Capítulo 12
Ymir llegó a la mansión bastante cansada y adolorida, si bien en sus inicios como guardaespaldas había recibido tantas palizas que su resistencia al dolor era envidiable, eso no restaba que Mikasa realmente había logrado lastimarla, la asiática era una chica bastante fuerte y se notaba que no se había contenido ni un poco cuando comenzó a golpearla – "Supongo que lo tenía bien merecido" – pensó dirigiéndose a su habitación para tomar un baño y luego acostarse a dormir ya que al día siguiente le tocaba madrugar e iniciar una nueva jornada de trabajo. Tomó una ducha larga, aprovechando así de examinar sus heridas, aliviándose al notar que no tenía nada por que preocuparse salvo uno que otro moretón el cual iba a tener que disimular de alguna forma para que Erwin no le hiciera preguntas, también tendría que formular una buena excusa para explicar el porqué de su visita al prostíbulo y la posterior pelea con Ackerman que obviamente los guardias del lugar le iban a comentar, suspiró de cansancio, ya pensaría que decir, por ahora sólo le interesaba acostarse y dormir profundamente.
Salió del baño con una toalla atada al cuerpo mientras que con otra se secaba el cabello. Se colocó su pijama y sin encender ninguna luz, se dejó caer sobre el mullido colchón de su cama, con el cabello aun húmedo, no le importó mucho ya que estaba tan cansada que su cuerpo le reclamaba cerrar los ojos y rendirse. Estaba a punto de ser vencida por el sueño cuando escuchó un golpeteo sobre madera que le indicaba que llamaban, sacándola de su estado de semi-conciencia.
-Adelante – dijo sin fuerzas como para levantarse a abrir.
El chirrido de la puerta le indicó que alguien estaba entrando, se incorporó hasta quedar sentada sobre la cama y así ver de quién se trataba.
-Buenas noches – Saludó Christa, asomándose temerosa - ¿Puedo entrar?
-Claro – contestó la morena con desgano.
La rubia se quedó unos minutos parada en el marco de la puerta, sin atreverse avanzar, la voz cansina de Ymir le había hecho dudar sobre si era una buena idea hablar con ella en ese instante – Quizás es mejor que hablemos mañana – dijo.
-Espera – la guardaespaldas se levantó de la cama para detener a la muchacha – no tengo inconveniente en que hablemos ahora – la mujer hizo un gesto con la mano indicándole a la ojiazul que podía pasar – por favor, entra.
Ambas jóvenes se adentraron a la habitación, Ymir se dirigió nuevamente a la cama para recostarse, mientras que Christa encendía la luz del cuarto para conversar más cómodamente.
-¡¿Pero qué te sucedió?! – exclamó la más baja cuando pudo notar la gran cantidad de moretones que lucía la otra.
-Gajes del oficio – respondió restándole importancia.
-No puedes tomártelo tan a la ligera, espera que traeré algunas cosas para curarte – reprochó la rubia preocupada.
-No hace falta, estoy bien – las mayor se acomodó para darle espacio a Christa – sólo necesito descansar un poco – agregó haciendo una pequeña sonrisa.
Christa suspiró resignada y movió la cabeza de lado a lado, luego se sentó a un costado de la morena - ¿Cómo te fue? – se atrevió a preguntar luego de acomodarse, apoyándose en el respaldo de la cama.
-Me disculpé como te prometí – contestó Ymir dirigiendo su mirada a la de la ojiazul – también les conté lo de su padre.
-¿Cómo se lo tomaron? – Christa la miró sorprendida, no se esperaba que la guardaespaldas realmente hubiese hablado con los hermanos.
-Como puedes ver, Ackerman no se lo tomó para nada bien – dijo con ironía – pero Yaeger… él dijo que me perdonaba – desvió la mirada.
Hubo un silencio, sin embargo ambas jóvenes estaban cómodas con éste, la rubia acercó su mano a la de la morena y acarició suavemente su dorso – Eren es un buen chico, sabía que terminaría por perdonarte – dijo y le dedicó una bella sonrisa a la otra que le hizo olvidar por un momento su dolor físico - ¿ahora entiendes por qué quise ayudarlo?
