Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece ni sus personajes, es propiedad de Akira Amano.
Advertencias: Tsuna 13, Mukuro 16. Capítulo con lemon… incluso creo que es shota… =/ (xD).
Aclaraciones:
_Hablan los personajes.
-Pensamientos de los personajes-.
-aclaraciones mías-.
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Recuerdos
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Summary: Con sólo ocho años, Mukuro se encuentra recluido en una prisión, en la cual es comprado y se lleva una sorpresa al enterarse que ahora es pertenencia del hermano menor del hombre que le compro.
Yunmoon Projects
Presenta:
Artes oscuras
Parte 2: Oscuridad parcial
Capítulo 13 – El antes y el ahora de ti
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Cuando Tsuna nació, Vongola estaba en decadencia.
Si, siempre se especulo que Vongola había sido una familia prospera y grande. Influyente y poderosa. Y claro, lo fue. Pero en el tiempo en el que Tsuna nació Vongola libró la primera guerra contra la familia Gesso.
Los Gesso no eran tan nuevos, pero era una familia de la cual poco se conocía, de hecho se pensó que era una familia pequeña con uno que otro don. La equivocación cayó en eso, en confiar en que el enemigo no podría sorprenderlos. El noveno dejó pasar el primer ataque, el segundo y el tercero. Entonces en el cuarto el noveno no pudo continuar ignorándolo.
El cuarto ataque se libro en la cede de Japón, lejos de Italia y por ende el ataque abarco mayor impacto. Fue letal, muchos camaradas cayeron, incluyendo a dos miembros importantes en la CEDEF.
Nana e Iemitsu.
El ataque fue tan sorpresivo que nadie pudo hacer algo, la rapidez del impacto y la eficacia hizo notar que Gesso quería ser tomada en cuenta. Timoteo Vongola cayó en el error de ignorarlos y con ello perdió a su hijo y a su nuera.
Cuando Nana tuvo a su primer hijo ella estaba consumida en la felicidad. Su vientre era débil y por ende tener hijos sería algo excepcionalmente difícil. Pero ella intento e intento y finalmente logró quedar embarazada. El bebé que crecía en su interior también era débil, si ella no lo cuidaba podría perderlo. Los nueve meses que siguieron fueron todo un pesar, la preocupación de tener un aborto o de morir por el bebé y no poder darle a luz le atemorizaba.
Pero nueve meses después, Vongola Tsunayoshi nació.
Iemitsu aceptaba que el bebé fue lo mejor que le dio la vida, no, fue otro regalo hermoso en su vida. Nana no había sido su primer mujer, la primera, Rebeca Walkner, una mujer encantadora y hermosa, había muerto años después, durante el parto de su hijo Giotto. Giotto fue otro regalo, ambos lo eran y por ello los educo como hermanos y fue, hasta el día de su muerte, que le revelo a Giotto el nombre de su verdadera madre.
Giotto estaba destrozado y terriblemente decepcionado.
Si, la muerte de sus padres fue algo que mató su corazón, pero enterarse que su madre no era Nana y que su padre había escondido la identidad de su madre real había matado su alma.
El ataque provocó una ruptura con Giotto y la familia Vongola, pero él amaba a Nana, por ello, cuando ella (entre polvo, rocas y fuego) le pidió cuidar a Tsuna no pudo negarse, aunque deseo hacerlo cuando se enteró de la verdad. Timoteo le dio una opción, él cuidaría de Tsuna los primeros años de vida y Giotto aceptó. No se sentía (emocional y psicológicamente) bien para cuidar a Tsuna.
Temía lastimarlo.
Cuando Tsuna conoció a Giotto fue amor fraternal a primera vista.
Tsuna corrió a sus brazos y Giotto (confundido y un poco abochornado) tomó a Tsuna por debajo de los brazos y lo cargó hasta pegarlo a su pecho. Fue entonces cuando él también se enamoró de su pequeño hermano.
Giotto había pasado una larga temporada vagando por cualquier lado, por Italia, por Francia, por Japón e incluso América. Ahí conoció a varios de sus guardianes, pero el viaje comenzó a con Daemon y terminó con él y cinco amigos más.
Tsuna tomó el cariño de todos, incluso el de Daemon, las cosas fueron bien.
Entonces Timoteo murió, Tsuna se enteró de su puesto y Mukuro llegó a su lado.
