Disclamer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, si no al gran Masashi Kishimoto
"―recuerdos o frases importantes―"
―"pensamientos" ―
―diálogos ―.
―Diálogos externos ―.
―Énfasis en algo ―.
Palabras* - significado abajo.
… - Cortes de escena, incluso entre recuerdos. (Excepto cuando los recuerdos son intermedios de escenas)
Capitulo 8
Todos tenemos un pasado
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"Quiero ser fuerte como padre y amable como madre
No puedo hacerlo… no puedo…
Lo siento… lo siento… ¡Lo siento!
Estoy bien, no pasa nada
Yo también… quiero cambiar…
Aunque sea solo un paso… estará bien si es hacia adelante"
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Parte 3
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Hinata
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El sonido de risas y conversaciones triviales de las personas que pasaban a su alrededor lentamente se convertían en un eco lejano y distorsionado…
"― ¿Por qué siempre es él? ¿Por qué todo tiene que ser por él? …Lo odio… Desearía que jamás hubiese nacido ―.
…
―Le gusta llamar la atención, porque busca ser reconocido… Se empeña tanto en ello que ni siquiera es capaz de notar lo que está a su alrededor, esta tan preocupado por proteger su mundo que no se da cuenta que destruye el de otros ―."
Inconscientemente mordió su labio inferior, sus ojos escocían y el dolor se expandía en su pecho…
"― El Menma que yo conocía era un chico tranquilo y serio, a veces podía ser un poco impulsivo pero siempre era responsable y lograba el reconocimiento de todos sin tener que esforzarse por ello y eso me hacía sentirme celoso por ser inferior a él… El Menma de ahora es alguien frío y déspota, arrogante y presuntuoso, no le importa nada ni nadie y está dispuesto a todo con tal de alcanzar sus ideales sin importarle el daño que pueda ocasionarle a otros ―.
…
―Al Menma de antes el que yo conocí, lo admiraba… pero al Menma de ahora… lo detestó ―."
―Hinata ―.
―… ―.
―Hinata… ¡Hinata! ―.
― ¿Eh? ―con desconcierto trato de enfocar el lugar en el que se encontraba, posando su mirada en la persona frente a ella― Di-Disculpe… Kurenai-sensei ¿Qué me decía? ―habló avergonzada, mientras la mujer suspiraba en resignación.
― ¡Hina-neechan! ¡Ven! ―.
La aludida giro su rostro ante el llamado de un pequeño niño de cabello negro ligeramente ondulado y ojos castaños, Sarutobi Akira, una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios antes de disculparse con la mayor y dirigirse hacia el menor que jugaba sobre un pequeño tobogán en un parque infantil dentro del centro comercial.
La mirada carmesí de la pelinegra se posaba sobre la ojiperla con cierta preocupación, conocía a Hinata desde pequeña y pese a que ahora debían mantener ciertas distancias, como profesora y estudiante, eso no significaba que hubiese dejado de preocuparse por ella, pero desde que se habían encontrado la menor había estado más callada y distraída de lo usual.
―"Hinata…" ―.
― ¡Mamá, ven! ―.
El reciente llamado de su pequeño hijo logro sacarla de sus pensamientos, curvo una sonrisa amable en sus labios antes de reunirse con el pequeño y con la joven quienes la veían con una sonrisa en sus labios… Más adelante ya tendría tiempo para hablar con su pupila, por ahora trataría de que tanto ella como su hijo disfrutaran de un buen día en el centro comercial.
…
― ¿Y bien? ―.
Menma arqueó una ceja al dejar el vaso de gaseosa por un lado y enfocar su mirada en la joven frente a él.
― ¿De qué quieres hablar conmigo? ―Cuestionó al ver la intriga en el pelinegro.
― ¿A qué te refieres? ―.
―Me invitaste a salir para hablar conmigo ¿o me equivoco? ―dijo posando su mentón sobre el dorso de su mano.
―No se dé que me hablas, Sakura ―cortó Menma con el entrecejo fruncido― ¿Qué, no puedo invitarte a una cita sin tener un propósito oculto? ―dijo con sorna.
―Menma, tú no eres de los que invita a alguien a menos que tengas algo que discutir con esa persona ―.
―Tsk ―bufó él― No deberías ser tan desconfiada, puede que realmente solo quiera tener una cita contigo ―masculló.
Lo observo por unos segundos, ella conocía a Menma desde hacia tiempo, incluso antes de que este se fuese al extranjero y volviese tan cambiado, sin embargo, pese a que su relación nunca fue lo que se dijera cercana, tampoco eran indiferentes el uno del otro y por lo mucho o poco que ella conociese al Namikaze sabía que él no era de los que invitaban a una chica en una cita así como así, él era del tipo que salía con una chica solo para divertirse nunca para tener en una cita, cualquier salida que comprometiese un compromiso era impensable, Menma nunca tenía citas… ¿cierto?
"― ¿Y qué los trae por acá? ―.
―E-Eh… pues… ―pronuncio Hinata con nerviosismo.
―Lo mismo que ustedes ―habló Menma interrumpiendo a la joven― Una cita ―."
Tal vez y Menma si estaba diciendo la verdad respecto a salir con ella… ¡No! Definitivamente eso no podía ser cierto, Menma no era así, pero entonces… ¿Por qué estarían Hinata y Menma en el centro comercial el otro día?
…
El golpe seco que hacia aquella pequeña pelota de hule se repetía constante por cada rebote que hacia contra el suelo y la pared antes de volver a su dueño y repetir el mismo recorrido… ¿Cuánto tiempo llevaba haciendo eso? No sabía y poco le importaba.
―Como sigas haciendo eso y no respondo por el daño que le hagas a mi pared ―.
Un bufido escapo de sus labios al detener el rebote de la pelota ante la voz de su amigo.
―Deja de mirarme así, teme, no estoy de humor ―masculló Naruto ante la mirada del pelinegro frente a él.
―Hmp ―bufó Sasuke con indiferencia.
No había que ser adivino para darse cuenta que su amigo no estaba de humor, hasta un ciego vería el mal genio que se cargaba desde que habían vuelto del centro comercial y seria un completo idiota si no se hubiese percatado que eso estaba relacionado con el encuentro que el rubio parecía haber tenido con la chica Hyuga, ya que desde que los dos habían llegado de quien sabe dónde, este no había soltado ni una sola palabra y se la había pasado refunfuñando como un amargado por todo y todos, incluso llego a pasar por alto la inusual compañía de Menma.
"Un seco bufido escapo de sus labios… ¿Por qué tenía que pasarle ese tipo de cosas a él? Se suponía que la idea de haber ido al centro comercial acompañado de su tonto amigo solo era para que este le ayudara a recoger unos encargos que había hecho su hermano Itachi el otro día, encargos que muy bien pudo haberlos ordenado por correo ¡Pero no! El continuo interés de Itachi porque frecuentara lugares más concurridos y se relacionara con "la sociedad" tenía que volver a hacer acto de presencia.
Así que ahora ahí estaba, en medio del centro comercial aguantando la tensión entre dos gemelos idiotas que nada tenían que ver con él, mascullo un par de maldiciones más por lo bajo.
Ya habían visto el mapa del lugar y ya sabían o al menos él sabía que rumbo tomar para llegar a la dichosa tienda que Itachi le había dicho, entonces ¡¿Por qué rayos seguían ahí?!
―Hola Menma ―.
El pelinegro casi suelta un suspiro de alivio ante la repentina interrupción que parecía haber acabado con el ambiente tenso de aquellos dos.
― ¿Sasuke, Naruto? ―.
―Sakura ―nombró secamente el pelinegro al verla.
― ¿Qué hacen acá? ―cuestionó curiosa al verlos.
―Ah, Sakura-chan ―saludo el rubio al cambiar rápidamente su expresión― Sasuke y yo solo venimos porque… ah… ¿Por qué venimos, teme? ―reaccionó al dirigir su mirada al aludido.
No paso mucho para que una vena saltara en la cabeza del pelinegro antes de que golpeara al rubio en la cabeza por su actitud.
―Dobe ―masculló el Uchiha.
― ¡¿Por qué me golpeas, teme?! ―reclamó Naruto al reponerse del golpe― ¡¿y a quién llamas; "dobe", teme?! ―.
―Hmp, dobe ―.
― ¡Teme! ―.
―Dejen de pelear ustedes dos, estamos en un centro comercial ―gruñó Sakura al ver la posible discusión que empezaban aquellos dos.
―Teme… ―.
―Dobe ―.
―Sakura, deja de perder tanto tiempo con ellos y vámonos ―cortó Menma, llamando la atención de los presentes.
― ¿Menma? ―musitó la pelirrosa extrañada por la molestia que parecía marcarse en el ojiazul― Bien, los veré el lunes en clase y más les vale no meterse en problemas ―pidió con cierta autoridad maternal antes de dar media vuelta y encaminarse hacia el otro pelinegro que avanzaba un poco más adelante.
―Es el teme el que nos mete en problemas, Sakura-chan ―se quejó el rubio, aunque la aludida ya estaba lejos para escucharlo."
― ¿Qué pasó ahora con Hyuga? ―.
El rubio respingo casi imperceptiblemente en su sitio― No sé de qué me hablas, teme ―.
―Entonces asumo que estas así por Sakura ¿cierto? ―.
― ¿Eh? ―.
Un sonrisa ladina se curvo en los labios del pelinegro, al menos había conseguido picar la atención del rubio.
―No tienes que fingir, supongo que es normal que te sientas frustrado porque Sakura ha aceptado salir con Menma en una cita ―continuó con aparente seriedad― En especial cuando ella siempre ha terminado rechazando todos tus intentos porque saliese contigo ―.
―E-Espera, espera ―paró el rubio― ¿Por qué me estás diciendo esto, teme? ¿Qué tiene que ver Sakura-chan? ―.
Y con eso terminaba de confirmar sus palabras, ese tonto ni siquiera había prestado atención al hecho de que Sakura se fuese con Menma en el centro comercial, ahora solo debía presionar un poco más.
―Estas frustrado porque Menma ha conseguido lo que tú no has podido en tantos años; una cita con Sakura ―respondió como si nada al girarse hacia él.
― ¡¿Eh?! ―.
―Aunque, creo que es algo inesperado ―continuó ignorando la expresión desencajada del rubio al caer en cuenta en el detalle que había pasado por alto en el centro comercial― Si me lo preguntas, cuando vi a Hyuga y por la forma en que ella y Menma intercambiaron miradas, creí que su cita era con ella ―.
Su ceja se curvo ligeramente complacida sin afectar a su expresión neutral, al notar la seriedad que se dibujaba en el rostro del rubio, claro que estaba exagerando los detalles, ya que si bien esos dos intercambiaron miradas no fue lo que se llamaría un "encuentro de pareja" más bien era una fuerte hostilidad por parte del pelinegro y sumisión y culpa en ella, pero claro en su momento eso no lo había notado el rubio al estar tan inmerso en sus pensamientos.
―Hinata, jamás tendría un cita con ese imbécil ―cortó Naruto.
Sasuke arqueó una ceja en respuesta― ¿Por qué lo dices? ―.
― ¡Porque…! ―.
Se detuvo abruptamente al ser consciente de lo que estaba a punto de decir, si bien Sasuke sabía parte de sus conflictos con Menma no lo sabía todo y era mejor así… el teme era su mejor amigo, pero había cosas que él prefería reservarse para sí.
―Tsk ¿olvidas que Hinata está enamorada de mí? ―.
Si, se estaba saliendo por la tangente como un maldito imbécil al valerse de los sentimientos de Hinata, pero era mejor eso a tener que contarle todo lo referente a Menma y su temor porque la Hyuga se le acercase y terminase igual o peor que él, suficiente había tenido con lo de la tarima como para tener que exponerla a más.
Por su parte el Uchiha lo observaba tranquilamente, no era tonto para tragarse ese cuento, Naruto no era de los que se jactaba por los sentimientos de otros para tener algo a su favor y menos usar algo que podría interpretarse como si él estuviese interesado románticamente en la chica Hyuga… Si bien su frustración por lo visto era ocasionada por ella también lo era por Menma, pero no era algo tan simple como parecía y algo le decía que si alguien sabía que era, esa era Hyuga Hinata.
…
El sol empezaba a ponerse en el horizonte, apenas eran las 4:30 p.m. cuando llegó a casa, el silencio reinante solo le hizo saber una cosa… Su padre había regresado antes de su viaje de negocios, un suspiro escapo de sus labios antes de encaminarse por aquellos oscuros pasillos.
―Hinata-sama ―.
Su piel se erizo.
―Neji-niisan ―identificó tratando de ocultar la impresión de hacía unos segundos.
―Hiashi-sama la espera en su despacho ―informó él con expresión impasible.
―A-Ah, s-si, enseguida voy ―afirmó ella.
―No tiene de que preocuparse, Hiashi-sama fue informado con antelación de su salida con Yuhi Kurenai-sensei ―comentó al ver el nerviosismo en su mirada.
―Gracias, Neji-niisan ―agradeció al recuperar el aliento― Con permiso ―hizo una pequeña reverencia antes de marcharse en dirección contraria.
Un profundo y melancólico suspiro escapo de los labios al posar su vista en el lugar por el que la joven había desapareció― Hinata-sama… ―.
…
Las llantas se detenían lentamente al mismo tiempo en que pisaba el freno, aparcando aquel auto convertible de color negro a la orilla de la carretera junto a un pequeño mirador en lo alto de un risco… La puerta del auto se abrió dando paso a una oscura silueta en su interior.
Quien encamino sus pasos un poco más al frente, su vista recorrió con serenidad el hermoso paisaje de luces nocturnas y una traviesa sonrisa se curvaba en sus labios al momento en que la brisa nocturna removía su cabello y la luna emergía de entre aquellas grisáceas nubes iluminando el tono rojizo de este.
…
Una traicionera lágrima resbaló por su mejilla y un agrio suspiro escapo de sus labios mientras se dejaba caer en su cama y oprimía el pequeño botón de; "play" de su pequeño reproductor y de este empezaban a brotar las suaves y delicadas notas de un piano por los auriculares.
Soshite Bouya wa Nemuri ni Tsuita
Ikizuku Hai no Naka no Honoo
Hitotsu, Futatsu to Ukabu Fukurami Itoshii Yokogao
Daichi ni Taruru Ikusen no Yume, Yume
Gin no Hitomi no Yuragu Yoru ni
Umare Ochita Kagayaku Omae
Ikuoku no Toshitsuki ga
Ikutsu Inori wo Tsuchi e Kaesshitemo
Watashi wa Inori Tsuzukeru
Douka Konoko ni ai wo
Watashi wa Inori Tsuzukeru
Douka Konoko ni ai wo
Tsunaida te ni Kisu wo
Las últimas notas del piano se dejaron caer al compás de aquella voz aterciopelada… y lo que siguió fue solo el silencio de la pista… pero a los pocos segundos un sutil carraspeo se dejo escuchar.
"Hina-chan, Hana-chan"
Sus pupilas se cristalizaron ligeramente al escuchar la dulzura angelical de aquella voz femenina, tan real y a la vez tan fantasiosa, desbordante de un amor grande y puro.
"Mis hermosas niñas, yo siempre estaré con ustedes… las quiero mucho… duerman tranquilas ¿sí?"
―Mamá… ―.
Fue un lejano murmullo que el viento parecía llevarse consigo, mientras su mirada se hallaba perdida en la superficie del pequeño calendario sobre su escritorio, mientras a lo lejos podía escuchar el sonido de la campana de aquel antiguo reloj de cuerda en la sala que indicaba las; 10:p.m.
…
El sol brillaba en lo alto marcando el inicio de un nuevo día, mientras los estudiantes ingresaban para el inicio de una nueva semana de estudios… un suspiró cansino escapo de los labios de Hinata al cerrar la puerta de la sala de maestros, después de su suspensión por lo del festival deportivo no había podido examinarse con el resto de su grupo por tanto debía hacer reposición de examen en todas las materias.
El sonido de la campana la saco de sus pensamientos indicándole el inicio de la jornada, por lo cual se giró en dirección a su salón… más sus pasos se detuvieron en seco al visualizar una silueta en el otro extremo del pasillo que se aproximaba a ella… Namikaze Menma.
―"Namikaze-san…" ―.
"Aquel niño aprendió que no podía confiar en nadie, que las personas no son tan buenas como crees, solo se usan unos a otros por sus propios beneficios…"
El eco de sus pasos resonaba con fuerza en el pasillo y el dolor que oprimía su pecho era abrumador… Quería ayudarlo, poder volverse su amiga y mostrarle que no todas las personas eran tan crueles como él creía, pero… ¿Qué se supone que debía hacer para lograrlo? ¿Cómo ayudarlo cuando ella misma fue quien le había hecho revivir parte de su dolor?
―Na-Namikaze-san… Bu-Bue-.
Más sus palabras quedaron en el aire cuando el Namikaze paso a su lado ignorándola completamente.
"―Desde hoy cada uno seguirá por su lado ―.
―Pero te advierto, que si alguna vez vuelves a intentar cruzarte por mi camino… conocerás de lo que realmente soy capaz ―."
Cierto, el no quería su ayuda, de hecho, ni siquiera la quería cerca de él…
…
―Naruto ―.
―… ―.
―Naruto ―.
―… ―.
― ¡Naruto! ―.
― ¿Eh? ―.
El rubio apenas y reacciono antes de enfocar su vista en la joven de cabello rosa y ojos jade frente a él.
― ¿Qué ocurre, Sakura-chan? ―cuestionó sin mucho afán.
―Lo mismo te pregunto ―respondió la pelirrosa al colocar sus brazos en jarras― Te he estado hablando desde hace rato y no me respondes ―.
―Ah, jejeje ―rió apenado― Disculpa, es que no te había escuchado ―dijo al rascar su cabeza un tanto cohibido por la molesta mirada de la joven― ¿Qué me decías? ―.
―Ah, olvídalo ―resopló enfadada― me voy ―.
― ¡¿Eh?! ¡E-Espera, Sakura-chan! ―reaccionó el rubio al levantarse e ir tras ella― ¡Sakura-chan, vamos, no te enfades! ¡Sakura-chan, Sakura-chan! ―.
Por su parte Sasuke se limito a dirigir una simple mirada a sus amigos antes de verlos salir del salón, había pasado una semana desde lo ocurrido en el centro comercial con aquella chica Hyuga y era obvio que ese idiota todavía no podía arreglárselas por sí solo y por lo visto no era el único, se dijo al ver como Hyuga Hinata salía en silencio del salón de clases con su caja de bento en mano.
…
Una mueca de fastidio se dibujaba en su rostro mientras volvía a ignorar la punzada de dolor en su estomago, tenía hambre, el día anterior se gasto su dinero en un tonto libro que al final resultaba que era uno que ya tenía solo que con diferente portada, vaya desperdicio y ahora estaba sin dinero… y seguía teniendo hambre… pero ni loco tocaría esa caja de bento sobre el lomo de aquel piano, ni de broma.
―Tsk ―.
Bufó indignado al girar su rostro ¡Demonios! ¿Cómo era posible que siquiera se haya dignado a voltear a ver esa estúpida caja de almuerzo? ¡Joder! ¡Esto era culpa de esa chiquilla tonta! ¿Era una acosadora o qué? ¡¿Hasta cuando esa Hyuga lo dejaría en paz?!
―Despreciable Hyuga ―gruñó un malhumorado Menma al girarse y salir estruendosamente de aquella sala de música.
…
―Así que esta es; Konoha Gakuen Den ―.
El viento removía las rebeldes hebras de su cabello rojizo y un reflejo de luz atravesaba el cristal de sus lentes negros.
―Interesante ―musitó al dibujar una traviesa sonrisa en sus labios.
…
―Hinata, enserio, uno de estos días te pedirte que me prepares el almuerzo ―comentaba Kiba al cruzar sus brazos tras su cabeza― No creo que pueda sobrevivir a otra de las comidas especiales de mi hermana ―.
―Kiba ―cortó Shino, llamando la atención de ambos― El hacer ese tipo de pedidos implicaría que tu amistad con Hinata se basara en favores, por tanto estarías convirtiendo a Hinata en tu… ―.
―Agh, no estoy entendiendo ni una palabra de lo que estás diciendo, Shino ―gruñó el castaño interrumpiendo descaradamente las palabras del pelinegro― ¿Me prepararías el almuerzo de ahora en adelante? ―cuestionó al dirigir su mirada a la joven en medio de ellos― No quiero morir gracias a la cocina de mi hermana ―completo con una extraña mueca en el rostro.
―Acabas de ignorarme, Kiba ―comentó Shino al fruncir ligeramente el ceño tras aquellos lentes negros.
―Eh, pues… ―titubeó Hinata al no saber cómo reaccionar ante ambos― Yo… ―.
―Hinata, se inteligente y declina o de lo contrario Kiba terminara aprovechándose de tu amabilidad ―cortó nuevamente el pelinegro.
― ¿Pero qué narices dices, Shino? ―reclamó el castaño― No me estoy aprovechando de Hinata, solo le estoy pidiendo un favor ―gruñó.
―El ignorar a tus amigos es muestra de tu deslealtad para con nosotros y me garantiza que te terminaras aprovechando de la amabilidad de nuestra amiga ―.
―Oh, ya vas con eso de nuevo ―bufó Kiba al rodar los ojos.
Su amigo tendía a ponerse muy sensible cuando alguien lo ignoraba y por lo visto está no era la excepción, momentos como esos se preguntaba ¿Cómo fue que se hicieron amigos?
―E-Esta bien, Shino-kun ―intervino Hinata― yo… yo puedo prepararle el almuerzo a Kiba-kun sin ningún problema… a mi… me gusta cocinar, así que está bien ―sonrió un poco indecisa al tratar de calmar los aires entre ellos― Si quieres… también puedo prepararte algo ―propuso.
― ¿Lo ves? Hinata dice que no hay problema ―.
―Ese no es el punto ―contradijo el pelinegro, haciendo bufar a Kiba por lo bajo― Hinata, eres demasiado blanda con los demás ―la aludida se encogió de hombros ante la seriedad de su voz― Kiba debe aprender a no aprovecharse de sus amigos y respetarlos, no ignorarlos cuando le hablan ―el castaño gruño un par de palabras casi inaudibles para él― Si la comida de su hermana no le gusta, debe hablar con ella y hacérselo saber, no buscar una salida fácil o en caso contrario comenzar a comprar su propia comida ―.
― ¡No estoy buscando una salida fácil! ―exclamó el castaño― Solo le estoy pidiendo a Hinata que me prepare el almuerzo hasta que a mi hermana se le pase la fiebre por querer preparar comida exótica ―recalcó.
Un discreto suspiro escapo de los labios de Hinata mientras el debate entre sus amigos continuaba, era seguro que no llegarían a ningún lado de esa formaba, pero tampoco creía poder apaciguar sus ánimos especialmente los de Kiba quien parecía más irritado con todo aquello, ella no creía que hubiese problema en prepararle el almuerzo al castaño, después de todo y como él lo dijo; solo seria por un tiempo, no obstante Shino también se mostraba reacio ante la idea.
Una sutil sonrisa se dibujo en sus labios mientras los veía continuar con su discusión, a veces se preguntaba ¿Cómo es que personas tan diferentes entre sí, como lo eran ellos, pudieron llegar a ser tan buenos amigos?
La amistad sí que era extraña al unir de tal forma a personas completamente desiguales, surgía de la nada y cuando te das cuenta aquellas personas a las que llamas "amigos" son prácticamente tu segunda familia, claro que hay obstáculos en el camino, pruebas, discusiones y no siempre se tienen experiencias agradables, pero el simple hecho de compartir con alguien, ya sea una sonrisa, una broma, un problema, hasta incluso una comida, era algo inigualable, una unión tal que borraba con suma facilidad las diferencias que entre ellos pudiese surgir.
Un lazo tan único y especial, casi una hermandad…
"Lo odio… Desearía que jamás hubiese nacido…"
…
"Al Menma de ahora… lo detestó"
La tristeza volvió a instalarse en su mirada al pensar en ellos, resultaba doloroso para ella el reconocer el resentimiento que había entre ambos, aún más desgarrador era ver el dolor que habitaba en la mirada de cada uno…
Su cuerpo respingo ante el repentino escalofrió que recorrió su espina dorsal obligándola a girarse ante la extraña sensación…
― ¿Hinata? ―.
