Kaoru aplicó el resto del corrector de ojeras y la base suspirando cansadamente en el baño. Nunca creyó que tendría que maquillar en su rostro los golpes de un hombre… y mucho menos de Enishi.

- Kaoru-dono ¿ya estás lista?- escuchó detrás de la puerta la voz de Kenshin.

- En cinco minutos estaré con ustedes.- dijo dando los últimos toques al ojo y aplicando un fuerte color sobre sus labios que apenas lograba disimular el hematoma.- Ya no da más.- se dijo colocándose unos amplios lentes de sol que ocultaban su mirada del fisgoneo colectivo.

Salió del baño con una patética sonrisa para disimular su incomodidad y miró a las tres personas que la aguardaban divertida.

- ¿Vamos?


- Onee-chan ¿podemos ir en la rueda de la fortuna?- pregunto Suzume invadida por el efecto del azúcar de un sinfín de algodones de azúcar y caramelos.

- Sí onee-chan vamos.- pidió Ayame que parecía dispuesta a subir a toda la maquinaria de la feria a como diera lugar.

- Niñas, ya nos hemos montado en todas esas cosas.- explicó sentándose en una banca que milagrosamente se encontraba vacía.- Onee-chan ya está mareada.- aclaró colocando la frente entre sus dos manos.- ¿Puedes ir con ellas Kenshin?

- ¿Vas a estar bien aquí Kirei?- preguntó Kenshin más preocupado por sus pensamientos sobre los mareos de Kaoru que por su negativa.

- Sí, sólo voy a tomar una soda mientras ustedes van.- sonrió a duras penas.

- Bueno, volvemos en diez minutos.

- Sí ya lo creo.- dijo en voz baja Kaoru mirándolos alejarse y unos metros más adelante la imperecedera cola de la atracción.


Kaoru miró la soda con fastidio y empezó a beberla calmadamente recostó la cabeza del espaldar de la banca y se dedicó a ver las nacientes estrellas de la noche.

- Casi son imperceptibles los morados… tendrías que haber sido maquilladora Kaoru.- escuchó una voz sarcástica a su derecha que reconoció perfectamente.

- ¡Tú…Enishi asqueroso bastardo no te me acerques!- exclamó levantándose de golpe y mirando frenéticamente a su alrededor.- ¡Si te me acercas te juro que yo…!

- Eh no, no.- chasqueó la lengua en tono de burla.- Sin amenazas pequeña Kaoru…

- ¿Qué quieres?- preguntó mirando de nuevo hacia todos lados.- No puedes intentar nada aquí, está lleno de gente.

- No me han quedado ganas de intentar nada Kaoru, ni tu noviecito ni mi hermano fueron muy amables después de nuestro encuentro… romántico.

- ¿Y debo lamentarme por eso?- preguntó sarcásticamente mirando con placer las heridas del hombre y tratando en un morboso juego mental adivinar cuáles eran las de Kenshin y cuáles las de Saitou.- La policía te busca Enishi, debes estar conciente de ello, eres muy valiente al estar cerca de mí.

- Kaoru, Kaoru… yo que venía dispuesto a hacer las paces contigo.

- Lárgate de aquí.- pidió comenzando a ponerse nerviosa.

- Aún no…- dijo sentándose en la banca y dando unas palmaditas a su lado para invitarla a sentarse.- He venido a tratar cosas importantes contigo… cosas que te oculta la gente.

- No sé de qué hablas.- dijo mirándolo con asco.

- Sí, sí seguramente, pero eso está a punto de cambiar Kaoru.- dijo divertido sacando la cajetilla de su abrigo y colocándose un cigarro en la boca.- Dime… ¿qué tanta confianza tienes con tu novio de… ahh sí seis meses?

- Eso es algo que no te incumbe.- dijo acercándose rápidamente a la banca dónde estúpidamente había dejado su bolso. Lo recogió con extrema celeridad, pero no la suficiente. Enishi tomó su muñeca y la miró profundamente con una malicia de la que nunca lo creyó capaz el tiempo que compartieron juntos.- te hice una pregunta Kaoru.- continuó apretando su mano alrededor de la muñeca hasta lastimarla.

- ¡Suéltame, suéltame!- gritó zafándose a duras penas y corriendo tan rápido como le dieron las piernas hasta la rueda de la fortuna. Una sonrisa malévola se materializó en el rostro de Enishi

- Ya veo...


- Has estado muy callada desde que vinimos de la feria.- dijo Kenshin mirando como Kaoru peinaba nerviosamente su cabello.- ¿Pasa algo?