-Si… supongo – contestó entrelazando sus dedos para hacer más profundo el contacto de sus manos, volvieron a quedar en silencio por unos minutos más - ¿vas a regresar conmigo? – preguntó mirando hacia un punto muerto, un poco asustada por el posible rechazo.
-Todo a su tiempo – la rubia interrumpió el contacto mas volvió a sonreírle – por ahora lo mejor es que descanses – agregó levantándose y dirigiéndose a la puerta – hasta mañana – susurró antes de dejar a la más alta nuevamente sola en su cuarto.
Ymir, por su parte se acomodó lo mejor posible en su cama para dormir de una buena vez, no estaba conforme con la respuesta de la ojiazul, ya que estaba segura de que con todo lo que había hecho por ella, ésta la aceptaría de vuelta, de todos modos una parte suya se encontraba feliz ya que Christa le había vuelto a sonreír – "Puedo vivir con eso" – pensó cerrando los ojos y soñando con aquella hermosa chica que tanto amaba.
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Reiner miró con desaprobación a aquella chica que se encontraba frente a él, no entendía cómo era posible que después de haber sido expulsada por la líder al considerarla una persona peligrosa, ahora se presentara pidiendo hablar con ella con tal soltura. Asomó por completo su alto y robusto cuerpo para impedirle el paso hacia el interior de la casona, mostrando su semblante de completa desconfianza.
-¿Qué quieres hablar con ella? – preguntó – recuerda que ya no eres bienvenida.
-Eso ya lo sé – Mikasa utilizó su típico tono monocorde y esa expresión que utilizaba para amedrentar a los otros – sólo necesito un par de minutos.
-Pues si no eres capaz de responder no te dejaré pasar – Reiner, que conocía bastante bien los métodos de "persuasión" de la asiática, se mantuvo en la misma posición, sin moverse un solo centímetro.
La muchacha chasqueó la lengua molesta y sus ojos comenzaron a emitir un aura asesina, no tenía deseos de comentar su situación y la de su hermano con nadie más que Annie, había tenido la idea de pedirle ayuda ya que estaba consciente de su capacidad y de sus contactos, quizás ella podría salvarlos de esa vida de mierda – Pasaré aunque tenga que noquearte - advirtió
Ambos se dedicaron miradas provocadoras, con la intensión de comprobar hasta donde sería capaz de llegar el otro. La pelinegro hizo el primer movimiento, poniéndose en posición de combate, lista para demostrare al rubio cuanto había progresado en el último tiempo.
Reiner no se dejaría intimidar, menos por una mujer, por lo que también se preparó, colocándose en una pose defensiva, listo para recibir cualquier ataque – Inténtalo – dijo haciendo un gesto desafiante.
-Déjala pasar – se escuchó una voz gélida que hizo a los jóvenes desistir de pelearse, dirigiendo su mirada hacía la fuete de esa voz que helaba la sangre – tanto tiempo sin vernos – saludó una rubia de baja estatura y presencia dominante.
-Annie – susurró Mikasa haciendo una reverencia hacia su antigua maestra – necesito hablar contigo.
-Entra – Annie se adentró nuevamente a la casona y con un gesto hizo que la ojinegro y Reiner la siguieran.
Mikasa se sorprendió al notar que la pandilla había crecido bastante, pudo contabilizar a más de veinte jóvenes mientras recorría las estancias y de seguro no eran todos ya que aun era bastante temprano, pasaron a través de un largo pasillo con piso de madera bastante antigua, no había ningún mueble ni nada donde sentarse más que un par de cajones viejos y roídos. Se detuvieron frente a última puerta del pasillo que lo más probable es que en sus tiempos mozos se tratase de la habitación principal, la rubia abrió la puerta.
-Pasa – ordenó la más baja – aquí podremos hablar mejor.
