Hola gente! confieso que tenía listo esto hace semanas XD pero no he comenzado a escribir el 14 así que los hice esperar °W°
XD me siento mala D:
Buenop, muchas gracias por sus comentarios, me alegran el día de verdad n.n Creo que no hay nada que responder, sus comentarios fueron echos con ''¿?'' pero eran preguntas retóricas jajajja Lamento haberles echo sufrir T.T... mmm... naa en realidad no XD ese es mi trabajo :D
Dios me emocioné con las caritas esta vez XD
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¬¬deja las caritas¬¬
¡A Leer!
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Capítulo 13: Destrozadas
Caitlyn POV
Ignoré los golpecitos en mi puerta durante varios segundos más, dejando mi rostro descansar entre mis manos de la forma en la que había estado largo rato, respiré calmándome, mirando mis ojos en un espejo de mano que tenía guardado en mi escritorio para revisar si seguían enrojecidos, por suerte había logrado mantenerlos secos el tiempo suficiente para lograrlo.
''Profesional, formal, cara de póker''
-Adelante.
Dije tras aclarar mi garganta, mi secretaria entró con la sonrisa de siempre, saludándome cordialmente mientras dejaba mi juego de té sobre la mesa y las fichas de los casos a las que había que designar personal, se despidió y cerró la puerta tras de sí.
Me quedé mirando los archivos unos segundos antes de tomarlos y ojearlos, un robo a mano armada-pan comido- allanamiento de morada-un ex esposo-datos de un informante-drogas y armas ilegales, por supuesto- y un adolecente desaparecido-huyó de casa, volverá en dos días como mucho- entonces miré la silla vacía frente a mí apoyando los papeles en la madera.
La imagen… su imagen jovial y animada por un nuevo caso, casi pude oír su voz ''¿Nos vamos ya, Cupcake? ¡hora de ejercitar los puños! Te prometo que esta vez no me pelearé con el gato de la familia''
Me puse de pie y me apoyé con fuerza en el ventanal con los ojos cerrados en un intento inútil por no romper en lágrimas una vez más, un pequeño gemido escapó de mis labios mientras mis hombros se movían bruscamente mientras acallaban mis sollozos.
-Basta-me rogué-solo te usó, tiene que lo que merecía, por favor, Caitlyn, deja de llorar.
Pero por más que me lo repetía una y otra vez no podía, la sensación de tener una estaca clavada en el centro mismo del pecho por tiempo continuado era tan dolorosa que me temblaban las rodillas. No podía dormir, no podía pensar, ni comer, ni respirar hondo. Una semana.
''¿Pero y sí…?''
-No, no, no.
Me reprimí, esa vocecita interna que no me dejaba en paz, tratando de negar lo evidente, lo que no había visto en todo ese tiempo por estar estúpidamente enamorada.
-Revisaste la escena y el cuerpo, ella está estrechamente vinculada con el asesinato, lo mismo comprueba las huellas digitales, las hebras de cabello indiscutiblemente rosa y con su ADN, la sangre en sus guanteletes y bajo las uñas… merece estar encerrada. Sin considerar si quiera lo que hizo en la fábrica.
Me dije una vez más.
-Solo quería venderte. Te engañó. Deja ya de ser tan ilusa.
Aun así, las lágrimas continuaron cayendo al piso, estrellándose con fuerza contra este, quedando tan desintegradas como yo misma.
Nunca había sido de la clase de persona que gusta de auto compadecerse, pero debía reconocer que era un golpe duro… já, quizás eso aplicase más de lo que solo sonaba. Y más aun porque no podía dejar que nadie me viese débil , no me sentaba bien a mí ni a nadie a mi alrededor, después de todo ¿por qué estaría la Sheriff tan deprimida? Casi olvidaba que… esa ''relación'' se había mantenido en secreto. Para los demás era solo el gusto amargo de la traición. O a medias, porque nunca esperaron mucho de ella.
