La gente corre desesperada hacia sus motos y coches para darse a la fuga de la policía. Todo pasa tan rápido y bulliciosamente que me siento aturdida y perdida. Duncan me agarra de la mano y nos abre paso entre aquel caos de gente que intenta huir del brazo duro de la ley. ¡Joder Wanda!

-Duncan mi coche! –me detengo y con ello a Duncan.

-¡no hay tiempo tengo que sacarnos de aquí! –tira de mi nuevamente.

-¡no pienso dejar mi coche aquí! –le digo en alto y se detiene.

¡Arresten a esos rufianes! ¡Arréstenlos a todos!

-espero que Wanda nos saque de aquí –me mira severamente.

Ahora soy yo quien guía a Duncan entre el caos. Veo como la policía se abalanza sobre un pobre chico y lo meten directamente al coche patrulla.

¡Al fin! Oh, Wanda mi querido coche, como me alegra verla. Saco las llaves torpemente con las manos temblorosas y se me caen de las manos ¡Mierda! Ahora no, ahora no. Duncan las recoge y sin vacilar me abre la puerta del copiloto para entrar, pero alguien tira de mí con tanta fuerza que pego un grito más del susto que del dolor que siento en mi brazo.

-te vienes conmigo bajo arresto –se me cae el alma a los pies al ver al uniformado policía.

-yo creo que no! –Boon! Puñetazo en toda la cara -. Sube al puto coche Courtney! –me grita Duncan.

El miedo y la adrenalina hacen que me tire prácticamente de cabeza dentro del coche. Duncan ya está en el asiento y pego otro grito cuando arranca y hace que me pegue al asiento de espaldas de lo rápido que va. Me abrocho el cinturón de seguridad. Rápidamente a la velocidad que nos proporciona Wanda nos alejamos del lugar.

-¡le has pegado! –le grito a Duncan.

-era eso o te ibas al calabozo princesa –dice con la mirada al frente.

-te pueden caer cinco u ocho años de cárcel! –se gira levemente un instante con una sonrisa malévola -. ¿Te hace gracia? Porque no la tiene! –en eso la sirena de un coche patrulla nos distrae.

¡Un coche patrulla! Por el espejo retrovisor veo parpadear las luces de color rojo y amarillo que indica que el conductor del vehículo debe detenerse. No quiero ir a la cárcel!

-Duncan pisa más el acelerador! Por dios! –le grito -. Me va a dar un ataque de histeria! –empiezo a hiperventilar -. Y no querrás verme histérica!

-los despistare y no me grites joder!

-no digas joder!

-no es buen momento para que me regañes nena!

-adiós a mi carrera política!

Creo que voy a llorar. Toda esta persecución policiaca acabara fatal lo sé. No sé como pero Duncan logra despistar a la policía metiéndose en la ciudad y mezclándose entre los demás conductores. Ahora ha reducido la velocidad, pero mis nervios no, estoy a punto desmayarme o de sufrir un ataque al corazón o no sé! Pero en vez de eso opto por lo más sencillo. Llorar. Duncan aparca en una gasolinera que hay cerca y yo salgo disparada del asiento. Voy atrás del coche y dejo que las lágrimas salgan porque es el único modo de que me calme y recupere la compostura. Me limpio la cara rápidamente cuando Duncan se pone a mi costado.

-¿están bien?

-nooo….-mi voz en un hilo fino.

-ven aquí –me estruja contra su pecho.

¿Me está abrazando? Me está abrazando! No, me está consolando! Duncan Ward el rompe corazones me está consolando con un abrazo! Hmm….que bien se está entre sus brazos. Hundo la cara en su pecho, apoyando la mejilla en ella. Huele de maravilla. Me apego más a él. Que gustito. Creo que estoy empezando a calmarme. Ya estoy bien.

-has pasado mucho miedo y es normal, lo siento –me soba la espalda para que me tranquilice.