Reaccionó ante el llamado de Kiba.
― ¿Qué ocurre? ―cuestionó el castaño.
―Eh, no, nada… yo, solo me distraje ―respondió.
Qué extraño, se dijo al girarse nuevamente a la ventana, hubiese jurado que tuvo la impresión de que alguien la observada desde afuera, pero no había nadie afuera, solo la calle y uno que otro automóvil pasando por ahí.
…
Un bufido seco escapo de sus labios mientras se encaminaba por los pasillos de la escuela ¡Ese teme era un dolor en el trasero! ¡De verás! Podía ser despistado pero no tanto como para no darse cuenta de los intentos del Uchiha por hacerlo hablar respecto a lo del centro comercial ¡Agh! ¡Ya se estaba hartando de esto! ¿Qué no entendía que no quería hablar de eso y ya?
Gruño un par de improperios más hacia el Uchiha antes de girar por el pasillo, pero detuvo en seco su andar al ver una silueta salir de uno de los salones.
― "¿Hinata?" ―identificó extrañado.
Después de todo ese era el viejo salón de música, un salón que había sido abandonado hacia un par de años al quedar en desuso tras las remodelaciones que se habían hecho en el ala este del edificio, pero quizá lo que más le extraño e intrigo fue el suspiro melancólico de ella al ver aquella caja de bento en su mano.
Estuvo dispuesto a seguirla de no ser por la nueva silueta que se dejaba ver en el extremo opuesto del pasillo.
―Menma ―gruñó antes de esconderse.
―N-Namikaze-san ―escuchó a Hinata decir― Yo… ―.
―No me interesa lo que tengas que decirme, Hyuga ―cortó Menma.
―Pero, yo… ―.
―Ya hablamos de esto, no quiero que vuelvas a cruzarte en mi camino ¿entendido? ―.
Ella bajo la mirada.
―Y deja también de fastidiarme todos los días con esos almuerzos tuyos, no quiero absolutamente nada que venga de ti ―.
―Yo… yo solo… ―.
―Ya lo escuchaste, Hinata ―.
Ambos giraron su mirada hacia aquella voz que irrumpía en su plática.
―Naruto… kun… ―musitó Hinata en una mezcla de sorpresa y culpa.
―Tsk ―bufó Menma al sostenerle la mirada desafiante a su hermano― ¿Qué quieres aquí, idiota? ―.
―Nada que tenga que ver contigo, cretino ―gruñó Naruto en respuesta ― Solo vengo por Hinata ―declaró al encaminarse hacia ellos.
― ¿E-Eh? ―.
Hinata apenas y pudo reaccionar cuando sintió la mano de Naruto apresar su muñeca.
―Naruto-kun, yo… ―.
―Nos vamos ―cortó el rubio al tirar de ella, no sin antes dirigir una mirada hostil al pelinegro la cual fue devuelta con la misma intensidad.
―Na-Naruto-kun… duele… ―gimió Hinata por lo bajo ante el dolor.
Más este simplemente la ignoro y siguió tirando de ella.
― ¿Se puede saber que hacías con ese imbécil, Hinata? ―rugió Naruto una vez estuvieron lo suficientemente alejados de todos.
―Yo… ―.
Su voz se paralizo en su garganta, era la primera vez que Naruto la miraba de esa formaba… tan enfurecida y hostil… que dolía.
―Naruto-kun… m-me duele… por favor… ―.
El ojiazul reacciono tan pronto escuchó el quejido de dolor de la joven ¿Qué estaba haciendo? Se dijo al soltarla rápidamente, mientras ella se llevaba la mano a su pecho y masajeaba su muñeca… Pasaron varios minutos antes de verse sentados contra la pared en uno de los desolados pasillos que conducían a la azotea, ella abrazando sus piernas y el con su antebrazo apoyado contra su rodilla.
―Lo siento… no quise hacerlo ―se disculpó él desviando su mirada arrepentido.
―Um ―negó ella― e-está bien… no era tu intención ―musitó.
Una vez más el silencio volvió a embargarlos.
―Lo siento… ―.
Esta vez fue Hinata la primera en hablar, llamando la atención del rubio.
―Yo… sé que me advertiste sobre Namikaze-san, sin embargo… ―.
No era necesario que terminara de hablar, él sabía a lo que se refería, pero aún así no podía aceptarlo, de ninguna forma, no podía permitir que Hinata saliese lastimada, conocía a Menma y aún cuando fuesen hermanos eso no pareció importarle al otro, él ya lo había traicionado y herido, no dejaría que Hinata pasara por algo así.
―Sabes que esto no puede continuar así ¿cierto? ―.
Ella asintió, era inusual escuchar a Naruto con aquella seriedad, pero entendía lo importante que era para el rubio el poder proteger a sus amigos así como también lo desagradable que podía serle el tratar lo relacionado con su hermano, pero… ella no quería que eso tuviese que ser así, quería que ellos pudiesen verse a la cara y hablar, recuperar sus lazos fraternales, verlos juntos como lo que eran… hermanos.
―Ya te lo he dicho antes; no quiero que te acerques a Menma ―reiteró aquellas palabras que le venía diciendo desde hacía mucho― Y por lo que veo, ese imbécil tampoco te quiere cerca ―su mirada se ensombreció ligeramente ante sus palabras― Pero eso no parece que vaya hacerte cambiar de opinión ¿verdad? ―.
La ojiperla bajo la mirada, otorgándole la razón.
―Entonces no se puede hacer nada ―suspiró con resignación el Namikaze llamando su atención… ¿Acaso…? ¿Naruto cedería y la apoyaría?
―Menma o yo, escoge ―.
La sangre se le helo ante sus palabras y sus parpados se abrieron cuan grandes eran obligándose a mirarlo, sus ojos se lo decían, estaba hablando enserio, muy enserio.
―Si decides seguir acercándote a Menma, nunca más volveré a dirigirte la palabra, será como si tú y yo jamás nos hubiésemos conocido, hare de cuenta que Hyuga Hinata jamás existió para mí ―.
Tuvo la sensación de que alguien le había dado un gancho al estomago… no podía estar hablando enserio, de ninguna forma… Naruto jamás haría algo como eso ¿o sí?
―Hablo enserio, Hinata ―sentenció como si hubiese leído sus pensamientos― y tu sabes que yo jamás retrocedo a mi palabra ―.
…
― ¿Se encuentra bien, Hinata-sama? ―.
La voz de Neji la saco de sus divagaciones.
―S-Si, Neji-niisan, no te preocupes… estoy bien ―fue apenas un suave murmullo.
―Tal vez lo mejor sea cancelar mi participación en la reunión con el concejo escolar y acompañarla a casa, le pediré a Lee y Tenten que me suplan ―.
― ¡N-No! No lo hagas ―le detuvo al ver que se daba la vuelta― Estoy bien, enserio ―dijo al poner su mejor sonrisa― E-Es solo que… he estado un poco cansada últimamente por lo que dijo padre… eso es todo ―.
―Entiendo ―.
Un suspiro casi escapa de sus labios al ver que Neji se había relajado.
―Descuida, niisan ―negó ella con pesar― Yo… estoy bien ―sonrió.
Una sonrisa que nunca llego a sus ojos, pero el castaño se abstuvo de hacer otro comentario, sabía que no estaba bien, pero tampoco era que pudiese hacer mucho al respecto.
―Bien, entonces la veré en casa ―suspiró con resignación el Hyuga.
―Si ―afirmó ella antes de que ambos se despidiesen con una pequeña reverencia.
Si bien no le había dicho la verdad a su primo Neji, tampoco era había mentido, estaba afectada por las palabras del rubio no lo negaría pero últimamente también había estado pensando en las palabras que su padre le había dicho aquel día cuando regreso del centro comercial.
"Toco un par de veces antes de escuchar un "adelante" tras la puerta que le permitiese adentrarse en el despacho de su padre.
― ¿Me ha llamado, padre? ―.
―Así es, toma asiento ―respondió Hiashi con seriedad al indicarle con la mirada los asientos frente a su escritorio.
Titubeó al verse intimidada por el silencio reinante y no saber cómo iniciar una conversación ―Ah, yo… ―.
―No es necesario que expliques tú salida, Neji, ya me ha informado que te has reunido con Kurenai ¿cierto? ―interrumpió con seriedad.
―Eh… si ―afirmó Hinata― Pero entonces… ¿Por qué…? ―.
― ¿Por qué te he llamado? ―.
Ella afirmó cohibida ante su presencia.
―Es acerca de tu madre ―.
Los parpados de Hinata se abrieron por la impresión ante la respuesta de su padre."
―Gracias por su compra ―.
Las puertas automáticas de aquella tienda se cerraron tras ella, no estaba acostumbrada a salir por cuenta propia y casi siempre volvía acompañada a casa, razón por la cual siempre había querido salir y comprar algo ella misma y no tener que depender de los empleados de la mansión.
Así que por una vez en la vida, se había dado una pequeña escapada tras haber salido del instituto, si bien estaba aún abrumada por los recientes eventos ocurridos, en especial por cierto rubio de ojos azules, también deseaba liberarse un poco, no quería encerrarse y lamentarse siempre, quería salir un poco y relajarse, despejar su mente.
Neji seguramente se enfadaría con ella cuando regresara, pero al menos estaba segura de que su padre no se enteraría ya que había salido el día anterior a una reunión de emergencia en el extranjero.
―Así que este es el distrito central ―comentó asombrada por la cantidad de personas que caminaban de un lado a otro― Increíble ―musitó al ver las diversas tiendas a su alrededor.
El centro comercial la había impresionado por su tamaño, pero este lugar no tenía comparación, camino un poco más, pero a medida que avanzaba la cantidad de personas aumentaba y eso comenzaba a ponerla nerviosa por lo que decidió que tal vez ya era hora de regresar, no obstante entre más intentaba regresar más difícil se le hacia el camino por las personas, tenía que calmarse o de lo contrario entraría en ansiedad, respiro profundamente un par de veces para que sus nervios se controlaran, una vez logrado decidió buscar un mapa o a alguna persona que pudiese ayudarla.
Estaba contenta ya faltaba poco para llegar a la avenida principal, ahí podría tomar un autobús o bajar hacia el metro y volver con total calma a casa, tan inmersa se hallaba que cuando reacciono ya no estaba rodeada por la multitud de personas en la avenida… Ahora estaba contra dentro de un callejón oscuro rodeada por un total de tres hombres que la miraban de forma lasciva, su respiración se acelero y el miedo empezó a crecer en su interior.
― ¡Oye preciosa ¿Por qué tan sola?! ―.
Su cuerpo se estremeció ante el tono libidinoso de aquel hombre.
―Yo… yo no tengo dinero… ―musitó al intentar retroceder.
―Descuida, ya encontraras algo que darnos ―.
Una exclamación de sorpresa y espanto escapo de sus labios cuando su espalda choco contra el hombre atrás de ella y este posaba su mano sobre su hombro izquierdo.
―Por favor… a-aléjense de mi… ―rogó al intentar separarse de él.
Sin embargo, el tercer hombre la tomo por el brazo apegándola contra su cuerpo y posaba su otra mano contra su cintura acariciándola de una forma obscena, entro en pánico y empezó a removerse agitadamente de su agarre, pero aquel hombre solo reía ante sus intentos por escapar, después de todo la diferencia de fuerza era bastante notoria.
―Por favor… no… ―suplicó Hinata con los ojos acuosos.
Había sido una mala idea escaparse de su recorrido habitual a casa, era consciente de eso, pero jamás lo había hecho con mala intención, solo quería conocer un poco más el exterior, aunque fuera por un corto tiempo… quería dejar de ser un pájaro enjaulado… pero ahora… ¡Dios! Ni siquiera quería imaginar lo que esos hombres harían con ella ¿tan malo era querer ser libre aunque sea por una tarde?
"En verdad, eres una vergüenza para la familia Hyuga"
Cristalinas lágrimas rodaron por sus mejillas, era cierto, ella era una vergüenza para su familia, siempre lo había sido, tal vez este era su castigo por haber traído tanta deshonra a su hogar… tal vez si merecía esto…
―Miren nada más, la pequeña ya está llorando ―soltó con burla otro al empezar a jugar con el cabello de la joven.
―Quédate tranquila muñeca, nosotros te haremos olvidar esa tristeza ―rio sínicamente el que la sostenía.
― ¿Y cómo planean hacer eso? ―.
Una cuarta voz irrumpió en el lugar, llamando la atención del grupo… las luces de la calle al otro lado solo oscurecían más su silueta, haciendo difícil visualizarlo.
―Oigan idiotas, siento interrumpir, pero la dama viene conmigo ―dijo al avanzar hacia ellos.
―Piérdete, inepto, esto no tiene nada que ver contigo ―inquirió hostilmente.
―Oh, ¿enserio? ―soltó burlón― no me escuchaste ¿cierto? ―.
Fue cuestión de segundos para que aquel extraño apareciese del lado izquierdo de uno de aquellos hombres propinándole un puñetazo directo en el rostro con tal fuerza que este se impacto con el suelo.
―Pero dije; que la dama viene conmigo, así que yo creo que sí ―siseó fríamente.
―Imbécil ¡¿Quién te has creído?! ―rugió el segundo hombre antes de lanzarse contra el extraño.
Sin embargo, este lo esquivo fácilmente y le propino un fuerte golpe con el codo en la nuca.
― ¡Estás muerto! ―bramó el que sostenía a Hinata antes de soltarla bruscamente ocasionando que ella cayese de rodillas aún lado contra la pared.
Esquivo sus golpes y patadas con gran facilidad y agilidad antes de tomarlo por el cabello e impactar su rodilla en su rostro, no obstante el primero que había golpeado parecía haberse recuperado y ahora nuevamente se lanzaba… El cuerpo de Hinata aún temblaba de miedo incapaz de levantarse o siquiera moverse, las lágrimas aún rodaban por sus mejillas mientras veía como aquel enigmático hombre molía a golpes a aquellos hombres sin piedad alguna.
―Je, vaya inútiles, ni siquiera duraron ―bufó.
Sin esfuerzo alguno lanzó al hombre que sostenía por la solapas de la camisa contra un bote de la basura cercano… Estaba aterrada ¿y ahora que pasaría? Se cuestionaba al abrazarse a sí misma en busca de tranquilizarse, pero el eco de los pasos de aquel hombre acercándose no la ayudaba.
― ¿Estás bien? ―.
Aún asustada levanto la mirada― Yo… ―.
No podía verlo con claridad, la oscuridad de aquel callejón le impedía ver su rostro y las luces de la calle solo hacían que aquel lugar fuese aún más sombrío, sin contar que la capucha que aquel hombre llevaba no ayudaba en nada… sin embargo, poco a poco fue consciente de que aquella persona que ahora tendía su mano hacia ella, la había ayudado.
Titubeó mucho antes de acceder a tomar aquella mano… Un extraño escalofrió recorrió su cuerpo cuando sus dedos tocaron la mano de aquel hombre… no era miedo, era algo distinto… como un sentimiento de… ¿nostalgia? No lo sabía, pero vagamente sentía que ya conocía esa sensación.
―T-tú… ¿Quién eres…? ― se atrevió a preguntar.
―Por ahora, preciosa, el tipo que te salvo ―.
Ahogo una exclamación de sorpresa cuando él la alzo con un solo movimiento que la apego contra él, pero en ningún momento aparto su vista de él y aunque fue por un breve momento pudo visualizar entre toda aquella oscuridad como él sonreía de una forma salvaje y traviesa, una extraña sonrisa que de alguna forma la tranquilizaba.
…
¡Ko, era un completo idiota! ¿Cómo que no sabía nada de Hinata? ¡Agh! Se supone que después de él, Ko era el que debía vigilar a Hinata cuando Hiashi-sama no se encontraba en casa ¡Maldición! ¡Eran las 9:00 p.m. y ella no había llegado de la escuela! Lo sabía, debió haberle pedido a Lee o a Tenten que lo suplieran mientras él encaminaba a su prima de vuelta a casa ¡Demonios! ¡¿Y si algo había pasado con ella?! ¡No podría perdonárselo nunca!
―Niisan ―.
La femenina voz mesurada detuvo su andar― Hanabi-sama ―identificó a la castaña al otro lado de la habitación.
―Debes tranquilizarte, perder la calma en estos momentos no ayudara ―dijo sabiamente.
―Lo sé, Hanabi-sama ―suspiró con pesar― Pero estoy preocupado por su hermana ―confesó.
―Neesan está sana y salva ―.
― ¿Cómo lo sabe? ―.
―Solo lo sé, creo en ello, así que ten calma ―.
Neji no sabía si Hanabi se lo estaba diciendo a él o a ella misma, pero si algo estaba seguro es que detrás de toda la calma y seriedad que reflejaba la menor de los Hyuga, en el fondo la preocupación le carcomía, el constante apretar de sus manos sobre su regazo se lo decía… Pero en el fondo, él también quería creer en las palabras de la menor, que Hinata estaba bien.
…
Naruto se giro contra sobre su cama quedando de frente con la pared de su habitación… ¡Había sido un reverendo imbécil! ¿Cómo pudo haberle dicho eso a Hinata? ¡Era un idiota! No eso era poco para describir la canallada que había hecho.
Pero no había tenido alternativa, intento justificarse, Hinata no quería escucharlo y se empeñaba en arriesgarse a salir lastimada y él no podía permitir eso, de ninguna forma dejaría que Hinata se acercara a Menma, sin importar lo que ella le dijera.
"Él había sido completamente sincero con ella respecto a Menma y confiaba en que ella lo escucharía y se alejaría de su hermano, ahora ambos estaban sentados en una de las bancas no muy lejos del pequeño callejón donde habían estado antes.
El silencio fue roto por el armónico tono del celular de Hinata, quien se disculpo con él antes de contestar.
―Aló ―le escucho decir― Si, lamento mucho la demora, pero me desvié un poco… lo siento… ―.
Apretó sus puños sobre su regazo, seguramente era Menma, se dijo al contener la ira.
―Eh, no, no es necesario, yo, creo que puedo llegar… ¿eh? Ah, bien, no estoy muy lejos así que iré para allá ahora, si… lo lamento, de nuevo, no era mi intención… si está bien… adiós ―.
Su cuerpo temblaba de la impotencia, después de todo lo que le había dicho… Ella aún iría con él.
―Naruto-kun… yo… tengo que irme ―se disculpo Hinata al levantarse.
―Hinata, no te acerques más a él ―dijo al sostenerla por la muñeca con la mirada perdida en otro lugar― no quiero que te lastime, no a ti ―.
―Naruto-kun… yo… ―musitó ella incapaz de verlo― Lo siento… ―.
El rubio apretó su mandíbula ante las palabras de ella.
―Menma y tú no son nada, no son amigos, hasta hace poco tú le tenías miedo ―ella no dijo nada, él tenía la razón― entonces… ¿Por qué lo haces? ―cuestionó aún con la mirada vacía.
―Porque… ―la escucho tomar aire― Porque él también sufre… aunque no lo parezca, creo que Namikaze-san sufre ―confesó.
Entonces era eso, lo sabía, Hinata era demasiado buena como para ver maldad en otros, ella siempre trataba de ver lo mejor de las personas, así era ella… pero esta vez estaba equivocada, Menma no sufría y ella no podía ayudarlo, porque Menma no necesitaba ayuda, él había cambiado y ahora solo pensaba en sí mismo, estaba dispuesto a todo por conseguir sus ambiciones incluso pasar por encima de su familia.
―Pero… no solo es eso… ―su voz volvió a captar su atención― Yo… yo también quisiera poder acercarme a él ―él volteó a verla con sorpresa aún sin soltarla― me gustaría… poder convertirme en su cámara, en su amiga ―.
Estuvo a punto de replicar, pero en el momento en que ella volteo a verlo, nada, se quedo sin palabras, Hinata estaba siendo sincera con él, no era compasión ni lastima, ella en verdad deseaba hacerse amiga de Menma… y eso lo asusto, no porque quisiera acercarse a alguien más, no era eso, era el hecho de que vio en Hinata la misma determinación, la misma seguridad y deseo por acercarse a Menma que él tuvo… antes de que él lo traicionara.
Y por una fracción de segundo imagino a Hinata en el mismo estado en el que había estado, con el rostro ensangrentado, el cuerpo lleno de hematomas y fracturas, con el corazón destrozado por verse traicionado por su propio hermano… no, ella no podía pasar por eso, no podía permitirlo.
Sin pensarlo tiro de ella con tal fuerza que ella cayo medio sentada sobre su regazo, pero no le importo, simplemente la rodeo con sus brazos apegándola a él.
―Na-Naruto…kun… ―le escuchó decir avergonzada.
Podía escuchar el corazón de Hinata bombear con fuerza, seguramente estaría avergonzada y desorientada, pero no dijo nada y la mantuvo así por varios minutos más… estaba asustado, no aterrado, no quería que algo así le pasara, más que su amiga, Hinata era una persona importante para él, no podía permitir que alguien la dañara de esa forma.
―No quiero que vayas con Menma ―dijo después de varios minutos de silencio, apegándose un poco más a ella.
―…N-Naruto-kun… ―.
―Hinata, tengamos una cita ―.
―Eh… ¡¿E-Eh?! ¡¿U-Una ci-cita?! ―.
Hinata fácilmente podría pasar por un semáforo andante, no más que eso, de seguir manteniendo la misma cercanía con el rubio después de esas palabras no tardaría mucho en colapsar.
―Dile a Menma que no iras con él―.
― ¿Eh? ―eso último la descoloco completamente― ¿A Namikaze-san? Pero… ¿Por qué haría eso? ―.
Por primera vez el rubio la separo un poco de sí para verla con cierta molestia ¿Por qué se empeñaba en ocultarle lo obvio?
―Hinata, deja de mentirme, por favor ―.
―Na-Naruto-kun… yo… en verdad, no estoy entendiendo ―dijo con total sinceridad.
― ¿Cómo que no sabes de lo que hablo? Hinata, se que tendrás una cita con Menma, no trates de ocultármelo ―.
Los parpados de Hinata no podrían estar más abiertos y el desconcierto nunca podría brillar tanto en el rostro de una persona.
― ¿Eh? ―fue lo único que pudo pronunciar.
―Te escuche hablar con ese imbécil el otro día ―confesó al desviar su mirada― y se que acordaron encontrarse aquí ¿vas a negarlo? ―reclamó aún molesto de que ella no confiara en él.
―Naruto-kun… ―musitó al empezar a comprender sus acciones― te equivocas… yo, yo quede de verme hoy… con Kurenai-sensei ―.
― ¿Eh? ―ahora era él quien estaba desconcertado― ¿Con… Kurenai-sensei? ―.
―S-Si ―afirmó tímidamente ella― Kurenai-sensei me invitó a pasar el día con ella y su hijo; Akira, de hecho quedamos de encontrarnos hace media hora en un café, pero… me perdí… por eso iba a ver el mapa, cuando… bueno… cuando nos encontramos ―explicó un tanto avergonzada.
La palabra idiota nunca lo había descrito tan bien y bastaba con decir que darse de topes contra alguna pared o lanzarse de algún rascacielos parecían ideas muy tentadoras cuando cayó en cuenta de lo que le había pedido a Hinata hacía unos momentos atrás, el rubor en su rostro bien podría hacerle una dura competencia al de la joven en estos momentos y más aún por el hecho de volverse plenamente consciente de la posición en la que se encontraban.
Ella sentada sobre su regazo mientras él la medio abrazaba por la cintura.
Sumando a ello, el hecho de que todas las personas que pasaban por el lugar los veían algunos con desaprobación ante la demostración de "afecto" otros sonrojados y unos cuantos reían discretos haciendo alusión a la tierna pareja."