Por su puesto, yo era una de las únicas que parecía abatida, varios de mis hombres dejaban relucir el desprecio que sentían, y que habían sentido siempre en voz alta ahora que veían confirmadas sus sospechas. Salvo su única ''amiga'' la señora del comedor, que había pedido permiso para entrar por primera vez a mi oficina preguntando directamente por ella ''no puede ser, Vi no habría echo eso, tiene que ser un error, algo, ella estaba feliz y jamás habría hecho algo para hacerte daño'' había sido su reacción. Las pruebas eran pruebas.
A pesar de todo el dolor que me había generado y de la soltura con la que se movía mi mano al firmar el comunicado, no había sido fácil verla allí, inconsciente y frágil como cuando dormía, con un hilo de sangre corriendo desde su cabeza sin hacer nada, mientras declaraba que el acuerdo del juez firmado meses atrás había sido rotundamente violado y que por tanto la criminal debía ser devuelta directamente y sin contemplaciones a su confinamiento por los años que le quedaban y el nuevo cargo.
Cincuenta años sin libertad condicional. Después de todo era un peligro.
Aun así…. Aun así fue difícil tomar mi rifle, ponerme el sombrero e ir por el informante sola. En silencio. Guiando a mis obedientes ovejitas que no cuestionaban nada de lo que les decía.
Llegué a casa cansada tras un día tedioso, encendí las luces quedándome parada allí un rato sintiendo el pesado silencio y la falta de calidez, suspiré encaminándome a la cocina para encender la tetera y fui a la habitación que usaba de oficina, dejé algunos documentos allí y me senté.
Mi mirada se desvió hacia un pequeño montoncito de la izquierda. Yo nunca daba por finalizado un caso, y eso significaba que cuando enviaba a alguien a prisión seguían llegándome sus informes para continuar el seguimiento. Incluida ella. Primer informe luego de cuatro días encerrada. Un record. Al parecer le habían dado una paliza a la hora de almuerzo y estaba confinada en solitario por unos días.
-Esta vez no voy a salvarte.
Claro que ni tenía cómo.
Ni quería.
…
¿O sí?
Una semana y par de días después fue aun peor. Un golpeteó desesperado irrumpió mi oficina y pasó uno de mis agentes con la tez pálida.
-Sheriff, es Jinx.
No bastó más. Movilicé a la mitad de mis fuerzas y a mí misma hacia el supermercado que estaba siendo azotado por el terror de Piltóver.
Designé un equipo de cinco para entrar conmigo y nos introducimos en el edificio con cuidado, armas arriba mientras caminábamos por las sombras para no ser descubiertos.
Los pasillos estaban patas arriba, los productos derramados, algunos en llamas, algunas estanterías dadas vuelta y luces lanzando chispas. Y su risa hacía eco por todos lados, la mercadería desparramada creando desorden mientras caminábamos sigilosamente, buscándola.
-¡HOLA Señorita Sombrerotes!
Dijo esa voz que te daba escalofríos, pero para cuando nos dimos vuelta no había nada, me asomé por el pasillo y vi a Jinx volando sobre un carrito de supermercado ayudada del fuego de su cohete, riendo sin parar mientras iba a toda velocidad.
-Fuego a discreción.
Ordené, calcé la bala de mi rifle… lo había pensado, pero no había podido dejarlo en la basura y volver con el que había tenido antes, era muy superior a cualquier otro aunque lo hubiese hecho… ella. Solo utilidad, claro.
De repente mis cinco policías armados dieron con sus huesos en el suelo, inconscientes mientras el único vestigio de que había vuelto a pasar por ahí era mi falda levantada por el viento.
Volví a girarme y a caminar tras ella.
-¿Dónde está Manazas? Tengo muuuuuuuchas ganas de divertirme un rato. ¿O no Cara pescado?
Exaltada me volteé de nuevo apuntando con mi rifle, estaba vez ella sí estaba quieta, habiéndose bajado del carro, rebuscando sobre la puntas de sus zapatos y poniendo la mano sobre sus cejas para ver mejor.