-no es culpa tuya, perdóname tu por gritarte –le digo como una niña pequeña.

-es hora de que te lleve a casa –dice después.

Me despega de su abrazo y no me gusta. Me pongo roja tomate cuando llegamos a mi casa. Y ahí está otra vez esa sensación de abandono que siento cuando me deja en casa y él se va ¿Porque siento eso? No lo entiendo. Me miro los nudillos de las manos y el me levanta la cara tomándome de la barbilla. Me gusta que haga eso.

-¿estas mejor? –está preocupado y lo está por mí.

Doy saltitos de alegría por dentro. Duncan Ward el rompecorazones está preocupado por mí! Y no solo eso. Le ha dado un puñetazo a un policía, por mí, bueno para salvarme de no ir al calabozo, pero lo a echo por mí. Y me ha abrazado para consolar mi miedo que sentía por lo de la persecución policiaca y por todo lo demás en general.

-sí, estoy bien –él sonríe cuando ve que yo también lo hago.

-bueno, me voy –se lleva las manos a los bolsillos de su pantalón negro.

-¿iras a pie? –le digo.

En eso llega geoff con su auto. Trent baja de él y me abraza fuerte, yo también lo hago. Cuando me despego levemente del abrazo Duncan mira mal a trent. Es solo un amigo Duncan pienso algo ofendida y molesta.

-menuda noche eh Court –dice bridgette que está en el asiento de al lado con geoff.

-la peor de mi vida –le digo -. Bueno no tanto –miro a Duncan.

-sube viejo –dice geoff a Duncan.

-gracias por traerme chicos –dice trent.

-de nada compadre –le dice geoff.

Y sin nada más que decir o agradecer se van. El móvil me suena y lo saco, es un mensaje de Duncan.

Mensaje de Duncan

Espero nuestra cita con ansias nena, por cierto ¿te eh dicho que odio que te abrase otro hombre? Dile a trent que no lo haga o acabara como el policía. Buenas noches.

¡Esta celoso! No me lo puedo creer. Sonrió como una boba y trent me mira ceñudo, guardo el móvil.

-¿qué tal tu cita con gwen? –digo finalmente.

-una pasada de genial –me sonríe.

-¿me lo contaras todo mañana? Es que me muero de sueño, hoy ha sido un día muy, no sé ni cómo llamarlo la verdad.

-claro y tú me contaras como es que sonríes como una boba cuando te llega un mensaje de Duncan –me ruborizo.

-de acuerdo trato echo, vamos a dormir.

El lunes, martes y en especial el miércoles se me pasan lentos. Pero Por fin llega el esperado jueves y se preguntaran que con eso, pues que Duncan confirmo nuestra primera cita ese día, ósea este día, hoy, hoy es jueves.

-¿qué tal estoy? –pregunto a trent que está sentado en el salón de casa.

-estupenda –me sonríe.

Me eh puesto uno de mis mejores y favorito jeans de color azul marino, uno que me favorece mucho las curvas como el pompis, arriba una blusa sin mangas nueva que me compre en el centro comercial el sábado de rayas a colores amarillo, rosa fucsia, lila, otra vez fucsia y por ultimo amarillo. Llevo el pelo recogido en una coleta alta hacia un lado y como adorno un lacito pequeño en el pelo también de color amarillo. Maquillaje, colorete, un poco por los ojos y un lápiz de labios que combina con toda la ropa.

-creo que es muy infantil, voy a cambiarme –le digo.

-Courtney te has cambiado cuatro veces –es verdad -. Te pongas lo que te pongas es perfecto –me dice.

-¿entonces voy bien con esto?

-sí, le gustara –sonrió ruborizándome.

No sé porque estoy tan nerviosa, ni que fuera mi primera cita con un chico, pero si la es con Duncan y eso me pone nerviosa. Solo es una cita ve disfruta y se acabó dice mi conciencia, si eso hare. Tal vez sea tan mala que logre que me olvide de el para siempre. Me repito mil veces que debo alejarme de él, pero siempre hay algo me lo impide y es el. Solo será una cita y se acabó, una cita y adiós Duncan Ward. Suena el timbre de casa ¡el timbre!

