CAPITULO 13 SUBE LA TEMPERATURA

Joder con las clases de Edward. Dios santo, me había dejado tan caliente que apenas podía pensar coherentemente. Realmente se sentía muuuy bien las manos de Edward sobre mi piel. Eran grandes pero a la vez delicadas, no como esas bastas caricias que por lo general recibía. Además, cuando cogió confianza eran firmes y de lo más placenteras...

Mmm, arggg...necesitaba hacer algo con el grado de mi excitación y lo necesitaba ya. Había llegado un punto en el que casi pierdo los papeles, cuando me quitó la camiseta y me acarició estuve a punto de empujarle contra la cama y...Calma, Bella...para la siguiente fase aún quedaba un poco, no quería echar a perder todo lo que habíamos conseguido hasta ahora. Edward avanzaba, pero su inseguridad en ciertos aspectos hacía que quedara un largo camino. Vale, ¿y ahora qué coño hago yo?

Entonces me vino la inspiración. El famoso conejo rosa. Señor, ¿quién me iba a decir a mi que terminaría sopesando la idea de usar un puto vibrador?

Casi a regañadientes fui hasta mi armario y, tras rebuscar entre cajas de zapatos, saqué la pequeña cajita que me había regalado Rose. Lo saqué de su envoltorio y lo miré detenidamente. Era de color rosa chicle – un color muy chic, si señor – su tacto era suave y de tamaño...de tamaño no andaba nada mal. Le di vueltas buscando el interruptor, ya que el aparatito se movía y...oh, aquí estaba el movimiento. Casí que quedo bizca y con cara de gilipollas mientras miraba como el aparato en cuestión se movía rítmicamente.

Me quité la ropa y me puse frente al espejo grande de mi habitación. Era consciente de que no era la mujer más atractiva del mundo; en la universidad había chicas más altas, más guapas...aunque por alguna razón extraña los chicos querían mi compañía. No. Dijo mi conciencia. Te quieren porque eres una presa fácil...Como fuera. Me deseaban a mi. Mis pechos no eran ni pequeños ni grandes, pero estaban firmes y el aro de mi pezón me daba cierto aire de sexualidad. Mi vientre era plano y, aunque algo blancas, mis piernas estaban moldeadas y torneadas. Y podía notar perfectamente la humedad entre mis muslos, fruto de la clase de hoy; estaba más que claro que este temario me había dejado caliente como una perra.

Me acaricié los pechos como había hecho Edward hacía escasos minutos. Por todo lo sagrado, sus manos se habían sentido jodidamente bien. De hecho hubiera dado cualquier cosa porque me hubiera acariciado en otro sitio con esos dedos largos y esas manos fuertes y...sí, eso lo dejaremos para más adelante.

Jugué con el aro de mi pecho y jadeé por la sensación; mi piel estaa sobreexcitada y cualquier caricia por pequeña que fuera hacía estremecerme. Entonces cogí el condenado aparato del demonio. Aunque no había usado nunca uno de estos la técnica me la tenía más que aprendida.

Abrí las piernas delante del espejo y me observé en él de piernas abiertas. Mi sexo estaba brillante por la excitación, como había estado toda la bendita tarde. Me toqué con los dedos los labios para extender los jugos y luego hice lo mismo con el consolador; lo paseé hacia arriba y abajo para lubricarlo bien. No pude evitar jadear; en esos momentos me alegré de estar sola en casa.

Poco a poco introduje el vibrador en mi interior y jadeé por lo que estaba viendo en el reflejo; el aparato estaba incrustado hasta la empuñadura en mi cuerpo y yo lo estaba disfrutando. Sí, te lo é a sacar y meter el vibrador sin apartar la mirada del espejo. Justo cuando estaba apunto de llegar al orgasmo encendí el modo vibrador y este tocó mi punto sensible. Fue ahí cuando chillé fuertemente. Caí desmadejada hacia atrás en mi enorme cama y suspiré. Joder, como se echaba de menos justo lo que no se podía tener. Algunas veces pensaba que era adicta al sexo; ahora me encontraría justo pasando el periodo de abstinencia y Edward, lamentablemente, no ayudaba mucho con mi problema. Rodé sobre mi estómago, estaba cansada, muuy cansada, pero me sentía condenadamente bien.