-Lo siento, pero al igual que terminarás tú, está en prisión.
Jinx me miró alzando una ceja y se acercó a menos de medio metro de mí.
-¿Que Manototas está en la cárcel? ¡Eso no puede ser! ¿Y quién va a perseguirme ahora?
Le apunté con mi rifle como respondiendo a su pregunta.
-Pff, molestarte a ti solo es entretenido si ella está ahí para oírlo… Hay por los caracolitos asados ¡esta ciudad no podía ponerse peor! Creo que tendré que volarla en pedazos para recuperar algo del trabajo que he hecho hasta ahora.-movió la cara del lanzacohetes-Jinx, mira cómo terminó Vi, entiende que no quiero volar cosas-y luego de nuevo-¡Pero yo SÍ y eso vamos a hacer!
Carraspeé luego de recomponer mi expresión, escuchar su nombre hacía que me doliera el pecho.
-Si no quieres un agujero en la frente será mejor que pongas las manos en alto.
Dije en serio, si bien había estado causando problemas desde hacía tiempo, la única que la había visto tan de cerca había sido esa… esa persona. Daba miedo. Esos ojos rojos. ¿Cómo hacía para dejar eso de lado y perseguirla estando tan cerca de sus armas?
-Oooh…. ¿Así?
Levantó ambos brazos y dejé de respirar cuando vi el pequeño detonador en su mano.
Comenzar a correr no era muy profesional, así que me quedé allí mismo y mantuve la sangre fría, antes de que ella pudiese hacer nada más disparé y el detonador salió volando de sus manos, ella saltó y sacudió la muñeca.
-Así que esas tenemos, Señorita Sombrerotes… pues al juego de disparos pueden entrar dos. Y adivina quien tiene las armas más grandes.
Cuando levantó la ametralladora sí que empecé a correr, salté detrás de las estanterías sin detenerme mientras el crepitar de los cartuchos tintineaban contra el piso, me agaché cubriendo mi cabeza, esperando simplemente no morir.
Nadie iba a interponerse con un escudo antibalas.
Ya no.
Llegué a casa tras haber cerrado la puerta en la cara a los periodistas, tiré el rifle en la cama y luego me dejé caer yo, derrotada. Era increíble.
¿Qué institución les enseñaba a realizar esa clase de preguntas estúpidas a los reporteros?
No solo el supermercado, Jinx me había tenido todo el día yendo de un lado a otro, derrumbando en total tres estructuras a base de explosivos y cohetes sin que pudiese hacer absolutamente nada, había vaciado cartucho tras cartucho fallando olímpicamente cada tiro. Todos mis esfuerzos movilizando a la policía completamente infructuosos. Nadie se le había acercado a no ser que ella fuese la que quería hacerlo. Veinte heridos, cuatro muertos irreconocibles, meros trozos de carne y sangre manchando las paredes y el suelo con tripas y huesos hechos añicos. Intentando calmar a sus familiares horrorizados, que aparte de llorar encontraron desahogo culpándome.
Y con eso me di cuenta de algo que volvió a entristecerme. La gente siempre busca a alguien a quien echarle la culpa, y no son nada de compasivos… y la chica de pelo rosa… llevaba soportando esa carga sobre los hombros desde hacía mucho tiempo. En mi carrera nunca me había tocado porque solía poder resolver mis casos, y no había sido nada agradable. Parte de mí volvió a apreciarla, esa misma vocecita que no se callaba ni cuando dormía, no, mis sueños no ayudaban en lo absoluto, sobre todo cuando echaba de menos su calidez a mi lado por la noche, sus brazos fuertes y protectores en torno a mí o darle buenas noches a alguien, las pesadillas atacaban con fuerza ¿lo peor? No eran solo sueños terribles que repetían la escena de la fábrica en mi cabeza con la variable de que moría en sus manos o ella bajo mi rifle, no, algunos eran dulces y llenos de pasión, pero cuando despertaba y me daba cuenta de que solo eran sueños volvía a destrozarme y eso era peor que el susto pasajero de un mal sueño.