-ya está aquí –son las cuatro y media -. Bueno deséame suerte –le doy un beso de adiós a trent.

-suerte –me sonríe.

La cita de trent fue estupenda, trent me conto que fue la cita más genialfantasticosa del mundo, si, con esas palabras lo dijo ¿muy cursi cierto? Pues así es trent, un tipo muy intenso de palabras como de sentimientos. Después de comer se fueron a las afueras de la ciudad, al lugar donde ella correría en carrera esa noche, trent se sorprendió, pero no le importo seguirla. No sé si gwen sea buena influencia para trent, pero es trent quien tiene que decidirlo, a ya él y su gótica amiga corredora de motos ilegales. Pero si esa novia cadáver le hace daño se las verá conmigo. Odio que hagan daño a la gente que quiero y trent es como un hermano para mí, es de la familia.

-llegas tres minutos tardes –le digo a Duncan cuando abro la puerta.

El solo se limita a sonreírme y a negar con la cabeza de forma graciosa. Sé que debe de preguntarse si soy una obsesa del control y no sería el primeo y ni la primera vez que lo piensan. Lleva una camiseta gris y unos vaqueros que le sientan fenomenal. Esta tan endiabladamente guapo, odio que lo esté porque estoy segura que a la mínima que me toque o intente algo me moriré en sus brazos. Caeré en picado hacia un lugar oscuro lleno de dolor y sufrimiento, eso es lo que dice mi instinto, pero también que haga lo que haga será inevitable que caiga en sus malvadas garras de hombre guapo y seductor.

-estas muy linda –el corazón se me desase ¿lo ven? Voy a caerme y me dolerá.

-gracias –sonrió ruborizándome.

Creo que no debí ponerme colorete, últimamente cuando estoy con el no paro de ruborizarme. Incluso cuando pienso en él. No suelo hacerlo nunca y mucho menos con hombres que resultan intimidantes y peligrosos como él. Debo mostrarme más fuerte delante de él, no quiero que piense que soy una chica boba y fácil como las demás, seguro debe de estar acostumbrado a que las chicas se tiren y caigan en su encanto de chico malo. Me sorprendo cuando veo un coche estacionado delante de casa.

-¿es tuyo? –le digo.

-sí, hoy te llevare en coche –me sonríe con esa habitual sonrisa que me deja sin aliento.

-¿A donde vamos? ¿A dónde me llevaras? –siento curiosidad.

-cuando lleguemos lo sabrás –me dice.

-no intentes hacerte el misterioso –le digo con humor -. Eso no me impresiona –él sonríe como sí le acabara de desafiar.

-de acuerdo señorita –señorita!

Sé que intenta hacerse el galán cuando me abre la puerta de su deportivo rojo con ventanas transparentes y llamas flameantes de color verde. Esta tuneado. Entro y me acomodo al asiento de copiloto. Duncan da la vuelta por delante y sube. El coche por dentro es aún más impresiónate. Me pregunto si con este coche abra impresionado a más chicas aparte de a mí, pensar eso me molesta, pensar en Duncan con otras me mujeres me molesta muchísimo.

-abróchate el cinturón –me ordena.

A veces Duncan parece de esos tipos que les encanta infringir la ley y lo es con eso de correr ilegalmente con motos, pero otras veces creo que es mandón y autoritario, no logro entenderlo, no logro entender a este hombre, me desconcierta. No sé si es bueno o es malo. Cuando arranca me siento como en esas películas de gánsteres o esa tan chula de The Fast & Furious de coches que corren carreras ilegales. La chica y el chico malo peligroso.

-¿cómo puedes permitirte este coche y la moto con tu sueldo de heladero? –le pregunto mientras conduce.

-de las apuestas que gano corriendo –me dice.