Tras darme una ducha cálida y relajante lo único que pude hacer fue meterme entre mis sábanas y dormir desnuda en mi cama.

Me acosté bien, pero me levanté de mala hostia, así para empezar. Creí que los ejercicios que hice con el puñetero vibrador de los cojones antes de acostarme saciaría un poquito mis instintos; pues no. Anoche soñé con Edward. No un sueño cualquiera, no. Un sueño húmedo y super real en el que Edward se abalanzaba sobre mi con una potente erección entre los muslos y que me besaba con pasión para después meter su...Ugh, definitivamente esto no me podía estar pasando a mi. Yo no soñaba con ningún tío, así porque sí. Aunque encontraba una solución básica y sencilla del por qué de estos sueños húmedos. Incomprensiblemente, Edward me ponía cachonda. Al menos me había pasado las últimas dos veces que habíamos tenido clases. Quizás lo que me ponía de él era esa inocencia a la que no estaba acostumbrada...no se.

En todo caso, ¿ahora qué se supone que tengo que hacer? Bueno, la respuesta era fácil. Aprovecharme de la situación como la perra mala que era.

Tras darme la ducha más fría que mi cuerpo pudo aguantar, cogí mi coche y me fui a clases. Cuando aparqué ya estaban allí los cullen y los Hale al completo.

- Hola, chicos – dije intentando sonreir.

- Hola...nena – Rose me miró la cara atentamente – Uff, tienes un careto de cojones...¿has dormido bien?

- Gracias, Rose...- dije irónica – Pues...no se qué decirte – a la mente me vivieron imágenes de ese sueños y...

- Oh, oh...animadora rubia a las tres – dijo Alice sonriendo pícaramente.

Allí estaba Tanya puteando con los chicos del equipo – aprovechate tu que puedes, zorrona – encantada de las atenciones que recibía de todos. Llevaba unos shorts y una camiseta que no dejaban mucho a la imaginación. Esa ropa y el frío que hacía esa mañana era del todo incompatible con la vida, pero bueno...para estar guapa hay que sufrir, ¿no?

Miré a Edward. Le estaba mirando directamente al culo y su cara era casi cómica. No pude evitar reirme.

- Se te van a salir los ojos de las cuencas, Cullen – se puso un poco rojo por la pillada, aunque este sonrojo no fue tan intenso como antes. Sonrió y me miró.

- No te preocupes, Swan. Si se me salen los ojos los cristales de mis gafas los pararán – todos los chicos le miraron como si tuviera dos cabezas...o tres - ¿Qué? ¿Ahora no puedo bromear? - dijo rodando los ojos.

- ¿Qué le estás haciendo? En serio – preguntó Emmet – ¡Bella, dime qué coño estás haciendo con mi hermano! - dijo de manera teatral.

- Cállate, Emmet – le dije mientras le daba un codazo.

La hora del descanso llegó pronto y, como siempre, los chicos y yo nos sentamos juntos.

- Bueno, ya tenemos la reserva del hotel y los billetes, ¿no? - preguntó Rose mientras daba un enorme mordisco sin pizca de finura a su bocata de jamón tamaño XXL. Dios, todo se pega...

- Sí – responfió Alice – Saldremos de aquí a las siete de la mañana – los chicos gimieron, incluído Edward – Eh, ¿qué pasa? ¡Así aprovecharemos bien la semana!

- Calmate, cariño – le dijo suavemente Jasper – Lo mejor será que una vez allí alquilemos un coche grande en el que entremos los seis.

