¡Hola! ¡Bienvenidos a un nuevo episodio de Kaleido Star: Fairy Wings!

En el episodio pasado, Leon quedó tranquilo debido a que Sora aparentemente estaba bien. Y quedó la incógnita de qué tipo de conversación habrán tenido Sora y Rossetta dentro del baño. Por ahora, Leon se dirige a la oficina de Kalos, a investigar que está sucediendo con Sora Naegino.


Capitulo 12: El fantástico recibimiento

Leon caminó por el largo corredor dirigiéndose a la oficina de Kalos. Internamente se sentía aliviado de saber que Sora se encontraba bien, al menos, en lo que cabía. Porque él estaba seguro que había algo más que estaba ocultando su compañera.

Para Leon, a pesar de que en las últimas presentaciones, no estuvo al lado de Sora directamente en el escenario con papel protagónico, ella era y siempre seguiría siendo la única compañera que él reconozca como tal. De hecho la única razón por la cual el albino había accedido a dejar a Rossetta como protagonista de las últimas obras, fue por petición de la misma Sora.

Desde la obra "La princesa que no podía sonreír" y el pronto anuncio de Rossetta como una futura estrella, Leon recordaba aún la expresión de emoción de Sora por aquello y fue ése uno de los motivos por los cuales el accedió a la petición de la chica, quién le pidió que le permitiera a Rossetta acompañarla en las últimas presentaciones, el francés le dijo claramente que solo lo permitiría mientras la adolescente terminaba de acostumbrarse al ambiente y sobre todo al trapecio.

Por suerte para Leon, y después de la última obra "La doncella silenciosa" que dio la última función hace un mes, él esperaba que la siguiente obra, todo se restableciera y el volviera a ser la pareja de Sora en el escenario como protagonistas.

Ya estaba harto de tener papeles secundarios, suficiente humillación había pasado al intentar hacerla de cómico en la obra "La princesa que no podía sonreír" del año pasado, sí, había sido perfecto en su papel como payaso, pero terminó con un dolor intermitente de cabeza por aquel truco que había perfeccionado, el cual se trataba de dar giros de forma rígida como una tabla mientras sus talones y su cabeza (literalmente) se encargaban de girar como una rueda. Y aunque había sacado risas del público con su actuación, también sabía que fue una experiencia escalofriante para gran parte del staff, pues él es alguien serio y seco, y verlo en un papel tan fuera de sí, realmente atemorizaba.

Aunque lo hizo con la única finalidad de romper un poco ése molde y probarle a todos, especialmente a Sora, que él podía adaptarse a cualquier papel con una gran facilidad e incluso mejorarlo. Desgraciadamente aquel acto terminó siendo un arma de doble filo, puesto que Kalos al notar que Leon podía adaptarse a otros papeles, fue lo que llevó a la idea de que Rossetta pudiera participar como protagonista en otras obras con Sora, y Leon detestó que eso pasara.

-Solo recordar aquel papel y mi actuación, me hacen sentir vergüenza –Pensó, con leve frustración en su mirada. Jamás volvería a ponerse en un papel de payaso, con una vez fue suficiente.

Salió finalmente de sus pensamientos, al llegar a la oficina de Kalos y golpear a la puerta. Cerró los ojos y no espero que le permitieran el paso, él simplemente abrió la puerta e ingresó a la oficina.

-May me dijo que querías verme, Kalos...

-¡Hola Leon! ¡Qué bueno verte por aquí!

Leon abrió los ojos al escuchar aquella voz tan escandalosa de Sarah, una mujer esbelta de cabellos rubios y ondulados que llegaban más debajo de su cintura, su piel era tan blanca que provocaba que sus ojos color miel fueran los primeros en sobresalir. Pero, eso no fue lo que realmente impresionó a Leon, era demasiado común ver a Sarah invadir la oficina de Kalos, ambos eran pareja y aunque no lo dijeran abiertamente, ya era conocido por todo el Staff de Kaleido.

Lo que ocasionó que el ceño de Leon se frunciera levemente, fueron todos esos regalos que Sarah había apilado en la mesita central. Yuri estaba sentado de brazos cruzados en el sillón individual, mostrando una sonrisa bastante fría y divertida, como si estuviera expectante a algo que estaba por ocurrir. Dirigió sus ojos de un tono tan azul que parecían plateados a Kalos, quien pegó la palma de su mano extendida sobre su rostro, sabiendo perfectamente lo que saldría en escasos segundos de la boca de su novia.

-¡¿Ya viste todos estos regalos que le envió un admirador secreto a Sora?!

Sí, eso era lo que Kalos precisamente quería evitar. Sarah había llegado cinco minutos antes que Leon, y tan pronto vio los regalos, se emocionó tanto que empezó a apilarlos y a revisarlos, Yuri fue quien cortésmente le dijo a Sarah que un admirador de Sora le había enviado todos esos regalos.