Su rostro volvió a adquirir un ligero sonroso ante el recuerdo de eso ultimo, si esa vez sí que había metido la pata con Hinata y ni tenía que mencionar lo mucho que le costó intentar verla a la cara sin evitar pensar en lo que ella estaría imaginando de él ¡Ese tipo de cosas solo podían pasarle a él! Ahogarse en la fuente incluso parecía una buena idea en ese momento, pero lo cierto es que si, hablo sin pensar y dijo lo primero que se le vino a la mente con tal de alejar a Hinata de Menma en ese momento ¡Demonios! Solo Kami-sama sabía cuánto se había odiado a sí mismo por estar a punto de jugar con los sentimientos de Hinata, él quería protegerla no dañarla ¡Y estuvo a punto de hacerlo!
Él bien sabía lo delicado que ese tipo de acercamientos podría significar con ella, en especial después de haber rechazado sus sentimientos, si bien podría decirse que al final pudieron arreglarlo y quedar en buenos términos eso no significaba que pudiese actuar como si nada y tirarle semejante cosa ¡Pero qué bruto! Claro que al final ella dijo que estaba bien y entendía sus razones, nunca se molesto y eso solo lo hacía cabrearse más consigo mismo, pero todo volvió a tomar aquellos tintes hostiles cuando ambos se encaminaron al mapa en donde por lo visto, aún se encontraba ese y el teme.
Pero ahora, podría decirse que había vuelto a meter la pata con Hinata, pero esta vez no podría retractarse y no lo haría, se mantendría firme en su decisión, era Menma o él, Hinata tendría que decidirse.
…
―La dejare a primera hora en la escuela mañana, así que no tienes de que preocuparte… solo dile a tu sobrino que no arme un escándalo… si, si, lo que sea, adiós ―.
Sin más cortó la llamada, una sonrisa ladina se dibujo en sus labios al posar su mirada en la vista que le ofrecía el amplio ventanal de la suite del hotel, unos momentos después se giro encaminándose al centro de la habitación, su sonrisa se suavizo ligeramente al sentarse en el borde de la cama mientras detallaba los delicados rasgos de aquel rostro de porcelana que ahora reposaba entre sus almohadas.
Aún recordaba que tan pronto salieron de aquel callejón ella solo le había dicho un "Gracias" prácticamente inaudible antes de caer inconsciente entre sus brazos… de solo recordar a aquella porquería de seres humanos que se decían hombres… pudo haberlos matado de haber querido, pero ya se encargaría como debía ser de ellos.
Ahora lo importante era ella, se dijo al calmarse un poco más y jugar con un pequeño mechón de su largo cabello negro azulado.
―Es bueno verte de nuevo, Hime ―.
…
Llegar temprano a la escuela no era algo que le gustara exactamente y menos si era con Menma, pero aún el tirano rey de la oscuridad que era su hermano era incapaz de oponerse a las órdenes de una iracunda Uzumaki Kushina por la mañana, cuanto menos él, en especial cuando su padre se encontraba lejos en un viaje de negocios y no había alguien más dispuesto a intentar aplacar la ira de su madre… Claro que a una cuadra más ambos se separaron y tomaron rumbos distintos, porque ni locos compartirían todo el camino, lastimosamente ambos llegaron al mismo tiempo y la escuela aún estaba cerrada ¡Genial! ¡Este día sería grandioso! Nótese el sarcasmo.
Pero lo que más llamo la atención de ambos, aunque ninguno de los hermanos lo dijese, era el hecho de que en la entrada también se encontraba Hyuga Neji recostado contra una de las paredes de al lado con una expresión de muy pocos amigos, solo.
―" ¿y Hinata?" ―se preguntaba Naruto al ver a ambos lados de la calle.
Después de todo aun cuando no era raro que Neji fuese de los primeros en llegar, si lo era que llegara solo, él y Hinata siempre llegaban juntos, claro no siempre fue así, pero eso era historia antigua, el hecho estaba en que Hinata y Neji siempre llegaban y se iban juntos ¿Qué había pasado con Hinata?
― ¡Que hay, Neji! ―saludó el rubio una vez llegó a él.
―Naruto ―el Hyuga apenas y fue consciente de que el rubio había llegado― Buen día ―saludo secamente, antes de pasar su vista fugazmente en el otro Namikaze, ninguno dijo nada, no eran cercanos, no había lazos, no existía una razón para dirigirse la palabra.
― ¿Y Hinata, no vino hoy contigo? ―cuestionó el rubio curioso.
Ninguno de los dos Namikaze paso por alto la tensión que aquella pregunta había provocado en el Hyuga.
―No, no lo hizo ―respondió secamente.
El sonido de los frenos de un carro llamó la atención de los tres, un BMW negro se estacionaba frente ellos, Neji tenso la mandíbula antes de encaminarse hacia él ante la atenta mirada de los gemelos… la puerta del auto se abrió y de él salió un joven tal vez unos cinco años mayor que ellos, alto de cabello negro y lentes del mismo color vestido con unos pantalones de mezclilla negros y una camisa de mangas largas remangada en ambos brazos de color roja.
―Tiempo sin verte, Neji ―saludó con una sonrisa ladina.
―Ahórrate eso ¿Dónde está Hinata-sama? ―.
Los parpados de Naruto se abrieron en sorpresa y su atención rápidamente se poso en el chico de lentes, por su parte Menma observó con cierto interés tanto al Hyuga como al otro sujeto recostado contra el auto, tan fresco como una lechuga y sin inmutarse por la mirada iracunda del castaño… algo en ese chico le resultaba familiar y desagradable.
―No me vengas con rabietas, Neji ―la seriedad en la voz no hizo sino aumentar el enojo del Hyuga.
― ¿Dónde está Hinata-sama? ―reiteró fríamente.
―Je ―bufó él al cruzarse de brazos― Mocosa sal del auto ―.
No paso mucho para que la puerta del copiloto se abriera ante la atenta mirada de los otros tres y de ella saliera la joven ojiperla, los tres miraban con sorpresa a la joven, tanto Neji como Naruto sintieron un nudo en el estomago al verla, mientras Menma se limitaba a dirigirle una mirada con seriedad.
Sus ojos rojizos e hinchados, signo inequívoco de que había estado llorando, un par de vendas en el brazo izquierdo y unas cuantas banditas en las rodillas y las mejillas.
― ¡Hinata-sama! ―.
El primero en reaccionar fue Neji.
― ¿Qué fue lo que paso ayer? ¿Dónde ha estado? ¡¿Y quién le hizo eso?! ―exigió saber.
―Demonios, mocoso, déjala tranquila ¿no ves que la estas poniendo nerviosa? ―gruñó el pelinegro.
Y no mentía, con pesar Neji vio que la joven estaba temblando ante sus preguntas.
―Hinata ―.
La aludida respingó al reconocer esa voz― Na…ru…to… kun… ―identificó entrecortadamente al verlo.
Sus ojos se volvieron acuosos al rememorar las escenas del día anterior, por lo que bajo su mirada mientras inconscientemente posaba su mano sobre su brazo vendado, acto que no paso desapercibido para el pelinegro mayor.
―Ya no tengo nada más que hacer aquí ―cortó él de cabello negro.
―Espera ―detuvo Neji― Yo… ―.
―No tienes que decir nada, Neji, el orgullo de los Hyuga es primero ―cortó el pelinegro al darse la vuelta y abrir la puerta del auto.
Sin embargo esta vez se detuvo al sentir el suave tirón de su camisa, Hinata mordía involuntariamente su labio inferior.
―Y-Yo… ―musitó.
Él la miro pacientemente.
―…gracias… muchas gracias… ―.
Una cristalina lagrima rodo por su mejilla mientras intentaba contener los pequeños temblores de su cuerpo, solo hasta que sintió una mano sobre su cabeza remover gentilmente su cabello se atrevió a elevar su mirada a aquel joven que ahora le sonreía de una forma… diferente… una mezcla entre calidez y travesura, no podía describirla con exactitud pero era agradable y atrayente.
―Cuando quieras, linda ―sonrió él ante la atenta mirada de Neji y Naruto que se había aproximado a ellos minutos antes― Bueno, me voy ―dijo al retirar su mano y darse la vuelta.
―E-Espere ―pidió Hinata al aferrarse nuevamente de su camisa― Yo… usted… ah… ¿Cuál… es su nombre? ―.
Él pelinegro ahogo una risilla divertida antes de responder― Ya te lo dije antes preciosa, solo soy el tipo que te salvo ―.
―Pero… al menos… me gustaría poder hacer algo… poder agradecerle el haberme… salvado… ―.
Una sonrisa traviesa se dibujo en los labios del pelinegro antes de acercarse a ella y susurrar unas cuantas palabras en su oído que ni Naruto o Neji lograron entender… más la exclamación ahogada de Hinata los alerto, frunciendo el seño ante la risilla divertida de aquel hombre antes de que este le golpeara amistosamente la nariz a la joven y se diera la vuelta para entrar en su auto.
―Nos veremos en otra ocasión… Mochihime*… ―sonrió atrevido ante el pronunciado sonrojo en el rostro de la joven― Ah, y Neji, salúdame al vejete cuando regrese ―dirigiéndose al castaño que le devolvía una mirada desaprobatoria por el mote impuesto a su tío.
―Hinata-sama ¿Qué le ha dicho ese desvergonzado? ―cuestionó el Hyuga una vez marchado el otro pelinegro.
―A-Ah, no, nada, niisan ―mustió torpemente.
"Ver esas tiernas pantaletas de ositos es un pago más que suficiente"
Esta vez le daría la razón a Neji, aquel hombre era un verdadero desvergonzado, se dijo al sentir sus mejillas arder por lo que bajo la mirada en un intento por ocultar el fuerte sonrojo de su rostro… bueno, tal vez fuese un desvergonzado, pero, la había salvado… y le estaba agradecida, no sabía su nombre… aunque algo en él le resultaba familiar.
Por su parte Naruto miraba con seriedad a la joven, deteniéndose por largo rato en los vendajes en su brazo izquierdo y las pequeñas banditas en las rodillas y el rostro… Un fuerte vacio se instalaba en su pecho cuando ella recobro la compostura y lo saludaba mecánicamente… sus ojos, aquellos ojos perlados parecían apagados y vacios aún cuando ella forzaba una sonrisa en sus labios, la escucho saludar a Menma, pero esta vez no dijo nada.
Por su parte Menma veía con cierta curiosidad a la joven mientras entraban al salón, su aspecto era lamentable y frágil, estaba seguro que en cualquier momento podría derrumbarse… más no lo hizo, ni siquiera cuando el resto de sus compañeros entraron y la observaron con cierta curiosidad por las vendas, más ella se limitaba a sonreír forzadamente argumentado haber sufrido "un pequeño accidente".
…
Una sonrisa ladina se dibujaba en sus labios mientras conducía, aquella niña era divertida, se dijo al recordar el tono carmesí que había adquirido su rostro tras soltarle aquel comentario, sin embargo, había algo que llamo su atención, bueno más bien dos personas, aunque uno era rubio y el otro pelinegro, esos ojos azules, ese perfil y aquel cabello en punta…
―Así que ellos son los hijos de Namikaze Minato ―.
Soltaba al aire mientras se detenía en un semáforo en rojo, revolvió un poco su cabello antes de tomarlo por la base y retiraba la peluca negra dejando al descubierto un cabello rojo como el vino.
―Quien lo diría ―.
Comentó socarrón antes de colocarse un auricular portátil en la oreja y apretar un botón de su teléfono y llamar… no paso mucho para que alguien descolgara del otro lado.
―Bee, soy yo, necesito que me hagas un favor ―.
El ver a aquellos dos chicos le resulto interesante, fue reconfortante ayudar a aquella joven y más aún regodearse al jugarle una pequeña broma como aquella… pero ahora debía tomar las cosas con seriedad y encargarse como se debía de aquellas escorias.
…
― ¿Qué fue lo que te pasó exactamente, Hinata? ―cuestionó Kiba con seriedad al inspeccionar su brazo.
―Eh… bueno, yo… ―titubeó ella.
―Kiba, no deberías ser tan brusco con Hinata ―intervino Shino al posar su mano sobre el brazo del castaño que a su vez sostenía el brazo vendado de la Hyuga.
―Kiba, Shino tiene razón, suelta a Hinata ―secundó Tenten al retirar el brazo de la joven― ¿Cómo te encuentras, Hinata? ―cuestionó con más cuidado al verla.
Un nudo se formo en la boca de su estomago al ver la preocupación en el rostro de sus amigos, nunca había sido su intención el preocuparlos de tal manera.
―Descuiden ―suspiró― yo… ―dudó en decir más, aún no estaba preparada para hablar de lo ocurrido el día anterior― yo… estoy bien ―sonrió débilmente― lamento mucho haberlos preocupado de esa forma… no era mi intención hacerlo ―se disculpo con pesar.
―Tranquila, no tienes porque disculparte ―habló Tenten― Nos alegra que estés bien ―sonrió cálidamente.
―La seguridad de un amigo es más importante que cualquier otra cosa, por tanto tus disculpas son innecesarias ―apoyó Shino.
La mirada de todos se poso en Kiba en espera de que dijese algo.
―Solo no vuelvas a hacernos preocupar de esa forma ¿quieres? ―masculló al cruzarse de brazos.
Ella sonrió conmovida, era cierto, aún cuando fuese una vergüenza para su familia, tenía amigos, buenos amigos a su lado, no podía dejarse ganar por la tristeza y el temor que sintió el día anterior, debía reponerse por ellos, se los debía.
―Gracias, chicos ―.
…
―Estas preocupado por ella ¿cierto? ―.
La voz de Sasuke le hizo reaccionar de sus pensamientos, más no dijo nada, se limito a seguir viendo desde la ventana como la joven ojiperla se despedía de sus amigos mientras estos tomaban un rumbo diferente.
Se sentía molesto, incluso quería golpear a alguien con la esperanza de poder descargar toda la frustración que lo carcomía, el problema era que eso no solucionaría nada… no era la primera vez que veía a Hinata en un estado así… y en ninguna de las ocasiones anteriores pudo hacer algo…
El darse cuenta de que era incapaz de poder proteger a una persona importante para él, lo abrumaba de sobremanera y no era la primera ocasión que lo sentía… La primera vez que sintió eso había sido con su amigo Sasuke, la segunda con su hermano Menma y ahora con la única persona que había dicho amarlo… en verdad era un inútil…
―Hinata… es una persona importante para mí… ―confesó.
El Uchiha se limito a verlo.
―Sin embargo… Ni siquiera puedo estar con ella cuando lo necesita… ―.
Lo sabía, su amigo estaba frustrado, se sentía impotente por ver el estado en que había llegado aquella joven esa mañana… siempre había sido así, preocupándose por sus amigos, incapaz de abandonarlos, él lo sabía mejor que nadie… sin embargo, había algo diferente en los ojos de su amigo cuando veía a la Hyuga, era algo difícil de descifrar, no era amor, pero tampoco amistad, ella era importante para él, pero no lo era como cualquier otro amigo… como si poco a poco sus sentimientos estuviesen comenzando a cambiar, la pegunta era ¿de qué forma?
…
Ese día no había llevado almuerzo, por lo que Hinata se las tuvo que apañar para comparar algo en la cafetería, algo bastante difícil considerando que los panes de carne estaban a mitad de precio, pero al final logro conseguir uno de carne y otro de pollo, por lo que se encamino entre los pasillos, un suspiro escapo de sus labios al llegar al tercer nivel.
"―Si decides seguir acercándote a Menma, nunca más volveré a dirigirte la palabra, será como si tú y yo jamás nos hubiésemos conocido, hare de cuenta que Hyuga Hinata jamás existió para mí ―."
Sus pasos se detuvieron en seco y un profundo vacio se extendía en su pecho… Naruto no estaba bromeando, él en verdad cumpliría con su palabra si ella seguía intentando acercarse a Menma, inconscientemente poso su dedo índice sobre su labio inferior, signo de nerviosismo y vulnerabilidad… tenía miedo, miedo a que él se alejara de ella.
Tal vez lo mejor era desistir, después de todo Menma tampoco deseaba que ella se le acercara…
"Aquel niño aprendió que no podía confiar en nadie, que las personas no son tan buenas como crees, que solo se usan unos a otros por sus propios beneficios… Los golpes le enseñaron que debía valerse por sí mismo, las lagrimas que alguna vez derramo habían sido la promesa de nunca más cometer los mismos errores…"
Una vez más detuvo su retirada ante aquella remembranza, aún podía recordar el dolor, la tristeza y el profundo dolor que aquellos ojos azules guardaban en su interior… no podía, no podía dejarlo así, él necesitaba alguien que pudiera ayudarlo a superar los golpes y las heridas, necesitaba un amigo… aún si el mismo Menma no lo quisiera, ella quería ser su amiga.
"Tuve que aprender de la forma más difícil; que el Menma que yo había conocido había desaparecido, ya no era mi hermano, era alguien que no le importaba lastimar a otros por alcanzar sus propios objetivos."
Pero tampoco deseaba que Naruto se alejara de ella, él sufría, las cicatrices en su interior no sanaban y su corazón se hundía en agonía lentamente, aún cuando tuviese amigos, sabía que estaba sufriendo y necesitaba que alguien lo ayudara al igual que a Menma…
"No pienso retroceder a mi palabra ¡Ese es el camino que yo elijo!"
No solo Naruto, ella tampoco retrocedía a su palabra, ese también era el camino que había elegido… tal vez no supiera qué hacer con exactitud para poder ayudarlos, sin embargo… lo intentaría, aún cuando ella no fuera una persona importante para ellos, incluso si su ayuda no fuera mucha, pero si podía hacer algo por ambos, por más pequeño que fuese, quería seguir intentándolo.
Titubeo entre tocar o no, normalmente cuando dejaba le dejaba el almuerzo a Menma este no estaba y aún si lo estuviera sabía que él jamás abriría la puerta, pero ¿Por qué siempre trataba de dejarle un bento al pelinegro? No lo sabía a ciencia cierta, pero quizá lo hacía como una forma para redimirse con él por lo que había pasado en el festival deportivo o tal vez lo hacía en un intento por abrirse camino y poder acercarse a él lentamente… Tomo un poco de valor y deslizo la puerta con renovado ánimo.
Sin embargo hasta ahí pudo llegar…
Sus mejillas ardieron en la vergüenza ante lo que veía… Las manos de él viajaban hábilmente por la extensión de sus muslos, más y más arriba deteniéndose muy cerca de los glúteos femeninos al mismo tiempo que ella emitía ahogados gemidos recorriendo con sus manos la extensión del pecho de él, compartiendo besos ardientes y desenfrenados… sintió sus rodillas temblar como gelatina e inconscientemente dejo caer la bolsa de papel al suelo creando un sonido sordo, no tan estruendoso pero si lo suficientemente alto para que aquella pareja se detuviera.
―Hyuga ―nombró fríamente Menma al verla.
―A-Ah… ¡Ah, yo-! Y-yo… ¡Bu-Bueno, yo…! ―.
Tanta era su vergüenza que había perdido el hilo de sus pensamientos y lo único que salía de sus labios eran balbuceos torpes e incoherentes… La expresión; "trágame tierra" nunca se había sentido tan acertada, en especial cuando ambos la veían fijamente… por primera vez pudo sentirse identificada con un conejo asustado.
―L-Lo… ¡L-Lo siento! ¡N-No era mi i-intención! ―Exclamó Hinata atropelladamente en una pronunciada reverencia― So-solo… ―titubeó― Solo… vine a dejar esto… ―tomando la bolsa del suelo y dejándola en un escritorio cercano, aunque sus nervios eran tales que por poco y la volvía a dejar caer― D-disculpen la interrupción… yo… no, no era mi intención ¡Co-Con permiso! ―.
Menma podía sentir como una gota de agua resbalaba por su sien al ver como la ojiperla realizaba otra pronunciada reverencia antes de salir a toda prisa del salón, no sin antes pasar chocando con alguna que otra silla y por poco tropezando con la pequeña hendidura de la puerta, pero se las apaño para salir y dejar la puerta cerrada tras de sí.
―Esa tonta ―suspiró Menma con cierta indignación.
―Ella ―reaccionó ante la voz de su acompañante, no, lo que menos quería ahora era una escenita de celos que arruinara su diversión― Ella es, Hyuga Hinata ¿cierto? ―.
Bien, aquello no se lo esperaba― ¿la conoces? ―No era que estuviese interesado pero por lo visto su sesión de sexo había acabado ahí.
―Claro ¿tú no? ―.
Quiso reírse, claro que la conocía, ella no era más que una vil manipuladora con piel de oveja, una arpía que se había entrometido en su camino.
―Ella es la hija de Hyuga Hitomi ―La voz de aquella chica lo saco de sus pensamientos, ah, si algo recordaba de las escenas melodramáticas de su madre cuando se pronunciaba ese nombre en casa― mejor conocida como; Hitohime* ―.
Si esa chica lo estaba aburriendo con sus palabras ahora había picado su curiosidad.
…
Su corazón bombeaba con fuerza y podía sentir su rostro arder con un muy seguro y pronunciado sonrojo, debía tranquilizarse, solo había sido un accidente, ella no era quería ver…
Rápidamente tapo su boca para acallar la exclamación que amenazaba con salir, cuando entro a la vieja sala de música abandonada, esperaba encontrarla vacía, o bueno de haber estado Menma adentro solo imaginaba que este le gritaría que saliera de ahí y lo dejara en paz, nunca… en semejantes condiciones… Aunque si lo pensaba detenidamente, Menma era un chico, no era que no lo pareciera, pero… ese tipo de cosas debían ser comunes para ellos ¿no? Es decir, el estar con una chica así debía ser algo normal pero… ¡Por Kami-sama! ¡Ella nunca había visto algo así! ¡Para ella no era algo normal! ¡¿Cómo podría verlo ahora a la cara?! Y no, eso no era lo importante ahora, lo más seguro es que… ¡Nunca debió entrar sin tocar primero! ¡Menma la mataría por interrumpirlo en eso!
― ¿Hinata? ―.
― ¡Ah! ―soltó un gritillo ahogado antes de poder girarse asustada― ¿Na-Naruto-kun…? ―identificó torpemente antes de que sus latidos cardiacos redujeran su nivel o bueno, más o menos, pero al menos ya no eran latidos de miedo.
― ¿Estás bien? ―cuestionó el rubio al verla tan agitada.
―Eh… s-si, de-descuida, estoy bien ―afirmó aun nerviosa, después de todo aún estaba tratando de calmar el revoltijo de emociones vividas.
― ¿segura? ―dijo al posar su vista distraídamente en su brazo vendado, acto que no paso desapercibido por ella.
―Sí, descuida, estoy bien ―sonrió en un intento por tranquilizarlo― Esto… ―tocando su brazo― solo fue un… un pequeño golpe… estaba distraída, pero, supongo que al llegar a casa ya podre quitarme las vendas ―no le gustaba mentir y menos a Naruto, pero creía que por esta ocasión era mejor así, no quería seguir preocupando a nadie más.
Él sabía que ella no le estaba diciendo la verdad, podía verlo en sus ojos, pero por esta vez no insistiría, aún recordaba el vacio en su mirada cuando llego esa mañana… trataría de darle tiempo y ser paciente por ahora, lo que sea que le hubiese ocurrido no debió ser agradable para ella… y si algún día encontraba a quien le había hecho eso probaría el sabor de la sangre por cada lagrima que Hinata hubiese desperdiciado por su causa.
―Ah, Naruto-kun… ―le llamó al verlo tan serio― ¿Ocurre algo-? ―.
No pudo terminar porque el pronunciado sonido de su estomago cayó todas sus palabras inevitablemente sus rostro ardió en vergüenza y juraría que saldría humo de sus oídos cuando Naruto empezó a reírse… El pan de pollo no había sido suficiente.
―jejeje Disculpa, pero… ―Naruto apenas y podía articular una palabra entre sus risas― Es que… jajajaja nunca imagine que vivirá para escuchar algo así… jajajaja era… era como un pequeño monstruito pidiendo comida jajajaja ―su estomago comenzaba a doler de la risa.
Primero fue con Menma ahora con Naruto, si, su vergüenza ya no podía ser mayor ¿o sí?
― ¡A-Apártense de mi camino, por favor! ―.