Mukuro estaba con él.
Tsuna enterró los dedos entre el pelo azuloso, lacio y suave del adolescente, mientras abría la boca en respuesta del beso al que era sometido. Sintió una rodilla separar sus piernas y posesionarse entre sus muslos, como respuesta ahogo un jadeo dentro de ese beso.
Sí, esto era lo que esperaba, ser besado de forma gloriosa por Mukuro, sentir el deseo recorrer su piel y corresponder algo carnal. Bien, las cosas iban bastante bien, aunque Tsuna tenía un poco de miedo, porque esa sería su primera vez, pero realmente no lo esperaba de otra forma. Tenía más miedo de nunca experimentar eso con Mukuro que experimentarlo ahora.
Claro, como Tsuna tenía su historia, Mukuro también poseía una.
Descendiendo de hechiceros de oscuridad, Mukuro había nacido en una familia decadente, sin padre, con una madre con graves problemas de alcohol y una hermana débil y enferma. Vivir era una pesadilla, Mukuro no podía entender como había llegado al mundo, simplemente había nacido y realmente hubiera preferido haberse ido al infierno dentro del vientre de esa desarmada mujer.
Su madre le odiaba porque… porque odiaba su poder, el poder que sus abuelos habían poseído. El poder que ella no tenía… Ella le temía, por ello lo había suprimido, había intentado romperlo y magullarlo, pero ella nunca lo logró, porque Nagi estaba con él.
Si hubo algo bueno en su niñez, eso fue Nagi. Ella fue tierna, amable y cariñosa, le cuido y protegió de la madre que debió de haber hecho todo eso. Por ello, cuando Nagi murió (o eso le hicieron creer) Mukuro sintió que perdía el alma. Si, si una vez poseyó alma esa se fue junto con la supuesta muerte de Nagi.
Entonces tuvo que hacer pagar al bastardo de la familia Estraneo que le había quitado su vida, su alma y parte de su razón de vivir. Cuando mató al cabrón ese, Mukuro sintió que ya había hecho todo lo que tenía que hacer, ¿para qué vivir en un mundo donde todo era putrefacción, odio y dolor? No se rendía, simplemente que ya no podía vivir en un mundo donde no había nada.
En prisión sólo reafirmaron sus creencias, custodiado como si fuera un monstruo (lo era, no lo iba a negar, no era tan hipócrita) y odiado como si fuera la lepra, simplemente no se relaciono con nadie y por ello no confiaba en la humanidad. Lo cierto fue que uno de esos guardias intento abusar de él, sexualmente hablando, pero él no iba a dejarse humillar de ese modo, lo mato sin pensarlo y luego lo confinaron a las profundidades de esa prisión.
Entonces Vongola Giotto lo compró.
Mukuro no podía entenderlo, ¿por qué ser comprado para un ser tan hermoso, bello y puro? ¿Por qué él? Mukuro se sabía un monstruo, no había duda, él era capaz de matar a sangre fría y no sentir remordimientos. No entendía porque podía estar cerca de esa ser.
Pero comprendió que Tsuna no era tan diferente a él. Pertenecía a esa mafia que él odiaba, había ocultado a Nagi, le había utilizado y había fingido inocencia e ignorancia. Sin duda Tsuna sabía, de alguna forma, fingir muy bien.
Pero eso no quitaba que lo amara.
Por todo lo anterior Mukuro se dejo llevar por la situación, porque también tenía miedo. Miedo de perder a Tsuna, lo amaba tanto que perderlo, sin siquiera haberle demostrado todo lo que sentía, no parecía correcto.
No era correcto.
Soltó las mejillas del menor, pasó los dedos por su cuello y finalmente engancho las manos en su cintura pequeña, deleitándose aún por el beso y el interior cálido y jugoso de su alma. Si, porque Nagi había sido su alma en un tiempo, pero Tsuna la había recuperado (su alma) y luego la había limpiado hasta dejarla lo menos contaminada.
Se separaron, se miraron, se deleitaron y luego volvieron a unirse.
Mukuro no tuvo problemas para tomar al menor por la cadera y elevarlo hasta su altura, al no sentir el suelo, Tsuna entrecruzo las piernas en la cadera del chico, abrió los ojos con sorpresa y se separó del beso, totalmente sorprendido.