Kalos no era idiota, sabía que el rubio había dicho aquello con toda la mala intención de entusiasmar a Sarah, quién era una romántica empedernida, de aquellas que gustan leer novelas románticas o ver películas del mismo género. Y El hecho de que hubiera un admirador secreto, simplemente la emocionó a tal punto, que Kalos no pudo pedirle y advertirle que no fuera a decirle nada a Leon, porque su novia no dejó de hablar sobre teorías románticas, que incluían algún tipo siendo Romeo infiltrándose en las noches a espiar a Sora o de un chico que se enamoró de ella y todas las noches asistía a las funciones solo para verla. Incluso una teoría aún más torcida y oscura, acerca de un hombre obsesivo y enfermo que desea llevarse a Sora y convertirla en alguna muñeca para atesorarla dentro de una jaula.

La última teoría de Sarah, podía tener un dejo de acierto respecto al hombre obsesivo y enfermo. Pero el moreno no tuvo tiempo de siquiera repasar aquella idea, porque Leon ahora mismo, le observaba con un rostro de total seriedad.

-¿Qué admirador secreto? –Preguntó él, con un marcado acento francés

-Creeme, no es lo que parece –Respondió Kalos

-Yo sé lo que significa -Aclaró viéndolo- ¿Es el ruso de nuevo? –Preguntó, haciendo que Sarah se alarmara

-¡¿Es ese hombre loco?! –Preguntó corriendo hacía el escritorio para apoyar las manos sobre su superficie- ¡¿Kalos?!

-No, no es sobre el ruso –Respondió Kalos al verse intimidado por la cercanía de Sarah, quien había inclinado la mitad de su cuerpo sobre el escritorio, dejando su rostro acusador a escasos centímetros del moreno.

Yuri soltó una leve carcajada ante lo directo que había sido Leon con su pregunta. Y era justamente lo que quería escuchar.

-Kalos no quería que te enterarás de ésta manera, ya sabes, él es demasiado aburrido y le encanta hacer rodeos antes de hablar claramente. –Tomó la palabra, mientras se ponía de pie- Por eso sabía que la forma más eficiente de entrar al tema, era que Sarah nos diera un poco de ayuda al decírtelo apenas entraras.

-¡¿Qué?! –Preguntó Sarah quien giro la cabeza de golpe hacía el rubio- ¡¿Me usaste?!

-Lo siento Sarah, pero era la única manera de entrar directamente al tema. Con Kalos habrían sido rodeos innecesarios. –Se disculpó viéndola-

-¡¿Y por qué no lo dijiste tú mismo?! –Preguntó Sarah viéndolo acusadoramente, con su ceño fruncido y ojos levemente cerrados

-Porque yo me hubiera escuchado más forzado, por ello, la mejor forma de hacer despertar los sentidos de alerta de Leon, era que tú lo dijeras de una forma más natural y sin tapujos. –Sonrió con amabilidad viendo a la rubia, antes de desviar la mirada hacía Leon- Necesito que nos acompañes, hay algo que debes ver.

Leon frunció levemente el ceño, ése tono de Yuri ya no le agradaba en lo más mínimo.

-De acuerdo. –Respondió con sencillez

Kalos, se puso de pie mientras Sarah con su pecho en el escritorio, parpadeaba y levantaba la mirada para ver al moreno.

-Sarah, te pediré discreción a partir de ahora. –Bajo la mirada seria hacía su novia- No quiero que le comentes nada de éste asunto a Sora, nada sobre el admirador secreto, ni de esos regalos. ¿Entendiste?

La rubia permaneció en silencio unos segundos, antes de erguirse nuevamente para tomar una posición más seria. Sí, ella era muy alegre, jovial y bastante escandalosa. Pero sabía perfectamente cuando debía ser discreta y guardar las formas, especialmente cuando se trataban de asuntos delicados. Por esa razón Kalos había accedido a que fuera a la oficina, porque confiaba en ella y la conocía bastante bien.

-Descuida, por mi parte Sora no se enterará de esto. –Dijo la rubia

-May, Rossetta, Anna, Mia y Ken, ya están enterados un poco de la situación. –Explicó Kalos a su novia, haciendo a Leon fruncir levemente el ceño. Ahora entendía porque motivo todos esos inútiles habían ido a buscarlo junto con May- Así que puedes platicar con ellos para que procuren que Sora no sospeche nada.

-Lo haré –Afirmo la rubia quien volteo a ver los regalos de reojo- ¿Qué harás con ellos?

-Puedes quedártelos, sé que sabrás que hacer con ellos –Explicó, antes de rodear su escritorio para caminar- Confío en tí, Sarah –Agregó viéndola de reojo

La rubia asintió en silencio, viendo a Leon, Kalos y Yuri, salir de la oficina. Ella sabía que había algo más en ese asunto, pero si el número de personas se había reducido a tres, para enterarse de toda esa información que ante Sarah se encontraba en las penumbras, significaba que debía ser algo más serio de lo que aparentaba y tal vez, esos regalos solo eran la punta de un enorme Iceberg, que apenas estaban por descubrir.


¡Hasta aquí el episodio de hoy!

¿Qué será lo que Yuri y Kalos le enseñaran a Leon?

¿Sarah realmente sabrá ser discreta? Bueno, eso no se duda, pero ¿Por cuánto tiempo?

En el siguiente episodio: Leon finalmente conoce lo que Yuri y Kalos querían mostrarle, no solo fue la tarjeta, sino algo más, que es lo que alertará al albino.