Ambos reaccionaron ante aquel grito apegándose a las ventanas justo cuando vieron a Chouji correr a toda velocidad, lo que era una verdadera sorpresa dada su complexión y poco apego a los deportes, pero todo tomo sentido al ver que era perseguido por una rabiosa Ino.
― ¡Vuelve aquí Chouji, te hare picadillo! ―.
Tan inmersos iban en su carrera que no notaron que al momento de pasar al lado de ambos la velocidad con que corrían había ondeado ligeramente la falda de Hinata.
―O-Ositos ―.
―Eh… ―Hinata no había entendido sus palabras, pero basto con que bajara su mirada para notar que su falda aun ondeaba, no era mucho pero a juzgar por las palabras de Naruto ahogo una exclamación bajando el borde de la falda rápidamente.
― ¡A-Ah, yo, yo, lo siento! ¡N-No quise hacerlo! ―exclamó Naruto con las mejillas sonrojadas antes de desviar rápidamente la mirada y enfocarla en cualquier otro lugar que no fuera en ella.
El rostro de la ojiperla no podía estar más rojo que ahora, los tomates maduros y los semáforos en rojo bien podrían tenerle envidia… si antes se había preguntado si su vergüenza no podía ser mayor… ahora estaba segura que si… bueno, al menos no había nadie más por ahí ¿cierto? Basto con ver un poco más allá del rubio para identificar a Uchiha Sasuke y a Hozuki Suigetsu caminar en dirección de ellos, uno carraspeando para recobrar la compostura y otro silbando en aprobación, trago en seco antes de girarse un poco notando que había varios chicos así como chicas en el pasillo que la veían un tanto avergonzados antes de tratar de fingir que nada había pasado… eso fue todo lo que pudo soportar su corazón.
Lo último que escucho el rubio fue el golpe seco que hizo el cuerpo de Hinata al caer desmayada por la vergüenza.
― ¡Hi-Hinata! ¡Hinata! ―.
…
Sus manos se movían ágilmente mientras agitaba firmemente el té antes de servirlo a su anfitriona.
―Impecable como siempre, Shion ―.
Cumplido que acentuó ligeramente la sonrisa de una joven de ojos violáceos poseedora de un largo cabello rubio platino que caía por su espalda como una cascada sujetado por un pequeño y fino listón al final.
―Agradezco sus palabras, Hyuga-sama ―.
Su voz era delicada pero segura a la vez, mientras recibía la taza de vuelta de manos de una mujer de avanzada edad de ojos color perlas.
―Mantente así y te convertirás en una autentica heredera ―.
―Si, Hyuga-sama ―.
…
― ¿Un evento social? ―dijo una extrañada Kushina al ver a su esposo.
―Así es, Hiashi nos ha invitado ―sonrió nerviosamente el rubio al ver como su esposa pese a llevar el hilo de la conversación hábilmente disputaba un rollo de carne a uno de sus hijos.
―M-Mamá… suelta el rollo ―gruñía Naruto por lo bajo al intentar derribar el agarre de su madre con sus palillos.
―Tsk ―bufaba Menma con una vena sobre la sien al ver que esos dos estaban peleando la comida incomodándole el espacio.
―Oh, bien, entonces creo que tendremos que llamar a mi hermano Nagato para que se haga cargo mientras no estamos ―comentó ella al partir los palillos del rubio menor en un solo movimiento y llevarse el rollo de carne a la boca.
―Mi rollo ―lloriqueó Naruto.
―Pues… estaba pensando ―titubeó Minato al ver a su hijo lloriquear dramáticamente la pérdida de su rollo de carne― ¿N-No crees que ya es hora de que Naruto y Menma participen en este tipo de reuniones? ―.
Un silencio sepulcral se instalo en la mesa, y ahora tanto Naruto como Menma y Kushina observaban fijamente a Minato.
―Me niego ―cortó Kushina con seriedad.
―Pero… ―intentó decir él.
―Yo iré ―dijo Menma llamando la atención de todos por su repentina participación.
―Yo también ―apoyó Naruto para sorpresa de los mayores.
― ¿E-Enserio? ―articulo Minato torpemente aún incrédulo de lo que escuchaba.
―Una reunión social organizada por el magnate Hyuga Hiashi implica la asistencia de figuras importantes, accionistas, inversores entro otros, por tanto el relacionarse con ellos desde ahora pude asegurar la apertura de puertas en el futuro ―.
A Minato no le sorprendía la seriedad y lógica con la que Menma trataba las cosas.
―Además, ya no somos niños, tarde o temprano tenemos que relacionarnos en ese tipo de cosas ―.
Tan práctico y simple como siempre, así era Naruto y Minato lo sabía.
―Olvídenlo ―.
La inusual dureza en la voz de Kushina tuvo el efecto de romper cualquier atmosfera que el mayor hubiese creído lograr.
― ¿Kushina? ―dijo él desconcertado.
― ¿Tienen idea de quienes más asisten a ese tipo de reuniones aparte de toda esa gente aburrida? ―
La hostilidad con que lo había dicho los intrigo aún más.
―Mujeres ―.
Los tres hombres podrían jurar que la temperatura había descendido unos cuantos grados al igual que sus ánimos.
―Y no cualquier tipo de mujeres… ¡Arpías! ―declaró iracunda― Perversas mujeres que solo buscan víctimas inocentes para insertar sus garras y llevárselos al averno de los placeres carnales hasta que los han secado y cuando ya no les son útiles… ¡Los desechan! ―la sombra que se dibujaba en su rostro era muestra de lo que por su mente pasaba― ¡No permitiré que mis pequeños tesoros sean comida de esas víboras! ―.
Naruto y Menma no sabían si sentir pena ajena, vergüenza por ellos mismos o enojo por el instinto maternal de su progenitora… Kushina podía ser una persona amable y cariñosa, cuando lo deseaba claro está, temperamental y a veces un tanto extremista, pero era la persona que Minato había escogido y la amaba con todo su ser, aunque a veces… podía ser un poco dramática… y en momentos como esos, y como ahora, el Namikaze se debatía entre reírse, avergonzarse, calmarla o mejor no decir nada.
…
― ¿Quién es ella? ―cuestionó un ingenuo Naruto al recepcionista.
El hombre alterno la vista del rubio con traje negro y camisa naranja con una corbata mal ajustada, al cuadro que señalaba sobre el caballete junto a la recepción en donde figuraba una hermosa mujer de un largo cabello-negro azulado como la noche con dos largos mechones enmarcando su rostro de porcelana mientras sonreía alegremente a la cámara con los ojos cerrados… ¿En verdad no sabía quién era ella? Se cuestionaba aquel hombre.
―Sabia que eras iluso pero no tanto ―.
El rubio giro su mirada para encontrarse con su buen amigo Uchiha Sasuke que al igual que él vestía un traje de satín negro con la diferencia de que el llevaba una camisa blanca y su corbata estaba pulcramente ajustada.
―Y si eres tan listo, teme ¿Por qué no me dices quien es ella? ―masculló infantilmente el rubio.
―Hmp ―bufó el pelinegro― No estoy obligado a contestarte ―.
Una vena salto en la cabeza del rubio, ese teme… siempre queriéndose hacer el cool frente a él.
―Teme ―.
―Dobe ―.
Ninguno de los dos tardo en sonreír arrogantemente al otro en saludo.
― ¿Qué hay con ese peinado? ―cuestionó Sasuke al ver el intento de peinado elegante del rubio.
―Ah, esto ―masculló el rubio antes de removerse el cabello para deshacer el intento de arreglo de la gelatina, que no es que hiciera gran cosa por domar su rebelde cabello, pero ahora que se había librado de eso podía sentirse mejor― Mamá dijo que tenía que verme "presentable" ―bufó enfatizando de mala gana la última palabra.
―Hn ―bufó el Uchiha con una sonrisa ladina ante la actitud de su amigo.
Aunque él no era quien para hablar, después de todo Itachi también le había pedido ir formal y con la corbata bien arreglada, que si le preguntaban esa cosa ya le estaba asfixiando, claro que su hermano no era tan extremista como la madre de su amigo.
―Por cierto ¿Dónde está Itachi, no vino contigo? ―cuestionó curioso al no verlo cerca.
―Está adentro, saludando a unos socios ―respondió sin mucho afán.
― ¿y qué me dices de ti, al pequeño Naruto al fin le han dejado venir a este tipo de eventos solo? ―se burló.
― ¡No molestes, teme! ¡Y ya no soy un niño! ―gruñó malhumorado por la burla de su amigo― vine acompañando a mis padres junto con el idiota de Menma ―masculló de mala gana al sentirse avergonzado por la mirada que su amigo le daba― pero además vengo con Sakura-chan ―declaró victorioso, pero tan pronto lo dijo recordó algo.
Había dejado sola a la Haruno… estaba frito… no muerto… ¡Sakura estaría furiosa! Se dijo al sentir un frio recorrer su cuerpo.
―La dejaste sola ¿cierto? ―.
…
―Es un placer el tenerlos con nosotros, Namikaze-san ―saludó el recepcionista del salón― Adelante, por favor ―dijo al abrir la enorme puerta de cristal para ellos.
―Muchas gracias ―dijo él.
Minato llevaba un traje negro con una camisa blanca abotonada y una corbata azul marino, a su lado, Kushina vestía un elegante vestido de color negro que caía hasta el suelo y se sujetaba a su cuello con una moña dejando su espalda descubierta, su largo cabello rojizo se encontraba delicadamente peinado dejándolo caer a un lado de su hombro, sus ojos ligeramente pintados acentuando su tono violáceo y sus labios pintados de un delicado tono carmín.
― ¿Dónde estarán; Naruto y Menma? ―se cuestionaba Kushina al pasar su vista por todo el salón en donde varias personas ya se encontraban socializando entre sí.
―Tranquila, deben de estar por llegar ―sonrió Minato.
―Eso espero ―masculló Kushina con un pequeño mohín en sus mejillas― Minato, no debiste decirles que podían traer pareja ―reprendía.
―No debes preocuparte tanto por ellos ―respondió serenamente mientras se abrían paso entre las personas― Ya no son niños, creo que darles un poco de independencia pude ayudarlos a madurar más facilmente ―comentó antes de saludar a unos conocidos y continuar con su marcha.
―Independencia, si claro ―bufó ella nuevamente por lo bajo― ¿Qué hay si ellas son unas caza fortunas? ―.
―Kushina, no todas las chicas son unas caza fortunas ―sonrió un tanto apenado por sus palabras― Además no es como si fuesen a casarse con la primera chica con la que salgan ¿o sí? ―.
―Yo fui la primera chica con la que saliste y nos casamos ―.
Golpe bajo, se dijo el rubio con un ligero sonroso en sus mejillas.
―A-Ah, si… pero, no todos tienen la suerte de encontrar a la persona indicada a la primera ―sonrió aún apenado.
―Bien, bien, pero al menos espero que una de ellas se parezca a mí ―masculló la pelirroja.
…
―Hinata-sama… no tiene porque hacer esto ―decía Neji un tanto afligido.
El castaño vestía un impecable traje de color blanco, una camisa negra y corbata blanca.
―Estaré bien, no te preocupes, Niisan ―.
―Hinata-sama… ―.
…
― ¿Por qué siempre terminas golpeándome, Sakura-chan? ―lloriqueó Naruto al caminar tras la joven.
―Mira que aun tienes la desfachatez de preguntarlo ―Expresó una molesta Sakura― Accedía a acompañarte solo porque dijiste que sería deprimente estar sin compañía en un evento de esta clase ¿y aún así tienes el atrevimiento de dejarme sola? ―gruñó con mirada sombría que hizo encogerse de miedo al rubio.
―Y-Ya… Di-Disculpa, Sakura-chan ―dijo al sentirse abrumado por el aura que despedía la joven.
―Y a todo esto, Naruto ¿Dónde está tu hermano? ―cuestionó una molesta Ino con las manos sobre sus caderas a modo de jarra.
―Yo que sé, no soy su niñera ―masculló molesto por la mención del otro.
―Parece que ahí esta ―comentó Sasuke al posar su vista a un lado de donde ellos caminaban, llamando la atención del resto.
―Es un placer conocer al hijo de Namikaze Minato ―comentó un hombre de mediana edad.
―El placer es mío, Fukishima-san ―respondió Menma mientras estrechaba su mano― Leí su artículo acerca del alto índice de costos y consumo, y creo que su propuesta es bastante interesante en cuanto a las medidas a tomar que nos permitan incrementar la calidad de los productos y reducir los costos de consumo ―.
Menma vestía un traje negro y una camisa abotonada de color azul marino y una corbata negra mal ajustada.
―Aún eres joven pero tu interés por estos temas es admirable y agradezco mucho tu elogió, espero que podamos conversar más tranquilamente en otra ocasión ―.
―Será un placer ―despidió Menma con una leve reverencia.
― ¡Men-ma! ―.
Un bufido escapo de los labios del pelinegro tan pronto sintió su brazo ser aprisionado entre los atributos de Ino.
―Tsk ¿Qué quieres, Ino? ―.
―Que gracioso eres Menma, no te abras olvidado que yo soy tu acompañante esta noche ¿cierto? ―respondió la rubia con fingida dulzura al sentirse observada por otros invitados.
― ¿Acompañante? ―repitió Menma arqueando una ceja hacia arriba― solo te dije que podías venir porque estabas haciendo un escándalo a mí alrededor por querer ver al Uchiha con un smoking, nunca te pedí ser mi acompañante ―.
Una sombra oscura se dibujaba en el rostro de la Yamanaka pese a mantener aquella sonrisa "dulce" y una pequeña vena empezó a brincar en su sien al escuchar a lo lejos la risa burlona de Sakura y Naruto.
―Lo mejor será entrar de una vez ―dijo Sasuke al omitir toda aquella situación.
…
―Aquí estas, Sasuke ―.
―Itachi ―.
Uchiha Itachi, hermano mayor de Sasuke, con ojos y cabello negros, un poco largo sujetado en una coleta baja tras su cabeza, vestía un traje negro y una camisa gris con una corbata negra.
―Naruto-kun, Menma-san ―saludó cortésmente el mayor de los Uchiha― parece que Minato-san al fin ha decidido dejarlos venir a este tipo de eventos ―comentó.
Por su parte ambos hermanos solo le veían con cierta vergüenza y enfado.
―Qué gran saludo, Itachi ―masculló Naruto.
―Oh, disculpa mis modales, es bueno verlos por acá ―.
―Tsk ―bufó Menma, siempre había odiado la actitud pasiva y a la vez horrendamente calculadora y seria de Itachi, a veces le daba la idea que tenía doble personalidad.
―Parece que también han traído compañía, encantado ―saludó serena y cordialmente― Soy; Uchiha Itachi, hermano mayor de Sasuke ―dirigiéndose a la rubia.
―El placer es todo mío ―sonrió una embelesada Ino.
―Sakura-san, también es bueno verte, ha pasado tiempo ―dirigiéndose a la pelirrosa quien asintió con una sonrisa amable.
―Así que aquí estaban ¿eh? ―la hostilidad en la voz de Kushina llamó su atención.
―Al fin los encontramos, Kushina y yo los estuvimos buscando por todo el salón ―comentó Minato un tanto apenado por la actitud de su esposa― Itachi-san, Sasuke-kun ―dijo a modo de saludó, el cual fue devuelto por ambos hermanos con una pequeña reverencia.
―Y ustedes dos… ¿vienen con mis hijos? ―inquirió la pelirroja al estudiar a las otras dos jóvenes minuciosamente.
―Mucho gusto señora, yo soy; Yamanaka Ino y vengo acompañando a Menma ―se presentó la rubia.
―Así que tú vienes con mi Menma ―musitó con mirada sombría.
―No viene conmigo, solo se coló para ver al Uchiha ―habló descaradamente Menma, mientras la rubia lo fulminaba con la mirada y él pasaba limpiamente de ella.
―Oh, entonces encantada de conocerte, soy Kushina la madre de Menma y Naruto ―sonrió la pelirroja de forma amable.
―Sí, el placer es mío ―musitó Ino sin saber cómo actuar ante el repentino cambio de actitud.
―Yo soy, Haruno Sakura, encantada de conocerla ―dijo la pelirrosa con una leve reverencia.
―Oh y tú… ¿eres la novia de Naruto? ―cuestionó Minato.
―Hm… Uhm… ¡Sí! …Bueno, más o menos… ―respondió inocentemente Naruto.
Sakura puso los ojos en blanco― ¡¿Eh?!
Un silencio sepulcral se instalo en el ambiente, solo entonces Minato cayó en cuenta en que tal vez no fue una buena broma y Naruto también se dio cuenta de que tampoco había sido buena idea seguirle el hilo a su padre en especial al percibir cierta aura oscura en Kushina y Sakura.
― ¡Guarda silencio, Naruto! ―exclamó una iracunda Sakura ante la ocurrencia de su amigo golpeándolo en la cabeza.
― ¡Ouch! ¡Eso duele, Sakura-chan! ―se quejó el rubio.
― ¡Deja de quejarte ¿y por qué mejor no te arreglas esa corbata?! ―bramó la pelirrosa al tomarlo por el cuello y tirar con fuerza de su corbata al punto de casi asfixiarlo, vaya broma que le gastaba su amigo en un momento así.
―" Esta chica… me recuerda un poco… a Kushina…" ―se decía Minato un tanto cohibido por la explosividad de la joven.
―Uhm… parece una buena chica ―comentó Kushina por lo bajo― Tiene carácter, pero no creo que sea la indicada ―continuó llamando la atención de su esposo al ser el único que podía escucharle― aún así me agrada para su amiga, enserio ―concluía con solemnidad, impresionando ligeramente al rubio mayor antes de sonreírle ligeramente, Kushina siempre decía las cosas que menos se esperaba.
…
―Si me permite, me gustaría ver su invitación ―pidió respetuosamente el recepcionista.
Una sonrisa ladina se extendió en los labios del pelirrojo antes de mostrar su invitación, ese Hiashi era un ostentoso para la selección de sus invitados, siempre lo había sido.
―Adelante y disculpe las molestias ―dijo el hombre con una ligera reverencia antes de abrirle paso.
…
El tintineante sonido de una pequeña campana en lo alto de las escaleras al centro del salón llamo la atención de los presentes invitándolos a guardar silencio.
―Parece que ya van a comenzar ―comentó Minato llamando la atención de los otros jóvenes.
―Señores y señoras, con ustedes el líder de las empresas de exportación "Byakugan" dueño de la cadena de hoteles internacionales "Juken" y anfitrión de este evento; Hyuga Hiashi ―anunció el presentador con aire formal.
Hiashi vestía un pulcro traje negro con una camisa blanca y una corbata negra, todo minuciosamente alineado dándole más realce a su imponente presencia, tras él se encontraban su sobrino Neji, con su traje y corbata blanco con camisa negra y la menor de sus hijas Hanabi llevando un sencillo vestido que se ajustaba a su edad sin hacerla perder su porte como hija de la familia Hyuga, este era de un suave color salmón, sin mangas cayendo hasta un par de centímetros debajo de sus rodillas, con un listón blanco en su cintura que se ajustaba en un adorno de moña atrás, su pelo era sujetado por una pequeña horquilla a un lado, dejando el resto suelto y finamente peinado.
―"Que raro, Neji parece molesto…" ―se decía el rubio al ver al castaño.
―Primero que nada y como sabrán el evento en esta ocasión se ha realizado en colaboración con LME ―.
― ¿LME? ¿Qué esa no es una de las más importantes industrias del entretenimiento? ―comentó Sakura por lo bajo.
―La razón como muchos sabrán, es un homenaje especial a una gran persona e inigualable artista; Hitohime ―.
Los aplausos siguieron al nombre, antes de que Hiashi continuase su discurso sobre el largo historial de las empresas "Byakugan" y la cadena de hoteles "Juken" así como también la historia de LME y su historia así como de los diferentes proyectos en los que estuvieron asociados.
― ¿Hitohime? ―dijo un desconcertado Naruto mientras el Hyuga hablaba al frente.
― ¿Quién es ella? ―secundó Sakura.
―Hitohime, una de las mejores Idol de su tiempo ―la voz de Ino logro captar su atención― Cantautora que pese a haber debutado a la tardía edad de 18 años, su primer single rompió records en los top musicales en pocas semanas, su voz fue considerada angelical y la armonía en sus composiciones era inigualable, muchos decían que su voz y su música no eran de este mundo ―explicó con seriedad.
―Si es una gran celebridad ¿Por qué nunca hemos escuchado de ella? ―cuestionó Naruto con expresión zorruna.
―Idiota, porque nunca lees otra cosa que no sea mangas ―gruño la rubia en respuesta.
―Aún cuando el talento de Hitohime era incomparable, ella se retiro al los pocos años de haber iniciado su carrera, muchos consideraron que era un gran desperdicio de talento, al poco tiempo de salir del mundo del entretenimiento se anuncio su compromiso con un magnate empresarial ―dijo Itachi― Y ese empresario era… Hyuga Hiashi… y el nombre real de Hitohime, era… ―.
―Kotori Hitomi ―completó Minato― al casarse cambio a Hyuga Hitomi ―completo con una pequeña sonrisa.
―Esperen, eso significa… ―balbucearon Sakura e Ino a la vez, puesto que la rubia solo conocía la biografía de la artista nunca su vida personal
―Hyuga Hinata es hija de Hyuga Hiashi y también de Hyuga Hitomi, mejor conocida como; Hitohime ―completo Sasuke.
― ¡¿E-Enserio?! ―pronunció Naruto con sorpresa aún sin poder creerlo.
― ¿No has visto sus fotografías? ―dijo Sasuke arqueando una ceja― Están por todo el lugar ―.
―Ahora que lo mencionas ―dijo Sakura al pasar su vista por el lugar.
En él había varias imágenes amplificadas y en diversos lugares de una hermosa mujer de largo cabello negro azulado como la noche, piel blanca como la porcelana una dulce sonrisa y con unos brillantes ojos color ópalo, tan parecidos a los de la familia Hyuga pero tan diferentes puesto que en estos parecían reflejarse cientos de colores y ninguno a la vez.
―Son prácticamente idénticas ―musitó Ino al poner más atención en las imágenes y recordar a su compañera de clase.
―Y para finalizar, me gustaría hacer un anuncio ―.
El silencio se hizo general en espera de las palabras del castaño.
―Es un honor para mí el presentarles oficialmente a la futura heredera de las empresas "Byakugan" ―las luces bajaron de intensidad y un reflector se poso en lo alto de las gradas― Hyuga Hinata ―.
Los comentarios y cotilleos no se hicieron esperar, mientras la joven bajaba escalón a escalón arrastrando tras ella la caída de su vestido, su largo cabello negro azulado ondeaba al compas de sus pasos, contrastando con el tono níveo de su piel, sus labios solo eran cubiertos por un pequeño brillo transparente que acentuaba acentuando el rosa natural de estos, la leve capa de sombra en sus parpados solo resaltaba más el brillo de sus ojos perlados, el flequillo que normalmente enmarcaba su frente ahora estaba sujeto a ambos lados con unos pequeños ganchillos casi invisibles a la vista y su rostro era enmarcado por un par de largos mechones de cabello.
Vestía un sencillo y a la vez refinado vestido de color blanco que caía hasta el suelo y se sujetaba a su cuello completamente liso amoldándose a su figura sin llegar al exceso pero estilizándola con gran elegancia con un pequeño chal de seda casi transparente de un suave tono lila.
―Hitohime-sama ―
―Son idénticas ―.
―Es su vivo retrato ―.
―Hinata se ve increíble ―comentó Sakura con una pequeña sonrisa.
―Tiene una bonita figura, debería mostrarla más a menudo ―comento Ino― Puedes imaginar la horda de chicos que caerían a sus pies ―sonrió perversamente― creo que ella y yo tendremos que tener una "charla de chicas" ―rió.
―Tonta ―regañó Sakura― no trates de cambiar a Hinata, ella es hermosa tal y como es, no necesita ser una exhibicionista como tú ―.
― ¿A quién llamas exhibicionista, frente de marquesina? ―.
―Pues a ti cerda ¿a quién más? ―.
Ambas se fulminaron con la mirada por un par de segundos más antes de bufar y seguir prestando atención la presentación.
