12

- Piltover. Año actual. -

Wanna join me? Come and play...

But I might shoot you, in your face!

Bombs and bullets, will do the trick.

What we need here, is a little bit of panic oh ah!

Jinx salta del colchón de su celda con estrépito ánimo, empieza a moverse de un lado a otro por aquel pequeño espacio como si se tratara del escenario musical que imagina en su cabeza, con cientos de personas gritando su nombre mientras ella le canta a un micrófono invisible.

Come on! Shoot faster!

Just a little bit of energy yeah!

I wanna try something fun right now.

I guess some people call it anarchy!

Let's blow this city to the ashes, and see what pow-pow thinks.

It's such pathetic neatness...

Jinx frena en seco ante la entrada de su celda. Se queda quieta, dándose cuenta de aquellos ojos que la estaban observando desde hacía rato, ¿Pero cuanto? Tanto la niña como ella no se movían, parecía que estaban jugando al clásico juego de sostener la mirada, pero la criminal no iba a seguir mucho más tiempo, pues sus piernas empezaban a quejarse por la excéntrica postura en la que se había quedado. Jinx levantó una ceja, y antes de que pudiera preguntar algo, la niña habló.

But not for long, cause you'll get jinxed!

Jinx se quedó de piedra, más de lo que ya estaba. Aquella mocosa había cantado parte de la letra que ella había compuesto, más bien que había obligado al compositor realizar ante una amenaza de bomba, pero el caso es que era su canción, hasta le puso Jinx ®. Aunque había algo en la cara de la niña que le resultaba un tanto familiar.

- ¿Cómo es que conoces la letra, mocosa?

- No soy una mocosa, me llamo Emily, tonta azul oxigenada. Y esa canción la escuché de unas grabaciones que tenía mi madre guardada en uno de sus casos.

- ¿Tonta azul oxigenada? Esta cría quiere que le lance un zap en toda la cara. Ah no espera, si no tienes a Zap. Un momento, ¿Ha dicho casos de su madre? Dime enana, ¿Tu madre es policía o algo así?

- Y dale con llamarme enana. Para que te enteres, mi madre es mucho mejor que eso. ¡Ella es la Sheriff de Piltover! Aunque mamá no lo sabe, me gusta investigar sobre los casos que ella guarda en casa. ¡Son divertidos!

- Ya decía yo que su cara me resultaba muy familiar. ¿Quién iba a pensar que la Sombreritos tenía una cría? Mira que yo la emparejaba con Manazas. Espera, entonces esta es la misma mocosa que estuvo con Jayce el día que...no... ¡No puede ser!

- Ey, ¿Te pasa algo? - preguntó la niña al ver cómo el rostro de Jinx estaba petrificada, como si acabara de ver un fantasma.

Y es que había visto uno. Uno del pasado.

Ω

- Hace seis años. Academia de Guerra. Patio exterior. -

Seguía pareciéndole demasiado sencillo burlar la seguridad de tal famosa institución como era la Liga de Leyendas. No había guardias o uno de esos famosos invocadores de los que se rumoreaban que eran poderosos. Sólo estaba ella, las estatuas de piedra que rodeaban la fuente y el amplio jardín del patio. Desde su posición, veía dos filas de ventanas, correspondiente al primer y segundo piso respectivamente. Había optado por colarse en una de ellas, pero desconocía lo que podría haber al otro lado y no quería verse desprevenida.

Continuó caminando a lo largo de los caminos del jardín, oculta entre las sombras y pegada al muro de piedra del edificio. Llego hasta una columna con decoración vegetal, algo de gran utilidad para poder escalarla más fácilmente. Se agarró firmemente a las ramas de mármol que recorrían ascendentemente la estructura. La oscuridad dejó de cubrirla con sus garras, siendo el manto blanco de la luz de la Luna la que tomara su lugar. De pronto, se soltó y cayó rodando al suelo.

Si hubiera continuado ahí arriba, una especie de haz lunar canalizado habría acabado con ella tal y como hizo con la columna. Catrixce se puso en pie rápidamente, saltando a un lado para esquivar una esfera oscura. De no ser por la luz de la Luna, no se habría percatado de su presencia y estaría en el suelo, posiblemente inconsciente. La esfera comenzó a reducir su tamaño, dando pequeñas convulsiones antes de desaparecer por completo.

Catrixce fulminó con la mirada a sus dos atacantes. Dos mujeres que tendrían su edad o un poco menos, ambas con el cabello plateado. Una de ellas tenía una armadura antigua y de color gris, con detalles lunares a lo largo de la misma. En su rostro había una marca de una luna llena y una en cuarto creciente, y alrededor de sus ojos dos marcas negras, dándole un toque amenazador. En su mano derecha llevaba una espada curvilínea, que irradiaba la misma luz que la lunar.

La otra vestía un traje jonio de color morado, flotaba en el aire con suma delicadeza y tres esferas oscuras, iguales a la que le había atacado, giraban a su alrededor. Portaba una especie de corona, la cual hacía que una sombra cayera sobre sus ojos, haciéndolos resaltar con aquel brillo morado con el que contaban. Detrás de ambas se encontraba una figura encapuchada, de túnica azulada y con adornos morados y dorados. Portaba un orbe azulado que brillaba con suma fuerza, más aún así, no dejaba a la vista su rostro.