Me quité los tacones tras yacer una hora sin casi nada más que respirar y caminé arrastrando los pies, en el pasillo frené frente a su puerta, dudando un momento como si no se tratara de mi propia casa, y luego entré; me senté en la silla de la pequeña mesa de trabajo, frente a los enormes guanteletes y a la armadura. Me los habían enviado a mí tras el primer día, ya que tenían un seguro por dentro que no dejaba quitárselos a la fuerza a su portadora y por tanto había sido imposible mientras estaba inconsciente y siendo procesada.
Acaricié el metal frío y cogí uno para ponerlo en mi regazo, admirando los detalles y el peso, los rasguños en el material, las tuercas ahora quietas. No era primera vez que me entraba curiosidad, pero uno, ella no dejaba que nadie los tocara, y dos, el pensamiento de verme ridícula me lo había impedido… pero ahora…
Deslicé la mano derecha dentro del artefacto y lo levanté con un ligero ''uff'' moví los dedos maravillada de que copiaran el movimiento, y di un salto cuando los nudillos se enrojecieron y de alguna parte salió algo de vapor. Investigué con el tacto el lugar donde se encontraba mi mano, sentía varias cosas por ahí que quizás eran algunos de los reguladores de los que hablaba, aunque no moví nada. Me pregunté qué se sentiría dar un golpe con ellos y me puse frente a la pera de boxeo cerca de la muralla, con algo de esfuerzo le di un golpecito… y luego otro, y otro, y otro hasta que agarré el ritmo con algo de emoción.
Emoción que duró hasta que mi brazo pasó de largo y le dio a la pared de tabique desprendiendo una honda y una ola de energía y calor, pared que sin más crujió y la mitad de ella se vino abajo entre polvo y escombro, tosí alejándome y me quedé mirando incrédula lo que había hecho.
-Wala, ahora tendré que hacer una ampliación… de mi pieza.
Como no, mi cama del otro lado del agujero.
Solté un bufido y traté de sacarme el artilugio sin éxito, algo asustada tratando de forcejear con el, tironeando mi brazo y los enormes dedos.
-¡Oh por Dios!
Me grité enfadada, tirándome en la cama de espaldas tras cinco minutos de lucha infructuosa, mi brazo ya cansado del peso.
-Creo que no intentaré probar la armadura, no señor.
Aun así terminé acariciando de nuevo los dedos metálicos.
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Vi POV
Mi… maldita… cara.
Dolor.
Me cambié de lado dejando reposar el lado derecho de mi rostro contra el frío de la pared. Los primeros dos días no me habían dejado hablar con nadie-como si fuese a hacerlo-ni salir, cuando me llevaban una bandeja de comida siempre pedía al guardia que me dejaran hablar con ella, la Sheriff. No pasó, no sé si porque mi mensaje no llegó a nadie o si porque ella no quiso oírlo. ¿El maldito punto? Primer día que me dejaron salir de mi celda, cuarto desde llegar, menos de una semana en prisión nuevamente, paliza. En el comedor. Me agarraron después de haber estado sentada cinco minutos y me aprisionaron contra la mesa mientras me golpeaban. Los guardias tardaron más que de costumbre en sacarme de allí.
¿Creía que antes tenía enemigos dentro?
Pues ahora no había ni un puto convicto que no me mirase de forma asesina ni UN-PUTO-SEGUNDO. ¿Antes? Quizás un octavo de ellos que yo había encerrado ¿ahora? Quizás más de la mitad ¿antes? Una criminal que se metía con otros criminales ¿ahora? Una puta hija de perra que había traicionado a más de la mitad de las bandas de delincuentes con la policía y que MÁS encima se había unido a ellos siendo compañera con la mismísima Sheriff. Si supieran lo demás.
A, espera, no solo eso, sino que los mismos oficiales que había aquí dentro juraban de brazos cruzados que YO había tratado de matar a la sheriff. No fue muy difícil entender que se hubiesen demorado en sacarme de la matanza pelea.