Ackerman asintió y entró a la habitación, ya había estado en ese lugar muchas veces, era la sala de reuniones, un lugar espacioso con un par de sillones de buena calidad y una pequeña biblioteca, donde sólo la jefa y aquellos de su entera confianza podían estar, recordó con nostalgia aquellos tiempos en que fue aceptada y entrenada por la rubia aun así no se arrepentía de lo sucedido, ya que gracias a su expulsión pudo encontrar a su hermano. Observó con mayor detenimiento el cuarto, estaba más limpio y ordenado, permanecía bastante oscuro ya que la única fuente de luz eran un par de velas ubicadas sobre una pequeña repisa, por lo que no notó que había otra persona en aquel lugar hasta que sus ojos se encontraron directamente.
-¡Mikasa! – exclamó un jovencito de cabellos rubios y ojos color azul cielo, el cual al verla se le acercó entusiasmado para abrazarla.
-Armin – la muchacha parecía contrariada al encontrarse con su amigo en ese lugar y no fue capaz de corresponder al abrazo - ¿qué haces aquí? – interrogó aun incrédula de que el pequeño que siempre defendía cuando eran unos niños se hubiese unido a una pandilla.
-He estado buscándote desde el día que huiste de casa – respondió separándose de la chica – llegué a este lugar seguro de que algún día volverías.
-Tu amigo es muy hábil usando la palabra, me convenció para que lo dejase venir todos los días a esperarte – Annie tomó asiento en uno de los sillones – En fin, dime que quieres hablar conmigo.
Mikasa se sintió aliviada al saber que el ojiazul no andaba en malos pasos y dejó que una leve sonrisa apareciera en su rostro, tratando con este gesto que el otro supiera que de todas formas estaba feliz de volver a verlo, Armin lo notó y le sonrió de vuelta. Sin embargo el semblante de la joven volvió a endurecerse a los pocos segundos después – Necesito pedirte ayuda – soltó dirigiéndose a su antigua jefa.
-¿Ayuda? – la rubia arqueó una ceja - ¿de qué se trata?
-Me gustaría que lo habláramos en privado – pidió la pelinegro, definitivamente no ventilaría la profesión de su hermano frente a Armin.
-Vas a tener que hablar frente a ellos o simplemente marcharte – sentenció la otra – recuerda que aun te considero peligrosa.
Mikasa pensó seriamente en irse de ese lugar y buscar ayuda en otro lado, pero desistió de la idea ya que estaba segura que no podría encontrar nada mejor que lo que Annie le podría ofrecer, dejó escapar un leve gruñido y terminó por ceder – Se trata de mi hermano… lo he encontrado – dijo bajando la cabeza.
-¡¿Has encontrado a Eren?! – exclamó Armin emocionado - ¿dónde está?, ¿cómo esta? – preguntaba tomando a su amiga de las manos a punto de soltar un par de lágrimas producto de la buena noticia.
-Está bajo el poder de Erwin Smith, el jefe de la mafia – respondió la joven, el rubio se estremeció – necesito rescatarlo.
-He conocido a bastantes peones de Erwin, vienen con la excusa de que esta zona está bajo su control y no debemos causar alboroto, uno de esos malditos golpeó a Bertholdt y lo mandó al hospital – La voz de Annie estaba cargada de resentimiento - ¿Por qué debería ayudar a uno de los hombres de ese tipo? – cuestionó.
-Eren… no es uno de sus hombres – la pelinegro apretó los puños y respiró profundo, esperando a que su hermano la perdonara por revelar frente a Armin a qué se dedicaba – ese cerdo, está obligando a mi hermano a trabajar en uno de sus prostíbulos.
-No puede ser – Armin se llevó ambas manos a la boca y esta vez si dejó que las lágrimas fluyeran.
-El destino puede ser cruel a veces, aun así no puedo arriesgar a los míos en una misión suicida como lo es enfrentarse a la mafia – Annie era una buena líder, por lo que no cometería ningún acto estúpido que pusiese en peligro a los suyos a no ser que existiese una buena razón para ellos y salvar al hermano perdido de Mikasa realmente no le parecía suficiente.
-Podrías aprovechar de vengar a Bertholdt – insistió la pelinegro para convencerla.