- Vi a Enishi…- dijo nerviosamente mientras el cepillo se le resbalaba de las manos.

- ¿Qué?- gritó Kenshin.

- En la feria, en la feria cuando fueron a la rueda de la fortuna.

- ¿Y por qué esperaste hasta este momento para avisarme?

- Kenshin, no quiero hablar de eso, lo vi y me alejé de él lo más rápido que pude ¿está bien?

- No Kaoru no está bien.- dijo tomándola por los hombros suave pero firmemente.- Si estaba en la feria solamente puede significar que nos estaba siguiendo, pudo haberte hecho cualquier cosa.

- Sólo dijo unas cuantas tonterías.- lo tranquilizó.- Además ya te dije que me alejé de él lo más aprisa que pude.

- Hay que llamar a la policía… decírselo a tu padre.

- ¡No! onegai, no hay que darle más preocupaciones.

- Las preocupaciones no serán tan graves como las lamentaciones si ese tipo llegara a hacerte daño.

- Ya lo sé.- dijo con cansancio.- Pero esta noche sólo déjame dormir ¿está bien?

- Kaoru…

- Sólo esta noche, mañana se lo diré lo prometo.

- Pero me quedaré contigo esta noche… y no quiero escuchar negativas al respecto.

- "¿Qué te hace pensar que las tendría?"- pensó tristemente.


- Kenshin ya duérmete.- suplicó Kaoru.- Por amor a Kami-sama, Enishi no va a entrar por la ventana.

- No es problema, deberías tratar de dormirte tú.- señaló el pelirrojo tomando la cuarta taza de café de la noche sentado frente a la ventana como una especie de psicópata esperando su presa.

- ¿Cómo esperas que me duerma, contigo caminando de aquí a la cocina a cada instante a buscar más café?

- Tienes razón traeré una jarra de una vez.- dijo seriamente caminando de nuevo hacia la puerta.

- ¡Demo, demo!- murmuró incrédula mirándolo salir de nuevo.- Baka.- susurró arropándose hasta el rostro y cerrando los ojos con fastidio hasta que el sueño la venció por completo.


Kenshin entró de nuevo a la habitación y se encontró con una Kaoru que dormía profundamente… pero él no, no podía. Tenía que vigilarla toda la noche. Pensó en la conversación con su padre sobre su salud. No se sentía bien ocultándole cosas como esa a Kaoru…

- No es como si fuera mi novia.- dijo mirando hacia la ventana de nuevo.- Pero que idiota, si ya te acostaste con ella, pues debe ser algo más que una novia ¿no? aunque Sanosuke ha estado con muchas mujeres por lo que sé y bueno, no es como si las considerara sus novias… bueno tal vez Sanosuke no sea el mejor ejemplo. O sea que el hecho de que quieras acostarte con ella ahora mismo, pues no significa nada ¿no? idiota, claro que significa algo… ¿Y Tomoe? Pues al carajo Tomoe¿ya esta muerta no? porque ella misma se suicidó, porque claro no soportó vivir conmigo ni siquiera un mes, probablemente lo mismo sucedería con Kaoru… Tengo problemas.- culminó dándole otro sorbo al café negro.- ¿Por qué estoy hablando solo?

Dejó la taza llena con la infusión en una encimera cercana a la silla y se aproximó a la cama sigilosamente. Dormida como un tronco… le hervía la sangre¿cómo podía estar dormida tan tranquilamente sabiendo el peligro que podía estar corriendo? Peor aún ¿cómo podía estar dormida tan serenamente mientras él no dejaba de recordar la noche que estuvieron juntos?

- Kaoru despierta.- dijo un poco molesto sacudiéndola levemente.

- ¿Qué… qué pasó?- preguntó adormilada frotándose los ojos y bostezando.

- Hazme un lado, que necesito descansar un poco.

- Ahh está bien.- susurró apartándose un poco.- oyasumi.

- ¿Oyasumi?- murmuró entre dientes Kenshin. Se subió a la cama lo más agitadamente que pudo y se tapó con el edredón hasta la cabeza también.- Oyasumi entonces Kaoru-dono.

- ¿Kenshin que te pasa?- preguntó reprimiendo otro bostezo la kendoka.

- A mi nada.- dijo malcriadamente.

- Ya hasta hablas como un niño chiquito.- dijo confundida.- Dime ¿qué pasa?