- La Liga está cerrada durante la noche. - dijo con una voz grave que daba a entender que se trataba de un hombre. - ¿No lo sabéis?

- Lo siento, no sabía nada al respecto. - mintió ella. - Venía para poder unirme a esta importante institución.

- ¿Acaso crees que esa mentira funcionará después de que hayas matado a ese anciano ante nuestras puertas? - Catrixce maldijo entre dientes. - Los guardias de la Liga no tardarán en llegar. Syndra, Diana, tenéis permiso para matarla hasta entonces.

- Perfecto. Ya no estoy encarcelada. - dijo la primera con esa voz y el eco que tanto la caracterizaban.

- Lo siento. No me dejan otra opción. - dijo la otra.

- Vaya, yo solo quería encontrar a Viktor. En fin, supongo que no me queda otra que acabar con los noobs que se interponen en mi camino. -

Ω

- Mientras tanto, en Piltover...-

¿Acaso crees que no sé lo que me hago, Viktor?

Sólo sé que deberías tener cuidado, Dr. Itcherman. Las gemelas no estarán retenidas eternamente.

Vi despertó de golpe de su letargo sueño, encontrándose tumbada en la cama del hospital.. A pesar de que tenía conectado a su cuerpo el electrocardiograma, y una máscara que le ayudaba a respirar, se encontraba en estado estable y recuperándose. La enferma le había inyectado una dosis de morfina, con tal de aliviar el dolor de los múltiples cortes y heridas que tuvieron que coser los cirujanos, pero aún así sentía el dolor tanto de éstas como de los múltiples cardenales causados por los golpes y los escombros.

No obstante, eso no era lo que le preocupaba a Vi. No señor, lo que realmente le preocupaba era lo que estaba justo al lado de su cama. Un rostro serio y firme que mantenía a la sheriff concentrada en el informe que le habían entregado los doctores, no había rostro de Jayce, de algún agente o personal del hospital. Sólo estaban ella y Catlyn, acompañadas de un tenso y largo silencio que sólo era interrumpido por el segundero del reloj.

- ¿Por cuánto tiempo piensas seguir mirándome? - preguntó su jefa sin levantar la vista del informe médico. - ¿O es que esperas quedarte cayada, al igual que lo que sucedió con Jinx?

Vi acercó su mano a la máscara, separándola de sus labios y así poder continuar la charla con la sheriff.

- Cait, ya sé que lo que hice no estuvo bien, pero te juro que más adelante lo entenderás.

- Oh, claro que lo entenderé. La Sheriff Caitlyn entenderá perfectamente cómo es que una de sus agentes, más bien su mano derecha, le estuvo ocultando el paradero de una criminal bajo sus narices. Por no decir que dejó entrar a Viktor, un científico que tiene bastantes problemas con cierto defensor de la ciudad y que podría perfectamente atacar la misma. ¡Ah no espera, eso es cosa de Jinx! Pero como sus armas no están... - continuaba ironizando la morena, cerrando de un golpe el informe.- ¿De paso por qué no le dices a C que entre en mi despacho y me pegué un tiro? Así tienes un titular muy interesante en los periódicos "Caitlyn CeCeada por su propio Caso"

- ¿Esto va por mí...por Jinx...o por el caso de C?

- ¡Va por ti! ¡Cabeza llena de serrín! - vale, Caitlyn estaba a punto de volverse una tetera viviente a punto de hervir.

- ¿Cabeza de serrín? ¿Estás enojada y sólo se te ocurre ese insulto?

- ¿Qué esperabas? Llevo toda la noche despierta desde que saliste del quirófano. - suspiró pesadamente, llevándose los dedos al puente de la nariz. - No me vas a explicar por qué no me contaste lo de Jinx, ¿No?

- Te lo diré, pero antes necesito encontrar a Jinx. Aquel líquido que nos bebimos, el que me dio Viktor, ¿Pone en el informe médico lo que es?

- Según esto, se trata de reveltina. Un compuesto químico que se usa en personas que sufren alzhéimer, amnesia u otras pérdidas de memoria. Según tengo entendido, funciona cuando el paciente entra en un sueño profundo, aunque tarda en hacer efecto, se recupera parte de la información perdida.

- ¿Y sabes algo de Jinx después de los sucedido en el otro hospital?

- Cuando te encontramos no había rastro de ella, a excepción de la bala que siempre llevaba colgada al cuello. Debió caérsele durante vuestra pelea. Está en mi despacho como una prueba más de esa escurridiza criminal. ¿Por qué lo preguntas?

- Cait, si Viktor nos dio esa sustancia es para que ambas recordáramos algo, pero no sé el qué. Jinx no debe andar muy lejos, estaba bastante herida cuando perdí el conocimiento.

- Ordenaré que hagan patrullas las 24 horas por toda la ciudad. - Caitlyn se levantó para irse a dar la orden.

- ¡Espera Cupcake!