-Lo siento Mikasa, no podré en peligro a nadie por algo tan banal como una venganza – la rubia fue tajante – ahora, si no tienes más que decir, retírate.
La asiática apretó los puños con fuerza, se sentía realmente decepcionada ya que pensó que Annie podría ayudarla, hubiese rogado pero sabía que la única forma de convencerla era a través de argumentos válidos, los cuales no tenía. Se limitó a hacer una pequeña reverencia y se dio media vuelta para retirarse – Nos vemos, Armin – le susurró al ojiazul posando una mano en su hombro.
-Espera – Armin tomó el brazo de la otra para detenerla - ¿Tienes algún contacto dentro de la mafia que quieran ayudarte a rescatar a Eren? – interrogó con seriedad.
-Un guardia del prostíbulo y un par de sirvientas de la mansión donde vive Erwin – respondió la chica sin entender las intenciones de su amigo al hacerle aquella pregunta.
-Perfecto – el rubio curvó una pequeña sonrisa y se dirigió a Annie – creo que ayudar a Eren podría traerte muchos beneficios Annie – dijo, la aludida simplemente le miró con atención – si logramos atacar desde en interior de la mafia como en el exterior, podríamos causar el suficiente caos como para hacer caer al jefe – el chico hablaba con tal elocuencia que nadie se atrevió a objetar nada – si cortamos la cabeza el cuerpo muere, si logramos atacar a Erwin no sería necesario enfrentarse a nadie más y Mikasa acaba de confirmar que es posible.
-¿Cómo podrías estar segura que uno de los hombres de ese tipo querría traicionarlo? – cuestionó la rubia que no terminaba por ceder.
-Ya lo hicieron una vez – respondió la ojinegro con convicción – intentamos huir antes pero fuimos descubiertos, sé que ellos volverían a ayudarme si se los pido.
-¿Lo entiendes Annie? – Armin volvió a tomar la palabra – existe la posibilidad de por fin librarte de aquellos que han estado amenazándolos todo este tiempo, rescatar a Eren sería un resultado secundario – agregó.
Annie permaneció pensativa unos minutos, analizó cada una de las palabras que Armin había dicho, las cuales le parecieron bastante interesantes y convincentes – Aún así es muy arriesgado – dijo llevando una de sus manos a su mentón.
-Entre más se arriesga, más se puede ganar – contestó el rubio emocionado.
Está bien, los ayudaré – aceptó finalmente, vencida por la solidez de los argumentos del otro.
Tanto Mikasa y Armin intercambiaron miradas sonrientes – Gracias – susurró la joven agradecida de haberse encontrado con su amigo, ya que sin él jamás hubiese podido lograrlo – "Pronto estaremos juntos los tres, como en los viejos tiempos" – pensó mientras por primera vez se permitió soñar con aquel momento ilusorio.
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Rivaille despertó molesto ya que la luz del sol le daba directo en el rostro y se sentía incómodo y pegajoso producto del gran calor que caracterizaba a esas fechas, el cual lo había hecho sudar más de la cuenta. Aun desorientado abrió los ojos y se percató de que no estaba en su casa, reconociendo a los pocos minutos que estaba en el cuarto del prostíbulo, dirigió la mirada hacia su izquierda, encontrándose con el apacible rostro de su mocoso el cual aun dormía, acarició suavemente su perfil y depositó un pequeño beso en la frente del menor que le hizo removerse entre sueños, pensó en que lo mejor sería levantarse sin hacer ningún ruido para que el castaño pudiese seguir durmiendo a parte así evitarse cualquier tipo de despedida, siempre las había odiado y cuando se trataba despedirse de Eren, su odio aumentaba ya que eso significaba que tenía que separarse de él. Descubrió su cuerpo aun desnudo y bajó de la cama cuidadosamente, recogiendo sus ropas que había dejado regadas en el piso producto de la pasión de la noche anterior. Se vistió en silencio, deseando con todas sus fuerzas un buen baño, el cual obviamente se daría en casa ya que no era capaz de utilizar un baño que no hubiese aseado él mismo. Cuando ya estuvo listo tomó sus pertenencias y miró la hora.