-no creo que con eso alcance, estos coches cuestan un dineral y más si los tuneas –le digo.

-no eres solo una cara bonita nena –levanta una ceja sorprendido.

-gracias –digo ruborizándome.

-tengo un taller de coches y de ahí saco el resto, geoff es mi socio, Owen y Dj son nuestros amigos que también trabajan para nosotros –sé que eso no es todo pero creo que no me dirá más.

Decido no hacerle más preguntas sobre dinero.

-¿a cuantas chicas has impresionado con este coche?

-¿de verdad quieres saberlo?

Sé que por esa sonrisa de arrogante que asoma por sus lindos labios no debí preguntárselo. Seguro que lo utiliza para llevárselas a todas a la cama aunque no le hace falta el coche para eso la verdad. El resto del viaje no hago más preguntas, viajamos en un silencio total. No estamos en la ciudad, en casi dos horas veo pasar paisaje de campos y granjas con vacas pastando hasta que al fin veo delante cuando el coche entra por una cerca abierta y se detiene delante de un montón de coches bien estacionados. Me abre la puerta para que salga y mis ojos se van al anaranjado cielo.

-globos aerostáticos….

-sabía que te gustaría –bajo la cabeza para mirarlo.

Está mirando hacia arriba también y veo emoción en sus ojos azules, como si recordara algo muy bueno, algún recuerdo inolvidable de su niñez tal vez no sé, pero verlo me enternece ¿Habrá tenido una buena infancia? Y de pronto me viene a la cabeza las peleas de sus padres por él, y de que eso lo obligaba a escapar de casa, bueno tal vez sea un recuerdo muy, muy antiguo.

-andando seguro que el nuestro está a punto de salir –despierta de donde quisiera que haiga estado y regresa a la realidad junto conmigo.

Me coge de la mano. No puedo evitar ruborizarme cuando nuestras manos se entrelazan. Me gusta que me coja de la mano porque es una manera de sentirlo más cerca. Y además esa corriente eléctrica se hace presente, me pregunto si él también la sentirá o será cosa mía. Cuando llegamos junto a un globo que se sostiene en el aire pocos centímetro del suelo me quedo boquiabierta por las dimensiones tan gigantescas que tiene y los colores del globo también. ¡Vamos a subir a un globo aerostático!

-listos para zarpar! –un viejito de unos sesenta años nos saluda dentro de la barquilla del globo.

-Chester anciano loco! –creo que eso ha sido un saludo.

-Duncan el delincuente! –delincuente! Que! -. ¿Quién es esa acompañante tan bonita? Y ¿qué hace contigo?

-es mi novia! –que!

-mucho gusto señorita! –me dice a mí.

-encantada! –digo -. ¿Normalmente hablan en ese tono tan alto? –le digo a Duncan.

-es que le fallan un poco las orejas por la edad –me dice -. Listos para subir capitán! –ya vuelven a hablar en voz alta.

-abordarlo! Y zarpemos hacia las profundidades del cielo! –creo que hablan en plan pirata, pero esto no es un barco si no un globo de aire pienso.

-después de ti –me concede el paso como todo un caballero.

-muy amable marinero –bromeo y con ello consigo una de sus sonrisas que me derriten como un polo de helado en pleno verano.

Hay como unas escaleritas y subo por ellas, Chester me ayuda a subir dentro de la barquilla. Chester tiene el pelo enmarañado y blanco como la nieve y una espesa barba blanca que cubre lo que creo me parece ver una sonrisa cálida y dulce. Lleva una camisa blanca arrugada y unas bermudas hasta las rodillas que dejan ver sus viejas y flácidas piernas de abuelete.

-listos para zarpar capitán Chester! –dice Duncan una vez dentro junto a nosotros.

-pues despeguemos hacia el cielo de dios! –creo que me quedare sorda con tanto grito.

