Capítulo XIII

Su relación dio un gran paso hacia adelante. Pasaban más tiempo juntos, estaban con los chicos aunque siempre en su propia burbuja. Esto le agradaba a Clint, su hermana estaba siendo feliz, su sonrisa nunca desaparecía, las pesadillas ya no estaban, su pequeña estaba creciendo; como también le agradaba a Sarah Rogers, quien no podía estar más que feliz por ver a su hijo con una chica que lo quería de igual manera que él a ella, y eso lo pudo notar cuando en la noche de Acción de Gracias disfrutaron de una cena para cuatro, donde los vio tomados de la mano, dándose miradas de cariño mientras contaban sus anécdotas. Natasha tuvo una amena conversación sobre arquitectura con Joseph, esto le pareció maravilloso a Rogers Jr., su padre y su novia tenían una buena relación, al igual que con su madre. Ya la querían como a una hija desde ese último jueves de noviembre, pero para la rusa, no todo era un cuento de hadas, debía seguir mintiéndole al chico que le preguntaba cada noche si ya estaba en casa.

Cada mentira le dolía, cada palabra que solo ocultaba más lo que hacía, era un metro más de profundidad en el agujero en el que estaba, que era mil veces peor que estar metida en una maldito internado toda su niñez, que su padre no la quisiera, que su madre hubiese muerto y ella no hubiese sabido como era su voz, o su rostro. ¿Por qué? Porque el chico rubio de ojos azules se había metido dentro de su piel en muy poco tiempo, porque le quería, porque sabía que él había sufrido antes y no quería dañarlo más, porque sabía que él también le quería, porque tenía miedo de que no la quisiera con todas sus facetas, porque tenía miedo de que la reemplazara, y quizás, ese era su mayor miedo: ser reemplazada por el único chico que quería y querría toda su vida. Tenía razones para mentirle, pero sabía que nada de eso justificaba que lo hacía. Él le había enseñado que ser sincero era el primer paso para demostrar cuanta confianza tenía en otra persona, esa noche que le vio quedarse dormido con lágrimas en los ojos. Pero, como dicen, así es la vida, unas veces somos el cuchillo, otra la herida. Y como siempre, Natasha era el cuchillo.

Encendió su auto, pisando el acelerador antes de la carrera, esta vez era ella quien competía con el idiota de Albert Wesker. No era la carrera final, era un reto, pero igual valía. Él se había atrevido a decirle que podría ganarle con su nuevo auto, al viejo Corvette y, cuando lo hiciera, dejara el trono de la Red List. Natasha, como toda rusa orgullosa, dijo que eso se demostraba en la vía, y que su ego lo iba a matar cuando Jude le dejara comiendo pavimento, si es que no lo hacía él mismo.

—Tasha, ¿lista para dejarle comiendo polvo? —preguntó Clint por el intercomunicador en su oído.

—Siempre estoy lista para eso, Clint —dijo con ese tono de superioridad que no dejaba nunca.

Las rubias aparecieron, la multitud enloqueció, Eminem sonaba a todo volumen en el auto de la rusa mientras que Albert aceleraba.

¡En sus marcas!

¿Listos?

¡Fuera!

El Corvette y el Ford Gran Torino derraparon en el pavimento y se perdieron de la vista de las casi cincuenta personas que apreciaban el espectáculo, entre ellas Brock, Thor, Tony y Johann.

—Tasha, a la derecha. Cuatro cuadras rectas, y hay un atajo —avisó Clint.

—Vale. Oye, por cierto, ¿Cómo sigue Lauren? Supe que tenía un resfriado —comentó como si no estuviera en una carrera.

—Mejor. Claudeen le hizo consomé de pollo, y no ha tenido más fiebre.

—Y con tus cuidados, quien no se mejoraría —. Cruzó como su hermano le había indicado.

—Parece que tú ya no necesitas de mis cuidados, Steve cubre todo.

—Sí, cubre todo —dijo, haciendo que Clint entendiera el doble sentido de las palabras. Se rieron ante eso.

— ¡Mierda, maldito loco! —gritó Natasha, tirando del volante hacia un lado para que su auto no impactara con el de Albert.

— ¿Qué pasó? —cuestionó Barton, intrigado.