Volví a rodar mi rostro para coger el lado más helado, tratando de desinflamar los moretones. Al menos tenía todos mis dientes y unos días más en confinamiento para recuperarme.
Cual no fue mi sorpresa cuando al día siguiente entraron tres guardias en completo silencio, mirándome y yo a ellos, primero pensé que quizás venían a interrogarme, que quizás… Caitlyn aparecería detrás. Pero no tardé en comprender sus miradas.
-Oh mierda ¿de verdad?
Levanté los puños para defenderme, pero entre dos me despistaron y el tercero clavó los electrodos de una pistola eléctrica en el cuello, gruñí y mi cuerpo calló al piso convulsionando por la corriente, y antes de que cesara me cayeron varios golpes a lo largo del cuerpo, electrocutándome de nuevo cuando traté de defenderme.
Me dejaron tirada en el piso retorciéndome.
Para vendar mis heridas no tenía muchas opciones, si usaba la sábana no me darían otra y por la noche era helado, así que las dejé al aire, usando el lavamanos para limpiarme la sangre seca. Me recosté en la cama mirando el techo gris.
¿Qué podía hacer, si no me daban ninguna alternativa para hablar con Caitlyn? Ella era la única esperanza que tenía para poder vivir, y en este momento era literal, tenía cincuenta años de prisión por delante ¿pero cuánto iba a durar? Con los proscritos y los guardias en mi contra… tenía suerte si un mes.
-Te amo, Cupcake…-susurré, ni siquiera sabía si ella había salido ilesa del tiroteo y eso me volvía loca. Solo deseaba arreglar las cosas con ella, no podía terminar así, creyendo que la había traicionado, que todo lo que habíamos pasado era mero teatro… de hecho, esperaba que no lo creyera, sino que solo estuviese ciegamente enojada y que no se diera cuenta por ahora de que cuando le decía ''te amo'' era verdad, de que cuando suspiraba su nombre mientras la besaba era porque me hacía sentir bien, de que las risas que le sacaba no eran por otra cosa que no fuera ver sus labios levantarse. Esperaba que su rabia pasara y que se diera cuenta de todo eso…. Pronto.
Pero pasaron los días, luego dos semanas… y nada ocurrió. La parte cabeza dura de mí no perdía la fe, pero esa parte comenzaba a perder terreno, con cada paliza que recibía por parte de los presos Y de los guardias me sentía cada vez peor y peor.
Recostada en la cama, mirando el vacío, sintiendo un ardor doloroso en el pecho que nunca había sufrido. Me sentía tan débil, derrotada y aplastada como un insecto, ya ni me importaba devolver los puñetazos, los recibía casi de forma sumisa como un perro callejero desnutrido y viejo.
-Ella… no va a venir por mí. Me creyó capaz de traicionarla a sangre fría y no mirará atrás. Cupcake me abandonó.
Realicé, en voz alta, era la primera vez que dejaba a ese pensamiento pasar claramente por mi cabeza y labios sin descartarlo enseguida, hasta ayer había mantenido la sonrisa en mis labios desvaneciéndose poco a poco, esperando pacientemente que la puerta se abriera dejándome ver su vestido púrpura.
Mis ojos se inundaron en lágrimas como nunca lo estuvieron jamás y mi pecho se estrujó con dolor mientras mis hombros subían y bajaban acompañando mis sollozos. Me acurruqué y escondí el rostro en la cama sin poder evitar que los gemidos escaparan de mis labios.
-Cupcake… perdóname… yo era feliz a tu lado.
Susurré, acurrucándome más.
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Caitlyn POV
Dejé caer el archivo contra la mesa suspirando, y tomando mi rostro entre mis manos, parte de acuerdo parte enojada con las lágrimas en mis ojos. Después de tres semanas y un poco más mi cerebro y mi corazón seguían peleando una batalla campal que me tenía destrozada. Nunca, NUNCA había tomado una licencia médica, pero era un peligro para mi misma, para mis oficiales en las calles y un fiasco en el escritorio, sin poder concentrarme ni enfocar mi mente en nada que no fueran las vocecitas de mi interior discutiendo la una con la otra. Me preguntaba si Jinx se sentía así con Cara pescado.