- Sí, yo creo que...- Emmet se calló de golpe cuando vio entrar a Victoria en la cafetería – La puta pelirroja – murmuró.

- No, puta no...se supone que es virgen e inmaculada – dije con sorna.

- Virgen o no para mi es una puta pelirroja.

- Aún no sabemos por donde cogerla, ¿no? - preguntó Rose mientras la miraba con cara de asco.

- Esta mañana en la biblioteca la he oído decir que acudiría a no se qué sitio. Parecía que estaba hablando de una cita – dijo Edward.

- ¿A una cita? - le pregunté - ¿No has oído nada más?

- Bueno...- pareció pensarlo – Ha dicho, palabras textuales: estaré allí como todos los viernes, ciao. Y luego a tirado un beso.

- ¡Pfff! - exclamó Rose – Pueden ser mil cosas...puede que haya quedado con una amiga, para ir a comprar, para hacerse la manicura, para...

- Para hacer una orgía – le cortó Emmet.

- Sí, venga – dijo Jazz.

- O puede que esté en la mafia y que sea una narcotraficante, quién sabe...- dijo Emmet encogiéndose de hombros. Todos rodamos los ojos.

- Emmet, deberías de ver un poquito menos la tele – le dije con sinceridad - ¿Victoria va mucho a la biblioteca? - le pregunté a Edward.

- Sí...ahora que lo dices, si. He coincidido varias veces con ella. La próxima vez estaré atento para ver su puedo sacar algo de lo que escuche.

- Joder – dijo Rose - ¿No se supone que en las bibliotecas hay que estar en silencio? Ahora va a resultar que es un puto club social – bromeó.

- Bueno, dejemos a la zorra santurrona y centrémonos en nuestra semana de vacaciones – dije con intención de no hablar más de Victoria.

- Oh sí...tenemos que ir de compras – dijo Alice – Tenemos que comprar vestidos para la noche, bikinis, zapatos...

- Dios – susurré – Para qué coño habré hablado – Edward se rió bajito.

Le miré indignada y él lo único que hizo fue reirse más fuerte. Esa risa me hizo recordar el sueño de anoche. Ahora todo lo que podía ver era a Edward desnudo como en mi sueño, quitándome la ropa y besándome el pecho y bajando más hacia...

- ¿Bella? - me llamó Edward.

- ¿Eh? ¿Qué?

- Te decía que esto te servirá para estar callada la próxima vez.

- ¿Si, no? - se rió aún más - Creo que no te deberías de meter mucho conmigo, Cullen. Puedo tomar represalias contra ti en la próxima clase – dije intentando sonar seria.

- ¿Represalias? - asentí con la cabeza.

- Sí, igual te castigo atándote al cabecero de mi cama y me aprovecho de ti – bromeé.

- ¿Y crees de verdad que eso sería un castigo?

Ahora fue mi turno de quedarme a cuadros. ¿Edward me había dicho eso? ¿Ha pasado algo y me lo he perdido? Mientras nos levantábamos para ir a nuestras respectivas clases tomé la decisión. Ya era hora de pasar de nivel con las clases de Edward...por su bien y por el mío.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El día fue duro, y cuando digo duro...digo duro. Desde que Bella pisó un pie en el aparcamiento de la universidad no pude hacer otra cosa que visualizarla desnuda de cintura para arriba. Saber lo que había debajo de esa estrechisima camiseta roja que llevaba puesta me cortaba la respiración y hacía que mis testículos se resintieran por la excitación. Aún no me podía creer que la hubiera tocado de esa manera y que no me hubiera dado un ataque de nervios en el intento.

Y para colmo aparece Tanya con ese diminuto pantalón si es que se le podía llamar así a esa pequeña prenda. Señor, estaba seguro de que había braguitas más grandes que eso. Estaba deseoso; si todo salía bien pronto yo le quitaría esos pantaloncitos y le haría todo lo imaginable...o todo lo que me enseñase Bella.