Chester tira de la palanca de cuerda de metal y con ello enciende la llamarada que eleva al globo hacia lo más alto junto a los demás globos. No puedo evitar mirar hacia abajo para ver lo alto que estamos y como auto reflejo de mi miedo repentino a las alturas me abrazo a Duncan con fuerza y cuando me doy cuenta de lo que estoy haciendo le miro y él me sonríe con una sonrisa arrogante y seductora. Me ruborizo y lo suelto al instante.

-le dije que era muy tímida capitán! –dice.

-ya veo! –¿le ha hablado a Chester de mí?

Cuando ya estamos muy, muy alto veo a los demás globos, creo que hay como cuarenta en el aire no sé.

-Uau….es muy bonito…. –es más que eso, impresionante.

-le gusta señorita! –me pregunta Chester.

-es precioso Capitán! –le sonrió.

-creo que se nos ha subido a bordo un ángel con una sonrisa celestial! –le dice a Duncan. ¿Un ángel? ¿Yo?

-no es un ángel capitán! Si no una princesa! –me ruborizo -. Mi princesa! –su princesa!

Creo que se están burlando de mí. La gente de los otros globos nos saluda con la mano cuando pasan cerca de nosotros. Duncan se pone a mi lado.

-¿qué tal va nuestra cita? –me pregunta. Menos mal que ha dejado de hablar en plan marinero sordo.

-impresionante para un tipo como tú –le digo.

-¿cómo yo? –me mira sorprendido.

-no pareces de esos con un ramo en la mano, no eres de flores y corazones –parece pensar mis palabras.

-el romanticismo no va conmigo, mis gustos son más peculiares.

-¿peculiares? Curiosa palabra Duncan –rio un poco por eso.

-¿te estas riendo de mí? –finge estar ofendido lo cual hace que ría un poco más.

-¿acaso el señor se siente ofendido? –bromeo.

-si la señorita se ríe de mi si –me sigue el juego de palabras. Que tonto es.

-¿porque me has traído aquí? –termino el pequeño juego que eh empezado.

-pensé que te gustaría y además quería impresionarte.

-impresionas a las chicas con un paseo en tu deportivo rojo y luego con un paseo en globo ¿quién no estaría impresionada con todo esto? –le digo.

-lo del coche es cierto, pero no traigo de paseo a chicas aquí, eres nuevamente a la primera persona que traigo aquí.

-¿nuevamente la primera?

-te lleve al letrero de Hollywood recuerdas –ah sí, es verdad, otra vez la primera, no puedo creer que aún se acuerde de eso.

-pensé que te habías olvidado de eso.

-¿porque iba a olvidarlo? –me mira sin entender.

Porque se supone que eres un hombre al que solo le importa acostarse con mujeres una sola vez y luego las desechas como si fueran basura Duncan, por eso. Y me desconcierta ver que no es así ¿quién eres realmente? ¿Eres dulce, romántico, atento? O ¿un hombre impresentable, grosero, autoritario y con problemas para el acoso muy serios? Quien eres Duncan Ward, me gustaría saber porque me estoy empezando a enamorar de un hombre que probablemente me haga daño….

Olas! Resulta que trent no es el único romántico! Persecuciones con patrullas que acaban en abrazos tiernos! Que! Chester el capitán de un globo! Cita! Cita! Cita! DxC. Mis criaturitas fictioneras que mas les puedo decir. Nos vemos por siempre DxC.

PD: les comunico que pronto entrare a clases u_u lo cual significa que no subiré a diario como la habran notado porque me toy preparando para la vuelta al cole ok. Este año estare mas ocupada, pero si ustedes mis criaturitas me dejan sus reviews sabre que siguen la historia y eso me animara mucho ^_^ a seguir escribiendo, pero no se preocupen ustedes saben que yo cumplo! No me gusta dejar la historia sin terminar como la mayoría de aquí, se lo mucho que revienta que te dejen a medias xD en fin los amodoro mis criaturitas fictioneras y a seguir con la historia.