Al menos estaba en casa y podía seguir desahogándome tranquila sabiendo que nadie entraría. Volví a tomar el informe y llevé una mano a mi boca al leer el reporte médico por sexta vez.
-Oh Vi, qué te han hecho…
Susurré. Estremeciéndome cada vez que leía alguna de las lesiones, fuera de la preocupación obvia de sus heridas, que parte de mí no quería sentir y la otra sí, había algo que no calzaba en mi mapa mental ¿cómo le habían hecho tanto daño si había estado prácticamente la mitad de las tres semanas encerrada y sin ver a nadie? No tuve que pensar mucho más allá para darme cuenta de que los guardias debían de estar dándole visitas en su celda, entre los policías era algo así como un acuerdo secreto, si un criminal le hace daño a un compañero, nosotros se lo duplicamos… estaba en contra del código. Y si bien Vi no había causado mi muerte, le estaban dando un tratamiento muy duro, prácticamente salvaje.
-No… no puedo permitir esto, no importa quien sea, no puedo dejar que pase en mi jurisdicción.
Además… tengo tantas ganas de verla, de que me diga con sus palabras qué fue lo que pasó. Por qué.
Me levanté de mi escritorio decidida por primera vez en todo ese tiempo, dando un breve vistazo al caso del hombre muerto y de la tienda de donas, cada vez que los veía me pulsaba cierta vena en la cabeza que solía avisarme de cosas que no habría percibido a simple vista, había algo que no me gustaba en esos dos casos, algo que no cuadraba si bien la evidencia estaba allí.
-Tengo que ir, tengo que escucharlo de ella. Sabré si miente.
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Un día antes….
Vi POV
Mi vida había estado llena de altos y bajos como una montaña rusa salvaje.
Me había criado en la calle por mi cuenta siendo una chica lista y persistente, oh sí, si hubiese elegido otro nombre para grabarme en la cara habría sido ''persistencia'' porque me había prometido a mí misma nunca rendirme, y eso había funcionado bien a lo largo de los años. Siempre tirar puños hacia delante y ver qué paradas me daba el camino. Vivir el día a día, no dejar nada para mañana, no esperar el futuro ni saber cuándo volvería a comer pero siempre optimista al respecto.
Pero hoy, hoy no era un buen día y ya no me daban ganas de tener ese nombre. Ni de ser optimista, ni de nada.
Estaba rota. Pero yo solo sabía reparar Hextech.
Estaba pensando tranquila y pasivamente cuál sería la mejor manera de suicidarme con las pocas opciones que tenía, evaluando la cantidad de dolor que sentiría y lo grotesco que quedaría mi cuerpo después. Recordé aquel día en la mina, donde todo había cambiado… podía escuchar su voz diciendo aquellas palabras de nuevo…
''-No te quites la vida, por favor.
-Me espera perderla en prisión, es lo mismo, Cupcake.
-Vamos ¿la peor criminal de la ciudad le teme a estar entre rejas, de verdad? No creí que fueses una cobarde.
-Hey, yo no quiero jalar el gatillo, pero eso da igual.
-Vi, tú eres mejor que esto.''
En aquel entonces la cosa era diferente… ¿lo era?
La puerta abriéndose llamó mi atención, primero pensé que entrarían a darme otra paliza, pero no, era el sistema automático, hora de almuerzo. Me quedé recostada en la cama, prefería no comer nada que regresar una vez más allí, aunque quizás esa era la forma más fácil de morir. No la más amena, como fuera.
Por ahora trataría de dormir, no he podido, mi pecho estrujando mi interior no me deja en paz, y duele, tanto física como emocionalmente. Así que cierro los ojos y termino por quedarme dormida mientras mi puerta sigue abierta.