De todos modos, estaba contento. Las clases de Bella iban aparentemente bien, al menos por ahora, íbamos a empezar a tramar un plan contra Victoria y nos iríamos una semana a Las Vegas. En un principio no estaba seguro de querer ir, pero luego me dije...¡a la mierda! Tenía que empezar a vivir, a pasármelo bien y deshinibirme y qué mejor sitio en que no me conocen de nada. Si algo salía mal me quedaba en ridiculo tenía en incentivo de que no me iban a ver más.

Como todos los jueves salí de mi casa rumbo a la mansión Swan. He de reconocer que hace unos días este caminito me intimidaba un huevo. Ahora no tanto, ahora lo hacía con un poco más de resolución ya que sabía a lo que atenerme...Al menos hasta que llamé a la puerta de la casa de Bella y esta me abrió en bata.

La miré de arriba abajo. Esta vez nada de vaqueros, ni camisetas sencillas ni coleta mal hecha...esta vez iba en bata. Una bata de color azul oscuro, su pelo ondulado suelto y descalza, como siempre. Vale, respira campeón.

- Cullen, ¿pasas o nos quedamos aquí a contemplar en paisaje? - dijo con tono pícaro.

Subí las escaleras sonriendo. Me hacía gracia, últimamente cuándo nos picabamos nos llamabamos por los apellidos, cosa que solía pasar mucho últimamente. Cuando entré en su habitación me senté en mi lado habitual de la cama.

- ¿Te han torturado mucho tus hermanos antes de salir de casa? - dijo sonriendo.

- Bueno, no mucho...- me rasqué la cabeza.

- Que raro – murmuró – Bueno...¿quieres saber el contenido de las clases de hoy? - asentí con la cabeza – En la clase anterior dimos las zonas erógenas, pero no todas.

- ¿No? - pregunté como un idiota.

- Ni mucho menos – se acercó a mi andando sensualmente – Faltaron unos cuantos sitios – me susurró. Tragué en seco imaginandome lo que vendría – Hoy empezarás a aprender como dar y recibir placer.

Volví a tragar en seco cuando vi que se quitaba la bata. Debajo de esta llevaba un conjunto de ropa interior que constaba de una camiseta de encaje y un cullote negros. Se me hizo la boca agua, literalmente.

- ¿Recuerdas todo lo que hicimos en la anterior clase? - como para no acordarme, hija de mi vida...

- Sí...

- Vale, tienes que seguir todos esos pasos antes de centrarte en el núcleo del placer, ¿me entiendes? - volví a asentir como un gilipollas – Empecemos...hazme un resumen de la clase anterior y sobre la marcha te explico en temario de hoy.

Ay, ay, ay...Venga...va. La animé a que se sentara a mi lado en la cama. Empecé besandola de la manera que ella me había enseñado; acaricié sus labios con mi lengua mientras mis manos entraban en el juego. La acaricié las mejillas, el cuello...la clavícula. Reconozco que jadeé cuando apoyó su mano en mi muslo, aunque lo disimulé – o al menos lo intenté – y seguí con mi tarea. Deslicé los labios por la piel de su cuello donde mordí ligeramente. Gimió bajito.

- No se si está bien el resumen que te estoy dando – bromeé, aunque estaba nervioso hasta los topes.

- Sí, creo que prestaste atención a la anterior clase – sonrió – Estás nervioso.

- Sí...

- No lo estés, es algo natural – dijo cerca de mi boca – Tienes que aprender a tomar el placer que una chica te puede brindar. Creéme, lo que te puedo hacer yo no es ni punto de comparación con lo que tu te haces.

Entonces me besó despacio para que me relajara un poco. Me agarré a si cintura justo cuando me acarició con su lengua...y empecé a hiperventilar cuando noté que me desabrochaba la camisa. Me iba acariciando la piel que iba quedando expuesta. Suspiré cuando al fin me la sacó por los brazos.