―En nombre de la familia Hyuga, doy gracias a los presentes por su asistencia ―habló Hinata tranquilamente― Es un honor el poder conmemorar esta fecha especial con ustedes, disfruten de la velada ―.
Naruto no sabía si estaba más sorprendido por la apariencia de la joven o por el hecho de que mientras ella hablo no hubo la más mínima vacilación en su voz, no desvió la mirada, tan natural y segura… ¿En verdad era Hinata? Aunque cuando vio sus ojos pudo apreciar un extraño brillo… como de angustia o miedo… pero ¿Por qué?
Por su parte Menma se limitaba a ver a la joven en silencio, si bien lo que habían dicho Ino y los Uchiha ya lo sabía, ahora confirmaba el parecido que le había mencionado aquella castaña, de la cual ya ni recordaba su nombre, en verdad esa tonta era la viva imagen de su madre, lástima que no hubiese heredado su gracia y elegancia, se dijo al recordar los múltiples ataques de nervios de la joven, no obstante, algo lo había intrigado tan pronto la Hyuga habló y no fue el hecho de que no haya dudado en ningún momento, no… era esa extraña sensación que se sentía en el aire, la forma en que veían los invitados a aquella niña… ¿De qué se trataba?
…
―Es bueno tenerte con nosotros esta noche, Minato ―saludó Hiashi sin abandonar su inexpresividad habitual.
―Al contrario, gracias por invitarnos, Hiashi ―sonrió educadamente el rubio.
―Hiashi ¿no crees que ya sea hora de cortarte el cabello? Lo tienes más largo que tus hijas, un poco más e incluso lo tendrás más largo que tú esposa ―sonrió burlonamente la pelirroja.
―Es bueno verte a ti también, Kushina ―suspiró con pesar el castaño en un intento por no perder los estribos con aquella mujer― Por tus palabras, asumo que ya has probado de nuestras bebidas ―.
Una vena se hincho en la sien de la mujer mientras congelaba la sonrisa en su rostro― No, a decir verdad aún no tengo el placer de probarlas, no bebo pero agradezco tu ofrecimiento ―Minato trago saliva― en cuanto a mis palabras, solo he hecho una observación de lo obvio, porque me pregunto; ¿Qué dirán tus socios al ver que su jefe tiene el cabello más largo que una chica? Para una familia tan tradicional eso da que pensar ¿sabes? ―sonrió perversamente.
Minato carraspeo nerviosamente alternando su vista incomodo al presenciar el enfrentamiento entre su esposa y su mejor amigo ¿siempre tenían que saludarse de esa forma?
― ¿Ella siempre ha sido así? ―cuestionó Sakura a Naruto por lo bajo, mientras este reía apenado en respuesta.
―Su madre sí que es peculiar ―comentó Ino al lado de Menma quien bufaba por lo bajo con cierta vergüenza en el rostro.
…
Se sentía nerviosa, pero a la vez aliviada, al menos sus palabras de bienvenida habían salido como esperaba…
"― ¿D-De mamá? ―.
―Así es, la compañía LME para la que tu madre trabajaba ha decidió hacer un evento en homenaje a ella y me ha pedido mi colaboración ―.
Ella le miraba desconcertada al no comprender completamente sus palabras.
―El evento se llevara a cabo en un mes, pero aprovecharemos este evento para presentarte formalmente ante la sociedad como la futura heredera de la familia Hyuga ―.
Sus parpados se abrieron cuan grandes eran― Pe-pero, padre… yo creía que Hanabi… ―.
―La más indicada para sucederme y cargar con las empresas "Byakugan" es tu hermana, Hanabi ―.
Ella bajo la mirada, lo sabía… eso lo sabía muy bien.
―Sin embargo, aunque su potencial es grande, aún es joven, por tanto tú deberás ocupar su puesto… ―sentenció― Por ello deberás desenvolverte con elegancia, honor, respeto y diplomacia como una verdadera Hyuga, lo entiendes ¿cierto? ―.
―Si… padre… ―musitó con pesar.
―Puedes retirarte ―.
―Sí, señor… con permiso ―.
La puerta se cerró tras ella."
El problema es que ahora venía la parte realmente difícil… Podía verlo en la mirada de los accionistas que trabajaban con su padre, los conocía, esas personas eran las más afines a los negocios de su familia incluso en los momentos de crisis, nunca abandonaron a su padre… por tanto la insatisfacción que se mostraba en sus ojos era comprensible ¿Qué le esperaba al futuro de las empresas "Byakugan" con una vergonzosa heredera como ella? Pero no solo eran ellos… también estaban las personas que alguna vez estuvieron al lado de su madre, aunque solo los recordaba vagamente, ellos también parecían inconformes…
Pero estaba bien ¿cierto? No era la primera vez que sentía esas miradas… podía hacerlo… podía hacerlo, se repetía con la esperanza de que aquellas palabras fueran ciertas.
…
― ¿Crees que oneesan estará bien? ―cuestionó la pequeña Hanabi a Neji.
―Esperemos que si, Hanabi-sama, esperemos que si ―suspiraba con pesar el Hyuga.
Nunca estuvo de acuerdo con los planes de Hiashi, sin embargo, no había nada que el pudiese hacer más que mantenerse al margen y esperar que su prima superase esta prueba.
…
―Es un placer conocerla, Hinata-san ―dijo una mujer a la par de la aludida.
―El placer es todo mío ―saludó educadamente Hinata.
―Es usted el vivo retrato de su madre ―elogió otra.
―Muchas gracias ―sonrió cordial.
Menma observaba atentamente desde la distancia, aquella no era la chica tímida, tonta y rara que veía todos los días en clase, era como si se hubiese transformado completamente, respondía educadamente a cada comentario o saludo que se le hacía y sonreía a todo el que le hablara… Chasqueo la lengua por lo bajo, de alguna forma esa actitud tan refinada comenzaba a asquearle, la mayoría de esas personas solo la estaban adulando porque se le había presentado como la heredera de los Hyuga, ella lo sabía podía verlo en su mirada, en los pequeños gestos que pasaban desapercibidos para la mayoría y aun así ella seguía tratándolos como si escuchara los comentarios despectivos que hacían de ella antes de hablarle… En verdad era una actitud repulsiva.
…
― ¡Wo! Es la primera vez que veo tan formal y elegante a Hinata ―comentó Ino al ver a la aludida a lo lejos conversar con varias personas.
―Es cierto, ella siempre ha sido bastante tímida y reservada en clases, nunca pensé que pudiese desenvolverse así en medio de tantas personas ―apoyó Sakura― ¿no lo crees, Naruto? ―.
―… ―.
― ¿Naruto? ―insistió ella.
― ¿Eh? Sí, tienes razón Sakura-chan ―respondió vagamente el rubio.
No le gustaba y estaba empezando a molestarse, él podía vislumbrar el desprecio en la mirada de las personas que conversaban con Hinata, la falsedad y las mascaras de "afecto", siempre observándola atentamente como si esperasen a que esta cometiese hasta el más mínimo error para saltarle encima y eso lo irritaba de sobremanera, pero quizá lo que más le afectaba era la actitud de la Hyuga, lo veía en sus ojos, la incomodidad y la tristeza por los comentarios despectivos al fondo, ella sabía cómo eran esas personas… entonces… ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué sonreía como si no le doliese cuando en verdad sufría? ¿Por qué?
…
―Deberías de relajarte un poco, Neji, tienes cara de estreñido ―comentó burlonamente el rubio al llegar junto a él a tomar un poco de ponche.
―Mejor guarda tus comentarios para otra ocasión, Namikaze, no estoy de humor ―bufó Neji con los brazos cruzados.
―Claro, claro, lo que digas ―sonrió despreocupado Naruto― ¿Por qué la cara larga? ―.
―Eso no te concierne ―.
―Que humor el tuyo ―bufó por lo bajo― Neji… ―dijo el rubio después de unos minutos en silencio― ¿Por qué lo hace? ―.
El castaño arqueo una ceja ante la seriedad y el leve deje de melancolía en la voz del hiperactivo rubio.
―Ella no es una persona a la que le guste fingir lo que siente, entonces… ¿Por qué lo hace? ―.
―Ya escuchaste el anuncio de Hiashi-sama ―dijo Neji después de percatarse que su amigo se refería a su prima por la seriedad con la que veía a la joven― Hinata-sama es la futura heredera de la familia Hyuga, por tanto debe estar familiarizada con este tipo de ambiente, no es que realmente pueda hacer algo para evitarlo ―respondió con pesar.
El rubio apretó su mandíbula por lo bajo, le desagradaba todo aquello, Hinata no debería estar en medio de todas esas personas que solo fingían ser lo que no eran, ella era tranquila, amable, gentil, bondadosa y sincera consigo misma, no quería que tuviese que verse envuelta por aquellas personas.
…
― ¡Kya! ¡No me lo puedo creer! ―.
La exclamación de Ino llamo la atención de Sakura, Sasuke e Itachi que parecían conversar tranquilamente, bueno más Sakura e Itachi, el menor de los Uchiha solo trataba de fingir atención e ignorar las miradas cotilleos de las molestas mujeres que le observaban atrás y trataban de llamar su atención, la voz de Ino también logro desconcertar a Naruto y Neji que recién llegaban con ellos e incluso Menma un poco alejado de ellos.
― ¿Es él? ¿Enserio es él? ―continuaba la rubia emocionada.
― ¿Y ahora qué te pasa, cerda? ―cuestionó Sakura extrañada por el repentino sobresalto de su amiga.
― ¿Es que no te das cuenta, frentona? ―habló un tanto molesta por el sobrenombre― Ese de allá ―señalando con la mirada al centro del salón― Es el legendario Kitsune ouji* ―.
― ¡¿Eh?! ―exclamó con sorpresa la pelirrosa al posar su vista en el mismo lugar que la rubia― ¿Enserio? ―.
― ¿Quién es ese tal Kitsune ouji? ―cuestionó Naruto con expresión zorruna.
― ¿No lo sabes? ―gimió con sorpresa Ino― ¡Es el Idol del momento! ―.
―Pertenece a la compañía LME, más específicamente a la sección denominada; "Biju" debutó con la canción; Prisioner, un éxito total y actualmente su último single; Uragiri no Yuuyake ha roto records en ventas ―explicó Sakura.
― ¡Y lo mejor de todo es que viene para acá! ―prácticamente chilló la rubia.
― ¿Eh? Es cierto ―dijo una alarmada y nerviosa Sakura.
―De vez en cuando deberías quitar esa cara de amargado, Neji, es una fiesta ―saludó el pelirrojo con una sonrisa ladina.
Este vestía un traje negro con una camisa de color rojo oscuro sin corbata y con los primeros tres botones abiertos dándole un aire rudo y sensual, además que los lentes oscuros solo incrementaban el atractivo del hombre que aparentaba ser de la misma edad de Itachi, unos cinco o seis años mayor que ellos.
―Creo que tu eres el menos indicado para decirme que hacer, zorro ―respondió tranquilamente el castaño para sorpresa de todos, en especial de ambas jóvenes― ¿a qué has venido? ―.
―No creo que sea necesario responderte, tú mejor que nadie sabes a lo que vine, mocoso ―respondió sin borrar su sonrisa altiva.
Tanto Naruto como Menma reaccionaron ante las palabras del pelirrojo ¿acaso ese sujeto era el tipo de la vez pasada?
―Ahora si me lo permites, debo buscarla… ya nos veremos, estirado ―se despidió el pelirrojo antes de pasar a su lado.
―Molesto zorro ―masculló Neji por lo bajo.
― ¿Neji, tú conoces al gran Kitsune? ―cuestionó una emocionada Ino.
―Puede decirse ―respondió secamente― ahora si me lo permiten, debo buscar a Hanabi-sama ―se despidió con una leve reverencia, dejando atrás a una desilusionada Ino por no poder encontrar una forma de acercarse a aquella celebridad.
…
―Nada mal, hasta el momento ―comentó Hiashi― Mantente así ―.
―Sí ―respondió Hinata con voz pasiva.
―Falta poco para que la velada termine, pero no te confíes, no olvides que eres una Hyuga ―habló con seriedad el castaño.
―Sí, entiendo, padre ―.
― ¿En verdad lo entiendes? ―aquella pregunta logro desconcertarla― Esto no se trata solo de saber comportarse ante unas cuantas personas, el apellido Hyuga, implica tener más responsabilidades que una persona normal, eso significa que… las actividades que te gustan, las cosas que te gustan, incluso las personas que te gustan dejan de estar a tu alcance ―.
Las pupilas de la joven tintinearon levemente, era la primera vez que su padre se dirigía a ella de esa forma.
―Naruto, ¿Qué te dije? arréglate correctamente esa corbata ―.
―Sí, sí, ya voy, Sakura-chan ―.
Volteo a ver un momento al rubio desde la distancia, mientras este batallaba con la corbata un tanto apurado al sentir la mirada reprobatoria de su amiga, un poco más lejos Menma bebía un poco de ponche pasando de un par de chicas que se le insinuaban coquetamente, en otra parte del salón, estaban Neji y Hanabi conversando mientras la menor se serbia unos aperitivos en la mesa, por último poso su vista en una de las fotografías de Hitohime… su madre…
― ¿Qué harás? ―la voz de su padre le saco de sus pensamientos― ¿En verdad deseas suceder a la familia Hyuga? ―.
Hubo unos momentos de silencio entre ambos antes de que Hiashi retomara la palabra.
―Creo que eso será una elección difícil… Hinata… ¿tú sabes lo que realmente quieres hacer? ―.
Justo en ese momento la puerta se abrió dando paso a una mujer de avanzada edad, que vestía un kimono azul con un obi dorado, y encima un haori* blanco, su cabello grisáceo era sujetado en un peinado tradicional y recatado, sus ojos perlados expresaban frialdad e indiferencia por los invitados, tras ella Shion caminaba con pasos elegantes y distinguidos, con un elegante vestido de color rosáceo claro el cual caía hasta el suelo que se amoldaba perfectamente a su cuerpo resaltando su curvilínea figura con un estilizado escote en V sobre su espalda.
―Mira, parece que ella ha decidido a venir ―.
Una pequeña sonrisa afloro en los labios de Hinata.
…
―No puedo creer que haya venido en esta ocasión ―comentó Neji con seriedad.
Mientras Hanabi se removía inquieta en su lugar apretando con fuerza su vaso de ponche.
…
―Parece que ha entrado otra persona importante ―comentó Sakura.
―No creí que ella vendría… ―.
― ¿La conoces, mamá? ―cuestionó Naruto.
Pero por toda respuesta la pelirroja compartió una mirada con su esposo antes de que este hablara―Ella es… ―.
― ¡Abuela! ―.
Aunque la voz de Hinata no fuese resaltante, si pudo escucharse en casi todo el salón al estar este en completo silencio cuando aquella mujer entro.
―Me alegra que haya venido ―expresó Hinata con una sonrisa al acercarse a la mayor.
― ¿Eh, entonces ella es la abuela de Hinata? Debe ser una persona agradable ―comentó la pelirrosa con una sonrisa.
―Hyuga Hanako, esa mujer es todo, menos agradable ―.
La voz de Itachi logro llamar la atención de los menores que solo en ese momento fueron conscientes de la expresión lúgubre de Minato y Kushina.
―Sea bienvenida ―dijo Hinata al abrirle paso― Por favor, siéntese por aquí ―.
―No me toques… ―interrumpió fríamente la mayor al pasar de ella―…niña asquerosa… ―.
Un agobiante silencio sepulcral reino la habitación en ese momento… La joven permanecía de pie y una sombra cubría sus ojos… A lo lejos Neji apretaba sus puños y Hanabi observaba todo con expresión seria… Los parpados de Naruto se abrieron lentamente por la impresión que aquellas palabras le ocasionaron, mientras Menma se mantenía inexpresivo pero con la mirada fija en la escena… por su parte un pelirrojo observaba todo a través de sus lentes oscuros y sus labios se habían extendido en una línea recta inexpresiva.
― ¿A qué debo el honor de tu presencia? Madre ―cuestiono un impávido Hiashi rompiendo con aquel silencio.
― ¿No te parece una pregunta grosera? Hiashi ―respondió ella soberbia― Después de todo fuiste tú el que me ha invitado ―.
―Tienes razón, sin embargo, no sueles asistir a este tipo de eventos aún cuando sea yo quien te invite ―afirmó él.
―Solo he venido por mera formalidad ―reveló Hanako― Shion ―llamó.
―Si ―respondió la rubia al encaminarse hacia el Hyuga― Esta es una ofrenda departe de Hyuga-sama, expresando sus condolencias en esta fecha a la memoria de su difunta esposa ―manifestó al extender hacia el Hyuga un arreglo floral de camelias, curiosamente de un color blanco.
―Neji ―indicó el Hyuga con un movimiento de cabeza al menor que hacía unos instantes se había acercado y que este las recibiera― agradezco tu consideración ―dijo formalmente― Había escuchado que tenias una protegida bajo tu cargo, asumo que debe ser esta joven ¿cierto? ―.
―Y no te equivocas, su familia me la ha confiado para educarla y convertirla en una heredera digna ―confirmó ella― sin embargo, debo reconocer que Shion tiene un talento innato y estoy segura de que se convertirá en una gran heredera que traerá honor y orgullo a su familia… Una pena que en tu caso, la pequeña Hanabi haya nacido segunda y te veas forzado a usar a alguien que no traerá más que vergüenza a nuestra familia ―.
Naruto apretó la mandíbula, esa anciana le estaba colmando la paciencia… por su parte Menma mostraba seriedad en su rostro… Hinata apretaba sus manos por lo bajo, siempre había sido así, no importaba cuanto quisiese cambiar, el fracaso era inevitable…
―Al igual que esa mujer, no era de extrañar que de tal palo tal astilla… ―.
Una exclamación unísona por parte de los invitados se dejo escuchar, incluso el mismo Hyuga Hiashi se mostraba sorprendido… Hyuga Hanako había quedado en shock por unos breves segundos al sentir el frio líquido resbalar por su rostro antes de que su entrecejo se frunciera revelando su molestia.
―Oh ―pronunció Kitsune― lo siento… mi bebida a caído por accidente ―sonrió descaradamente.
― ¿Pero qué te pasa? ¿Por qué has hecho eso? ―dijo una exaltada Shion al acercarse a la mayor.
Hinata estaba impactada y Hiashi suspiraba por lo bajo casi imperceptible mientras recuperaba la compostura, no sin antes dirigir una mirada reprobatoria al pelirrojo que simplemente se mantenía tranquilo y sin borrar la sonrisa socarrona de sus labios.
―Pequeño irrespetuoso ―masculló la mayor, pero le basto con ver aquella sonrisa y la frialdad que podía percibir a través de aquellos lentes oscuros para poder reconocerlo― Deberías aprender a respetar a tus mayores, chico zorro ―.
―Como dije antes, fue un accidente y me disculpo por eso, Hyuga-sama ―dijo el pelirrojo con una pronunciada reverencia.
La tensión entre ambos; Hyuga y Kitsune era casi palpable… al menos lo fue hasta que Hiashi se interpuso entre el contacto visual de ambos.
―Neji, lleva a tu abuela a la parte arriba para que pueda secarse ―indicó el Hyuga.
―Entendido ―afirmó el castaño.
―No es necesario ―detuvo Hanako― Por ahora me retiro… ya hablaremos en otra ocasión, Hiashi ―dándose la vuelta y haciendo un ademan con la mano solicitando la presencia del personal del hotel.
Un par de hombres se encaminaron hacia la Hyuga escoltándola, no obstante un par de pasos adelante ella se detuvo un par de pasos cerca de la Hyuga.
―Shion ―nombró con seriedad.
― ¿Si? Hyuga-sama ―dijo respetuosamente la rubia al recobrar la compostura por el incidente anterior.
―Durante el día restante de este "evento", quiero que te encargues de escoltar a mi protegida; Miko Shion ¿entendido? ―decretó con seriedad.
El rostro de Hinata mostraba cierta sorpresa ante la petición de su abuela, aún absorta logro identificar a la rubia que ahora se encontraba frente a ella realizando una elegante reverencia.
―Es un placer conocerle, Hinata-san ―.
Ella era realmente hermosa…
― ¿Qué sucede? Te he pedido que lo hagas ―reiteró Hanako.
―Sí, lo entiendo, abuela ―aceptó tranquilamente Hinata― Haré lo posible porque Shion-san se sienta cómoda ―.
Los parpados de Menma se abrían ligeramente de la impresión ¿esa chiquilla estaba loca o qué? ¿Aquella anciana acababa de insultarla y despreciarla, aún así estaba aceptando obedientemente lo que le pedía?
"― ¡Dije que te detuvieras, maldito imbécil! ―"
¿Por qué no explotaba de la misma forma que lo había hecho en aquella ocasión? Esa actitud sumisa que estaba mostrando ahora le estaba cabreando.
Entre tanto, Naruto apretaba sus puños por lo bajo, por primera vez se sentía furioso, con esa anciana por la soberbia con la que hablaba despreciando a su propia nieta, con el padre de Hinata e incluso con Neji por mantenerse al margen, con aquel chico pelirrojo por haber hecho lo que él quería hacer desde hacía un buen rato que era callar a aquella señora, pero en especial con Hinata, si con ella, por aceptar todo lo que los demás hacían y decían tan dócilmente.
La puerta se cerró tras Hyuga Hanako y los comentarios respecto a lo que había sucedido anteriormente no se hicieron esperar.
…
―Esa mujer… no puedo creer que haya tratado así a Hinata ―comentó reprobatoriamente Sakura.
―pero… ¿Por qué le ha hablado así? Se supone que Hinata es su nieta, no entiendo ―apoyaba Ino.
―Ella siempre ha sido así ―dijo Minato con pesar― Incluso con Hitomi ―.
― ¿con la mamá de Hinata? Pero ¿Por qué? ―.
―Para comenzar, ella nunca estuvo de acuerdo con el matrimonio de Hiashi y Hitomi ―respondió Kushina con extraña seriedad.
―El padre de Hiashi murió cuando estaba terminando la primaria, así que desde entonces su madre asumió el control de las empresas de la familia Hyuga, comprometiendo a Hiashi, por ser el primogénito de la familia, con la hija de importante magnate extranjero… Sin embargo, al graduarnos de la Universidad, su madre le dijo que debía casarse con la persona a la que había elegido para poder asumir el control de las empresas "Byakugan", no obstante y contra todo pronóstico él se rebeló contra su familia ―relató Minato.
― ¿Cómo…? ―.
―Le dijo a su madre que no estaba interesado en casarse con la persona que ella había escogido y que si se veía forzado a hacerlo estaría dispuesto a llevar a la ruina a la familia, destruiría completamente las empresas "Byakugan" claro que esto no le agrado en lo más mínimo a Hanako quien incluso amenazó con desheredarlo y dejar todo en manos de su segundo hijo y hermano gemelo de Hiashi, Hyuga Hizashi, pero incluso Hizashi se colocó del lado de Hiashi ―.
―El problema fue que al poco tiempo de eso, ella se entero de que Hiashi se había comprometido secretamente ―dijo Kushina tomando la palabra― sin embargo, para ese entonces él ya había tomado posesión de las empresas "Byakugan" y al poco tiempo Hiashi y Hitomi se casaron ―.
―De cierta forma esa historia suena muy romántica… él estuvo dispuesto a llevar abajo todo un monopolio por ella y ella renuncio a su carrera y un futuro brillante por él ―comentó una risueña Ino.
―Tal vez, pero el problema fue que Hyuga Hanako jamás aceptó a Hitomi ―dijo Minato con pesar― la sometió a cientos de situaciones difíciles y la humillo públicamente tantas veces que incluso fue llamada; "la camelia blanca" ―.
― ¿Camelia blanca? ―pronunció Sakura con extrañeza― No creo que ese sea un mal sobrenombre, Camelia significa; longevidad, fortuna y felicidad ¿cierto? ―.
―Comúnmente ese es el significado ―habló Ino con seriedad― Pero… hay un poema acerca de eso… ―.