- Y dale con llamarme así. ¿Qué pasa?

- Tengo que pedirte un favor enorme, pero prométeme, que no contarás nada a nadie sobre lo que voy a decirte.

- Tranquila, lo apuntaré en la lista de cosas que me debes.

- Verás, mientras estaba durmiendo, escuché la voz de Viktor hablando con un tal . Tienes que averiguar todo lo que puedas sobre él. - vio como la sheriff sacaba una pequeña libreta y un bolígrafo de uno de sus bolsillos, apuntando la información. - Pero el problema es que posiblemente la información no se encuentre en Piltover, sino en alguno de los archivos de Zaun.

- Genial, ¿No podías ponérmelo más fácil, no? -

Ω

- En la Academia de Guerra...-

Syndra chocó de espaldas contra la pared, recorriéndole el dolor del impacto como una serpiente por toda su espina dorsal. La mano de Catrixce se aferró a su cuello, levantándola del suelo y cortando lentamente su aire. La soberana de la oscuridad intentaba zafarse de su agarre, pero la joven no la soltaba ni aun sintiendo el dolor de las uñas clavándose y arañando su carne.

Alrededor de ambas, el paisaje era catastrófico. Campeones, guardias de la liga e incluso invocadores estaban heridos de gravedad o muertos. Tirados por el suelo, atrapados entre los escombros, rodeados por el humo de las llamas ardientes del fuego. Diana estaba totalmente herida, con un brazo roto y quemaduras de tercer grado por el costado y la piernas. El invocador estaba muerto, con un enorme agujero en el vientre provocado por el brazo de Catrixce al igual que el resto de los cuerpos de otros invocadores y guardias.

Campeones como Leona o Pantheon acudieron a la llamada de socorro. La primera perdió el conocimiento al quedarse atrapada bajo una columna, mientras que el segundo murió tras un enfrentamiento con la intrusa, quien le clavó su propia lanza en el cuello.

- Para decir tantas veces que tienes un poder ilimitado, no eres tan fuerte. - Catrixce apretó aún más.- Mereció más la pena luchar contra aquel ninja de las sombras que vino en tu ayuda, que contigo. -

Lanzó a Syndra en la misma dirección donde se hallaba el cadáver de Zed. La soberana acabó con la piel quemada al recorrer el suelo, parándose a unos centímetros del fallecido ninja. Llevó una mano a su cuello adolorido, dando fuertes bocanadas de aire, mientras que la otra tocaba la mano enguantada del hombre sin vida. Sus ojos no podían contener las lágrimas, mientras veían como ríos de color carmesí pintaban los oscuros ropajes de lo que una vez fue el maestro de las sombras.

Catrixce se acercó a la soberana con su brazo derecho acumulando energía, dispuesta a terminar con su vida, quien ya se daba por vencida y quería terminar con su sufrimiento. Pero un rayo desintegrador marcó la distancia entre ella y Syndra. Catrixce canceló su carga y dirigió su mirada al origen de tal rayo, más bien al dueño del mismo.

- Déjala Catrixce, ya has causado demasiados estragos como para continuar. - dijo el heraldo de las máquinas.

- Vaya Viktor, ha sido necesario todas estas muertes para que salieras de tu escondite. - replicó ella.

- ¿Por qué haces esto? Ya has matado a Itcherman, el experimento se ha cancelado.

- Llámalo venganza, pero tengo que acabar con toda la actual raza humana.

- ¿Quién de las dos está ahora al mando?¿La que quiso cambiar de nombre o la que quería engañar a la gente con uno?

- ¿Acaso no es lo mismo?

- Dímelo tú. -

De pronto, un dolor de cabeza inundó la mente de Catrixce. Se llevó ambas manos a la sien, mientras caía de rodillas y gritaba de dolor. Cientos de voces recorrían su cabeza, voces que no eran de ahora sino de un tiempo anterior. Eran voces de niños, gritos y risas, comentarios de voces graves provenientes de hombres adultos.

Las gemelas tienen un nombre, Itcherman.

Vosotras tenéis unos ojos sorprendentes.

¡Ellas serán la nueva raza humana!

¿Catrice? Pero qué nombre es ese.

Jiena y Violeta, sinceramente os imaginaba un poco más mayores.

Dijiste que siempre estaríamos juntas.

¡Lo prometiste!

- ¡BASTA! - gritó a pleno pulmón Catrixce.

Espiraba e inspiraba profundamente, su corazón latía a mil por hora, un tremendo escalofrío recorrió su cuerpo, causándole sudores fríos. Syndra la miraba con cierto temor, no sabía lo que le estaba pasando, pero tenía que escapar de allí muy a su pesar, en cuanto tuviera oportunidad. Catrixce se incorporó, quitó los cabellos que la molestaban y se dirigió a Viktor.

- No sé cómo lo has hecho, pero la verdad me ha sorprendido.

- Tan sólo he abierto esa parte de tu mente que habías encerrado.

- Entonces será mejor que acabe rápido contigo, para que no lo vuelvas a repetir. -

Ω


Se agradecen los comentarios, aunque sea un "me gusta" anónimo ^^

Kaiserelle.