Cortó el beso, se separó de mi y me observó con detenimiento. Vi como sus ojos recorrían mi torso desnudo lentamente hasta el punto de ponerme nervioso. ¿Qué miraba tanto? ¿Y...y si no le gustaba lo que estaba viendo? Y eso que sólo había descubierto la mitad...joder, su silencio no ayudaba mucho a mi estado de ánimo.

- Estás...estás muy bueno – dijo al fin con un toque de incredulidad.

- ¿Sí?

- Sí – susurró – No parece que haya este pedazo de cuerpo debajo de esa ropa.

¿Había dicho pedazo de cuerpo? ¿Yo? Pasó su mano por mi pecho y siguió besándome. Sus palabras y sus pequeñas manos me hacían cosquillas y provocaban movimientos más que carnales en mis pantalones. Me estaba poniendo burro. Y me puso más burro aún cuando me habló de nuevo.

- ¿Me harías el favor de ir desnudándome?

Si eso es hacerte un favor...encantado. Sin que de mi boca saliera una palabra le quité la camiseta, si es que se le podía llamar así y observé de nuevo sus...tetas. Antes de que me dijera nada alcé la mano e hice lo que me enseñó el otro día; acaricié el contorno de su costado, con delicadeza, me acerqué a la piel tierna de su pecho y con suavidad le acaricié el pezón. Primero uno, luego el otro. Jugué con la pequeña pieza de metal que llevaba. Sonreí cuando la oí suspirar.

Bella volvió a besarme. Dios, me encantaban esos besos...creo que el beso fue uno de los mejores inventos de la historia.

- Vale – susurró contra mi boca – Llegados a este punto puedes pasar a la siguiente fase, si es que a ella le apetece – la miré interrogante – Le metes mano por debajo de la falda – oh, gracias por el apunte...- Ahora, te voy a desabrochar los pantalones...y te voy a tocar, ¿vale? Primero te mostraré como se hace...

¿Si? ¿En serio? Por favor...¿qué coño te pasa? ¿Acaso te ha comido la lengua el gato esta noche o qué? Gemí quedamente cuando Bella me bajó lentamente la cremallera del pantalón haciendo que su mano se chocara irremediablemente con el bulto de mi entrepierna.

- Como te dije...no vayas directo al grano...rodea el eslástico de su ropa interior – dijo mientras lo hacía ella – rozate con ella con suavidad...espera, vamos a quitarte esto.

Me bajó un poco más el pantalón hasta que terminé de quitarmelo yo. Miré hacia abajo. Dios...los boxers estaban a reventar, tanto que incluso era vergonzoso y...y se me quitó la vergüeza cuando Bella metió su mano por mi ropa interior y me sacó la polla.

- Joder – murmuró.

- ¿Qué pasa? - miré hacia abajo. Ugh...mi erección me llegaba al ombligo.

- Es...es...enorme – dijo con los ojos como platos.

Vale, no sabía si reirme o llorar hasta que me acarició con su tibia mano. Me está tocando, me está tocando...oh señor...esto en verdad no se parecía en nada a los toques que yo me hacía.

- Tranquilo – me susurró.

Se puso a horcajadas encima de mi y siguió acariciandome.

- A nosotras nos gusta haceros disfrutar, es...una forma de obtener placer el hecho de que tu pareja disfrute con lo que le haces – susurró contra mi mejilla.

Sus pechos rozaban mi piel, podía sentir sus pezones totalmente erectos contra mi pecho. Y esas manos...me estaban volviendo loco. La agarré de los muslos y la besé antes de mirar hacia abajo. Mierda, mierda...ver esa pequeña mano moviendose contra mi me llevó al punto de no retorno. Entonces fue cuando maldije para mis adentros. Perfecto, Cullen...