No podía creer lo que sentía.
Eso, que tenía Mukuro entre las piernas, era una erección.
Confesaba que desde el comienzo nunca creyó poder provocar deseo en Mukuro, porque era un niño, no tenía nada que atrajera y Mukuro era totalmente apuesto. Pero la prueba clara del deseo estaba ahí, duro y firme como una roca bajo los pantalones negros del peliazul.
_Me…
_Te deseo…
Y la prueba oral salió suavemente de esos labios rosados, Tsuna tragó saliva, se apretó más en el chico y volvió a besarlo.
Mukuro pegó (suavemente, lo amaba demasiado para provocarle dolor) al chico contra la pared y separó su boca, delineo con los dedos su rostro, cada línea, cada curva, cada parte de esa suave y hermosa piel, formando la cara de un ángel. Para ese momento Tsuna estaba derritiéndose por las caricias y la miel que derramaba Mukuro con los dedos.
_Te amo.
Soltó Tsuna, con los ojos nublados por la emoción del momento y ligeramente entrecerrados por el placer. Sostuvo una mano del adolescente, de alguna forma sentía que iba a caer, necesitaba un apoyó… necesitaba a Mukuro ahora, besó la palma y le miró con amor.
_Te amo, Mukuro… realmente… te amo.
Mukuro lo amaba tanto o más de lo que Tsuna lo amaba, no tenía duda de ello.
_Tu eres mi alma, Tsunayoshi… no dejes que te pierda… te amo.
Te amo. Se habían dicho y ahora lo normal sería besarse y continuar.
Por supuesto, Mukuro volvió a pegar la boca en la ajena y la danza comenzó una vez más.
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Agitó con lentitud la copa entre sus dedos, los ojos perdidos en el movimiento ondulatorio del vino tinto, dulce, suave y ligeramente concentrado.
_La cena es buena.
Soltó, sin apartar la mirada de su copa, luego (mucho tiempo después), elevó la mirada y la fijo en la chica que se mantenía quieta, mirándole con preocupación.
Odiaba su preocupación.
_¿Uni-chan?
_Oh… si, es buena.
Ella desvió la mirada y la fijó en su plato, carne, verduras, aderezos, era una comida común y corriente, nada espectacular como para elevarla. Pero Uni supo que debía de decir algo. Byakuran pareció complacido con lo dicho y soltó la copa, dejándola caer a la alfombra y luego se levantó. Uni se tensó levemente cuando el chico se colocó a su lado, no le tenía miedo, Byakuran nunca le haría daño, el problema radicaba en lo que él quisiera decirle.
_Uni-chan… ¿Quieres tener un amigo?
Uni levantó la mirada, era una prueba y no sabía como responder.
_¿Sí?
_¡Que alegría! Mañana atacaremos la base Vongola en Japón. He encontrado a alguien que tiene una mirada como la tuya.
_Pero, pensé que mañana nos reuniríamos con los otros para hablar sobre el trinisette.
_Oh, es verdad. Atacaremos durante la ceremonia del trinisette. Tú siempre me das buenas ideas, Uni-chan.
Uni le miró con preocupación, Byakuran simplemente sonrió.
_No estés triste, nunca haría daño a tu familia, sé que son importantes para ti.
Si ese hubiera sido el problema, Uni se hubiera tranquilizado, pero ese no se acercaba para nada al problema inicial.
Uni cerró los ojos, mientras Byakuran continuaba hablando de su nuevo amigo.
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Luce miró al chico, sonrió dulcemente y se acercó a él.
_Pareces preocupado, Giotto.
El rubio volteo a mirarla, sus ojos azules resplandecía con la iluminación nocturna, eran destellos flojos y algo fríos, Giotto entrecerró los ojos y volvió la vista al frente, recargando los brazos en la baranda de la terraza, la noche era fresca. Luce recargó un brazo en la baranda, en el lado izquierdo del rubio.
_No puedo evitarlo, la ceremonia… se acerca tan rápido. No sé que hacer, no quiero que mi hermano se enfrente a eso.
_Bueno… te entiendo. Mi hermana y mi querida Uni-chan también deberán enfrentarse a eso.
_¿Uni también?
_Me imagino que si, la ceremonia se lleva a cabo con seis personas. Los representantes del siete y un soporte. El soporte… es el sacrificio.