- ¿Qué pasa?- repitió el pelirrojo con una furia en los ojos que hasta ahora Kaoru sólo había presenciado cuando era dirigida a otras personas.- ¿Pero es que tú tienes agua en las venas?

- ¿Nani?- inquirió más confundida.

- ¡Tengo exactamente tres días sin tocarte y tú pareces haber descubierto que beso mal o tal vez mi compañía ya no te satisface, porque desde ese día que me enfermé no te me acercas!- dijo incorporándose agitado.

- ¿Y qué esperabas?- dijo apretando los dientes Kaoru y recordando como evocaba el nombre de Tomoe ese día.

- ¡No, si yo ya no espero nada!- exclamó hiperventilando y volviendo a colocarse el edredón encima.

- ¡Pues que bueno, porque eso es lo que vas a recibir de mi Himura!- exclamó enervada levantándose de la cama y recogiendo su almohada.

- ¿Adónde crees que vas?- preguntó Kenshin mirándola como si le acabara de escupir el rostro.

- A dormir a otra habitación, no soporto estar aquí.

- Tú no te mueves de aquí Kaoru.- masculló levantándose el también.

- Y supongo que tú me lo vas a impedir ¿no?- lo retó dispuesta a tomar revancha sobre el enfrentamiento en el dojo.

- ¡Que lista eres!- exclamó sarcásticamente.

- No tengo tiempo para estos jueguitos Kenshin.- dijo dirigiéndose a la puerta.

-Ni yo para los tuyos.- dijo tomándola por la muñeca.- Regresa a la cama.

- ¡No!- exclamó sonrojándose sin querer por la petición del hombre.

- Perfecto.- murmuró tomándola por las piernas y echándosela al hombro a pesar del forcejeo.

- ¡Dame… ¿acaso eres un cavernícola?… te odio, te odio, te odio Himura!- exclamó pateando con todas sus fuerzas.

- Vas a despertar a todo el mundo.- dijo arrojándola en la cama sin ninguna delicadeza.- Cállate de una vez.

Kaoru intentó levantarse pero el pelirrojo fue más rápido y se arrodilló conteniendo su cuerpo para evitar que se moviera y sosteniendo sus muñecas con fuerza, empujándolas contra la cama.

- Aún puedo gritar.- amenazó apretando los dientes y mirándolo furiosa.

- Aún puedo besarte.- advirtió él también.

- ¡Pap…!- gritó y rápidamente el sonido fue asesinado por un feroz beso del pelirrojo que duró poco menos de cinco minutos completos.

- ¿Quieres gritar otra vez?- preguntó sonriendo maliciosamente.- No me importaría hacerlo de nuevo Kamiya.

- Estás lastimándome.- imploró mirándolo impotente.

- Esa es la idea… tal vez si me comporto como te gusta… si me comporto como Enishi, o como Saitou enloquezcas de satisfacción.- dijo mirándola con un desprecio que la hirió aún más profundamente que la presión en las muñecas.

- Onegai… me estás haciendo daño.- susurró mientras una lágrima solitaria se deslizaba por su mejilla.

- Y ahora vas a llorar, es que todas son iguales, todas las mujeres son asquerosamente iguales, sólo lloran y se quejan…

- Suéltame, suéltame.- sollozó más fuerte mientras recordaba los golpes de Enishi.

Kenshin recobró la conciencia de lo que estaba haciendo y suavizó el agarre de sus manos. Sus ojos inmediatamente se tornaron violetas de nuevo. Kaoru lo miraba asustada, pero ese terror rápidamente se transformó en asombro cuando él se dejo caer sollozando sobre sus cuerpo. Nunca había visto a un hombre llorar de esa manera.

- Lo siento.- sollozó levantándose dispuesto a abandonar la habitación.

- Kenshin… por favor habla conmigo.- dijo nerviosa sintiendo como con cada paso se alejaba no sólo físicamente de ella. El la ignoró y abrió la puerta sintiéndose como un gusano.

- ¡Shinta, por favor habla conmigo!- exclamó levantándose a su vez rápidamente y deteniéndolo por la manga.

- Kaoru, si te cuento lo que…lo que le hice a Tomoe tú nunca me perdonarás.

- A mi no me importa tu pasado. Todos tienen un pasado Kenshin, pero yo únicamente quiero saber el tuyo porque siento que eso te haría bien… porque nadie debería llevar una carga tan pesada solo.

