque hay un pensamiento que ronda mi mente: ¿por qué no llamó a casa para avisarme de la situación en la que estaba y que pudiera ayudar? ¿Por qué no llamó para decirme que no me preocupara? Digo, ya confesé que lo adoro, ¿no podía tener la mínima cortesía conmigo?

Suspiro.

Él nunca ha sido muy considerado, menos si esa atención va dirigida a mí.

-¿Sabes? Todavía me dan nervios cuando te veo cerca de la cocina, no digamos la comida…- otro suspiro. Su manera de romper el hielo es alucinante.

-Me lo imagino…- un suspiro más.

-Eh… bueno… ¿ya lo probaste?- sé que trata de sonar casual… bueno… no lo logra.

-Ya, y no estoy muerta…- emprendo la retirada de la cocina.

-Espera, por favor, ¿no comes? Vi que no te acabaste el cereal…-

-No tengo hambre, pero si quieres que te acompañe, me puedo quedar-

-Deberías de comer, no te ves muy bien…- se tensa- digo… eh… tienes mala cara… eh… es decir… eh… pareces cansada- se pone pálido.

-No pasé buena noche, es todo- me siento a su lado, en los bancos nuevos que compró Nabiki para la cocina, y lentamente empiezo a comer mi cereal abandonado.

Ranma se queda callado, tal vez asimilando mi actitud.

-¿Por qué?- pregunta tímido y cauteloso.

-Esa es una pregunta estúpida, bobo.- le digo- ¿por qué crees?- lo miro a los ojos. Por toda respuesta, desvía la mirada y se sonroja. No puedo evitar una sonrisa. Puede ser tierno a veces.- ¿Quieres contarme lo que pasó?-

-Pues… salí… y… me topé con los chicos… y… algo explotó… volé… y solo recuerdo despertar en un jardín, con unos cuantos policías mirándome… fue incómodo, porque me estaban esposando… y estaba convertido en mujer…- hizo una mueca de asco, pobre- y… bueno… en la comisaría me dieron un café mientras me interrogaban, me lo eché encima, les conté lo que pasó, y me encerraron… eso es todo…- concluyó.

Vaya, es taaan elocuente.

-Oh- atino a decir.

-¿Cómo te enteraste?-

-Por las noticias-

-¿En serio? Vaya, va a ser todo un escándalo…-

-No te preocupes, el capitán ya te pidió disculpas públicas y aclaró el malentendido-

-¿Qué dices?- se muestra incrédulo.

-Pues eso-

-¿Cómo lo lograste? Porque fue gracias a ti, ¿no?- ambos nos sonrojamos un poco.

-Bueno… yo tenía razón: tú eras inocente y él no tenía motivos para seguir reteniéndote… solo le hice ver sus errores- suena casual, suena casual, suena casual.

Sonríe de medio lado… Ufff… es taaan atractivo.

-¡Ja! Seguro lo aterraste- se ríe encantadoramente.

-Solo un poco- admito, no pudiendo resistirme a su buen humor.

Seguimos comiendo en un ambiente relajado.

-Gracias… por todo… muchas gracias, Akane- aún con la mirada fija en su plato, puedo sentir la tibieza de sus palabras. Hago un esfuerzo sobrehumano para no decir algo demasiado cursi, me limito a contestar un:

-De nada, cuando quieras- recojo los platos para lavarlos, pero él no lo permite, me los quita de las manos, provocando que nuestros dedos ser rocen y se me ponga la piel de gallina. Él tampoco se ve muy tranquilo.

-Déjalos, yo los limpio, es lo menos que puedo hacer para pagarte lo que hiciste. Anda, ve a descansar- se dirige al lavadero. Lo sigo.

-Ambos necesitamos descansar, déjame ayudarte- veo que le cuesta, pero acepta después de unos segundos de duda.


Nunca lavar los platos fue una actividad tan estimulante para mí: estoy con él, tocando por momentos breves sus dedos al pasarnos los trastos, sintiendo su calor, su olor, su presencia. Es relajante y, a la vez, provocador. Con él, todo es contradictorio, pero complementario… Ya no sé ni lo que digo.

Cuando estamos terminando, toma mis manos, frías por el agua, entre las suyas, haciendo que lo voltee a ver a los ojos.

Es terriblemente difícil mantener la mirada, pero, al mismo tiempo, es hipnotizante, es atrayente y es irresistible.