-¡Oh mierda! – exclamó al percatarse que estaba cercano al medio día y que su celular, el cual había dejado en silencio estaba colmado de mensajes y llamadas perdidas de Hanji.
-¿Levi? – Eren despertó al escuchar al mayor maldecir.
-Mocoso – Rivaille se acercó al ojiverde y se sentó a su lado – tengo que irme.
-Está bien – el castaño se incorporó sonriendo – te acompañaré a la salida, creo que ya vendrán a recogerme.
-Apresúrate que ya estoy bastante retrasado – Levi volvió a ponerse de pié y le lanzó la ropa a Eren en la cara.
-Gracias – el ojiverde simplemente soltó una pequeña carcajada por el gesto de su amante, le encantaba esa forma tan bruta de demostrarle que lo amaba.
Cuando ambos ya estuvieron listos salieron del cuarto, Eren en un arrebato se atrevió a tomar la mano del pelinegro, apretándola como si no quisiese soltarla nunca más - ¿Rivaille? – susurró a lo que el aludido le miró interrogante – con respecto a lo que me dijiste anoche, ¿estás realmente seguro de querer estar conmigo?
-Ya te lo dije ayer, no tengo para que volver a repetirlo – respondió con su típico tono neutral.
-Eso significa que… ¿somos novios? – preguntó el joven emocionado.
-Supongo…
El castaño sintió como una felicidad indescriptible invadía todo su ser y sus hermosos ojos aguamarina se inundaron en lágrimas de emoción al comprobar que Levi lo amaba tanto que era capaz de estar con él a pesar de su situación. Se abalanzó sobre el otro, rodeando su cuello con los brazos y regalándole su más bella sonrisa, la cual fue correspondida por Rivaille el cual suavizó su rostro, haciéndolo ver más joven y atractivo – Te amo tanto – murmuró el ojiverde, recibiendo como respuesta que el mayor lo tomase de la cintura y profundizara el abrazo, acortando la distancia entre sus cuerpos.
Eren en ese momento deseó que el tiempo se detuviera para poder quedarse así, junto a la persona que amaba para siempre. No se sentía con la fuerza suficiente como para aguantar estar lejos de él por más tiempo, ni tampoco para poder seguir aceptando que otros hombres utilizaran su cuerpo para satisfacer sus necesidades, él quería que Levi y sólo Levi lo tocara, lo besara y le hiciera el amor, quería entregarse por completo a él, pertenecerle en cuerpo y alma y estaba consciente que la única forma para lograrlo era escapar de ahí y lo haría aunque fallara mil veces y fuese humillado y maltratado lo volvería a intentar, todo por ese hombre que le hacía saber que no era un ser inmundo atrapado en un mundo podrido – "Luchar o morir" – pensó hundiendo su rostro entre la cabeza y el hombro de Rivaille.
-Al parecer mi querido Eren le está dando un excelente servicio señor – una voz hizo que los amantes recordaran que estaban en pleno pasillo, los hizo separarse.
-Erwin-sama – susurró Yaeger comenzando a temblar incontrolablemente.
-Ya es hora de irnos, así que será mejor que dejes a tu cliente que se marche también – sentenció el rubio con una sonrisa socarrona, tomando de la mano al joven y atrayéndolo hacia su pecho.
El de ojos olivo sintió como la ira se apoderaba de su mente, ¿cómo es que ese hombre se atrevía a tomar a su mocoso de esa forma?, tuvo deseos de matarlo ahí mismo a golpes, pero sabía que no era una buena idea ya que éste iba acompañado de guardaespaldas que no dudarían en proteger a su amo.
-Espero esté conforme con los servicios brindados por mi querido Eren – comentó Erwin, acariciando el rostro del chico para provocar al pelinegro, desde que los vio abrazados en el pasillo supo que había algo especial entre ellos dos y debía terminar con ese idilio antes de que quisiesen quitarle sus pertenencias – puede venir cuando quiera por él o por quien desee y le daremos una atención especial, ya que usted señor Levi Rivaille es nuestro mejor cliente.