- Está bien.- dijo cansado caminando hacia la silla frente a la ventana.- Cuando me casé con Tomoe… no, estoy mal, tal vez debería empezar un poco más atrás… mi madre murió dándome la vida y mi padre falleció poco tiempo después. Sólo me quedó mi abuelo que me crió desde pequeño. Crecí como un niño normal, mi abuelo era tremendamente reservado, pero a pesar de ello disfrutaba su compañía. Él me enseñó a usar la espada.

- Lo hizo muy bien.- le sonrió Kaoru sentándose sobre sus pies en la base de la silla recordando el enfrentamiento en el dojo.

- Cuando el murió yo tenía dieciocho y uno de los pocos amigos que tenía vino desde lejos a dar sus condolencias… y pues trajo a su hija con él.

- Tomoe.- susurró Kaoru.

- Se quedaron viviendo en el pueblo… él era un maestro con la espada como mi abuelo y colocó un dojo en el pueblo… yo trabajaba como su ayudante para ahorrar en un futuro para la universidad, a la que planeaba ir el año próximo.

- Te enamoraste de ella y ella de ti.

- Si me enamoré de ella… y ella era muy amable conmigo, pero no creo que nunca me haya amado de verdad. Estuvimos juntos y ella quedó embarazada… su padre inmediatamente la echó de la casa… yo la amaba demasiado, cuando me dio la noticia llorando, yo la recibí loco de emoción… pero ella estaba molesta y me dijo que no quería al bebé. Le propuse matrimonio, prácticamente la obligué a casarse conmigo… fuimos a vivir a Tokio y logré conseguir dos trabajos de medio tiempo mientras estudiaba en la universidad… un día cuando llegué de noche…- dijo mientras se le quebraba un poco la voz.- la encontré con las muñecas llenas de sangre sobre unos ensayos que estaba haciendo y planeaba terminar esa noche… lo último que dijo fue.- explicó sin poder contener las lágrimas.- prefiero morir a llevar a tu hijo.

- Kenshin.- susurró tapándose la boca con ambas manos.- Eso es horrible.

- La llevé a hospital tan rápido como pude… pero.

- Ya, ya está bien.- dijo Kaoru levantándose sin poder evitar llorar ella también.

- Fue mi culpa… yo la maté.

- ¿Qué?- gritó Kaoru sin poder contenerse.- ¡Te has vuelto loco de verdad Kenshin Himura!... ¡Óyeme bien, esa mujer nunca te amo y tú no la asesinaste, ella lo hizo todo sola!

- Pero yo la obligué a casarse conmigo… prácticamente la obligué a tener ese bebé

- Kenshin… tú eres el hombre más.- suprimió la vergüenza de revelar sus sentimientos y continuó.- el hombre más maravilloso que he conocido en toda mi vida.

- No… Kaoru no lo soy.

- Sí lo eres.- dijo sentándose en sus piernas y abrazándolo estrechamente.- ¿Por qué no lo puedes creer? Si yo… si yo hubiese estado embarazada de ti… habría sido la mujer más feliz de la tierra.

- No digas eso Kirei… tienes la misma edad de Tomoe cuando todo pasó. Además tú y yo no nos cuidamos esa vez.

- Tampoco lo haremos esta.- le dijo besándolo dulcemente en los labios sin darle tiempo a reaccionar.

- Kaoru.- suplicó separándose.- No quiero hacerte daño a ti… no puedo.

- Sólo acaríciame, onegai.- pidió comenzando a temblar nerviosa.

- Kirei, estás temblando… vamos a la cama, tienes que descansar.

- No.- dijo desabotonando el pijama de Kenshin.- Sólo hace un poco de frío eso es todo

- Cerraré la ventana.

- Me gusta la temperatura, tú me darás calor.- dijo mirándolo intensamente. Un silencio los aprisionó a ambos… Kaoru pensó que tal vez se había excedido un poco y una cruel remembranza se apoderó de sus pensamientos. Él la seguía amando a ella…

- Te amo.- susurró Kenshin tomando repentinamente el rostro de la chica entre sus manos.- Te amo Kaoru.

- Kenshin…- susurró abriendo los ojos como platos.

- Te amo Kaoru Kamiya, te amo.

- Yo…- balbuceó mientras las lágrimas corrían libres por su mejilla.- pensaba que tú aún la amabas.

- Te amo a ti.

- Pero… sólo fue un contrato… sí sólo es por el contrato no tienes que decir eso.- susurró levantándose avergonzada.

- Te amo, te amo tanto cómo para ignorar ese horrible comentario.- dijo mirándola fijamente.- Pero tú… ¿qué sientes por mi?... ¿aún amas a Enishi o a Saitou?