Me despierta la sensación de caída, antes de reaccionar estoy en el piso y me muevo rápido tratando de ponerme de pie al haber sentido alguien que me empujaba.
Son cuatro.
Tienen la misma ropa que yo, por lo que por un momento creo que son simples reos enojados conmigo, pero luego la veo a ella detrás de sus tres matones.
-Tú.-casi gruñí, la rabia prácticamente se encendió en mí como una llama en pasto seco, de pronto sobrepasando la pena y la angustia que tenía dentro.
-Todo esto es tú culpa.-acusé, olvidando sus refuerzos, quería verla en el piso, desde hacía un tiempo que no deseaba con tanta fuerza golpear a alguien hasta verlo morado.
Y entonces todo calzó, y mi expresión debió mostrarlo porque Kate sonrió. Yo sabía que lo de la fábrica había sido su hermana, me lo había dicho, pero Cupcake no, además había otra cosa que me había preguntado ese día y después no ¿para qué todo el show?
-Sí, yo tramé todo hasta que finalmente cayeron, claro, mi pequeña hermana fue de mucha ayuda… después de que lo demás no funcionara fue una excelente idea comprometer sus lazos sentimentales en vez de tratar de asesinarlas directamente… así que ahora te tengo en mis manos y no vas a salir de este lugar con vida.
Levanté mis puños en una pose agresiva de pelea.
-Gracias a tus antecedentes fue sencillo volver a meterte aquí, dejando las pistas necesarias en las escenas correctas, además no podía dejar que mi hermana se llevara toda la diversión.
Espera ¿Qué? Pero eso significaba que…. Si yo estaba aquí, con ella… entonces Cait…
Di un grito de guerra y me lancé hacia delante, esquivar y dar puñetazos, claro que por cada golpe que lograba conectar me daban tres.
-¡No te atrevas a tocarla!
Grité, reuniendo toda mi fuerza en el brazo derecho que llegó a parar justo en la mandíbula de uno de los hombres, que chocó con la pared y cayó al piso con un quejido sin volver a levantarse.
Lograron agarrarme de los brazos y quedé como un recuadro contra la pared, pataleé y forcejeé gruñendo.
-Oh, como si pudieses hacer algo desde aquí. Tú fuiste la mayor razón por la que no pudimos acercarnos antes… Divide y conquistarás, ahora yo te tengo a ti para divertirme, y mientras tanto a estas horas la famosa Sheriff de Piltóver debe estar amordazada en un maletero, de camino a donde nadie la encontrará jamás… aunque quizás devolvamos el cuerpo, aun lo estamos pensando.
No… no… ¡NO!
Grité furiosa luchando por liberarme del agarre, le planté un talonazo en el muslo con tanta fuerza a uno de ellos que sentí el hueso bajo mi pie, se retiró con un grito cayendo al piso y con mi mano libre que apreté en un puño tiré un gancho que quebró directamente la nariz del otro y estampó su cabeza contra la pared, cuando quedé libre, respirando con fuerza y tratando en vano de controlar la ira, levanté la mirada hacia sus ojos bajo mi flequillo y sonreí con sadismo, golpeando mi puños el uno contra la palma del otro.
Antes de que se echara para atrás me lancé encima agarrándola del cuello de la ropa, la balanceé estrellándola contra la pared y le di un puñetazo sólido como roca directo al estómago, haciendo que se doblara sin aire, dejando su espalda como perfecto blanco para mi codo. Calló al piso como un muñeco de trapo y la levanté agarrándola por detrás del cuello con una mano.
-¡DÓNDE ESTÁ!
Grité en su cara zarandeándola.
-¡DIME DÓNDE ESTÁ O TE MATO!
Amenacé golpeándola contra la pared una y otra vez.
-¡DÍMELO!
La levanté del cuello con un solo brazo, resoplando de mera ira, ella sujetó mi muñeca con sus manos tratando de respirar.
''Tranquila, respira, tranquila, piensa en Caitlyn, ella sabe dónde está mi Cupcake''
La solté y la dejé recuperar el aliento en el piso.