—El maldito de Wesker quiso chocarme —. No la asustó, la enfureció—. Si él quiere jugar rudo, jugaremos rudo —se dijo a si misma—. Clint, dime otro atajo —ordenó.

—Derecho diez cuadras, cruza a la izquierda, te encuentras con un callejón y…

—Salgo justo frente a él —completó la frase—. Veamos quien gana, Wesker.

La determinación en su voz hizo que su hermano se preocupase. Cuando Natasha se le metía entre ceja y ceja hacer que alguien se arrepienta, lo lograba sin importar cuán peligroso podría ser para todos.


—Parece que la Viuda no pierde su suerte de principiante —comentó Brock, aplaudiendo.

Esto hizo que Natasha recordara lo sucedido con él hacía ya un par de meses.

—Y parece que lo idiotas no aprenden que conmigo, no se juega —dijo, desafiante refiriéndose al séquito de Brock.

—Veamos quién gana entonces, viudita —retó.

— ¿Acaso me estás retando? —preguntó ella, fingiendo sorpresa.

— ¿Eres un reto? —atacó.

— ¿Eres tú, uno? —replicó con una ceja arqueada.

—Veamos quién lo es, entonces —. Se relamió los labios y sonrió de manera peligrosa—. Veintinueve de diciembre. Doce de la noche. Entre la 5ta y la décima. Si gano, me das el puesto uno y no vuelves a competir, y si pierdo...

—Desapareces de SHIELD.

Todos los presentes hicieron un "oh" de fondo, mientras que el hombre parecía estar ofendido. Pero, el reto en la mirada de ella y el orgullo no le dejaría declinar la apuesta.

— ¿Y el dinero? —preguntó Rumlow.

—Que se vaya a caridad sin importar el ganador —ofreció la rusa.

—Buena idea, pero yo estoy aquí por el dinero, así que mejor nos vamos al método antiguo y que se vaya al ganador.

—De ambiciosos está lleno el mundo —suspiró Natasha—. Vale. Como quieras —dijo indiferente.

Esta indiferencia, como la mayoría de las cosas que hacía la rusa, le molestó y cuando intentó acercarse para atraparla, Thor se lo impidió, interponiéndose entre ellos y la pelirroja retrocedió un paso.

—Ni se te ocurra acercarte —le advirtió, dándole una mirada de odio.

Si querías hacer enojar a Thor, solo tenías que ser hombre, hacerle la mínima cosa molesta a una dama y que él presenciara todo, y tenía como resultado a un chico de casi dos metros y grandes músculos, furioso; requisitos que Brock cumplió en ese momento, pues las intenciones que el rubio escandinavo vio en sus ojos y sus movimientos demostraron que era un cobarde.

—Bien. Bien —. Levantó las manos, pretendiendo ser inocente—. Solo quería estrechar nuestras manos.

—Yo no quiero —dijo ella, protegiéndose detrás de Thor.

Ella nunca se protegía detrás de nadie, eso le parecía una cobardía, pero quería asegurarse de ver el espectáculo que causaría Brock siendo golpeado como saco de boxeo.

—Chicos, cuando deseen, nos vamos —dijo Tony, para aligerar la tensión en el aire.

—Vamos, Tasha —. Clint la tomó de la mano y llevándola hasta su auto.

El heredo de los Odinson se quedó unos segundo más para asegurarse de que Rumlow no intentaría nada a sus espaldas. Cuando alcanzó al grupo, le pasó un brazo por los hombros a Natasha y ésta, rodeó su cintura.

—Gracias.

—No tiene que agradecer, Lady Natasha.

— ¿Cómo vas con Jane? —preguntó luego de unos minutos en silencio.

Él suspiró. —Ahorita las cosas están un poco turbias, Lady Jane tiene que partir a Chicago en estas vacaciones para visitar a su familia y yo debo ir a Asgard, para hablar con mi padre sobre las propuestas recreativas para los niños y adolescentes.

—Entiendo. Pero, podrían pasar Navidad con nosotros, y luego, van a sus casas.

—Esto estaba pensando, pero mi padre quiere que esté allí antes, para una ceremonia.

— ¿Y si la llevas a Asgard y luego, van a Chicago? —opinó Clint.

—No es mala idea, Lord Clinton. Solo tengo que decirle a Lady Jane.