- Yo…te amo tanto como para ignorar esa pregunta.- dijo limpiándose la cara.

- ¿Entonces por qué estas lejos de mi?... regresa a mi lado.- ordenó levantándose y halándola por la cintura.- ¿Quieres salir de aquí Kirei… ver la luna desde la playa?

- Te haz vuelto loco.- sonrió.

- Ponte un abrigo Kirei.- sonrió él también pícaramente besándola hondamente.


- Ya se ha dormido Yahiko.- susurró Sanosuke envolviendo a Megumi por la espalda.

- ¡Sagara… pero que susto!- se estremeció cerrando de golpe un libro de hematología sobre la mesa.

- Shh vas a despertarlo.- murmuró colocándole las manos en los pechos.

- No podemos hacerlo aquí.- balbuceó Megumi roja hasta la raíz del cabello pensando en la bochornosa casualidad de que Yahiko se levantara por agua o al baño.

- En tu departamento

- Mi compañera está ahí hoy.- dijo suspirando. Pensó unos instantes y el rostro se le iluminó. Se viró emocionada y se aferró al cuello de Zanza.- ¿Quieres ir a la playa?

- ¿A esta hora?- preguntó meciéndola.

- Vamos Tori-atama. ∩.∩

- Córtala ya ¬¬


- ¿Kirei, que cosa te has puesto? – preguntó Kenshin tratando de desanudar las cintas de una ligera camisa de algodón.

- Me haces cosquillas.- rió Kaoru sintiendo su roce en la parte trasera de la nuca.

- Deja de moverte.- dijo sin poder contener la risa el pelirrojo.

- El agua está fría.- sonrió Kaoru mirándolo astutamente.- ¿Has besado debajo del agua?

- No, nunca… ¡Listo! Ya lo he desanud…- Kaoru se abalanzó sobre él hasta tumbarlo. Kenshin tenía aún abiertos los ojos bajo del agua. Acarició su espalda y movió sus labios con cuidado de no dejar pasar el salitre. Se debatía entre gastar su aliento en el beso o en aguantar la respiración… obviamente el beso ganó.

- Bueno creo que se me ha quitado el frío ya.- dijo divertida Kaoru.- ¿Salimos?- dijo sin detenerse a ver los ojos de Kenshin.

- No…

- Es que ya… es muy tarde.- balbuceó al percatarse de su cabello suelto cayendo mojado sobre los hombros y esos ojos que la miraban deseosos…tragó saliva y se mordió el labio inferior nerviosa… se sentía como si de nuevo la estuviera tocando por primera vez.

- No estuve quitándote esa camisa por diez minutos para irnos ahora ¿verdad Kirei?- señaló aproximándose hasta levantarle el mentón con delicadeza.- Basta de juegos…

Kaoru miró hacia abajo y descubrió como su brassier mojado dejaba muy poco a la imaginación. Se tapó rápidamente con la cara de la tonalidad de un tomate.

- ¿Qué haces?- preguntó el hombre divertido.- Por si se te ha olvidado Kaoru Kamiya ya te he visto desnuda.

- Baka.- susurró buscando su camisa en el agua.

- ¿Buscas esto?- preguntó jugando con las cintas de la prenda y balanceándolas ante su rostro.

- Kenshin…

- Seré justo… un beso y es tuya.

- Ya te di un beso.

- Quiero otro…

- Vale, pero cortito.

- No… que sea largo, hasta que yo lo decida.

- Exiges mucho.- dijo con fastidio Kaoru.

- No soy yo el que anda semidesnudo Kirei.

Kaoru se aproximó y colocó sus labios sobre los de él con delicadeza, que enseguida Kenshin transformó en una sensación tan sublime y tan peligrosa que hizo pensar a Kaoru únicamente en la lujuria. Escuchó el sonido de las olas estrellarse contra las inmensas piedras que bordeaban la playa. Algo se movía por su espalda, se detenía en el broche de su sujetador una y otra vez como esperando el momento preciso. Cuando se soltó ella dio un respingo.

- No acordamos esto.- sonrió juguetonamente.

- Es que, Sessha wa hentai Kaoru ...- dijo arrogante besando con desesperación su cuello.- y esta noche vas a ser de nuevo mía.


- Eso ha estado… fantástico.- suspiró Sanosuke caminando tan relajadamente que Megumi pensó que en cualquier momento se echaría a volar.- ¿Qué hay del otro lado?