Rivaille frunció el seño al escuchar su nombre, estaba seguro que el rubio estaba dejándole en claro que sabía perfectamente quien era así que no intentara nada con Eren – volveré con gusto por el mocoso – dijo sin mostrar ningún signo de amedrentamiento – "y ésta vez será para apartarlo de tus sucias manos" – pensó dirigiéndole una mirada fugaz al castaño para luego retirarse del prostíbulo.
-Adiós – murmuró Eren viendo como la silueta de su ahora novio se perdía sin poder ir tras él. Al mismo tiempo en que sus ojos volvían a apagarse para el resto.
-¿Nos vamos? – preguntó el mayor arrastrando al de ojos aguamarina hasta su automóvil. Una vez dentro acarició la parte interior de los muslos del menor con lascivia, notando que éste intentaba resistirse al contacto - ¿Piensas en Rivaille? – interrogó a lo que el otro se tensó haciendo evidente que había acertado.
-No señor – mintió el castaño, pero su rostro delataba con facilidad que no estaba diciendo la verdad.
-No sabes mentir Eren – rió el rubio subiendo su mano hasta la entrepierna del joven – sabes que está prohibido enamorarse para ti – agregó mintiendo su otra mano bajo la camiseta del menor – creo que tendré que volver a enseñarte cuál es tu lugar – sentenció.
-No, por favor deténgase – rogo el muchacho apretando los ojos, sintiendo como las grandes manos del rubio recorrían su cuerpo.
-Soy un hombre egoísta, no me gusta que otros quieran tener mis cosas – el hombre acercó su rostro al cuello del ojiverde para lamerlo – quizás debería ir a decirle a Rivaille lo que pienso – amenazó en su oído.
A Eren se le heló la sangre tras esas palabras, no podía poner en riesgo a Levi por su capricho de no dejarse tocar por nadie más, tenía que dejarse poseer por Erwin si quería que su amado estuviese a salvo, relajó su cuerpo y dejó de resistirse – Espere señor – dijo con una voz vacía e irreconocible proviniendo de él – no quisiera hacerlo en un automóvil, esperemos hasta llegar a la mansión.
Erwin sonrió satisfecho – está bien, cuando lleguemos tendrás el honor de conocer mi habitación.
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Levi se dirigía a toda velocidad hacía su departamento, estaba furioso y a la vez frustrado al ver como otro hombre sometía a Eren y él sin poder hacer nada más que observar, tomó su móvil y marcó el número de Hanji, mandando a la mierda todas las advertencias que había visto en la televisión sobre lo peligroso que es conversar por teléfono mientras se maneja.
-¡Enanooo! – se escuchó al otro lado de la línea la aguda voz su amiga.
-Loca, no iré al trabajo hoy, tengo cosas que hacer – dijo secamente.
-¿Quedaste muy cansado luego de tu noche salvaje con Erencito? – preguntó Zoe burlescamente, obteniendo como respuesta un bufido y luego el tono de cortado.
El pelinegro llegó a su casa en tiempo record, tomó una ducha corta, se vistió y volvió a salir, por fin se había terminado de convencer de que si quería ser feliz al lado del mocoso debía actuar rápido, así que iría a buscar a esa chica que tanto le molestaba, pero que por ahora era la única esperanza que tenía.
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Eren se sorprendió de sí mismo por lo fácil que le estaba resultando hacer todo eso, se había pasado toda la mañana repitiéndose una y otra vez que ya no permitiría que nadie más lo tocara y ahora se encontraba ahí, frente a Erwin, desnudándose para él y permitiéndole que hiciera con su cuerpo todo lo que quisiera – "Ya soy un profesional" – se burló de sí mismo y soltó una carcajada vacía que combinaba a la perfección con sus ojos.