Jejeje, ¿qué le habrá pasado a Edward? ¿Qué os ha parecido la clase de hoy? Bueno, como he dicho en el otro fic, no pude subir ayer porque tuve que volver a urgencias, a este paso me van a conocer por mi nombre :( En fin, solo deciros que lamento el retraso

Muchisimas gracias por todos vuestros comentarios

ArthemisaVeindeck: al final necesitó el conejito, jeje. Un beso! Go men123: me alegro mucho! Como tu dices...aún queda lo mejor! Un beso! Flowers19: jeje, me alegro mucho que te lo pases bien leyendo el fic. Como te he dicho en el otro comentario, espero que no haya sido nada el incidente. Un besote! Karla Cullen Hale: sí, empiza a hacer calor, jeje. Aún tiene que hacer más! Un beso! Dany Isalas: yo no me atrevería a hacerme un piercing en el pezón...argg, tiene que doler un montón! Un abrazo! Gpattz: se portó bien...aunque aún no sabemos que es lo que le ha pasado en esta clase, jeje. Un abrazo! Akitha: muchisimas gracias! Espero que te siga gustando, un beso! Dan Evans: jeje, ese viaje va a ser una locura! Un beso! Keimasen86: tu lo has dicho, perversión total, jeje. Un besote! Terra2012: Feliz Año! si, es una mezcla de ternura y perversión...Un beso! Lukiis Cullen: jejeje, vamos a intentarlo, pidamos a los reyes un Edward! Un beso! Esmec17: cada vez se va a poner más hot, jeje. Un beso! Dev Bennet: Edward va cada vez mejor! Yo no me atrevería con el piercing...Un besito! Mandy.01: yo no tendría tanto autocontrol, jeje. Un beso! Angie Cullen Hale: cada vez más interesante! Un beso! Ayame Chan: jeje, Edward es un amor...Bella conoció a James después del cambio...Un besote! Janalez: cada clase va a ser aún mejor! Un abrazo! BonyMasen: jeje, cada vez se va a poner mejor! A ver qué pasa con Victoria...Un beso! MariLauCullen: tu lo has dicho, el viaje va a ser un examen super importante! Un abrazo! Gabriela Cullen: sí, el viaje será épico. Le van a pervertir entre todos, jeje. Feliz Año, un beso! BarbyBells: Bella no ha aguantado la presión, jejeje. Un besote! Greek-cullen: gracias! Un saludo! AnaisDifi: jejeje, me alegro de que te rieras. Los capitulos del viaje están a medias, a ver qué perversión se me ocurre, jeje. Un besote! Kate Vulturi Twilight Love: muchas gracias, un saludo! Nia Masen: sí, la verdad es que Jasper me cae muy bien...Un beso! Nithaxx: jeje, vaya dos que se han juntado, entre Bella y Edward...pareja explosiva! Un beso! Anna-Myle: jeje, muchas gracias! Un beso! Arely Moreno: ese viaje va a ser épico, jeje. Un beso!

Chicas, como he dicho en el otro fic, en breve voy a subir otra historia en breve. Cuando lo haga dejaré el link y el resumen por aquí por si os apetece echarla un vistazo. Actualizo el martes, un besote!


EN EL PRÓXIMO CAPITULO

Acaricié ese pequeño botón apretado a modo de prueba...esos pezones rosados me estaban volviendo literalmente loco..."Si roza las tetas contra ti arqueando el cuerpo quiere decir que le gustatía que se las tocases...o que se las chupases..." Bajé la cabeza para lamer lentamente el pezón perforado y oí como gemía. Dios, ese ruido, provocado por mi, se metió en mi cabeza como una de las más deliciosas melodías. Sin duda el mejor afrodisíaco era el gemido de una mujer...sentía que mi ropa interior empequeñecía por momentos. Seguí con los lametones hasta que de nuevo subí a su boca y la probé...para entonces ya estábamos los dos jadeando.

- Edward – dijo contra mi boca – Quitame las bragas...