Camelia
La flor sin esencia
Florece en silencio, fuera de la vista
Aunque la caída de sus pétalos es trágica e inquietante
Esa es la Camelia
La flor sin esencia
―Hitomi, siempre fue una persona dulce, amable, gentil y bondadosa, difícilmente veía maldad en otras personas ―sonreía con cierta nostalgia Minato.
El rubio veía atento a su padre… por la forma en que él había descrito a Hyuga Hitomi, estaba seguro que el parecido que guardaba con Hinata no solo era físico.
―Sin embargo, su bondad podía llegar a ser excesiva y eso era algo que me molestaba de ella ―comentó Kushina con cierta indignación― Siempre aceptando lo que otros decían, guardándose lo que sentía para evitar incomodar a otros, era una egoísta ―bufó al recordarla, mientras el resto la miraba con cierta sorpresa― ella era la persona más egoísta que haya conocido en mi vida; siempre pensando primero en los demás antes que en ella misma eso la hacía alguien egoísta e incluso la odie por ello ―bufó con los ojos ligeramente acuosos.
Tanto Naruto como Menma observaban en silencio a su madre, aquella era la definición más alejada que podía ser de alguien egoísta, sin embargo, aún cuando la pelirroja solía expresar tanta molestia cada vez que se pronunciaba el nombre de aquella mujer en casa… ahora que la veían hablar así de ella, les hacía pensar que tal vez Kushina no odiaba a Hitomi, en el fondo… le agradaba y quizá… hasta le admiraba…
…
El resto de la velada había pasado sin mayor complicación, sin embargo, mentiría si dijese que estaba bien, no, estaba cansada, exhausta y desmoronada por dentro… lo único que deseaba era poder recostarse en su cama y dormir con la esperanza de que todo haya sido una horrible pesadilla… pero sabía que no sería así y aún tenía el día siguiente por delante… Después de todo el evento en homenaje a su difunta madre había sido organizado para dos días, de la siguiente forma; una velada, que había sido la de esa noche, una ceremonia tradicional de té el día siguiente por la mañana que se llevaría a cabo al pie del monte Oinari en un pequeño Sukiya* y por la noche LME seria quien estaría a cargo de la velada de cierre con una cena especial solo a los mas allegados a ambos lados y en especial a su madre.
―Neji, tan pronto lleguemos a casa, pídele a los miembros del servicio que preparen una habitación para Miko-san ―notificó, a lo que el castaño afirmo con seriedad.
Y ahí estaba la otra razón que le hacía querer que todo fuese un sueño… Miko Shion, aparte de hermosa era una joven elegante, distinguida y educada, hablaba con propiedad y seguridad… las pocas horas que estuvo a su lado en la velada pudo encontrar en ella cientos de atributos y casi ningún defecto, tal vez era por eso que su abuela la había elogiado de tal manera, sin embargo… había algo en ella que le hacía sentir incomoda… pero no entendía que era.
…
Aún cuando Naruto y Menma fuesen tan distintos, había cosas en las que solían coincidir aparte del físico… el desagrado por las aburridas ceremonias de té era una de ellas, entonces… ¿Qué hacían ahí al pie del monte Oinari junto a su padre en espera a que aquella agobiante ceremonia? Bueno Naruto sabía que hacía ahí, después que sus padres les dijeron que Hinata estaría a cargo de la ceremonia del té de ese día la necesidad de ir fue casi natural, algo le decía que debía estar ahí, al menos para brindarle su apoyo como amigo… sin embargo… ¿y Menma? El solo había dicho que asistiría, pero ¿Por qué? Aún el mismo se lo preguntaba, a él jamás le gustaron esas cosas incluso si involucraban gente importante que pudiese abrirle puertas fáciles en el fututo, él no asistía ¿Por qué ahora si?
―Hiashi, buenos días ―saludó Minato al Hyuga que ahora se encaminaba a ellos seguido de Neji.
―Buen día, Minato ―devolvió a secas el Hyuga― Es raro verte sin tu esposa ―comentó al no verla.
―Kushina esta arreglándose adentro ―respondió el Namikaze apenado.
―ya veo ―.
―Oye, Neji ¿y Hinata? ―.
La atención de ambos mayores se posaba en el rubio menor que ahora se hallaba junto al aludido.
―Hinata-sama, posiblemente ya este arreglándose adentro ―informó con su tono habitual.
―Muchacho ¿conoces a mi hija? ―cuestionó Hiashi al rubio.
―Hinata es mi amiga, vejete, estudiamos juntos ―respondió Naruto con seriedad― ¿Por qué? ―.
―Naruto no le faltes el respeto así a Hiashi ―reprendió Minato.
―Un sujeto que ni siquiera es capaz de defender a su hija no merece respeto alguno ―masculló el rubio.
―"Vaya, hasta que por fin dice algo coherente" ―pensó Menma, pero tan pronto lo pensó, reflexionó― "¿pero qué demonios estoy pensando…?" ―interiormente gruño, él no tenía por qué estar de acuerdo con el rubio, menos darle la razón.
―Naruto ―volvió a reprender el rubio, pero este se había girado bruscamente dándoles la espalda, sabía que en ese estado el no cedería― No lo tomes a mal Hiashi, Naruto… bueno él… ―.
―Físicamente es como tú, pero el carácter lo heredo de su madre ―comentó con completa calma el Hyuga, mientras el menor lo fulminaba con la mirada y Minato suspiraba con pesar, momentos como esos no sabía si lo que Hiashi estaba diciendo era un halago o un insulto… Quizá hasta era mejor no saberlo.
―Lamento interrumpir ―.
Una voz femenina intervino entre ellos.
― ¿Shion-san? ―identificó Neji con desconcierto― ¿Creí que estaría junto a Hinata-sama?―.
―Me temo que ella se ha de retrasar un poco más ―sonrió educadamente.
Un escalofrío recorrió la espina dorsal de ambos hermanos, esa sonrisa era tan falsa como las que tenía Sai cuando recién ingresó al instituto.
― ¿Por qué? ―inquirió el castaño con seriedad.
―Ella se ofreció amablemente a ayudarme con mi equipaje, no tengo una condición de salud ejemplar, pero por favor, no se molesten con ella ―pidió humildemente.
Neji entornó su mirada sobre la rubia ¿Qué estaría tramando? Se cuestionó, después de todo, la petición de su abuela el día anterior fue por demás extraña y sospechosa… por lo que la presencia de aquella joven le resultaba de cierta forma amenazante en especial para su prima.
― ¿Qué se le ofrece, Miko-san? ―cuestionó Hiashi con seriedad.
―Solo venía a preguntarles; ¿Por donde están las habitaciones para cambiarnos? ―respondió tranquilamente― el sol es fuerte y tiendo a marearme con facilidad si paso mucho tiempo bajo el ―.
…
Un pequeño quejido escapo de los labios de Hinata al revisar su tobillo… Genial, estaba torcido, se dijo abatida… tuvo que morder sus labios al ponerse en pie ¡el dolor la estaba matando! De un solo soltó el aire contenido en sus pulmones para calmarse… tenía que llegar al Sukiya como diera lugar, ella debía fungir como la anfitriona en esta ocasión, retrasarse seria visto como una falta de respetos para los invitados por parte de la familia Hyuga, en especial de ella y eso no era una opción.
El problema es que el equipaje que Shion le había encomendado era pesado y de por si debía cargar con el propio, tal vez si debió acceder cuando Neji se ofreció a dejar que alguien más lo llevase por ella, pero desistió por evitar incomodar a otra persona… eso sin contar que el sol era abrasador en esos momentos y estaba comenzando a marearse… muy pronto su vista se nublo antes de caer al suelo.
¡Grandioso! Se dijo en la semi-inconsciencia, no solo llegaría tarde, sería un milagro que alguien la fuese a buscar… le había fallado a los invitados, a su familia pero en especial a su padre… una vez más era un fracaso…
―No sabía que te gustara tomar siestas a mitad del bosque ―.
Con las pocas fuerzas que le quedaban trato de enfocar su mirada, lo único que visualizaba a lo lejos era un par de sombras una un tanto corpulenta y una delgada, pero nada más.
―"Esa voz…" ―si algo en esa voz se le hacía familiar, pero ¿de dónde?
Quiso preguntar, si quiera hablar, pero estaba cansada, el desvelo, el cansancio físico, mental y emocional del día de ayer comenzaba a pasarle factura y la insolación no estaba ayudando, pronto todo se volvió negro.
―Caída y desfallecida, la pequeña ha decaído ―.
―Bee ―reprendió― Deja las rimas y mejor ayúdame con su equipaje ―.
― ¡Yes! ¡My friend! ―.
…
― ¡Hinata-sama! ―.
La voz de Neji logro captar la atención de Hiashi.
―Estaba preocupado ¿Por qué se ha retrasado tanto? ―cuestionó el castaño preocupado.
―Neji-niisan… padre… yo, lamento mucho mi demora ―dijo Hinata en una pronunciada reverencia en especial para con su padre.
―Lo mejor será que te apresures, no queda mucho tiempo para comenzar ―cortó Hiashi con seriedad.
―Sí, señor ―afirmó ella.
Pero tan pronto comenzó a caminar una mueca se dibujo en sus labios por el dolor en su tobillo haciéndola tambalear ligeramente, por fortuna una mano la detuvo por el hombro.
―No debes forzar mucho ese tobillo, Mochihime ―dijo Kitsune con seriedad.
―Hinata-sama ¿Qué le ha pasado a su tobillo? ―inquirió Neji con preocupación.
―N-No es nada, Niisan ―pero la mirada severa de su primo le confirmo que no le creía.
―Hinata-sama usted no podrá llevar a cabo la ceremonia en ese estado ―cortó este con seriedad.
― ¡N-No! Yo… Niisan, estoy bien, enserio ―sonrió forzada― solo necesito descansar un poco mi tobillo, cuando termine de arreglarme… estaré bien ―se explicó con rapidez.
―Déjala Neji ―habló Hiashi.
El castaño quiso protestar, más la mirada del mayor se lo impidió… por su parte Hinata hizo una pequeña reverencia antes de agradecer tanto al pelirrojo, como al rubio corpulento que le acompañaba.
―No sé lo que planea la momia, pero no creo que esa rubia sea una inocente paloma ―comentó el pelirrojo para desconcierto de los Hyuga.
―Yo tampoco lo creo, pero ¿Por qué lo dices? ―inquirió Neji.
―Bee ―.
Al instante el rubio dejo caer una pequeña maleta de color beige al suelo, esta quedo abierta al tocar el suelo y de ella salieron unas cuantas piedras recubiertas por lo que parecía ser pequeñas bolsas de algodón que impedían sentir la dureza de su textura.
― ¿Pero qué…? ―.
―No sé cómo, pero hizo que ella cargara una bolsa de piedras por la cuesta hasta acá ―explicó este con cierta frialdad― Hime, no lo sabe, pero por ahora lo mejor será tener un ojo puesto en esa chica ―.
―Lo entiendo ―afirmó Neji con seriedad.
―No creo que sea necesario ―dijo Hiashi llamando la atención de ambos― Lo que tenga que pasar, pasara ―finalizó antes de marcharse.
…
Hinata terminaba de colocarse una pequeña horquilla en forma de lirio en su cabello sujetando el moño tras su cabeza, aliso un poco más la tela de su kimono, este era de un color lila, con un fino bordado de pétalos, los bordes de este eran de color blanco al igual que el obiage*, un obi* de color azul oscuro igual que el koshihimo* atado elegantemente tras su espalda y el obijime* era dorado.
―" ¿Por qué el siempre aparece cuando menos lo espero?" ―se cuestionaba Hinata al recordar el perfil de un joven pelirrojo.
"Poco a poco fue recuperando la consciencia, esta mareada pero poco a poco comenzaba a estabilizarse, extrañamente sentía su cuerpo relajado como si estuviese flotando en el aire… se sentía reconfortante y a la vez relajante… quería seguir así un poco más… una maravillosa sensación, como si alguien la llevase en brazos…
Sus parpados se abrieron de golpe y ahogo una exclamación de sorpresa en sus labios al verse cargada en brazos, al estilo nupcial, por un joven alto de cabellos rojizos como el vino, sus ojos cubiertos por unos lentes de sol… Era el mismo joven que había derramado una copa de champan sobre su abuela la noche anterior…
―Oh, despertaste ―sonrió él.
―Y-yo… ―artículo sin saber muy bien que decir.
―Pronto llegaremos al Sukiya, así que relájate ―.
Aún cuando él había dicho que se dirigían al Sukiya era imposible que pudiese estar tranquila ¿Qué hacia él ahí? Que ella recordara la ceremonia del té de esa mañana solo seria para personas que tuviesen un lazo muy personal con sus padres… Pero no era el único, al parecer el pelirrojo también estaba acompañado por un corpulento hombre de gafas negras, con un diseño ovalado, a diferencia del pelirrojo y el otro era rubio con piel morena.
―Su nombre es; Killer Bee ―las palabras del pelirrojo la tomaron por sorpresa y sus mejillas inevitablemente adquirieron un suave sonroso al verse descubierta― Parece un maleante, pero es una buena persona ―explicó tranquilamente para sorpresa de ella.
En ningún momento le paso por la cabeza que aquel hombre que divagaba entre rimas al aire fuese peligroso, pero ahora que lo recordaba, Rock Lee, uno de los amigos de su primo le había hablado alguna vez respecto a un tal; Killer Bee ¡Claro! Él era mejor conocido como: Hachibi Gyuki, cantante de rap, uno de los mejores de LME perteneciente a la sección: "Biju".
―Ah… esto… ―titubeó al sentirse incomoda― Yo… le agradezco, pero podría… ―.
―Tienes torcido el tobillo ¿cierto? ―aquella pregunta la dejo muda, pero se limito a bajar la mirada en respuesta.
―…―.
―Lo mejor será que tengas cuidado o podrías fracturar tu pie… Mochihime ―.
Sus parpados se abrieron cuan grandes eran antes de elevar su mirada al pelirrojo, ese mote… no, era imposible… aunque ahora que veía esa sonrisa arrogante en los labios del pelirrojo, era la misma sonrisa de aquel chico pelinegro que le había rescatado.
―Usted es… ―.
―Ya llegamos ―cortó él al depositarla en el suelo antes de escuchar la voz de su primo."
―Hinata-sama, es hora de comenzar ―escuchó la voz de Neji al otro lado.
Soltó un profundo suspiró y volvió a tomar aire antes de salir… había llegado la hora.
…
Naruto estaba seguro que en cualquier momento saltaría de su sitio y haría un gran escándalo, no quizá hasta asesinaría a esa molesta rubia que osaba decir; "Si Hinata-san no está en condiciones, yo puedo tomar su lugar" ¿Quién rayos se creía que era? Una ardiente furia corría por sus venas, ella no sabía lo mucho que Hinata se estaba esforzando… claro que a estas alturas el también pensaba que renunciar era mejor… pero algo en la mirada de Hinata le decía que no, que debía seguir apoyándola hasta el final.
―Shion-san, agradezco la buena intención, pero estoy bien ―afirmó tranquilamente Hinata al apretar inconscientemente el bastón en sus manos.
Kitsune fruncía ligeramente el entrecejo, no, esa niña no estaba bien, era obvio que su tobillo izquierdo estaba torcido, aun cuando aguanto bien la primera fase de la ceremonia y ahora estaban en el intermedio ella no duraría mucho, como sea que se hubiese hecho esa torcedura no acabaría bien… la ceremonia del té duraba un aproximado de cuatro horas, pero las últimas dos fases duraban una hora cada una, eso significaba dos horas sentada en la misma posición… posiblemente al final tendría fracturado el pie, eso sin contar que tendría que tragarse todo su dolor y sonreír educadamente todo el tiempo.
Por su parte, Menma miraba con atención a la Hyuga ¿Por qué se estaba forzando a tanto? No es que le importara pero… ¿tan importante era para ella dar una buena impresión a ese montón de ancianos? Al punto de tener que arriesgarse a sufrir una fractura, vaya idiotez, sabía que esa niña era tonta pero nunca imagino hasta que punto.
…
―Deberíamos detener esto, Hiashi-sama ―dijo Neji por lo bajo al ver desde la distancia a su prima, mientras el resto de invitados se hallaban sentados frente al jardín.
―Una vez iniciada la ceremonia del té, la única persona que pude detenerla es el anfitrión, lo sabes, Neji ―respondió tranquilamente Hiashi sin perder la compostura.
El castaño se limito a apretar sus puños sobre su regazo, signo de impotencia.
…
―Deberíamos hablar con Hiashi, esa niña, no está bien ―comentó Kushina con preocupación al ver a la ojiperla avanzar hacia el interior.
―Lo sé, Kushina, pero… conoces las reglas de estas ceremonias solo ella puede pararla ―dijo Minato con pesar.
―Solo es una niña, aún si es por el prestigio de su familia, Hiashi no tiene por qué dejarla llegar a tanto ―contradijo.
―Quizá… pero ella ya ha escogido terminar la ceremonia ―.
―Esto del honor y las tradiciones, es un asco ―masculló la pelirroja.
―"Hitomi, tú hija, en verdad…" ―.
…
Los invitados lentamente volvían a asumir su posición dentro de la sala de ceremonias, Naruto, Kitsune, Neji e incluso Menma tensaron la mandíbula ligeramente cuando el gong de metal sonó… una, dos, tres, cuatro… cinco veces… la ceremonia empezó.
El perfecto rostro de Shion se deformo ligeramente cuando ella frunció las cejas al ver como Hinata contra todo pronóstico erguía su espalda perfectamente hacia arriba cuando el último golpe del gong sonó y en el rostro de la joven se dibujaba una expresión perfecta de elegancia y amabilidad… Ese no era el plan, Hanako le había dicho que debía mostrar la gran diferencia que había entre ella, una heredera con talento innato y esa chica, una heredera vergonzosa.
Y hasta ahora lo había logrado, había demostrado tener más elegancia, porte, educación y tradición que ella, pero ahora… ¿Qué era esa sensación que la invadía al ver sus ojos? Ella estaba realizando cada paso de la ceremonia con total delicadeza si bien no era tan perfecta como la de ella, sus movimientos eran armónicos y casi naturales y por primera vez se sintió ligeramente intimidada ante la valentía que ella demostraba.
…
Menma estaba más que impresionado, aquella no era la misma niña tímida y un tanto cobarde que conocía… era la primera vez que veía tanta determinación en los ojos de la Hyuga, ella estaba decidida a terminar esa ceremonia de la mejor manera y valla que lo estaba logrando… pero ahora que lo pensaba, no, no era la primera vez que veía esa determinación en los ojos de la joven… La primera vez que vio esa mirada fue cuando ella osó gritarle, la segunda cuando se lanzó a protegerlo de aquellos maleantes, la tercera cuando defendió al regordete de Chouji y la cuarta… la cuarta fue cuando ella lo abofeteo por defender al idiota de su hermano.
Naruto estaba casi mordiéndose las uñas, Hinata estaba mostrando gran valor al llevar acabo todo aquello, pero… él podía verlo, aún cuando estaba seguro que casi nadie más lo veía, Hinata estaba llegando a su límite, podía vislumbrar los casi imperceptibles destellos de dolor en su mirada, pero aún así seguía adelante, no quería que siguiera, era duro verla así… pero basto un fugaz momento tan breve como lo que dura un parpadeo, pero fue ese efímero instante en que cruzaron sus miradas para saber lo que tenía que hacer, ella sufría si… pero se estaba esforzando como nunca, podía ver el recelo en los demás invitados a la espera de que ella cometiese un error, ella necesitaba apoyo… y él se lo daría.
…
―"Vamos, Hinata, solo cinco minutos más" ―alentaba Naruto con gran preocupación.
Muy pronto la ceremonia concluyó y los invitados empezaron a marcharse, uno a uno y Hiashi se ofreció a acompañarlos a la salida… El silencio reino en aquella sala cuando los últimos invitados se marchaban, suspiró aliviado, ya todo había terminado, pero tan pronto giro su mirada a Hinata supo que no era así.
― ¡Hinata-sama! ―.
Neji fue el primero en correr hacia ella, seguido por Kushina y Minato.
― ¡Hinata-sama! ¡Hinata-sama! ―.
Kitsune, estaba inmóvil en el marco de la puerta junto a Shion y Bee, al igual que Naruto y Menma en su sitió… el rostro de Hinata no mostraba expresión alguna, sus ojos contraídos y con una expresión vacía, el intenso dolor de su tobillo la había dejado en shock y pequeñas gotas de sudor brotaban por su rostro.
―Hinata-san, trata de controlarte, ya todo ha terminado ―habló Minato al colocar su mano sobre su hombro en un gesto tranquilizador.
―No… aún no ha terminado… ―.
Las entrecortadas palabras de ella tomaron por sorpresa al resto.
―Yo… soy la anfitriona… no puedo dejar este lugar… hasta el final… ―.
― ¿De qué estás hablando? ¡Ya todo terminó! ―reclamó Kushina.
―No… aún… aún hay invitados… yo… n-no puedo irme antes que ellos… no puedo… ―.
Un profundo silencio reino la habitación, el primero en reaccionar fue el pelirrojo.
―Oye, rubia, camina ―ordenó con severidad al salir de la habitación con Shion a rastras seguido por Bee.
Tan pronto los dos pusieron un pie fuera de la sala las pupilas de Hinata se dilataron antes de caer inconsciente.
― ¡Hinata! ―.
Ahora fue Naruto el primero en reaccionar al levantarse y acercarse a ella.
― ¡Hinata-sama! ―exclamó Neji.
―Kushina, llama a un doctor ahora, Neji infórmale inmediatamente a Hiashi yo cuidare de ella ―ordenó Minato tratando de mantener la calma antes de que el castaño afirmara un tanto reacio a dejar a su prima― Naruto, Menma ayúdenme a llevarla a una de las habitaciones ―.
― ¡Sí! ―afirmó rápidamente Naruto.
Menma no dijo nada, sin embargo, por primera vez no puso objeción alguna, cosa que extraño a su hermano más tampoco dijo nada cuando este les ayudo a llevar a Hinata en una improvisada camilla.
―Muévanla con cuidado ―pidió Minato al conducirlos por el interior de la casa a una de las habitaciones más cercanas.
…
― ¿Cómo esta, ella, doctor? ―cuestionó Neji con preocupación.
―Por ahora está durmiendo, sin embargo, el esfuerzo que infringió sobre su tobillo fue demasiado y se ha fracturado al final ―explicó el doctor con calma― Aún así no hay mucho de qué preocuparse la fractura no es grave y le he colocado un yeso por lo que deberá guardar reposo un par de días antes retomar su vida normal, el yeso durara alrededor de tres semanas, después podremos removerlo ―.
―Muchas gracias por su ayuda ―dijo Neji en una pronunciada reverencia al igual que el resto de los presentes.
―No hay de que ―asintió él― Con su permiso, me retiro ―.
―Permítame acompañarlo ―Se ofreció Hiashi― Miko-san ―se detuvo llamando la atención de la rubia― Dadas las circunstancias, comprenderá que Hinata no está en condiciones de ser su acompañante ―ella asintió― Espero pueda disculparla al igual que a la familia Hyuga ―Naruto y Menma observaron con seriedad a Hiashi― Ahora si me permite, creo que lo más sensato será acompañarla devuelta con mi madre ―.
―Sí, lo comprendo ―afirmó ella antes de acompañarlo.
―Neji, encárgate de Hinata, cuando despierte, asegúrate de llevarla a casa, volveré después de terminar unos asuntos ―.
Sin más el Hyuga se dispuso a marcharse seguido por el doctor y Shion, no obstante el sonido de un golpe sordo detuvo sus pasos.
― ¿Eso es todo? ―.
La voz de Naruto resonó como una fría navaja cortando el aire, mientras el puño que mantenía contra la pared temblaba ligeramente… tanto Minato como Hiashi observaron con sorpresa a su hijo, mientras Menma se hallaba apoyado contra la pared de brazos cruzados y los ojos cerrados, sin mediar palabra a la situación.