El rubio se dejó deleitar por el erótico espectáculo que le ofrecía el muchacho de piel morena. Últimamente el chico se había vuelto una obsesión para él, necesitaba estar siempre seguro de que le pertenecía y de un tiempo a esta parte el deseo sexual hacía el ojiverde había despertado en él – "Eres mío Eren" – se acercó a ese cuerpo desnudo y lo acorraló contra la pared de la habitación – "Que te quede claro que solo me perteneces a mi" – volteó al joven y ansioso introdujo dos dedos en su interior, simulando embestidas para dilatarlo.
El castaño por su parte se entretuvo mirando los dibujos del papel mural, eran figuras abstractas de color azul, blanco y celeste, lo que le hizo pensar en el cielo y el mar, en las aves y los peces, en Armin y Mikasa, en la libertad y en Levi. Sintió un dolor punzante en su trasero cuando el otro introdujo un tercer dedo, sin embargo no dejó de pensar en esas cosas que hacían que su mente se desconectara de la realidad.
-Voy a meterla – escuchó que susurraban en su oído y después nuevamente volvió a sentir dolor, pero esta vez fue mayor y ya no pudo seguir evadiéndose.
-¡Arghn! – gritó el castaño cuando el miembro del mayor estuvo por completo dentro suyo. Se sujetó de la pared lo mejor que pudo para soportar las violentas arremetidas que Erwin daba en contra su cuerpo.
-Maravilloso – soltó entre gemidos el mayor aumentando la velocidad, tomando las caderas de Eren con fuerza para que no pudiese separarse – ahora entiendo por qué tus clientes se vuelven adictos a ti.
El ojiverde volvió a sentirse asqueado de si mismo, mordiendo su labio inferior para evitar que cualquier sonido pudiese salir de sus labios, intentó concentrarse nuevamente en el papel mural, tratando de pensar que el obsceno sonido de su trasero chocando con los testículos del mayor pertenecían a otro cuerpo ajeno al suyo – "Piensa en él, piensa en él" – se repitió desesperado – "Piensa en lo placentero que es cuando te hace el amor".
-Ahh, mocoso – escuchó de pronto un gemido grave y provocador que hizo que el placer se apoderara de su cuerpo. De pronto las manos que le tocaban ya no eran tan grandes ni ásperas, sino que pequeñas y frías y el falo que se adentraba en su ano ahora le resultaba tan exquisito que ya no pudo evitar gritar de éxtasis.
-Ahh si, más por favor – jadeó el joven con su mente completamente nublada. El hombre salió de su cuerpo para darle la vuelta y alzarlo enredando las piernas del menor alrededor de sus caderas y volver a penetrarlo. Eren miró a los ojos del otro y pudo ver esas hermosas orbes afiladas color olivo, acarició el rostro de su amado, rodeó su cuello con ambos brazos para sujetarse y gritó más alto pidiéndole que lo tomara con mayor fuerza.
-Ahh, Erern, voy a acabar – gimió aumentando el ritmo, llegando aun más profundo en el interior del muchacho.
-Ahh… hazlo… termina dentro – rogó para luego sentir la calidez de la semilla del otro en su interior – ¡Ahh Rivaille te amo! – gritó llegando también al orgasmo. El cuerpo del ojiverde comenzó a convulsionar producto del clímax, cerró los ojos para regularizar su respiración y volvió a abrirlos a los pocos segundos, percatándose de que frente a él unos ojos azules le miraban con una sonrisa sádica dibujada en su rostro. Eren palideció, se había dejado llevar por sus fantasías y gritado el nombre de Levi en pleno orgasmo.
-Creo haberte dicho que estaba prohibido enamorarse – dijo Erwin saliendo del cuerpo del castaño, dejando que éste cayera al suelo, luego tomó su miembro para esconderlo bajo la ropa interior y cerró su pantalón ya que no había querido desnudarse - ¿hasta cuándo tendré que repetirte que tú eres sólo mío?
Eren permaneció inmóvil producto del terror que sentía de pensar que acababa de cometer el peor error de su vida – yo… soy suyo señor – murmuró tan bajo que el rubio a penas pudo escucharlo.