-Ya sabes lo que puedo hacer, Kate, ahora coopera conmigo un poco, dime donde la llevaron y entonces quizás no te mate.
Para mi sorpresa ella comenzó a reírse me retuve de golpearla para dejarla hablar primero.
-Oh no, ella morirá, será torturada hasta que ruegue que le den fin y tú, no importa lo que hagas, aquí dentro morirás de todas formas, los presos están deseosos de ello y los guardias no te ayudarán.
-Muy bien, tú lo pediste.
Le di una patada en el abdomen que la levantó del piso, y luego otra, posteriormente agarré su cabello blanco y la tiré del lado contrario, montándome sobre ella para comenzar golpearle la cara una y otra y otra y otra vez hasta que mis nudillos se salpicaron con sangre.
-¡Hey, para, para!
Fui meramente consiente de que me empujaron, pero sí noté cuando me lanzaron los dardos para electrocutarme con los que quedé automáticamente fuera de juego, luchando con los espasmos ¿Qué acaso no iban a apagar esa cosa? Entre una sacudida y otra logré ver que estaban arrastrando a mis agresores fuera de mi jaula, y en todo el tiempo que eso duró la corriente siguió corriendo por mis músculos, no podía respirar, aun así me forcé a recostarme boca abajo para tratar de apoyarme, cuando finalmente me dejaron traté de incorporarme resbalando varias veces.
-Espe-espe ¡esperen!
Logré articular, mi puerta cerrándose poco a poco con su sistema automático, tres guardias del otro lado.
-¡Tiene que avisarle a-! ¡uh!
Solté tras recibir una patada para meterme dentro, derrapé y volví a acercarme.
-¡Retrocede, ahora!
Gritó uno, pero no le hice caso, finalmente me detuve cuando me apuntó con un arma de verdad directo al pecho, levanté las manos.
-Escucha, tienen que advertirle a la Sheriff que van a ir por ella.
Jadeé, pero el guardia solo bufó.
-Púdrete.
Fue su respuesta, como no, volví a enfadarme.
-¡Esa perra me metió aquí dentro y va tras Caitlyn, tienen que avisarle, maldición!
La puerta se cerró y me abalancé sobre ella, pateándola y golpeándola inútilmente. Lo último que vi fue a Kate dándome una sonrisa victoriosa.
-¡DEBEN DECIRLE, POR FAVOR, ESTÁ EN PELIGRO!
Casi rogué, sintiendo que las personas del otro lado se iban volví a cargar contra el metal, chocándolo con mis hombros y con mis pies, aporreándolo con mis puños.
-¡Maldición, solo deben llamarla, si algo le pasa los haré responsables! ¿escucharon? ¡Si Caitlyn desaparece me aseguraré de que compartan celdas!
Continué pateando la puerta por horas, incluso después de que me hice sangrar las manos, los pies y los moretones en mis hombros se pusieron morados, gritando a todo pulmón... pero gritándole al aire, porque nadie vino.
Cuando llegó la noche y se apagaron todas las luces me acurruqué junto a la puerta, adolorida y exhausta tras horas de gritos y golpes, el metal antes impoluto ahora manchado con trazas rojas, lo mismo mis brazos. Pero me habría sorprendido verle si quiera un rasguño al metal.
-Por favor que solo haya estado fanfarroneando… por favor que si no lo estaba, Cupcake haya logrado escapar…
Y ese fue mi mantra durante aquella noche, no podía dormir, no podía hacer nada. Iba a ser una larga, larga noche.
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Fin Cap 13
Solo quería decir que les agradezco que me escriban XD nunca creí que esta historia sería popular y tiene muuuuchas ''vistas'' (de los que solo unos pocos de ustedes comentan ¬¬) así que eso, gracias.
pd: hoy fui feliz viendo el taunt de Jinx con Caitlyn en juego y el de Vi con Jinx... auqnue me costó 7 muertes porque estaba más interesada en el taunt que en que no me matara XD