—Ricitos, ¿Cómo vas con las propuestas recreativas? —preguntó Tony, pareciendo demasiado interesado por el tema.

—No muy bien, amigo —. El rostro del hombre cayó.

Esto enterneció a Natasha y se le ocurrió una idea. — ¿Qué te parece si te ayudamos? Digo, diez personas piensan mucho mejor que una.

—Estoy de acuerdo con Natasha —dijo Tony.

Repentinamente, Clint salió corriendo agitando los brazos por sobre su cabeza y gritando "es el fin del mundo" con demasiado drama, que cualquier persona que estuviese pasando por el campo de fútbol de SHIELD, a las tres de la madrugada, creería que era cierto.

Los otros tres solo pensaron en que sufría uno de sus ataques y se estaba volviendo loco, así que soltaron la carcajada que aumentó cuando el ruso-americano se tropezó con las agujetas sueltas de su zapato y se cayó.

— ¡Idiotas dejen de reírse y ayúdenme! —gritó el pobre hombre desde el piso—. Mierda, mi brazo. Au. Duele —. Se quejó—. ¡Natasha!

La mencionada corrió hasta donde estaba Clint, preocupada, pero cuando le vio a la cara, supo que no le había sucedido nada y estaba a poco de reírse.

—Te ríes, y te parto el brazo —amenazó la pelirroja.

No se contuvo y soltó la carcajada, llevándose una patada de parte de su hermana.


Steve salió del café con el teléfono en la mano y una sonrisa en el rostro. Parecía estar más feliz cada día, y su felicidad iba en aumento con cada foto que veía de su novia, hasta que sintió un empujón.

—Lo siento —dijo girándose, pero se encontró con una cabellera rojiza abrazándole. Frunció el ceño—. ¿Pasó algo? ¿Está todo bien?

La dueña de la cabellera le miró con una sonrisa y él sonrió.

—Todo está bien —respondió.

Entonces, Steve notó algo, ella tenía una leve mancha violácea en su mandíbula cerca de su oreja, su ceño fruncido se volvió más profundo.

— ¿Qué te paso aquí? —. Rozó el lugar, y Natasha evitó tensar cada musculo de su cuerpo cuando recordó que no se había puesto maquillaje en ese lugar.

— ¿Dónde?

—Aquí —. Rozó una vez más el lugar.

—No sé. ¿Qué tengo?

—Una mancha, o más bien, un moretón.

—Seguro me golpee con algo y no me di cuenta —mintió.

¿Cuándo diablos le dirás la verdad a Steve, Natasha?, le recriminó su subconsciente. Ella simplemente la ignoró, le diría la verdad antes de año nuevo, justo después de su carrera con Brock, o al menos, eso tenía pensado.

— ¿Qué estabas viendo que te hacía sonreír como estúpido? —le despistó.

—Las fotos de mi novia —contestó, sonrojándose. Natasha tomó su mano y comenzaron a caminar rumbo al lugar donde iban.

—Sabía que alguien tan guapo como tú no podía estar soltero —dijo, fingiendo desilusión.

—Pero ella no se molesta si la acompaño a un café, señorita.

— ¿Seguro? —. Se volvió hacia él, tomándole de las dos manos y comenzando a caminar hacia atrás, mientras que el rubio le guiaba.

—Sí, ella no es celosa. Además, sabe que le quiero mucho —. Le vio a los ojos y le regaló una sonrisa sincera.

— ¿En serio? —. De nuevo esa sorpresa pintada tanto en los ojos como en las palabras de Natasha. Eso seguía entristeciendo a Steve, y más que ella no se animaba a contarle sobre su vida. ¿Tan horrible fue?

—Sí, sabe que me tiene en sus manos —. Detuvo su paso, en medio de la plaza comercial, rodeo su cintura con una mano, atrayéndola. Acarició su rostro y rozó su pulgar en su labio inferior, sin apartar su mirada azul de la verde—. Sabe que tiene unos ojos hermosos, que guardan muchos secretos y un cabello espectacular, sus amigos suelen decirle zanahoria.

Ella rió un poco. — ¿Y quieres conocer sus secretos? —preguntó, desviando la mirada.

—Por supuesto. Quiero saber en qué piensa cuando se queda en silencio, porque eso sí, es muy habladora —. Esto provocó una sonrisa en la chica—. Pero, sobre todo, es hermosa. Tiene una sonrisa matadora.