- Sólo otra playa… ¿Quieres caminar hasta allá?

- Hai.- sonrió besándola en los labios rápidamente.


- Chotto… chotto matte yo.- jadeó Kaoru por enésima vez de espaldas a la arena.

- ¿Te lastimo Kirei?- preguntó Kenshin dejando de moverse unos minutos.

- Ne, ne es que… se siente… bien… más despacio onegai.

- Gomen… por ser tan brusco Kirei.- jadeó el también.- ¿Te duele?

- Ne.- negó cerrando los ojos y respirando en intervalos cada vez más cortos.- Aishiteru Shinta...

- Cásate conmigo Kirei.- suplicó besándola profundamente enredando su lengua con la de ella con una ternura sublime.- Vamos a un lugar donde nadie nos conozca.

- Sí.- susurró.- lejos de todo… quiero hacerte feliz.

- Ya me haces feliz Kirei, más feliz de lo que nunca he sido.- jadeó penetrándola más hondamente apretando con fuerza la arena entre sus manos.- Quiero hacerte mi esposa, quiero que seas la madre de mis hijos.

- Y envejecer contigo.- murmuró Kaoru echando la cabeza hacia atrás y sintiendo como las infinitas sensaciones del momento se fundían en el centro de su ser desplegándose hacia todo su cuerpo y llenando su alma.

- Y envejecer contigo.- dijo Kenshin apretando los dientes por la fuerza del clímax y respirando con opresión.- Kirei…te amo.

- Te amo.


-Mira eso.- balbuceó Megumi atónita.- esas dos personas se están vistiendo… o sea que acaban de…

- Creo que deberíamos irnos.- susurró Sanosuke mirando nerviosamente una larga cabellera rojiza que reconoció al instante.

- ¡Es Kaoru!- exclamó sin querer haciendo que la pareja se virara.

- Megumi, no debe ser esa chiquilla mejor vámonos.


- ¡Por Kami-sama es Megumi! – Exclamó Kaoru reparando en lo desordenado que debía estar su cabello y en sus ropas mal puestas y llenas de arena.- Nos han visto.

- Si ella y alguien más.- masculló Kenshin enfocando la vista en el hombre más alto junto a la doctora.

- ¿Qué hacemos?- preguntó nerviosa Kaoru.

- Saludar Kirei, saludar.


- Oyasumi Megumi-sama.- saludó Kenshin mirando como un psicópata asesino al hombre que la acompañaba.

- Bu…buenas noches Kenshin, buenas noches Kaoru.- saludó Megumi.

- ¿Qué estás haciendo tú aquí?- preguntó atónita Kaoru mirando a Sanosuke como si se tratara de un fantasma.

- Pues obviamente lo mismo que ustedes.- dijo haciendo que las dos mujeres se sonrojaran.

- ¿Ustedes se conocen?- preguntó Megumi algo extrañada.

- Em… nos hemos visto en Tokio. Sanosuke y Kenshin atienden el mismo bar.

- Así es… el bar que seguramente alguien está atendiendo ahora ¿verdad?- interpeló con sorna Kenshin.

- Pero claro…em bueno tal vez Megumi y yo deberíamos irnos y ustedes…

- Quisiera hablar un momento contigo.- dijo Kenshin mirándolo como a un bicho.


- ¿Qué diablos haces aquí...Quién está cuidando el pub...No estabas enfermo...No estabas en Kyoto...Dónde está Yahiko...Por qué estás con Megumi? – preguntó mirándolo enervado.

- Vigilando que no lo arruines todo, nadie está ahí, te mentí nunca estuve enfermo, obviamente también mentí sobre Kyoto, en el hotel durmiendo, porque es la mujer de mi vida ¿contento?

- Acepté venir y hacer esto porque supuestamente tu estabas enfermo.- reprochó el pelirrojo más irritado todavía.

- Y la estás pasando de perros ¿verdad?- dijo con sarcasmo Zanza.

- Sagara- siseó apretando los puños.- te estás metiendo en terreno peligroso.- dijo mirando como casi a diez metros de ellos caminaban las mujeres.

- ¿Y bien?

- ¿Qué?

- ¿Estás enamorado?

- Cállate ¬¬

- Lo sabía ∩.∩


Gracias por sus reviews Nadeshiko miko, aint afraid to die, Kaoru Rurouni23, Athena Kaoru Himura, Nadja-chan, loresan88, Mai Maxwell, gabyhyatt, lorena, mari8876... espreo que los sigan dejando ji ji n.n los quero sayonara.