Giotto junto las cejas, nunca había escuchado eso.
_Sabía que alguien acompañaba al representante de cada siete, pero yo nunca supe que ese alguien era el sacrificio.
Luce miró hacia la Luna, en ese momento se veía tan sola y triste, obviamente estaba hablando de Luce, aunque la Luna se veía igual.
_Si el líder fuera el destinado a morir, ¿no sería un poco triste? Bueno, digamos que el sacrificio puede atraer al Trinisette, entonces moriría él en vez del líder.
Giotto miró el suelo, si Mukuro llegase a atraer al Trinisette… entonces quien moriría sería Mukuro, su hermano tenía muchas más posibilidades de vivir de lo que había pensado. Pero si el chico moría, sería como matar a su hermanito, sabía que entre esos dos había más amor del que pensaban, no podía permitir que Mukuro muriera, no podía seguir con su plan.
_Entiendo.
Luce volteo a verlo y le sonrió.
_No tiene que ser Vongola, Giotto. El Trinisette nunca mata a dos personas, siempre se lleva a uno. No tiene que ser Tsuna.
_Pero tú… y Aria…
_Nosotras somos Cielo, el Cielo siempre es un… poco más deslumbrante que cualquier otro elemento. Pero a veces el Trinisette tiene más fuerza de un elemento que de otro, entonces ese elemento se ve deslumbrado por el Cielo… y lo consume. Nosotros como portadores podemos absorber el elemento y tratar de volverlo uno con el nuestro. Pero si ese otro elemento es demasiado abrumador…
_Morirán.
Luce asintió, volvió su mirada a la Luna, sus ojos brillaban, parecía que estuviera apunto de llorar.
_Así que, no debes temer tanto.
_También me preocupo por ti… por todos.
Luce se separó de la baranda y sonrió dulcemente.
_Mañana nos espera un día muy ocupado, debo irme.
_Nos vemos Luce.
_Adiós, Giotto.
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Tsuna apretó los parpados, colocó las manos sobre los hombros de Mukuro y luego soltó un gemido involuntario. Escuchó una risita, pero la ignoró (más bien, no podía concentrarse en todos esos insignificantes detalles), la mano dentro de su camisa, atacando sus pezones se sentía muy bien, nunca se imagino que ese lugar podría ser alguna zona erógena.
Pero ahora sabía que muchas zonas en su cuerpo eran bastante estimulantes.
_Mu-… Mukuro… ya no… por favor… ya… ugh…
Era gracioso que por un toque tan pequeño el chico se estuviera retorciendo, pero no podía culparlo, era menor y además inexperto. Aunque bueno, no es como si él fuera experto, de hecho, esta era la primera vez que hacía todo eso, sinceramente nunca había pensado en hacerlo, pero cuando se trataba de Tsuna, todo se volvía posible.
_No te preocupes… iremos lento.
No dudo, no de Mukuro, nunca dudaría de él. Tsuna asintió y levantó las caderas cuando la mano de Mukuro jaló el pantalón marrón que llevaba puesto, soltó un ligero jadeo cuando sintió frio en sus partes bajas, se estremeció y miró al peliazul a los ojos.
_Tranquilo.
Tragó saliva. Creía en él, por supuesto que lo hacía, pero no podía evitar sentirse nervioso. Soltó un fuerte jadeo cuando una mano tibia se cerró alrededor de su miembro.
Oh. Eso se sentía malditamente bien.
Miró a Mukuro a los ojos, el chico mantenía una mirada altanera y una risita burlona. Tsuna no podía evitar sentirse un poco avergonzado, cerró los ojos, tal vez haciendo eso podría evitar sentir ese sonrojó que había subido a sus mejillas.
_Abre los ojos… mírame.
Tsuna abrió los ojos, entonces pensó que no debió de hacerlo. El ojo rojizo de Mukuro parecía brillar, mientras que el azul parecía nublarse por deseo. Ese ojo rojo sin duda alguna le daba miedo, con él Mukuro podía crear la muerte más real, la locura más atrapante. Pero con ese mismo ojo rojo le protegía. Tragó saliva y elevó la mano hasta tocar el parpado de ese ojo.
_Yo… pienso que es hermoso… esto es… algo que amo mucho de ti.