— ¿Si? Se nota que la quieres —. Sonaba nostálgica, por alguna razón lo estaba.

— ¿Quién no querría a una chica tan especial?

Su padre, respondió Natasha en su cabeza. Steve le tomó del mentón, y depositó un beso dulce en sus labios.

—Porque ella es especial —susurró a centímetros de sus labios.

La pelirroja se quedó en silencio el resto del camino, él le imitó. Quería saber qué le pasaba, pero eso era imposible, porque su rostro no tenía nada más que un ceño fruncido y parecía encontrar interesante todas las tiendas a su alrededor porque en cada una se detenía a observar.

— ¿Quieres ir a comer? —habló ella cuando salió de su trance.

—Si. ¿Burger King?

—Sabes lo que le gusta a tu novia, eh —bromeó.

—Claro que sé, es mi novia, ¿no? —. Le siguió el juego.

—Sí, tu novia. ¡Qué chica tan suertuda! —. Lo jaló por el brazo hasta el establecimiento.

—Al contrario, el suertudo soy yo —. Estaba riéndose. Sí que tenía hambre la chica.

—Steven, deja de decir esas cosas —. Se quejó como si fuese algo malo lo que él estuviese diciendo.

—Pero, si no estoy diciendo nada malo —dijo en su defensa.

— ¡Claro que sí! Estás haciendo que me enamore más de ti y eso no lo creía posible.

Rogers se sonrojó hasta la punta del cabello, mientras sonreía tímidamente. ¿Estaba tan enamorada de él?

— ¡Si, hombre! Estoy enamorada de ti —dijo, leyendo sus pensamientos—. Mejor vamos a comer, ante que te deje querer por no alimentarme.

¿Querer? ¿Acababa de decir querer? Al rubio le faltó coraje para ponerse a correr por todo el lugar, como solía hacer Clint cuando ella decía las palabras «enamorar» o «querer» en su presciencia. Que ella dijera eso era como hacer la escultura más hermosa de todas y ser premiado por ello. Steve decidió no arriesgarse así que la llevó al lugar donde pedirían.

—Entonces, la señorita está enamorada de mí —comentó mientras comían. Su sonrisa parecía estar pegada en su rostro.

—Quita esa sonrisa de idiota de tu cara —fingió estar seria, mientras le daba un mordisco a su hamburguesa de queso.

—Pero, admítelo, te gusta esta sonrisa de idiota

—Deja de andar con Tony, se te contagia lo modesto.

Steve rió, y siguió comiendo.


Natasha se encontraba en la habitación llena de espejos, practicando sus movimientos de ballet y danza en general. Tenía tiempo -desde que conoció a Steve- que no pisaba ese lugar. Sus ojos enfocados en sus pies de puntas, dio cinco vueltas y descansó. Vio sus zapatillas color rojo sangre, estaban desgastadas y debía comprar unas nuevas y ablandarlas.

Un toque en la puerta la desconcentró, haciéndola tambalearse en la posición que lograba obtener, el escorpión con los pies de puntas.

—Pasa —dijo mientras paraba la música.

Clint apareció, asomando solo su cabeza. — ¿Podemos hablar?

—Claro. Toma asiento —. Señaló el espacio frente a ella, quien ya estaba en el piso.

Cuando su hermano estuvo frente a ella, con las piernas cruzadas, le preguntó:

— ¿Pasa algo?

—Tasha, he notado que aún no le has dicho a Steve lo de las carreras —. Como siempre, directo al grano.

—Pienso decírselo después de mi carrera con Brock —. Bajó la mirada de los grises ojos del chico hasta sus manos.

—Tasha, deberías decirle cuanto antes. Él te quiere y...

— ¿Crees que no lo sé? —suspiró—. Todo el tiempo me lo dice y yo siento lo mismo, es increíble cómo le quiero y por lo mismo, no quiero hacerle daño, pero me siento como una granada, haga lo que haga igual lo lastimaré —. Su frustración era notable y las lágrimas amenazaban con salir.

El rubio la tomó de las manos y las masajeó para calmarla.

—Se supone que debería reprenderte, por mentir...

—No le he mentido, solo... solo le he ocultado la verdad —interrumpió.