―Hinata acaba de fracturarse el pie delante de sus ojos ¿y es todo lo que hará? ¿Marcharse sin más y regresar a su casa cuando se le pegue la gana? ―su voz se endurecía a medida que continuaba― En estos dos días, Hinata se ha esforzado por mantener la compostura, ser educada y una digna heredera, ha soportado a cretinos que solo esperaban el momento en que ella cometiera un error para comérsela viva ―su voz ahora estaba elevándose con enfado― incluso soporto el dolor de un tobillo torcido hasta el punto de fracturarlo… ¡Y todo por mantener el orgullo de su familia! ―.
―Naruto… ―Kushina lo veía con cierto asombro, mientras Minato mantenía una expresión calmada pero a la vez dirigía una mirada interrogante a Hiashi quien se había mantenido de espaldas hasta el momento.
― ¡¿Y ahora, cuando se supone que debe estar junto a ella como un verdadero padre, se va sin más a la primera?! ¡No es más que un desalmado! ―.
―Naruto ―reprendió ahora la pelirroja, pero la mano de Minato sobre su hombro la detuvo.
―Si hay alguien que debe ser considerado una vergüenza ese es usted, no me importa si es amigo de mis padres, en cuanto a mí ¡No tiene más que mi desprecio! ―.
El silencio reino en aquel pasillo, mientras Menma mantenía una expresión fría y ahora esperaba con cierto interés la reacción del Hyuga… por su parte Shion miraba con gran asombro al rubio que miraba desafiante al Hyuga.
―Si es todo lo que tienes que decir muchacho, me retiro, Neji mantenme informado de la situación ―.
―Sí, señor ―.
Naruto estuvo a punto de lanzarse sobre el cabecilla de la familia Hyuga, de no ser porque Neji lo detenía con una mano sobre su hombro mientras negaba, el eco de los pasos de los otros al marchase se perdió al fondo del pasillo.
…
Sentía su cuerpo pesado, sus parpados se abrieron con extrema lentitud… lo primero que identifico fue un dosel antiguo con cortinas transparentes de color blanco.
― "¿Dónde estoy…?" ―se preguntaba Hinata al intentar reincorporarse― ¿Qué paso…? ―.
―Yo que tú, no intentaría levantarme aún ―.
Aún confundida giro su mirada tratando de encontrar el origen de aquella voz masculina, lo encontró recostado junto a la ventana con su cabello rojo como el vino ligeramente revuelto, aquellos lentes oscuros y los brazos cruzados.
―Usted es… el de esta mañana… no… también es la persona que me ayudo el otro día… y se lo agradezco, pero… ―identificó un tanto cansada― ¿Cómo es que…? ―.
―Te desmayaste ―completó el pelirrojo.
―pero… ¿y la ceremonia? ―dijo un poco más angustiada.
―La terminaste ―respondió secamente― aunque pagaste un buen precio por ello ―ella bajo la mirada a sus pies― al final el sobre esfuerzo hizo que terminaras fracturándote ―.
Un deje de melancolía se dibujaba en sus ojos al vislumbrar el pequeño yeso en su tobillo… su padre posiblemente estaría decepcionado en estos momentos…
―Por qué… ¿Por qué esta usted aquí? ―cuestionó después de unos momentos de silencio.
― ¿Enserio quieres saber; por qué? ―.
Algo en la sonrisa de aquel hombre le hizo sentir un ligero escalofrió, más no sintió miedo… lentamente afirmó a lo que el ensancho un poco más su sonrisa.
―Creo que tendré que comenzar desde el principio… ―.
…
― ¿Por qué tuviste que detenerme, Neji? ―reclamó Naruto una vez estuvieron solos― Debía haber golpeado a ese sujeto ―masculló.
―Tranquilízate, Naruto, golpearlo no habría cambiado nada ―respondió tranquilamente el Hyuga.
―Aún así… ¡Agh! ¡Demonios! ―gruñó el rubio antes de golpear la pared― Sin ofender, Neji, pero tú familia es un asco ―.
El castaño no dijo nada.
―Primero esa anciana y ahora su padre… ¿Por qué Hinata tiene que soportar todo eso tan sumisamente? Incluso aceptó ser la acompañante de esa mujer, que no ha hecho más que buscar la forma de hacerla quedar mal ―.
―Porque de todas las personas, fue su abuela la que se lo ha pedido ―.
Aquella respuesta tomo por sorpresa al rubio quien se giro a ver al castaño con desconcierto y aún con enfado al no entender sus palabras.
Hinata-sama es la hija primogénita del líder de la familia Hyuga…
"Una pequeña niña de cabello corto de un color negro azulado como la noche y ojos perlados se aferraba con fuerza a la pierna de su progenitor.
―Felicidades por el cumpleaños número tres de la pequeña, Hinata ―dijo un hombre de larga cabellera castaña sujeta en una coleta baja tras su espalda y ojos perlados.
―Te lo agradezco, Hizashi ―dijo otro hombre físicamente igual al anterior.
Un pequeño castaño de ojos perlados de cuatro años sonrió a la pequeña con intenciones de saludarla, más ella se escondió tras su padre… al poco tiempo asomo tímidamente su rostro.
―Papá, ella esa niña es linda ―comentó el pequeño Neji, a lo que el mayor sonrió a medias."
Lastimosamente ella no nació con el talento que se esperaba de una heredera
"El estrepitoso sonido de la taza de té al caer al suelo y quebrarse resonó por todo el lugar… una Hinata de cinco años temblaba en su sitio, cuando escuchó el sonido de unos pasos acercarse.
―Niña tonta ―gruñó Hanako― Mira lo que has hecho ¿no puedes hacer nada bien? ―reprendió duramente.
Ella bajo la mirada mordiendo su labio inferior, busco apoyo en su padre a un lado, pero este solo negó con la cabeza antes de retirarse.
―Eres una vergüenza ―escuchó la voz de su abuela retumbar en toda la sala, antes de que unas pequeñas lagrimas se le escaparan del rostro."
Aún así desde pequeña, ella siempre ha querido ser como sus padres
"―Hinata-sama, no llore, Hiashi-sama es estricto con usted porque cree que puede lograrlo ―.
Tal vez ella solo fuese una niña de cinco años y no sabía absolutamente nada del mundo de los adultos, pero hasta una niña como ella podía entender que las palabras de su guardián, Ko, solo eran palabras para reconfortarla… una mentira.
―Y-Yo… ―sollozó― yo… Quiero ser fuerte como padre… ―.
Los parpados de Ko se abrieron ligeramente ante la declaración de la pequeña.
―Y también… ―hipó una vez más― amable como madre… ―.
El sonrió enternecido― Lo hará ―."
Pero dentro de la familia Hyuga el esfuerzo nunca es suficiente y el errar no es una opción, en especial cuando la segunda heredera y cinco años menor que la primogénita es un prodigio innato.
"La pequeña Hinata de seis años ahogo un sollozo cuando sintió la regleta de madera golpear su espalda.
― ¡¿Qué es esto?! ¡Parece agua sucia! ¡Repítelo! ―.
Mordió su labio en busca de ahogar un nuevo sollozo de sus labios al sentir el agua caliente del té caer contra su rostro quemándola.
―S-Si, abuela… ―afirmó entre cortadamente antes de tomar la taza y comenzar de nuevo.
…
Su cuerpo temblaba en espera a sentir la regleta de madera una vez más… la cual no se hizo tardar.
―Desde el principio ―ordenó su abuela.
Pero sus dedos temblaban y estaban llenos de ampollas, por tocar el Shamisen* de seguir así pronto comenzarían a sangrar, eso sin contar que sus piernas ya estaban entumecidas por la rígida posición que mantenía cerca de seis horas… necesitaba un descanso.
―A-Abuela ―se atrevió a hablar― por favor… yo… estoy cansada… ―musito entrecortadamente, su brazos también dolían.
― ¿No escuchaste? Te dije; desde el principio ―cortó Hanako ignorando las palabras de la menor.
―pero yo… ―.
No pudo continuar cuando la regleta volvió a impactarse contra su hombro.
―No puedo… No puedo hacerlo… no puedo… ―sollozó conteniendo las lagrimas.
Todo bajo la atenta mirada de su padre, quien solo mostraba cierta decepción a su fracaso.
…
―Corrige esa postura ―.
―S-Si ―.
―No, no ¡No! ¿Es que ni siquiera puedes caminar como se debe? ―gruñó Hanako cuando Hinata cayó al suelo.
―Lo siento… ―sollozó cuando sintió el agua fría empaparla completamente.
―No quiero excusas, levántate ―ordenó con frialdad.
―Hinata ―la voz de su padre pareció llamar la atención de ambas― Has lo que dice tu abuela, levántate ―.
La dureza de aquellos ojos perlados la helo por completo, sin embargo sus piernas dolían y la planta de sus pies ya casi estaba sangrando… no podía hacerlo… ya no…
…
―Tiene todos los rasgos de un Hyuga, en un futuro un orgullo para la familia ―elogió Hanako al ver a la pequeña Hanabi de dos años caer al suelo y levantarse sin soltar una sola lagrima para volver a intentar caminar.
―Sin duda, Hanabi, es hija mía ―.
Hinata bajaba la cabeza desde su sitió… a ella jamás le había dicho eso, de hecho… ella jamás lo había escuchado llamase mi hija."
Aún así en aquel entonces el único consuelo de Hinata era… su madre.
"―Por favor, Hanako-san, se lo ruego, Hinata ya esta exhausta ―pidió Hitomi al llegar donde su hija.
―La razón por la que esa niña no mejora es porque la consientes demasiado ―reprendió Hanako con dureza.
―Pero vea, sus manos y pies ya están casi sangrando ―rogó con la mirada al ver el estado de su hija.
―Hn, siempre supe que mi hijo se equivoco contigo ―.
Los ojos opalinos de Hitomi se ensombrecieron ligeramente, pero tan pronto la mujer abandono el lugar se dirigió rápidamente a la pequeña Hinata.
―Hina-chan ―le habló con suavidad― Tranquila, ya todo está bien ―le consoló al ayudarla a ponerse en pie y la llevaba a otra habitación para curar sus heridas.
…
Las risas cantarinas de Hitomi llamaron la atención de Hizashi, hermano gemelo de Hiashi, una sonrisa afloro en sus labios al ver como la hermosa mujer de largo cabello negro azulado y ojos opalinos tocaba el piano a la par de una pequeña Hinata que hacía esfuerzos por volver a subirse al pequeño banquillo.
―Ven, acá Hina-chan ―sonrió dulcemente la mujer al ayudarla a sentarse― ¿Qué te parece si comenzamos de nuevo? ―cuestionó.
―S-si, por favor, mamá ―pidió tímidamente la pequeña Hinata, antes de que ambas comenzaran a tocar nuevamente el piano y de este se desprendiese una armónica melodía.
―La tía Hitomi… parece un ángel ―escuchó Hizashi decir al pequeño Neji a su lado.
―Sh ―le indicó con el dedo― No hay que interrumpirlas ―dijo antes de tomar la mano del menor y llevarlo a otro lado.
…
―Bien, eso es, mantén el pulso firme y… ¡Muy bien! ―felicitó Hitomi con una sonrisa a la pequeña Hinata― ¿sabes lo que significa ese kanji ¿cierto, Hina-chan? ―.
―Um ―afirmó tímidamente la pequeña Hinata con las mejillas sonrojadas por la sonrisa de su madre― S-Significa… amor ―.
―Así es ―afirmó ella con ternura― Y Hina-chan y Hana-chan nacieron de ese sentimiento ―explicó mientras le acomodaba delicadamente un mechó de cabello tras su oreja.
―Mamá… ¿Qué es… el amor? ―cuestionó tímidamente Hinata.
―jeje ―rió delicadamente― Bueno, eso es algo difícil de explicar… creo que tienes que experimentarlo para saber que es ―dijo― Pero recuerda que hay diferentes tipos de amor, por ejemplo yo amo a Hin-chan y a Hana-chan con todo mi corazón ―la pequeña la observó con curiosidad.
Más Hitomi no pudo decirle más cuando se escuchó el llanto de la pequeña Hanabi al otro lado de la habitación."
Pero cuando Hyuga Hitomi falleció junto a Hyuga Hizashi en un trágico incidente, todo se derrumbo para ella.
"―Hizashi, muchas gracias por acompañarnos ―agradeció Hitomi al castaño al volante del auto.
―No tienes que agradecer, Hiashi ha estado ocupado estos días así que me pidió acompañarlas ―sonrió el castaño.
―Parece que Hina-chan, ya está cansada ―comentó enternecida al ver que la pequeña Hinata de siete años cabecear en el asiento trasero del auto.
―Creo que fue un día agotador para ella ―apoyó él.
―Por cierto… ¿Cómo ha estado Neji-chan, no lo he visto en estos días? ―.
―Últimamente está concentrado en practicar deportes en la escuela, aunque parece que también quiere aprender artes marciales ―.
―Que bien, es una lástima que Hotaru no esté aquí para verlo ―comentó con cierta melancolía.
―Donde sea que esté, estoy seguro de que estará orgulloso de nuestro hijo ―sonrió con cierta melancolía.
…
Cuando Hinata comenzó a recobrar la consciencia, observó con extrañeza la oscuridad del lugar y una alarma comenzó a sonar en su interior al ver a su madre temblando de miedo mientras la abrazaba, no muy lejos su tío Hizashi se mantenía con la expresión seria y alerta.
― ¿Mamá… que pasa? ―cuestionó angustiada.
―Hina-chan… tranquila, cariño… solo guarda silencio ¿sí? ―pidió intentando mantener la sonrisa en sus labios.
―Pero… ―intentó protestar más su madre negó colocando un dedo en sus labios.
―Hitomi, quédate aquí con Hinata, yo iré a ver afuera ―dijo Hizashi.
―Hizashi… ―.
―Tranquila, solo salgan cuando yo lo indique ―ordenó por lo bajo.
―Ten cuidado, por favor ―.
―No te preocupes ―.
…
El corazón de la pequeña Hinata bombeaba con fuerza al ver a su madre derramar gruesas lágrimas mientras se aferraba a ella tapándole los oídos con fuerza ¿Qué estaba pasando? No escuchaba nada y su madre seguía llorando ¿Por qué su tío Hizashi no volvía?
…
―Ma…má… mamá… ―musitó asustada mientras sentía el cuerpo de su madre envolver el suyo.
―N-Ne… Hina-chan ―le escucho decirle entrecortadamente― recuerdas… ¿recuerdas la canción que te enseñe el otro día? ―.
Ella afirmó débilmente, estaba asustada y las lágrimas ya estaban brotando por sus mejillas en especial por las voces iracundas que aporreaban la puerta del otro lado… Su tío Hizashi nunca volvió y cuando pregunto a su madre esta no dijo nada… solo guardo silencio.
¿Cómo habían llegado hasta ahí? ¿Qué paso mientras ella dormía? ¿Por qué aquellos hombres las perseguían?
Su madre pronto comenzó a tararear contra su oído una armónica melodía, la cual ella siguió entre sollozo… y continuó aún cuando escuchó el sonido de las puertas resquebrajándose… aún cuando la voz de su madre se hacía más y más entrecortada y el sonido de unas sirenas en el exterior se dejo escuchar… ella siguió.
…
Cuando volvió a despertar la pequeña Hinata se hallaba en una camilla de hospital… su padre la observaba sin emoción alguna en sus ojos, era una mirada vacía.
―P-Padre… ―musitó débilmente, llamando la atención del mayor― Donde… ¿D-Dónde está mamá? ―.
―Lo mejor será que te mantengas recostada, el doctor vendrá a verte más tarde ―cortó secamente.
―Eh… p-pero… ma―.
―Hasta mañana, Hinata ―cortó una vez más el mayor.
Un vació se instalo en su pecho cuando escuchó el sonido de la puerta al cerrarse tras su padre y verse completamente sola en aquella habitación ¿Dónde estaba su madre…? ¿y su tio Hizashi? ¿Por qué de pronto se sentía más sola que nunca?"
Los miembros de la familia se pusieron en su contra y la culparon por la muerte de Hizashi, después de todo ella fue la única que estuvo presente al momento de su muerte.
"Una sombra oscura cubría sus ojos mientras caminaba por el pasillo de aquella enorme y solitaria mansión… a lo lejos podía escuchar el murmullo tanto de empleados como de algunos familiares.
―Ella es la responsable de aquel incidente, si no le hubiese pedido salir a Hitomi-sama, esto jamás habría pasado ―.
―Y si ellas no hubiesen salido, Hizashi-sama no tendría que haberlas acompañado ―.
―Pobre de Hiashi-sama, que los berrinches de su propia hija le hayan quitado a su esposa y a su hermano ―.
―Ella tuvo la fortuna de nacer en la familia Hyuga, pero no ha traído más que desgracias a este hogar ―.
La pequeña Hinata de ahora ocho años mordía con impotencia sus labios mientras se detenía a mitad del pasillo… ella nunca había hecho un berrinche… ese día… ese día solo había pedido salir al zoológico con su madre, solo un día… solo eso… más su cuerpo se estremeció al escuchar el eco de unos pasos aproximarse a ella y con temor elevo su mirada.
Su sangre se congeló y su corazón bombeó con desenfreno al sentir la gélida mirada de un chico castaño de ojos perlados … El fugaz segundo en que sus miradas chocaron solo pudo sentir el profundo rencor y desprecio que el castaño le guardaba, poco a poco el eco de sus pasos desapreció el sonido de los murmullos volvió a ella.
―Por su culpa ahora el pequeño Neji se ha quedado completamente solo ―."
Aunque el tiempo paso, las cosas no parecían cambiar… en especial porque cuando la gente la veía, no veían a ella, si no a la heredera fracasada de la familia Hyuga… un desperdicio para la familia.
"―Espero que ahora puedas darte cuenta de la gran equivocación que cometiste al casarte con esa mujer ―escupió Hanako con desprecio.
―… ―.
―De no ser por ella y ese vergüenza que tuvo por hija, Hizashi jamás abría muerto ―.
Al otro lado del de la puerta corrediza de aquella antigua mansión, Hinata apretaba con fuerza sus manos evitando soltar el llanto que se anudaba en su garganta.
Hasta hacia poco, pudo entender lo que había pasado aquella noche…
Cuando su madre, su tío y ella regresaban del zoológico en el auto, justo en medio de la carretera al parecer habían sido emboscados por unos asaltantes, como pudieron, su tío y su madre la sacaron del auto y escaparon a un almacén abandonado, desconocía completamente los detalles, pero al parecer aquellos hombres habían disparado a su tío y por lo visto también a su madre cuando ella se interpuso para protegerla en el momento en que salieron de aquel rincón y corrieron a esconderse en algún otro lugar.
Cuando hallaron una habitación vacía, su madre estuvo a su lado en todo momento envolviéndola en sus brazos impidiéndole ver el estado en que ella se encontraba o siquiera ver el lugar en el que se hallaban, de ahí solo supo que cuando llegaron al hospital al parecer la bala que había impactado contra su madre rasgó un órgano vital y perdió demasiada sangre… y al final, al igual que su tío Hizashi… murió.
…
―Hanabi-sama, sin duda tiene un gran talento para la ceremonia del té, su consistencia es casi perfecta ―elogió una mujer― Cuando sea más grande, sin duda tú té será perfecto ―.
―Gracias ―agradeció la pequeña Hanabi de seis años, con una expresión de seriedad poco habitual en una niña de su edad.
―Lástima que no todos pueden decir lo mismo ―sonrió fríamente.
Hinata bajaba la mirada en respuesta… sabía que se estaba refiriendo a ella, pero eso no parecía importarle a su padre que miraba con decepción la taza de té que ella le había preparado… lo sabía, no era lo suficientemente bueno… nunca lo había sido.
…
El eco del sonido de aquella bofetada aún resonaba en sus oídos mientras su mirada se posaba con incredulidad en su padre… él… ¿él la había golpeado?
―No vuelvas a decir algo así, Hinata ―.
Sintió su pecho estrujarse, ella solo le había dicho a su padre que tal vez estaba siendo un poco injusto, ella solo quería que el pudiese llevarla a pasear como a su hermana menor.
― ¿Tienes idea por lo que tiene que pasar tú hermana, Hanabi al haber nacido después de ti? ―.
Sus ojos se ensombrecieron ligeramente, más no dijo nada… no era a ella a quien veía si no a su hermana Hanabi… en los ojos de su padre solo se reflejaba el dolor por que su hermana hubiese nacido después que ella y no antes…
…
―Desde ahora quiero te hagas cargo de Hinata ―.
La voz de Hiashi resonó en la sala de su despacho.
― ¿Está seguro de ello? ―cuestionó Kurenai― Hinata es su primogénita y la heredera de su casa, lo mejor sería que fuese usted quien se encargara de su educación ―.
―Para ser la primogénita, su hermana Hanabi, cinco años menor, la supera en todo… La familia Hyuga no necesita una vergüenza como ella―.
La pelinegra tensó la mandíbula ante la dureza de aquel hombre.
―Muy bien, entonces yo me hare cargo de su educación de ahora en adelante ―aceptó la de ojos rojos con seriedad antes de salir del despecho.
Sin embargo, sus parpados se abrieron ligeramente de la impresión al observar a Hinata recostada a un lado de la puerta con una expresión un tanto melancólica."
Los seres humanos pueden ser muy crueles cuando lo desean y Hinata siempre fue demasiado indulgente, así que las personas siempre terminaban aprovechándose de su bondad solo para ganar prestigio.
Una y otra vez ella fue traicionada por aquellos que consideraba buenas personas
"El sonido metálico de la cubeta retumbo en los pasillos de la escuela, aún cuando sentía su cuerpo mojado su rostro no mostro más que desconcierto mientras escuchaba las risas de sus compañeras.
―No te creas especial ―dijo una― ¡Todos te cuidan solo por tu dinero! ―.
― ¡No eres más que una aburrida! ―rió otra.
― ¿Oigan que están haciendo? ―reclamó un maestro al acercarse.
…
―Espero pueda disculpar los problemas causados, por Hinata-sama ―dijo una de las mujeres del servició.
―No es necesario, después de todo, yo soy el maestro de Hinata-san ―respondió aquel hombre.
―Por supuesto, me aseguraré de hacérselo saber a Hiashi-sama ―.
Por su parte, Hinata estaba haciendo un esfuerzo sobre humano por contener sus lágrimas cuando aquel hombre agradeció tan enérgicamente a su nana.
Siempre era lo mismo se dijo, no solo sus maestros, también sus compañeros de clase… cuando se trataba de entrar en un nuevo grupo todo parecía normal hasta que alguien mencionaba su apellido… para que sus compañeros la molestasen y sus maestros la protegiesen a capa y espada con tal de escuchar las palabras que su nana había dicho; "Me aseguraré de decírselo a Hiashi-sama" siempre era igual."
Y con el tiempo se volvió una persona derrotista, no importaba cuanto lo intentara siempre fracasaba así que se derrumbaba fácilmente ante cualquier adversidad
"Hinata se aferraba a sus piernas en un rincón de la sala, mientras escuchaba las palabras de su padre y abuela al decir que no era lo suficientemente buena para ser la heredera de su familia…
…
Podía escuchar la risa de sus compañeros de clase a la hora del receso, más no dijo nada… decidió enfocar su mirada en su caja de almuerzo… aunque si alguien le preguntaba esta no tenía sabor alguno, solo la ingería de forma mecánica.
…
―Lo siento… ―repitió en un suave murmullo cuando su abuela le reprendió su falta de elegancia y propiedad al momento de relatar una poesía antigua.
…
―Lo siento… ―dijo cuando topo sin querer con su primo Neji, antes de que este pasara de largo, no sin antes dirigirle una mirada de desprecio.
…
―Lo siento… ―decía cuando su padre la veía con gesto impasible al ver su tarjeta de notas y estas no eran lo suficientemente buenas."
Sin embargo… un día… algo cambio en ella.
"El corazón de una Hinata de trece años latía con fuerza cuando regresó de la secundaria…
―" ¿Q-Qué… qué fue eso?" ―se preguntaba.
A su mente vino la imagen de un joven rubio de ojos azules, si aquel que había conocido el otro día en aquel árbol, el mismo que se levantaba del suelo con el rostro ensangrentado y lleno de moretones ¿Cómo era que alguien como él podía ponerse en pie después de la paliza que aquellos hombres le estaban dando? No lo entendía, esos hombres lo superaban en número y su condición física era una gran diferencia comparado con él… Los que le observaban a lo lejos tampoco creían en él y nadie hacia nada por ayudarlo… entonces… ¿Por qué seguir levantándose?