-Akane, de verdad quiero darte las gracias de todo corazón, no fue una experiencia para nada placentera… y- traga saliva, yo estoy paralizada-… bueno… también quiero… emm… pedirte… bueno… eh… quiero pedirte perdón- wow, Ranma Saotome disculpándose-, por no haberte avisado, pero… la verdad… me dio vergüenza… ya sabes, no pude frenarlos, me noquearon, me convertí en mujer, me arrestaron, te dejé planta y, lo más grave, hice que te preocuparas, no durmieras bien y tuvieras que acudir a la estación de policía para sacarme… Es una de las metidas de pata más grandes que he hecho, sin lugar a dudas…- mientras dice uno de los discursos más extensos, coherentes y lindos que alguna vez me haya dedicado, se va acercando lentamente a mí, se inclina para estar más cercano a mi altura y, por tanto, a mi cara.

Contengo la respiración. Aunque no es la primera vez que está próximo, sí es la primera en la que él toma la iniciativa de esta manera: no impulsivo, sino lentamente, consciente en todo momento de lo que está haciendo… y a quién quiero o puedo engañar, su presencia siempre me altera.

Sus manos recorren mis brazos, suben hasta mi cuello, donde cinco dedos se sumergen en mi cabello, y los otros acarician mi mejilla… Respira, respira, ¡y no hiperventiles!

-Yo… bueno- continúa diciendo, me esfuerzo por poner atención a sus palabras, no solamente a sus labios-, yo realmente no podía dejar de pensar en que… bueno… te dejé esperando… No quería que eso pasara- termina en un susurro que se filtra entre mis labios. Estoy que me derrito.

-No fue tu culpa- logro decir.

-Tal vez, pero eso no cambia los hechos- parece que estar "en prisión" lo ha hecho madurar un poco.

Estoy perdiendo la batalla contra la tentación, y en un último intento de contenerme, me muerdo el labio.

Lo que no sabía es que eso solo lo provoca más.

Lentamente, pero con seguridad, atrapa mis labios en un beso pausado, sensual, intenso, cargado de energía quemante que rápidamente nos enciende a los dos.

Mis brazos, hasta entonces inertes a ambos lados de mi cuerpo, suben por sus costados, acariciando su torso, desde los abdominales, hasta sus omóplatos, terminando alrededor de su orgulloso cuello.

Un ligero mareo de mi parte (producto de la falta de sueño, alimento y tranquilidad, sumado a la experiencia de éste beso) logra romper, desafortunadamente, con nuestro idilio… bueno, no del todo.

Él se separa solo lo necesario para observarme atentamente.

-Estás pálida- me dice mientras pone su frente sobre la mía y cierra los ojos- deberíamos de ir a descansar, yo tampoco tuve una buena noche-

Toma mi mano, sin esperar una respuesta verbal de mi parte, y tira suavemente de mí, con dirección a nuestro dormitorio…. Nuestro dormitorio…


Ya en el cuarto, me cambio la ropa por prendas cómodas para dormir. Él está fuera, dándome privacidad, le llamo para que entre, él lo hace y se quita el pantalón, camisa, zapatos y calcetines, quedando en bóxer y camiseta.

¡Dios! Es tan atractivo.

Nos recostamos en la cama, uno frente al otro, cara a cara, viéndonos a los ojos, ambos cansados, pero sin ganas reales de dormir.

Como con un acuerdo previo, nos acercamos más.

Él recuesta su cabeza sobre mi pecho, sin ninguna intención lasciva, solo sintiendo mi calidez, me rodea con sus brazos y colocando una pierna entre las mías.

Yo le entrego esa seguridad que siento que está buscando, tal vez los últimos sucesos le afectaron más de lo que creía. Le abrazo, lo sostengo contra mi pecho, disfrutando de su calor y su compañía.

Así nos encuentra el sueño, juntos.


Hola a todos! Cómo están?

Ya sé, ya sé, hace poco más de un año que no publico capítulo, pero les dije en la última actualización que no podía comprometerme en postear algo que simplemente no me gustaba y que escribía por escribir. Estoy contenta con éste episodio. Como se dice: tarde pero seguro.

Bueno, el anterior capítulo ciertamente es un poco deprimente, ya que los sentimientos que experimentaba cuando lo escribí eran esos, me costó salir del paso para aligerar el ambiente que yo creé, y espero haberlo hecho bien.

Sin más que decir, mas que desear que estén muy bien y entiendan y disculpen la tardanza, los dejo el cap esperando que lo disfruten.

Cualquier duda, sugerencia o comentario es bien recibido.

Gracias y hasta luego!

Bety