Freddie habia renunciado a 1000000 dolares por ella. Y eso son muchos ceros.

Se habia enfrentado a su madre psicópata, a Carly, Gibby y el noventa por ciento de sus amigos (nerds) por ella (Spencer parecía estar feliz por ellos).

A Freddie le gustaba nadar a favor de la corriente, que impulsaba sus saltos, él no era Sam. Pero se había enfrentado al mundo por ella. así que estaba a salvo. Freddie la seguiría a donde ella fuera.

Y lo quería. Lo quería tanto que le dolía. Le dolía teenrlo a más de medio centímetro, y a menos. se le atascaban los pulmones si la miraba y le dolia tanto el pecho que sentia que iba a morir.

Sam odiaba desde siempre ese tipo de expresiones. Eran estúpidas, imposibles y ñoñas. Y por primera vez en su vida, ciertas. A veces se ponía a pensarlo y le daba miedo lo mucho que lo amaba.

Pero este mundo es frío y devastador, y siempre encuentra la forma de recordarnos que le da igual el problema catastrofico que atormente tu vida, eres insignificante. Nunca estás a salvo.

Porque ¿y si todos tenían razón?¿Y si eran un error? Ella no era suficiene par Freddie. Nunca lo habia sido. Le estaba arruinando la vida ¿verdad? ¿Por qué no se daba cuenta?¿por qué iba a quererla?No la quería. ¿Quien podría estar enamorado de ella?¿Por qué la seguía contra corriente? ¿Qué estaban haciendo? ¿Porque el amor no era suficiente?

¿Y si Carly tenía razón?

Sabía que no debía hacerlo. No debía parar el ascensor. No debía hablar de lo que habían oído decirle a Spencer. No debía hacerlo. Pero lo necesitaba.

Y naturalmente, todo el universo tenía razón. Freddie no la siguió esa vez. Tal vez se había dado cuenta de que no la quería, de que no era suficiente. Tal vez la quería tanto que le dejó irse, porque estaba asustado. Pero no la siguió en su locura, la dejó nadar sola a contracorriente.

"Tal vez no hacemos clik de esa manera"

"Pero es mutuo ¿verdad?"

"Te amo"

"Yo tambien te amo"

Medianoche.

No cogió el ascensor para bajar.

Le parecía que estaba lloviendo, pero ya no lo recordaba, tal vez fueran sus lágrimas las que le habían mojado la ropa.

¿Había llorado?¿Por eso sentía que no podía respirar? ¿o había llegado a su casa destartalado corriendo?

El mundo es un lugar aterrador.

Recuerda haberse lanzado a un coche. Quería morir. Lástima que tuviera buenos frenos.

¿Cómo acabó tumbada en el sillón de su casa vacía?

¿Estaba borracha? No, no había bebido.

Había roto...Freddie...

¿Que le estaba pasando?

Se mareaba, por eso se tumbó en el sofá, estaba tan marada que la bilis le avanzaba por la garganta.

Luego se quedó dormida.

Cuando se despertó, el feísimo reloj antiguo de su madre estaba dando las cinco. No sabía si de la mañana o de la tarde. Su teléfono parapadeaba, debía de tener algun mensaje. La casa seguía vacía.

" es Sam"

"Hola..?"

"Me ha escupido en la mano!"

"Ñoño"

"Múevete. Es mi taquilla imbécil"

"N..No"

"Vaya..invitaste al idiota"

"No sabía que eso iba a estar aquí!"

"Eres tan importante para el show como nosotras"

"Tú no quieres que yo gane, quieres que Carly pierda"

"Freddie nunca ha besado a una chica..."

"Lo siento"

"Vaya eso fue..."

"Lindo"

"Gracias a ti tambien"

"Te odio"

"Yo tambien te odio"

"¿Qué tal con Pete?"

"¿Con quién?"

"Saaamm...¿Sabes lo que Freddie ha hecho por esa amiga vuestra, Missy? le ha regalado su crucero del año. Es increíble. Debe de estar loco por ella..¿Sam? ¡Sam!"

"Asegurate de conseguir un taco, al menos esto tiene que servir para algo"

"No está enamorada de ti, está enamorada de lo que hiciste"

"Yo también te echaría de menos Sam. Estuviera dónde estuviera, te echaría de menos."

"Claro que te vas. No te preocupa nada ¿verdad?"

"Si me preocupa, claro que me preocupa! Me he pasado toda la noche aquí porque estaba preocupada por ti.¡No quería hacerte daño!"

"Sam, baja la voz..."

"¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO MUCHÍSIMO!"

"Se que te asusta exponer tus sentimientos. Porque nunca sabes si la persona que te gusta vas a gustarle. Todo el mundo se siente así, pero nunca sabrás que podría pasar si no..."

"Supongo que los dos estamos locos"

"Lasagna de Pinni´s!"

"Siento lo d ela cita, ha sido un desastre."

"Ha sido divertida"

"¿Sí?"

"Está bien si la preparas tú tonto. Siempre estoy bien contigo"

"Hola lindura"

"Te quiero"

"Me gustan las tormentas"

"Eso es porque son como tú. Impredecibles, dañinas, preciosas. A mi no me gustaban, cuando era pequeño"

"¿Y eso qué quiere decir?"

"Son como tú, Sam. Ojalá hubiera tormenta todos los días"

"¡Sam! Las animadoras no son blancos!"

"Te amo"

"Yo tambien te amo"

"Te odio"

"Adiós, Sam."

Se incorporó despacio. Las arcadas habían desaparecido, tampoco se mareaba. Pero sí le dolía el pecho cada vez que respiraba.

Cogió un cubo vacío de pollo frito que estaba por allí cerca y solo cuando estuvo segura de que todo había sido real, y de que ya no tanía arcadas, vomitó.

Y estuvo segura (o se imaginó) que vomitaba los trozos de su corazón que ya no le pertenecían. Freddie se los había ganado y ahora eran suyos.

Y el corazón de Sam estaba incompleto.

Cuando acabó de vomitar y se limpió la boca supo por qué le faltaba el aire.

Estaba vacía.

El mundo es un lugar aterrador. Y mucho más si tienes que enfrentarte a él sola.