"―Lo siento, pero… ¡yo no me rindo y no huyó! ¡Así que denme con lo que tengan! ―"
Esas fueron sus palabras… pero lo que más impacto fue aquella mirada llena de ferocidad y determinación… ¿Cómo podía llegar alguien a tener tanta confianza en sí mismo?
Cualquiera que la viese diría que no había cambiado en nada, pero ella estaba comenzando a florecer.
"Una sutil sonrisa afloraba en el rostro de Hinata mientras observaba por la ventana de los pasillos, a lo lejos un chico rubio de ojos azules jugaba un partido de futbol con otros chicos más.
Estaban en su segundo año de secundaria y en ese tiempo había estado observándolo desde la distancia… muchos lo consideraban una molestia, pero el siempre trabajaba duro y se esforzaba, no era muy bueno en los estudios… pero en más de alguna ocasión lo observó encerrado en algún salón intentando descifrar lo que decían aquellos libros… quiso acercarse y hablarle… ayudarlo… pero en cada intento sentía miedo… miedo a que él con el tiempo también se cansase de ella como el resto…
Pero por ahora era suficiente con verlo desde la distancia… porque de cierta forma él era un modelo a seguir para ella… La determinación en su mirada la abrumaba, pero anhelaba tener algún día la misma confianza que él… quizá así… quizá y un día si se esforzaba tanto como él, su padre también podría reconocerla.
…
Los días de clases de etiqueta, de ceremonias, entre otros cosas que debía aprender eran duros… pero poco a poco empezaba a notar una pequeña mejoría y le estaba agradecida a su tutora; Yuhi Kurenai, ella le había explicado con paciencia y delicadeza cada una de las normas y pasos a seguir en cada cosa…
― ¡Hey, Hinata, por aquí! ―.
A lo lejos escuchó una voz masculina llamarla, Inuzuka Kiba y Shino Aburame, ellos eran sus primeros dos amigos, verdaderos amigos, ellos no la juzgaban por su apellido al contrario, ni siquiera le prestaban atención a ello… los conoció un día en que uno de sus maestros los asigno para hacer un trabajo en equipo, ambos eran muy peculiares los unos de los otros, pero le agradaban mucho… aunque por momentos el miedo volvía a surgir y temía aburrirlos y quedar una vez más sola.
…
"¡Él destino no existe! ¡Es algo que haces tú, con tus propias manos!
No pienso retroceder a mi palabra ¡Ese es el camino que yo elijo!"
Unas cristalinas lagrimas bajaban por sus mejillas, Namikaze Naruto, había dicho aquello hacia unas horas… pero no era eso por lo que lloraba y tampoco era por tristeza, aquellas palabras que el rubio proclamo a los cuatro vientos cuando peleaba con su primo Neji porque este la había acorralado psicológicamente en uno de los pasillos… esas palabras de cierta forma golpearon en su pecho.
Ella también quería seguir ese camino… ganar confianza y determinación para nunca retroceder ante la adversidad… quería ser más fuerte para poder alcanzar ese camino."
Aun cuando fracasara, ella se esforzaba un poco más en el siguiente intento… se estaba fortaleciendo.
"―N-Neji-niisan… ―llamó tímidamente Hinata al tocar la puerta de su habitación.
― ¿Se le ofrece algo, Hinata-sama? ―cuestionó el castaño al abrir la puerta.
Había pasado un mes desde que Naruto y su primo habían peleado y en ese lapso de tiempo también pudo observar un pequeño cambio en su primo, no era mucho, el seguía manteniéndose serio y distante, pero… al parecer no era la única que había sido conmovida por las palabras del rubio y tampoco era la única que quería cambiar… sin lugar a dudas aquel rubio era especial y le estaba inmensamente agradecida por ello.
―Y-Yo… yo, me preguntaba; ¿si me ayudarías a practicar mi ceremonia del té? ―cuestionó tímidamente.
El castaño la miro con sorpresa, era la primera vez que ella le pedía algo… hubo un momento de silencio en el que ella imagino había sido una mala idea… pero tan pronto escucho la voz de su primo, su corazón latió con emoción.
―De acuerdo ―aceptó él.
― ¡Gracias, Neji-niisan! ―sonrió Hinata.
…
Una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios mientras practicaba en la soledad de aquella sala con el Shamisen, por primera vez su padre había asentido a una de sus canciones con aquel instrumento y no parecía decepcionado, si bien no dijo ningún alago, tampoco dijo su usual; sigue practicando.
Poco a poco estaba ganando un poco de confianza en sí misma y eso se lo debía a Naruto, sus palabras y su determinación eran las que la estaban impulsando a seguir adelante, a no rendirse… era extraño, pero… en el fondo algo le decía que ya no solo era admiración lo que sentía cuando lo veía… pero ¿Qué era esa sensación entonces?"
Hinata-sama puede que no sea una persona que se destaque en lo que hace, es inteligente pero demasiado amable y eso de cierta forma reprime su verdadero potencial, sin embargo… ella busca ser reconocida, tanto por su padre como por el resto de la familia Hyuga, ella quiere cambiarse a sí misma… conoce el dolor y sabe lo que es la soledad y pese a eso se esfuerza por ser mejor…
Los ojos de Naruto centellaban de emociones ante las palabras de Neji… Una mezcla de orgullo, alegría, tristeza y melancolía afloraba en su interior, mientras visualizaba en su mente el rostro de aquella joven de largo cabello azulado y ojos perlados.
―Hinata-sama no está haciendo esto porque sea sumisa, Naruto, ella está batallando consigo misma para poder cambiar y alcanzar sus metas ―.
"Él siempre se destacaba en todo lo que hacía, estudios, deportes, todos lo querían y reconocían sin que tuviese que esforzarse por lograrlo y yo siempre terminaba por un lado.
Siendo comparado una y otra vez por no ser tan bueno como él, odiaba eso.
…
No obstante, el poco reconocimiento que pensé había logrado en realidad no era nada y cada vez me sentía más vacio, como si solo fuese un adorno o una plaqueta que todos ven pero que a nadie le importa lo que le pase.
…
Nadie confió en mí, todos me dieron la espalda, incluso mi familia."
―"Hinata… ella… es como yo…" ―reflexionó el rubio.
Y era cierto, Hinata al igual que él solo buscaba ser reconocida por quien era, se esforzaba por ser mejor cada día, y él… hubo un momento en que en verdad pensó detenerla en medio de todo aquello… ahora se arrepentía y alegraba de no haberlo hecho, aunque eso no cambiaba la tristeza y preocupación que lo embargaban.
―Es gracias a ti ―.
La voz de Neji logro sacarlo de sus pensamientos y desconcertarlo completamente.
―Desde Hinata-sama te conoció… ella comenzó a cambiar ―los parpados de Naruto se abrieron en asombro― Tu férrea determinación a nunca darte por vencido fue lo que la impulso a querer cambiarse a sí misma, a querer ser mejor ―.
¿Qué era aquello? Entendía las palabras de Neji y vagamente recordaba lo que Hinata le había dicho en aquella ocasión.
"―Naruto-kun ―musito apenas audible― sabes... yo siempre te he admirado ―confeso con las mejillas encendidas y la vista fija en su regazo ignorando la intriga y asombro de aquel chico de rubios cabellos― en el pasado yo solía llorar y rendirme antes de intentarlo… Siempre tomando el camino equivocado… pero tú, Naruto-kun… tú me ayudaste a encontrar el camino correcto ―."
Hasta ese día al fin fue consciente de la profundidad de las palabras de Hinata y pudo sentir como se abría un hueco en su pecho… pero a la vez también sentía una extraña calidez embargarlo.
…
Menma se encaminaba silenciosamente entre los pasillos de aquel lugar.
"Todo no era más que una mentira
Hasta sus supuestos amigos
…
Aquellas personas que aparentaban ser amables y buenas… eran las más peligrosas.
…
Él niño cayó en depresión ante los golpes de la vida una vez más repetidos…
…
Las personas no son tan buenas como crees, solo se usan unos a otros por sus propios beneficios…"
―"Esa Hyuga… ella también…" ―se dijo Menma.
Lo cierto es que ahora el también era consciente de que tal vez no eran tan diferentes, ambos sabía lo que era la soledad y sabían la crueldad a la que podían llegar otras personas con tal de obtener prestigio o satisfacer sus propias necesidades… había escuchado su historia por aquel Hyuga, claro que tan pronto este soltó ese "Es gracias a ti" al idiota de su hermano se marcho, él no era de los que escuchaban tras una puerta o en este caso tras el pasillo… pero por una vez en la vida lo hizo y no se arrepentía.
Porque eso solo reafirmaba su teoría, que; al final tanto esa Hyuga como él tenían ideales distintos… ella quería seguir creyendo en las personas y ser mejor… él no, él solo buscaba alcanzar sus ideales al costo que fuese y hacía mucho tiempo que dejo de importarle el resto… además ella lo había traicionado y utilizado, no podía perdonar eso… sin importar lo que ella hiciese, no podía…
―"Aún así…" ―se detuvo a mitad del pasillo.
A su mente vino la mirada llena de determinación en los ojos de la joven mientras se esforzaba por terminar aquella ceremonia del té, una sombra cubrió sus ojos recordando todas las ocasiones en que ella se metía a hurtadillas en el salón de música como si realmente esperase que él no fuese a notarla, las veces que lo enfrento e incluso intento ayudarle, sus palabras en la enfermería… podía sentir una extraña emoción que empezaba a crecer en su interior.
― "Quizá ella no sea como el resto…" ―.
…
―Naruto, hay algo que quiero pedirte ―.
El rubio volvió a ver al Hyuga ahora sentado a su par con cierto desconcierto.
―Hinata-sama es una persona importante para mí, es mi familia, la quiero como una hermana pequeña ―.
Naruto asintió a sus palabras, claro que lo entendía.
―Es por eso que necesito, que te apartes de ella ―.
…
―"Además de Niisan… la única persona que sabe todo aquello, es…" ―
Los ojos de Hinata se hallaban acuosos por las lágrimas que amenazaba con salir.
― ¿Ahora me recuerdas, Hime? ―pronunció suavemente el pelirrojo con una sonrisa al retirar sus lentes negros.
"―Deja de hacer eso, no me gustan las mocosas lloronas ―.
La pequeña Hinata de cuatro años, elevo su mirada empañada por las lágrimas mientras observaba frente a ella a un pequeño niño de cabello rojo más grande que ella, tal vez de unos diez u once años.
―Y-Yo… ―hipó.
―Tsk ―bufó él― Te daré un dulce si dejas de hacerlo ―masculló al ver sus lagrimas.
…
―Hina-chan ¿Quién es tu amigo? ―cuestionó dulcemente Hitomi al encontrarla.
―Él es… ―.
―Oiga, señora, fíjese en su hija ―gruñó el pelirrojo a la mayor― es molesto tener que escucharla llorar todo el rato, no deja dormir ―bufó.
Hitomi lo veía con asombro, no solo por sus palabras y por el carácter que mostraba aquel niño a su corta edad, sino más bien por las condiciones en que estaba, su ropa estaba sucia y gastada, sus zapatos tenían más de un agujero y estaba un poco desnutrido.
―Lo siento, tienes razón ―sonrió apenada― Hina-chan, disculpa, no quise dejarte sola ―dijo a la menor que solo se aferraba con fuerza a sus piernas― Dime, pequeño ¿Cómo te llamas? ―cuestionó ahora al niño.
―Que le importa ―rezongó dándose la vuelta.
―Espera ―pidió Hitomi― Al menos dime… ¿te gustaría comer algo? ―.
…
― ¡Viejo verde! ―.
Una vena salto sobre la sien de Hiashi ante el insulto de aquel pelirrojo.
―Escúchame niño, vuelve a referirte a mí de esa forma y regresas a la calle ―siseó el Hyuga.
― ¡Pues venga! ¡Quiero ver que lo hagas, vejete! ―retó el pelirrojo.
― ¡Ku-chan, suficiente! ―el silencio reino en el comedor, Hitomi nunca elevaba la voz― Ku-chan, debes respetar a Hiashi, él es mayor que tú ―el pelirrojo bufó en respuesta― y Hiashi, no amenaces de esa forma a un niño ―.
El castaño masculló un par de cosas antes de bufar.
―Mamá… tengo sueño… ―musitó una somnolienta Hinata de cinco años al tirar de la manga de su progenitora.
―Hinata, aún no has terminado tu cena ―reprendió Hiashi.
―Hiashi… Hina-chan tiene sueño ―intentó persuadir.
―Tiene que terminar su cena primero ―contradijo el Hyuga.
―Pero… ―.
―Ven, no le hagas caso al anciano, yo te llevo ―.
La pareja observó con asombro como aquel pelirrojo cargaba en su espalda a una ya casi dormida Hinata fuera del comedor no sin antes sacarle la lengua al mayor.
―Ku-chan ―sonrió enternecida Hitomi, mientras Hiashi bufaba por lo bajo.
…
―Oye, suelta mi mano ―gruñó el pelirrojo a la ojiperla.
―Lo… lo s-siento… ―mustió con tristeza Hinata al soltarlo.
― ¡Agh! ¡A ver! ―gruñó al tomarla bruscamente de la mano― ¡Vamos! el primer día no puede ser tan malo ―suspiró antes de que ambos se encaminasen al interior de aquella escuela.
…
―Amargado ―soltó el pelirrojo con fastidio.
El pequeño Neji de seis años estuvo a punto de soltarle un improperio de no ser por el gentil tacto de Hitomi sobre su hombro.
―Discúlpalo, Neji-chan, Ku-chan es un poco… ah… un poco especial ―disculpo con una sonrisa apenada.
― ¿Ku-chan? ―sonrió altivamente el castaño.
―Te dije que dejaras de llamarme así, Hitomi ―gruñó el pelirrojo de once años.
―Pero, Ku-chan, es que tú… ―.
―ya no soy un niño y no vuelvas a llamarme así, lo mismo para el resto ―ordenó como si fuese mayor que todos ahí.
―K-Ku-chan ―.
Las mejillas del pelirrojo se tornaron ligeramente rosáceas y una vena se hincho en su cabeza mientras la pequeña Hinata de cinco y medio llegaba a ellos tímidamente con una hoja de papel en manos y las mejillas sonrojadas.
―Y-ya… ya te-termine, Ku-chan… ―musitó por lo bajo.
―Tsk ―bufó indignado el pelirrojo al sentir la mirada divertida de los mayores y aquel pequeño castaño sobre si― Bien, vamos, ahora te enseñare como se dibuja un perro ―masculló al tomar a la pequeña por la mano y sacarla casi corriendo de ahí.
…
― ¡Tienes un gran talento, Ku-chan! ―exclamó Hitomi, mientras veía al pelirrojo.
―Ku-chan… cantas muy bien ―sonrió Hinata.
―Pues claro, soy yo, de quien estamos hablando ―sonrió arrogante.
―Bien, ahora les enseñare otra canción ―.
…
― ¡Engendro irrespetuoso! ―.
La voz de Hanako resonó por todo el lugar, mientras se levantaba de golpe de la mesa limpiándose la comida de encima.
―Vuelve a decirle algo así a Hitomi y no será lo único que haga, bruja decrepita ―siseó fríamente el pelirrojo de ahora doce años al colocar a la pequeña Hinata de seis tras él― y tampoco dejare que vuelvas a ponerle un solo dedo encima a Hime ―.
―Ku-chan ―musitó Hitomi con sorpresa.
Era la primera vez que veía aquella frialdad y odio puros en los ojos de aquel pequeño pelirrojo.
…
Los sollozos de una Hinata de siete años y medio se escuchaban por todo el lugar, mientras el pelirrojo de trece acariciaba gentilmente su cabeza tratando de consolarla, el resto de la sala permanecía en silencio en medio de aquel funeral.
―Me iré de la casa, Hiashi ―declaró el pelirrojo una vez hubo terminado el funeral.
―Haz lo que quieras ―dijo Hiashi con la mirada perdida.
…
―Ku-chan, Ku-chan ―sollozaba Hinata al verlo salir de la mansión.
Corrió para seguirlo, más el taxi en el que había subido ya se había marchado, dejándola sola al pie de aquella mansión… una que sin duda se convertiría en una verdadera jaula para ella."
Una cristalina lágrima se deslizó por una de sus mejillas mientras veía aquellos ojos rojos como la sangre con pequeños destellos azulados que en ningún momento se mezclaban con el rojo, llenos de una abrumadora cantidad de emociones casi imposibles de descifrar… unos ojos tan únicos que era imposible no poder confundirlos.
Unos ojos que había visto en su niñez, mismos que siempre solían reconfortarla y hacerla sentir aliviada y plena… Y solo conocía a una persona que podía poseer esos ojos, y ese era…
―Ku…Kurama… ―.
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.
.
La canción que escucha cantar a su madre, es: Tsunaide te ni kissu wo – Man
Mochihime – una mezcla entre las palabras; Moe: tierno, Chibi; pequeño y Hime; princesa
Hitohime – una mezcla entre el nombre de Hitomi; doble belleza o belleza de los ojos, hace referencia a la belleza de la pupila de los ojos y Hime; princesa
Kitsune ouji – Príncipe zorro
Las canciones de las que habla Sakura son;
Prisioner – Mamoru Miyano
Uragiri no Yuuyake – versión Soraru
Sukiya – o casa de té, consiste en una sala de ceremonias, propiamente dicha (cha-shitsu), una sala para los preparativos (mizu-ya) una sala de espera (yoritsuki) y un camino de acceso (roji) flanqueado por un jardín, que acaba en la puerta de la casa de té. Dicho edificio suele estar situado en una zona arbolada.
Haori – Es una chaqueta que se lleva por encima del kimono para ocasiones formales y suele llegar hasta las rodillas en el caso de los hombres y hasta los tobillos en el caso de las mujeres.
Obi – Es una tela de varios metros de largo que cubre la cintura hasta por debajo de los pechos y se ata a pala parte trasera, indispensable en cualquier Kimono.
Obiage – Una tela que se anuda alrededor de la cintura y luego se introduce entre el kimono y el obi dejando visible solo el nudo en la parte de arriba al frente.
Koshihimo – Un cinturón sencillo que es de los primero en colocarse y es el que mantiene en su lugar al Kimono, al colocarse, queda oculto por el exceso de tela y forma el pliegue que se tiende a ver por debajo de la cintura en los kimonos.
Obijime – Un cordón o correa rodea al obi por el centro y se ata al frente.
¡Hola a todos!
Si lo sé, muchos querrán asesinarme después de mi gran, GRAN, retraso, pero bueno, no quiero incomodarlos con excusas y demás, solo quiero agradecer su infinita paciencia, como podrán ver esta vez sí que, como diría la expresión acá; ¡me mande con el capitulo! Son 76 hojas, ni yo me la creo aún y eso que de por si tuve que cortar muchas escenas y eventos para que pudiese reducirse, creo que pude haber quitado más, pero me dije o bueno, Kurama-sama me dijo; "¡Los dejaste esperando por meses!" así que decidí dejarlo así, al menos para compensar mi gran ausencia, aunque solo espero no cansarles la vista.
Una vez más ¡gracias por esperar y por apoyarme con sus maravillosos comentarios! ¡Ustedes son los que me impulsan a seguir!
Kurumireii: ¡Gracias por tu comentario! Ojala este capítulo también haya sido de tu agrado
Jess: ¡Muchas gracias por tu comentario! Me alegra que te haya gustado el capitulo anterior y disculpa la demora y si como puedes ver, poco a poco estoy dando a relucir el NaruHinaMen! Jejejeje aunque ahora, parece que alguien más se nos une a la contienda ¿será rival para los gemelos? ¡Quién sabe! Jajaja ¡Ojala este capítulo haya sido de tu agrado!
Light Danica: Lamento que la historia de Naruto no te haya conmovido tanto, pero agradezco mucho tu comentario, aunque hiciste trampa creo que también fue mi culpa por no especificar reglas jejeje pero descuida estaré publicando tu one-shot y él del comentario 50 en esta semana, ojala que este capítulo haya sido de tu agrado y haya podido cumplir tus expectativas, si no… -sacando una katana- adelante –en posición de aceptar su exterminio.
Lacy Mitzuki: Mitzu-chan! No sabes lo feliz que me hace que el capitulo anterior te haya gustado! Y enserio… ¡Muchísimas gracias por tu ayuda! Sin tu apoyo jamás habría podido terminar este capítulo y la idea que me diste creo que la usare para el siguiente capítulo (si no te molesta) ¡Ah! ¡Ojala la historia de Hinata te haya gustado! En especial por la aparición del gran Kurama-sama! Ahora solo me pregunto; ¿Qué pasara de aquí en adelante? ¿Kurama-sama se unirá a esta contienda o no? Jajajajajaja ¡No lo sé! (pero espero saberlo pronto, porque si no, ni idea que escribir…)
Rosihyuuga: Lamento que el capitulo anterior haya sido largo y posiblemente ni querrás leer este que está aún más largo… pero si lo haces… (Que no creo, si con el anterior te he cansado la vista –aura deprimente.) Ojala haya sido de tu agrado y muchas gracias por el comentario.
Neolialuna: Noe-chan! ¡Gracias por el comentario y ojala este capítulo haya sido de tu agrado!
Ro-chan: Gracias por el comentario, ojala este capítulo también haya sido de tu agrado y disculpa la demora
Miss Tsuki01: ¡Muchísimas gracias por tu comentario Tsuki-chan! (puedo llamarte así?) y despreocúpate, puedes llamarme como lo desees! Me alegra que el capitulo anterior te haya gustado y ojala este haya sido de tu agrado y aquí entre nos, lamento mucho no haber comentado nada en tus fics ¡Enserio! –haciendo una reverencia hasta el suelo. Pero no significa que no vaya leyéndolos y me gusta mucho como escribes! Espero pronto poder comentar tu fic!
Yuri-Chan43: ¡Muchas gracias por tu comentario! Y si yo también concuerdo contigo; "no hay nada peor que tu sangre te traicione" y bueno, supongo que ahora que he cerrado esta trilogía de recuerdos, creo que ya puedo avanzar a arreglar un poco más las cosas entre ellos jejeje ¡Ojala este capítulo también haya sido de tu agrado! Y lamento la tardanza…
Amaya de Inuzuka: Me alegra que te haya gustado el fic, ojala puedas seguirlo hasta el final, no sabes lo feliz que eso me haría y ojala también este capítulo haya sido de tu agrado!
Blangel48: ¡Blangel-chan! ¡Muchísimas gracias por tus comentarios! Me alegra mucho que ambas historias te hayan gustado y ojala este capítulo también haya sido de tu agrado!
Favio Morgans: ¡Lamento muchísimo la demora! ¡Enserio! En verdad disculpa la demora, pero me hace inmensamente feliz que la historia te gustando y en especial la historia de ambos hermanos, ojala este capítulo también sea de tu agrado!
Jessica Tobar: Muchas gracias por tu comentario, ojala este capítulo también haya sido de tu agrado!
Laaulyy: Muchas gracias por tus comentarios, ojala y la historia te siga gustando.
Sasha545: Me alegra mucho que tengas en consideración mi historia y ojala puedas leerla por completo, gracias también por el comentario.
NHSawako-chan: Ojala y te guste el fic.
Alba28xxx: eso… eso no es un comentario… -con aura oscura.
Sin más que decir, ojala que este capitulo haya sido de su agrado y de nuevo disculpen por cansarles tanto la vista.
―Casi escribes una novela con un solo capitulo, mocosa ―.
Lo sé… Kurama-sama, no necesita recordármelo… ―con un aura oscura a su alrededor― También disculpen las faltas de ortografía (sé que son muchas, porque al final ya ni revise el capitulo como debía ser…)
Ahora sí, me despido…
¡Cuídense!
¡Sayo!
Capítulo 9: Los más frágiles pueden ser los más fuertes
¿Alguien me regala un review?
¡Son gratis!
¡Onegai!