—Bueno, se supone que eso debería estar haciendo pero, a mí me sucedió lo mismo con Lauren.

—Ella no tiene un padre militar y una madre con cáncer, ni un pasado tan doloroso que solo recordarlo, duele. Sus padre me odiarán y él no me querrá verme nunca en su vida.

—Natasha, deja el drama. Seguro lo entenderá.

Se levantó aún más frustrada que antes.

—Clint, él confía en mí y se supone que cuando hay confianza, no mientes, no "ocultas cosas" o las evades, simplemente, confías de la misma manera y hablas.

Se quedó en silencio y analizó las palabras que acababa decir, las cuales parecieron caerle encima y obligarla a sentarse en el piso nuevamente.

—Mierda, estoy hasta el cuello en esto. Steve me odiará toda su vida.

Estas palabras hicieron que su estómago se encogiera, las náuseas se activaran del «nada» al «máximo» y las lágrimas se derramaran sin cesar por sus mejillas.

—Me va a odiar toda su vida por romperle el corazón —gimoteó—. ¿Por qué? ¡Mierda! Clint, ¿Por qué diablos tengo que ser tan destructiva? Todo lo que toco, lo rompo, o lo daño, simplemente, se daña. Odio esta mierda en la que me convertí.

Su llanto desconsolado y sus duras palabras hicieron que al mayor de los hermanos se le encogiera el corazón. A él le dolía que ella, su hermana, su niña, fuese tan dura consigo misma, y todo esto era gracias a su maldito padre, quien la había obligado a ser así.

—Natasha, tú no eres nada de eso. Tu eres una excelente persona, y si Steve te quiere, también aceptará el que corras de manera ilegal o que hagas una de tus locuras, él no es de los que juzga como Drakeov.

La intentó consolar, pero todo era en vano. Esta vez ni sus palabras ni sus abrazos pudieron calmarla, esta vez solo estuvo allí, acompañándola en su desconsuelo, como lo ha estado desde la conoció, hacía doce años, cuando su padre no sabía nada más que ignorarla, y cuando lograba llamar su atención, solo se llevaba una reprimenda de su parte diciéndole que no estaba bien lo que hacía, que no era buena en eso o, simplemente, murmuraba que era un calvario tenerla como hija, razones por las cuales ella era una perfeccionista consigo misma, su autoestima estaba por el suelo y todo eso lo ocultaba tras una máscara de la mujer más segura, de la chica ruda que echaba miradas asesinas a todo aquél que se atreviera a verle y juzgarle. Sí, detrás de alguien rudo y fuerte se esconde una persona temerosa y débil.


Hola people c: otra vez yo por aquí, y la verdad, pues no tengo muchos que decirles solo que casi olvido que tenía que actualizar. Sep, necesito memoria nueva, al parecer la mía está defectuosa. ¡Hagan una vaca para mi memoria nueva, yo les doy romanogers! Ahre.

*se creía Loki* Oh, cierto. No está aquí :c Debería, ¿no? Pero, es que con Stark en un fic es suficiente, mucho ego alto por aquí, podrían hasta ponerse a pelear por quien tendría el ego más grande xD

Espero que les haya gustado, y ya como que Nat está empezando a mostrarse como es, ¿no? Un poquito nomás c: Y la charla de Steve y Natasha mucho love para mis sensibles ojos t.t. Quiero uno así *se larga a llorar* Yaya, mucho drama.

Again, espero que les haya gustado, no olviden dejar sus reviews, casi siempre los respondo porque flojaza como yo, ninguna xD Y, si desean, se pasan por mi twitter donde cuando no estoy develando mi alma depresiva, estoy hablando boludeces o gritando cuanto amo a Scarlett y que Chris E. tiene más tetas que yo. Sep, ella me hace dudar de mi orientación sexual u.u, pero cuando veo a Chris se me pasa un poco.

No lo olviden, soy _delalluvia en todas partes. Hasta en las redes en la que no tengo cuenta XD

"Porque los de la lluvia no mentimos" ahre. Si leíste mi one-shot en wattpad sabrás de qué hablo.

Bueno, creo que me extendí un poco /.\ BESOS GIGANTES Y APLASTANTES PARA TODOS LOS QUE LEEN Y NO SÉ PORQUE ESTOY GRITNADO.

Ps: Los loveo a todos y disculpen los errores ü