-Ya no estoy tan seguro de eso – Erwin se cruzó de brazos y de dirigió a la puerta – creo que lo mejor será hacerle una visita a tu amado Rivaille – dijo tomando su saco y su arma la cual se esmeró para que el joven la viera – nos vemos – agregó antes de salir y dejar a Eren solo en la habitación, llorando desconsoladamente producto del miedo y la culpa por haber puesto en peligro la vida de Levi.
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Ay no puedo ser tan malvada por dejarlo así, pero me gusta el suspenso *-* ahora supongo recibiré muchos comentarios con amor por mi lindo fic(?)
Jejejeje, bueno primero que todo quería disculparme porque ahora me demoro más en actualizar, pero resulta que mis días de vagancia han terminado así que tengo menos tiempo, aún así trataré de que no pase más de una semana sin subir capítulo uxu.
He recibido muchos comentarios que me piden JeanxArmin, realmente siento no poder complacerlos con eso ya que a estas alturas la relación de Mikasa con Jean está demasiado desarrollada como para cambiarla, así que trataré de hacer algún oneshot de esta pareja en el futuro para aquellas que quieran leerlo ^^
Como siempre muchas gracias por sus lindos reviews, me hacen querer mejorar y esforzarme para traerles capítulos que les gusten x3. Ahora y como siempre respondo a mis Guest *-*.
Muera'Tachi: Ooooh no me gusta que lloren gaymente pero a la vez sí, es contradictorio lo sé pero una parte mía se siente feliz de poder transmitir algo ^^. Muchas gracias por darte el tiempo de escribir un comentario y espero te guste este capítulo. Besos x3.
Mine-neko3: Hanji es una loquilla, por eso la amo *-* (lo amo a todos en realidad xD incluso a Erwin aunque lo odien uxu) bueno, Armin por fin apareció y sigue tan genial e inteligente como siempre. Me alegra que te guste mi fic (asdkahsdkasd exploto *-*). Gracias por tu review ^^.
Karen: ¡Ay niña eres tan adorable! Yo feliz te ayudo a lo que pueda con tu fic, el resumen que me dejaste me llamó mucho la atención (pulgar para arriba) siempre me alegran tus comentarios y aún sigo sintiéndome alagada de que te inspirara a escribir tu propia historia ^^. ¡Tengo una imouto nueva! Soy feliz ;-;. Gracias por tu lindo review. Besitos y corazones ^^
Fefi: Muajajaja te volví adicta a mi fic shaoi como en los viejos tiempos. Ai lo llu mucho mucho y espero te guste este nuevo capítulo. Sigue leyendo y comentando! Besos *3*
Nita: Asdasd cada lector nuevo es un orgullo para mi *-*, de verdad me hace muy feliz saber que te ha gustado mi historia y espero sigas leyendo y disfrutándola. Muchas gracias ^^, saludos y besitos para ti ^^.
Fujoshi completa: Jajajaja amo tus reviews porque siempre me analizas por completo el capítulo y así puedo tener una vista general de lo que te pareció de lo que estuvo bien y lo malo, de verdad aprecio mucho eso. Bueno creo que el capítulo anterior por fin pude dejar salir por completo mi faceta romántica, pero ya se me acabó en esta =/. Aun así espero sigas leyendo y comentando que de verdad me hace muy feliz saber que mi fic te gusta y causa algo en ti *3*. Muchas gracias! Besitos x3.
Yesy-Chan: Oooh que emoción saber que relees mi fic porque te gusta mucho (lloro de emozión con z). Bueno, espero te guste el nuevo capítulo aunque es un poco más crudo, muchas gracias por dejarme un lindo comentario. Saludos y besos ^^.
¡Saludos especiales!
A Hanniel que volvió en gloria y majestad a corregirme los capítulos (te amo *-*), a mi querida Imouto que estoy feliz de haberla conocido porque me presiona para que actualice (¡por fin lo logre!)
Cualquier queja por el cap, no es culpa mia, es de BloomyLee que me hace llorar y me obliga a vengarme (troleo nivel dios y huye xD)
¿Merezco algún comentario con amor?
¡Nos leemos!