Probablemente, esta era la primera vez que alguien le decía eso.
Si, Nagi nunca comentó nada acerca de él y Mukuro supuso que todo se trataba de que ella deseara evitarle dolor. Los chicos de prisión lo llamaban monstruo y cuando su ojo brillaba corrían asustados de que él mandara algunas de sus ilusiones. El líder de Estraneo le había llamada adefesio y experimento fallido.
Pero Tsuna le había dicho que lo amaba.
Sin duda alguna había enloquecido (Tsuna), ese ojo no era algo hermoso, ni algo que amar, era una simple abominación, una maldición que habían decidido dejarle para poder canalizar su poder de hechicero oscuro. Si, no era más que eso.
Sin embargo, la emoción que comenzó a llenarlo era demasiada como para ignorarla.
_Gracias.
Es probable que él mismo haya odiado a ese ojo, pero en este momento sintió que podía aceptarlo. No, no todo se trataba de Tsuna, porque también tenía amor propio. Esto se trataba de los dos.
Tsuna fue tomado con la guardia baja (literalmente), cuando menos sintió dos largos y húmedos dedos se habían incrustado en su interior, soltó un jadeo y miró a Mukuro con terror. El dolor fue bastante irritante, no estaba seguro de que eso podría llegar a ser algo agradable. Pero trató de ser fuerte y lo resistió, el momento fue bastante incomodo, pero al menos la entrada de esos dos dedos era mucho más fácil. Entonces Mukuro pincho algo y Tsuna sintió que se derretía.
_Kufufufu~ al parecer lo he logrado… esto será mejor ahora.
Y fue mejor. Cada vez que los dedos pinchaban esa parte de su cuerpo Tsuna se retorcía de placer, era muy placentero y ahora ardía de placer. Probablemente Mukuro pensó que era el momento, ya que sacó sus dedos y adentró otra cosa.
Oh sí, dolió. Dolió mucho, realmente nunca había sentido tanto dolor. El dolor pareció hacer perder todo el placer que había sentido hace un momento, ya que su miembro comenzó a perder rigidez, tensó los dedos alrededor de la espalda de Mukuro y pegó la frente al pecho del peliazul. Era tan doloroso que las lágrimas bajaron lentamente por sus ojos, pero no dijo nada, confiaba en que pronto sentiría el mismo placer que hace poco había sentido. Claro, Tsuna tenía muy buena intuición y no tardo en empezar a jadear de placer.
El placer que se extendió en su pecho fue fulgurante, Tsuna tensó los dedos de los pies y enredó los muslos alrededor de la cintura del peliazul, no tardó ni dos segundos en que el mayor tomara sus extremidades y se colocara las piernas sobre los hombros, la posición era incomoda, pero nada que importara o que le evitara el placer, de hecho, el placer aumento.
_Oh… Mu-kuro… más… profundo… más…
Mukuro no se hizo del rogar, arremetió más profundo y con esa sola estocada la entrada de Tsuna lo presiono con fuerza, delatando el orgasmo del chico. Si, eso mismo condujo el suyo.
Realmente no quería terminar en el interior del castaño, no le parecía algo higiénico, pero no pudo evitarlo, sólo tuvo el orgasmo dentro del chico y fue totalmente fantástico. Tsuna se derrumbo entre sus brazos, deslizó los muslos hasta dejarlos a la altura de las caderas del peliazul, estaba agotado de todo.
_Ven… vamos al baño.
Tsuna no tenía fuerza para nada, sólo se dejo hacer y deshacer. Cuando volvieron a la cama ambos estaban limpios y frescos, disfrutaron el tiempo juntos, sobre todo Tsuna, pegó su cuerpo al de Mukuro y besó, de vez en cuando, la piel del adolescente, Mukuro sonreía y besaba también al castaño.
Entonces el amanecer llegó en tres horas más.
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Bien, lamento que el capitulo haya sido tan corto, desee hacerlo más largo, pero quería hacer este capitulo, ya era tiempo de un 'poco de acción'.
Como verán, este capitulo fue primordialmente lemon, conté una historia resumida de la vida de Tsuna y de Mukuro y mostré un poco de Byakuran. El próximo capitulo será la tan ansiada reunión de los arcobaleno, Millefiore y Vongola.
Espero que les haya gustado el capitulo como a mi.
Shao~ shao~
